SP no me pertenece, y Matt Stone es sexy :)
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5.
Stan aguardaba esperanzas de que el miércoles fuera mejor que el martes. Se obligaría a tolerar ver a su amigo con Craig, pues prefería bastante tener que sobrellevarlo a tener que residir con la incertidumbre y la curiosidad enfermiza de saber que hacían los dos.
Pero nuevamente Stan se había equivocado.
Stan contempló suspicaz como Kyle traspasaba el enrejado negro del instituto a su paso despreocupado, con Craig a su lado. Juntos.
Las miradas de Stan y Kyle se cruzaron inevitablemente. Stan advirtió como Kyle intentaba tímidamente de desviar la vista a Craig, disimuladamente. Stan, comenzaba a cansarse de aquel juego extenuante, prefería engañarse a sí mismo pensando que no le importaba en lo más mínimo que a Kyle le gustara Craig, y lo hubiese olvidado.
— ¿Me estás escuchando, hippie? —preguntó Cartman, bruscamente, alzando la voz. Él también observaba fijamente a Craig y Kyle, notando su repentina cercanía.
Ambos pasaron de largo frente a ellos.
—Maricas—farfulló Cartman con intensidad, en apenas un leve siseo. Cerró su casillero sonoramente. "Nuevamente queriendo llamar la atención" -pensó Stan a su vez, con resignación;-lo cuál era tan usual en Cartman que Stan no se tomó la molestia en callarlo.
—Prefiero ser marica a culón—respondió Craig inexpresivamente, sin siquiera voltearse. Se limitó a alzar su mano y efectuar su característico gesto con el dedo medio.
—Estás jodido, Craig—masculló Cartman, dispuesto a acortar distancias entre Craig y su puño amenazador.
—Déjalos, culo gordo—murmuró Stan a Cartman. Sus ojos celestes se entrecerraban cansinamente, gracias a la fatiga. Llevaba un par de días sin dormir, precisamente desde aquella noche de viernes. La noche anterior se mantuvo en vela, fantaseando con el reencuentro de sus labios con los de Kyle.
Stan observó como Kyle movía los labios, ¿"Cállate, Stan"?, Stan no sabía, no entendía lo que su antiguo amigo trataba de decirle, y con todo el respeto posible, le importaba una mierda. La cabeza le daba vueltas, atarantándolo. Vacilante, se tambaleó sobre sus entorpecidas piernas, que apenas le sostenían, y cayó al suelo inconsciente.
….
Apesadumbrado, abrió lentamente los ojos. Atisbó primeramente a Kyle, que le observaba con angustia desmedida. El olor a limpio- un detergente que le provocaba una intensa jaqueca- le penetró bruscamente por las fosas nasales y Stan supo inmediatamente donde se encontraba.
La enfermería.
— ¿Kyle? —le llamó Stan.
En respuesta, Kyle alzó el rostro turbadamente, para verlo. Al ver en aquellos opacados orbes azules el suplicio que padecía Stan, tensó sus labios en una fina línea.
— ¿Qué paso? — cuestionó Stan sumamente confundido, intentando dedicarle una mirada de impotencia lastimera a su ex mejor amigo.
—Te desmayaste… no sé por qué demonios pasó, así que ni me preguntes—tajó bruscamente, con nerviosismo.
Kyle no portaba su usual ushanka verde. Stan sabía perfectamente que su amigo solía avergonzarse de su rebelde cabellera, pero ahora sus rizos rojizos lucían más aplacados y estilizados.
Una onda de cabello pelirrojo caía por su frente, casi rozando sus mejillas empalidecidas.
—Eres mi súper mejor amigo, deberías saberlo—murmuró Stan, cerrando los ojos, fatigado. Aun yacía recostado de costado en aquella incomoda camilla. Inútilmente intentaba encontrar una posición reconfortante en aquel duro colchón, sólo le consolaba el saber que poco era mejor que nada.
—No somos amigos.
Francamente, Stan no esperaba eso.
—No he dormido—respondió finalmente, con voz débil, para después dejar escapar una carcajada.
Kyle abrió la boca, pero seguidamente la cerró con frialdad, no sabía que decirle. Se limitó a observarlo detenidamente: Stan lucía pálido y débil, a pesar de que reía falsamente, no era bueno fingiendo.
—Claro que tú no tienes ese problema porque duermes con Craig…—hizo una pausa. —…Kyle, me estoy cansando de este jueguito.
