-Pues dímelo- Dije las palabras lentamente… su expresión me estaba preocupando. Frunció el ceño y dio pequeños golpecitos con un puño a sus muslos muy fuertes, como pensando lo que me iba a decir.

-Quiero que… que nuestra relación de amistad acabe- ¿QUÉ? ¿QUÉ HABÍA DICHO? Ahora me miraba con la boca apretada y sus ojos ya no mostraban ninguna expresión, estaban vacíos. ¿QUÉ HACÍA?

-¿Qué? No Zayn, no sabes lo que dices- Dije con una risita nerviosa, pero la verdad tenía ganas de tirarme a llorar, no podía estar hablando en serio.

-Sé perfectamente lo que digo- Dijo sin alterarse pero su voz era ronca.

-No, ¡NO! ¿Qué te sucede? No me puedes hacer esto… estás exagerando. Tú…- No pude terminar la frase, estaba a punto de llorar.

-Tú me lo prometiste- Zayn terminó la frase por mí. – Hay promesas que aunque te esfuerces por cumplir no lo puedes hacer, por mucho que lo desees- Ahora se miraba los pies.

No sabía que decir… él quería dejarme… él era mi mejor amigo, y en un futuro podría haber sido algo más… pero ya no, él ya no quería más.

-Zayn… por favor- Me dirigí hacia él y alcé los brazos en su dirección, pero él se alejó.

-No Ximena, ya no puedo- Negó frenéticamente con la cabeza. –Tú no eres buena para mí- No podía creer lo que decía… Zayn siempre me había dicho que sin mi estaba perdido, como un cuerpo sin cabeza, como la Tierra sin el Sol, como un pez sin agua. Pero… no era buena para él…

Empecé a llorar, y las lágrimas resbalaron por mi rostro y mi cuello a mi vestido rojo, ahora había manchitas oscuras. Capté el movimiento de las manos de Zayn, dirigiéndose a mí, pero por muy poco tiempo, pronto las alejó y las cerró en puños.

-Te juro que lo intenté...- Su voz se oía estrangulada, como si le hubieran dado un fuerte golpe en el estómago. –Adiós Ximena- Zayn me pasó de largo y oí como trotaba detrás de mí.

Me quería desplomar en el suelo de su casa, pero su padre tal vez me estaría viendo en estos momentos. Bajé los peldaños que había subido para intentar agarrar a Zayn muy lentamente, me temblaban las piernas. Seguía llorando, era como una llave abierta que no se podía cerrar.

"Quiero que nuestra relación de amistad acabe." Había dicho Zayn. Esas palabras eran como puñaladas en la cara. Eso significaba mucho para mí. Era "mi" Zayn… y el ya no quería tener que ver nada conmigo.

-¡Ximena!- Alguien me gritó desde atrás, y por algún motivo esperaba que fueran esos ojos cafés que me habían rechazado de nuevo. Pero no, era los ojos verdes que se dirigían muy campantes en mi dirección, traté de limpiarme las lágrimas con el dorso de mi mano.

-Hola- Dijo con una amplia sonrisa, pero al ver que había llorado su expresión se oscureció. -¿Qué pasa Ximena?- Dijo tomándome suavemente de los hombros. No pude más me lancé a sus brazos y empecé a llorar de nuevo. Harry no me alejó de él, en cambio me abrazó más fuerte y sentía como acariciaba mi largo cabello marrón.

-No, hermosa, ¿Qué te hicieron Ximena?- Me preguntó mientras me daba besos en mi cabeza. Me sentía como una niña chiquita en los grandes y acogedores brazos de su papá.

-Ay Harry- Sollocé y mi voz de distorsionó por mi llanto y porque estaba pegada a la camisa de él. –Ya todo está jodido- Dije alejándome de él, pero Harry no me soltó.

-¿Qué dices? ¿A qué te refieres?- Preguntó y me miró a los ojos, yo veía borroso por mis lágrimas, pero se veía igual de hermoso como de costumbre.

-Zayn… me dijo que no quería seguir siendo más mi amigo- Sonaba más calmada, pero el recuerdo de esas palabras hicieron que las lágrimas volvieran a mí.

-¿Qué? No, Zayn está loco- ¿Qué? No esperaba que él dijera eso.

-¿No lo celebras?- Pregunté incrédula por lo que había dicho anteriormente.

