Reconciliación
Seguía con la imagen de Harry en el suelo en mi cabeza cuando me dirigí al salón de música.
Entré al aula e identifiqué una melena negra que me saludaba, ¿en cuántas clases tendría a la nueva? Le sonreí tímidamente, mientras ella me señalaba un lugar desocupado que se situaba a su lado, ¿por qué tenía tanto interés en hablar conmigo?
-¡Una suerte que estemos juntas! ¿no?- Preguntó mientras me incorporaba en mi lugar.
-Sí- Fue lo único que le respondí.
-Oye, quería preguntarte algo- Dijo entrelazando sus dedos con unas uñas perfectas y pintadas con esmalte transparente, se veían lindas, pero no era nada exagerado.
-¿Y bien?- La animé.
-Ya, mira, éste mi primer día ha sido genial, en la mañana me encontré con… Zayn, es un chico muy guapo- ¡LO SABÍA! Sabía que él le interesaba. –Oye, pero no me interesa- Aclaró al ver mi expresión rígida. –Es muy agradable y se ve buen chico, me indicó un montón de veces a que salón dirigirme, y traté de hacerle la plática, aunque al principio se mostraba reservado después se sintió más en confianza- Sí, así era él, parecía que nunca te ganarías su confianza, pero la verdad es que con todos hablaba como loro, aunque nunca le contaba cosas a las personas cómo sólo lo hacía con Louis, o solía hacerlo conmigo.
-Bien señores, hoy vamos a ver música clásica- Inició la maestra. Pero no prestaba atención quería oír lo que Megh me tenía que decir.
Ella sacó un cuaderno de notas y empezó a garabatear lo que decía la maestra, vamos, ¿por qué no seguía con el relato? Seguro lo había pensado dos veces y decidió que no era bueno contarme.
-Megh, ¿y qué pasó?- La insté a seguir.
-Ah sí- Dijo como si apenas hubiera recordado lo que estábamos hablando hace unos segundos. –Bueno, entonces le pregunté si alguien le interesaba, pero lo noté afligirse, y me contó que cierta chica lo había lastimado y no quería saber nada sobre el amor- No puedo creer que le haya contado eso.
-Y supongo que te dijo quién era esa chica- Dije enfatizando la penúltima palabra.
-Sí, y ahí viene mi pregunta- Dijo concisa. - ¿Qué pasó con ustedes?- Preguntó seriamente. No sabía cómo responder esa pregunta, porque, en realidad, yo no sabía que había pasado
-Ammm, es, complicado- Dije tratando de zafarme y darle a entender que dejara el tema por la paz.
-Oh vamos, seguro que lo entenderé- Me sonrió para darme ánimos.
-Mira, las cosas fueron complicadas, a mí me gustaba un chico desde hace mucho tiempo…-
-Ahora tu novio- Me interrumpió ella.
-Sí. Y un día Zayn me invitó a salir, y ahí se dieron las cosas, yo no tenía idea de que le gustara, pero me dijo que tenía tiempo que él sentía algo por mí mucho más fuerte que amistad. Yo no sabía que decirle porque a mí me gustaba otro chico, pero ese día fui consciente de que también Zayn me importaba, pero no le di una respuesta, él me dijo que esperaría por mí el tiempo que fuera necesario. Lo que no esperaba era que al día siguiente Harry se me declarara. Fue todo un caos y podía ver cómo ambos sufrían por mi culpa, pero no podía hacer nada. Fue entonces que Zayn me dijo que ya no le importaba y que no quería seguir siendo mi amigo- Finalicé mientras Megh me miraba intrigada, como si fuera la historia del año.
-Oh, bueno pues, no sé qué decir… Zayn me contó otras cosas- Dijo dudativa.
-¿Qué cosas?- ¿Por qué Zayn va contando las cosas por todos lados y a todo el mundo?
-Ammm, ok, lo diré sólo porque creo que estás muy confundida… Me dijo que tú le importas mucho, pero que no puede partirte en dos para hacerte elegir, y que prefería que antes tu estés bien aunque él no se sienta feliz con éste asunto- ¡MIERDA!
-¡Carajo!- Golpee mi banca con el puño y Megh se sobresaltó. -¡¿POR QUÉ?!... ¿Por qué no me había dicho eso? Yo no lo quiero fuera de mi vida- Dije exaltada.