Stan suspiró, aún con los ojos fijos en Kyle.
—Tú eres el que juega conmigo— masculló en respuesta.
—No sé qué mierdas pensar. Estoy cansado de mí mismo, de prometerte cosas que sé que no puedo cumplirte—Kyle recordó con aspereza que cuando Stan se privaba del sueño solía parlotear incoherencias. — Y nunca te voy a querer, pero… me siento un estúpido porque en estos momentos tengo unas jodidas ganas de besarte, y no soy marica… Mierda, lo dije en voz alta.
Kyle apenas se ruborizó por sus palabras. Él no sabía si creerle del todo, tal vez Stan tan sólo agonizaba por el cansancio.
En búsqueda de indicios de fiebre o algo similar, Kyle colocó su temblorosa mano en la frente de Stan. En efecto: padecía un poco de temperatura, pero no lo suficiente como para andar soltando incoherencias.
—No quites tu mano—suplicó Stan, en un susurro.
—Tengo Literatura, no quiero que me regañen—se excusó Kyle, agachando el rostro, pues sentía sus mejillas arder.
—Tienes un pretexto para faltar…—la voz de Stan cada vez era más baja, hasta casi desvanecerse por completo.
Kyle vaciló de nuevo, desconfiado, era consciente de que Stan lo necesitaba, no parecía querererle a su lado por mero egoísmo. Kyle vio como cerró los parpados y masculló un débil "por favor". Antes de quedar dormido, Stan atrapó la mano que Kyle mantenía posada en su frente, y se aferró a esta, inútilmente.
Solo entonces, cuando su respiración se profundizó, Kyle se permitió soltar una gélida lágrima. Sí, amaba a Stan.
….
Stan durmió apaciblemente por las siguientes tres horas. Kyle sentía entumecido el cuerpo por limitación de movimiento. No podía evitar sentirse culpable al sentir la febril mano de Stan apretar la suya entre sueños.
Bostezó, pensando que tal vez lo mejor que podía hacer era dormir. Kyle se reprendía mentalmente a sí mismo, los ojos verdes se le cerraban por el cansancio, y con la mano libre a ratos se sostenía la cabeza, usándose como apoyo. Pero los párpados seguían pesados, como si fueran de acero, y se planteó la idea-de nuevo- de dormir en una de las camillas.
Soltó delicadamente la mano de Stan, evitando despertarlo.
— ¿Te vas, Kyle? —le preguntó Stan, en un leve murmullo, sus adormilados ojos azules resplandecían vivaces.
—No, iba a acostarme.
—Ven aquí, hay espacio suficiente en mi camilla—musitó él, al mismo tiempo que se hacía de lado para dejarle un estrecho pedazo de colchón disponible.
Kyle lo contempló titubeante. Tomando una bocanada de aire se tumbó bruscamente a su izquierda en el duro colchón.
Stan sonrió involuntariamente al advertir como Kyle se estremecía ante su presencia, una corta distancia separaba sus rostros y sus cuerpos yacían de costado apenas a un par de pulgadas del otro.
Kyle sentía el aliento gélido y dulce de Stan sobre sus labios entreabiertos. Una mano de Stan se deslizó lentamente por su cuello, deteniéndose en la cremallera de su abrigo anaranjado.
La boca de Stan se desplazó por el largo de la mandíbula de su antiguo mejor amigo, Kyle cerró los ojos entregándose a las vibrantes sensaciones.
—P-pero Craig…
—No soy Craig, Kyle. Soy Stan—musitó, consciente de que era lo que Kyle ansiaba escuchar, para después rozar sus labios contra los de Kyle, uniéndolos en un beso.
A Kyle le era difícil pensar siquiera con la boca de Stan moviéndose contra la suya de esa manera tan frenética, con una suma naturalidad que le resultaba desconcertante. El beso los sumió a ambos en una ternura dolorosa y una intensidad de emociones que resultaba estremecedora.
Encajaban perfectamente. Kyle llegó a la conclusión de que, tal vez ambos estaban hechos el uno para el otro, y Stan en esos instantes no parecía diferir de su opinión.
Pero era un beso muy distinto al primero. El otro era pasión desgarradora mezclándose con el ferviente deseo; ahora tan sólo era una compleja combinación de sentimientos encontrados.
Sí, tan sencillo como eso.