-¿Qué te sucede? Claro que no, nunca voy a estar feliz si algo te afecta a ti- Me apretó más fuerte contra sus brazos y yo me dejé abrazar, me sentía tan segura. –Te quiero mucho Ximena- Me apartó de él y tomó mi barbilla, me miró a los ojos y por un segundo olvidé todo respecto a Zayn, pero sólo fue un segundo, porque el dolor que sentía en mi pecho no se podía aplazar más.

-Vayamos a la escuela- Dije apartando su mano de mi cara.

-¿Te sientes mejor?- Preguntó, mientras me quitaba la mochila de los brazos para cargarla él… eso no era necesario.

-Si… oye, gracias, no es necesario- Dije sonriéndole.

-No pesa nada- Pero mentía, llevaba allí al menos 4 libros gruesos, 7 cuadernos y una botella de 2 litros con agua. Me miré las manos que se entrelazaban sobre mi vientre, sobre la tela roja del vestido que me dio Harry. Lo recordé.

-Oye… gracias, es un bonito detalle. Y lo amé- Dije señalando el vestido. –Otra cosa que no era necesaria- Dije sonriendo tímidamente.

-Te vez perfecta- Dijo mirándome con sus ojazos verdes, antes de que me atraparan desvié la mirada, me sentía más roja que el labial que se ponía mi abuelita en las fiestas.

-No me veo perfecta- Dije enfurruñada volviéndome hacia otro lado. Harry mentía mucho.

-Tú eres perfecta para mí- Lo miré a los ojos de nuevo, pero ahora el bajaba la vista, y se había puesto rojo al igual que yo. ¿Qué había dicho que le había avergonzado?

-Debes pensar qué… esto se lo he dicho a todas las novias que he tenido- Dijo, alzó la vista hacia mí.- Lo cierto, es que no he tenido muchas novias… y…. nunca se lo había dicho a nadie- Se me encogió el corazón. Yo, una chica que ni siquiera era su novia y él diciéndome cosas que nunca se había atrevido a decir con otras chicas.

Me quedé callada, no sabía que decirle.

-Ya te he dicho que me has cambiado totalmente, es la verdad, eres como una luz que me guía por el camino exacto- Harry hablaba como si llevara años de conocerme y estuviera a punto de pedirme matrimonio, extrañamente, cada vez que me decía cosas "cursis" -como yo las llamaba antes de sentir sentimientos hacia él y…. Zayn- mi corazón pertenecía más y más a Harry.

-Tú también me has cambiado- Harry que miraba hacia enfrente se volvió rápidamente hacia mi rostro y sonrió tímidamente. –Cuando me gustabas y no me hacías caso, me sentía la persona más tonta… porque, por 16 años en mi vida siempre había dicho que el amor no existía y odiaba a esas niñas tontas que se creen enamoradas a los 13 años. Pero… tú, me hiciste ver que era posible, y tú eras mi platónico. Odiaba que me hicieras sentir así- Dije jugando con los mechones de mi cabello

-Pero yo no sabía que yo te gustaba… TÚ ME GUSTABAS- Dijo sonriendo irónicamente, como si no pudiera creer que no nos diéramos cuenta de que nuestros sentimientos eran mutuos. –Y decidí no abordarte… había algo en ti que me decía que no eras como las otras niñas, que no eras de andar un ratito con alguien y después cortar y que siguieras tu vida. Pero, ese era mi plan. No encontraba una forma de que fueras novia y no sufrieras… pero ¿qué me encontré? Que lo que en verdad me preocupaba es que no me aceptaras o fueras tú la que me dejara al poco tiempo-Me sorprendía lo que decía… ¿dejarlo? Si él y yo hubiéramos sido novios desde hace tiempo podría decir que dejarlo no ocupaba un lugar en una larga lista de lo que quería hacer con él.

No me había dado cuenta de que llegamos al pie de las escaleras de la escuela, no hablamos más, subimos los peldaños y en la puerta estaban algunos maestros, entre ellos el maestro Norman y la maestra Summer, que se sonrían mientras hablaban como tórtolos, esperaba yo, que fueran pareja. Pasé a su lado junto con Harry, pero ambos nos ignoraron como si nadie hubiera pasado frente a sus narices.

-¿Qué clase tienes?- Dije cuando salimos del lugar donde pululaban los maestros.

-Química, creo- Dijo frotándose los cabellos, todavía tenía mi mochila y no me había dado cuenta.

-Me puedes dar mi mochila ahora- Dije señalando la mochila que sostenía en su hombro derecho. Se volvió a ver mi mochila y la quitó de su hombro.

