Caminábamos sobre la acera, estábamos tomados de la mano, pero un poco separados, no sabía por qué, pero me sentía incómoda… no incómoda como si quisiera salir corriendo a casa, incómoda porque quería decirle algo o hace algo, pero no sabía cómo.

-¿Por qué decidiste que éste era el momento de que fuéramos novios?- Harry rompió el silencio y me volteó a ver con el ceño fruncido, como si llevara rato dándole vueltas al asunto y no pudiera descifrar el secreto.

-Porque… me gustas- respondí y le sonreí ampliamente, pero al parecer mi respuesta no le satisfizo porque meneo su cabeza.

-Estoy seguro de que ese no fue el motivo- Veía el suelo mientras hablaba, ése comentario me desconcertó. Parecía un niño obstinado.

-¿Por qué lo piensas?- Dije y me volteó a ver, por un momento su mirada se suavizó y la mía también, pero él cerró los ojos y el encanto se acabó.

-Pues...amm...porque…- Se estaba trabando con sus palabras y no sabía por qué, hace unos momentos estaba tan serio.-Porque… yo desde un inicio te gusto y lo único que te detenía era Malik… entonces, más bien creo que ahora que él y tú no se hablan decidiste que era mejor con uno que sin ninguno-

- ¿QUÉ?- Lo solté de repente -¡Que comentario tan más estúpido!- Dije alzando las manos. –No puedo creer que pienses eso… eres un idiota Harry- Dije y me encaminé sin siquiera mirarlo, ¿cómo se atrevía a decir eso?

-Ximena- Dijo en tono conciliador y me cogió del brazo, auch, era muy fuerte y me había lastimado.

-Ximena, no te enojes- Volvió a intentarlo, pero yo trataba de soltarme.

-¿Cómo no quieres que me enoje?- Dije y me volví feroz contra él.

-Ya, por favor, perdóname- Dijo y ahora también me tomó el otro brazo así que ya no me pude mover.

-No te perdono- Dije y me giré cuando acercaba su cara a la mía.

Para mi sorpresa no siguió intentándolo, lo vi para ver que sucedía con él, estaba sonriendo mirándome divertido.

-¿Qué?- Pregunté y quise sonar enojada.

-Es que te ves graciosa cuando te enojas- Dijo y emitió unas pequeñas carcajadas.

-No, nunca me has visto realmente enojada, entonces sí que te vas a reír- Mi tono de voz sonó amenazante lo cual me gustó y Harry se encogió de hombros un poco asustado. Ahora él se veía gracioso y yo empecé a reír, mientras tanto Harry me miraba como: "¿qué le pasa a ésta loca?".

-Es que… te vez gracioso cuando te asustas- Le dije tratando de tranquilizarme, pero seguía riéndome, sentí unas manos en mi cadera y unos dedos empezaron a hacerme cosquillas.

-JAJAJAJA NO, HARRY , YA JAJAJA- Pero no dejaba de hacerme reír.

Tenía las manos libres entonces pude tomarlo dela cintura, moví mis dedos alrededor de su piel y Harry comenzó a reír.

-JAJAJAJAJA NO ES JUSTO, SUÉLTAME- Dijo mientras moría de la risa, daba unas grandes carcajadas.

Me soltó y trato de zafar mis brazos de su cuerpo, lo cual logró sin dificultad con sus fuertes manos.

Seguíamos con unas leves carcajadas, pero Harry me calló poniendo su boca sobre la mía. Como siempre, no me lo esperaba, pero ya sabía qué hacer, empezó él a meter su lengua lentamente en mi boca, y luego fue mi turno, éstos eran momentos para disfrutar, eran perfectos. Me recargué en él y puse mis manos sobre su pecho, él me tomó de la cintura y me acercó más a él, seguíamos besándonos mientras nuestras manos reconocían los cuerpos sin cesar, le morí el labio y él a mí, pero con más fuerza de la necesaria lo cual me hizo sentir dolor, pero fue tan excitante que al poco tiempo sólo sentía puro calor.

-Ahh- Dijo Harry y nuestras bocas se separaron pero seguíamos pegados a nuestros pechos.

-Te quiero- Dije y hundí mi cabeza en un hueco de él.

-Sabes que yo te quiero- Dijo y me acarició la espalda.

-Decidí ser tu novia porque creo que no era justo que ambos estando enamorados mutuamente no pudiéramos correspondernos, sentí que era el momento porque me fuiste conquistando día a día y me comprendiste mejor que… nadie, te agradezco todo el tiempo que me esperaste.