-Bueno pues, habla con él- Dijo con una enorme sonrisa.
-No, él no me lo permite… no sé cómo- Dije mirando a lo lejos, buscando una solución.
-Pues sorpréndelo en un lugar a algo… YA SÉ- Dijo chasqueando los dedos. Esperé impaciente. –Como yo soy nueva él me está mostrando todo, entonces le puedo decir que me dirija a un salón y tú estarás ahí, esperándolo, y los dejaré solos para que hablen. ¿Qué te parece?- Dijo moviendo sus cejas buscando aprobación.
-Perfecto, pero sería mañana, porque ya no tenemos más clases- Dije desilusionada.
-Ok. La verdad espero que todo se solucione- Dijo dándome palmaditas en el hombro.
-Claro, gracias por decirme eso- En verdad lo agradecía.
-No te preocupes… Oye, cambiando de tema ¿Quién es el chico que nos miraba a Zayn y a mí cuando entramos en clase de Biología?- No sabía a quién se refería ya que todos los miraban cuando llegaron.
-Ammm, descríbelo- Le pedí.
-Lo que pude ver… cabello cobrizo o rojizo, ojos azules como el cielo, una gran sonrisa, sí, eso- Dijo asintiendo mientras sonreía.
-No lo sé, pienso en dos chicos, puede ser Andrew o tal vez... Louis- Pensé en ambos… los dos tenían pelo cobrizo y ojos azules, pero lo de la sonrisa no me quedaba muy claro.
-Pues uno de ellos me llamó la atención, pero antes de acercarme a él quería cerciorarme si no tenía novia- Creo que ya tenía bien planeadas sus intenciones.
-Que yo sepa, ninguno tiene compromisos- Sonreí.
-¡Oh, qué bien!- Dijo claramente aliviada por no tener que lidiar con un noviazgo.
Lo que quedó de clase la pasamos platicando de cosas sin importancia, y descubrí, que, ella es muy agradable, nada de lo que pensaba en un inicio.
-Entonces, ¿en qué salón crees que sería apropiado que se vean tú y Zayn?- Preguntó mientras salíamos juntas de la clase.
-Amm, Alemán, a la segunda- Seguro a Norman no le importaría darme unos minutos.
-Ok, ahí lo verás- Dijo entusiasta. –Mientras, me voy, tengo un par de clases extras- Se despidió de mí con un beso en la mejilla y yo se lo respondí. –Nos vemos- Y se fue.
Entonces alguien tapó mis ojos desde atrás con sus manos. Harry.
-Hola señorita Brooks- Dijo con voz suave a mi oído.
-Hola señor Styles- Dije mientras retiraba su mano de mi rostro.
Y nos dimos un beso, largo y dulce.
-¿Estás bien?- Pregunté inesperadamente recordando su incidente en clase de deportes.
-Sí, pero me sigue doliendo el estómago- Dijo haciendo un puchero frotándose el abdomen.
-¿En serio?- Dije acercándome a él tocando esa parte, tenía sus músculos levemente marcados, no como en los brazos que estaban completamente desarrollados.
-Si- dijo y me tomó de la cintura haciendo presión entre él y yo.
-Pues me alejaré, no vaya a ser que te lastime- Dije intencionalmente, quitándome de entre sus fuertes brazos. Miré como su expresión cambiaba para convertirse en una mueca de disgusto.
Le di la espalda y me encaminé a la salida, sonriendo en mi interior.
-¿Sabes algo?- Habló desde detrás de mí, intentando que le prestara atención. –La verdad es que ya casi ni siento el dolor- Oí su urgencia de convencerme.
-No me arriesgaré- Le contesté bajando las escaleras con él ahora de mi lado izquierdo.
-Yo quiero que te arriesgues- Me dijo desesperado.
Le sonreí buscando tranquilizarlo.
-¿Sabes que ésta situación me está causando mucha gracia?- Dije dándome por vencida tomándolo de la mano. Seguimos caminando.
-¿Ah sí?- Preguntó sin importarle en realidad ya que ahora estábamos juntos.
