NOTA DE LA AUTORA 2014
Bueno, eh editado el fanfic ligeramente (cambie algunas partes de la narración extendiéndolas y corregí la ortografía) fue algo ligero, en realidad no hay mucho cambio y la historia sigue igual.
Este fanfic es un tipo UA, al menos el principio; también es un "intento" de comedia, espero haberlo logrado; no eh intentado mucho en ese género en realidad. X'3
Es un pequeño One-shot, aunque bien podría tener una secuela en un futuro, no es muy seguro pero es una posibilidad.
En fin, gracias por leer este fanfic ¡Me hacen tan feliz! ;u;
Sin más, les dejo para que lean mi fanfic.
Disclaimer: Los Jovenes Titanes NO me pertenecen.
Como tú.
Por: MiiriiChan
Era una noche hermosa y singular, el brillo de la luna era aún más especial, el cielo azul oscuro con miles y miles de estrellas iluminándolo y al mismo tiempo observándole desde el cielo, el solo admiraba la noche, la luna, el cielo, las estrellas… todo eso le recordaba tanto a ella.
—Y a mí me gustan como tú, rebeldes y obstinadas — murmuraba con cierto ritmo al viento un chico de orbes verdes, viendo al cielo mientras pensaba en cierta chica, una chica única… una chica que lo tenía loco, su seriedad, su madurez… todo eso le fascinaba y nunca podría nadie igualarlo. — ¡Oh, Rachel! ¿Qué debo hacer para que te fijes en mí?... — exclamo a la nada, esperando una respuesta sincera pero como era de esperar solo tuvo por respuesta ese silencio tan abrazante, el viento golpeo su cara con suavidad, suspiro y decidió mejor adentrarse en la humilde casa que tenía a su espalda, el color de esta era un verde pistache, con los bordes blancos al igual que la puerta y las ventanas, era de dos pisos y tenía la singular figura con techo triangular.
Al entrar lucia sumamente acogedora y hogareña, en la sala estaba la chimenea prendida en el centro, encima de esta había un par de fotografías y adornos, en las fotografías se veía al mismo chico, con aquellos ojos verdes brillantes, cabello rubio dorado y tez pálida, sonriendo amenamente junto a una chica de cabello oscuro con tonos azulados, ojos azules y tez aún mas pálida con una pequeña sonrisa dibujada en aquel delicado rostro, ambos de ocho años de edad felices en aquella fotografía, el chico se detuvo frente a las escaleras y admiro aquel retrato y sonrió levemente.
Subió las escaleras pesadamente y se metió a un cuarto con una puerta verde un tanto desgastada, el cuarto estaba desordenado a mas no poder, en una esquina se podía ver una cama con una sábana verde clara toda distendida, el chico se acostó en esta y se quedó observando el techo, se levantó pesadamente y prendió una pequeña radio que yacía a un lado de la cama, enseguida de esta estaba un escritorio con una laptop y papeles desordenados como todo el cuarto en sí, prendió la radio y empezó a sonar una canción, justo la que tenía en mente, conforme la música avanzaba sonrió y se decidió, se le declararía a Rachel, ya tenía años enamorado de ella… enamorado de su mejor amiga, entonces un día debía decírselo, el ya no aguantaba más así, el debía decírselo.
Se levantó rápidamente y apago la radio, salió del cuarto corriendo y de igual manera salió de la casa, corrió por tres cuadras sin parar, iba decidido y nada lo pararía, corrió y corrió sin parar hasta llegar a una inmensa casa muy diferente a la suya, los tonos de esta casa eran sobrios y maduros no alegres y familiares como los de la suya, el chico trago saliva y corrió hacia el patio de esta casa, ya en el patio levanto su vista hasta una ventana del segundo piso, sonrió al ver la luz prendida y no hizo más que aventar un par de piedritas a esta, una chica de cabello negro con tonos azules y morados se asomó por la ventana, arqueo una ceja y dibujo una media sonrisa al verlo ahí, la chica le hizo una seña de que le esperara un poco y el asintió, entonces cerro la ventana y él se quedó ahí parado esperando nervioso jugueteando con sus manos.
La chica bajo corriendo las escaleras, hacía meses que no veía a Garfield, su mejor amigo y ahora estaba ahí, desde que ella estaba castigada no se habían visto y lo extrañaba, llego al patio y soltó una sonrisa sincera al verlo, no era común verla sonreír siempre, de hecho solo sonreía con él.
El igualmente sonrió, pero él lo hizo nerviosamente y se aclaró la garganta antes de comenzar a hablar.
—Rachel, y-yo... bueno, quería… ¡agh! ¡Nunca creí que fuera tan difícil! — mascullo molesto consigo mismo.
El chico se volteo y se movía de un lado al otro, Rachel solo lo observo… observo todo de él, su cabello rubio meciéndose con el viento, sus jeans gastados, sus ojos verdes brillantes que parecían, aun, mas brillantes de lo común; su playera verde vieja… sonrió levemente, ya lo había visto tantas veces con esa misma playera, en definitiva ese era su color favorito.
