Dark Mission – Capítulo III: Muy tarde.
Hermione y Ron quedaron tan paralizados como Harry cuando escucharon las últimas palabras de Hannah Abbott. Ambos se encontraban en el salón de observación y seguían cada actividad en el salón de interrogatorios a través del vidrio que los separaba. Hermione observó a Harry cerrar la puerta con lentitud y girarse para mirar a la testigo, que volvió a esconder sus ojos de él.
- ¿Quiere decir que había más de una persona en la casa? –preguntó el pelinegro al otro lado, caminando hasta la silla que antes había ocupado y volviéndose a sentar, dándole la espalda al vidrio. Hannah asintió débilmente, casi imperceptiblemente. Harry abrió el perfil del caso sobre la mesa y escribió lo que acababa de escuchar -¿Cuántos habían?
- Dos –contestó la chica. Respiro hondo y sus ojos mostraron determinación. La castaña agudizó el oído a sabiendas de que ya parecía lista para hablar- Cuando entré en la casa todo estaba silencioso. Grité avisando que había llegado y ahí fue cuando escuché un grito ahogado… -hizo una pausa para intentar calmar sus ansias de llorar- Me asuste… y con razón lo hice. Tomé uno de los palos de golf de mi padre y subí para ver qué estaba pasando. –A Hannah le temblaba el labio inferior, al igual que a Hermione. Una por los recuerdos, la otra por empatía- Cuando llegué estaba un hombre estrangulándola, a mi mamá, y otro estaba parado mirando todo. Fue… -no puedo terminar, el llanto la venció y comenzó a sollozar de nuevo. Hermione negó con la cabeza mientras luchaba con las lágrimas ella misma.
Ron puso una mano en su hombro, consolándola. No era mucho, pero fue suficiente para que la castaña recordara que este era un trabajo importante, y que debía mantener la compostura. Miró al pelirrojo a su lado, que se veía luchando internamente para no expresar sus propios sentimientos. Luego miró la espalda de su jefe, preguntándose como hacía él para ser tan ágil escondiendo lo que sentía.
Entonces las palabras que la muchacha acababa de decir la golpearon fuertemente. No estaban lidiando con uno sino con un grupo de asesinos. Dios sabía cuántos eran en realidad. La posibilidad de fallar apareció en frente de ella, asustándola; no quería que más personas murieran, quería atrapar a éstos enfermos que disfrutaban de las muertes.
Quería hacer justicia.
- ¿Pudo verles la cara, señorita Abbott? –la pregunta de Harry al otro lado del vidrio la sacó de sus cavilaciones, y volvió a concentrarse en la testigo.
- Estaban usando unas máscaras –respondió- No pude verles la cara. Lo siento –Harry se recostó en la silla, y lentamente se giró hasta mirar por el vidrio. La ojimiel quería hacerle señas al joven para que saliera y hablara con ella, pero recordó justo a tiempo que él no podría verla.
- ¿Sabe de alguien que querría hacerle daño a ustedes? –preguntó Harry y Hannah negó.
- No se me ocurre nadie, que yo sepa mis papás no tenían ningún problema con nadie. Y yo tampoco, no como para… -Harry se levantó mientras la muchacha volvía a su estado de tristeza, con lágrimas silenciosas bajando por sus mejillas.
- Si recuerda algo, por favor no dude en llamarnos –concluyó el pelinegro, y con un asentimiento en forma de despedida salió de la sala. Hermione hizo lo mismo y salió de la sala de observación encontrándose a Harry recostado contra la puerta y parecía estar contando en forma creciente. Se acercó, parándose frente a él.
- Harry…
- A veces odio este trabajo, ¿sabes? –murmuró el muchacho. La castaña tragó saliva. Entendía lo que decía; en el día que llevaba trabajando había deseado cambiar de carrera unas diez veces.
- Creo que deberías tomarte un descanso, Harry. –murmuró. El ojiverde parecía que iba a protestar, pero se lo pensó mejor y al final asintió y caminó hasta su oficina, perdiéndose dentro. Lo observó desaparecer, queriendo acompañarlo por alguna extraña razón. Queriendo consolarlo y ayudarlo tanto como él lo había hecho con ella.
