Extendí el brazo buscando un cuerpo al que abrazar, pero ya no estaba, abrí los ojos, no había nadie conmigo, no estaba Harry…
Me levanté exaltada buscándolo, estaba segura de que había dormido conmigo, no lo sentí partir, me volví de nuevo a mi cama como esperando que aparecía ahí, acostado con sus rulos despeinados sobre la almohada, pero en lugar de eso encontré un papel. Lo cogí y lo voltee, decía:
"Buenos días, hermosa. Me tuve que ir porque tenemos clases y tengo que hacer unas cosas.
P.D.: Te amo.
Harry."
Entonces, en ese momento jure estar completamente enamorada, algo que aseguraba nunca sentiría.
Entre al baño danzando de felicidad, y empecé a llenar la bañera con agua caliente, aún tenía puesto el vestido rojo, me miré una vez más al espejo antes de entrar al agua; en realidad me veía bien, no guapa, sabía que no rea guapa, pero bonita sí, esperaba en verdad que le gustara más ese tipo de belleza a Harry, bah, que tonta, obvio le gustaba, en todo caso no saldría conmigo.
Entré a la ducha, se sentía bien, cerré los ojos, extrañamente me había levantado temprano y no tenía prisa, a mi mente vino la canción con la que Harry me acunó en la noche.
-You and I… We don't wanna be like them… tara rara rara ra- Empecé a tararear la melodía porque no recordaba ya la letra. Quien sabe de dónde había sacado esa canción, le preguntaría a Harry en el colegio.
Tomé mi iPod que estaba en una mesita y elegí una canción al azar: Out of my limit.
- Back in high school we used to take it slow…Red lipstick on and high heel stilettos…-Ya me sabía la canción, era una banda nueva, pero me encantaba.- Had a job downtown working the servo…Had me waiting in line couldn't even let go…-
Después de escuchar a 5 Seconds Of Summer salí de mi ducha y me dirigí a mi armario para ver que me ponía.
Decidí por lo clásico, un pantalón de mezclilla negra, una blusa rosa pastel y unos zapatos del mismo color.
Bajé al comedor, pero no estaba mi mamá como solía estarlo siempre, todas las mañanas preparando mi desayuno, subí preocupaba hasta su cuarto y ahí estaba, durmiendo con una sonrisa en la cara soñando yo que sé, me acerqué a ella y le dí un beso en su mejilla, seguramente había llegado tarde de trabajar y no había tenido suficientes fuerzas para levantarse. Me alejé y cerré su puerta.
Volví a la cocina, no sabía qué hacer, como ayer había comprobado Harry, no era buena cocinando NADA. Vislumbre la mantequilla de maní y tomé dos rebanadas de pan, las unté con una cuchara y lo convertí en sándwich, era lo máximo que podía hacer.
Salí de la casa con mi mochila comiendo mi sándwich improvisado.
-Hola- Harry estaba recargado en la fachada de mi casa con esa sonrisa que tanto me enamora.
-¡Hola!- Respondí eufórica y me lancé contra él.
Y nos besamos, ese beso de: "Buenos días, amor" Nada pasional, pero si con mucho cariño y ternura.
-Sabes a mantequilla de maní- Se separó de mis labios –Que rico- Por un momento creí que había arruinado el beso.
-¿Por qué te fuiste?- Pregunté mientras caminábamos y me seguía comiendo mi pan.
-Porque… tu mamá no lo tomaría bien… imagina: "¡OH SANTO DIOS QUE HACE ÉSTE CHICO EN TU CAMA, XIMENA!"- Reí ante su interpretación de mamá, totalmente reaccionaría así.-Obviamente no iba a permitir que te despertaran, te ves tan linda durmiendo- Me sonrojé ante éste comentario… que vergüenza.
-Hey, es cierto- Insistió al ver que no le decía anda.
-No, no es cierto- Concluí, creo que lo entendió porque no dijo nada más, solamente seguimos caminando tomados de la mano.
Recordé la canción que Harry me cantó en la noche.
-Oye, Harry, la canción que ayer estaban cantando… ¿de dónde es?- Pregunté curiosa.
