Un fic del Universo de Disney :D Yay!

Disclaimer: No soy dueña de la franquicia de Disney solo de la trama de la historia.

Un universo alternativo para contar las vidas de los personajes de Disney en la Universidad. Desde Blanca Nieves hasta Frozen. Las relaciones están establecidas.

Contiene:

-Situaciones para adultos.

-Lenguaje grosero y/o vulgar.

-Tal vez, y solo tal vez, violencia ( si lo requieren las situaciones).


La experiencia había sido espectacular sin duda alguna. Perder todas las inhibiciones y olvidarse del resto del mundo y crear una burbuja de felicidad hecha por humo prácticamente. Aun sentía la sensación agridulce que su masoquista organismo recibía cuando inhalaba y luego exhalaba el humo. El desgarramiento de la garganta cuando se atragantaba y tenia que toser, que luego acompañaba con una risa floja. Estaba aun el sabor a "bajo cero" en su lengua entumecida.

Anna abrió los ojos lentamente sintiéndolos pesados. Cuando los abrió hasta la mitad la luz no tuvo piedad y paso por su retina dolorosamente causando una punzada de escozor en la sien que la llevo a traer una mano a su cabeza rápidamente y sintió el terrible dolor físico el brazo y el cuello. Dejo caer su rostro aun lado de la almohada para encontrarse con Mérida acostada a su lado, boca arriba y con un brazo por encima de sus ojos. Enfoco la nariz enrojecida de la muchacha y sintió picazón en la suya.

Intento hablar pero su garganta rasgo sin ningún sonido.

Se movió para ponerse de lado en la cama de manera brusca y esta vez su garganta emitió un grito de dolor. Todo su cuerpo dolía. Dolía de manera leve, y eso era peor que un dolor bruto y fuerte. Su abdomen se contrajo cuando llevo sus rodillas al pecho para calmar las nauseas.

¿Qué paso?

Dio otra vuelta retorciéndose de dolor dándole la espalda a la pelirroja a su lado.

Enfocando el lugar se dio cuenta que no era su habitación. No.

Estaba en un cuarto de uno de los edificios de la universidad eso era fijo. El cuarto estaba ordenado. Cerro sus ojos con la ilusión de que fuese un sueño. Cuando los abrió, sus verdes pupilas se abordaron un escritorio y encima de el varios libros, porta lapices llenos de ellos, reglas, hojas blancas, cuadernos. Entre todos ellos, sus ojos se abrieron hasta parecer que se iban a salir, reconoció una libreta que estaba forrada con papel con-tac, color azul y copos de nieve.

¡Oh No!

Anna cerró cuando sintió un malestar atacar su estomago y su cabeza al mismo tiempo. Escucho la puerta abrirse suavemente, varios pasos como el tacón de un zapato choco contra el suelo, el sonido de una bandeja de plata al caer en una superficie de madera y luego silenció.

Se dio cuenta de que había demasiado silencio entonces. Su sentido del oído se intensifico y se volvió fastidioso al escuchar la respiración de Mérida, la de la otra persona, ronquidos de alguien y la de ella misma.

El sonido de personas hablando retumbaba en su oído aunque no podía entender ninguna de las palabras. Su mente estaba hecha un revoltijo. Colores chillones en su imaginación la perturbaron y obligo a su cerebro a que entrara en coherencia. Todo se fue tranquilizando y divisándose entre nubes y apareció la clara orden de abrir los ojos. Una vez que lo hizo la luz seguía siendo malvada.

Trato de enfocar el bombillo de luz blanca alguien se sentó a su lado y se tiro a abrazarla.

El dolor nublo sus sentidos por 3 segundos y después si vista se vio maravillada por el cabello lacio y largo rubio.

-¡Dios, al fin despertaste!- La inigualable voz de Rapunzel se vio afectada por un temblor y cierto tono de alegría, sin embargo.

Por mucho que le hubiera gustado corresponder el abrazo no pudo. Su cuerpo no cooperaba con ella. Pronto se vio enredada en más brazos además de los de Rapunzel y escucho el gemido de Mérida a su lado, al parecer estaban en un abrazo grupal.

Todos estaban tan perdidos en lo que se asemejaba a la felicidad que el dolor físico de Anna se vio olvidado momentáneamente y se sentó en la cama descansando su espalda en el respalda del mueble. Al hacerlo se dio cuenta de que Kristoff también estaba en la misma cama. Acostado y recibiendo mimos. Todos, ya sin estar encima de ellos 3. Rapunzel, Eugene, Bella, Adam, Tiana, el trío tuki, todos, sonriendo a ellos de manera cálida. Anna se arrepintió de haber subido la mirada de ellos. Al hacerlo todo el calor que se había intercado en ella se congelo con los ojos azules de su hermana. Elsa desde la puerta la miraba fijamente con una expresión dura y claramente molesta.

¡Oh No!

Las cejas de Elsa estaban arqueadas hacia dentro enmarcando sus ojos. Los ojos, de color azul claro esta vez, miraban sin morbo los de Anna y brillaban sin piedad. Las mejillas que se volvían un poco más llenas y luego menos por la respiración de la muchacha y su boca fruncida en una linea con la mandíbula apretada. La vena del pulso en el hermoso y delicioso cuello de Elsa palpitaba velozmente. Los brazos cruzados encima de su pecho gesto innegable de su negación, alzando sus pechos en el polo que traía. Las piernas bien torneadas y metidas en el maravilloso leggins apretado estaban separadas al nivel de los hombros con ambas puntas de pies hacia el frente.

La misma posición que usa su padre.