-Te esperaría toda la vida si fuese necesario- Dijo y me sonrió.

-Ya lo sé, pero eso no es justo para ninguno de los dos.- Lo miré a los ojos y fue como ver dentro de su alma y estaban llenos de amor, amor para compartir, amor que me estaba ofreciendo a mí y a nadie más.

Bajó la mirada y entrelazó sus manos con las mía, soltó una y empezó a caminar lo cual me hizo avanzar a mí también.

-Tengo muchas preguntas que hacerte- Me dijo mientras se mordía el labio temiendo que no quisiera respondérselas.

-¿A sí? ¿Qué tipo de preguntas?- Pregunté curiosa por su forma de hablar.

-Pues… preguntas de novios- Sonrió ente su ocurrencia pero no pude ver su mirada porque veía hacia adelante.

-JAJAJA ¿Preguntas de novios? ¿Cuáles son ésas?- Me reí porque nunca había escuchado algo así, mi novio sí que era poco convencional.

-No sé… veamos… ¿cuál es tu color favorito?- Me miró y los ojos le brillaban de una forma encantadora.

-Ammm no sé, creo que el rojo, ¡NO ESPERA! El morado, bueno también el azul, el blanco me ha gustado últimamente, pero el negro me queda bien, aunque el amarillo también me agrada…-

-Ximena, te he dicho color favorito, no toda una gama- Dijo sonriendo divertido.

-Ya, lo siento, es que todos me gustan, lo siento- Dije encogiéndome me hombros.

-Chicas… ok… ¿qué prefieres, frío o calor?- Preguntó expectante.

-Frío, obvio- Respondí rápidamente.

-¿Por qué?- Preguntó.

-Pues porque me gusta más sentir frío que calor, si te cubres con una manta se apacigua el frío, pero en cambio sí tomas agua no se te quita el calor… es muy bochornoso-

-Es una respuesta muy inteligente señorita Brooks- Me volteó a ver y sonrió como si me hubiera ganado el premio nobel.

-JAJA Oh Claro, gracias señor Styles- Me encantaba decirle por su apellido, no sé, se sentía un asdfghjklñ, no sé.

-Ammm ¿cuál es tu fruta favorita?- Hizo otra pregunta

-Creo que la manzana… no lo sé, hay tantas frutas ricas-

-Lo sé, amo las frutas… ¿Vestido o falda?- ¿Qué onda con su pregunta? Eso sólo se lo preguntan entre las niñas.

-Ninguno- Respondí, mejor unos jeans…

-¿Qué? ¿Por qué?- Se sorprendió mucho ante mi respuesta y no sé por qué, a lo mejor porque todas las niñas que él conocía les gustaban todas esas cosas femeninas y lindas bla bla bla.

-Pues porque no… son muy cortos e incómodos y da frío- En verdad no me gustan para nada.

Miré a Harry, porque no dijo nada, éste veía al suelo y parecía decepcionado.

-¿Qué pasa?- Pregunté preocupada, ¿acaso dije algo malo?

-Es que… bueno, tu odias los vestidos, y yo te di uno- Hasta ese momento me di cuenta que llevaba un vestido puesto. ¡Que idiota! ¿Cómo pude comentar eso?

-No Harry, éste… éste me gusta- Dije apretando su mano para que me viera.

-No, no es cierto, lo dices por compromiso- No me volteó a ver, éste niño tenía problemas de estima.

-No, es cierto, si, si me gusta ¿por qué crees que me lo puse?- Dije y puse los ojos en blanco, obvio me gustaba.

-Pues por compromiso… por hacerme pensar que si te gustó- Me miró al fin, pero esa expresión no era la que quería ver.

-¿Quieres que te diga porque si me gusta?- Esperé a que me dijera algo, no lo hizo, así que continué. -¡Porque tú me lo regalaste!- Me miró y frunció el ceño.

-Todo lo que tenga que ver contigo me gusta, obvio que me gustó, no fue por "compromiso" me encantó y no me importa lo que me digas- Me solté de su mano y me crucé de brazos.

-Pero es que no tiene nada de especial, y creo que es igual a todos los vestidos, por eso sé que no te gustó-

-¡ERES UN TONTO HARRY!- Me voltee y al poco tiempo sentí unas manos en mi cintura.

-Ya lo sé- Dijo con su aliento pegado a mi oreja me dio cosquillas y alejé su cara.