-Pues… mía- Respondió sonriéndome, no de esas sonrisa presuntuosas, más bien de esas que son más reservadas.
-¿En serio?- Pregunté ilusa, no podía creer que compusiera letras.
-Sí, la estoy escribiendo, pero todavía no la termino, estoy buscando una inspiración- Apuntó.
-Pues la canción está hermosa, ¿por qué me la cantaste?- Lo miré y veía a lo lejos.
-Porque la escribí pensando en ti- Dije y me miró, SUS OJOS, SUS OJOS ME MATABAN.
-Ahh- Fue lo único que pude decir porque con esa mirada me dejó sin palabras, lo juro.
-Entonces, no te gustó- Fue más bien una afirmación que una pregunta.
-¿Qué? Ya te dije que me encantó y ahora la amo sabiendo que es para mí- ¿Siempre tenía que decirle lo mucho que me gustaba todo lo que hacía?
-Es que tu respuesta no me pareció de emoción o algo así- Insistió. Tendría que decirle por qué reaccioné así.
-Ok, ¿quieres saber por qué? ¡Eres tú!- Sé me quedó viendo como si hablara chino mandarín, creo que no me expliqué.
-Sí, estaba a punto de decirte algo lindo sobre eso, pero me miraste a los ojos y PUM como que se me volaron las ideas ¿sabes?- Abrí los ojos como platos para que se diera cuenta de mi desesperación.
Me miró a los ojos, pero ésta vez eran diferentes, muy intensos, demasiado, de hecho no me hacían sentir lo mismo, éstos me daban risa.
-Funciona sin que te esfuerces tanto, Harry- Dije tratando de ocultar mi sonrisa.
-Ya, ¿así?- Dijo y su mirada se suavizó, pero mi corazón en cambio empezó a latir rápido.
-Sí- Contesté en un susurro, en serio funcionada. Me acerqué a él y lo besé, el respondió y me abrazó más fuerte, yo seguía mirándolo, pero él cerró los ojos, dejándose llevar, entonces como ya no había nada que mirar también los cerré.
-Ximena, vámonos antes de que me hagas perder el control- Dijo separándose de mis labios hiperactivos.
-Ok- Respondí sin más, yo también perdía el control y teníamos que ir a clases.
Llegamos a la escuela tomados de la mano y sentí millones de miradas encima de mí, me volví a ver a Harry, pero parecía que él no se percataba, o no le importaba.
Teníamos clase de matemáticas, genial, estábamos juntos.
Tomamos nuestro respectivo asiento y el señor Berty comenzó la clase, no sin antes mirarnos a mí y a Harry especialmente como si estuviera sorprendido. Ya podía escucharlo en su mente pensando: "¡Milagro que éstos llegan a buena hora!"
-Bien muchachos, hoy vamos a ver tema nuevo- Con esas palabras inició su clase y comenzó a escribir en el pizarrón.
Tomaba apuntes y trataba de poner atención, hasta que sentí una mirada intensa.
-Harry, ¿quieres poner atención a clase?- Susurré para que no me escucharan, mientras tanto Harry me miraba como si fuera la primera vez que ve el Sol, traté de no verlo para que no me pasara lo mismo.
-No- Respondió y siguió con su mirada acosadora.
-Pero ya oíste, es tema nuevo, y no vas a saber nada para cuando empiecen los exámenes- Era una buena excusa.
-Pero si ya me sé ese tema- ¿Cómo coño?...
-¿Qué dices? Claro que no, nunca habíamos visto ese tema- Y era muy complicado.
-Al menos yo sí, en mi ratos libres estudio matemáticas- Contestó con suficiencia sin dejar de mirarme. Harry era una caja de sorpresas.
Decidí no decirle más. Seguía mirándome; lo sentía, pero yo trataba de concentrarme, quería salir bien en los exámenes.
-¡Señor Harry!- El maestro se volvió a Harry mientras él seguía mirándome –Ya que anda tan… observador con su compañera- Me sonrojé cuando todos se voltearon a verme -¿Me podría explicar de qué deriva ésta gráfica?- Dijo señalando una gráfica que estaba escrita en el pizarrón y que estaba a punto de explicar. Harry miró la pizarra y en poco tiempo pareció encontrar la respuesta.
