Amanecí por el brillante resplandor del Sol que entraba por mi ventana, era raro tener un día así aquí en Londres, pero todos los ciudadanos lo valorábamos mucho, por la misma razón de que no los siete días de la semana teníamos un Sol tan bonito.
Ayer después de que Harry se marchara me dirigí a mi habitación, no quería pensar en Zayn entonces me puse a escuchar música y caí dormida porque no me di cuenta.
Era sábado, tendría dos días enteros para pensar en lo de Zayn aunque yo no quisiera, yo quería besarlo, necesitaba hacerlo, pero él no lo entendía, y yo no lo entendía a él, estaba tan consternada por su rechazo, hasta que Harry llegó y me hizo olvidar todo, no sé qué me pasaba con Harry, era distinta cuando estaba con él, como si dentro de mí hubiera un monito tonto que no pensara coherentemente , era todo sentidos con él, nada más en el mundo me importaba, sólo él y el contacto de su piel con la mía, repentinamente me puse roja recordando lo de ayer, había llegado tan lejos y lo peor de todo es que me hubiera gustado hacerlo.
Me levante resignada de la cama y recordé que no vi a mamá ayer.
Salí de mi cuarto y vi la puerta de mi mamá entreabierta, decidí entrar a despertarla, avancé silenciosamente hasta donde ella yacía con la boca abierta, roncando… Me lancé contra ella con un gritito chillón.
-¡Ahhh!- Era mi mamá, tenderme encima de ella la había sobresaltado.
-¡MAMÁ!- Grité tumbándome a su lado.
-¡¿QUE TE PASA XIMENA?!- Dijo abriendo los ojos como platos en mi dirección.
-Nada ma, quería venir a saludarte- Dije sonriendo de oreja a oreja.
-Ya, pues me has dado tremendo susto, buenos días- Me dijo cerrando los ojos.
-¿Quieres dar un paseo?- Le dije.
-¿Qué tiene señorita, que está tan animada?- Dijo abriendo los ojos de repente y mirándome inquisitivamente.
-¿Yo? Para nada, es sólo que hoy es un bonito día, y no siempre amanece así, aquí en Londres- Dije jugando distraídamente un mechón de cabello de mi mamá.
-Hummm, bueno, tienes razón, que te parece si vamos al parque del centro de la ciudad- Dijo más animaba mi madre.
-Me parece bien- Le dije poniéndome de pie repentinamente. –Voy a tomar un baño-
Salí saltando del cuarto de mi mamá como niña chiquita en dirección a mi cuarto, oí las risitas de mi mamá, pero las ignoré.
Salí de mi ducha que duró mucho mientras pensaba en todo lo acontecido con Harry. Me sonrojé involuntariamente. Elegí uno de mis tres vestidos, no me gustaban mucho, pero ahora me estaban agradando más, me puse un vestido blanco con florecillas rosa fiusha y pastel, me dejé suelto el cabello sólo con un prendedor rosa. Me volví hacia mi cama y vi a Thomas tumbado en ella, ronroneando de puro ocio. Tal vez le haría bien una buena caminata, mi gatito estaba engordando un poco y necesitaba ejercitarse.
Tomé su correa verde y lo até rápidamente antes de que supiera mis intenciones y me empezara a rasguñar los brazos. Mi gato se puso a refunfuñar y a querer desatarse de la correa, lo cogí en brazos y salí de mi habitación.
Mi mamá estaba parada en las escaleras esperándome vestida con pantalones de mezclilla y una blusa holgada color verde pistache.
-¿Lista?- Me dijo sonriente, luego dirigió la mirada a mi gato gordo e hizo una mueca. –No me digas que te vas a llevar a Thomas- dijo señalándolo con su dedo índice, éste la mirada a ella como diciendo: "¡LO SÉ, XIMENA ESTÁ LOCA!"
-Sí, creo que le hará bien dar un paseo- Dije bajándolo porque ya no aguantaba su peso.
-Ok- Dijo mamá arrastrando las palabras.
Empezamos a bajar las escaleras. Mi mamá tomó las llaves y un paraguas. Yo sabía que ella creía que el día no duraría tan bonito por mucho tiempo.
Salimos de la casa y pude sentir los leves rayos del Sol en todo mi cuerpo, se sentía tan gratificante.
Platicamos de cosas sin importancia, se sentía tan bien tener un tiempo así con mi mamá, ya lo extrañaba mucho, Thomas se paseaba imperiosamente por toda la acera detrás de mí.
