Los personajes le pertenecen a esa rubia inglesa que cambió la vida de millones con su historia -Sí, hablo de J. K. Rowling- por lo que no me pertenecen. Y esto no lo hago con fines de lucro, ojo.
Dark Mission - Capítulo II: Hannah Abbott.
- Tiene una herida de bala en la mano derecha y la causa de su muerte fue que el sujeto le cortó la garganta, como a las otras dos víctimas -Habló Neville Longbottom, uno de los médicos forenses de los Aurores mientras examinaba el cuerpo de Lavender Brown en el suelo. A su lado Harry se encontraba mirándolo todo. Su equipo se encontraba disperso por toda la casa buscando algún signo de evidencia que pudiera ser útil para atrapar el causante de semejante tragedia.
- ¿Muestra signos de resistencia? - El joven jefe había sido interrumpido justo cuando abría la boca para hacer la misma pregunta. Se giró para encontrarse con Hermione, que en sus manos tenía lo que parecía una carpeta. En otra ocasión, la interrupción hubiera molestado a Harry. Odiaba que lo interrumpieran, y el pelinegro tuvo que admitir que se sintió ligeramente irritado en ese momento, pero decidió dejarlo pasar solo porque la chica ni siquiera había aceptado a trabajar con él. Neville asintió y levantó una de las muñecas de la víctima, mostrando unos ligeros moretones. Hermione anotó esto en el perfil del caso y se lo tendió a Harry, que le dio una hojeada.
De acuerdo a lo que leía en él, las tres víctimas fueron asesinadas con el mismo procedimiento, un corte en la garganta. Ninguno de ellos fueron asaltados sexualmente, aunque sí dos ellos tenían golpes en la cabeza, cosa que les decía que el hombre los había empujado contra la pared y así evitar que se resistieran. De ahí algunas de las manchas de sangre en las paredes; dos de ellos, John y Mary Brown, ambos 46 años, fueron lo que no mostraron resistencia, pero la más joven, Lavender, sí. Probablemente había intentado escapar al ver a sus padres muertos y el asesino no la dejó, matándola luego.
- Weasley –llamó Harry, y uno de sus compañeros se acercó, uno que Hermione reconoció de inmediato. Era el pelirrojo de ojos azules con el que había hablado antes en el estacionamiento, Ron.- ¿Huellas?
- No, señor –contestó- El lugar está limpio, y las únicas huellas encontradas hasta ahora pertenecen a las víctimas –Harry profirió una maldición por lo bajo.
- Revisa las últimas llamadas del celular de evidencia –Le ordenó el pelinegro caminando hasta la cocina. Hermione lo siguió, absorbiendo cada momento de esta experiencia a sabiendas de que en el futuro le serviría de mucho.
- ¿Estamos lidiando con un asesino en serie, señor Potter? –preguntó la joven mientras se acercaban al cuerpo de John. Harry se arrodilló frente a él y con los guantes puestos examinó la herida en la garganta. Hermione necesitó toda su voluntad para no vomitar.
- Estoy pensando más en un asesino en masa, Granger –respondió. Al examinarle la cara, el joven jefe frunció el ceño y se arregló los lentes- Yo he visto a este hombre antes.
- Jefe –lo llamó Seamus Finnigan desde la sala familiar. Harry lo miró esperando a que hablara. El muchacho señaló una pequeña libreta telefónica- Tienen anotado el nombre de los Potter.
-oOo-
- ¿Hola? –La voz de James Potter siempre animaba a su hijo, que no pudo evitar sonreír incluso sabiendo cual era la razón de su llamada.
- Papá –saludó el muchacho e inmediatamente una risa de pura felicidad se escuchó al otro lado del auricular.
- ¡Mi muchacho! ¿Qué tal todo, campeón? –El joven amplió su sonrisa, mientras se subía en una de las camionetas.
- Bien en lo que cabe –contestó- Oye, ¿puedo ir a casa por un rato? Necesito preguntarte algunas cosas.
Hubo silencio por unos segundos.
- ¿Tiene que ver con el trabajo?
- Sí.
- Muy bien, te estaré esperando, pequeño –Con un "te quiero, papá", Harry cortó la conexión y encendió el motor. A través de la ventana vio a Hermione acercarse, así que la bajó y ella se apoyó en la puerta.
- ¿A dónde vas? –Preguntó. El muchacho sonrió de lado.