-Fácil, de una ecuación reducida, producto de la ecuación de la hipérbola, sus ejes coinciden con los ejes de las coordenadas, y, por ende el centro de hipérbola con el origen de las coordenadas- M-i-e-r-d-a
-Bien… ponga atención a la clase, podría perderse una explicación- Dijo el maestro acallado por un alumno que sabía lo mismo, -o incluso más que él-.
-Claro maestro- Le espetó Harry, lo miré sorprendida, como todo el salón lo miraba.
-¿Qué?- Preguntó cuándo se encontró con mi mirada.
-Nada- Decidí dejarlo así, y traté de seguirle el hilo al maestro.
Aun cuando la campana tocó anunciando la segunda clase Harry tenía los ojos clavados en mí, no lo podía creer.
-¿Qué clase tienes?- Preguntó cuándo salimos del aula.
-Alemán- Mi favorita. -¿Y tú?-
-Artes- Respondió como fastidiado.
-¿Qué tiene?- Pregunté interesada.
-Ammm, bueno, no soy bueno con eso…- No sé porque sentía que no me estaba contando toda la historia.
-¿Y sólo eso?- Pregunté insistente.
-Estoy con Malik- Soltó la sopa. Zayn… ya no me acordaba de que no estaba bien con él hasta éste momento que Harry lo mencionó.
-Eso no debe ser un problema para ti- Dije tomándolo de la mano, tratando de sacar a Zayn de mi cabeza. –Tú sabes que no existe ningún problema ahora que estoy contigo, aparte que yo sepa, él nunca te ha molestado- Recordaba cuando me lo había prometido.
-Claro, nunca me ha molestado… pero sé, estoy seguro de que aún te quiere y no estoy seguro de poder soportarlo, ni el a mí, sabiendo que ya somos novios- Dijo acariciando mis nudillos.
-Simplemente no le hagas caso, estoy segura de que al fin y al cabo no yo ya no le importo- Traté de sonar la más desenfadada que pude.
-Sí, supongo que ya no le importas, después de decirte que ya no serían más amigos cuando…-
-No me lo recuerdes, por favor- Lo interrumpí, no podía soportar saber que Zayn ya nunca me hablaría por culpa de seguir a mi corazón.
-Ya, lo siento Xime- Y eso terminó por romper mi corazón, recordándome que así me decía él.
-Amm, no te preocupes, ve a tu clase tranquilo- Dije dándole un beso en la mejilla y alejándome en dirección al aula de Alemán.
-Sí, ¿nos vemos en la cafetería?- Preguntó sin alejarse ni un paso, viendo cómo yo partía, esperando mi respuesta.
-Claro- Respondí apresurada, se me hacía tarde.
-¡Te amo!- Alcancé a escuchar, pero ya había doblado una esquina y no tenía tiempo para responder.
-¿Puedo pasar?- Se me olvidó tocar la puerta y me asomé en la puerta, ahí estaba Norman, explicando a la clase.
-Pase señorita- Notaba que estaba un poco serio.
-Gracias- Respondí y tomé asiento en mi lugar.
-Retomemos la clase jóvenes…- Comentó Norman.
Me perdí casi toda la clase por pensar en lo que menos quería, Zayn.
Pasaron las otras dos clases de la misma manera, pensando en él, no quería hacerlo, se suponía que ahora estaba con Harry y no me debía importar, pero es que Zayn era más que "una segunda oportunidad", era MI amigo, MI Zayn.
Salí del salón de literatura y esperaba ver a Harry como ya era costumbre esperándome, pero no lo veía.
Me dirigí a la cafetería buscándolo por todos lados.
-Aquí estás-Estaba en la entrada, al parecer también buscándome.
-Hola, quería esperarte afuera de tu salón, pero no sabía que clase tenías- Me dio un beso suave y yo, como siempre, me quedé con ganas de más.
