Él sostenía mis brazos con sus manos, entonces me solté de él y salí corriendo de su cuanto, con las lágrimas ya rodando por mis mejillas. Atrás de mí no se escuchó ningún ruido. Baje rápidamente las escaleras y pude ver la borrosa silueta de su padre desparramada en uno de los sillones, se volvió hacia mí al haber escuchado mis pesados pasos.

-Adiós señor- pude decir con voz estrangulada atravesando el vestíbulo hasta la puerta de la salida. El señor Malik me dijo algo, pero no lo escuché, no escuchaba ni veía nada claramente, mi vista estaba borrosa a causa de las lágrimas.

Disminuí el ritmo de mis pasos cuando al fin estuve fuera de la casa de Zayn. No sabía por qué, pero me había lastimado mucho su rechazo, quería desechar ese recuerdo, pero no podía, pensaba en las palabras que me había dicho.

Cuando entré a mi casa las luces estaban apagadas, gracias al cielo no estaba mi madre, yo seguía llorando y emitiendo pequeños sollozos, no podía parar.

Subí las escaleras de dos en dos y me encerré en mi habitación, me eché al suelo como ya se me había hecho costumbre y miré mi techo, cerré los ojos, pero al hacerlo veía ese momento que no quería revivir. Me quedé mucho tiempo viendo mi techo, no sabría decir cuánto tiempo, segundos, minutos, incluso horas, a veces Thomas pasaba su cola por mis brazos, haciéndome sentir un leve cosquilleo, yo sabía que lo único que quería era animarme, pero no estaba de humor, así que lo saqué de mi cuarto cuando me desesperó.

Me volví a tumbar en el suelo, no sabía que pensar, tenía la mente en blanco, ¿por qué Zayn me había rechazado así? ¿por qué me había dicho eso? tal vez ya no le gustaba, tal vez había comprendido que yo no valía la pena, que no valía la pena esperar por mí, teniendo tantas otras chicas más bonitas que deseaban ser su novia sin objeciones de por medio.

Escuché ruidos provenientes de mi ventana, supuse que era el viento o algo, entonces escuché que alguien gemía y remilgaba, me paré de sopetón, el viento no se queja… DIOS MIO, tal vez era un ladrón, bien, debía defenderme, miré a mí alrededor para ver algo que sirviera, vi un paraguas en un rincón de mi cuarto y corrí hacia él, lo alcé en modo de defensa y me preparé a que el ladrón acabara de trepar para encararlo, pero cuando lo vi en el marco de la ventana no pude aguantar más y lo golpee en la cabeza con el paraguas. El ladrón se quejó, pero cruzó la ventaba con esfuerzo, tenía las manos en la cabeza sobándose y se seguía quejando, no le podía ver la cara. Entonces me miró y en un acto reflejo lo volví a golpear, ésta vez con más fuerza, hasta que me di cuenta de que había golpeado a Harry, él calló en el suelo como un pesado costal, inconsciente.

-¡OH DIOS SANTO! ¡QUE HE HECHO!- Solté el paraguas horrorizada y llevé mis manos a mi cabeza… ¿cómo había pasado esto?

-Mierda, mierda, mierda… MIERDA- me arrodille en donde yacía Harry, alarmada, tomé su cara entre mis manos – Harry, Harry, Harry, ¿estás bien'- No me respondía entonces lo empecé a zarandear, pero no respondía a mis actos tampoco… SANTA MIERDA… ¡LO MATÉ!

Harry empezó a quejarse quedamente mientras se revolvía en el suelo aún sin abrir sus ojos. Me alarme ante sus movimientos, gracias a Dios, seguía vivo, -pensé soltando un respiro contenido por el miedo- .

¿Qué intentaba hacer? Estúpido Harry, el susto que me hizo pasar. Me le quedé viendo detenidamente, parecía tan tranquilo, como un pequeño niño durmiendo profundamente, no podía ver sus ojos verdes porque sus párpados estaban cerrados, mechones de su cabello rizado le cubrían parte del rostro, sus brazos descansaban a los costados de su cuerpo, me gustaba lo que veía, era mejor que verlo parloteando y haciéndome enojar cada instante.

Lo arrastré por el suelo hasta llegar a un lado de mi cama, entonces con todos los esfuerzos de lo que posible lo empecé a levantar tomándolo de los brazos, Harry no hacía ningún movimiento ni se quejaba de los malos tratos que le hacía a su cuerpo al intentarlo levantar. Cuando al fin lo pude poner sobre la cama estaba exhausta, pesaba tanto. Tenía sed, necesitaba un vaso de agua o algo.

