Los personajes le pertenecen a esa rubia inglesa que cambió la vida de millones con su historia -Sí, hablo de J. K. Rowling- por lo que no me pertenecen. Y esto no lo hago con fines de lucro, ojo.
Dark Mission – Capítulo 5: Persecución.
- En conclusión, solo tenemos dos pistas de la descripción del sujeto… o sujetos. Que es prácticamente nada –murmuró Harry revolviendo entre los papeles que se encontraban en la mesa de reuniones del Departamento de Aurores. Quería aparentar tranquilidad, mostrar la fachada de que todo estaba bajo control cuando por dentro la confusión y la frustración se estaban llevando lo mejor de él poco a poco.
No podía permitirlo por muchas razones; primeramente porque dejarse llevar por las complicaciones de la situación podrían comprometer la calidad de su trabajo así como su liderazgo en el Departamento, que lo necesitaba más que nunca. Necesitaban un líder, uno que mantuviera la calma bajo las presiones, y Harry quería ser esa persona. Sabía que tenía todo para serlo, y si ser ese líder que necesitaban significaba dejar a un lado sus propias emociones, que así fuera.
- ¿No crees que debiste ir con Thomas a la escena del crimen? –preguntó Hermione, a su lado. La observó fugazmente, por un momento conectando su mirada con la de ella. La castaña no se había separado de la sala de reuniones ni siquiera para tomar agua, esperando alguna noticia por parte de los Aurores que se encontraban en la nueva escena del crimen. Harry se encogió de hombros, paseando la mirada por la multitud de trabajadores sentados a los lados de la larga mesa.
- Había pensado en ir a visitar algunas familias que estudiaron con las víctimas –contestó.
- ¿Te refieres a antiguos estudiantes de Hogwarts? –Harry asintió, la pregunta viniendo del fondo del salón.
- Longbottom y Thomas deben de tener todo bajo control –prosiguió el pelinegro-, por eso pensé que sería bueno visitar algunas personas cercanas a las víctimas, para intentar conseguir otra cosa que mejore la búsqueda.
- ¿Puedo ir contigo? –preguntó Ron al otro lado de Harry, justo en frente de Hermione. Lo miró y una sonrisa fugaz se le escapó de los labios; su mejor amigo, donde fuera y cuando fuera.
Harry tomó seis de los Aurores que quedaban en el Departamento y luego subió a la camioneta negra junto a Hermione; por alguna razón se sentía bajo la responsabilidad de enseñarle personalmente. Tal vez porque él era el que la había metido en todo esto, tal vez porque sí era su responsabilidad enseñarle cómo era el trabajo de campo al ser su jefe… o tal vez simplemente era él mismo intentando mantenerse cerca de ella.
Desechó la idea de decidir cuál de esas tres opciones era la real. Era ridículo que estuviera pensando en eso, ni más decir que se encontraba a su lado en la camioneta mientras ella hablaba de algo de lo que no había prestado ni la más mínima atención.
- …Y por eso pienso que debiste ir con Thomas y los demás, Harry –El ojiverde se limitó a asentir sin evitar sentirse estúpido y ligeramente enojado consigo mismo por no prestarle atención cuando claramente la muchacha había explicado algo importante; por su parte, Hermione lo miró ligeramente ofendida. No había esperado que solo asintiera. Había esperado que su jefe le respondiera, incluso que podría llegar a enojarse por restregarle que había cometido un error… ¿pero que solo asintiera, sin siquiera mirarla fugazmente?- Me escuchaste bien, ¿cierto?
Harry asintió de nuevo, sin decir ni una sola palabra.
Luego de visitar a la tercera persona que compartió clases con las víctimas y sin encontrar nada extraño en las historias de cada uno, Harry y los Aurores decidieron ir a visitar a la última persona que Harry quería ver.
Lucius Malfoy.