Hermione soltó un largo suspiro y entró en la sala de observación donde Ron estaba sentado. El pelirrojo levantó la vista hacia ella cuando la escuchó entrar, intentó sonreírle pero solo le salió una mueca. La castaña entendió, al fin y al cabo ella tampoco parecía que podría sonreír, no viendo como al otro lado del vidrio Hannah aún lamentaba la muerte de sus padres.
- ¿Quieres ir a cenar, Hermione? –preguntó el muchacho de ojos azules. Hermione estudió la posibilidad de poder ir, aún cuando no quería irse y perderse algún adelanto en el caso. Pero tenía hambre, y sentía que necesitaba salir por un momento a distraer su cabeza para poder trabajar mejor- Hay una cafetería a tres manzanas de aquí donde venden muy buena comida
- Está bien –acordó la muchacha, agradecida por la invitación-, pero debo decirte que comeré rápido –Al fin, Ron pudo mostrar una media sonrisa divertida.
- Esa es la maldición de este trabajo –contestó, levantándose y caminando hacia la puerta. La ojimiel caminó a su lado mientras iban hacia la salida del Departamento- Bienvenida a bordo, Granger.
-oOo-
Cinco días habían pasado desde el último asesinato y el progreso que Harry y su equipo habían tenido era mínimo, por no decir casi nulo; Hermione se había adaptado al trabajo con más rapidez de lo que el jefe pensaba, y estaba muy satisfecho con ello. Igualmente se sentía frustrado –como había aprendido que estaba casi siempre desde que el caso apareció en su vida- y todas esas emociones se reflejaban en sus entrenamientos.
Miró al blanco de tiro, enojado consigo mismo. Ni una bala quedó en el centro, donde se suponía que debía dar. ¿Qué le pasaba? Nunca se había sentido tan frustrado con un caso… bueno, en realidad nunca un caso había sido tan extraño. Tomó sus cosas y salió del salón de práctica de tiro, tan confundido como había entrado o quizás hasta más. Caminó por los pasillos del ala de entrenamiento del Departamento, saludando a cada Auror que pasaba por su lado con un asentimiento y, si eran más que compañeros de trabajo, con una sonrisa y un apretón de manos.
Fue cuando Dean Thomas salió del salón de entrenamiento físico hecho una furia cuando el interés de Harry despertó. El moreno de ojos oscuros lo vio en el pasillo y se acercó a él. Harry notó como el sudor bajaba por la frente del joven mientras caminaba.
- Esa chica… Esa chica es una máquina de golpes, Harry –murmuró Dean entre jadeos. Harry arqueó las cejas.
- ¿Esa chica? ¿Granger?
- ¿Hay alguna otra chica en este departamento, genio? –La voz provenía de la puerta de entrada, y era Ron que los miraba claramente divertido- Vamos, Thomas, solo estás enojado porque una chica te ha vencido –el moreno apretó los puños, furioso, y Harry tuvo que reprimir una carcajada.
- ¿Granger te ganó, Thomas? Vamos, no puede ser. ¿Tan mal estás que la novata te ha ganado? –caminó hasta la puerta, obviamente ya curioso de lo que estaba pasando dentro del salón de entrenamiento físico.
Y lo que encontró no hizo más que hacerle reír.
Hermione, la recién llegada al Departamento estaba dándole una soberana paliza a Michael Corner, un muchacho que tenía al menos ocho meses trabajando con Harry; también se ofendió, viendo como la chica estaba humillando al pobre muchacho en frente de tantas personas y que ese joven, que en frente de ella parecía un debilucho, formara parte de su equipo. Michael Corner caería, y muy feo.
La castaña, vestida con un top morado, unos pantalones negros, zapatos deportivos y luciendo una cola de caballo ya desarreglada por el exceso de movimiento se encontraba encima del muchacho que estaba boca abajo en el suelo acolchonado y los brazos estirados por la muchacha hacia atrás. También, Hermione lucía –y esto era lo que más le gustó a Harry- una sonrisa sarcástica de medio lado, mientras le decía algunas cosas que por la distancia en la que se encontraba de ella Harry no pudo escuchar.