- A investigar sobre la familia –respondió. Hubo una pausa y luego añadió:- Iré a hablar con mi padre.
- Ah, el gran James Potter –Hermione se alejó del auto antes de que Harry pudiera preguntarle cómo sabía quién era su padre y se despidió con la mano. Así que al chico no le quedó de otra que arrancar rumbo a casa de sus padres.
La relación que Harry tenía con su padre era mucho mejor de lo que la gente pensaba. James Potter de joven había sido un bromista sin remedio, hasta que conoció a la madre de Harry, Lily Evans. Desde ese momento James comenzó a cambiar su comportamiento, y para el nacimiento de su primer y único hijo era un hombre completamente diferente. Además, su trabajo le pedía que fuera lo más centrado posible. Salvaba vidas, o al menos las que podía, y le hacía justicia a las que no. Trabajó como el jefe del departamento por más de 20 años, y para cuando Harry se graduaba de la universidad su padre se estaba retirando, a sabiendas que su hijo podía llegar tan lejos como él.
Y así lo había hecho. Harry con solo año y medio trabajando en el departamento había sido asignado en el puesto que había ocupado años atrás su padre, reemplazándolo a él y a Cedric Diggory, a quién le tenía mucho respeto; James estaba orgulloso de su hijo y siempre se había asegurado de hacérselo saber.
Lily Evans esperaba a Harry en el jardín, ansiosa por ver a su hijo luego de semanas sin rastro de él. El muchacho le sonrió mientras caminaba por el sendero de piedra hasta llegar a ella, que inmediatamente se abalanzó sobre el pelinegro. En el fondo apareció su esposo, sonriendo mientras admiraba la escena.
Habían pocas madres como Lily Evans en el mundo según Harry. La única que podía asimilársele era Molly Weasley, la madre de uno de sus compañeros y buen amigo. Ambas tenían cosas en común. Eran pelirrojas, amorosas, quisquillosas cuando se trataba de lidiar con sus respectivos maridos y con una personalidad energética que no variaba ni siquiera con los años. Aún con todos sus defectos y virtudes Harry amaba a su madre más que nada en el mundo y el sabía que lo mismo sentía ella hacia él.
- Cuando tu padre me dijo que vendrías me apresuré a cocinar la lasaña especial que tanto te gusta, mi amor – susurró la pelirroja. Harry la abrazó por la cintura levantándola unos centímetros y sacándole una risa divertida de los labios. Besó su mejilla y se separó lentamente, mirando a su madre y luego a su padre.
- Gracias mamá, pero no creo que pueda quedarme mucho. Tengo un caso por delante y me necesitan en la oficina.
- Patrañas. Siempre hay tiempo para la lasaña de tu madre, muchacho. –El chico no pudo evitar soltar una risa mientras caminaba hacia su padre y lo abrazaba fuertemente. James, a diferencia de muchos padres policías, siempre había sido un hombre muy cariñoso incluso en los peores y más tensos momentos.
- Solo una pequeña porción. En serio tengo prisa. –Al final cedió, sabiendo que de ahí no saldría sin probar al menos una cucharada de la comida de su madre. Lily profirió un gritico emocionado y se adelantó corriendo hasta la cocina, seguro a terminar de cocinar. James y Harry por su parte caminaron hasta la sala familiar y tomaron asiento uno frente a otro.
- Entonces… ¿Cómo ha estado todo, pequeñín? –Preguntó su progenitor con una sonrisa divertida en sus labios. Harry odiaba ser llamado pequeñín, por lo que James lo decía mucho más seguido de lo normal solo para molestarlo.
- Bien, trabajando duro. –respondió- De hecho, vengo porque necesito que me ayudes en algo.
- Harry, tengo dos años desde que me he retirado. No sé si-
- No. No es ese tipo de ayuda, papá. –se apresuró a decir- ¿Ustedes conocen a la familia Brown? ¿John, Mary y Lavender Brown?
El rostro de James se ensombreció. Harry dedujo por la expresión de extrema sorpresa que los conocía, y no se esperaba que el caso tuviera que ver con ellos.
- ¿Están bien? –preguntó. El nudo en la garganta que se le formó al pelinegro no lo dejaba pronunciar palabra, por lo que solo negó con la cabeza apesadumbrado mientras recordaba los tres cuerpos desangrados en su hogar, un lugar donde ellos seguramente habían pensado que estarían seguros. James se recostó en el sofá masajeándose la sien con afán mientras murmuraba cosas como "pobre John", "no merecían esto, por Dios".