-Ten- Me la tendió con una enorme sonrisa que me dio mucha gracia.

-Gracias Harry- Dije riéndome mientras tomaba mi mochila y ahora yo la colocaba en mi hombro.

-Bueno… creo que tengo que irme- Y antes de que yo pudiera decir algo me dio un beso rápido en los labios, pero no pude responderle, porque fue muy cortó y después de eso se fue trotando.

-Ya se le está haciendo costumbre – Dije para mí con una pequeña sonrisa.

Tenía clase de alemán, con el maestro Norman, últimamente ese tema de los amoríos me había absorbido mucho y ya no sabía que estaba viendo en cada clase.

Cuando entré al aula todavía no había comenzado la clase, el maestro estaba en su escritorio leyendo un nuevo libro… también de Shakespeare… ¿Qué no tenía otro escritor a quién leer? Y había otros 6 alumnos sentados en sus pupitres, unos escuchando música, otros escribiendo o dibujando y otros sólo mirando a su alrededor, tal vez esperando a un compañero, a que comenzara la clase o simplemente pasando el tiempo.

Me senté en mi lugar habitual y saqué mi ipod y mis audífonos… eran nuevos, mi mamá me los había comprado ayer porque ya había perdido los anteriores, siempre era lo mismo, mis audífonos no me duraban más de un mes, esa era la ley, éstos estaban muy padres, eran color verde agua, me los puse en ambos oídos, y seleccioné un álbum de música pop, los audífonos se escuchaban bastante bien.

Levanté la vista hacia mi maestro y recordé lo de la entrada con la maestra Summer, no quería ser chismosa, pero me interesaba saber si ya habían avanzado con su relación.

Guardé mi reproductor y me levanté del pupitre para ir con Norman.

-Hey- Dijo él cuando se dio cuenta de que estaba parada frente a su escritorio, se quitó las gafas y cerró sus libros. –Hola Brooks- Dijo sonriendo, parecía estar satisfecho de algo.

-Hola maestro… en la entrada, lo he visto hablado con… usted ya sabe- Dije sonriendo y dándole un golpesito en su hombro.

-Si… supongo que hablas de la maestra Summer- Dijo mirando a lo lejos, todavía sonriente, tal vez ante el recuerdo.

-Y bien…- Dije porque se había quedado pensando.

-Pues… creo que vamos bien- Dijo creando una fina línea y mirándome tranquilamente.

-¿Ya son novios?- Pregunté con los ojos muy abiertos y juntando las manos… preparada para explotar por la respuesta.

-Emm… no- Dijo, bajó la vista, de repente desilusionado.

-¿Qué?- Dije yo también desilusionada.

-Sí… es que… tiene novio- Dijo afligido. –Me habla mucho de él, dice que lo quiere, pero que desde que él se volvió entrenador profesional de Beisbol ya no le presta atención, piensa cortarlo- Me miró y los ojos le brillaron. –Me habla de toda su familia y sus pasatiempos… creo que me tiene mucha confianza- Dijo sonriendo levemente contento.

-Mierda- Dije mientras negaba con la cabeza.

-¡BROOKS!- Golpeó su escritorio con furia, lo miré, estaba rojo de cólera. Opps, lo había olvidado "No digas groserías frente a tus maestros" –me había dicho mamá- menos con el maestro Norman, que estaba contra la violencia física y verbal.

-Lo siento maestro, pero… es que lo suyo se está yendo a la borda- Dije encogiéndome de hombros, mientras el maestro fruncía el ceño pensando en lo que había dicho.- Me refiero a que… dice que ella le tiene mucha confianza… y bueno, eso sólo se le puede confiar a… un mejor amigo- Dije casi en un susurro, pero Norman si me escuchó. Y pude sentir como se le caía la autoestima.

-No estoy diciendo que no tenga oportunidad con ella-Repuse rápidamente antes de que se deprimiera más.

-Si Brooks, gracias por la ayuda, vaya a sentarse que la clase va a comenzar- Mierda… arruiné su buen humor. Ahora me sentía la peor persona.

La clase se pasó muuuy lenta, el maestro estaba como cuando me contaba que su hermano se sentía mal… así o peor. Podo por mi culpa. Era una metiche.

Las otras tres clases fueron peor de lentas y aburridas, suerte que las sobrellevé y pude salir al receso.