-Sí- Dije. Recordé lo de Zayn y decidí que lo mejor era contarle, no quería tener mal entendidos y que termináramos mal. –Oye, mañana voy a intentar hablar con Zayn para que todo se solucione- Pude sentir como se puso rígido, pero rápidamente intentó volver a su estado anterior.
-Ok, genial- Habló entrecortadamente con el tono de voz equivocado, lo intenté tranquilizar.
-Harry sabes que no va a pasar nada más, solamente quiero que él vuelva a ser mi amigo de antes. Las cosas entre nosotros dos no van a cambiar, y yo te voy a seguir queriendo- Dije mirándolo sinceramente a los ojos. Finalmente me sonrió y me calmé porque sabía que no se había disgustado.
Después de caminar hasta mi casa nos despedimos como cinco veces y en cada despedida una serie de "últimos" besos.
Entré a mi casa y realicé la tarea que me habían dejado, me hice un emparedado y me senté a ver la tele en el sillón.
Pensé en las cosas que le diría a Zayn, pero no tenía mis ideas bien ordenadas.
Al poco rato, me quedé inconsciente.
Ya era de día cuando desperté, estaba en el sofá con una frazada encima, supongo que mi mamá me la puso cuando llegó. Mierda, ya era tarde, tenía que bañarme rápidamente.
Después de ducharme me dirigí a mi closet ni siquiera fui consciente de lo que me puse porque ya era muy tarde. Bajé al comedor y mi mamá me preparaba un sándwich.
-Ma, me tengo que ir- Dije despidiéndome de ella. –Ah, y gracias por la manta- Le sonreía cariñosamente mientras ella terminaba de hacer unas cosas.
-Oh, claro Ximena, toma, te hice algo para que lo comas en el camino- Me entregó una bolsa con el sándwich dentro.
-Gracias ma, nos vemos- Y me salí.
Y ahí estaba de nuevo Harry, y nos sonreíamos. Pero no nos besamos, porque:
-Vamos a llegar tarde Harry- Dije cuando me acercó a mí con intenciones de darme besos.
-Ok- Lo entendió –aunque un poco molesto- y me quitó la mochila del hombro para él cargarla.
-Harry- Empecé a protestar, mientras caminábamos rápidamente.
-No digas nada, que vamos a llegar tarde- Me insinuó.
-Ash- Me crucé de brazos pero seguí avanzando.
-¿Ash qué?- Preguntó con un tono de diversión.
-Ash que no me gusta que me hables así- Respondí molesta.
No dijo nada y me tomó de la mano, yo la dejé flácida a lo que él respondió apretándomela más.
-Me encantas, Ximena- Dijo sonriéndome.
-Pues a mí tú no me encantas- Dije soltándome de él.
-Claro que sí- Dijo entornando los ojos.
-No- Dije y ya no protestó más.
Llegamos apenas antes de que cerraran la puerta, estábamos un poco agitados, pero no mucho porque no habíamos corrido. Teníamos matemáticas osea que estaríamos juntos.
Antes de entrar al salón lo detuve y lo miré a los ojos y ya no estábamos molestos. Nos besamos, ese beso largo que tanto estaba esperando él, y yo también.
-Que inesperado- Dijo sin aliento.
-Si- Y lo tomé de la mano para entrar al salón. Puso mi mochila en mi banca y él se sentó en la suya.
-Oye, ¿quieres los apuntes de la clase pasada?- Esa clase que él no había trabajado.
-No, ya lo hice incluso mejor que el apunte que les dio el Sr. Berty- ¿Cómo?
-¿Cómo es que te da tiempo para hacer tus tareas y pasar la mitad de tu tiempo contigo?- Yo no podía, bueno ni lo intentaba.
-Es muy fácil, aparte casi no dejan tarea, tengo una agenda y apunto todo lo que planeo hacer en el día, aunque debo ser constante- Dijo sacando sus cuadernos, el maestro todavía no llegaba lo cuál era muy inusual.
-¿Yo estoy en tu agenda?- Pregunté divertida.
-Obvio- Me sonrió mostrándome su agenda, ésta decía:
De 7:40 am a 2:30 pm: CLASES/XIMENA
De 2:30 pm a 6:30 pm (o hasta que ella quiera): ESTAR CON XIMENA
De 6:30 (o hasta que ella quiera) a lo que quede del día: 2 HORAS TAREA/COMPONER
De 10:30 pm a 6:40 am: DORMIR
JAJAJA No sabía que mi novio fuera tan organizado, y esto me daba risa.