Al cabo de unos segundos lo soltó y se levantó alejándose de Michael, que no perdió ni un segundo para levantarse y correr hasta el otro lado del salón bajo las burlas de los espectadores. Harry reiteró mentalmente que Corner recibiría su castigo por ser vencido tan fácilmente.
- ¿Alguien más? –Preguntó la ojimiel levantando la voz. El silencio reinó en la sala mientras ella misma deslizaba su mirada alrededor del salón, encontrándose con los ojos de Harry casi inmediatamente. La muchacha pudo reconocer el brillo de diversión en sus ojos- ¿Jefe?
Todas las miradas cayeron sobre el aludido, que ni siquiera se inmutó por la atención que estaba obteniendo… Es más, Harry incluso experimentó una carga de energía extra al ver que la muchacha lo tomaba en cuenta, independientemente si era para humillarlo en frente de sus compañeros. O eso creía ella.
- No si quieres mantenerte como la ganadora legítima del día, Granger –contestó con simpleza y Hermione arqueó las cejas, entre sorprendida y divertida.
- Vamos, Potter. Ven aquí –reiteró. Harry miró a su alrededor. Todos esperaban que fuera y demostrara de lo que estaba hecho. No podía decepcionar a todos esos espectadores, ¿o sí?
- Si eso es lo que quieres… -respondió, dejándole sus pertenencias al pelirrojo a su lado y caminando hasta el centro del salón donde Hermione lo esperaba pacientemente, con esa sonrisita sarcástica que tenía desde que le había acabado con Corner. Dile adiós a esa sonrisita, Granger, pensó- Pero luego no vayas diciendo que no te lo advertí.
En el fondo del salón, los compañeros de ambos se encontraba intercambiando dinero mientras apostaba quién sería el ganador de la pelea, si eso debía llamarse así; pero ninguno de los chicos en el centro estaban prestando atención, sino que estaba demasiado concentrados en el otro para darse cuenta. Hermione sentía esa extraña necesidad de probarle a todos qué tan capacitada estaba para estar ahí, siendo la única mujer en todo el departamento… ¿Y qué mejor era que ganarle en un entrenamiento físico al Jefe de los Aurores? Posiblemente no habría nada mejor que eso.
- Ya veremos –fue lo último que ella dijo, encogiéndose de hombros. Harry estiró los brazos varias veces, mientras esperaba que ella diera el primer movimiento.
Y así lo hizo.
Hermione lanzó un puñetazo dirigido a su cara con el brazo derecho que Harry bloqueó con rapidez, pero eso no la detuvo; con un movimiento rápido lanzó una patada que lo golpeó en las costillas casi sacándole el aire. Harry inmediatamente arremetió contra ella tomándola del brazo derecho y doblándolo hacia atrás, pero Hermione golpeó su estómago con su codo, esta vez sacándole el aire y haciendo que se tambaleara hacia atrás mientras jadeaba por aire. Había bajado la guardia. Error. La castaña aprovechó que el chico seguía recomponiéndose para atinarle un puñetazo en la mandíbula. Maldita sea, fue el único pensamiento coherente que su mente logró construir en medio del dolor.
Las piernas le flaquearon, pero ahora sí que estaba enojado; el brillo peligroso en sus ojos captó la atención de Hermione, que no sabía si sentirse victoriosa o asustada. Igual no pudo determinar con suficiente rapidez cual de las dos sentir pues Harry se recuperó e inmediatamente respondió con un puñetazo que Hermione bloqueo con muchísima dificultad. Muy tarde se dio cuenta que el golpe solo había sido una distracción pues en menos de dos segundos, el pelinegro golpeó en un ágil movimiento las piernas de la chica, que perdió el equilibrio y cayó de espaldas al suelo. No tuvo tiempo de levantarse pues el pelinegro se colocó sobre ella, paralizando sus manos con las suyas propias. Le sonrió con sorna, y Hermione entrecerró los ojos.
- Si yo fuera un asesino ya estarías muerta –susurró el muchacho. Hermione rodó los ojos y observó a su alrededor, buscando una forma de salirse de esa situación. Evaluó sus posibilidades y sin pensarlo dos veces se impulsó hacia arriba, y mordió con toda la fuerza que tenía el brazo del jefe, que gritó de dolor y aflojó el agarre de una de sus manos. Eso era lo que ella necesitaba.