Súbitamente tenía el cuerpo de Stan sobre el suyo. Kyle tembló levemente al observar como Stan se despojaba hábilmente de su propia camisa, mostrando un labrado abdomen, producto de sus largos entrenamientos en el equipo de baloncesto.
Kyle, finalmente, terminó cediendo ante sus abrazadores besos y las caricias expertas que Stan le proporcionaba. Sin dejar de besarlo fervorosamente, Kyle recorrió con manos trémulas las líneas del abdomen de Stan, explorando sutilmente su cuerpo.
—K-Kyle—musitó Stan seguido de un gemido de victoria al ver que Kyle le correspondía su desbordante deseo.
Kyle supo entonces que era a él a quien quería pertenecer, que a él era a quien quería amar, a quien ansiaba entregarle su cuerpo…
Sintió la lengua de Stan tomar el control cuando se deslizó de su pálido cuello, hasta su abdomen. Se estremeció de placer, y sus ojos entrecerrados se posaron en la puerta.
¿Y si los descubrían?
—¿S-Stan? —inquirió mientras acariciaba su despeinada cabellera negra.
—¿Sí? —su voz apoderada por el deseo era apenas un gutural gruñido.
—¿La puerta está con seguro? —preguntó Kyle, aunque en realidad la idea de que alguien los atrapara lo hacía más excitante.
—No creo—jadeó Stan al sentir como Kyle comenzaba a bajar el zipper de sus vaqueros raídos. —Te deseo—gruñó Stan, cuando finalmente escuchó el suave susurro de sus pantalones al caer al suelo.
Inesperadamente la puerta se abrió de golpe.
—¿Qué jodidos? ¡Consíganse una habitación, maricas! —bufó Cartman sumamente asqueado al encontrarlos en esa comprometedora posición, además con carencia de ropa. Sigilosamente, como si fuera a contarles un secreto, cerró bruscamente la puerta tras de sí y colocó el seguro, evitando cualquier posible intrusión.
Stan aun rodeaba cariñosamente el cuerpo de Kyle con sus brazos, quien cohibido ocultaba su ruborizado rostro entre los cabellos azabaches de Stan.
—Jódete, culón—masculló Stan molesto tras su interrupción. A pesar de tener sus hostiles ojos clavados en Cartman, sus manos continuaban acariciando los brazos de Kyle, con despreocupación.
—Que te den por el… —ante la expresión irónica que se formó en el rostro de Stan, cerró la boca. —Sólo cállate, hippie de mierda. —Cartman soltó un gruñido, mientras se forzaba a mirarlos. Los había escuchado desde el pasillo cuando hacía un recorrido rutinario al baño. La curiosidad le había pinchado como mosquito y se había obligado a introducirse en la habitación. —Pero no vengo a molestarlos... Sábado, en mi casa, a las diez. No olviden la bebida, mariquitas.
—Si hay buena música, cuentas conmigo—bromeó toscamente, Stan.
—Tenlo por seguro. También espero verte por ahí, rata judía—la mirada maliciosa que se reflejó en los ojos avellanados de Cartman, estremecieron a Kyle.
Kyle conocía a la perfección esa mirada: Cartman planeaba algo malo, muy malo.
—Eh… Iré, por supuesto—titubeó Kyle, no muy seguro de lo que decía.
Tras esto un silencio los invadió. Un silencio que les permitió a los tres sucumbir en sus pensamientos.
—¿Piensas quedarte en bóxer todo el día, Stan? —preguntó Cartman, desviando la mirada.
Stan se incorporó de la camilla ágilmente, portando tan sólo una prenda interior, la escena le pareció graciosa a Cartman, que no pudo contener una sonora carcajada.
—Cierra el pico, o te lanzó lo que queda de mi ropa a la cara—gruñó Stan amenazante, pero sólo bromeaba. Ahora ambos reían, y Kyle permanecía sentado al borde del áspero colchón, desconcertado por la calidez que sintió ante la situación.
"Justo como en los viejos tiempos" pensó, mientras reía libremente, sin razón alguna.
….
Craig suspiró con enfado: mordía nervioso la goma de borrar de su lápiz. De todas las asignaturas, finalmente llegaba química, donde tenían que sentarse en parejas. Craig detestaba profundamente esa clase, pero no sólo por su burdo contenido, si no por el profesor Carter, quien no dispuesto a tener que lidiar con alumnos problemáticos como Craig, mantenía su política de "Cero tolerancia" en pie.