Cuando llegamos al parque mi mamá vislumbró un café.
-Ximena, voy por unos cafés, ¿quieres algo en especial?- Me decía mientras se iba alejando en dirección al local de café.
-Un pay de manzana, por favor, te espero aquí- Señalé la banca pintaba de color negro que había delante de mí.
Me senté y saqué mi ipod para leer un poco mientras mi mamá volvía. Tenía a Thomas agarrado de la correa.
Cuando comencé a leer oí unos ronroneos provenientes de mi gato, pero no sólo era mi gato, era otro se estaba frotando el lomo con Thomas, maullaban de placer y al parecer no era gato, si no gata.
-Camille, aquí estás- alcé la vista bruscamente, y ahí estaba ese chico del cabello rizado, sonreía en dirección a su gata que ahora lo miraba espantada, subió la vista hasta que se encontró con mis ojos y su sonrisa se hizo aún más amplia. -¡HEY! Eres tú- Se dirigió hasta mí y se quedó parado enfrente, yo no sabía que decir.
-Hola- Me extendió la mano sonriendo aún, pero ahora era una sonrisita burlona, yo no dejé de mirarlo y no me moví, sabía a qué estaba jugando, le gustaba sorprenderme con la guardia abajo.
-¿Qué Ximena? ¿Te comieron la lengua los gatos?- Alzó las cejas en expresión inocente y señaló a los gatos con la palma de su mano.
-Hola- Dije al fin, un poco más tranquila, no me había percatado de que tenía una correa en las manos, ésta era de color azul cielo, Harry se arrodilló y se la puso a Camille.
-Cuando sale no la puedo controlar- Se puso de pie de nuevo, y me seguía mirando amablemente, pero ya no sonreía tontamente. Yo ni siquiera sabía que expresión tenía grabada en el rostro.
-¿Puedo sentarme?- Me dijo señalando con su barbilla el cacho que quedaba vació de banca, asentí levemente y como vi que estaba en medio de ésta me recorrí un poco a mi izquierda para que Harry pudiera sentarse.
-Gracias- Se sentó y suspiró pesadamente como hacen algunos hombres cuando después de un esfuerzo pueden descansar.
-¿Qué haces por aquí?- Dijo mirando alrededor de todo el parque.
-Ya lo ves, bonita mañana- Dije observando como los niños corrían por todos lados jugando a encontrar cosas perdidas, los ancianos platicando a los alrededores con sus bastones, hombres sentados en las bancas leyendo el periódico del día y unas cuántas parejas tomadas de la mano sonriendo a todo el mundo como idiotas.
-Sí, lo es, pero no más que tú- Volví la mirada hacia él, Harry también me miraba y ya me empezaba a perder en sus ojos.
-No otra vez, por favor- Dije bajando la vista al ipod que traía en las manos, salí de la aplicación para libros y lo guarde en una de las bolsitas de mi vestido.
-¿No otra vez, qué? soy libre de expresar mis sentimientos- Lo miré enfurruñada y se formó una sonrisa torcida en su boca.
-Ya, lo siento- Dirigí la vista a Thomas que se había recostado en el suelo junto a la gatita de Harry.
-Qué bonito tu gato- Dijo alargando la mano para acariciarle el lomo, éste reaccionó positivamente paseándose por toda la palma de Harry.
-Gracias, la tuya también es bonita- Su gata era color beige, también le acaricié el lomo, al principio se quiso alejar, pero luego se acercó e hizo lo mismo que Thomas cuando Harry le hizo cariños.
-Creo que le gustas- Dijo Harry, me volví hacia él y miraba a su gata, nunca había visto ese tipo de mirada en él, era tan tierna y paternal, me recordó a mi padre, así me miraba cuando me iba a jugar a los columpios de éste mismo parque, antes de que se fuera cuando tenía 6 años. No podía creer que Harry tuviera ese sentimiento hacia su gatita, la de un padre hacia su hija.
-La quieres mucho- Le dije.
-Sí, mi madre me la dio cuando tenía 5 años- Dijo acariciando el pelo de Camille. –Es como parte de familia, aparte, amo mucho a los gatos.-
-Yo igual, muchas personas prefieren a los perros, pero siento que los gatos son tan taciturnos como yo, y me llevo bien con mi Thomas- Dije ahora mirando a mi gato que me miraba con sus ojitos de amor cuando le decía que lo quería.
-Ximena- Dijo Harry, lo miré y él miraba a lo lejos, pensativo. –En serio, paso ratos muy agradables junto a ti, yo te quiero para mí, hablo de verdad, me siento tan distinto contigo, como una persona buena, yo no soy nada sin ti- Se le rompió la voy en la última palabra.
-Harry… yo… también te quiero, pero estoy en un dilema- Era cierto, aunque Zayn me hubiera rechazado, yo lo seguía queriendo, no me podía olvidar de él de un día para otro.
-No Ximena, él no te ama como yo, nadie te va a querer como yo te quiero- Dijo seguro de sí mismo.
-Harry, vuelves a lo mismo, me presionas mucho y yo no sé cómo corresponderte- Dije frotándome las sientes con las manos. –No es cuánto me quieres, es lo que yo siento-
-¿Y qué sientes?- Preguntó Harry con sarcasmo.
Alcé la vista a la nada, no sabía que decir, a lo lejos vislumbre la figura de mi mamá con las manos llenas de vasos de café y platos con pastelitos.
-Siento que viene mi mamá y no quiero hablar de esto frente a ella- Harry siguió la dirección de mi mirada y cerró los ojos. –Creo que te deberías de ir, no eres precisamente la persona favorita de mi mamá- Me miró sorprendido.
-¿Qué? ¿Por qué?- Preguntó con los ojos muy entrecerrados.
-Porque… cree que eres un patán- Bajé mi voz dos tonos en la última palabra…. Qué vergüenza.
-Bien- Dijo Harry, lo miré extrañada, pensaba que me iba a preguntar el por qué o que se iba a alarmar. –Entonces me quedaré a conocer a tu madre para que se borre ese concepto de mí-
Joder… conocía a mi mamá, no era de esas que cambiaban de idea tan fácilmente.
-Hola- Dijo mamá cuando llegó al frente de Harry y mí, ambos nos pusimos de pie instantáneamente, sonaba confundida, ah… claro, ella no lo conocía en persona. Lo examinaba de pies a cabeza indiscretamente, mi mamá no sabía disimular.
Harry carraspeó bajo y mamá lo miró a los ojos.
-Señora, mucho gusto conocerla- Le extendió una mano a mi mamá y ella vaciló un poco, pero al final le tendió la suya. –Ya que Ximena no tiene la intención de presentarme lo haré yo- Me miró pero rápidamente volvió la vista hacia mi mamá que ahora sonreía de oreja a oreja, lo sabía, le había gustado, pero cuando sepa que es Harry ya no le va a agradar tanto.
-Mi nombre es Harry Styles- Dijo muy seguro de sí mismo, entones la sonrisa de mi mamá se desvaneció y apareció un gesto enfurruñado. Lo sabía. –Y sé qué piensa de mí- Mi mamá abrió los ojos como platos y enrojeció del mismo modo que lo hacía yo. Ahora sabía de donde venía esa maldita herencia.
-No, no se preocupe, todas la madres piensan eso de mí, que claro que ninguna se tomó la molestia de conocerme, ni yo de convencerlas de que no era así, pero como usted ya sabe, mis intenciones con Ximena son más serias de lo que ella misma cree…-
-¿Qué? ¿Me vas a pedir la mano de mi hija?- ¡MAMÁ! ¿QUE COÑO HACÍA? No me esperaba eso por parte de mi madre, que vergüenza, obvio se estaba burlando de Harry, eso pasaba cuando hacían sentir avergonzada a mi madre, como lo había hecho él al hacerla sonrojarse.
-Señora, créame que lo haría si Ximena y yo no fuéramos menores de edad, sin embargo no pierdo la esperanza de hablar respecto a eso en un futuro poco lejano- Harry sonreía amablemente a mi madre que ahora estaba sin palabras y al parecer muy…. sorprendida. –Sólo quería que le quedaran claros mis sentimientos por su hija y que no tengo intenciones de hacerle daño, Ximena es importante para mí y quiero tener una buena relación con su familia, por eso le quería pedir disculpas si he hecho algo de lo que se molestara-
-Creo que esas disculpas no deberían ir dirigidas para mí, sino a ella- Rayos, mamá ya se sabía recuperado y ahora estaba siendo muy dura. –Ella es la que me ha contado tu falta y…. bueno, yo estoy satisfecha si mi hija lo está y si ella se aflige por algo al igual lo haré yo-
Harry se volvió a mirarme y sus ojos eran tan profundos como el océano, ya me estaba hundiendo en ellos. Me tomó de las manos y dio unos pasos lejos de mi madre.