Anna y Elsa hicieron conexión ocular por lo que parecieron minutos eternos. Azul verdoso y Azul puro encontrados en una batalla de emociones. Elsa acabo el contacto visual y salio por la puerta.

Anna trago duro. Ahora si estaba en problemas. Su hermana se estaba negando a reprenderla y eso estaba mal. Tal vez a los ojos de alguien más hubiese sido maravilloso, pero ella conocía a su hermana; estaba enamorada de su hermana, y el rechazo le dolía. Anna jamás, jamás había sido rechazado por Elsa y ahora había llegado el momento; el rechazo provocado por ella misma. La reseca se hizo presente y el dolor físico volvió. Ambos, de manera implacable, revolvieron el organismo de la joven muchacha haciendo que en acto reflejo, Anna tomara su cabeza entre sus manos.

-¡Oh! Sera mejor dejarlos descansar.- Dijo Tiana pasando una mano cariñosamente por el pelo de Mérida.

-Tienes razón.- Concordó Aladdin, dando una sonrisa.

-¡Oh Dios! Si me dan una aspirina y un Alka-Selt-zer yo seria tan feliz.- Dijo Kristoff en tono moribundo.

-Tranquilo amigo, te tengo.- Eugene hablo.

-Toma, "Kris".- Rapunzel ofreció amablemente un vaso con agua y una aspirina.

-Gracias.- Kristoff tomo la pastilla mientras Rapunzel pasaba la mano por su cabeza.- Ahh...voy a dormir.- Y se puso una almohada en la cara y se retiro del mundo.

-De nada.- Rapunzel ahora dirigió la mirada a Mérida y Anna.- ¿Saben que tenemos que hablar de esto?

Mérida lanzo un gemido de cansancio y Anna solo se limito a bajar su cabeza. El arrepentimiento abstracto.

-Elsa no está molesta.-Dijo Bella tan bajo solo para que Anna escuchara. Esta al instante levanto su cabeza con su fastidio correspondiente y vio a Bella.-Solo tienes que hablar con ella.- Dio un beso en la frente de Anna y se retiro de ella.

-Nos vemos más tarde. Les traemos almuerzo.- informó Peter encaminándose a la puerta con los demás.

-Espera, las clases...- Mérida comenzó pero se vio interrumpida.

-Mérida, hoy es sábado.-La corto Aladdin con diversión.-La próxima vez que se vayan a elevar, pongan una alarma.

-Vámonos.- Dijo Rapunzel poniendo los ojos.- Por cierto, en la mesa hay algo que pueden comer.

Los muchachos salieron por la puerta con un sonido sordo al cerrarla. Mérida tomo su cabeza en sus manos ante el sonido. Se dejo caer en el colchón de espaldas.

-¡Dios! No recuerdo nada.- Dejo saber la escocesa.- Siento que la cabeza me va a explotar.- Hablo en un lloriqueo.- ¿Qué paso ayer, compañera?

-No se.- Respondió Anna.- Me duele mi todo.- Se resbalo de la cabecera de la cama hasta el colchón.- ¿Jugamos con la cosa esa?- Pregunto con una mano encima de sus ojos.

-Al parecer.- Mérida se puso de lado en la cama.- Combinarlo con aguardiente no fue una buena idea.

-Si fue.- Anna se volteo también para quedar cara a cara con la muchacha.- Solo en el momento.- Escucho la ligera risa de Mérida y luego un quejido de dolor que dispararon en ella el dolor de cabeza de nuevo.

-Dormiré un rato.- Dejo saber Mérida.

-Me uno.-Anna volteo a verla y ya tenía los ojos cerrados. Dejo caer sus parpados y se sumió en el silencio de la habitación que era perturbado solo por los ronquidos de Kristoff que se iban haciendo lejanos al paso que Anna fue vencida por el cansancio.


La luz comenzó a incrementarse y su mente comenzó a su vez a producir pensamientos claros. Entre abrió los ojos y vio la figura de Mérida parada frente a una mesa.

-¡Oh! Has despertado.- Volteo a ver a Kristoff que estaba en calzones y un recuerdo azoto su mente.

Anna observo divertido la cara de terror de Elsa al ver como de un golpe un luchador dejo inconsciente a su oponente en un ring

-Esto es peligroso, Anna.- Elsa se abrazo a su hermana posesiva mente en un abrazo de oso.- No puedes hacer esto.

-Si puedo. Mira estoy lista.- Anna se separo del abrazo a mucho pesar mostrando a su hermana su aspecto.

El cabello en sus dos trenzas, una franela blanca que dejaba bastante espacio y aun se lograban ver sus pechos, el ombligo a la vista, short de color azul pero con franjas blancas a los lados y los pies en zapatos cómodos deportivos.

Elsa la miraba con hermosa ternura y un puchero.

-Hola ¿Estas lista para comenzar, Anna?- Pregunto un hombre amablemente. Alto, moreno y asiatico. El pelo lacio en un moño alto y atractivas facciones en su rostro. Tan ancho y alto como Kristoff y llevaba solo un short corto.

Se agarró la cabeza en muestra de dolor y acompañando con una mueca en su cara.

-Se llama ratón.- Escucho a Mérida y abrió los ojos. Mérida se sentó a un lado de la cama y se puso unas gafas que ella muy bien conocía y la miro poniendo recta la espalda.- Científicamente es una resaca.- Dijo levantando el dedo índice con los ojos cerrados. Y luego abrió los ojos y dejo escapar un risa.- Uff que pea.

-¡Nojodas! No vuelvo a hacer esto con ustedes.- Dijo Kristoff con la boca llena de algo.- Ustedes, señoritas, están muy locas.- Dejo saber.