Tucker aun recordaba perfectamente las primeras palabras que había dicho al inicio del curso.
"Agradezco que se hayan tomado la molestia de elegir su asiento, sin embargo, yo ya había impuesto la organización de los mismos… por orden alfabético".
Craig no le había tomado importancia a ese insignificante aspecto. Le valía una mierda con quién se sentaría, o eso creyó.
"Craig Tucker, Tweek Tweak"
Rememoró como el nervioso rubio se había sentado junto a él. Tweek nunca había sido especial para Craig, hasta aquel día.
Tweek había girado el rostro para verlo, y lo contempló absorto con sus ingenuos ojos azules sin poder parar de temblar. A pesar de eso, Craig le había correspondido su mirada y advirtió que sus grandes ojos gritaban por protección. Vulnerable, adorable, encantador… lo demás se dio por sí solo. Pero nada dura para siempre, menos el amor, que para Craig era el misterio más efímero que jamás podría experimentar del todo.
Por ahora, sólo tenía que enfrentarse las miradas de soslayo que le dedicaba el nervioso rubio.
—N-ngh—masculló Tweek posando sus enormes orbes celestes en su libro.
Craig advirtió como Tweek se estremecía de sobremanera tras su frívola presencia. Craig era consciente de que Tweek aun sufría, a pesar de que habían terminado un mes atrás. Craig sabía perfectamente que él aun lo quería… y eso sólo lograba hacerlo sentir culpable, por enamorarse de la persona equivocada.
"El amor es de dos, no se puede vivir del amor de uno" pensó Craig con los ojos inexpresivos fijos en su compañero de mesa, lo cual sólo inquietaba más al menor.
Y si Craig pudiese escoger a quién querer, sin dudarlo optaría por Tweek.
Craig intentó desviar inútilmente su cabeza a otros temas carecientes te importancia: Cartman lo había invitado a una fiesta el sábado. Alcohol y Kyle, justo lo que necesitaba para sus jodidas cavilaciones.
—"Iré, sólo si puedo llevar a Kyle conmigo".
—"Por supuesto".
Odiaba a Cartman con intensidad, gracias a lo de la banda peruana, pero asistiría sólo porque sería el evento perfecto para dar el siguiente paso con Kyle.
—¿N-no vas a, gah, hablarme? —preguntó Tweek con ingenuidad, apartando a Craig de sus pensamientos.
—Sí—respondió.
Tweek mordió su labio inferior con impotencia, sólo quería a su Craig de vuelta.
—D-dime el porqué.
Craig lo contempló confundido.
—¿De qué?
—P-por qué, gah, terminamos—murmuró Tweek, que no podía sentirse más humillado y bajo presión en toda su vida; era como ir a suplicarle de rodillas que volvieran.
—No era la misma—susurró para sí, pero lo suficientemente audible como para que Tweek lo escuchara perfectamente.
Tweek desvió la vista al profesor Carter que impartía una lección mientras anotaba indicaciones en la pizarra verde, fingiendo que había ignorado a Craig.
"No era la misma" recordó Tweek abruptamente mientras sentía la garganta obstruida, sabía lo que significaba… "Me enamoré de otra persona".
Un violento espasmo recorrió el esbelto cuerpo de Tweek, avisándole que pronto necesitaría más café.
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Dirigió el tibio termo marrón a sus ansiosos labios, bebiendo el cálido contenido con desesperación, hasta dejar completamente vacío el recipiente. Al advertir como el café surtía efecto, soltó un largo suspiro nervioso: los temblores en su cuerpo no eran tan agresivos, más seguía sufriendo leves espasmos que le sobresaltaban. Tweek solamente había conocido un tratamiento cien por ciento efectivo contra su ansiedad, y ahora ese medicamento estaba fuera del alcance de sus manos.
El profesor Carter les había asignado un proyecto de inicio de curso. Por lo tanto Craig y Tweek yacían sentados en las elegantes sillas del comedor de la casa de los Tucker. Aprovechaban que en esos instantes sus padres habían llevado a su hermana menor, Ruby, de paseo. Ambos trabajaban en un interminable silencio, tan sólo corrompido por el suave susurro del lápiz contra el papel.
—Tweek, dame tu goma de borrar—ordenó Craig, con su peculiar tono apático.
—E-Espera ¡Gah! Que yo lo uso—respondió Tweek, con el útil entre sus inquietas manos.