-Me haces cosquillas- Dije tratando de ocultar mi risa.

-Pero eso no hace que te gusten los vestidos- Dijo Harry.

-Ya te dije que tu vestido si me gusta… es diferente, porque me lo dio el niño que más me gusta y aparte creo que se me ve bien ¿no crees?- Dije tomando las puntas de mi vestido expendiéndolas para que lo viera mejor.

-Obvio… ya te había dicho lo taaanto que me gusta verte con vestidos… es que tus piernas- Dijo y se acercó a mí… mucho y me rodeo la cadera con sus manos.

-Harry… - Me estaba perdiendo… no podíamos estar así aquí, en la calle.

-Perdón es que… tú- Dijo mientras se alejaba de mí y bajaba la vista con las mejillas sonrosadas, de vergüenza.

-Y tú- Ahora yo me acerqué a él y jalé de la solapa de su camisa.

-Ximena, estamos en público- Dijo pero no me apartó de él.

-Ya lo sé…- Le di un pequeño beso en la mejilla y me alejé de él.

-En serio quiero que te gusten los vestidos- Volvió al tema.

-¿Por qué?- Pregunté exasperada.

-¡Porque a mí me gustan!- Palabras equivocadas.

-¡Pues cómprate uno!- Dije abriendo los ojos y sonriendo.

-Que graciosa- Dijo sacándome la lengua, lo cual me hizo sonreír de verdad.

-¿En verdad te gustan?- Pregunté ya seria.

-Claro, en ti… mucho- Me miró de una forma que me puso la piel chinita y el corazón me latió de prisa.

-Intentaré lo que pueda- Dije desconcertada.

-Si se trata de que los vestidos que te doy son "especiales" te compraré todos los vestidos del mundo- Sonrió ampliamente por su triunfo sobre mí.

-¡No Harry! No te atrevas a comprarme otra cosa sin mi anticipado permiso- Hacía muchos gastos en mí, y no lo iba a permitir.

-Sabes que no lo puedes impedir- Dijo tomándome de la mano y caminando de nuevo.

-Sabes que sí puedo- Dije, era cierto… claro que podía.

-¿Cuál es tu música favorita?- ¿Cuándo acabaría su cuestionario?

-Pop- Dije rápidamente, amaba la música pop, y un poco, sólo un poco el rock.

-¿Cómo te gustaría morir?- Interesante pregunta.

-Fácil, la idea es ésta: Yo, sola, en la noche, en una heladería, comiendo helado de vainilla, mucho, demasiado, entonces se me congela el cerebro y quedo inconsciente. Fin- Dije mirando a lo lejos, sería una buena muerte.

-Estás loca… ¿por qué esa idea?- Preguntó frunciendo el ceño pero divertido.

-Pues porque me encanta el helado y más si se trata de vainilla y pues morir comiendo lo que te gusta… es algo… agradable- Dije sonriéndole y él a mí.

-Eres muy rara Brooks. Me gusta- Me sonrojé y lo abracé mientras caminábamos.

-¿Cuál es tu flor favorita?- Preguntó ocurrentemente.

-Rosas rosas, ¿a quién no le gustan?- Me encantan.

-¿The Beatles o Rolling Stones? - ¿Qué le pasaba?

-¡Que pregunta! Obvio The Beatles, ni qué comparar- Odiaba a las personas que los comparaban, nada que ver… The Beatles son como el papá y Rolling Stones son como el hijo.

-Ya lo sé… quería ponerte a prueba- ¿A prueba de qué?

-Te aclaro que no soy como tus amigas- Apuesto a que todas las niñas no conocen a esos grupos o no les gustan.

-Yo no tengo amigas- Dijo serio.

-Puedo asegurarte que sí- Insistí obstinadamente.

-No se me ha acercado ni una niña hace mucho tiempo- Dijo seguro.

-Pues qué raro, apuesto a que miles de chicas se disfrazan de "amigas" cuando sus intenciones contigo son otras- Ya había visto a unas cuantas detrás de él.

-¿Estás celosa?- Me miró y sonrió ampliamente, como si eso le diera gusto.

-Pues claro- Respondí bajando la vista.

-Pero ¿por qué?- Preguntó y en su voz se escuchaba un tono de curiosidad.

-Porque eres super guapo, pero como eres MI novio no me gusta que las niñas se fijen en MI novio, porque él ya tiene novia- Dije un poco exaltada

-Me gusta que me digas novio, novia- Me pegó más a él.

