Disclaimer! Los derechos de Crepúsculo los tiene su escritora STEPHENIE MEYER! Además como debeis saber, este fic fue escrito originalmente por Magixir, ella me lo entregó para que lo continuara desde el cap 7, obviamente os lo dejo desde el inicio :)
_Lo lamento, señorita, pero Ahmed se encuentra ocupado esta noche_ dijo la recepcionista.
_Pero, por favor, debe existir la posibilidad de que lo reemplacen_ respondió Rosalie con una cálida sonrisa y tono persuasivo_ Pagaré todo lo necesario_ Le guiñó un ojo.
_Señorita, no lo creo, pero permítame asegurarme_ Heidy se salió de la elegante estancia al ruido y oscuridad dejando a Rosalie con los hombres. No les prestó mucha atención, se dio cuenta de que uno, el que se le había insinuado, tenía el cabello color miel y el otro tenía rasgos asiáticos y un corte extravagante y colorido, tampoco le hacían caso y parecían conversar sobre baseball.
Ser infiel jamás había estado entre sus planes, pero teniendo en cuenta su situación se autojustificaba. Ella no estaba enamorada de Royce, él no era nada de lo que era Ahmed, o al menos de lo que sentía que era. De cualquier forma intentó apartar esos pensamientos de su cabeza, sabía era la segunda y última vez que lo haría, sobria para darse cuenta que en realidad no fue nada maravilloso, que simplemente fue un estúpido error, sí sólo eso... Pero entonces ¿Por qué estaba tan desesperada por verlo? ¿Por qué gastaría todo lo que fuera necesario por eso?
Fuera, Edward ya había entrado en calor, logró ignorar la presencia de Emmett y llegar realmente a soltarse, talvés tenía algo que ver el trago de Tanya quien resultaba ser la encargada de la barra, por supuesto que no la había notado la vez pasada cuando se encontraba demasiado "feliz" como para concentrarse en nadie más que no fuera Bella, o recordar algo. Tanya era verdaderamente atractiva, pero normal, nada que le llamara la atención. Probablemente no era tan malo, ya tenía a unas cuatro mujeres frente a él gritando de vez en cuando.
Emmet, por otra parte no había comenzado todavía, no habían llegado las del cumpleaños, Heidy se acercó a su tarima y lo llamó. Cuando Emmett se inclinó para escucharle dijo:
_Emmett, ya sé que no te gusta ceder tus sesiones grandes, pero hay alguien en la habitación que dice que pagará todo lo necesario por que estés con ella.
_¿Es Doris? Es que no puedo
_No, es la rubia de la última despedida de soltera
Emmett se quedó en blanco por un segundo
_L-la rubia..?
_Sí, la rubia
No se lo podía creer, aquella mujer parecía muy arrogante, fuera de alcance, aunque pensandolo bien, llegaban muchas clientas así, como Doris, pero Doris ya tendría unos pasados cuarenta años, y no era ni de lejos tan bella como aquella chica. Además era la amiga de Bella, la amiga casada de su hermanita. Y tenía planeado ir a descansar después del tiempo pagado por el cumpleaños, no planeaba engatusar a ninguna para llevársela al cuarto, le parecían suficientes ingresos por una noche... pero la rubia despampanante... lo cierto es que la recordaba con más frecuencia de lo que le parecía normal, inclusive cuando estaba con otras clientas.
_Me han pagado por tres horas_ dijo Emmett finalmente_ No puedo desepcionar a mis clientas, a ninguna... si está dispuesta a esperar dile que estaría encantado._ Heidy asintió y se fue dejando a un Emmett algo desesperado y arrepentido por algo que todavía no había hecho. Pensar que por ahí se encontraba aquella chica y que podría ir a encontrarse con ella, la amiga de Bella, la amiga casada de Bella... no se quería ni imagina lo que pasaría si se enterara... pero ¡Demonios, era la rubia!
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_Lo lamento, señorita_ dijo Heidy al entrar a la estancia dirigiéndose al escritorio_ Ahmed se encuentra demasiado ocupado, pero...
_¡Imposible!_ le cortó Rosalie irritada_ ¿le ha dicho que pagaría lo necesario?_ No podía creerlo, que la rechazaran, de seguro el hombre no sabía que era ella, pero le pareció muy estúpido e infantil mandar a la secretaria a que le informara quién era.
_Ahmed no estará disponible hasta dentro de unas tres horas, pero me ha dicho que después estaría encantado_ ¿¡Tres horas?! Rosalie estaba que echaba chispas, después de un momento respondió:
_Está bien, volveré_ y se retiró molesta. ¡Ahora qué haría? Eran las seis de la tarde... iría al spa para tranquilizarse un poco y luego volvería como nueva para Ahmed, sonrió al pensar en lo mil veces mejor que debería ser estando sobria... un momento ¡Debería ser lo contrario! Con suerte hasta era horrible.
.:.:.:.
Apenas eran las ocho de la noche, pero el night club estaba que reventaba del escándalo, la música casi quedaba opacada por el griterío de mujeres que se encontraban amontonadas frente a la tarima en la que inicialmente sólo se encontraba Emmett pero que ahora estaba ocupada también por un muy suelto Edward que había tomado un par de tragos más de los que le había llevado Tanya, los billetes apretaban demasiado sus tangas y apenas había comenzado la noche.