-Ximena- Susurró tan bajo que yo sólo podía oírle, ese era el plan. -¿Qué es lo que en especial te ha molestado que hiciera o dijera?- Preguntó serio pero amablemente sin dejar de mirarme con sus profundos ojos.
-…En nuestro segundo beso, hiciste esa pregunta de que si Zayn se había igualado a ti- Dije tímidamente, a veces Harry me intimidaba pero de una forma distinta, no era como si tuviera miedo a que me pegara o algo, si no a que yo cayera de rodillas a él en cualquier instante, porque él me dominaba en tantos sentidos, y eso no lo podía controlar, me daba miedo que él tomara control de mí cuando le diera gana. Harry bajó la mirada a nuestras manos entrelazadas.
-Sabes que soy un idiota y que tengo muchos celos, de cualquier tipo… y más de él, sabiendo que tú correspondes sus sentimientos. Perdóname, por eso y por todo. Y ésta vez si te prometo cambiar, lo haré por ti. Por favor perdóname.- Cerró los ojos y se llevó mi palma a su mejilla y la acarició con tanto amor, yo me solté de él, pero no para alejarme, si no para poder coger su cara. Su piel era tan suave, Harry sonrió ante mi contacto y abrió los ojos, ahora sin pensarlo dos veces, decidí perderme en sus ojos, sentía que podía ver su alma al verlos, era tan mágico.
-Te quiero Harry- Solté su cara y lo abracé fuertemente, pronto sentí un par de brazos alrededor de mi cintura.
-Te quiero hermosa- Me tomó la cara entre sus manos y me miró por millonésima vez de esa forma tan especial y única. Me soltó y me dio un beso en la comisura de la boca.
Se volteó a hablar con alguien y… oh mierda, había olvidado que mi madre estaba enfrente de nosotros y había visto toda nuestra muestra de cariño. Me sonrojé violentamente, bajé la mirada a mis piernas desnudas por mi vestido que me llegaba arriba de la rodilla.
Entonces una mano tomó mi mejilla y me levantó la cara.
-Amo cuando tus mejillas se ponen rojas, también amo como se te ve ese vestido… creo que deberías usarlos más- Dijo Harry con una sonrisa resplandeciente y sus adorables hoyuelos. –Me tengo que ir, nos vemos el lunes… o antes- Dijo enarcando una ceja.
-Si… lo espero con ansias- Harry me soltó, me dedicó su última sonrisa y se fue alejando con Camille detrás de él, su gata volvió la mirada hacia mis pies, bajé la vista, pero descubrí que lo que en verdad veía era a Thomas, el también miraba en dirección a Camile. Owww por primera vez mi gato se había enamorado y era de la gatita de Harry.
Me volví hacia mi mamá, ella estaba sentada en la misma banca en donde estaba con Harry, no me miraba daba mordiditas a su pastelillo de chocolate y bebía sorbos de café, la escena era muy graciosa si la veías como yo lo hacía.
Me acerqué a mi mamá y vi que al lado de ella estaba un café y un pay de manzana que supuse debían ser míos. Me sentí y los tomé, le di una mordida al pay y proferí un sonido de placer… estaba tan rico.
-Me gusta- Dijo mi mamá sin dejar de comer pastel.
-A mí también- Respondí perdida en el sabor de las manzanas.
-Ya me di cuenta… lo vi todo- ¿Qué?
-¿Qué viste?- Pregunté confundida.
-¿Qué no vi?- Me corrigió…. No entendía que de hablaba… pensé que estábamos hablando de lo bueno que estaban los pastelillo….Vergaaa hablábamos de Harry. Ya sabía que era de lento aprendizaje, pero esto era pasarse de idiota.
¡ESPEREN!... ¡ESPEREN! ¡DETENTE MUNDO! ¿MI MAMÁ DIJO QUE…. LE HABÍA GUSTADO?
-¿QUÉ?- Pregunté sin aliento…. No podía creer que mi madre… MI MADRE hubiera podido cambiar de opinión respecto a Harry. ¡ESTO ERA EL APOCALIPSIS!
-Harry me agrada- Dijo tranquilamente pronunciando lentamente cada palabra.
-OH MI JODIDO- Dije estaba muy muy asdfghjklñ no sabía que decir.
-Ximena, tranquilízate- Mi mamá dejó su vaso de café y su plato a un lado y me tomó de los hombros.
-¡ES QUE MAMÁ, NO LO PUEDO CREER!- Dije yo tomándole ahora los hombros a ella.