- Papá… ¿Sabes de alguien que pudiera querer hacerle daño a ellos? –James negó, confundido y triste.
- John y Mary eran grandes personas. Lily y yo estudiamos con ellos en la secundaria. Mantuvimos contacto incluso luego de graduarnos, pero no creo que haya nadie que quisiera hacerles daño.
- Pues obviamente si lo hay, papá. Fueron asesinados esta madrugada, no hay huellas ni nada concreto que nos pueda identificar al sujeto.
- Entiendo lo que dices Harry, pero no conozco la primera persona que estuviera en contra de esa familia –aseguró su padre. Harry suspiró, frustrado.
- ¿Qué hay de la chica?
- ¿Qué hay con ella? –James parecía mucho más confundido ahora.
- ¿Sabes si tenía amistades peligrosas? –Al verlo negar con la cabeza, Harry quiso golpear algo. La única persona hasta ahora que podía ayudarlo no tenía idea de nada. El dolor de cabeza comenzó a golpearlo así que el pelinegro se recostó en el asiento cerrando los ojos e intentando calmarse a sí mismo.
- Siento no poder ayudarte, muchacho –Harry estaba a punto de responderle que no se preocupara por ello, y que si recordaba algo no dudara en llamarlo cuando su teléfono sonó.
- Potter –dijo al contestar.
- Harry, ha habido otro asesinato –le anunció la voz de su amigo y compañero, Ronald Weasley- Y esta vez hay un testigo.
-oOo-
El joven jefe no tuvo tiempo ni siquiera de probar bocado de la famosa lasaña debido a la llamada que había recibido. Apenas y había tenido tiempo para preguntarle a su madre acerca de los Brown y de recibir un buen pedazo de la comida en un recipiente para que se lo llevara. Como era de esperarse, Lily sabía tanto como su esposo, y había quedado destrozada ante la noticia de la muerte de la familia entera. Así que con una rápida despedida Harry había salido pirado hasta la segunda escena del crimen: la familia Abbott.
Estaba a una manzana de distancia de la casa cuando el muchacho maldijo en voz alta al ver a todos los periodistas abarrotados en frente de la casa. Reconoció las caras de sus compañeros en el jardín colocando la cinta amarilla donde se leían las palabras "escena del crimen" alrededor de la casa. Aparcó el auto, se colocó unos lentes de sol (algo que su padre le enseñó, servía para que los periodistas no pudieran leer sus expresiones. Como en el póker) y respiró profundo antes de abrir la puerta de la camioneta y salir.
En el momento en el que los periodistas lo reconocieron corrieron hacia él, y tuvo que apurar el paso. Sin embargo, Ginny Weasley, reportera de "El Profeta" y hermana menor de Ron logró alcanzarlo casi golpeándolo en la cara con la condenada grabadora que más de una vez quiso hacer pedazos.
- Este es el segundo asesinato que ha ocurrido en el día. ¿Tienen alguna pista de quién pudo cometerlos? –El muchacho ocultó exitosamente la sorpresa que le causó que supiera sobre el incidente de los Brown y siguió caminando- Potter, es contigo.
- Quítame la maldita grabadora de la boca de una buena vez, Ginevra –fue lo único que dijo. Ginny bufó.
- Tal vez solo le preguntaré a mi hermano. El puede que sí coopere con la prensa –Eso sí lo enfureció. Una cosa era aprovecharse de que a Harry le caía bien la chica, pero otra muy diferente era usar a su hermano para conseguir exclusivas de los casos. Sin pensarlo dos veces se dio media vuelta y la encaró, a sabiendas de que seguramente lucía furioso. Se acercó a ella y le arrancó la grabadora de las manos.
- Hazlo, por favor. Así serás tú y solo tú la culpable de que Ron quede desempleado y yo pueda contratar a alguien que no tenga una hermana tan entrometida en los asuntos oficiales –soltó. Ginny entrecerró los ojos e intentó recuperar su grabadora, pero él se lo impidió metiéndosela en el bolsillo de la chaqueta- Esa es mi declaración –sonrió con sorna y se alejó hasta entrar en la casa.