-Sabes que te encanto.- Dijo Mérida.

-¿Donde estamos?- Pregunto Anna frotándose la cara.

-En el cuarto de Elsa y sus compañeras.- Respondió esta con total calma tomando de un plato un pan tostado.- Es bastante agradable.

-¿Por qué estamos aquí?- Pregunto ingenua. Mérida medio cerro los ojos y la miro con los cachetes llenos.

-¿En realidad me estas preguntando eso?- Anna suspiro.- Oye, ve y date un baño con agua caliente, te hará bien estar relajada y arreglada para cuando tengamos que ir a "Casos de Familia".- Le dijo con una media sonrisa.

-¿"Casos de Familia?, pensé que iba a ser "Laura de todos".- Hablo a Mérida también riendo. La pelirroja más pequeña soltó más carcajadas.

-Ok, ok. ¡Y ahora Anna! "¡QUE PASE LA DESGRACIADA!"- Grito Mérida y escucho a Kristoff bufar tras ellas.- Y "¡QUE PASE EL ZANAHORIO!"- Grito hacia Kristoff que en efecto se estaba comiendo una zanahoria.

-En mi defensa, es una adicción saludable.- Respondió Kristoff.

-No cuando te las fumas.- Dijo Anna en tono de broma. Mérida tomo un pantalón que estaba cerca de ella y se lo lanzo a Kristoff.

-Vístete zanahoria y tu ve a ducharte Roberta.- Dijo Mérida mientras empujaba a Anna hacia el baño.

-Ginny.- Rectifico la muchacha y fue empujada al fondo del baño.

Anna subió sus brazos en un movimiento rápido sin recordar su resquemor físico. Un punzada eléctrica se estrella en los músculos de sus brazos y luego corre por el abdomen, se extiende a la espalda y de allí al cuello. Con un quejido de la boca de la muchacha el dolor se multiplica y baja a las glúteos, muslos y pantorrillas de Anna.

Anna saltando en la punta de sus pies y dando golpes al aire en constante movimiento de sus brazos, sudando al punto que pareciera que hubiese estado bajo la lluvia.

-Muy bien.- El muchacho que se encargaba de dirigir la rutina cardiaca hablo.- Ahora hacemos esto.- Bajo a la posición de sentadillas y Anna lo imito entusiasta.- Pateamos.- Pateo y con la misma alegría Anna repitió.- Y luego subimos.- Subió y Anna subió.-Y hacemos lo mismo con la otra pierna.- Y la muchacha llevo su ritmo en varias repeticiones del ejercicio.

-¡Mierda!- Exclamo mientras se sacaba la ropa.

Cuando se metió a la mampara abrió el chorro de agua caliente primero y el líquido salio disparado justo a su espalda lo cual causo un chillido de dolor.- Ahhr...ahhm...aaas.- El dolor disminuyó un poco para ser suplantado por la sensación de alivio al sentir sus músculos relajarse un poco. Movió el grifo del agua fría y sintió la perdida de rigidez en su cuerpo. Suspiro de escozor cuando tuvo que subir sus pies para lavarlos, elevo la barra con cuidado a los gemelos inferiores y los tallo con delicadeza, subió a sus muslos arrastrando el jabón en los cuádriceps, bíceps femorales, se tensó un poco cuando los paso por entre sus piernas tocando el músculo aductor, llego hasta su intimidad y limpio lo que debía perdiéndose un momento breve cuando la imagen de su hermana llego a su mente; despertó del trance casi de inmediato recordando la mirada fría de Elsa. Con un aliento paso el jabón por su abdomen.

-Vamos, son 70 para los principiantes, Anna.- Dijo el muchacho asiático.

Anna encogía su torso y sus piernas y los ponía juntos contando en su cabeza forzosamente.

El jabón por sus pechos rápidamente para evitar tener una laguna mental como la de hace un rato. La espalda, axilas, el cuello. Dejo las manos en la nuca y las frota gentilmente allí, en un masaje relajante. El agua tibia regulada cayo tibia quitando el jabón, dejando una sensación agradable en su arrastre.

Mérida tomo la pipeta y se la metió en la boca. La saco y cerro los ojos, después de unos segundos dejo escapar el humo en el aire. Dejando también escapar un risita cuando el humo choca con el rostro de Anna que tenía sus boca cerrada mientras dejaba que el humo inhalado jugara un poco en sus pulmones y dejó escapar el humo también riendo con los ojos aun cerrados. Las dos muchachas formaron una "O" con su boca cuando Kristoff saco un circulo de su boca hecho de humo, luego saco uno más pequeño que lo atravesó y se hecho a reír.

-¡Nojodas!, ahora eres la oruga de Alicia.- Dijo Anna riendo.

Mérida estaba sirviendo un líquido blanco en tres vasos y luego puso un chorro de jugo de naranja en cada uno de ellos. Se acerco con los tres vasos; dio uno a Kristoff, uno a Anna y se quedo con uno.

-A la cuenta de tres.- Dijo, pero Kristoff ya se había tomado el suyo de un sorbo frenético que hizo que se derramara un poco por los lados de su boca.- Ok, ya.- Dijo y se metió su trago de una con Anna siguiéndola.

El arrepentimiento y el sentimiento de culpabilidad comenzaron a reprochar en ella. Había algo, un recuerdo no muy lejano, y por más que trataba de visualizarlo, este no llegaba. Ese recuerdo era el que contenía la razón del enojo de su hermana, aunque ella ya venía sabiendo pero no recordarlo pesaba mucho.