-Osea que…- Comencé. -¿Tienes planeado estar conmigo sólo cuatro horas?- Lo miré como si estuviera indignada.
-O hasta que tú quieras- Añadió señalando la parte de su libreta que estipulaba eso.
-Entonces quiero que estés conmigo hasta… las 11:31- Dije divertida, pensando su respuesta.
-Pero a esa hora estaré más que dormido- Me sonrió y me dio mucha ternura, no sé por qué.
-Pues no me importa- Le di un beso casto, pero ambos nos quedamos con ganas de más, así que nos besamos…. Bien.
-Bien chicos, comenzaremos la clase- Inmediatamente después de que oímos la voz gutural del profesor me separé de Harry pero él me retuvo mordiéndome el labio.
Gemí bajito por el dolor y la urgencia de separarme de él, me jalé de sus dientes lo cual me dolió aún más, pero pude soltarme. Por suerte el señor Berty estaba anotando algo en la pizarra y no había visto nuestra escena.
Me toqué el labio que me dolía mucho y me percaté de que estaba sangrando, diablos. Miré a Harry con expresión enfurruñada y abrió los ojos como platos al notar la sangre en mi boca.
Tenía que irme a lavar, me levanté sin decirle nada a Harry y fui con el profesor.
-Maestro, puedo ir al baño- Dije tratando de articular lo mejor posible, tapando mi boca con la mano.
-¿Qué sucede alumna?- Preguntó visiblemente irritado.
-Es qué… me golpee con la esquina de mi banca y mi labio está sangrando- Dije tranquilamente, pero desesperada por salir.
-Oh, claro alumna, no me tenía que pedir permiso para esto- Dijo apenado. ¡ME LO HUBIERA DICHO ANTES!
Miré furibunda a Harry, mientras el me miraba con esos ojos grandes y brillosos de: "Lo siento".
Salí del aula con la última vista del grupo entero mirándome sangrar.
Apenas avancé tres pasos y oí la voz de Harry rogándole al maestro salir para otro asunto, pero el señor Berty, muy astuto, dedujo que como éramos novios iría corriendo hasta mí.
No le dí mucha importancia y seguí avanzando hacia el sanitario. Entré a éste y abrí la llave de agua, cogí un chorro entre mis manos y la puse en mi labio inferior, me miré al espejo con la piel ya limpia, se veía una pequeña cortada en mi labio, estaba casi segura de que esto me duraría días.
Escuché unos pasos estrepitosos y de pronto se abrió la puerta del baño, anunciando la llegada de… Harry.
-¿Qué haces aquí?- Pregunté desconcertada y molesta.
-¿Estás bien? Lo siento mucho, lo siento, lo siento, te amo, perdón, ¿te dolió?, ¿necesitas ayuda?, ¿te llevo a la enfermería?- Harry me abrumó tanto que cerré los ojos y me tape los oídos como niña pequeña.
Después de unos segundos abrí los ojos antes de destaparme las orejas para asegurarme de que ya se había callado el perico de mi novio.
Y así era, sólo me miraba preocupado, sin decir nada.
Retiré las manos de mis orejas y hablé.
-¿Qué haces aquí?- Creía haber escuchado que el señor Berty no lo había dejado salir, y él NUNCA cambiaba de parecer. Aparte estábamos en el baño de chicas.
-Estás sangrando- Dijo limpiando mi labio con un papel que no sé de donde había sacado.
-¡LO SÉ!- Dije exasperada. –Alguien me hizo esto- Señalé la pequeña herida.
-Lo siento, en verdad, por fav…-
-Shht- Lo callé. -¡Ya cállate! Sólo dime cómo saliste- Puse mis manos en mi cintura en forma de taza.
-Pues salí….- Contestó esquivo.
-¿Cómo?- Insistí.
-Pues el profe no me vio- Bajó la cabeza porque sabía que había hecho algo mal.
-¿Por qué tienes que hacer todo a tu manera?- Dije enojada mientras me daba la vuelta para ver en qué estado se encontraba mi boca.
-Eso no es cierto- Dijo a la defensiva, cuando me percaté de que ya no sangraba lo volví a ver.
