Entre el amor y el odio

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 10 Descubriendo a un ángel


Suya, sería suya, era una emoción tan grande y tan imprecisa para describir, no había palabras que encajaran con el gran placer de entregarse a la persona amada. Su promesa iba a cumplirse, su promesa y muchas cosas más.

-Siempre he sido tuya, Terry...- Le dijo mientras sobre ella él seguía besando cada línea y contorno de su cuello, mientras sus manos iban recorriéndola, descubriéndola, era desorbitante cada vez que sus manos rozaban sus pechos y la electricidad que se sentía al deslizarlas luego por su vientre plano, perfecto. Sus expertos labios besaban su ombligo, su lengua jugaba en él mientras ella se revolvía bajo su peso y sus caricias.

-No fuiste mía, Candy. Lo serás ahora y ésta vez para siempre. Me perteneces.- Le susurró entre jadeos antes de volver a poseer su boca. Ella podía sentir su erección rozando su muslo, abrió un poco sus piernas instintivamente mientras su cuerpo era explorado por su boca y sus manos, ella acariciaba su espalda desde el cuello regalándole a él un cosquilleo y un placer intenso, su inexperienca podía hacerlo erizarse completo.

Por amor he vivido lo más excitante

y me he sentido frustrado

he encontrado lugares errantes

y a ninguno he llegado

no he sabido dejarme llevar

cuando me he equivocado

-Eres tan hermosa, Candy. No sabes cuánto te he deseado. Cuánto te deseo- Con su voz ronca, sus palabras tenían el poder de transportarla a lugares mágicos que su mente y su alma desconocían. Él le desabrochó el top de su bikini y se quedó contemplando sus suaves, redondos y hermosos pechos como si fuera la vez primera, los acarició con tal delicadeza y devoción que la hacía gemir y casi llorar. Su cuerpo era dichoso en ir siendo descubierto por él. Su boca los probó, suavemente, ella se mordió los sabios, su boca saboreándolos, dejando en ellos su humedad arrancaron gemidos de lo más hondo de su garganta, puso una de sus manos en su cabeza, acariciándole el pelo mientras lo impulsaba a que siguiera alimentándose de ellos.

Por amor nunca hay nada

ni bueno ni malo

todo es tan humano

que aunque quiera yo darle la vuelta

no está en mi mano

aunque sufra y me de de cabeza

por verte a mi lado

La sensación que le brindaba la boca de Terry sobre su cuerpo podía más que todos sus sentidos, su pulso iba como loco, todo al rededor era de colores, las palabras de éxtasis que él le susurraba en el oído, su aliento, el cosquilleo, estaba perdida, perdida y sin vía de regreso. Más abajo de su ombligo nacía un palpitar incontrolable, algo que pedía ser atendido y saciado. Como si sus pensamientos estuvieran conectados, él alargó su mano para acariciarla allí. Con sus dedos pudo palpar su humedad y su excitación creció más, las ganas de tenerla y poseerla.

-Eres deliciosa.- Dijo mientras se lamía el dedo que había entrado en ella, luego se lo ofreció a ella, que aunque dudosa, se llevó por su instinto y le chupó el dedo pudiendo saborear su propia escencia y por la forma tan sutil en que lo hizo, brillando el pudor en ella hizo que mil emociones estallaran en él.

Por amor descubro

por amor te extraño

por amor te sueño

y voy de tu mano

por amor me siento diferente

voy nadando contra la corriente

La besó intensamente y volvió a jugar con sus dedos dentro de ella viéndola revolverse mientras su mano seguía profundizándose en su interior, buscando puntos y claves del placer que al parecer ella no comprendía, pero que se dejaba llevar con una fe ciega, una pasión casi prohibida. Si esa era la gloria estaría dispuesta a morir bajo él cada día.

-¿Te gusta, Candy? ¿Te gusta lo que te hago?- Preguntó en murmullos sin parar de besarla, sin dejar un solo momento de tocarla ahí y el placer a penas podía dejarla hablar.

-Me encanta... estuve esperándote demasiado tiempo... y... oh...- No terminó, Terry y sus manos le nublaban el habla, de sus cinco sentidos sólo el tacto estaba funcionando.

-Te esperé yo también, cada noche... y ahora... estarás condenada a ser siempre mía. Cuando te haya tomado... olvidarás todo lo que fuiste y lo que antes te hayan hecho... haré que tu cuerpo sólo me recuerde a mí... cada poro de tu piel respirará por mí.- Su posesión la hacía arder, amaba todo de él, todo.

Por amor soy bueno

por amor soy malo

soy un navegante

que hoy ha naufragado

que dibuja una mirada ausente

te descubre de entre tanta gente

por amor...