El interior del lugar era un completo caos muy parecido al que había afuera. Todo el equipo de Aurores y forenses estaba sumido en su trabajo. Harry miró alrededor. En la sala familiar todo estaba en perfecto estado, como si nada fuera pasado. Iba caminando hacia el pasillo que conectaba el resto de la casa con la sala cuando Hermione apareció y al verlo corrió hacia él.
- Infórmame, Granger –Habló el pelinegro conteniendo la risa de ver a la chica correr. Llegó a lucir como una niña pequeña por un momento. Hermione lo siguió mientras caminaba por el pasillo.
- Las víctimas son Gregor y Celeste Abbott. Uno de ellos fue asesinado con un corte en la garganta.
- El mismo modus operandi –concluyó el muchacho. Hermione asintió.
- Sí, pero Celeste fue estrangulada hasta la muerte. No hay huellas. –Harry la miró alarmado.
- ¿Cómo que la estranguló y no hay huellas? –Hermione se encogió de hombros.
- Nuestro sujeto es muy inteligente –Harry se paró en seco y se giró hacia ella, sorprendiéndola por completo.
- ¿Nuestro? –repitió el muchacho, mirándola fijamente. Hermione sintió encogerse en su lugar- ¿Te refieres a que sí aceptas el trabajo?
¿En serio era eso lo que él quería decirle? ¿Para eso casi la mata del susto? La chica tuvo que reprimir un bufido que amenazó con salir. Seguro, ella estaba ahí, ayudándolo en el caso porque no quería el trabajo.
- Con todo respeto, señor Potter, ¿no le parece que le he demostrado mis ganas y mi interés en este caso ayudándolo a resolverlo como pueda? –Harry abrió la boca varias veces sin soltar ni un sonido. La castaña tenía razón. Suspiró y le sonrió en manera de disculpa, llevándose una de las manos a la nuca.
- Perdóname, Hermione. –musitó, y la chica intentó ignorar el extraño cosquilleo que sintió al escuchar su nombre salir de él- Esta… Créelo o no esta es la primera entrevista de trabajo que hago… –sonrió de lado y miró alrededor- y mira que desastrosa me ha salido.
Por un momento Hermione sintió relajarse. En medio de todo ese caos y toda esa tragedia sintió la leve esperanza de que podría llegar a superarlo, de que había algo mejor que todo esto que veía ahora, que no todo en la vida podía llegar a terminar en una tragedia; se sorprendió a sí misma dándose cuenta de que no solamente Harry la necesitaba para reemplazar a una compañera, sino como ella lo necesitaba a él para sobrellevar este trabajo que podría llevarla a la locura.
Harry tenía ese don para hacerla sentir mejor cuando más lo necesitó; primero lo hizo en el auto, cuando estaba consumida en nerviosismo. La hizo reír, relajarse en su asiento. Y ahí no paró de hacerla sentirse mejor sino que cuando presenció su primer caso de asesinato estaba ahí, mirándola con esos ojos verdes llenos de un apoyo que solo había conseguido de su familia y amigos cercanos, no de un hombre que había conocido apenas horas atrás. Ahora esto, volvía a quitarle el peso de encima que había estado sintiendo desde que vio los cuerpos de la familia Abbott en el suelo de la habitación principal.
No había determinado qué era o cómo lo hacía, pero Harry definitivamente era diferente a todos.
- Supongo que podrías atribuirte el hecho de que esta ha sido la entrevista más dinámica en la historia –respondió, y el pelinegro sonrió-. Por eso me encantaría discutir todo acerca del puesto, porque lo quiero.
- Será un placer discutirlo con usted, señorita Granger –acordó Harry y luego suspiró, girándose hacia las escaleras que daban a la escena del crimen- Pero ahora es hora de resolver este maldito caso de una vez por todas.
Hermione nunca había estado más de acuerdo con alguien como en ese momento.
-oOo-
La casa estaba limpia de evidencia y los Aurores cada vez más frustrados, especialmente su jefe. Harry había entrado como un tornado en el Departamento, dando zancadas hasta la sala de interrogación donde la testigo, Hannah Abbott, se encontraba en estado emocional crítico. La joven había entrado en su hogar luego de llegar de la universidad y había encontrado a un hombre estrangulando a su madre. Según lo que los Aurores pudieron sacarle entre lágrimas, la muchacha había logrado escapar cuando decidió encerrarse en la habitación contigua a la de sus padres y había saltado por la ventana, cayendo sobre los arbustos perfectamente cuidados de su madre.