Harry me esperaba afuera de mi aula de artes recargado en la pared con la cabeza gacha. Me quedé contemplándolo, era tan guapo, no podía creer tener la suerte de poder ser su novia. Creo que sintió que lo miraba porque inesperadamente alzó la cabeza y me miró extrañado.

-¿Qué sucede?- Preguntó preocupadamente y se dirigió a mí.

-Eres muy guapo- Dije sonriéndole como tonta y admirándolo más de cerca, pude ver como se ruborizaban sus mejillas, era inverosímil creer que tenía la misma desventaja que yo. Bien, estábamos parejos.

-No más que tú- Me la devolvió y era mi turno de ponerme como jitomate.

-¿Te parece si vamos a la cafetería por algo?- Pregunté para zafarme del tema, y entonces recordé a Zayn. Todos los día nos veíamos en la entrada de la cafetería para desayunar juntos, incluso aunque Scott no estuviera con nosotros. Era tradición. Ahora ya no, tenía que olvidarme de él… eso es lo que Zayn quería.

-Claro- Dijo y me tomó de la mano, fue tan inesperado, pero no me alejé, me pareció agradable, pero me hizo recordar cuando Zayn me tomaba de la mano… ahora era lo mismo, porque ni siquiera era novia de Harry, pero la diferencia es que me sentía como puta y no sabía por qué.

Entré a la cafetería con Harry a mi lado, y como para hacerme el día más difícil lo primero que vi fue a Zayn, él también me miró, y pude ver como bajaba su mirada hasta la unión de mi mano y la de Harry, entonces su gesto se ensombreció y se volvió hacia una chica que estaba sentado junto a él, no me había percatado de que la chica era Gwen. No lo podía creer, actuaba como un niño de secundaria "Le digo que ya no quiero que sea mi amiga y me voy con la chica que ella sabía que llevaba tiempo pretendiéndome". Antes me sentía mal por ambos, por él y por mí, por no poder corresponderle como él quería, pero ahora estaba enfadada. ¿Cómo se atrevía a estar con esa tipa?

Jalé a Harry en dirección a los alimentos.

-Hey, tranquila, queda mucha comida- Dijo buscando aire por mi arrebato que había tenido, pues lo había hecho correr, no me había dado cuenta.

-Lo siento- Dije aún molesta por lo que había visto.

-Ya, ¿qué quieres?- Me preguntó cuándo quedamos enfrente de toda la comida que servía la cafetería.

-No lo sé, un jugo de manzana y una barra de avena- Dije apenas sin pensar.

-¿Estás bien?- En mi tono se notaba que no estaba bien.

-Sí, lo estoy, gracias- Dije con un tono más amable y tomándolo del brazo.

-Hoy estás más desenvuelta- Dijo sonriéndome. De pronto lo solté avergonzada, era cierto, parte era que me estaba convenciendo y otra graaan parte era que había visto a Gwen con Zayn, Zayn con Gwen, daba lo mismo.

-Lo siento, no sabía que me preferías reservada- dije y me volví a otro lado, sin ver sus ojos.

-No Ximena- Dijo tomándome de la barbilla para que lo volteara a ver. – No te molestes, aparte tú me gustas de todas las maneras- Su cara se acercó a la mía e involuntariamente yo me volví a la mesa donde estaba Zayn, lo descubrí viéndome, con el ceño muy fruncido, pero no dejó de mirarme cuando lo vi, fui yo la que regresé la mirada a Harry, su cara estaba ya muy cerca, entonces me alejé, Harry me miró con gesto de suficiencia. Avanzamos en la fila y era nuestro turno, Harry pidió una ensalada de lechuga con jitomate, una barra al igual que yo y jugo de uva… ese me recodó el viernes pasado que se había metido a mi casa por la ventana, sabía que lo hacía a propósito. Saqué un billete para pagar lo mío, pero Harry no me quiso dejar dárselo a la cocinera, él pagó ambos desayunos.

-Harry- Dije cuando salimos del gentío que estaba en las barras de comida escogiendo sus aperitivos. –En serio, no es necesario que me pagues el desayuno, me cargues mi mochila o me compres vestidos lindos- Dije reprendiéndolo, odiaba que las personas gastaran en mí.

-No me importa lo que digas- Dijo avanzando con las dos bandejas de comida en los brazos, no me había dejado tomar la mía. Vimos una mesa vacía, desgraciadamente muy cerca de la de Zayn, lo podía ver perfectamente desde mi lugar, jugaba luchas de pulgares con Gwen… ella siempre ganaba… eso estaba mal, Zayn era bueno para eso, era obvio que la dejaba ganar, nunca me había dejado ganar a mí.