Aurora daba ligeros toqueteos con las uñas a la mesa del café. Una expresión de amargura y preocupación en su rostro. La razón: La citación de Maléfica. ¿Qué había hecho ella? Aurora había procurado no entrometerse ni determinar siquiera a su profesora, la que antes fue su madrastra. Además de ser su tía. Todavía recordaba con dolor las tardes en que su padre la dejaba sola para ir a verse con la novia. El dolor era reemplazado con rencor y rabia cuando se entero que era su tía la novia. Aurora estaba asqueada a más no poder con esa relación.

Tomó el vaso de café que tenia en frente y observo como el humo salía de el. "Mmm café caliente". Maléfica era una madrastra horrible, bueno, no era ya que no quería serlo, se lo dejo muy claro a Aurora y a su padre. El egoísmo de su padre al conseguir a una mujer que servía solo para revolcarse con él. No era que a ella le importase mucho, no, pero ¡Joder! Ella era una niña, necesitaba una mamá, una figura femenina, un compañera, algo.

Tomó un sorbo del café. Ahora cuando creía que su vida no cargaba con tantas malas cosas, ella volvía. El que Maléfica fuese su profesora era algo incomodo e irónico en cierto modo. La mujer que nunca quiso guiarla de niña ahora pretendía inculcar conocimientos en ella de mujer.

La vista a la mano que puso delicadamente un café en su mesa. Fijo su atención en los dedos delgados y las uñas de perfecta forma y largo pintadas de rojo. Subió su vista, teniendo breve observación en la cintura delgada y los senos llenos de la mujer mayor, hasta encontrarse con los ojos inexpresivos de color verde amarillento.

Aurora gruño suavemente cuando la mujer se sentó.

-Hola.- Saludo la mujer.

-¿Que quieres?- Escupió Aurora sin poder disimular su enojo.- Dilo de una vez porque no voy a tolerar tener que hablar contigo por más de tan...

-Aurora callate.- La voz de Aurora se vio interrumpida por la gruesa y femenina de Maléfica.- Sigues siendo una niña grosera al par...

-Callate Maléfica, no tolerare un insulto más. No me gusta que mi tiempo se desperdicie, y menos a causa tuya.- Soltó mordaz dando un ultima-tun.

-Uff.-Maléfica suspiro en un tono de derrota, algo que hizo que Aurora abriera sus ojos de impresión.- No quiero insultarte ni pelear contigo si es lo que has creído.- Dijo en tono amable. Aurora con la boca abierta.- Es solo...yo...- Se aclaro la garganta y Aurora pudo ver el temblor de las manos de la mujer.- Yo necesito tu ayuda.- Suspiro resignada.

Aurora estaba en shock. De un momento a otro había cambiado toda la naturaleza de Maléfica. Y parecía hasta amable. Un revoltijo de pensamientos, ideas y recuerdos pasaron por su mente aturdiéndola. Movía su boca en un intento de que las palabras saliesen de su boca, pero lo único que consiguió fue parecer un pez boqueando por aire. El cansancio se apodero de su boca y la cerro. Habá algo en la forma en que Maléfica hizo su petición que la hacía creer en ella. Aurora frunció el ceño y apretó los labios en una linea recta. Algo, algo. En los ojos de la mujer, había un brillo, un tono que mostraba sinceridad; pero...no, no era sincera o ¿si? De todos modos nunca se conocieron, nunca se habían dirigido algo que no fuese un insulto en momentos de rabia, jamás habían tenido una clase de relación al menos una de odio, pero no. Lo único eran los insultos, que para Maléfica eran reprensiones a la niña, para Aurora desprecio.

-Muchacha.- Dijo Maléfica sacando a la rubia de sus pensamientos. Aurora capto sus ojos y las miradas se cruzaron. ¿Puede ser?- Aurora solo es...

-¿Por qué habría yo de ayudarte? ¿Por qué estas pidiendo mi ayuda?- Preguntó la muchacha.

-Hemos tenido una relación muy nula, es cierto, pero esta vez no me mueve el interés a hacerte daño como tu piensas que lo hago.- Se enderezo en su silla.-Se de buena fuente que no te va bien en una de tus clases. Yo quiero tu ayuda y a cambio recibirás mi favor en tus dificultades.

-Ok.- Aurora suspiro.- ¿Como coño piensas que yo necesito tu favor?

-Por la misma fuente se que no te llevas muy bien con algún profesor, como era de esperarse.

-Maléfica.- Gruño.

-Ya. Se también que perteneces a una de las fraternidades más importantes de aca.- Aurora asintió para confirmar.- Por eso eres la única persona en la que confío para que me ayudes.- La palabra "confío" vibro en el pecho de Aurora.- Eres lo bastante inteligente y astuta, pero también eres testaruda y egocéntrica. Esas cualidades tienden a fastidiar a los profesores, y hay muchos resentidos que toman venganza con las notas de sus estudiantes, tú eres unas de las favoritas en la lista de la sala de profesores. Yo, puedo asegurarte, que tu promedio se mantenga intacto y además hasta lo aumentaría un poco, pero para eso, debes confirmar que me ayudaras.- Dijo, tomo el café entre sus manos y bebió un poco. Alcanzó la servilleta que estaba a un lado y se limpio los labios con gracia.- ¿ Aceptas?

El promedio de Aurora no era bajo, ni alto, era regular. Pero entonces, si los profesores tomaban represalias contra ella por ser tan bocona en clases, iba a sufrir, y lo más probable era que la expulsaran de su fraternidad y tendría que volver a dormir en uno de los chicos cuartos de algún edificio donde tendría que compartir con la prole. También sabia que si su promedio bajara perdería los beneficios de la tarjeta de crédito de su padre. Si no aceptaba Maléfica iba a contribuir a masacrar su promedio. Entonces allí vendría la muerte social.