Usó toda su fuerza para escabullir la mano lejos de la mordida de Harry mientras este la miraba como si no pudiera creer que en serio había hecho eso. ¿Una mordida, en serio? Eso había sido bajo, pero Harry no podía decir nada, al fin y al cabo en la supervivencia todo era válido, incluso las mordidas. Todo esto lo pensó en dos segundos porque luego de darse cuenta de que Hermione había logrado soltarse de su agarre en una mano, esta misma lo tomó por el cuello apretándolo y cortándole el aire poco a poco. Cinco segundos después, Hermione había invertido los papeles y ahora era Harry el que se encontraba bajo ella, aún siendo ahorcado por la muchacha que lucía la sonrisa sarcástica de nuevo.
- ¡Bam! Estás muerto –musitó la castaña. Irritado y jadeando por aire una segunda vez, Harry la tomó por la cintura y la empujó a un lado, volviendo a quedar sobre ella. No le ganaría la novata, no. Había analizado con rapidez el movimiento que acababa de hacer antes de oficialmente hacerlo. Hermione era calculadora y estratégica, eso lo sabía desde el primer día en que la vio, y si quería vencerla debía ser tan estratégico como ella, quizás más.
Esta vez no había dejado espacios para errores; con cada una de sus manos sujetaba las de ella, además de su cola de caballo, así paralizando su cabeza también, poniendo toda su fuerza en ese agarre y su propio cuerpo bloqueaba cualquier movimiento en el de ella. Estaba atrapada, al fin. Harry debía reconocer que la muchacha sabía lo que hacía, y se sentía cada vez más orgulloso de haberla contratado.
La estudió detenidamente. Incluso de esa forma, despeinada, llena de sudor y enojada, Hermione se veía radiante. Era la mujer más hermosa que Harry había tenido tan de cerca en su vida, y vaya que había tenido mujeres así de cerca, solo que no en la misma situación que la castaña. Por su cara corría el sudor debido al esfuerzo que había estado haciendo, su pecho subía y bajaba con cada respiración, y se fijó en el pequeño collar con una H en su cuello que lo hizo sonreír. Su cara estaba contorsionada en una mueca de disgusto, claramente ya se había dado cuenta de que no tenía salida. Amplió su sonrisa, esta vez lleno de satisfacción.
- La próxima vez que retes al Jefe del Departamento de los policías mejores capacitados de Londres… -comenzó y se sorprendió a sí mismo hablando con una calma que no sentía. De hecho, le dolía muchísimo cada músculo de su cuerpo. Se acercó a su oído para susurrarle la última parte de la frase, y el hecho de que la muchacha contuviera la respiración mientras lo hacía no le pasó desapercibido- ... piénsatelo dos veces, Granger.
- ¡Jefe! –el grito lo sacó de sus casillas, y sin decir nada más se levantó mirando hacia la puerta donde Seamus lo miraba fijamente. Estaba alarmado, y eso causó que cualquier dolor que el entrenamiento había causado pasara a un segundo plano y que solo pudiera sentir sus instintos a flor de piel. Todos miraban al recién llegado esperando que hablara, incluida Hermione que ya se había levantado y se encontraba al lado de Harry- Tiene que venir de inmediato.
Harry no perdió tiempo alguno en nada más y siguió a Seamus por el pasillo hasta llegar al ala de las oficinas principales. Habían pocas personas allí pues la mayoría estaban entrenando a esta hora, pero las que habían estaban reunidas alrededor de uno de los escritorios; al ver a Harry todos abrieron paso y lo dejaron acercarse. Lo único que había en el escritorio era un teléfono.
- Nos enviaron una de las llamadas de emergencia –informó Seamus- Están intentando rastrear la llamada. Esto no es una grabación, señor. Esto está pasando justo ahora.
- Comunícame –respondió con sequedad el jefe, con el corazón latiéndole a mil. Seamus apretó un botón en el teléfono y lo primero que salió de las bocinas telefónicas fueron unos jadeos asustados que le causaron un nudo en la garganta.
- Está aquí –susurraba una muchacha sollozando.
- Cho, escúchame. Necesito que me des tu dirección –murmuraba la chica encargada de la línea de emergencia.