El arrogante, narcisista y altanero ex compañero de los padres del muchacho vivía en las afueras de Londres, en una casa –por no decir mansión- heredada por su árbol genealógico, y la historia que Lily, James y Lucius tenían había sido el detonador para que ambas familias se detestaran, pasando esa tradición a sus hijos, Harry Potter y Draco Malfoy.
El solo pensar en tocar esa casa le producía a Harry náuseas; se había jurado que nunca lo haría y que si podía, evitaría todo contacto con los Malfoy. Pero el pelinegro era profesional, y tenía que mantener la compostura si quería resolver el caso.
Hermione notó la incomodidad de Harry cuando aparcaron el auto en frente de la entrada de la mansión Malfoy, pero se limitó a guardar silencio para no empeorar nada; así que cuando los demás Aurores se reunieron en frente de la puerta, la castaña se apresuró a tomar del brazo a Ron Weasley y apartarlo de los demás.
- Estos Malfoy… ¿estudiaron con los padres de Harry? –Ron la observó por unos segundos, extrañado por el interés que la ojimiel parecía tener en torno a su jefe, pero luego de un segundo respondió tranquilamente.
- Sí, y desde esos tiempos se odian. James y Lucius han sido rivales desde pequeños –contestó el pelirrojo, mirando como Harry tocaba el timbre-. Se molestaban mutuamente, y eso mismo pasó con Harry y el hijo de Lucius, Draco Malfoy.
- ¿Y de verdad crees que Lucius pueda decirnos algo? –preguntó mirando de reojo al ojiverde tocar de nuevo el timbre, luego de que nadie respondiera la primera vez. Lo vio comenzar a impacientarse, tanto que a Harry no le bastó con tocar el botón del timbre sino que también toco la puerta con más fuerza de la requerida. Ron, por su parte, la observaba a ella de nuevo, con la sospecha creciendo en su mente.
- Pues, no estoy muy seguro, Granger –respondió Ron, encogiéndose de hombros- Pero no perdemos nada con…
No pudo terminar porque la visión periférica tanto de Hermione como de Ron captó movimiento a un lado de la casa, al otro lado de un enrejado adornado con hermosas enredaderas. Ambos se giraron hacia el punto específico, con los sentidos alertas. Una figura de negro bajaba desde una de las ventanas más cercanas al suelo en un obvio intento por escapar del equipo de Aurores. Rápidamente una segunda figura salió por la misma ventana y comenzó a bajar justo cuando Ron gritaba llamando la atención de los demás Aurores.
- ¡Intentan escapar! –gritó el muchacho en el momento en que comenzaba a correr hacia al enrejado y en un ágil e impresionante movimiento lo escalaba. Harry se volteó hacia los demás Aurores es hizo una seña con la mano que Hermione no pudo descifrar; estos se dividieron y una parte de los Aurores siguió a su jefe mientras que otros se encargaron de tumbar la puerta de entrada, todo el grupo con las armas desenfundadas. Todos menos Hermione, que había estado paralizada en esos segundos.
No era miedo lo que la paralizaba. No, no era que estaba asustada por la situación en la que se encontraban; pero estaba sorprendida, al fin y al cabo esta era su primera persecución en la vida real. Nunca había presenciado algo así. Sí, lo había visto miles de veces en las películas, pero vivirlo era muy diferente.
Era tan real que podía sentir su adrenalina impulsándola a desenfundar su arma, a correr hacia los sujetos, atraparlos y terminar con ese dilema de una vez por todas. Su sangre estaba comenzando a calentarse con la presencia de todas esas emociones. Lentamente saco su revólver mientras observaba ya al último Auror escalar y sobrepasar el enrejado.
Tenía que alcanzarlos, no podía quedarse allí.
Con decisión comenzó a correr, y rápidamente escaló el enrejado justo como su profesor de defensa personal le había enseñado. En menos de tres segundos se encontraba corriendo por el largo pasillo de césped por donde los dos sospechosos habían desaparecido.