« ¿Cómo es que puede gustarle tanto el verde?» Se cuestionaba en ocasiones sin entender, eso ya no era un gusto era un ¡trauma!; aun así a el también le gustaban otros colores, claro, pero el verde era su vida, si eso era; Rachel se quedó ahí inerte en sus pensamientos, en aquellos pensamientos de ¿Cómo es que le gustaba tanto el verde?, hacia muecas mientras ladeaba sus orbes azules hacia arriba y enarcaba la ceja imaginándoselo con la piel verde, ese pensamiento le hizo gracia y soltó una leve risita.
Estaba tan inmersa en sus pensamientos, en su imaginación, en su imagen mental; que no se dio cuenta de cuándo o como pasó, el chico la observo reír, de aquella forma tan dulce e inocente, que no resistió mas, él se apodero de los labios rosados de ella, los labios que tantas veces había observado e imaginado besándoles así, de la misma forma que lo hacía por fin.
Él estaba nervioso, la sujetaba de las mejillas esperando que ella hiciera algo, finalmente la chica cerró los ojos y rodeo el cuello del rubio; en ese momento él se sintió en el paraíso, dejo que sus labios juguetearan con los de ella, se rozaban dulce y lentamente, era el momento que el tanto había esperado y ella le correspondía, no podía sentirse más dichoso que en ese momento.
Se separaron lentamente, como si les costara el hecho de alejarse, quedaron chocando las frentes y con los ojos cerrados; sentían sus alientos mezclarse y perderse suavemente, respiraban cansados, habían durado en aquel beso; y ¡vaya que beso!, él sonrió y ella le imito.
— yo solo quería decirte que a mí me gustan como tu… Rebeldes y obstinadas, con ese glamour celestial, de nubes en los pies, misteriosas como el mar. Simplemente me gustas tu Rachel. — le murmuro viéndola a los ojos, aun nervioso pero ya no tanto, ella sonrojada, solo le veía a los ojos sin responder.
Se ponía nervioso a cada segundo y su corazón se aceleraba mas y mas, mordió su labio nervioso pero sin dejar de verla.
— Tu también me gustas Gar... — le murmuro con una pequeña sonrisa y aun sonrojada, y así los dos jóvenes enamorados se casaron y tuvieron muchos muchos hijos.
— ¿Qué les pareció mi fanfic chicos?— cuestiono un chico robótico sonriente con un cuaderno entre sus manos, aclaro su garganta y en su rostro se dibujó una gran sonrisa que haría que murieran de envidia los actores de los anuncios Colgate*.
— ¡Oh! ¡Vamos Cyborg!, ¿No se te ocurrió nada mejor? — le cuestiono cierta chica pelirroja emocionada esperando aún mas de la historia, se encontraba con las manos juntas frente a ella en forma de dos puños, y sus ojos brillaban expectantes, mientras su sonrisa de ilusión se encontraba en su rostro.
— Star, no me presiones — le exigió el chico robótico con molestia, con un aire de ofendido desviando la mirada, en realidad no había tenido nada mejor que escribir y había decidido ponerle ese fin y ya.
—Cyborg… ¿Nos hiciste perder tiempo valioso que pudimos tener entrenando con esta estúpida historia de amor? — le reclamo el enmascarado con molestia mientras fruncía el ceño y señalaba el cuaderno como si fuera el objeto mas asqueroso que hubiera en el mundo.
El joven robótico se encogió de los hombros con simpleza y asintió ante la pregunta. Todos comenzaron a disiparse de la sala principal de la torre T, el enmascarado se fue hacia la sala de entrenamientos, mientras Cyborg y Starfire misteriosamente caminaban juntos cuchicheando y viendo discretamente hacia los dos chicos que se habían quedado en la sala; totalmente rojos sentados uno al lado del otro, se vieron a los ojos un par de segundos, encontraron sus miradas solo unos segundos y no fue necesario mas para que ambos necesitaran romper el contacto, la historia era demasiado… no sabrían describirlo, pero ahora se sentían vulnerables y expuestos, finalmente se voltearon a direcciones opuestas, se levantaron del sofá rápidamente y se dirigieron a sus cuartos.
—Pueden negarlo todo lo que quiera, pero yo sé que terminaran juntos — exclamo el chico robótico junto a la pelirroja sonriente, esta asintió y luego le observo al joven.
— ¿Gustas un poco de comida tamariana? — Le ofreció la chica mientras le mostraba una cosa gris, grumosa que se movía en su plato, este negó amablemente preocupado por su propia salud y se fue de ahí.
Y así, cierto chico verde en su cuarto sonreía levemente mientras sostenía una pequeña foto entre sus manos; en esta se encontraban los dos titanes, la gótica y el chico verde, el con una gran sonrisa y ella con su mirada de fastidio, aunque mostraba un aire un tanto divertida ante la espontaneidad del chico; levantó a su vista y sonrió. —Raven... Si así fuera en realidad…— murmuro para sí mismo y así se quedó dormido.
¿Reviews?
Se aceptan criticas constructivas, saludos especiales (?), tacos, felicitaciones, tomatazos:3
¡Gracias por leer!