—Hmph—Farfulló Craig. Desesperado, se abalanzó agresivamente hacia Tweek, tumbándolo al suelo. Cayendo ambos al piso del comedor, Craig sobre Tweek; sosteniendo fieramente sus muñecas con sus manos ejerciendo fuerza.
Tweek soltó un jadeo de sorpresa y comenzó a temblar excesivamente.
— ¡Gah! Demasiada presión—gimió Tweek con los ojos desorbitados.
—Tranquilo—musitó Craig, soltando sus muñecas para tomar sus manos temblorosas entre las suyas intentando calmarlo. Se estremeció ante la confortadora calidez de la piel de Tweek; notando como sus espasmos bruscos disminuían, hasta ser leves temblores que bien pudieron ser causados por el gélido clima.
Craig contempló con fascinación aquella tímida mirada que le dedicaba Tweek, y esbozó una pequeña sonrisa torcida, ruborizando al rubio. Fue entonces cuando se percató que al lanzarse sobre Tweek habían caído en una posición sumamente comprometedora.
Craig sostenía las manos de Tweek contra el pétreo suelo, con una a cada extremo de su cabeza. Sus cuerpos yacían juntos y Tweek sentía el peso de su cuerpo sobre el propio. Asimismo, para su mala suerte, tenía las piernas de Craig entre las suyas.
Craig cerró fuertemente los ojos intentando pasar desapercibido la leve presión que ejercía una creciente erección en sus pantalones.
Tweek tragó saliva ruidosamente, al advertir como Craig acercaba su rostro al suyo, para después presionar sus tersos labios contra los suyos.
"Café", pensó con cierta ironía Craig, degustando de su exótico sabor, al lapso que comenzaba a mover un poco sus labios contra los de Tweek…
Tweek suspiró ante la castidad de su primer beso y tembló pero esta vez de regocijo al comprender que Craig correspondía sus sentimientos.
Tweek no pudo contener una lágrima ante el recuerdo, se cuestionaba una y otra vez qué había hecho mal. Continuó caminando vacilante por los abarrotados pasillos, intentando distraerse. Ahora sí que necesitaba café.
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Nuevamente Kenny no pudo acompañar a Kyle a su casa saliendo del instituto. Por supuesto que Stan se había ofrecido amablemente a escoltarlo, más aun así él rechazó rotundamente la proposición. Algo dentro de sí le gritaba que se alejara de Stan, pronto.
De igual manera se negó a que Craig se quedara a dormir. No podía aceptar, no cuando Kyle no podía mirarlo a los ojos sin sentir culpabilidad por lo acontecido en la enfermería. Lo peor era que Kyle era totalmente consciente de que ansiaba más. Fatal.
Kyle aprovechó el silencio y la soledad, degustando de sus propios pensamientos inestables.
No podía negar lo mucho que Craig le gustaba, era amable y protector, justo lo que Kyle necesitaba. Pero no podía evitar estremecerse al pensar que los fuertes sentimientos que Craig le profesaba podían acabar de un día a otro, al igual que con Tweek.
Tal vez Craig realmente lo amaba…
Desechó esa idea inmediatamente, al lapso que negaba agresivamente con la cabeza. Lo cual le ganó un par de miradas despectivas de parte de los transeúntes que caminaban por la banqueta.
Kyle buscó precipitadamente en los bolsillos de sus pantalones algún indicio de las llaves. Las manos le temblaban bruscamente lo cual le dificulto la tarea de introducir las llaves en el cerrojo.
Finalmente empujó la puerta de cedro y se metió en la estancia, para cerrar tras de sí. Ike en esos instantes bajaba a trompicones la escalinata, mostrando una encantadora sonrisa canadiense.
—¡Kyle! —exclamó el niño de doce años, cuando llegó de un ligero salto a la planta baja.
Ike poseía un atractivo natural. Pelo negro y corto que llevaba despeinado, y un rostro fascinante, a pesar de que la redondez de su cara delataba su verdadera edad.
—¿Papá y mamá? ¿Dónde están? —preguntó Kyle mientras retiraba la llave dejándola reposando en un mueblecillo de la estancia.
—Surgieron unos asuntos legales, fueron a Denver—informó Ike, al lapso que era acompañado por Kyle a la cocina.