Aún así Harry tenía muchas preguntas. Ella era la única pista que tenía hasta ahora, y no podía desaprovechar el tiempo esperando que se calmara, incluso cuando entendía que lo que más querría Hannah sería estar sola y llorar por sus padres muertos.
Ron a su principio le había aconsejado que no entrara, puesto que con la frustración a flor de piel podía perder el tacto y lastimar a la testigo más de lo que ya se encontraba, pero no estaba dispuesto a darle la interrogación a nadie más.
Así que Harry entró en el salón de interrogatorios encontrándose con una hermosa chica rubia de ojos oscuros enrojecidos por tanto llorar. Se le partió el alma en dos verla en un estado tan precario, pero intentó no demostrarlo.
- Señorita Abbott, soy el Auror Harry Potter –Harry le mostró su identificación, sentándose en frente de la joven que parecía intentar ocultar sus ojos de él.- Lamento mucho su pérdida, señorita.
- No me siento muy bien como para contestar preguntas –susurró la muchacha con un hilo de voz.
- Lo entendemos, pero necesitamos encontrar al culpable –le aseguró, intentando convencerla de hablar. Pero la chica estaba demasiado alterada, demasiado abrumada para responder. Tal vez tenía que darle unos minutos. Con un largo suspiro, Harry se levantó- Le daré unos minutos para recuperarse y regresaré para que me hable del sujeto que intentó asesinarla –con un asentimiento camino hasta la puerta.
- ¿Del sujeto? Nunca dije que era uno solo –habló la joven con un hilo de voz, paralizando a Harry justo cuando abría la puerta de la sala.
-oOo-
Los Aurores habían dejado la escena del crimen hace treinta y siete minutos exactamente, llevándose a la mayoría de los forenses y a la policía local, pero aún habían algunos merodeando el lugar y asegurándose de que la prensa no irrumpiera en la escena pues aún no habían terminado con ella.
Sonrió. No habían terminado con una escena del crimen cuando ya tenían otra, y muy pronto tendrían una tercera. Tanto planear había dado resultado, él se encontraba un paso delante de todos ellos. Ahora lo que seguía era la tercera parte de su plan. Lenta y sigilosamente salió de entre la multitud de periodistas que esperaban de alguna noticia y caminó calle abajo con tranquilidad, justo como había hecho horas atrás, luego de matar a los dos Abbott.
Esto era solo el comienzo.
Nota de Autora:
¡Feeeeeeeliz lunes, amores míos! Aquí les traigo este nuevo capítulo recién terminado. Uy, las cosas se pusieron tensas, ¿no creen? ¿quién creen que es ese misterioso -¿o debería decir "esos misteriosos"?- sujeto? Me encantaría leer sus teorías, en serio.
En serio espero que les haya gustado, y no olviden dejar sus comentarios diciendo qué les pareció, si les gustó, si no les gustó, sus partes favoritas, lo que creen que pasará e incluso si tienen alguna pregunta.
Más abajito les contesté sus comentarios en el capítulo anterior, nuevamente muchas gracias por leer y dejar comentario.
Sin más que decir, ¡nos vemos en el próximo capítulo!
xx
Sofía.
Respuestas a los comentarios del primer capítulo:
Smithblack: ¡Hola de nuevo! Wow, muchas gracias. Que sepas que a mí también me encantan las novelas, series y películas de detectives y soy una nerd de Harry Potter jaja. Muchas gracias por leer y comentar. ;) xx
Angelinarte: Esta vez tengo la esperanza de que terminaré Dare you to move como siempre pensé que la haré e intentaré antes de navidad, si se puede. Pues sí, de hecho puede que le veas ese aire a CSI porque esa era la idea. Más que todo me he estado basando en Criminal Minds y Castle, no sé si sabrás cuales son. Jajaja sí, pobre Hermione, la primera vez que trabaja fuera de la universidad y este caso... no me extrañaría si termina traumada de por vida. De nuevo mucahs gracias por leer y comentar. ;) xx
AnaRadcliffe: ¡Que bueno que te haya gustado, muchas gracias! Espero que este también te haya gustado. xx
HGHP95: ¡Muchas gracias! Espero que este haya sido de tu agrado. xx