-Sí, ya se me había hecho raro, ¿comemos?- Pregunté y lo jalé conmigo hacia el comedor.
No permití que pagara de nuevo, entonces me adelante.
-Ximena- Me descubrió.
-Descuida, sólo pagué lo mío- Dejé que el pagara lo suyo mientras yo me iba con mi bandeja a un lugar libre, tampoco quería que él la llevara, tenía que acostumbrarse a mi autonomía.
-¿Estás tratando de evadirme?- Preguntó cuando llego junto a mí.
-Claro que no, sólo trato de evadir tus atenciones- Puntualicé.
-Pues es hora de que te enteres de que no vas a poder, soy el hombre más atento del mundo, y no harás que cambie de parecer- Acercó tu cara tentadora y amenazadoramente a la mía.
-Pues ve a ofrecerle tus atenciones a otra persona- Respondí rápidamente y alejé mi rostro antes de que sus ojos dominaran los míos, ahora que ya sabía lo que me provocaba no dudaba que lo usara a su favor.
-Vamos, no seas así- Acercó su banca más a la mío y tomó mi barbilla entre sus dedos, quería que lo viera para que me rindiera, lo sabía. –En serio quiero darte todo lo que esté a mi alcancé para que seas feliz- Me miró y lo miré y todo empezó a surtir efecto.
-No hagas eso- Cerré los ojos como niña pequeña que no quisiera ver algo que le da miedo, y sí que me daba miedo, me daba miedo caer.
Suspiró pesadamente y me soltó la barbilla. Abrí los ojos y Harry picoteaba su ensalada con un tenedor, algo cabizbajo.
-¿No sabes que no necesito nada más que a ti?- Dije ahora yo cogiendo su barbilla y mirándolo intensamente, tratando inútilmente de provocar lo mismo en él.
-No, no sé- Balbuceo mirándome a los ojos.
-¡Pues sí, tonto! Así que te ruego no más atenciones, ¿de acuerdo?- Le pregunté mientras él seguía mirándome.
Asintió sin decir nada más. No podía creer que lo había vencido. Pero ahora que ya no tenía que luchar por nada me dejé llevar por el mar verde jade que tenía delante de mí.
Y así permanecimos por incontables segundos, mirándonos sin ver nada más. Ya podía imaginar la escena: Nosotros, locos enamorados, mirándose sin más, como unos prisioneros viendo por primera vez durante muchos años el cielo azul, como un bebé viendo por primera vez el rostro de su madre, como un fan viendo a su ídolo.
Y me besó, así como siempre, así tan inesperado, así como nunca.
-Ya- Me separé de él, no quería que todos se nos quedaran viendo, o peor aún que alguna autoridad nos viera, sería el fin de mi hoja de reportes en blanco.
-¿Qué?- Preguntó agitado. -¿No te gustó?- Frunció el ceño, no lo podía creer, tonto tonto Harry.
-Obvio que sí, menso- Le sonreí.
-Entonces ¿por qué lo cortaste?- Preguntó desesperado.
-Porque nos pueden regañar- Dije dando la primera mordida a mi Sándwich de queso.
-¿Y eso qué?- Dijo con expresión aburrida, esperando una mejor excusa.
-Que no estoy dispuesta a sacrificar mi excelente expediente sin ningún mal comportamiento- Y seguí comiendo, mientras miraba divertida como él se enfurecía por mi decisión.
-Eso no es justo- Cruzó los brazos como niño pequeño.
-¿Por?- Le seguí el juego.
-Porque yo si me sacrificaría- Dijo poniendo su cara sobre la mesa.
-De acuerdo, te propongo besarnos en lugares donde no nos descubran tan fácilmente- Accedí como una mamá con su pequeño berrinchudo consentido.
Se quedó sin decir nada, sopesando la idea. Y yo lo miraba divertida, parecía que tenía un niño al lado.
-¡Bien!- Al fin contestó y se levantó mirándome. Le sonreí porque aceptara esa condición.
Seguimos comiendo contándonos como nos había ido en nuestras clases. Y tocaron la campaña
Nos levantamos y caminamos tomados de la mano, no pude evitar mirar a mi entorno esperando encontrar a Zayn, era extraño que no lo hubiera visto. Claro, seguro estaba con su Gwen.