A sus gemidos, su autocontrol iba abandonándolo cada vez más, ver revolverse ese cuerpo delicioso y pequeño bajo él, rogándole por sensaciones y satisfacción, mostrándosele apasionado y hambriento como el suyo. El olor de ella lo embriaga, estaba tan mojada, tan dispuesta, dejándose hacer, entregándose a su plena voluntad. Le entregaba sus dulces besitos, esos que él pensó que ya no habitaban en ella y que tenían un poder terrible sobre él. Que lograban enternecerlo y derribar sus defensas. Fue bajándole el bikini hasta los tobillos y ella con una de sus pies se deshizo de él, como expresándole que estaba lista, lista para él, para lo que quisiera.

-Pronto, preciosa, pronto serás mía para siempre.- Sin dejarla de besar él comenzó a despojarse de su traje de baño también y poniéndose de pie un momento ella pudo disfrutar de su desnudez a plenitud. Un poco nerviosa lo miraba, su altura, su cuerpo tan perfecto y fuerte, pensó que así debió verse Adán para que Eva pecara, especialmente cuando miró a la serpiente en su entrepierna. Estaba más que dispuesta a dejarse tentar, a que la expulsaran del edén si el paraíso era ese que se erguía ante sus ojos, orgulloso, viril, perfecto. Se inclinó sobre la manta, esperando impaciente a que él volviera a ella y perderse en el pecado original.

Por amor se conjugan

todas las estrellas del firmamento

para que nos sintamos unidos

en este momento

para que un solo instante

se vuelva una eternidad

Él regresó a ella, compensando la espera con besos ardientes y apasionados que la hicieron volver a calentarse, a desear al fin poder abrigarlo en su interior. Así sentada como estaba ella, él se sentó también y la alzó a ella para que se enganchara a su cintura, sus piernas lo encerraron en un círculo. Pudo sentir su nerviosismo, como temblaba, pero también esa mirada ardiente y el deseo palpable por ser poseída. La volvió a besar en la boca, luego bajó a su pecho y pegándola más hacia él, ella sintió la maravilla de que su sexo fuera acariciado por su erección desde afuera, su suave punta rozando su clítoris.

-Terry... murmuró volviendo a morderse los labios, ansiosa, impaciente.

-Mía, Candy, mía al fin.- Sus manos la empezaron a tocar, toda la espalda, el vientre, la cintura, sus muslos y su trasero y cada vello de su piel se erizó, estaban más cerca del momento cada vez.

Por amor descubro

por amor te extraño

por amor te sueño

y voy de tu mano

por amor me siento diferente

voy nadando contra la corriente

Por amor soy bueno

por amor soy malo

soy un navegante

que hoy ha naufragado

que dibuja una mirada ausente

te descubre de entre tanta gente

tan diferente

La miró a los ojos, era puro deseo lo que había en ellos, pero había mucho más, algo que él había visto antes pero que en ese momento tenía miedo volver a ver, volver a creer. Es que su odio era tan falso como lo grande que eran sus ganas de tenerla y hacerla suya eternamente. Aunque la amara desde el fondo de sus entrañas, no podía evitar el querer resguardar su alma del dolor o la decepción, pero nunca su voluntad le había dejado llegar tan lejos como para soportar no verla más porque muy dentro de su ser reconocía que la amaba y la amaría como a nadie más.

-¿Qué es lo que tienes, Candy, que me he hecho adicto a ti?- Le mordió el cuello sutilmente y luego de un beso, uno de sus dedos se deslizó en su interior para volver a comprobar su humedad.

He querido romper con tus besos

he soñado con verte partir

pero cuando más lejos te siento

más quiero estar junto a ti

Estaba inundada y cálida. Era el momento. Abrazó su cintura y la atrajo más hacia él, besándole el cuello mientras se deleitaba con la sensación de sentir sus senos aplastados contra su pecho comenzó a deslizarse en ella. La vio apretarse los labios y cerrar los ojos. Su humedad era exquisita, pero no podía entrar, no podía delizarse. Hizo un poco más de presión y logró entrar muy poco, casi nada.

-¡Ay!- Se quejó ella y entonces lo supo. ¡No podía ser! Se apartó de ella, sentándola en la manta y poniéndose de pie de pronto. Ella se quedó nerviosa y asustada, tratando de cubrirse, como si de pronto hubiera vuelto a la vida real y lo miraba perdida, sin comprender. Se le acercó nuevamente y algo incomprensible brillaba en sus ojos azules. Como una mezcla de alegría y rabia a la vez. Ella lo miraba algo asustada.