-Sí, lo haces- Dije mirándolo fríamente pero sus cálidos ojos verdes no me lo permitían- No tenías que haber hecho esto… no fue para tanto- Dije más dulce, pero sin bajar la guardia.
-Es que… fue mi culpa, disculpa mi idiotez, no, mejor no me perdones, me lo merezco- Dijo tapando sus ojos con sus manos.
Me acerqué a él y retiré sus manos de su rostro y derramaba pequeñas lágrimas.
-¿Harry? No, ¿por qué lloras? No, no hagas eso- Me dio tanta ternura la escena pero luego me afligió… no es bonito ver a tu novio llorar por ti- Harry, ya no llores, lo siento, todo está bien, no estoy enojada- Traté de consolarlo, pero él seguía sin cesar de derramar lágrimas. Y entonces… yo empecé a llorar.
Volvió la vista hacia mí y frunció el ceño, no entendiendo mi reacción. Yo le sostenía la mirada mientras lloraba como él lo hacía. Ésta escena era estúpida y cursi, realmente estúpida. No entendía porque lloraba, pero no lo podía evitar.
No sé cómo pasamos de estar besándonos a esto.
-¿Y tú porqué lloras?- Preguntó con voz pastosa por su llanto.
-No lo sé- Respondí negando frenéticamente, ocasionando que mis lágrimas salieran disparadas al suelo.
Intenté morderme el labio para detener mi llanto –un acto reflejo- pero éste me dolió mucho y dejé de intentarlo.
Seguimos mirándonos sin decir nada, todavía llorando en silencio, esto era tan extraño, pero sin embargo no me incomodaba.
Pasaron los minutos –al menos yo sentí que fueron minutos- y seguíamos así, inmóviles.
-¿Me perdonas?- Rompí el silencio.
No dijo nada. Se acercó a mí y besó mis labios, más específicamente el área lastimada.
Su roce me estremeció, pero se sentía bien.
Tomó mi mano y salimos del baño.
-¿Me perdonas?- Me susurró al oído a mitad del camino al salón.
Asentí y seguimos caminando, a pocos pasos del salón solté su mano porque parecía que él no lo haría.
-¡Señor Styles! ¡Creo que mis indicaciones fueron claras!- Gritó enfurecido el señor Berty y ambos nos quedamos pasmados en el marco de la puerta. –Pase señorita, pase- Hizo un ademán con su mano para que pasara, miré a Harry, vacilante mientras él le sostenía la mirada el maestro.
-¿Qué usted no sabe que en éste plantel existen las reglas?- Dijo con voz dura y fría.
-Lo siento maestro, pero era una emergencia- Dijo un Harry tranquilo, más de lo que debería estar.
-Era una emergencia para la señorita Brooks, pero para usted no- Le aclaró.
-Lo que a ella le suceda a mí me incumbe- Dios Harry, ¡ya cállate!
-¿Usted cree que voy a tolerar que interrumpa mi clase sólo para ir en auxilio de su novia? Como le vuelvo a repetir, aquí hay reglas y no se van a romper- Dijo con un nivel de voz muy alto.
-Lo siento profesor, pero siempre la apoyaré me diga lo que me diga- Dijo firme con un tono de voz invariable.
Que me trague la tierra, todos los presentes me miraban desaprobándome por completo y ni siquiera había hecho nada, NADA. Tendría una plática muy seria con Harry en la cafetería, si es que no lo expulsaban antes.
-Vaya a la dirección y coméntele su punto de vista al director- No, no.
-Señor- Intervine alzando la mano al ver como Harry se marchaba sin tratar de rectificar su falta para que no lo mandaran a la dirección. –Creo que… no es para tanto, es más, si manda a Dirección al señor Styles su caso le hará perder tiempo, aparte, ¿quién dice que no se va a ir a otro lado y lo engañará?- Dije nerviosa.
-Esos son puros pretextos señorita- Dijo entrecerrando los ojos mientras Harry yacía recargado en la puerta observándome sin ninguna expresión.
-Pero señor, no creo que el caso requiera esto… propongo otro tipo de enmienda – Dije desesperada porque no lo mandaran con el Director.
-¿Qué enmienda?- Preguntó retador pero interesado.