Nos sentamos y Harry me pasó mi bandeja, no podía dejar de mirar como Zayn era tan amable con esa tipa… empecé a desmoronar mi barra, oía que Harry decía algo, pero no le pude prestar atención. Entonces Gwen se le acercó a Zayn y le habló… por el oído. Esto era demasiado. Miré a Harry, pero mi expresión era de repulsión… Harry se volvió. Y vio a Zayn, lo supo porque vi como su cuerpo se ponía rígido.

-Malik- Dijo con tono de fastidio y se volvió a mi rostro.

-Harry yo…- Dije moviendo las manos nerviosamente, no sabía que decirle… Harry, te ignoré como por cinco minutos mientras veía como Zayn se la pasaba sonriéndole a esa Puta.

-No me tienes que explicar nada- Dijo mientras habría la tapa de su ensalada y empezaba a comer. Por un momento creí que se había molestado, hasta que mi miró y sonrió con pedazos de lechuga pegados a sus dientes blancos… me hizo reír por segunda vez en el día. –Ya entendí que necesitas espacio y tiempo, y como no eres mi novia… no te tienes que sentir mal si vez a otro chico… claro que desearía que no lo hicieras, pero…- Se metió otra porción de ensalada a la boca.

Esto estaba siendo muy injusto para Harry, pero Ximena no sabía cómo arreglarlo. Entonces pensé… eso… eso era muy precipitado. Pero… las cosas habían cambiado, Zayn ya no me esperaba…y yo quería a Harry, ¿no era cierto? Mientras Harry seguía comiendo y bebiendo ahora de su jugo de uva, saqué una pluma de mi estuche.

Tomé la servilleta de la ensalada de Harry y escribí.

Cogí mi nota y se la envié a Harry boca abajo con la pluma encima para que escribiera.

Harry me miró divertido y dejó de comer, volteó la servilleta y empezó a leer. Cuando terminó se puso rígido de nuevo, yo me estaba riendo en mi interior con su reacción.

-¿Estás hablando en serio?- Me miró perplejo.

Asentí levemente y miré hacia otro lado apretando los labios para evitar su mirada. Poco tiempo después pude sentir como la servilleta rozó las puntas de mis dedos.

Voltee la servilleta y vi que había tachado y cambiado mi pregunta que decía:

¿Quieres ser mi novio?

Por:

¿Quieres ser mi novia?

Sonreí a Harry, pero él veía en otra dirección con la misma expresión que yo hace unos momentos, pero él la hacía ver divertida.

Sí.

Garabatee en la servilleta y se la regresé. Vi como la recibía y leía muy respuesta y sonreía a más no poder, tanto que pensé que se le iba a romper la cara. Me miró y fue tan bonito, sus ojos brillaban más de lo normal y sentía que los míos hacían lo mismo.

Sonó la campana y pude sentir al mismo tiempo que alguien me jalaba del brazo… yo seguía mirando a Harry que hora estaba de pie mirando cómo me arrastraban entre el gentío. Entonces por primera vez dirigí la mirada a la responsable de la expresión de disgusto de Harry. Scott.

Maldita sea, ¿qué le pasaba?

-¡BROOKS!- Dijo ésta cuando estuvimos fuera de los alumnos corriendo en dirección a sus aulas.

-¿Qué sucede Scott?- Suspiré profundamente, no podía creer que no pudiera tener un minuto para estar con mi ahora novio.

-¿Has visto a Zayn en la cafetería con Gwen?- Dijo muy fuertemente para mi gusto mientras se sacudía bruscamente los hombros.

-Sí… ¿y?- Dije soltándome de sus manos.

-No es que yo apoye a Gwen, pero creo que te lo va a bajar si lo sigues ignorando estando con Styles- Dijo con voz airada peinándose el cabello.

-Scott, me importa muy poco si Gwen "me baja" a Zayn- Dije haciendo unas comillas con mis dedos.-Porque Zayn y yo no tenemos nada que ver. Ahora si me disculpas voy a mi clase.- Me alejé de Scott para ir a mi clase de Matemáticas. ¿QUÉ COÑO SE CREÍA? Le valía mierda si me querían quitar a Zayn o no… además ahora ya no importaba.

Mi novio… no lo podía creer, por primera vez en mi vida tenía novio… TENÍA NOVIO. No me tenía que precipitar… según sabía no se era novia de alguien hasta que no se besaran. Pero él ya me había besado antes… sin ser novios.