-Acepto ayudarte.- Dijo con respiración dificultosa.- No necesito un año atrasado, no está en mis planes.

-Lo sé.- Respondió Maléfica con una sonrisa de superioridad.- Es por eso que eres tú.- Dijo mientras que Aurora bebía un sorbo de su café.

-Dime, ¿En qué te voy a ayudar?- Preguntó mientras dejaba el vaso a un lado y ponía sus manos cruzadas encima de la mesa y enfrentando el rostro de soberbia de Maléfica.

-Eres de las estudiantes más populares y puedes dar con cualquier persona, lo sé.- Hizo saber Maléfica.- Tus habilidades sociales son increíbles.

-Basta de adulación. ¿ Qué acepte?

-Encontrar a mi hija, claro.


Jane entró en su cuarto para encontrarse con los 3 jóvenes.

-Ammm, Hola.- Saludó la morena intentando llamar la atención.

Anna, Kristoff y Mérida se viraron hacía la muchacha que los miraba con un sonrojo en su cara.

-¿Tú quien eres?- Preguntó Mérida siendo descaradamente odiosa.

-Ahh, pues yo...yo, este, es que, yo.- Jane estaba nerviosa no podía completar una frase. Observo a los jóvenes de nuevo. Mérida la miraba con desprecio- Genial-, Kristoff con cara de bobo y el ceño fruncido- Asombroso-, Anna le dedicaba la molestia- Fantástico-. Jane tomo aire y se irguió. Dejo que una sonrisa adornara su rostro y se puso el puño en la boca al aclararse la garganta, luego sonrió de nuevo.- Soy Jane, y este es mi cuarto.- Informó. Se sintió satisfecha cuando los gestos de los tres intrusos aflojaron.

-¡Oh! Pero este es el cuarto de Elsa.- Dijo Kristoff.

-Si.- Afirmo la muchacha.- Somos compañeras de cuarto.- Dijo y prosiguió a sentarse en la silla del escritorio.- Vamos a la misma clase también.

-¡Oh! Tu eres una de las chicas de la otra vez.- Dijo Kristoff haciendo un gesto de recordarlo.- Claro. Pues, entonces mucho gusto Jane.- Se levanto de la cama.- Yo soy Kristoff.- Dijo tomando la mano de Jane y besándola en el proceso. Un ligero sonrojo atravesó los pómulos de la morena.

-Mucho gusto, Kristoff.- Dijo con una risita.- Amm...pues...-Miro hacia Anna y Mérida que todavía la miraban fijo.- Si no me equivoco tu eres Mérida.- Dijo mirando hacia Mérida.-Y tu Anna.- Dijo esta vez mirando a Anna.- Las he visto varias veces en el campus.- El gesto de ¿desprecio? Si, desprecio, no desaparecía de las facciones de las muchachas pelirrojas.- Elsa ha de quererlos mucho mira que ustedes anoche estab...

-Mira, mira, Mary Poppins, al único al que le importa lo que estas diciendo es al rubio así habla más bajo y solo para ti y para él, o mejor aún, vete a otra parte y te lo llevas.

-Mérida.- regaño Kristoff.-¿Cual es tu problema? Ella está siendo amable y tu estas siendo una maldita altarena que no sabe más que ser basu...

-Eeeh, Kristoff, cuida tu boca.- Dijo Anna interrumpiéndolo abrupta-mente.- No quiero ver ese labio sangrando.

-¿Qué Anna? Ella está siendo mala y la estás defendiendo ¿Que rayos te pasa?- Pregunto Kristoff enojado.

-La comida por la garganta ¿Te jode?- Pregunto Anna en tono neutral, dando a entender que no determinaba el asunto.

-Ustedes dos creen que pueden rechazar a quienes quieran.

-Porque podemos.- Afirmó Mérida.- No puedes obligar a alguien a tener gracia por una persona que no es de su agrado.

-Ese no es el caso.

-¿Por qué no?

-Tu ni siquiera has dejado que ella hable.

-En realidad hablo demasiado. Ahora entiendo el porque Elsa llevaba ignorándolas.- Dijo Anna, mientras tomaba un sorbo de una lata de refresco de uva.- Ahh.- Dejo escapar un soplido de satisfacción cuando el gas quemo su garganta.

-Yo creo que...- Comenzó Jane, que estaba confundida por la confrontación. ¿Qué paso?

-Deja de hablar con ese estúpido acento, me irritas.- Dijo Mérida exasperada.

-Es raro ¿Eh?-Continuó Anna.

-¿Saben qué? Ahorrarse su veneno para ustedes malditas brujas.- Dijo Kristoff muy, muy enojado. ¿Por qué coño estaban actuando así?- ¿Qué mierda les pasa por la cabeza a ustedes par de...

-Kristoff, men, la lengua que hay señoritas presentes.- La voz de Eugene al entrar por la puerta.-¿ Que paso, marico?- Pregunto cuando estuvo a su lado. Rapunzel, Tiana, Aladdin, Peter...

-Ayúdame Eugene, ayúdame.- Kristoff tomó de los hombros a Eugene fuerte.- Ayúdame con estas brujas.

-¿Por qué tanto odio?- Pregunto Rapunzel. Todos asombrados.

-Kristoff quiere un culo inglés, es todo.- Mérida espeto sin rodeos.

-Que mier...

-Quiere a Mary Poppins en su cama.- Dijo Anna y dejo salir una risita.- ¿A que si, grandote?- Sonrió a Kristoff que estaba furioso.