-Me gusta que me digas novia, novio- Sonreí, estábamos a unos pasos de llegar a mi casa.

Abrí la puerta con él detrás de mí, me volví para verlo pero él ya me veía.

-Pues… me voy- Dijo.

-No, ¿por qué?- Dije mientras me acercaba a él.

-No lo sé- Dijo juntándose más a mí, haciéndome retroceder hasta pegarme en la pared.

-Entonces no te vayas- Dije poniendo mis manos sobre su pecho.

-No me hables así- Dijo y sentí sus labios sobre mi cabello.

-¿Cómo?- Pregunté.

-De ese modo… me desarmas, me vuelves loco y haces que haga todo lo que quieras.

-Si es de esa manera, entonces quédate- Lo miré con ojos dulces y él sonrió.-Ven- Lo tomé de la mano y entramos a mi casa, luego cerré la puerta y prendí las luces. No había nadie, mamá últimamente llegaba muy tarde… bien.

Lo volví a tomar de la mano y subimos las escaleras hasta entrar a mi cuarto, y cerré de nuevo la puerta.

-Bien… ¿qué quieres hacer?- Pregunté divertida y llena de adrenalina cuando nos sentamos en mi cama.

Me tomó la cara entre sus manos y comenzó a besarme, al principio con mucha urgencia de él y mía también, juntando nuestras lenguas y mientras eso sucedía mis manos desesperadas recorrían sus brazos bien desarrollados hasta llegar a sus omóplatos y él mi cintura y un poco más abajo y un poco más y me acercó a él, y ya estaba perdiendo el control, no podía oír el propio latir de mi corazón desbocado. Juraba que íbamos a estallar de deseo. Entonces el beso se fue tranquilizando y nuestros actos también, sus manos se dirigieron a mis codos lo cual me obligó a retirar mis manos de su espalda y las pasé también a sus codos. Juntamos nuestras frentes y nos miramos a los ojos.

-Me gusta tu cuarto- Me alejé de él y lo miré, sonriendo.

-¿Cómo puedes cambiar de tema tan fácilmente?- Era gracioso que hiciera eso.

-Lo que intento es alejar mi mente de pensamientos que no son buenos- Dijo mirando mi alcoba.

-¿Cómo cuáles?- Creo que sabía a qué se refería.

-Cómo seguir besándote y pasar a otro grado- Me miró y se mordió el labio, entonces no pude apartar la mirada de él. Y lo toqué, era tan suave y estaba un poco hinchado por el beso. Me acerqué a él y presioné mis labios sobre los suyos, sin abrir la boca. Y me gustó la sensación.

Me separé de él y sonreí mirando sus ojos verdes.

-¿Has tenido alguna vez sexo?- Creo que pensé en voz alta. Harry sonrió, uff, que bueno que no se había enojado.

-No- Me respondió conciso. –Bueno, estaba a punto de hacerlo- Oh Dios mío ¿cómo?

-¿Cuándo?- Pregunté.

-Como hace dos años- Respondió tranquilo

-¿Cómo fue?- Me sentía como una chismosa, pero quería saber que había pasado.

-Pues una noche un amigo me invitó a una fiesta, estaba aburrido, hacía mucho tiempo que no salía. La anfitriona, Victoria, era guapa, rubia, alta, buen cuerpo, cara de diosa, el tipo de chica que todos los hombres se mueren por tener, y mientras mi amigo trataba de quedar con un par de chicas yo estaba sólo y no esperaba nada, quería marcharme, entonces Victoria me habló y de la plática me propuso ir a un cuarto y yo accedí gustoso, parecía una broma que se hubiera fijado en mí, quería ver hasta donde llegaba. Subimos a su cuarto y ya estábamos desvistiéndonos, pero vi una foto, estaba ella –guapa como siempre- al lado de un chico, que era también atractivo, pero parecía poca cosa al lado de ella, en la imagen se besaban y él la abrazaba fuertemente. Entonces la detuve, y le dije que no quería nada con ella. Se indignó –al perecer nunca la habían rechazado- y me corrió de su cuarto.- Su historia me intrigó totalmente.

-Entonces no sucedió porque no querías intimar con una chica con novio- No lo podía creer.

-No fue eso- Dijo tomándome las manos.

-¿Entonces?- No entendía.

-Pues eso de la foto vino después de pensar que no quería estar con una chica así… y en esa edad tan joven en la que me encontraba, creía que no estaba listo-

-Una chica "así" ¿cómo?- ¿Yo entraba en esa lista?