Teníamos clase juntos, pero también con él… No sabía qué hacer si lo veía.
Entramos al salón, todas las bancas ocupadas, excepto la de él. No sé si entristecerme o aliviarme, no definitivamente aliviarme, estoy segura que es lo mejor, que necesito tiempo. Pero no logro sentirme contenta.
Louis que estaba sentado en su lugar tamborileando la banca con sus dedos se volvió a verme y me sonrió, pero bajó la mirada y notó que estaba tomada de la mano con Harry, entonces su expresión cambió y entrecerró los ojos como diciendo: "Y decías que no tenían nada que ver".
Me alejé de su mirada inquisidora y seguí caminando con Harry tomado de mi mano.
El maestro Banner está iniciando la clase y Harry y yo tomamos nuestros asientos, como tengo su cabeza al alcance toco sus rulos, distrayéndome. Y se vuelve sonriendo con sus hoyuelos, pero no se queja, deja que le siga acariciando su cabello mientras él toma nota.
-Deberías concentrarte- Comenta mientras el maestro sigue explicando.
-¿Puedes tomar apuntes por mí? Prefiero seguir jugado con tus rizos- Y le acaricié el cuello con mis yemas. Pude sentir cómo se estremecía.
-Claro- Dijo con la voz cortada mientras yo seguía como niña traviesa.
Seguía distraída tomando un mechón de su pelo y enroscándolo entre mis dedos.
-Maestro- Alcé la vista, era él, era Zayn y detrás de él había una chica, alta, cabello largo y negro, y unos ojos grandes e intensamente negros, una de esas chicas bonitas naturales, nunca la había visto en la escuela.
Zayn se volvió hacia mí, y yo instintivamente solté a Harry y me sonrojé como tomate.
-¿Qué pasa señor? ¿Por qué tan tarde?- Preguntó el maestro ya que Zayn se había quedado callado.
-Ahh, amm… es una alumna nueva y entonces le estaba dando un recorrido y me dijo que tenía biología con usted- Balbuceó mientras hacía que la interpelada pasara delante de él para presentarse con el maestro.
-Hola señorita, ¿es de nuevo ingreso?- Preguntó el maestro mientras ella le entregaba unos papeles. Zayn la miraba, pero no era una mirada especial, era una vacía sin ningún sentimiento, o eso quería creer.
-Bueno jóvenes, ella es su nueva compañera en Biología, su nombre es Megh y quiero que la ayuden en lo que necesite para ponerse al corriente en clase- Ella saludó al grupo con una sonrisa tierna, esperando ser aceptada, en verdad era bonita, pero no se veía presuntuosa como las demás. –Gracias Malik, ¿puedes sentarte junto a ella para que se sienta más en confianza?- Le preguntó a Zayn que permanecía detrás de Megh y el maestro.
-Claro, vamos- Le sonrió a Megh y ella a él, se encaminaron hasta detrás del salón dónde sobraban unas bancas, dejando atrás la banca donde comúnmente se sentaba Zayn junto a Louis, éste los seguía con la mirada con una sonrisa, una sonrisa extraña.
Me giré descaradamente para verlos mejor, ella le sonreía mucho a él y Zayn mientras le explicaba lo que entendía, él era un tarado para Biología, seguro no la ayudaría en nada. Miró alrededor y se encontró con mi mirada pero pasó la vista rápidamente al pizarrón y lo señaló enseñándole algo a Megh, que prestaba atención a todo lo que le decía y seguía sonriendo. Pesada chica.
Me volví y Harry me miraba, yo me quedé sin palabras, pero él me sonrió, dándome a entender que no pasaba anda.
Ok, cálmate Ximena, si él ya no quiere nada que ver contigo… tú tampoco con él, Harry te ha aguantado mucho así que ya compórtate.
Opté por poner atención a la clase, tratando de olvidar todo esto con Zayn.
Terminó la clase y ya me iba saliendo del aula con Harry, cuando alguien me llamó.