A las nueve en punto Emmett estaba bastante cansado sin haber descansado un segundo, pero estaba asioso por reencontrarse con la rubia, se despidió de sus admiradoras recibiendo a cambio un montón de gritos y lamentos, pero estaba seguro de que Edward, o mejor dicho "Edmund", las mantendría más que satisfechas. Se dirigió al camerino y guardó sin ver el monto, las propinas de su tanga. Se metió a la ducha para refrescarse un poco, no estaba seguro de que ponerse, pero eligió un pantalón negro, una camisa de botones blanca y zapatos de vestir. Como la vez anterior había sido un golpe de suerte que esa rubia lo quisiera de inmediato entraron a una habitación sin muchas preparaciones; pero si la rubia todavía lo quería se consideraba una cita y debería estar presentable para ella, aunque no sabía si había dado especificaciones de cómo quería que luciera, Jasper tenía una clienta frecuente que siempre lo deseaba disfrazado de león, así que se puso lo que pensó que iría con el estilo de ella.
Caminó hacia la puerta decorada entre el barullo de mujeres, Edward en verdad lo hacía bien, y pensar que era un ratón de biblioteca, nadie se dio cuenta de que pasaba por allí. Entró y sólo estaba Heidy suspiró aliviado y al mismo tiempo se sintió algo desepcionado, hizo un gesto con la mano para saludar a Heidy y se volvió a la puerta para irse a casa, pero Heidy lo llamó.
_¡Espera! ¿No vas a atender a la rubia?_ Emmett paró en seco_ No ha llegado, pero ha dicho que vendría.
_Por supuesto que me quedaré._ Entró por la puerta que estaba al lado del escritorio de Heidy, daba a un largo corredor frente al cual habían paredes con puertas a intervalos irregulares, era un local bastante grande con habitaciones pequeñas y cómodas pero también grandes, caras y lujosas, algunas hasta con jacuzzi. Caminó hacia la derecha y continuó hasta llegar a la última puerta y entró. Lo recibió un griterío y se rió.
_¡Pero miren cómo anda vestido Emmett!_ gritó un hombre de espalda ancha con una cerveza en mano.
_Hay que tener algo de clase de vez en cuando, Félix.
_¿Dejaste solo a Edward?_ intervino Jasper que estaba jugando póker en una mesa con otros prostitutos
_Le está yendo excelente_ se rió Emmett_ te apuesto a que le dan más propinas que a mi. ¡Ah, no!_ se corrigió_ no tengo dinero para apostar.
_Por como estás vestido seguro que ganas mucho esta noche_ intervino otro hombre_ por cierto, Paul te ha robado a una de tus cumpleañeras.
_¡Pero qué mal gusto de esa chica!_ se burló.
Pasaron unos cinco minutos... Jasper notó su estado de ánimo
_Em, ¿estás... bien?
_Te aseguro que estaré más que bien.
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Fresca, relajada y preparada Rosalie se encontraba de nuevo frente al escritorio de Heidy.
_Señorita ¿está segura de lo que está por hacer?
_Sí_ asintió.
_Aquí tiene unas formas que debe rellenar_ replicó Heidy extendiéndole un par de papeles, el primero parecía ser una encuesta, no recordaba nada de eso..."Vestimenta: casual, formal, bondage, nulo, a preferencia, otros" Habitación, comodidades, disfrases para ella (le pareció asqueroso), juguetes... protección... Se mordió el labio, todo sonaba más serio ahora, pero marcó todo de forma que no tuviera que esperar por nada y firmó, no leyó el segundo papel y solo firmó de nuevo.
_¿Desea utilizar tarjeta o efectivo?
_¡Efectivo!_ respondió de inmediato, ninguna evidencia podía quedar como para que Royce, quien creía que se había ido a quedar a dormir donde Vera, se diera cuenta.
_Ahmed ¿cierto?_ Rosalie asintió_ Serían..._ miró el tiempo que había anotado Rosalie en preferencias y dado que había pedido una habitación estándar y ningún extra sólo multiplicó el valor original por las horas_ 560 dólares_ recibió el dinero y le entregó la factura la cual guardó en el bolso Channel sin ver. La segretaria se llevó el auricular del teléfono a la oreja y presionó un botón rojo y dijo:_ Ahmed 8._ Colgó_ sólo un par de minutos, por favor_ le dijo a Rosalie con amabilidad. Menos de un minuto después sonó un timbre de quién sabe donde y la secretaria se levantó y dijo:_ si es tan amable, por favor sígame.
Pasaron por la puerta y Rosalie recordó que la vez anterior se había ido de la mano con Ahmed hasta una habitación. Lllegaron ante una puerta con un ocho pegado.
_¿Está segura?_ preguntó de nuevo la secretaria y Rosalie asintió_Esperamos que quede satisfecha_ sonrió antes de retirarse.
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Emmett se encontraba algo nervioso esperando sentado en la cama. Estaba algo sorprendido de que la rubia hubiera escogido una habitación regular y sin extras, ni disfraces ni nada especial, sólo él.
Se abrió lentamente la puerta y ahí estaba ella, más bella de lo que recordaba, con una falda y saco blancos y blusa pálida, parecía ropa muy cara, su pelo estaba perfectamente en su lugar. Estaba completamente diferente. Sobria.
Se había quedado completamente abstraído por un momento, pero de inmediato se puso en pie, a la chica se le escapó una débil sonrisa y Emmett le devolvió una gigante, llegó hasta ella dando zancadas y cerró la puerta mirándola a los ojos, la cogió por la citura intruduciéndola más a la habitación y ella puso sus manos en su pecho mirándolo fijamente a los ojos... nadie jamás había hecho eso antes, los ojos eran lo menos importante. Emmett tomó su barbilla y lentamente acercó sus labios a su oreja.
_Hola, dulzura_ susurró. Le hubiera encantado besar sus labios, pero no era de los que se arriesgaban a contraer herpes, aunque jamás imaginaría eso de una chica como esa, de cualquier manera no era parte de su trabajo y para él, sus besos eran algo demasiado significativo.
_Dime Rose_ respondió la chica en un suspiro.