Me dirigí a la puerta de mi cuarto y la abrí, me volví a ver a Harry acostado en mi cama, aún no recuperaba la conciencia. Bajé rápidamente hacia la cocina, abrí el refrigerador y busqué el envase de jugo de manzana, pero sólo había de uva, diablos, lo tomé a regañadientes y cerré el refri, saqué un vaso de plástico de la alacena y vertí un poco de jugo en él, bebí un poco, sabía tan bien.

Subí de nuevo a mi cuarto con mi vaso en una mano y con el jugo en otra, tal vez tendría más sed. Cuando entré a mi cuarto vi a Thomas lamiendo la mejilla de Harry, reí bajito al verlo, éste seguía inconsciente y se estaba dejando lamer por mi gato, se lo merecía, entonces empezó a moverse y hacer gestos raros cuando sintió que algo le estaba lamiendo la cara, me di cuenta de que estaba recuperando la consciencia, Thomas se había apartado de él y se bajó con gracia de la cama. Observé mi vaso con jugo, todavía quedaba un poco, me acerque donde Harry, seguía retorciéndose en la cama y haciendo esos gestos que me daban risa, cuando vi que tenía intenciones de abrir los ojos, vertí el jugo que quedaba en su cara, mientras éste caía Harry abría la boca, pero no para beberlo, su expresión era de sorpresa por mi acto.

-¡Eres un idiota!- Le grité cuando el jugo se había acabado.

-¿En dónde estoy?- Preguntó limpiándose la cara con sus manos.

-En mi casa, pero eso ya lo sabías cuando entrabas por mi ventana- Dije en tono irónico.

Él se volvió a verme, y frunció el ceño, pero no me dijo nada.

-¿EN QUE MIERDA ESTABAS PENSANDO?- Dije al cabo de unos minutos, me estaba desesperando su silencio, alcé las manos al aire en un acto de desesperación.

-Por supuesto que en ti, como siempre- Dijo en un tono de obviedad bajando la mirada.

Su respuesta me había dejado desconcertada y bajé las manos.

-Mira, después de que te vi de camino a la cafetería y te besé ya no volví a verte en el día, y quería saber que estabas bien- Harry se explicó y se levantó de la cama poco a poco, cuando lo hizo unas gotas de jugo que colgaban de sus rizos cayeron al suelo. Su aspecto era como si se hubiera bañado… con un líquido color púrpura. Me empecé a reír como boba y se me quedó viendo extrañado. Mientras seguía riendo me recargué en la pared y fui cayendo al suelo poco a poco, no podía parar de reírme, me había dado un ataque quien sabe de qué, mis costillas me estaban doliendo y mi sonrisa se fue convirtiendo en un gesto amargo, ya no quería seguir riendo. Mientras yo estaba con mi locura Harry seguía de pie mirándome con una pequeña sonrisa que revelaba sus hoyuelos. Se fue acercando a mí y se sentó enfrente de mí con las piernas cruzadas, recargó sus codos en éstas y puso su cabeza entre sus manos, obviamente se estaba divirtiendo con mi estúpida risa. No me di cuenta cuando ya había parado de reír y me le quedé mirándole como él a mí, lo estaba haciendo de nuevo, hacía que sus ojos verdes me hipnotizaran, sacudí mi cabeza para deshacerme de pensamientos sin sentido. Entonces Harry bajó la miraba y pude notar como sus mejillas tomaban un tono rosa claro muy adorable… se veía tan… sexy sonrojándose, quise abalanzarme sobre él y besarlo, pero empezó a hablar.

-Perdona toda mi… idiotez- No entendía a qué se refería exactamente –Me refiero a los malos ratos que te he hecho pasar, cuando te hice esa pregunta, cuando intenté besarte sin tu consentimiento… perdón por haber trepado por tu ventana- dijo levantando la vista y sonriéndome.

-Perdón por arrojarte jugo de uva en la cara- Dije avergonzándome, no sabía en que estaba pensando cuando hice eso.

-No importa, me has hecho un favor, tenía mucho calor- Me dijo soltando un pequeña risita. -Te juro que no tenía idea de que me iba a enamorar de ésta forma de ti, tú ni siquiera me gustabas cuando llegué a la escuela, había tantas chicas que me llamaban la atención y tu nada, pero un día todo eso cambió, la primera vez que te toqué sin querer fue como algo electrizante dentro de mí, entonces mi di cuenta de que eres muy especial y muy linda- Me dijo sonriéndome con ese brillo especial en sus ojos verdes. –Pero te juro que no me puedo controlar, lo he intentado, en serio, he visto como Malik te mira y te trata, creo que él es mejor que yo para ti, pero no me puedo alejar, tú me atraes de una forma que ni yo mismo entiendo, en cierto modo me molesta, nunca me había pasado, las chicas siempre morían por mí y ellas siempre me buscaban, pero en ésta ocasión siento que yo debo buscarte y rogarte y todo eso...