-Hola, ¿Ximena?- Era la chica nueva, Megh, me pregunto qué querrá.
-Hola- Dije tajante.
-Quería pedirte tu cuaderno de biología, un chico, Zayn, me dijo que tienes los mejores apuntes- Zayn… ¿por qué le habría dicho eso? Bueno, de todas formas no podía ser descortés.
-Creo que exagera, pero toma- Saqué el cuaderno de Bio de mi mochila que cargaba Harry por mucho que le había rogado que no lo hiciera.
-Gracias, en serio- Me regaló una sonrisa que parecía sincera y se dio la vuelta, había dado sólo un par de pasos y se volvió a mirar a Harry.
-¿Son novios?- Preguntó moviendo su dedo índice de Harry a mí. No le quería responder, seguro Zayn la había mandado, de todas formas a ella qué le importaba.
-Sí- Respondió Harry sonriéndole y atrayéndome hacia él.
-Vaya- Dijo tratando de hacer una sonrisita con una mueca, y se alejó.
JÁ parte de estar coqueteando con Zayn parecía que le importaba Harry.
-Que agradable chica, ¿no?- Me dijo Harry cerca de mi oído.
-Pues no tanto- Dije dejándolo sólo.
-Vamos, no digas que estás celosa- Era más que eso, simplemente no me agradaba.
-¿Pero no has visto como me miró después de que le dijiste que éramos novios?- Pregunté alejando su mano insistente de mi cintura, estaba enfadada.
-No, de hecho no lo noté- Dijo tratando de tomarme de la mano. –Pero sabes de todas formas que la única que me interesa eres tú- Y sentí su nariz en mi oreja y todas mis terminaciones se estremecieron.
Me empujó contra la pared y yo no decía nada, simplemente miraba si no venía alguien, enfrente estaba el baño de chicos, decidí que era mejor ocultarnos, ¿qué más daba si muchos chicos me veían?, lo empujé en dirección contraria y lo miré a los ojos, había una sonrisa divertida y maliciosa en su cara y… entramos al baño.
Ahora nos besábamos sin control y nos metimos en un sanitario, lo sentía muy pequeño para todo lo que estábamos haciendo, nos recorríamos nuestros cuerpos con nuestras manos desesperadas. Me acerqué más a él y sentía como se estaba excitando. No sé porque hacía esto si sabía que no podía parar.
Respirábamos pesadamente, nos quedábamos sin oxígeno y seguíamos besándonos, sentía mis labios hinchados, y eso me encantada, acaricié –más bien rasguñé- sus mejillas y las sentí calientes, al igual que todo mi cuerpo, y él seguía pegado a mí, como un imán, tocándome por todas partes, entonces también me estaba excitando, ya no podía seguir así, ya no podía con mi voluntad, pero tenía que soportarlo, sentía que el corazón se me salía por la garganta.
-Vámonos Harry- Le dije rápidamente tratando de abrir la puerta. Pero él seguía así, pegado a mí, como si no hubiera dicho nada. –Harry, por favor- Dije suavemente abrazándolo por el cuello, quería seguir con esto, pero no, no podía.
-Ximena- Podía sentir el deseo en su voz, pero tenía que controlarlo y controlarme. Se soltó de mí, y sentí su respiración en mi cuello. –Ok- Y me abrazó, me dolía tanto decirle que no, pero él sabía que así serían las cosas, a eso se enfrentó al andar conmigo.
-Perdón- Le dije al oído aún colgada de él.
-Ahh, está bien- Susurró, podía escuchar la desesperanza en su voz. Lo cogí de las mejillas y lo miré a los ojos.
-En serio que quiero más, de verdad. Pero tienes que esperarme, por favor- Le dije y el asintió con una sonrisa. –Perdón por todo esto, no quiero provocarte- Dije soltándolo.
-No dejes de hacerlo- Me sonrió divertido. –En verdad, no me importa que juegues con mis estados de ánimo, me encanta esto- Y me acercó agarrándome de la cadera.