-¿Ves eso? Ellas están siendo malas con ella.- Kristoff señalo a Jane, que estaba todavía confundida y a quien nadie había notado hasta ahora.-Coño, Rapunzel, Tiana...- Pidió ayuda.

-Oigan, esto esta mal, ustedes no son así.- Dijo Tiana entrando en la conversación-discusión.

-Mérida y Anna, pidan disculpas ahora.- Exclamo con voz alta Rapunzel.

-Oblígame.- Exigió Mérida.

-¿Por qué tenemos nosotras que pedir disculpas?- Preguntó Anna.

-Muchachas, vamos, no hagan esto.- Pidió Tiana.

-Porque ustedes están en su cama y en su habitación, malditas malagradecidas.- Dijo Rapunzel perdiendo el buen humor.

-Un coñodesumadre Rapunzel, este es el cuarto de Elsa.- Mérida se puso de pie y cruzo sus brazos.

-Seee.- Apoyó Anna parándose al lado de Mérida.

-Un coñodesumadre ¿ah?-

-Mi amor, la boca.- Dijo Eugene sonrojándose ante la grosería de su novia.

Rapunzel sacó un sartén de detrás de ella.

Todos temblaron de miedo, y Jane se sorprendió con terror también. Mientras ella se preguntaba¿De donde saco eso?

Los demás temían por su salud.

¡Oh NO!

-Aaaaaaaaahhrrr.- Aladdin y Peter gritaron como nenas y salieron de la habitación con el corazón en la boca. Si, ellos ya habían sufrido la ira de la "solecito".

Eugene vio asustado el puño apretado sosteniendo el asa del objeto.

-Ahora ustedes se van a disculpar.- Eugene se trasladó tras de ella.

-Amor, cálmate.- Pidió.

Se agacho justo a tiempo para que el sartén no se estrellara en su cara. Se quedo con las manos en los pelos y miró asustado a Anna y a Mérida.

-Pidan disculpas.- Eugene se los dijo casi, cómicamente, llorando.-Es por su bien.- El sabía lo que ese sartén era capaz de lastimar.

-No.- Dijo Anna inflando los cachetes y arrinconada en una esquina.

-Jodete.- Dijo Mérida encogiéndose en la misma donde estaba Anna.

-Anna, Mérida, yo las quiero mucho.- Dejo saber la rubia de cabello largo.- Esta jodida es por su maldito bienestar.- Se acerco a las muchachas que, inteligentemente, corrieron para salvarse.

Gritos de Kristoff y Eugene rogando que pare y "No, no,no," "Soy muy joven" "En la cara no" llenaron el ambiente. Jane se levantó de la silla espantada y cuando comenzó a retroceder las manos de Tiana la detuvieron. "Tengo miedo" le susurró a la muchacha chocolate, Tiana sin querer dejo escapar un risa pequeña. "Tranquila". La joven vio el asunto y se les fue de las manos a Tiana.

-¿Que haces?¿Estás loca?- Le pregunto a Jane. La muchacha había corrido al meollo.

-Ay no!- Eugene salió del cuarto corriendo.

-Por favor Rapunzel, usted no tiene porque preocuparse, no hace falta que ellas se disculpen...- Intento intervenir pero Rapunzel no le paro nada de bolas y siguió intentando golpear a Anna y Mérida.

-Rapunzel, ya.- Exclamo Mérida corriendo por la habitación.

-Ahhhhhr.- Anna chilló cuando Rapunzel pudo cogerla y tirarla en la cama con el sartén apuntando su frente. El dolor físico otra vez.

-Pidan perdón.- Rapunzel exigió cuando tuvo a Anna en su poder.- O Anna no podrá usar el cerebro en una semana.- Amenazó.

-¿Qué?- Anna tembló. Su prima podía ser muy capaz de eso, ella...ella estaba medio tostona después de todo.

-No serán más de dos días.- Dijo Mérida tratando de sonar calmada.

-Pruebame.- Reto Rapunzel. La pelirroja debajo de ella se estremeció.- Quieta.- Dijo Rapunzel.

-Basta de violencia, Punzel. Ellas pedirán perdón a Jane.-Dijo Kristoff . Miro a Mérida.

-No.

-Mérida!

-Muy bien.- Se escucho el sonido del sartén aterrizando por algún lugar. Todos miraron la sonrisa de suficiencia de Rapunzel, quien miraba a Anna, y cambio la sonrisa por una de malvada.- Anna, Anna.-Dijo Rapunzel y luego metió su dedo indice en su boca. Anna se comenzó a mover más fuerte y a luchar contra Rapunzel con todo lo que le dolía el cuerpo, pero no iba a dejar que el pito mojado la torturara.

-Nooo.- Gritó Anna.

-Siii.- Contradijo Rapunzel.

-No,no...Perd...

-No Anna, no lo hagas.- Pidió Mérida.

-Rapunzel, en serio, no hagas esto.- Pidió Jane otra vez.

-Calla que te estoy defendiendo.

-Pero no es necesario en serio.- Rapunzel dejo de someter a Anna y camino hasta la chica.

-Ok, no es, entonces tu recibes el pito por ella.

-Si, esta bi...espera ¿Qué?- De un momento a otro, Rapunzel tenía a Jane contra de la pared. La muchacha dejo escapar un chillido ¡Dios mio! ¿En qué me metí?

Kristoff se movió hacia ellas pero unos brazos lo pararon. Anna y Mérida por supuesto.

-Quieto.- Dijeron las dos muchachas al mismo tiempo.

El dedo de Rapunzel se acerco peligrosamente al oído de Jane.

¿Qué pasa? Estos están locos. ¿Cómo es que Elsa los trata? ¡Dios, ayúdame! Rapunzel parecía tan normal.