- La señal en el lugar es muy difícil de rastrear, señor –murmuró un muchacho a su lado que Harry ni siquiera pudo reconocer debido a lo alterado que se encontraba. Solo tenía ojos para el condenado teléfono. Por su parte, Hermione alternaba la vista entre el aparato y su jefe, cohibida de decir algo por la expresión en su rostro. Cualquier emoción y euforia que había sentido durante el entrenamiento ahora parecía tan lejano, en su lugar solo sentía miedo y tensión, una tensión que todos en el salón sentían. Podría rasgar con un cuchillo esa tensión.
- ¿M…Mi dirección? –La chica, que fue identificada como Cho de acuerdo a la mujer de la línea de emergencia se quedó en silencio por un momento- Calle…
Un grito los hizo saltar a todos en la oficina.
- ¿Cho? ¿Cho? ¿sigues ahí? –decía la mujer de la línea. Todos los Aurores estaban en silencio, esperando una respuesta que no tardó en llegar.
- Muy tarde –respondió, solo que no era Cho. Era un hombre de voz ronca, que sonaba divertida a un punto abrumadoramente maligno. Era el asesino. Con esas dos palabras, la conexión fue cortada y nada más se escuchó.
Solo el sonido del golpe que Harry en un arranque de rabia le dio al escritorio.
Nota de Autora:
¡Feliz día, tarde o noche, queridos! He aquí el tercer capítulo. Había prometido subirlo mañana lunes pero dudo que pueda utilizar la PC mañana porque tengo muchísimas cosas que hacer -el martes comienzo clases luego de unas muuuuy largas vacaciones-, así que decidí subir el capítulo hoy para no dejarlos esperando mucho. Espero que les guste.
El siguiente capítulo... uffff, ya tengo escrito algo de él y estará bastante interesante. En el siguiente capítulo comienzan los juegos mentales, solo diré eso. ;) Entonces, ¿Qué les pareció? ¿Qué piensan? Me encantaría oír todas sus opiniones.
Como anteriormente hice, abajito les dejo mis respuestas a sus comentarios -que les agradezco infinitamente-, lo mismo haré en los capítulos venideros.
Sin más que agregar, ¡nos vemos en el siguiente capítulo!
xx
Sofía.
P.D: Estrenando nueva imagen de portada desde el capítulo anterior pero olvidé mencionarlo. xd.
Respuestas a los comentarios del capítulo 2:
- 666Spektor: ¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado. Espero y este también. xx
- smithback: ¡Me encanta que hayas dado tu teoría! Pronto prontísimo sabremos quienes son los implicados. ¡Gracias por leer y comentar! xx ;)
- HGHP95: Aw, que linda 3 que bueno que te esté gustando, de verdad, muchas gracias. xx
- NTde LUPIN: JAJAJAJAJAJA en eso tienes razón, siempre termina huérfano. Tranquilo, sus padres están a salvo... por ahora, pues recuerda que nadie, ni siquiera los protagonistas están a salvo completamente. ;) ¡gracias por comentar y leer!
- ika potter [o debería poner Jessica bcs of reasons xd]: Tu lado Danilista... me ha contagiado... en esta respuesta... ocya, eso se le ve bien solamente a él -porque todo a él se le ve bien, duh-. Juro que si te gusta más que New Year's Eve habré cumplido con mi meta que es de crecer como escritora, y el hecho de que tú me lo digas ya es bastante [Miss me-he-leído-todo-fic-Harmony-evah(?]. Anda, siéntete libre de presionarme con este fic, como dice Rose: "Trabajo bien bajo presión" ;) ¡Muuuuchas gracias por comentar desde tu celular incluso sin poder dejar espacios entre párrafos! -para que veas que incluso eso lo tomo en cuenta xd-. PD1: JAJAJAJAJAJAJA Me he reído como posesa con lo de colmilloz xD. PD2: ¿Adicta a los colmilloz? Oye, sé que estoy propensa a que el demonio Tara me ataque pero eso es cosa de Enoby y su pandilla de góficos(? xx
- anaradcliffe: ¡Muchas gracias, qué bueno que te esté gustando! Un alivio más es ver que disfruten lo que tanto me gusta hacer que es escribir. xx ;D