-Ok, pero ya no quiero jugar- Dije provocativa y abrí la puerta, en frente del espejo estaba un chico arreglándose el cabello, me miró y abrió los ojos como platos, le sonreí avergonzada, parecía que iba a decir algo, pero Harry lo tomó de su camisa, suave pero amenazador y dijo:
-Vamos chico, no has visto nada, ¿cierto?- El joven lo miró asustado, era como tres años menor que Harry, entre los 15 y 16. Asintió exageradamente. –Bien, gracias- Dijo Harry amablemente con una sonrisa y le dio un golpecito en el hombro.
Después de esa escena, Harry se adelantó y miró si no había nadie, me hizo una señal con la mano y salimos rápidamente. No sin antes pronunciar un: "Gracias" sin sonido al chico que aún me miraba.
Corrimos por todo el pasillo riendo, estar con él era muy divertido.
-Harry, vamos a llegar tarde a nuestras clases- Dije mirándolo seriamente.
-Pues espero que nos dejen entrar- Dijo sin dejar de sonreírme. Él siempre tan libre, él siempre tan sin problemas.
-¿Qué tienes?- Pregunté.
-Deportes- Dijo saltando de un lado a otro como tratando de atrapar una pelota imaginaria.
-Jajaja- Me reí de su espectáculo.
-¿Y tú que clase?- Me preguntó abrazándome.
-Historia universal- Me encantada ésta materia, pero era pésima para recordar fechas.
-Ya, ¿te veo en la salida?- Preguntó con los ojos iluminados.
-Claro- Le sonreí y le di un beso de despedida, estaba a punto de separarme cuando me atrajo a su cuerpo para que el beso durara más.
-Ok, ya me voy- Me sonrió y se fue trotando.
No sabía cuánto iba a durar todo esto, pero lo quería disfrutar lo más que pudiera.
Entré al salón, el maestro Williams estaba leyendo en voz alta algo del libro de texto, me dirigí a mi lugar sin preguntar si podía pasar –anteriormente nos había dicho que podíamos pasar sin hacer ruido cuando estuviera explicando a la clase- .
-… Y de esa forma concluyo la Revolución francesa con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.- Concluyo el maestro y cerró el libro. – Ahora quiero que hagan un mapa mental con los términos que llevaron a la sociedad francesa a revelarse en contra del gobierno- Dijo y salió del salón, siempre lo hacía cuando dejaba un trabajo en clase.
-Y pues le pregunté si quería con Max, pero según ella nada que ver.- Oí una voz de niña presumida proveniente de atrás, era tanto su afán por llamar la atención que subía el tono de voz, me volví a ver de dónde provenía ese timbre tan fastidioso, como imaginaba, era Ariana, la chica que más gorda me caía en toda la escuela, no sólo porque era de esas chicas populares que se sentían la última Coca-Cola del desierto, también porque en años anteriores me había hecho varias, una, tan sólo una de ellas fue en el primer grado de secundaria, intentó copiar en mi examen de música, pero obvio no lo permití, entonces se puso de acuerdo con sus amiguitas para aventarme comida en el almuerzo ¡QUE INFANTIL!. El punto es que no me caía nada bien. Ella hablaba con Megh, bah, si se quería hacer igual que ella era su problema. Me le quedé viendo, era tan… no sabría describirla, también a ella le sonreía como a Zayn, al parecer quería agradarle, pero seguro Ariana la desecharía como todas las chicas que cada año intentan ser de su "grupo".
Ariana era una perra, estaba hablando de Max, porque al parecer quería andar con él, hace unos cuantos meses había engañado a Brooks con Nathan Sykes y el pobre de Jai la dejó, sin más, creo que aún se le ve triste por esa puta.
Seguía mirándolas, como Ariana le contaba secretos a la oreja y se reían juntas, entonces Megh captó mi mirada, pero me saludó y me sonrió con un entusiasmo exagerado. ¿Qué onda?
Regresé mi vista y comencé a hacer los cuadros que había dejado el maestro con base a mi libro que de milagro lo traía.
-Hey, hola- Me exalté, Megh estaba de rodillas frente a mi banca y no la había visto.
-Me has asustado- Exclamé molesta.