-Ahhh, no lo sé, ayudar a la limpieza del aula, dar asesorías gratuitas, ayudarle a calificar trabajos, cualquier cosa- Propuse nerviosamente.
-O todas las mencionadas- Me sonrió cruelmente y se volvió a Harry, muy bien señor, su novia ha hablado. Después de clases limpiará el salón. Levante la mano quien tiene problemas con algún tema- Dijo al grupo, levanté la mano inmediatamente y otros seis también lo hicieron, de los cuáles cuatro eran chicas…. El maestro me miró con desaprobación al ver que quería participar de su asesoría, pero no dijo nada. –Bien, quiero que acuerde horarios con estas siete personas para darles asesoría, y el próximo examen que será…. dentro de una semana me ayudará a evaluarlo, ¿de acuerdo?- Dijo
-Pues…-
-Está completamente de acuerdo- Lo interrumpí antes de que cometiera alguna estupidez.
El maestro lo miró, ignorándome, esperando su respuesta.
-Ok- Dijo Harry mirándolo firmemente. Uff.
-Tome asiento- Sonrió el maestro descaradamente.
Y no lo miré en toda la clase que sobraba, no sé si fue el mismo caso para él.
Salimos juntos y caminamos en silencio a nuestras respectivas clases.
-Te veo en el almuerzo- Me dijo mirándome a los ojos sin mirarme realmente.
-Harry- Dije – ¿Estás bien?- Lo había notado raro desde lo ocurrido con el maestro.
-Creo que sí- Dijo con la misma expresión de antes. Y se dio la vuelta.
-Harry- Lo jalé y se vio obligado a mirarme. -¿Qué hice?- Pregunté buscando respuestas.
-Nada- Me estaba desesperando.
-Entonces, ¿por qué estás así?-
-No lo sé… yo también me lo estoy preguntando- Dijo con un matiz de perspicacia lo que me alivió, porque había estado mucho tiempo sin expresiones.
-Pues cuando lo averigües me gustaría saberlo- Y me puse de puntitas para darle un beso en la mejilla.
Me volví a mi clase un poco más tranquila, pero aun pensando en el extraño comportamiento de Harry.
-Pss, Ximena- Una melena negra me esperaba en la entrada de mi clase de alemán.
Entonces recordé que había conciliado una cita para hablar con Zayn.
-Hola Megh- Saludé un poco nerviosa por lo que estaba por ocurrir.
-No hay tiempo, me dijo que se tiene que ir- Me jaló y nos dirigimos lejos de mi clase.
-¿En dónde está?-
-Afuera del baño de chicos- Dijo sin dejar de dirigirme a ese sitio.
-Mira, ahí está- Me señaló al chico que yacía en la entraba del baño sentado leyendo… esperen… ¿Zayn leyendo? Esto era un mal chiste.
-Ya, ya, lo veo- Dije inerte en ésta imagen llevaba tanto sin verlo bien, hasta ahora me percataba que había cambiado… su piel se veía más blanca o tal vez fueran esas ojeras que contrastaban con su tez y hacían que se viera más pálido. Esperaba que todo eso no fuera culpa mía.
-Ve con él… "me está esperando"- Entrecomilló la última frase.
-Muy bien, gracias- Dije sonriéndole, ella me devolvió la sonrisa y se fue corriendo.
-Tranquila, no va a pasar nada…. No va a pasar nada- Me dije a mi misma mientras me acercaba a él.
Me senté junto a él, todavía no se percataba de mi presencia hasta que dejó de leer.
Me miró con una expresión vacía y volvió a su lectura, ¿esto era para tanto?
-¿Qué lees?- Quería sonar como si nunca nos hubiéramos dejado de hablar, lo añoraba.
-Orgullo y Prejuicio- Dijo sin siquiera mirarme.
-¿Y es bueno?- Había oído hablar de él.
-Lo averiguo- Dijo como tratándome de decir: "Ya lárgate que estoy muy ocupado".
Nos quedamos unos minutos sin decirnos nada… entonces supe que perdería la clase.
-¿Qué quieres?- Preguntó sin interés y siguió leyendo.
-Saber que estás bien- Pregunté mirando sus ojeras.
-Estoy bien- Dijo sin prestarme atención, siguiendo su lectura.