Kristoff intentó soltarse cuando Mérida lo dejo y fue a acaparar a Tiana para que no interviniera. El muchacho forcejeó con Anna y lo que hizo fue que cayó en la cama individual- que estaba cerca- con Anna encima de él y sosteniéndolo contra ella para que no se moviera.

-Huye si puedes.- Dijo Rapunzel.- Dale. Si fuiste capaz de defender a Anna defiéndete tú ahora.

Jane se soltó de Rapunzel rápido y corrió hacía la puerta, esta sin previo aviso se abrió y ella choco contra la puerta causando que casi se llevara un golpe. Casi. Elsa la había cogido por la cintura y la sostuvo en un abrazo.

¡Wow! ¡Ok, mejor!

-¿Que pasa?- Preguntó Elsa confundida.-¿ Que...?- Elsa miró a Anna encima de Kristoff. ¿De nuevo? Pensó con dolor en su mente. Desvió la mirada a Jane en sus brazos toda derrotada al parecer.-¿Qué paso aquí?- Pregunto Elsa de nuevo esta vez con molestia en su voz. Soltó a Jane y miró a Rapunzel con un dedo en el aire, luego a Mérida y a Tiana en la cama de abajo de la litera con Tiana inmovilizada debajo de su cuerpo y después a Kristoff y Anna en la otra cama mirándola ambos. Elsa se movió hacía Mérida y Tiana y tiró de la pelirroja por un brazo y luego caminó hasta la cama individual y cogió a Anna con fuerza bruta lo que provoco en Anna dolor intensificado.

Las tiro a cada una en una silla. Se dirigió a Rapunzel.

-¿En serio?- Preguntó con incredulidad.

-Elsa...- Rapunzel comenzó.

-No.- Elsa la corto.- Chao.- Y Rapunzel dio una mirada a ella, Elsa la devolvió la mirada diciéndole con ella "No estoy enojada". La rubia entendió y se retiro, cuando abrió la puerta vio a Eugene esperándola.

Elsa se dirigió hacía Kristoff y miró al rubio con reproche en sus ojos. Kristoff solo pudo bajar la cabeza. Elsa agarró una chaqueta azul marino y se la puso a Kristoff en las manos.-Chao.- Le dijo y el rubio con cabeza baja salió.

Elsa suspiró y miró a Jane y a Tiana. Tiana pareció entender lo que Elsa planeaba y con palabras amables se llevó a Jane fuera de la habitación.

La rubia platino puso sus manos en el picaporte y paso el seguro.

¡Chick!

Anna y Mérida, sentadas una al lado de laotra con los brazos cruzados y enfurruñadas ambas.

Mérida mirando a otro lado con el ceño fruncido y Anna con un puchero mirando a el suelo.

Elsa suspiro y paso una mano por su cabello, moviendo el fleco hacia atrás.

Ella estaba tratando de pasar su arrechera y de repente llego Eugene gritando: "El sartén ha vuelto".

Rapunzel no pierde la razón así porque así, así que en seguida supo que las responsables de aquello habían sido las pelirrojas.

Este par, con tan sólo 17 años ambas, causaron estragos en tan solo 2 días. Claro cuando estaban en la secundaria no era muy distinto:

Bebían, bochinchaban, jugaban rudo... solo entre ellas y la gente de confianza que sabían que era un juego -Amistad sin Buillyng es falsa-.

Pero jamás habían sido busca pleitos.

A Mérida toda persona nueva que conocía le caía mal pero no lo demostraba hasta que ya no podía aguantar más a esa persona.

Y Anna...vaya,vaya, pero si Anna, su Anna, era torpemente amable y linda con todo el mundo cuando de conocer gente nueva se tratará.

La mayor de las tres tomo una silla y la arrastro hasta el frente a las dos menores, cruzando las piernas por las rodillas y poniendo sus manos encima de estas con el torso erguido.

-¿Qué ha pasado?- Pregunto Elsa con tono regio y profundo.- Primero se drogan y emborrachan y luego andan peleando con un chica que apenas conocieron.- Reprocho enojada.

-Oye, no es nuestra culpa ella llego con su estúpido acento inglés a fastidiar.- Dijo Mérida mirando a Elsa, también enojada.

-Te recuerdo que tu también tienes un acento, Mérida.- Dijo Elsa recordándole a la escocesa que ella tenía, valga la redundancia, acento escocés. Mérida se sonrojo y luego su expresión de enojo cambió a más enojo.

-Pero el mío no es tan fastidioso.

-Es la defensa más frágil que he escuchado de ti.

-Aahs.- Mérida sopló.-Pero es que nosotras no hicimos nada violento. Ha sido la princesa caprichosa de Kristoff que volvió todo esto un problema.-Elsa alzo un ceja.

-Si es así ¿ Por qué he entrado y te he encontrado sometiendo a Tiana y a ti Anna...-Al fin miró a la otra pelirroja que tenía una expresión de incomodidad en su cara y estaba mirando a otro lado.- y a ti Anna encima de Kristoff?- Se le cortó la voz, tosió para aclararse la garganta y volvió a hablar.- A Rapunzel en una ataque de ira y a Jane asustada...

-Oye, no es...

-No, Mérida; es su culpa, de ambas. ¿Por qué tengo yo que encontrar a una muchacha siendo intimidada por sus locuras? No es cuestión de olvidarlo y ya, eso estuvo grandemente mal. Ustedes no tienen el derecho de tomar represalias contra alguien que no conocen e incluso si llegan a hacerlo. ¿Qué tal que Jane fuese hipertensa o sufriese de nervios?- Elsa hablaba con tono molesto pero culto.