Harry, por otra parte, sentía que en cualquier momento se le saldría el corazón del pecho. La adrenalina bombeaba su cuerpo como gasolina para un auto, como leña para el fuego. El chico descubrió que no se trataba de la adrenalina de encontrarse en una situación peligrosa, sino que todo esto giraba en torno a la esperanza de resolver el caso que tantos dolores de cabeza le había dado.
Zigzagueó por el césped con una rapidez que ni él mismo sabía que poseía, divisando el segundo enrejado que separaba la mansión de la calle, y que uno de los sujetos estaba cada vez más cerca. Esto solo lo hizo que apurara el ritmo, aunque sabía que era prácticamente imposible poder alcanzar al primero. Pero tenía una oportunidad para atrapar el segundo, y se encontró a sí mismo pasando por un lado de Ron y acercándosele más al sujeto que miró fugazmente por encima de su hombro e intentó correr más rápido, pero era demasiado tarde.
Harry dio un salto y se le lanzó encima al hombre, cayendo ambos boca abajo en el césped húmedo. Forcejearon por unos segundos, el pelinegro recibió unos cuantos puñetazos pero también le proporcionó a su atacante unos cuántos. Al final sus Aurores compañeros lo ayudaron a levantar al sospechoso.
Se aseguró de inmovilizarle las manos por detrás de su espalda y luego buscó con la mirada a su mejor amigo, viéndolo correr hacia el sujeto que ya estaba escalando el segundo enrejado. El hombre, antes de saltar hacia la calle, miró hacia el equipo y sacó un arma.
Lo único que Hermione pudo ver antes de escuchar el sonido del disparo fue a Ron lanzándose al suelo para esquivar la bala, que curiosamente no iba dirigida a él.
Ahí fue como vio a Harry caer de espaldas, trayendo consigo al sospechoso.
Un grito desgarrador amenazó con romper su garganta. Las piernas le flaqueaban, y sentía cada nervio de su cuerpo crisparse dejándola entumecida de la cintura hacia arriba. El terror le hacía sentirse desfallecer, la estaba carcomiendo desde su interior al tiempo que las lágrimas llenaban sus ojos y bajaban por sus mejillas sin poder evitarlo.
No. Harry no. Por favor, no Harry.
Cerró la distancia que había entre Harry y ella, abriéndose paso a empujones entre los demás Aurores.
Harry no, por favor.
Se arrodilló a su lado, sollozando con fuerza. El pecho de la castaña convulsionaba con cada lágrima que caía en el césped ya húmedo; podía sentir la tensión y la confusión que sus acciones habían creado en sus compañeros de trabajo atrás, que eran incapaces de acercarse a ella por temor que se la ojimiel colapsara allí mismo.
Por favor, que esté bien. Por favor.
- ¿Alguien puede ayudarme, por favor? –Cinco palabras que la hicieron reaccionar. Observó con detenimiento al cuerpo que la bloqueaba de ver a su jefe, y pudo ver la sangre brotar de una herida de bala justo en el pecho.
Soltó un chillido que no estuvo segura si era de extrema felicidad y alivio o de frustración; la buena noticia era que Harry Potter estaba ileso, solo irritado por la falta de ayuda. La mala era que cuando la castaña tomó el pulso del sujeto, no sintió nada. Había muerto. Su propio compañero lo había matado, seguramente para que así no pudiera confesar nada.
Observó la cara oculta bajo una máscara de tela del ahora cadáver justo cuando varias manos lo tomaban y lo dejaban caer a un lado, sus ojos ahora conectándose con los verdes de Harry.
Al principio el muchacho miró alrededor, totalmente aturdido. Luego se enfocó en ella, en sus ojos enrojecidos por las lágrimas que había derramado, en esa expresión triste que tenía y en el camino que las lágrimas mezcladas con el maquillaje habían dejado.
- Granger, por amor a Dios, ¿qué fue lo que te pasó para que estés llorando? –murmuró, sin evitar sentirse preocupado, aunque asegurarse muy bien de no demostrarlo en su voz. Verla así, tan vulnerable había abierto una puerta que en su trabajo no había permitido que se abriera: Sus emociones. La observó detenidamente mientras se enjugaba las lágrimas, como si hubiera estado sorprendida de haberlas dejado salir en un primer lugar.