-¿Por qué no me dijiste que eras virgen?- Le espetó sentándose junto a ella y con su voz autoritaria.

-Es que yo... quería que lo descubrieras, era una sorpresa para ti...- Le dijo asustada y con sus ojazos verdes llenitos de lágrimas. La confesión barrió con toda la dureza de Terry, lo desarmó por completo. La ternura inmensa lo envolvió y hasta cierto remordimiento.

-Candy, ven aquí.- La llamó y la cargó entre sus piernas nuevamente abrazándola.

-No llores, preciosa. No estoy molesto ni defraudado de ti, todo lo contrario. Me has hecho muy feliz sabiendo que seré el primero, no sabes el orgullo que siento dentro de mí y lo mucho que significa para mí saber que a pesar de lo que me hiciste... nunca te tocó, nunca nadie te ha tocado...

-Nunca... él y yo nunca hicimos...

-Shhh. No me interesan los detalles de lo que hicieron o no hicieron, Candy, eso no es necesario.- La besó en el pelo y las mejillas tiernamente.

-Pero al no decirme que eras virgen pudimos haber hechado todo a perder, muñeca. Pude haberte lastimado y dejarte con un recuerdo amargo y eso no iba a perdonármelo jamás, ni aunque te odiara. ¿Te imaginas lo que hubiera pasado si no me hubiese dado cuenta a tiempo, cielo? Iba arruinarte todo tu cuento. Iba hacerte mucho daño de no haberme detenido a tiempo.- La abrazó fuerte y le enjugaba sus dulces lágrimas.

-Es que... yo pensé que si se hacía con la persona que amabas... siempre sería hermoso y tal vez no me dolería tanto y...- Su sutil llanto y sus sollozos le apagaban la voz, se estrujaba la carita y a Terry se le había removido el mundo y el alma entera.

-Sí, Candy, es una experiencia hermosa cuando se ama, pero aún así, ésta no era la forma de disfrutar de una primera vez. No podía dejar que te arrepintieras de nada. No iba a permitirme eso.- Se quedó abrazándola sobre su regazo y meciéndola suavemente, ella estaba cubierta por la toalla y él seguía desnudo sin ningún tipo de pudor.

-Terry... ¿lo haremos de todas formas?- Lo miró con sus hermosos ojitos expectativos, deseosos por entregarle todo cuánto era para arrancarle ese odio del corazón. Él sonrió, su inocencia y dulzura lo mataba, estuvo a punto de soltarle que la amaba, más que a nada en la vida, pero habían aún muchas heridas por sicatrizar y aunque su odio iba menguando cada vez, él necesitaría algo más de tiempo para volver a entregarle su corazón a ciegas, ella lo comprendía, no iba a exigirle pronunciar un te amo que ella sabía en el fondo de su ser que estaba ahí, escondido y resguardado en su corazón para cuando fuera el momento, cuando con su amor inmenso ella lograra que esa frase dicha por él acariciara sus oídos.

-Claro que lo haremos. Ni muerto voy a dejarte libre para que lo hagas con otro. Pero no hoy. No aquí. Será entonces como siempre lo soñé, como lo imaginé.- Había entusiasmo e ilusión en él por primera vez después de tanto tiempo. Su ternura por ella estaba volviendo poco a poco, no importaba que no fuera del todo, ella iba a volver a ganarse ese lugar en su corazón, se esforzaría cada día y le entregaría todo lo que una vez le prometió.

-Terry... en serio no me importa que lo hagamos ahora...

-Candy... ten un poco de calma. No vas a morirte por esperar un poquito más. Valdrá la pena, linda. Cuando veas lo que voy a preparar para ti, para ese momento, verás como no te vas arrepentir de haber esperado.

Comenzó a llover de pronto y tuvieron que vestirse apresurados. Recogieron todo y llegaron al carro lo más pronto que pudieron. Había en ellos una nueva luz, un brillo especial, como haber encontrado al fin lo que tanto necesitaban luego de mucho tiempo de sufrimiento. Iban alegres y cantando en el camino de vuelta a casa, como antes, una nueva vida, un nuevo comienzo, en lo más profundo de sus almas anhelaban que ahora sí pudieran ser felices, lo merecían.

-¡Vaya, vaya! Sólo espero que no se hayan casado en las vegas en un viaje relámpago sin invitarnos.- Les soltó Albert tan pronto los vio llegar. Candy se puso roja porque recordar lo que habían estado a punto de hacer le daba cierta vergüenza, como si él pudiera notarlo sólo al mirarla.