-Elsa, por favor...- Mérida iba a comenzar de nuevo pero Elsa la interrumpió.

-No, nada. A ver yo quiero que me respondan: ¿Qué si ella hubiese sufrido de abuso y tenga un trauma? ¿Qué tal que ustedes la traumatizaran más? ¿Qué tal que...

-Oye, ya esta comprobado que no le pasa ninguna de esas cosas. Maldición ya te pareces a Ariel

-No me voy a tener que parecer a ella, no te preocupes por eso.

-¿A qué te refieres?- Mérida cambió su postura a una más dócil.

-A que Ariel viene.

-¿Qué? No, Elsa no me hagas esto.- La voz de Mérida adopto un tono de miedo.

-Nada, Mérida lo que ustedes han hecho a Jane no ha sido la m...

-Basta.- Anna se paró molesta, interviniendo al fin.- ¿Por qué coño la defiendes tanto?- Se quebró de la rabia.- Verga, nojoda, si quiera pregunta si salimos ilesas del sartén de Rapunzel.- Elsa se quedo boquiabierta. Su hermana, su Anna, jamás le había hablado de tal forma. De repente si estaba tirando más al lado de su compañera de cuarto, pero entonces recordó la subida de Anna sin su permiso y su rabia afloro.

-No me jodas Anna.- Gritó la rubia levantándose de la silla y apuntando con un dedo a la hermana.- No me jodas más de lo que ya lo has hecho.- Se alejó unos cuantos pasos de las dos niñas. Ninguna dijo nada por un rato, solo observaron en silencio a la rubia pasearse en la habitación como de sí un león enjaulado se tratase. Mérida tenía las manos en sus rodillas para que el sudor se secara en sus pantalones y Anna estaba sentada con la columna recta y las manos juntas observando con los ojos muy abiertos a Elsa.

Elsa se puso las manos en la cintura caminando en vueltas. Los pensamientos de la mayor estaban bañados de culpa. Porque si, por alguna razón ella tenía parte de la culpa de todo el problema, porque se supone que ella es la mayor y les prometió a sus padres y a los de Mérida, que ella iba a guiarlas en la universidad. ¡Rayos! Su hermana y Mérida lo hacían tan difícil. Era cierto, si; Anna ya había destacada en sus clases y los profesores se expresaban muy bien de la pelirroja y lo inteligente que era y Mérida, bueno, Mérida ya era conocida por su habilidad con la arquería y ya estaba entrenando para unirse al equipo de la universidad. La semana iba bien pero tenían que llegar y arruinar el fin de semana desde el comienzo hasta,al parecer por la hora, el fin. El hecho de haber terminado con Hans tampoco ayudaba mucho a la situación actual. Elsa aún no sabía ni como lidiar con que los 3 jóvenes,hubiesen usado drogas el día anterior y ahora tenía que lidiar también con el genio malhumorado, por lo visto, de las "Ginnys". Elsa posó una mano en su boca para evitar que una risa se escapara, lo menos que quería era reírse en un momento serio. Suspiro y quito la mano de su boca y la otra la paso por su cabello. El desagrado aflojo y miró a las muchachas, esta vez con ternura. Las quería mucho, no lo podía negar.

-Aahh...- La muchacha rubia volvió a sentarse en frente de las adolescentes que ahora la miraban más tranquilas, con la expresión de la culpa, el arrepentimiento, la inocencia.- Es sólo que, ustedes no son así, yo solo quiero saber porque han hecho estas cosas, es todo.- Se enderezo en la silla.- No quiero tener que regañarlas ni volverme su enemiga. Por favor, ustedes saben que yo soy todo lo contrario a eso. Es difícil tener que hacer este tipo de cosas para mí, las confrontaciones no me gustan y menos con ustedes.

-Elsa, nosotros no...- La voz de Mérida muy baja.- No queríamos hacerte sentir mal.- Bajo la cabeza.

-Lo siento...- Dijo Anna en un susurro casi inaudible, casi.- Lo sentimos.

-Lo sé.- Respondió Elsa, a las sinceras disculpas de las muchachas.- Pero no basta con eso y lo saben.- Se paró de la silla y se acercó a ellas.- Oigan.- Ambas subieron su vista a Elsa.- Las quiero mucho, mucho.- Y así se fundieron en un abrazo del amor más tierno y protector las tres. Una vez que se hubieron separado Elsa volvió a hablar.- Pero aún así, Ariel sabrá de esto.- Mérida la miró con ojos de cachorrito.- Y además, tienen que ofrecerle una disculpa a Jane.- Antes de que ellas fueran a protestar Elsa las paró poniendo un dedo en sus propios labios, señalándoles que guarden silencio.- A-pa-pa-pa, sin decir nada. Luego tendremos una cena feliz, TODOS, y luego veremos una película y estaremos en paz de nuevo.- Terminó la muchacha rubia.- Ahora, vamos, ya.- Las pelirrojas se movieron a la puerta.

Elsa puso una mano en uno de los hombros de Anna, la menor se volteó.

Los ojos se encontraron.

-Igual quiero que tu y yo hablemos a solas, más tarde.- Le dijo Elsa, en tono duro. La expresión de Anna se hundió, entonces Elsa le dio una sonrisa cerrada, de complicidad. Anna se sonrojó y se mordió el labio, sabiendo lo que venía y a lo que su hermana se refería.

Claro, también sabía que iba a recordar lo que había hecho para causar la molestia de Elsa, y además se lo iba a reprochar, pero ya que...su hermana igual no se iba a aguantar lo que ella tenía preparado.