-Oh, lo siento, oye, mira que estemos en la misma clase, ¡Que suerte!- Parecía que se había ganado la lotería, ésta chica estaba loca.
-Ah, sí, YUPI- Dije sarcásticamente. Al parecer ella lo captó, frunció el ceño e hizo un puchero gracioso.
-Has hecho nuevas amigas, ¿eh?- Dije señalando con mi pulgar hacia atrás antes de que ella me preguntara porque le había hablado así.
-Ahh, sí, Ariana, es muy agradable. Quiere que la ayude a cortar con su novio- Me dijo usando su mano como un escudo para su boca para que no la escucharan.
-¡Suerte con eso!- Dije entusiasta más de lo normal; no sabía porque me estaba contando todo esto.
-Bien jóvenes, reviso en 5 minutos- Llegó el maestro y estaba a punto de revisar el trabajo, me faltaban algunas ideas.
-¡Diablos!, no he hecho nada por estar platicando, te dejo- Dijo y se paró para irse a su lugar.
Terminé mi mapa y me había quedado genial, lo entregué con entusiasmo al maestro Williams.
-Gracias Brooks- Me dedicó una sonrisa. –Señores, se pueden retirar cuando me entreguen su trabajo- Fui a mi lugar por mi mochila y salí del aula.
Caminaba por el pasillo en dirección al salón de música cuando recordé que Harry tenía deportes, miré mi reloj, quedaban diez minutos de clase, seguro que todavía estaría con el maestro Paul, siempre mata hasta el último momento a sus alumnos. Decidí ir a hacerle una visita.
-¡VAMOS, VAMOS! ¿ES TODO LO QUE TIENEN?- Gritaba exigentemente el maestro, intentando alentar a los muchachos que se pasaban un balón de básquetbol mientras trotaban de lado, estos estaban exhaustos y sudados. Del otro lado de la cancha estaban las chicas jugando Voleibol y en cambio ellas parecían divertirse, ya que el maestro no las presionada.
Volví a ver a los pobres chicos que seguían en lo suyo, buscando a Harry, entonces lo vi, se estaba pasando un balón con otro chico, Harry fruncía el ceño, concentrado, cuidadoso de que no se le cayera el balón, estaba sudando hasta chorrear, pero en cambio él no me daba asco como siempre lo habían hecho los demás hombres, él se veía tan sexy, no sé, me daban ganas de interrumpir su clase y besarlo. Mi novio. Agh, en serio estaba pensando en hacerlo, pero obvio no podía hacer eso. Tenía los brazos desnudos y por primera vez pude apreciarlos, sus músculos estaban tensos y se veían tan fuertes, maldito Harry, estaba bien bueno y yo no me había dado cuenta. Se volvió a la puerta dónde yo permanecía, esperando ya la gloriosa salida, entonces me vio y pareció que era lo único que veía, me saludó y me sonrió con su bella sonrisa, yo se la correspondí, vi como el chico le regresaba el balón, pero Harry seguía mirándome. El balón impactó en su abdomen y lo dobló en dos.
-¡STYLES, PÁRATE Y CONCENTRATE!- Gritó el maestro, joder, ¿cómo podía ser tan insensible?, seguro Harry se estaba retorciendo, nadie le hacía caso, todos los chicos seguía con el ejercicio, incluso algunos se reían, Harry estaba tirado, tosiendo porque el golpe le había robado la respiración, su compañero le ayudó a recobrarse mientras sonreía burlón, entré a la cancha sin importarme nada, pero antes de que avanzara más, Harry me miró y me hizo un gesto con su mano, tratando de decirme que todo estaba bien, que no me metiera. Seguía tosiendo, pero trató de sonreírme. Me tranquilicé un poco, pero aún quería ir con él.
Sonó la campana y él asintió para que partiera. Rayos, ¿por qué ahora?, caminé hacia atrás, tratando de disculparme con la mirada, me lanzó un beso, hice como que lo recibía. ¡Que cursi me había vuelto! Y me fui a mi siguiente clase, con el corazón en la mano.
Megh es Magda, weas /u\