—¿Te dejaron solo? —inquirió Kyle con preocupación. Posó cariñosamente su mano en la cabeza de su hermano menor, para despeinar su cabellera oscura.
—Estás tú.
—No me refería a eso—murmuró Kyle con la vista fija en Ike que no dejaba de sonreír— ¿Tienes hambre?
Ike rió levemente.
—Por eso te esperaba.
Kyle se le unió a sus carcajadas, al lapso que comenzaba a sacar un par de patatas para preparar latkes*, lo cual era muy conveniente debido a la diabetes que padecía el mayor. Ike le ayudó a preparar el platillo con su fogosidad infantil.
Ike lucía muy entusiasmado, engullía la comida con rapidez mientras le relataba a Kyle como estuvo su mañana. Según el pequeño, sus padres no volverían hasta dentro de una semana.
—¿Estás seguro? —le preguntó nuevamente, Kyle, al mismo tiempo que jugueteaba nerviosamente con el tenedor.
Ike se limitó a asentir lentamente con la cabeza.
—Maldición.
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Kyle yacía recostado ociosamente en su cama, abrigado por una gruesa sabana que le cubría su cuerpo, sostenía con fuerza un teléfono celular en su mano derecha.
—… Sí, mis padres se fueron. No creo que deba ir a la fiesta del gordo, no puedo dejar a Ike solo—susurró Kyle lo suficientemente bajo, pues quería evitar despertar a su hermano menor, quien dormía profundamente en la habitación continua.
—Ike ya es mayorcito. Puede quedarse solo—respondió Craig al otro lado de la línea.
—Suena razonable. Tal vez vaya, pero tendré que irme temprano— suspiró, resignado. Tenía la obligación familiar de cuidar de Ike, pues no pensaba acarrear con la carga si algo le pasase. Kyle se estremeció con sólo considerarlo.
—Cambiando de tema: ¿Ya echaste los cerrojos? Puede ir un depravado a visitarte—le advirtió Craig intentando sonar serio.
—Kenny de seguro ya está dormido, además parece que quiere algo serio con Butters.
—Los malos hábitos no se olvidan—citó Craig con su usual voz ronca. Tras una breve pausa agregó: —Además… me refería a mí.
—Mierda…—respondió Kyle en apenas un leve murmullo, pero estaba demasiado cansado como para ponerse a pensar si aquello había sido enserio o tan sólo había sido otra cínica broma de Craig. Percibió como los párpados comenzaban a pesarle, cerrándole los ojos y se le escapó un profundo bostezo de la boca.
—Ya duérmete—ordenó Craig firmemente.
Kyle cerró los ojos farfullando su contestación por lo bajo, sólo ansiaba oír su voz una vez más antes de dormir.
—Buenas noches.
….
La irritante alarma del despertador sobresaltó a Kyle, quien observó impotente como el aparato vibraba sobre su mueblecito de noche. Molesto lo apagó con un violento manotazo, algo inusual en él. Kyle sólo se ponía de tan mal humor en infrecuentes ocasiones.
Su deseo de no asistir al instituto era desbordante, pero lamentablemente gracias a que no se había dignado a pisar las instalaciones en toda la mañana del martes: se había retrasado un poco con sus asignaturas correspondientes, y Kyle no podía darse el lujo de la posponer las clases. Por lo tanto, terminó rindiéndose ante sus propias responsabilidades.
Kyle intentó animarse inútilmente pensando que vería a Craig, idea que no sonaba tan atractiva una vez que se levantaba con el pie izquierdo. También, ya no tenía necesidad de evitar el bus, podría abordarlo sin miedo a encontrarse con Stan.
No había razones suficientes para evadir los hechos acontecidos en la semana anterior.
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Kyle abordó el autobús escolar, subiendo a trompicones por la escalerilla metálica, dándose soporte sujetándose del frío asidero de metal.
—Hola, Kyle—saludó Butters tímidamente desde el primer asiento del bus. Kyle se giró para divisarlo: Butters iba solo, en la parte de la ventanilla.
—¿Qué tal? —preguntó Kyle con cortesía, intentando poner una expresión amistosa en su rostro, que más bien pareció una hosca mueca que asustó un poco al interpelado.
—Quítate, Kyle— ordenó juguetonamente Kenny a sus espaldas, recién subía el autobús también. Le dio un leve empujón a Kyle, con el designio de apartarlo lejos del asiento donde Butters reposaba, lo cual sólo logró irritarlo más.