-Tan superficial y aparte no la conocía nada… era tener sexo con una desconocida- Me sonrió.

-¿Y crees que ya estás listo?- Me sonrojé pensando en las segundas intenciones de la pregunta.

-Tal vez, pero ya sé con quién quiero que sea mi primera vez- Me miró y se sonrojó. Sabía la respuesta.-Pero creo que ella no está lista- Creo que tenía razón.

-¿Y la esperarías?- Pregunté nerviosa por su respuesta.

-Todo el tiempo que necesite- Me acarició la mejilla y tomé su mano entre la mía.

-Gracias Harry- Le sonreí.

-Si tú estás bien, yo estoy bien- Me incliné y le di un beso en la nariz.

En eso se oyó un ronroneo de debajo de la cama, ambos miramos hacia abajo y ahí estaba Thomas, encaramado en las piernas de mi novio, al parecer le agradaba, lo voltee a ver y Harry sonreía, la misma sonrisa que tenía la vez pasada en el parque con Camille.

-¡Hey! Gatito- Harry me soltó la mano para agacharse y coger a mi gato, éste muy bien dispuesto se acunó en sus piernas cuando Harry lo subió.

-Déjalo Thomas, es mío- Dije fingiendo celos ante mi gordo gato.

-Tu gato es lindo- Pensé que YO era linda. –Pero no más que tú- Comentó cuando se percató que fruncía el ceño al cuadrúpedo en su regazo.

-No me compares con un gato, Harry- Thomas se volvió a mirarme y pude leer en su expresión: "Maldita Mundi, me las pagarás".

-Ni pensarlo, el pelo de tu gato es hermoso… pero tú no tienes cabellos en todas partes- Se estremeció ante la idea y me comencé a reír ante eso.

Thomas se levantó de sus piernas y se bajó hasta irse a su cojín de la esquina a acostarse.

-No es cierto Thomas, sabes que eres hermoso- Dijo Harry por la expresión de mi gato enfurruñado.

-JAJAJA, tonto- Harry siempre encontraba la forma para hacerme reír.

Nos miramos y fue otro de esos momentos en los que parecía que no existía más que ese par de ojos verdes.

-Que… descortés de mi parte… quieres… ammm… un emparedado- Dije trabándome con mis palabras mientras bajaba la vista.

-Ammm… claro por supuesto, vamos a tu… ¿cocina?- Al parecer a él le pasaba lo mismo, esto me daba risa, al menos yo no era la única tonta que caía ante sus encantos, ¿pero yo que encantos podría tener?

-Sí, vamos- Me levanté y abrí la puerta de mi cuarto, sentía las pisadas detrás de mí, lo que significaba que Harry me seguía.

-¿Sabes cocinar?-Preguntó mientras bajábamos las escaleras.

-Ni siquiera pensarlo- Respondí, nunca he cogido una sartén y ni siquiera soy buena preparando cereal con leche.

-¿Entonces? ¿Qué piensas hacer?- Creo que quería un emparedado… bien preparado.

-Lo intentaré- Dije con autosuficiencia, ¿qué tan difícil podría ser?

Llegamos a la barra de cocina y evalué mis posibilidades. Pan, queso, jamón, mayonesa, lechuga, jitomate, creo que lo tenía todo.

Mientras tanto Harry esperaba recargado en la barra con la mano en el mentón, esperando a que iniciara. Saqué todas las cosas y las puse delante de mí.

Fruncí el ceño. No sabía cómo comenzar.

-Te puedo ayudar- Comentó Harry al ver mi falta de acciones.

-¿Sabes hacerlo?- Pregunté incrédula.

-¿Con quién crees que estás hablando?- Me hizo a un lado pero con suavidad y tomó un cuchillo de los cubiertos que se encontraban en un vaso, luego cogió un pan y lo rebanó con cuidado pero con rapidez, volvió a repetir el acto con otro pan. Con una cuchara untó mayonesa en las tapas de los panes, puso jamón y queso sobre ellos. Rebanó un jitomate y puso unas rodajas en el pan y añadió lechuga. Cerró el emparedado con las tapas de pan que le faltaban.

-Listo- Dijo con una enorme sonrisa y me ofreció su creación con la mano.

-Gracias- Dije sorprendida, no pensaba que un chico como él supiera maniobrar en la cocina mejor que una chica como yo.

Probé para evaluar el sabor y como esperaba estaba delicioso, me volví a verlo y el también devoraba un pedazo del suyo. Sonreí por la escena, se veía lindo concentrado en comer.