Entré al salón y por suerte no había comenzado… me senté en mi lugar, pero Harry no había llegado aún, se me hizo raro, ya que él siempre era puntual en ésta clase en especial.

-Buenos días, jóvenes, vamos a comenzar- Dijo el maestro Berty mientras cerraba la puerta, pero antes de que lo hiciera alguien le dio un empujón y Harry entró con los cabellos agitados y rojo por el esfuerzo.

-Lo siento maestro, tuve un problema- Dijo Harry, viendo al maestro con cara de súplica.

-Entre señor Styles- Dijo molesto el maestro, Harry se fue dirigiendo a su lugar mientras me miraba sonriendo y yo a él, pero bajé la mirada. –Espere señor… venga para acá- Harry me puso los ojos en blanco antes de volverse con el maestro. Me reí como tonta y los compañeros de mi al rededor se voltearon a verme, me encogí en mi lugar de vergüenza.

-Joven Harry- Habló el maestro Berty. –Lleve ésas libretas del otro grupo a la biblioteca- Dijo señalando un gran montón de cuadernos apilados sobre su escritorio.

-Si maestro- Dijo Harry frunciendo la boca y se dirigió a los cuadernos.- Pero… son muchos- Dijo abarcando con si mano toda la pila de cuadernos.

-Pues lléveselos de poco en poco y entre por ellos cuando dejé una pila pequeña en la biblioteca- Dijo el maestro como si fuera obvio lo que tenía que hacer. Empezó a escribir en el pizarrón mientras Harry tomaba unos diez cuadernos que eran como una cuarta parte de los que había, pasó al lado del maestro y me miró mandándome un beso. Todos me vieron por segunda vez mientras me ponía roja.

Cuando Harry regresaba y se iba hacía gestos chistosos para mí, por eso no me podía concentrar en clase y me reía a cada rato. Acabó la clase y cuando llegó Harry iba hacia mí pero…

-Señor Harry- Lo llamó de nuevo el chocante maestro. Harry bufó audiblemente y fue hacia el maestro. –Necesito hablar con usted- Dijo seriamente, yo me paré en la puerta esperando a Harry y el maestro me miró iracundamente.

-Señorita, tiene otra clase, le pido se retire- Dijo, miré a Harry con gesto de: "Ya quiero hablar contigo" y me salí.

¿Qué no podía tener un momento con Harry? ¿Así iba a ser siempre?

Me fui a enfrentar mi siguiente clase.

¡AL FIN! Habían pasado ya mis dos clases que faltaban y ya era hora de la salida… pero no veía a Harry por ningún lado. Salí de la escuela esperando verlo afuera.

Me quedé parada en medio de las escaleras esperando vislumbrar a Harry entre la multitud de alumnos. Alguien me dio unos toques con los dedos en la espalda y me volví.

-Hola novia- Dijo sonriendo, yo igual le sonreí, entonces me recordé: "No se es novia no alguien hasta que se besan". Me lancé hacía él, besando sus labios, le sorprendió, pero me rodeo la cintura con sus brazos y yo con mis brazos le rodee el cuello, le enredé mis dedos en sus rizos color caramelo. Era mío, mío. Lo sentía tan pegado a mí, y así me gustaba, nuestras lenguas bailaban dentro de su boca y la mía, tenía los ojos cerrados y sentía todo, el calor de su piel y la mía. Mis manos se movían sin control en su cabello. Olvidé que todos nos veían. Nada más importaba, sólo éramos él y yo, cuerpo con cuerpo. Tomé sus mejillas en mi cara y las rasguñé por la adrenalina. Harry me mordió el labio de esa forma que sólo él sabía. Yo repetí el acto y Harry gruñó. No podía separarme de él, era como una droga. Esto era el cielo.

Pero éramos humanos y necesitábamos aire.

Nos separamos a regañadientes jadeando fuertemente, con las mejillas coloradas y los corazones latiéndonos a mil. Nos miramos con los ojos negros llenos de deseo. Y nos sonreímos mientras buscábamos más aire que inhalar.

-Hola novio- Dije cuando sentía que recuperaba la respiración.

-Novio- Repitió Harry como si esa fuera la contraseña para una caja fuerte que garantizaba su felicidad… y así parecía ser yo para él.


Te amo Ximena. Lo siento... pero sabes que tengo mucha tarea wea. D: