Entre el amor y el odio
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 26 El testamento
-¿El testamento, Al? ¿Pero aún no pasa el año...?- Preguntó Terry tan desconcertado como los demás.
-¿Ah no? Entonces me equivoqué con tu cumpleaños, jejeje. Bienvenido a los treinta, hermano.- Dijo burlón.
-Pues a ver con qué locura habrá salido el viejo, nunca entendí por qué debíamos esperar tanto tiempo para que se leyera...- Dijo Stear con una sonrisota.
-O tal vez los desheredó por vagos- Les dijo Terry a los gemelos y Archie le sacó el dedo del medio mientras le brindaba la típica sonrisa cínica de los Grandchester.
-Candy, estás enorme. ¿Segura que es un solo bebé?- Le preguntó Daisy que luego de la insistencia de Albert y de todos se había mudado por fin con él y decidieron vivir su amor, ahora que no había obstáculos que lo impidieran.
-Yo también he llegado a pensarlo, aún me faltan dos meses y casi no puedo caminar.- Respondió sonriendo y sobando su enorme panza con amor.
-Me alegra también saber que por fin seré tío, felicidades a los futuros padres, ¿ahora sí puedo comenzar a leer el testamento?
-Adelante don William.- Dijo Stear recibiendo la mirada asesina de Albert por su indirecta de ponerlo más viejo de la cuenta. Se puso los lentes y cuando al fin se quedaron todos en silencio y atentos se dispuso a leer.
Yo, Robert Grandchester, en pleno dominio de mis facultades mentales, declaro lo siguiente:
Que el principal legado que espero haberles dejado es el amor a la familia, es la posesión más valiosa que una persona debe tener y debe apreciarse más que lo material. Quiero que sepan que a todos y cada uno de ustedes, incluyéndote a ti, Candice White, los amé desde el primer momento hasta el último y lo que siempre quise fue que fueran felices y me habría gustado vivir más para verlo, ya que si están leyendo esto es porque yo no me encuentro físicamente presente entre ustedes.
Albert leía con un nudo y todos los demás sentían lo mismo y sus ojos estaban aguados, especialmente los de Candy por el amor que expresaba ese noble señor por ella durante el poco tiempo que la conoció.
William Albert Grandchester, aún después de mi muerte, te digo una vez más lo orgulloso que estoy de ti, del excelente ser humano que eres y el maravilloso padre en que te has convertido y me habría gustado que Dios me hubiera dado un poco más de tiempo para ver una buena mujer a tu lado. No dudo que llegará a ti tarde o temprano.
Albert sonrió y apretó la mano de Daisy para luego proseguir.
Tú siempre tuviste un gran sentido de la responsabilidad y como yo, un amor profundo hacia la familia, no importando los sacrificios que eso conllevara, por eso siempre serás mi mayor orgullo. No en vano a ti te heredé en vida, porque no hay en este mundo alguien con más aplomo que tú.
Alistair y Archibald Grandchester, es inevitable que yo a estas alturas siga viéndolos como los pequeños, aunque sé que son todos unos hombres y como su hermano, maravillosos, Albert me ayudó hacer un gran trabajo al formarlos. Ustedes, queridos muchachos, tienen derecho a la tercera parte de la fortuna y propiedades familiares, la misma podrán adquirirla al cumplir sus treinta años y estén casados y asentados, es mi única condición, la familia siempre es primero.
Tal vez en algunas ocaciones parecía que no me quedaba tiempo y que no disfrutaba de sus travesuras, pero sí los amé y me llevé al corazón muchas anécdotas de ustedes. Stear, aún recuerdo aquél mayordomo robot que hiciste para tu clase de ciencia, no funcionó y sólo dejó una estela de humo y cables quemados, pero fuiste el único en la clase que cumplió con la tarea asignada y eso es suficiente orgullo para mí. Sé que al sol de hoy debes estar convirtiéndote en un gran ingeniero, no dejes que nada te quite el sueño, tú podrás hacerlo.
Stear derramó lágrimas ante ese recuerdo, las mismas que derramó en ese instante cuando no funcionó su invento y él lo abrazó y consoló.
Archie, tú también has sido muy especial, todo un don juan como lo fui yo hace sólo unos años atrás. Siempre fuiste la estampa de la alegría, siempre persiguiendo a las niñas. No olvido ese día de tu cumpleaños número catorce que se te juntaron tres novias en la fiesta y te dejaron hecho hilachas. Espero que antes de tus treinta puedas conocer el amor verdadero y puedas quedarte sólo con una, con la que te haga feliz. Eres muy cariñoso, a parte de romántico y galante, no dudo que harás un matrimonio próspero y serás como tu hermano, un padre excelente.
El elegante Archie también lloraba, era inevitable. Había imaginado sólo una lectura de bienes, no que en ese documento se encontraran tantos sentimientos.
Supongo que mi querida Lucille no debe estar escuchando las expresiones anteriores, búsquenla, por favor.
Buscaron a Lucy que se encontraba con la niñera y los hijos de Albert.
Lucille Grandchester, mi Lucy. La chispa de la casa. A ti, pequeña, lo mejor que te he dejado han sido a tus cuatro hermanos y a Candice, una amiga de por vida y que estoy seguro que te guiarán y encaminarán por el mejor sendero hacia la vida. Debes estar convirtiéndote en una hermosa señorita, no sabes lo que habría dado yo por ser testigo de eso, que no me hubiera abandonado la vida para verte crecer y verte convertida en la gran mujer que sé que serás. Nunca pienses, niña linda, que has sido un error, no se le llama error a un ángel, a una bendición tan grande como tú. Aquí en el cielo, tu mami dice que se siente orgullosa de ti y que por la noche, bajó del cielo como un hada y se comió el pedazo de pastel que le dejaste en la cocina cuando cumpliste tus cinco añitos. Te amo, princesa. Ahora, ve a seguir jugando, que ya el resto es cosa de viejos.
Con sus ojitos aguados y con una gran sonrisa luego de que todos sus hermanos la abrazaran y besaran, se fue a seguir jugando. La lectura del testamento continuaría.
A Lucille Grandchester le dejo todas las propiedades y pertenencias que fueron de su madre, de las que podrá disponer a los veintiún años y por mi parte, una fortuna de diez millones de la que dispondrá también cuando cumpla sus veinticinco años y al encargo de sus cuatro hermanos dejo que se aseguren de que haga un buen matrimonio con un hombre que la ame, respete y valore como la princesa que ella es.
Las emociones eran muchas. Terry tomaba la mano de Candy, como presintiendo algo, buscando apoyo, había miedo en él, en ambos. Albert le guiñó un ojo y prosiguió.
Ahora voy a la parte más importante, pues no por ser la última carece de valor.
Terrence Grandchester, a ti te amo y te amé siempre. Tal vez siempre chocamos y en raras ocaciones estuvimos de acuerdo, tu madre decía que tú y yo éramos la noche y el día, agua y aceite. Tu madre casi siempre tenía razón, sin embargo, en este caso, creo que ella también estuvo errada.
Era nuestra igualdad de caracteres lo que nos causaba esos encontronazos. Tú fuiste como mi sombra, al final caíamos en lo mismo, tienes mis defectos, mis virtudes, tú fuiste siempre mi escencia misma, física y emocionalmente. Tal vez no has sido el más aplomado ni acertado, pero siempre has sido todo corazón, tú actúas con el corazón, tú eres lo que sientes y eso nada ni nadie lo ha podido cambiar.
Eres un hombre apasionado e intenso, ese hombre que vive, mata y muere por lo que quiere, por los que quiere, yo te conozco como la palma de mi mano aunque pienses lo contrario. Te conozco tanto que te sorprenderá lo que he hecho sólo por amor a ti.
De todos, era Terry el que lloraba como un niño en los brazos de Candy, conmoviendo a todos, el mismo Albert tuvo que hacer una pausa. Terry podría parecer el más duro e irracional, pero nunca podía ocultar sus sentimientos, el amor lo hacía volver a su niñez. Cuando Terry se hubo calmado lo suficiente, Albert prosiguió.
Si hay alguien con más capacidad de amar, de sentir, de luchar, de entregar, ese eres tú, Terrence. Eres entrega, amas con tal entrega e intensidad... es que no has podido parecerte más a mí y a la vez, ser tan diferente, pero al final, tan igual.
Yo habría matado por un segundo más de vida y verte feliz, casado y realizado, porque dentro de ti, sé que ese ha sido tu más grande anhelo, tu mayor ambición. Fui testigo de tus fracazos en el amor, de como no encontrabas eso que tanto buscabas y que intuyo que ni tú mismo entendías. Por eso, yo me tomé la libertad y la misión de no morir hasta asegurarme que tú fueras feliz.
Espero no haberme equivocado, aunque mi corazón me dice que he acertado, mi corazón y el tuyo tienen un sólo latir. Encontré a la mujer perfecta para ti. Esa que sé que te hará feliz todos tus días hasta el último. Una sonriente y con cara de ángel. Una que sé que te gritaría que sí en el altar y que llevará el brillo que resplandece en los ojos cuando carga en su vientre un hijo. Quiero que hoy conozcas a tu esposa, Terrence. Feliz aniversario, Terrence y Candice.
Todos los de la sala, a excepción de Albert estuvieron a punto de sufrir una conmoción. Candy y Terry no entendían nada, o no quisieron entender. Antes de que se alborotara el abispero, Albert continuó.
Así es, Candice. No te casaste conmigo ese día, el documento que me firmaste fue en el que aceptabas a Terrence como tu legítimo esposo.
Terrence, tú lo habías firmado un año antes, ese día que llegaste borracho de la despedida de soltero de tu amigo Tom. En tu borrachera expresaste que te sentías tan feliz que incluso dejarías que yo escogiera a tu esposa y pues como los niños y los borrachos siempre dicen la verdad...
Se preguntarán el por qué hice el papelón de hacerlos creer que Candice se había casado conmigo...
Pues en primer lugar, no tenía ni remota idea de que ustedes ya se conocían y pensé que si era difícil convencer a Candice de casarse conmigo que "me conocía" sería más difícil convencerla de que se casara contigo que "no te conocía". Además, con lo terco y orgullosos que son los dos, era muy probable que se negaran, en especial tú, Terrence, que no habrías aceptado por el simple hecho de que era yo quien lo imponía.
Espero que a estas alturas toda diferencia haya quedado atrás y que en este momento estén disfrutando de ese inmenso amor que se puede ver a todas luces. Eso es lo más valioso que te he dejado, Terrence, el amor. El amor de una esposa dedicada y dulce que te amará con su último aliento y que te hará inmensamente feliz. Tendrán hijos preciosos, lo presiento.
Sean felices, es mi mayor legado.
A ustedes, Terrence y Candice, les dejo la empresa, Grandchester & Co. Television Group es de ustedes, sé que tú no habrías pedido nada más, esa es tu pasión, como lo fue la mía. Síguela y sé feliz con la ayuda idónea de tu mujer.
Se feliz, hijo mío. Esa es mi última voluntad.
Tu padre,
Robert Richard Grandchester
Un mes después...
-¿Más, fotos, Terrence?
-Sí. Quiero más, miles.- Le dijo él con la cámara en la mano. La había llevado a la playa y reservó un área para hacerle él mismo una sección de fotos a ella con los últimos momentos de su panza. Se había puesto una falda corta vaporosa blanca y el top del bikini blanco con pequeñas conchitas de caracoles incrustadas en color azúl. Llevaba también un collar de perlas del cual colgaba una pequeña ostra y en un lado de su larga melena rubia, un broche en forma de estrella marina. Iba descalza, las uñas de sus pies pintadas a la francesa al igual que las de sus manos, ella era sencillamente elegante.
Terry le hizo muchas tomas. Sentada en una long chair con una copita con sombrillita en la mano. Sentada en la orilla de la playa mientras la espuma de las olas acariciaban su barriga. También puso la cámara en automático para tomarse varias fotos con ella. Él abrazándola desde atrás, sus manos colocadas en su vientre mientras el agua rozaba sus pies. Él besándole la barriga y muchas otras cosas más.
-Ya, Terry... no más fotos.
-Está bien, no más fotos. Pero ahora viene la sorpresa mejor...
-¿Cuál es?- Preguntó emocionada como niña.
-Pues...
Continuará...
¡Hola!
Ya, chicas, ahí está lo que tanto habían esperado, espero que hayan quedado complacidas. Las que apostaron sobre con quién se había casado Candy... no sé... yo creo que perdieron todas, pues a la larga con el que se había casado había sido con Terry, jejejeje.
Gracias a todas por el apoyo brindado, por sus hermosas palabras, por su fidelidad y el ánimo que me han dado día con día. Las que han colocado a esta autora entre sus favoritas al igual que mis historias. Esas que han expresado que mis fics las hacen soñar, me identifico con ustedes, la lectura y la imaginación nos transporta y yo leí muchos fics que me hicieron soñar antes de animarme a escribir los míos.
Nuestra escencia nos distingue y nos destaca de los demás, si somos felices con lo que somos, no tenemos por qué cambiar, a la larga cada quien y cada cual seguirá su curso y buscará su manera de ser feliz a su modo, entonces no se sientan mal por querer defender sus ideales y manterse firmes sin dejar que los demás influyan en su vida o sus decisiones. Si te hace feliz, disfrútalo y si te aceptan como eres, mejor todavía, pero lo que importa es aceptarte a ti misma, aceptar lo que eres. Mantener intacta su escencia, lo que te hace especial.
Una amiga muy querida me preguntó: ¿Por qué tus fics tienen tantos reviews si yo he leído muchos fics igual de buenos y sin embargo tienen muy pocos reviews? (yo personalmente diría que han sido icluso mejores que los míos, ya que de ellos me inspiré para hacer los míos).
En mi respuesta, no sé si acerté, pero fue la única explicación que pude dar:
Yo pienso, que más que ortografía, redacción, trama y todo lo que conlleva una historia... a veces el corazón influye mucho, no irnos sólo por el lado racional, sino poner corazón en lo que se hace, algo de nosotros. Por ejemplo, yo tengo un patrón a seguir, lo que algunos denominan como falta de dinamismo, un estilo, tal vez eso haga que la gente pueda conocer más de mí y hacerse una imagen precisa de lo que soy. Mis historias, tal vez no sean las mejores redactadas y tampoco llevan la mejor ortografía, aunque yo me esfuerzo en tener la mejor posible, pero en cada una, en cada capítulo, hay un pedazo de mi corazón, hay una chispa de mi escencia que entiendo que es lo que motiva a las demás a seguirme. Se han enamorado como yo de ese estilo y son precisamente ellas las que a lo largo de este tiempo me han pedido no cambiar. Yo he logrado atraer a fans que no son de Terry y se han enamorado de ese personaje, no lo digo yo, me lo han expresado. (No quiero que tomen estas palabras como alarde de mi parte) sino como ejemplo de por qué defiendo tanto mi punto.
Yo tengo un saludo especial y una atención peculiar para mis lectoras, es casi un lazo filial y supongo que tal vez eso las ha atraído más. No sólo es cerebro, redacción, ortografía e ideas novedosas, también el carisma, encanto natural influye mucho y pienso que eso debe ser lo que las motiva a seguirme con esa fidelidad y que hayan tomado ellas mismas la idea de los mil reviews. No fue mi iniciativa, no fue mi idea, los mil reviews fueron iniciativa e idea de una de mis lectoras y en conjunto con otras se pusieron de acuerdo para hacerme alcanzar ese nivel, fue algo que salió de ellas, de su corazón, yo no he pedido reviews ni apoyo a punta de pistola a nadie.
Todo lo que yo he logrado, la aceptación, adoración o como le quieran llamar, han sido ustedes las que lo han hecho posible y yo se los agradezco en el alma. Repito nuevamente, si no está dañado, ¿por qué arreglarlo?
Agradezco también a las que me leen en silencio, pues me han regalado algo que no podrán recuperar, eso a lo que llamamos "tiempo", no podemos detenerlo ni hacer que regrese, así que pienso que es uno de los regalos más valiosos e independientemente de nuestras opiniones, quiero expresarles mi gratitud.
Sean ustedes mismas siempre, déjense influir por los demás si esa influencia las hace felices, si no están a gusto, manténganse firmes en su posición, para eso tenemos libre albedrío.
Las quiero y gracias por todo.
Su amiga
Wendy Grandchester