—Jódete—masculló Kyle, frunciendo el entrecejo.
Stan yacía sentado en la parte trasera del bus, en los últimos asientos. Fingía estar totalmente absorto en su propia música, cuando en realidad mantenía toda su atención en sus compañeros quienes parloteaban sin cesar en la parte de enfrente.
Stan contempló como Kenny se inclinaba hasta desaparecer de su campo de visión casi por completo. Tan sólo alcanzaba a atisbar su desordenada mata de cabellos rubios, Stan supuso que había tomado asiento junto a Butters.
Kyle le daba la espalda, pero desde donde Stan se encontraba tenía una clara vista de él. Llevaba sus rizos rojizos dispersados casualmente, sin su ushanka de nuevo. "Despistado" pensó Stan posando sus ojos de nuevo en él.
A Stan comenzaba a abrumarle la magnitud con la que sus sentimientos barrían consigo. Cerró los ojos, al lapso que se aferraba al borde de su chaqueta negra. Era perfectamente consciente de que con el corto transcurso de aquellos días se habían intensificado. Seis días que a Stan le habían parecido sido largas semanas.
—¿Stan? —le llamó la voz suave de Kyle.
Stanley en respuesta abrió sus ojos para contemplar a Kyle con desespero. Ante la intensidad de la mirada de Stan, Kyle tragó saliva ruidosamente; él yacía de pie al lado del asiento donde Stan estaba, su nerviosa mano se sostenía con fuerza del rasposo respaldo.
—Siéntate.
Tras percibir la forma en que Stan lo observaba, Kyle bajó la vista cohibido al mismo tiempo que se sentaba en el asiento desocupado.
—Kyle…—comenzó, persuasivamente. Hablaba en susurros, discretamente, de modo que sólo su compañero lo escuchara.
—¿Qué? —inquirió Kyle, roncamente.
—Sobre lo de la enfermería… ¿Eso fue una reconciliación?—musitó Stan buscando sus ojos esmeraldas, que lo miraban expectantes.
—Supongo—Kyle se sonrojó ante el recuerdo, y sus ojos se encontraron involuntariamente con las manos de Stan, rememorando la forma estremecedora en que lo había tocado.
—Entonces, pensaba ¿Por qué no vamos a la fiesta de Cartman? Juntos—enfatizó la última palabra. Las verdaderas intenciones de Stan tan sólo eran apartarlo de Craig, que en esos instantes clavaba sus hostiles ojos negros en ellos.
Kyle sonrió sin poder evitarlo, Stan podía ser un bastardo la mayoría del tiempo, pero eran esos simples momentos los que hacían que todo valieran la pena, eran sus exactas palabras las que suprimían los daños anteriores.
—Tomaré tu sonrisa como un sí—dijo Stan, deslizando su pulgar por la comisura de los labios de Kyle lo suficientemente rápido como para que nadie lo notara.
Kyle sintió las mejillas arder ante su tacto cálido y fortuito.
—¿Amigos?
Stan negó con la cabeza y agregó:
—Súper mejores amigos.
….
Craig resopló molesto, al lapso que fruncía el entrecejo. Le irritaba ver a Kyle cabizbajo, haciéndose el inocente: observándolo con esos ojos verdes tan seductores y brillantes; tentándolo con aquellos sutiles labios que mantenía entreabiertos, provocándolo a cosas nada castas.
"Sí, irritante" pensó Craig, desviando la mirada a su libro correspondiente. Para esta clase la señorita Sanders le había asignado "A Sangre Fría" novela basada en el asesinato de una familia; lo cual era sumamente conveniente para Craig, quien detestaba las novelas rosas de romance.
—Craig, escúchame—gruñó Kyle, apartando momentáneamente a Craig de sus pensamientos.
—No.
Craig se ensordeció en sus cavilaciones tan pronto como Kyle comenzó a replicar. Para Craig ese era uno de los peores defectos de Kyle. Su boca que no paraba. Problema que no le molestaría en absoluto si usara esa habilidad para ocuparse de otra clase de asuntos, en sus pantalones.
Era tan usual en Kyle que parloteara sobre cada insignificancia, o que se soltara sermones sobre lo correcto e incorrecto tomando su papel de sabio parlanchín, y nuevamente para Craig era sumamente frustrante al verlo tan hablador que le incitaba a callarlo con un beso.
—¿Irás a la fiesta del culón? —interrumpió Craig, intentando despistarle.