-No lo estás- Dije segura… Megh me lo había contado.
Entonces dejó de leer pero miró hacia el frente.
-¿Y?- Preguntó.
-Que me importas- Respondí.
-Se supone que me vería con Megh aquí- Dijo cambiando de tema.
-Si te digo que ella planeó nuestro encuentro, ¿dejarías de hablarle?- Pregunté nerviosa, ella me agradaba y no quería que perdiera su amistad por mi culpa.
-Ella me agrada-
-A mí igual… perdón- Y al fin me miró, ya extrañaba el color de sus ojos.
-¿Por qué?- Dijo cerrando el libro, dando inicio a nuestra plática.
-Por no ser lo que tú quieres que sea-
-No quiero que seas como yo quiero- Dijo mirándose las manos que sujetaban Orgullo y Prejuicio.
-¿Qué quieres?- Le cuestioné.
-A alguien que otro ya tiene- No, no hablemos de eso.
-Zayn… no sé qué decir-
-No tienes que decir nada, sólo vete-
-No me quiero ir, quiero que me perdones porque lo nuestro no puede ser- Supliqué.
-Es que no lo puedo aceptar- Dijo y lanzó el libro, no llegó muy lejos porque no aplicó gran fuerza.
-Quiero que lo hagas, porque no te quiero perder- Traté de tomar su mano, pero la alejó, como la última vez.
-Lo he intentado. Muchas veces he pensado en pedirte perdón por lo que hice, pero no, no sé cómo- Dijo negando, frustrado.
-¿Puedes intentarlo? Por favor- Y volví a intentar tomar su mano entre la mía, y él cedió.
-Si me ayudas- Dijo sin mirarme.
-Todo lo que necesites, quiero que estés conmigo- Y me recargué en su hombro. Y el apretó mi mano. Y pude sentir que estaba completa.
-Te quiero mucho- Dije
-Tú sabes que te quiero- Me respondió con un matiz de tristeza.
-¿Qué clase tienes?- Pregunté aún acomodada en su costado.
-Química, ¿y tú?- Preguntó.
-Alemán- Sonreí, estaría aburridísima.
-Norman te ama-
-Lo sé-
-¿Quieres hacer algo?-
-¿Qué cosa?- Me interesó la pregunta.
-¿Tienes hambre?- Y como llamándolo mi estómago rugió. Recordé que mi estómago era fiel amigo de Zayn, siempre que tenía hambre ahí estaba él para alimentarme.
-Ahora que lo mencionas- Reí.
Retiró mi cabeza de su hombro y me miró.
-Tomemos algo de la cafetería- Dijo divertido con un hermoso brillo en sus ojos castaños.
-Pero si faltan dos horas para el almuerzo- Dije, pero seguía concentrada en éstos.
-¿Y?- Se levantó cauteloso de que no hubiera nadie que nos observara.
-¿Qué haremos?-La adrenalina de algo que no sabía que iba a ser me llenó.
-¿Llamarías robar a tomar comida sin permiso?- Oh Zayn.
….
No sé en qué momento me encontraba dentro de la cocina de la escuela tratando de que nadie nos viera.
-¿Por qué hacemos esto?- Pregunté a Zayn mientras avanzábamos en cuclillas.
-Porque es divertido-
-Suena razonable- Y solté unas risitas tontas.
-Mira, brownies… nunca nos han servido eso, ¿qué hace aquí?
-Nos timan las cocineras- Concluí.
-Vamos- Y avanzamos hasta los brownies.
Zayn tomó unos cuatro y los metió en las bolsas de su sudadera.
-Ten- Me tendió otros cuatro, pero yo no tenía bolsos.
-¿Y qué hago?- Pregunté cómo tonta.
-¡Hey, qué hacen?- Una cocinera nos pilló. Mierda.
-Corre- Se levantó y yo me quedé pasmada, con los brownies en ambas manos, hasta que él me jaló.
-¿Qué estamos haciendo Zayn?- Dije asustada.
-Ya te lo dije, divertirnos- Me sonrió. Y seguimos corriendo, con los gritos de las cocineras detrás de nosotros.
Me empecé a reír, y él junto a mí. Y los dos juntos. Como antes.
Te amo Ximena :*
Es el último cap que escribo hasta... agosto... te amo.