-Hija… se ve un buen tipo, un poco arrogante pero bueno…. y muy guapo- Sonrió pícaramente.
-Mamá…. ¿estás bien?- Le toqué la frente con mi mano, tal vez estaba enferma.
-¿Qué? Claro que sí, eres tú la loca, ya suéltame- Dijo y me quitó la mano de su frente.-Me cayó bien… y habló muy seriamente respecto a ti. Me gustó su forma de ser-
Me paré de sopetón, no podía con esto…. era… inverosímil.
-Ya cálmate, ven vamos a pasear, toma tu café- Me dio mi café y me tomó del brazo para hacerme avanzar, no sentía mis piernas.
-Creo que deberías ser más clara con tus sentimientos y decidirte por alguien- Me decía mientras yo daba un sorbo a mi café y trataba de tranquilizarme.
-Ya te dije que no puedo… me siento atada de pies a cabeza. Pero… bueno, creo que Zayn ya no está interesado en mí- Una vez más recordé la tarde de ayer en su casa.
-¿Por qué lo dices?- Preguntó interesada.
-Es que… ayer pasé a su casa y… estaba muy afligido, porque pensaba que andaba con Harry, que claramente no es verdad… le dije que era una falacia…y… nos íbamos a besar…- No terminé la frase, se me había quebrado la voz y sentía que quería llorar.
-Mi niña- Me abrazó mi mamá y yo a ella, muy fuerte, pero no lloré, me contuve.
-Y pues… no nos besamos- Repuse más tranquila.
-Creo que eso te habría confundido más- Dijo mamá.
-Yo pienso todo lo opuesto… pero hora que reflexiono… me voy cuenta de que Harry es… no sé… a mí me gusta tanto, sólo que me molesta cuando está en plan arrogante- Ese era un descubrimiento, al fin sabía que era lo que no aguantaba de él.
-Cierto, eso tampoco me gusta a mí, pero creo que forma parte de su encanto- No podía creer que estaba oyendo hablar a mi mamá así.
-Ya, mejor cambiemos de tema- Dije antes de que me dieran ganas de vomitar con lo que decía mi mamá- Que buenos estaban los pastelillos- Era verdad.
-Lo sé, cuando era más joven iba ahí a tomar un café de vez en cuando-Dijo sonriendo al recordar sus años jóvenes.
-Mamá, me llevas a los juegos- Dije sonriendo, ella me miró y le brillaron los ojos.
-Vamos- Me tomó de la mano y nos dirigimos a los juegos con Thomas detrás de nosotras.
Nos regresamos a eso de las 4:00 de la tarde a la casa… como mi mamá había previsto el día se había oscurecido y parecía que iba a caer una fuerte tormenta. Vimos un poco de basura en la televisión y ella se quedó viendo sus típicas películas de acción mientras yo subía a mi cuarto.
Estando ya en mi habitación cerré la puerta y me eché al suelo… me puse a pensar en que no tenía planes para mañana, él día de hoy me gustó mucho, hubo día soleado, pasé un tiempo con mi mamá y con Thomas y… vi a Harry, no, no vi a Harry, vi a MI Harry, el verdadero, el que conocí, del que me enamoré.
El lunes regresaría a la escuela y vería a Zayn… no sé si debía decirle algo o mantener una distancia, sí, eso era lo mejor.
Me levanté del suelo, y preparé mi cama para acostarme.
Me desperté por el ruido de la lluvia afuera… ¿cómo después de un día bonito, podíamos regresar a lo mismo de siempre? Tomé mi ipod que descansaba en mi mesita de noche en donde tenía bolsitas vacías de frituras de limón con chile… AMABA ESAS COSAS aunque tuviera una gastritis terrible a mis 17 años, valía la pena comer eso; entré a la aplicación de libros y seguí leyendo mi libro inconcluso, me faltaban poco más de 50 páginas… el día está horrible, por ende no voy a salir a ningún lado… yo creo que hoy acabo el libro.
-¡OH COÑO!- Grité demasiado fuerte.
-¿Qué tienes Ximena?- Gritó mi alarmada madre desde su habitación.
-¡EL HERMANO DEL REY DE DINAMARCA LO MATÓ! ¡MATÓ A SU HERMANO EL HIJO DE PUTA!- No lo podía creer, ¿cómo un hermano mata al otro por codicia?
-¡ASH!- Grito mi mamá fastidiada. Ya era costumbre que me alarmara por algo sorprendente que pasara en los libros y mi mamá se asustara.