Me miró y en su rostro apareció una sonrisa mientras masticaba lo que hacía que se acentuaran más sus hoyuelos, acerqué mi dedo índice a su cara y toqué uno de sus hoyitos, se sentía gracioso, cuando acabó de mascar abrió la boca e intentó morder mi dedo juguetón.

Seguimos comiendo lo que Harry había preparado hasta que ambos terminamos.

-¿Qué sabor prefieres: Chocolate, fresa o vainilla?- Volvió al cuestionario.

-Que olvidadizo, te he dicho que la vainilla- Dije mientras recogía las cosas en la alacena.

-Oh, cierto, soy un idiota, perdona- Dijo mientras se tapaba los ojos con la mano, como si estuviera frustrado. -¿A qué eres alérgica?- Preguntó.

-Hummm, no lo sé…- Nunca le he preguntado a mi madre si tengo alergias.

-Pues deberías saber… ¿qué tal si pasara algo?- Habló serio.

-Te prometo que investigaré- Lo haría.

-¿Dulce o salado?- Preguntó.

-Salado- Me gustaba más.

-¿Qué estación del año prefieres?- Pregunto curioso como siempre.

-Creo que el Otoño- Pensé en hojas color maple por doquier y árboles desnudos.

-¿Por qué?- Siempre me pedía explicación de todo lo que le decía.

-Porque es el único clima en que no hace calor pero tampoco frío y pues… creo que es increíble- Le sonreí y él me dedicó una sonrisa.

-¿Cine, literatura o música?- Amaba las tres, cómo me podría decidir… Casi no iba al cine, pero cuando lo hacía era para ver una película que sabría que estaría buena, me apasionaban los libros y no terminaba de descubrir más, pero la música, la música llenaba mi vida.

-Música- Respondí después de pensar en la correcta.

-¿Navidad o Año Nuevo?- Otra pregunta.

-Navidad- Respondí con seguridad.

-¿Por qué?- Pregunto frunciendo el ceño.

-Porque en Navidad recibo y doy regalos- Esperaba que Harry estuviera en mi Navidad.

-¿Dar o recibir? ¿Por qué?- Creo que sacaba preguntas conforme iba respondiendo.

-Dar, porque me entusiasma la idea de que a esa persona le cambie un poquito su vida con mi regalo- Y amaba envolver los obsequios.

-Qué lindo de tu parte- Dijo acariciando mi mejilla ocasionando que se sonrojara.

No me había dado cuenta de que seguíamos parados en la cocina hasta que dejó de cuestionarme.

-Y si vamos de nuevo a mi cuarto-Le ofrecí, sentía cómo se me dormían las piernas.

-Ummm, no- Me sonrió divertido.

-¿Por qué?- Dije torciendo la boca.

-Porque no quiero que algo pase- De nuevo con eso.

-¿No tienes autocontrol?- Le pregunté retándolo.

-No cuando estoy contigo- Me miró la boca y se mordió el labio, creyó que no lo había notado.

-Yo no tengo la culpa- Puse cara de inocente y me acerqué a él.

-Claro que sí, mira esos ojos- Me sujetó los brazos con sus manos impidiéndome avanzar más.

-Bah, mis ojos no tienen nada- Dije bajando la vista a nuestros pies.

-Es que tú no sabes nada- Se acachó para poder mirarme y no pude contener mi sonrisa.

-Entonces hay que sentarnos en la sala- En serio ya me estaba cansando, no sé cómo Harry no se podía quejar.

-Mejor a tu cuarto- Me tomó de la mano y me dirigió a las escaleras. Me resistí un poco.

-Quien te entiende- ¿Por qué era tan cambiante?

-Yo, sólo yo- Y nos dirigimos de nuevo a mi cuarto.

Continuó con su eterno cuestionario y nos acostamos juntos sobre mi cama, yo acunada sobre su pecho fuerte y cálido y él abrazándome tomando mis manos.

-¿Cuál es tu…- No sé por qué no había terminado la pregunta, pero la verdad ya estaba más inconsciente que lúcida.

Entonces comenzó a cantar una canción con una tranquilidad y dulzura que hizo que me sucumbiera más en el sueño…

"You and I, We don't wanna be like them, We can make it till the end. Nothing can come between you and I. Not even the Gods above can separate the two of us. No, nothing can come between you and I…Oh, you and I"

Y después de medio entender lo que había cantado caí inconsciente en sus brazos.