-Ya no sigas- Lo interrumpí antes de que continuara con su declaración. Me abrumaba mucho, al fin me estaba abriendo sus sentimiento de una forma muy sincera y eso me desarmaba por completo, así lo conocía yo, amable, sincero, no ese chico molesto que estaba siendo últimamente conmigo. –No quiero hacerte daño, ya te lo he dicho, y como ni yo misma puedo entenderme creo que lo mejor es que me olvide de ti y tú de mi- Creo que esa era la única solución y al fin lo entendía.

-¡No!- El grito de Harry me sorprendió –No Ximena, yo no estoy dispuesto a renunciar a ti, y voy a hacer todo lo posible para que me elijas a mí, y no a él.

-¿Es que tú no entiendes que sólo te estoy haciendo daño?- Dije lo más tranquila que pude.

-No me importa que me hagas daño, tú no sabes cuánto te amo, todo lo que yo sacrificaría por ti, me importa una mierda mis sentimientos, yo no voy a dejarte ir y punto.- Dijo frunciendo el ceño y mirando el suelo, estaba trazando círculos imaginarios con sus dedos sobre él.

-No sé cómo hacerte entender… a mi si me importan tus sentimientos, y no quiero que tu corazón quede destrozado por mi culpa- Trate de tomar sus manos, pero él las alejó, yo mantuve la vista baja.

Entonces tomó mis brazos con sus manos y me obligó a acercarme más a él, nuestros labios se tocaron y no pude parar lo que se avecinaba, muestras lenguas empezaron una danza dentro de nuestras bocas, él todavía tomaba mis brazos, mis manos estaban inmóviles, me zafe de él y éstas se dirigieron a sus rizos, esto ya se había convertido en un acto involuntario. Harry enroscó sus brazos en mi cintura y me pegó más a él, nos pusimos de rodillas sin despegar ni un momento nuestras bocas, él se puso de pie pero tomó mi barbilla para que no dejáramos de besarnos, me tomó por la cintura para ayudar a levantarme y me dirigió a la pared, yo pasaba las manos por todo su cuerpo buscando no sé qué, estaba que ardía en mi interior, él hacía lo mismo, pero no podía pasar sus manos por mi espalda ya que ésta estaba pegada a la fría pared que yo ya no sentía por todo el calor que me consumía, de pronto mis manos se dirigieron a los botones de su camisa, no sabía lo que hacía, pero eso dio rienda suelta a todo, Harry se quedó pasmado pero con su lengua dentro de mi boca todavía, yo no podía parar, seguí tratando de desabrochar los botones que aprisionaban su pecho, entonces algo hizo clic en Harry y continuó besándome, apretándose aún más a mí, cuando al fin empecé a desabrochar su camisa Harry bajó un poco más sus manos y apretaron mi trasero.

-Ahh- no sé de donde proveía ese sonido que emití, pero en lo más fondo de mi ser se sintió un cosquilleo cuando Harry me tocó y fue muy placentero. Él gruñó al oírme y siguió moviendo sus manos por toda mi extensión, poco a poco empecé a sentir algo duro en el abdomen, ¿Qué era eso? Me toqué el vientre, pero no era yo, era Harry… era su… pene, por curiosidad pasé la mano sobre sus pantalones ¡SANTA MIERDA! Era un bulto se sobresalía de todo su cuerpo, esto se sentía muy muy duro. Cuando lo toqué Harry se separó un poco, pero segundos después volví a sentir su erección en la palma de mi mano.

-Ximena- Apenas pude comprender que estaba diciendo mi nombre, su voz era muy baja y grave, nunca lo había escuchado así y no sabía por qué pero eso me excitaba mucho.

Lo empujé en dirección a la cama, mientras seguía desabrochándole los botones, todavía no había acabado por haber explorado su erección, cuando faltaban unos pasos para llegar a la cama, él me tomó los muslos con sus manos y me subió a su cintura, enrosqué las piernas alrededor de ésta para facilitarle el trabajo, ahora sentí su erección muy pegada a mí, me sentía muy extraña ahí abajo, como si juegos artificiales estuvieran explotando en éstos momentos, nunca había sentido todo esto que ahorita, pero era de lo mejor.

Le mordí con fuerza el labio y él en respuesta gruñó bajo, era combinación de dolor y placer, y después hizo lo mismo con mi labio.

¿Qué estábamos haciendo? Mi mente empezó a funcionar correctamente y se preguntó que hacía mi cuerpo. Nos seguíamos besando y tocando, ya habíamos llegado a la cama, Harry se había sentado, conmigo aún arriba de él, mis manos que están enredadas en su cuello lo soltaron de repente, pero él todavía tenía sus brazos alrededor de mi cintura, intenté zafarme con fuerza, pero él no me soltaba y seguía besándome, intenté la táctica que usé en el escuela, lo mordí con fuerza y una vez más volvió a gruñir, pero conseguí que dejara de besarme, y tiré de sus brazos con fuerza, al hacerlo caí al suelo y mi trasero se golpeó contra el duro suelo.

-AUCH- Se quejó Harry cuando el dolor empezaba a punzar en su labio, lo miré, tenía una mano en su boca, cuando la quitó la miró con los ojos muy abiertos, yo vi su labio, estaba sangrando. Yo estaba jadeando ahí abajo en el suelo, y él también pero seguía sorprendido al ver que le había sacado sangre.

-Perdón- Dije en un pequeño suspiro aun tratando de recuperar la respiración.

-Ya, sólo me has dejado muy… prendido- Dijo mirándose el pequeño bulto que seguía en sus pantalones, yo también lo miré pero por más tiempo. Lo podía creer lo que estaba haciendo. ¡Lo que iba a hacer!

-Y tú a mí- Cuando lo dije él se volvió a mirarme con expresión sorprendida. –Pero no es lo correcto- Le dije bajando la mirada.

Pude oír cómo se pudo de pie y se encaminaba hacia mí.

-Es correcto si los dos lo sentimos- Me tomó las manos y yo alcé a vista a sus ojos. Negué con la cabeza. No, no era correcto, no aquí en mi cuarto, no sin que mi madre lo supiera, no con mi edad.

-No, no tengo si siquiera la mayoría de edad, y estamos en mi casa- Dije sin mirarlo estaba tan avergonzada con lo que había pasado. Oí un pesado suspiro suyo, se levantó y me jaló las manos para que también me levantara. Cuando quedamos parados tomó mi cabeza entre sus manos y la alzó haciendo que lo mirara. Sentía como mis mejillas enrojecían, Harry frunció el ceño y me acarició la cara con la yema de sus dedos.

-No te avergüences, en cambio yo debería estar muriéndome de pena contigo, perdón por llevarte tan lejos, aunque te confieso que no me arrepiento de nada y me gustaría volver a repetirlo. Pero no te voy a obligar a nada de lo que no estés segura- Se acercó más a mí y sus ojos me miraron intensamente.

-¿Te puedo preguntar algo?- Yo asentí levemente, ya se había dado cuenta de mi debilidad por sus ojos verdes. -¿Te gustó… lo que… hicimos?- Pensé su pregunta detenidamente, esas sensaciones tan maravillosas…

-Si- Respondí un en susurro, no podía mentirle a esos ojos.

-Ya- Me dedicó su sonrisa más hermosa, era obvio que le había gustado mi respuesta. Bajé la vista hacia su labio, estaba rojo a causa de la sangre.

-Harry- le toqué el labio con mi dedo índice, y éste se encogió ante mi contacto y se alejó un poco.

-Ha sido la herida más placentera que he tenido- Me dijo sonriendo pero su expresión era de dolor.

-¿Te puedo curar?- Pregunté tímidamente.

Él me miró con los ojos brillándole y fue asintiendo poco a poco.

-Ven vamos abajo- Le tomé la mano y lo encamine hacia abajo.

Me dirigí a la cocina con él detrás y me paré enfrente de un mueble donde guardábamos las cosas de medicina, saqué un pedazo de algodón y una botella de alcohol. Cuando me giré hacia Harry y éste vio el alcohol abrió mucho los ojos y dio unos pasos atrás.

-Estás loca si crees que me vas a poner eso- Dijo con expresión horrorizada señalando la botella que estaba en mi mano.

-No seas niño Harry, se va a poner peor si no lo desinfecto- Dije dando unos pasos hacia él.

-No soy niño- Dijo cruzando los brazos y frunciendo el ceño, contradiciéndose con sus actos, se veía tan lindo.

-Pues demuéstramelo- Dije mostrándole la bolita de algodón y el alcohol.