-Ximena, voy a salir al trabajo… me acaban de llamar- Mi mamá se asomó a mi cuarto, yo seguía en mi cama.
-¿En serio? ¿Ya viste el día?- Le dije señalando las ventanas por donde se podía ver como caía a cántaros el agua.
-Lo sé, pero es necesario. Vuelvo en unas horas, si tienes hambre te calientas algo en el micro… no prendas fuego… no vayas a incendiar la casa- Dijo mi mamá recordándome que no sé utilizar una estufa.
-JAJAJAJA, que graciosa ma- le dije lanzándome una almohada pero la esquivó y empezó a reírse tontamente.
-Ya me voy, te cuidas- Dijo saliendo de mi habitación.
-Tu igual- alcancé a decir.
Y seguí leyendo.
Desperté con la música de mi alarma que había instalado ayer, "Viva la Vida" de Coldplay, era una de mis bandas favoritas y agradecía al cielo haber nacido en Inglaterra donde teníamos a los mejores músicos y cantantes de todo el mundo desde The Beatles (que no son de mi agrado, pero sabía que eran la banda más grande del mundo), Queen, sin dejar de mencionar a Muse… ahh había tan buena música aquí.
Ayer me la pasé de holgazana todo el día, no me levanté de mi cama ni para comer, tenía unas cuantas bolsitas de mis frituras y eso fue mi comida y mi cena.
Ya era lunes… no podía esperar para ver a Harry.
El día no amaneció tan mal como ayer, de hecho sólo estaba húmedo todo el suelo por la fuerte lluvia pasada, pero se alcanzaba a ver uno que otro rayo de Sol.
Cuando salí de bañarme revisé en mi armario la ropa que tenía, pero vislumbré algo que nunca había estado antes en mi ropa. Un vestido como del estilo del que traía ayer pero sin estampados… era totalmente rojo, rojo sangre.
Lo saqué con curiosidad, había una nota que decía:
Tus piernas se ven tan bonitas con éstos vestidos.
Te ama mucho, Harry.
Mierda, lo había mandado Harry. Recordé lo que me dijo ayer de que yo le gustaba con vestidos. ¿Pero cómo coño lo había puesto aquí?
Miré el vestido con otros ojos… si ya me gustaba… ahora me encantaba, me lo había dado Harry, MI Harry.
Sin pensarlo dos veces me lo puse, era mi talla exacta ¿CÓMO PUEDE SABER MI TALLA?
Elegí unos zapatos color piel que tenía poco tiempo de haberme comprado, sólo los había usado una vez en una de las fiestas del trabajo de mamá.
Me miré al espejo, no podía creer lo bien que podía llegar a verme con vestido… y yo tanto que los odiaba.
-Te queda bien- Me volví y ahí estaba mi mamá viéndome de pies a cabeza sonriendo levemente. -Acertó con el color, yo hubiera elegido un purpura, pero creo que te conoce más- Sonrió sarcásticamente sin dejar de verme.
-Mama… ¿tú?- Pregunté anonadada.
-Sí, yo le di tus medidas. Me sorprendió al salir del trabajo y me preguntó tus tallas sin más, le pregunté el motivo, pero no me quiso decir nada. ¡Qué espléndido el muchacho!- Dijo sorprendida.
-Vaya- Sólo pude decir eso, seguro con esto ya se había ganado a mi mamá. –Bueno pues… me tengo que ir- Mi mamá me abrió paso y salí con las mejillas coloradas.
Ahora si desayuné, me había despertado a tiempo gracias a mi alarma.
Salí de mi casa sonriendo, iba muy tranquila.
Entonces pasé la casa de Zayn… me percaté ya casi terminando el terreno. Intenté no afligirme.
-Ximena- Yo conocía esa voz… me tardé unos segundos y volverme para ver a Zayn parado al pie de las escaleras de su casa… pero su expresión me alarmó… se veía tan demacrado, como si no hubiera dormido en 3 días seguidos. Quería ser dura cuando lo viera, pero mi corazón se hizo pedazos cuando lo vio así.
-Zayn… hola, ¿qué pasa?- Saludé dirigiéndome a él y él a mí.
-Tengo que decirte algo- Dijo seriamente. Bajó la vista y cruzó los dedos.
Sus palabras me abrumaron… ¿qué tendría que decirme? Alzó la vista y vi sus ojos tan iluminados, pero ese brillo era diferente, era de tristeza.