-No seas payaso, Al. No es para tanto. Además sabes muy bien que en dado caso, tú serías el padrino.- Dijo Terry sin soltar la mano de Candy, ahora su orgullo era por mostrarle al mundo que era suya y no que la odiaba, al menos no tanto, dijo su ego dentro de sí.

-¡Y yo la madrina!- Dijo Lucy y todos soltaron la risa. No había nada más lindo que la inocencia de un niño.

-Estás muy pequeña para ser la madrina, Lucy. Pero seguro serías una tía excelente y divertidísima.

-¡Archie! Nosotros no... Terry y yo...- Candy se puso visiblemente nerviosa con la sola suposición, aunque dentro de ella no le digustaba para nada la idea, después de todo, era un gran sueño que se cumpliría.

-No por ahora, Candy, pero seguro que mi hermano no perderá tiempo... además... ya casi tiene treinta...

-Stear, ¿por qué mejor no te callas?- Dijo Terry con fastidio, un fastidio tan falso como su odio hacia ella porque en el fondo nada le gustaría más que esas cosas se cumplieran, aunque no pudiera admitirlo ni para sí mismo todavía.

-Ya, ya... me alegra que estén bien y que hayan decidido... darse una oportunidad. Eso sí, Terryto, no te quiero aprovechándote de Candy, nada de pedirle dormir contigo...

-¡Albert!- Gritó ella roja como un tomate mientras todos reían nuevamente.

-¡Ay ya! No sean remilgosos. ¿Por qué mejor no se dan un beso para que nos convenzamos de que realmente andan?- Sugirió Albert con toda la intención y la pareja en cuestión sólo quería matarlo por lo que aconteció después.

-Exactamente. ¡Beso!

-¡Beso!

-¡Beso!

Comenzaron a gritar todos, especialmente la emocionada Lucy que veía en sus hermanos mayores algo muy parecido a padres por la diferencia de edad, para ella con Candy había ganado una mamá y si en sus sueños dulces e infantiles se casaba con Terry, entonces ellos serían sus nuevos papás como habría expresado antes. Se besaron a petición popular porque los emocionados cuñados no los dejarían escapar.

-Terry... ya he preparado mi maleta... ¿Ahora sí me dices a dónde vamos?- Preguntó Candy ansiosa dos días después, pero Terry no le soltaba nada de cuál sería su destino. Puso las maletas en la cajuela y luego que se despidieran de todos se pusieron en camino.

-Es una sorpresa, Candy. Ya verás como te encantará...- Le dijo y le colocó una venda en los ojos que la puso más ansiosa aún.

-Pero Terry, dame al menos una pista... me muero de curiosidad.- Rogó con sus ojitos aún tapados.

-Pues no te mueras y espera un poquito más, ya estamos llegando.- Ella se resignó y fue cachada en todos sus intentos de quitarse la venda hasta que finalmente llegaron a su destino. Sentía que Terry la guiaba por unas pequeñas escaleras.

-Ya puedes mirar, preciosa.

-Terry... Es aquí...

Dijo emocionada y con los ojos aguados. No pudo haber escogido un lugar mejor. Quiso llorar de pura alegría.

-Así es, Candy. Aquí. Aquí es donde siempre debiste haber sido mía y hoy... lo serás.

Continuará...


¡Hola niñas!

La espera a veces desespera, lo sé jejeje. Ansían la entrega y yo también, pero no era el momento... Terry muy en el fondo es todo un caballero, así que esa primera entrega tenía que ser inolvidable. Bueno, hemos culminado la primera temporada de la historia, veremos a dónde nos lleva y a qué tendrá que enfrentarse ahora nuestra pareja favorita.

No tengo palabras para agradecerles su respaldo por mi historia, no esperaba que fuera tanto y tan pronto, creo que las subestimé, ustedes son increíbles, las adoro, de corazón.

Cuento con sus reviews. ¿Será que podremos llegar a 300?


La canción que usé para Candy y Terry fue: "Por amor" De: Marcos Llunas


Mis agradecimientos van dirigidos a:

PATICO-ANDREA-NATHY-NERCKKA-AAAQ-KATTY WHITE-WISAL-ANAALONDRA28-COMOAGUAPARACHOCOLATE-DALI-LAURA GRANDCHESTER-MARIA DE JESUS L H-ZAFIRO AZUL CIELO-JAZMIN-MARLA88-ROSE GRANDCHESTER-IRIS ADRIANA-BETTYSUAZO-NANDUMBU-LADYGMIMI-BETK GRANDCHESTER-ANDREA-EMA-MAGGY DE ANDREW-RGRANDCHESTER-CIELO-AMY C.L-DANIELA BASCUAN-PRISITERRY-SILVIA E

Hasta mañana, lindas

Wendy