-¿Te lo demuestro?- Me miró a los ojos y ese brillo especial apareció, mientras se iba formado una sonrisa torcida en las comisuras de sus labios.

Se fue acercando a mí y yo me quedé ahí parada, me tomó las muñecas con manos y me penetró con la mirada, estaba consciente de sus intenciones.

-No Harry, vamos a curarte- Dije tratando zafarme de sus manos. Él no me soltaba, y su boca se iba acercando más a mi cara. Mi fuerza de voluntad se estaba haciendo polvo.

-Harry, si no me dejas curarte, entonces suéltame- Traté de hablar lo más seria y fría que pude, pero dudo que la voz me haya salido, ya que podía sentir como mis piernas ya me estaban temblando por su contacto.

Pero si funcionó.

-Ya, bueno- Dijo soltándome rápidamente y subiendo su barbilla para que tuviera mejor visión de su labio lastimado.

-Ven vamos a que te sientes- Me dirigí a uno de los bancos altos de la cocina para que Harry se sentara.

Abrí la botella de alcohol y vertí un poco en el algodón, éste se mojó rápidamente, Harry abrió unos ojos como platos cuando me vio hacer eso, lo que me hizo soltar unas risitas. Cuando acerqué el algodón a sus labios, Harry cerró muy fuerte los ojos y sus manos las convirtieron en puños. Con mucho cuidado presioné la bolita blanca contra el lado lastimado de su labio, vi cómo se estremecía y siseó algo, pero cuando se acostumbró abrió los ojos y me miró, yo estaba en lo mío, pero podía sentir sus verdes ojos mirando todos mis gestos, sabía que si le correspondía la mirada me perdería en ellos y olvidaría que lo estaba curando.

-Listo- Dije sonriendo en dirección a su labio, ya no estaba sangrando, sólo estaba un poco hinchado y se veía muy... sexy.

-Gracias- Dijo tratando de sonreír ampliamente, pero el labio le lastimó por haber estirado la piel.

-No hay de qué- Me dirigí al bote de basura a tirar el algodón manchado de rojo.

Antes de que me girara para verle ya lo tenía delante de mí, muy cerca.

-Te… pido perdón por haber entrado de esa manera a tu casa- Dijo frotándose los rizos todavía mojados por el jugo con las yemas de los dedos.

-Te perdono, perdona por tirarte jugo en la cara y por… morderte- Dije avergonzada recordando lo que habíamos hecho allá arriba.

-Descuida, creo que me lo merezco- Entendí el doble sentido de sus palabras, Harry sonreía, mientras yo lo fulminaba con la mirada.

-Ya, pues… es necesario que me vaya- Dijo Harry frunciendo el ceño, como si la idea de irse le desagradara, a mí la verdad si me desagradaba, pero si lo tenía aquí no sé adónde llegaríamos y mi mamá lo podría ver y hacerme millones de preguntas después de que se fuera.

-Oh, sí, claro… ammm, te acompaño- Dije haciendo un gesto con la mano para que él se adelantara, Harry abrió la puerta y se salió, pero se volvió a verme.

-Entonces… mañana nos vemos- Harry se había recargado en el marco de la puerta y me dirigió una pequeña pero hermosa sonrisa son sus dos hoyuelos a los lados que no podían faltar.

-Sí, mañana- Dije asintiendo lentamente.

-Bueno, adiós- me acercó su mejilla para que le diera "Un beso de despedida". ¿Por qué no?

Cuando acerqué mis labios a su mejilla él se giró rápidamente lo que hizo que el beso ya no fuera en la mejilla, si no en los labios. Di un paso hacia atrás de inmediato, pero él fue más rápido y sus manos ya estaban en mi cintura, aprisionándome contra su cuerpo, traté de soltarme, pero como siempre él era demasiado fuerte, fue un beso casto, no hubo lenguas ni baba de por medio, sólo labios, se sentía tan bien, tan suave, el beso duró mucho, aunque yo siguiera luchando Harry parecía ajeno a todos mis movimientos.

Cuando al fin me soltó se me quedó mirando, con una sonrisa triunfal.

-¡Hey!- Dije levantando mis manos.

-¡Me encantas Ximena!- Dijo encogiéndose de hombros como si no lo pudiera evitar, mientras se iba corriendo. -¡Me encantas, me encantas, me encantas!- Pude escuchar sus gritos desde mi casa.

A mí también me encantas Harry.

Cerré la puerta y fue entonces que me acordé de Zayn y mi sonrisa que no me había dado cuenta de que estaba ahí, desapareció.