- Lo siento, señor –respondió la muchacha, y el pelinegro pudo escuchar el temblor en su voz. Los ojos mieles brillaron por un milisegundo, devolviéndole ese brillo especial que Harry siempre captaba en ellos cada vez que los miraba- Créalo o no, señor Potter, sí me preocupo por su seguridad.
Harry sonrió de lado, ignorando las consecuencias que esas palabras habían causado en su interior- Si tanto te importo, Granger, ayúdame a levantarme.
- Si, señor –contestó rápidamente la chica, levantándose de un salto y tomando la mano de su jefe e impulsándolo hacia arriba. Allí se tomó el tiempo para observar a todos los compañeros que los observaban, unos con una sonrisa socarrona que Harry quiso quitarles con puñetazos, otros con confusión que solo lo hacían irritarse más.
Sus ojos viajaron hasta el cuerpo en el césped y la rabia volvió como un tsunami dejándole un sabor amargo en la boca, y muchas ganas de golpear algo; se inclinó y con determinación quitó la máscara de la cara del hombre, revelando una cara demasiado familiar que lo hizo sentirse mareado: Lucius Malfoy.
- Maldita sea, Malfoy –murmuró con tristeza, porque a pesar de que entre las dos familias existían rivalidades, nunca en su vida le habría deseado la muerte a ninguno de ellos.
- Sabes lo que esto significa, ¿no? –musitó Ron que ya se encontraba con ellos. Harry levantó la vista y estudió a su amigo. Sí, sabía lo que significaba, pero que lo supiera no significaba que estaba contento de hacerlo.
Debía hablar con Draco Malfoy.
Nota de Autora:
¡Y aquí les traigo un nuevo capítulo, señores! Ahora que estoy oficialmente de vacaciones hasta Enero, pude tomarme un tiempo para terminar este capítulo que lo había tenido a medias desde la última vez que actualicé. Espero que me disculpen por la tardanza, les prometo que en lo que me queda de vacaciones haré lo que pueda para actualizar lo más rápido posible, así como también espero que este capítulo les guste.
Como siempre, aquí abajito les respondo sus lindos comentarios. Comenten este, ya saben que es muy importante que me digan qué les parece, lo que piensan, sus dudas o incluso sus hipótesis.
¡Nos veremos en el siguiente capítulo!
xx
Sofía.
Respuestas a los comentarios del capítulo anterior:
- HGHP95: ¡Hola! Bueno, así comienza todo. Ambos entendiéndose de una forma que nadie comprende; así comenzó todo en HP, y como esa es la forma significativa de su relación, me parece que siempre se debe mantener presente eso. ¡Muchas gracias por leer y comentar! xx
- Smithback: ¡Graaaaacias! Pues recuerda que aquí nadie está a salvo, y a medida de que se vayan descubriendo cosas las cosas se volverán más peligrosas. Muchas gracias por comentar, cuídate. xx
- anaradcliffe: hmmm, interesante hipótesis. Pronto veremos si es cierta o no ;) nuevamente gracias por comentar. xx
- ika potter -o Miss Jessica Kozlovsky(?-: ¿yo, revelando tu identidad súper secreta? No vale, cómo puedes pensar eso(? xd hmm, puede ser, todo eso es válido. Es que siempre he creído que mientras el camino sea más largo, más significativo se vuelve -cofcofHarmonyEnTodasSusLetrascofcof- ¡Gracias por leer y comentar! Pd: no me quiere, ya ves :c Pd2: sajkdsakdjs STAPH IT, ese se merece el short-story en la sala de entrenamientos(?
- Guest: ¡Pues gracias, tomaré en cuenta tu sugerencia! xx
- Ylim: ¿Nueva lectora? ¡Gracias y bienvenida! ;)
- chispy crispy: Admito que ese nombre me dio risa xd ¡qué bueno que te haya gustado, muchas gracias! xx