—Sí, con Stan—agregó Kyle, consciente de que eso lograría enfurecerlo.
—Estaré allí, de todas formas… con Thomas—tajó Craig tratando de ponerlo tan sólo un poco celoso.
"Funcionó" pensó Craig mecánicamente tras advertir la furia en aquellos orbes verdes.
—Bien—farfulló Kyle, fallando en un intento de sonar indiferente, y por el contrario sonando tan hostil que tuvo que morderse los labios. — Ahí los veré. Será muy divertido.
….
Stan comenzaba a aborrecer vastamente a Craig Tucker. No sólo porque se atrevía a lucir exactamente como un clon suyo, si no que estúpidamente creía que podía apartarlo de Kyle.
Stan contempló sorprendido e irritado como salían del aula juntos, pero al advertir como intercambiaban palabras cargadas de veneno, no pudo evitar sentir un alivio egoísta embargarlo.
—¿Qué pasó? —preguntó Stan, cuando Kyle se acercó a él. No se molestó en ocultar el optimismo en su voz.
—Nada—se limitó a responder el interpelado, mintiéndole.
Kyle siempre había sido malo para mentir, o su voz destilaba la verdad descaradamente o sus ojos reflejaban lo que sentía aun sin quererlo.
—Me gusta cómo te ves sin ushanka—susurró Stan, ruborizando de sobremanera a su amigo.
—Como digas—refunfuñó Kyle.
Stan esbozó una encantadora sonrisa ante su nerviosa reacción, y nuevamente las ansias de acortar distancias le corrieron por la piel. Después maldijo por lo bajo al sentirse abrumado por la incómoda confusión que le provocaba Kyle.
Por su parte, Kyle solamente se sentía francamente feliz desde hacía un largo tiempo, tener a su antiguo Stan cerca, era para él tener un sol personal. Stan si se empeñaba podía ser sinónimo de calidez y felicidad, aun cuando también acarrease sus propios rasguños. Le proporcionaba un dolor que detenía la respiración; que le hacía sentir vivo.
Ya eran amigos de nuevo, ese era un hecho irrevocable, pero ¿por cuánto? ¿Cuánto faltaba para que las malas decisiones de ambos jodieran todo una y otra vez? ¿Un día? ¿Dos? Kyle aguardaba la esperanza de no volver a caer en ese inevitable vórtice de problemas y malentendidos, pero a veces la esperanza no es suficiente, era él contra el destino, y Kyle estaba completamente seguro de que no le deparaba un futuro junto a Stan.
—¿En qué piensas, Kyle? —le preguntó Stan cuando iban camino a Cálculo.
Kyle lo miró desconcertado.
—La fiesta—mintió, sorprendiéndose a sí mismo de la veracidad falsa en su respuesta. Natural. Stan, inocente, le creyó.
—¿Irá Craig? —inquirió Stan, girando la perilla de la puerta del aula. Se introdujo al salón semivacío con Kyle detrás de él.
—Sí, con Thomas—masculló Kyle, molesto.
Stan dedujo por la expresión que se pintaba en el rostro de su amigo que era una situación que le irritaba. "Celos" pensó Stan con ironía, presionándose con el índice el puente de la nariz, al lapso que con suma frustración fruncía el entrecejo.
Una punzada desconocida le cruzó dolorosamente por el pecho al sentirse remplazado. Stan no podía culpar a Kyle esta vez. El mismo se había empeñado en perder su estima, y se lo merecía.
—¿Te gusta Craig? —preguntó en apenas un murmullo. Entrecerró los ojos azules y despectivamente sacó su bolígrafo.
—No estoy seguro—respondió Kyle, tomando su usual asiento. No mentía, ni siquiera el mismo conocía sus sentimientos hacia Craig, quien le hacía sentir nuevas sensaciones: odio, estima, peligro, deseo. No como a Stan; si no de una manera que le era correspondida.
—Craig no me agrada—soltó Stan, observando con inseguridad a los ojos verdes de Kyle. Su amigo le devolvía la mirada impávidamente.
Kyle permaneció en silencio, sin discernir en que decir. Stan mantenía el cuerpo totalmente girado en torno a Kyle, para mantener la conversación con un cortés contacto visual. La luz del sol traspasaba por entre los empañados cristales, un poco sucios, iluminando las hebras oscuras de Stan y los rizos desordenados de Kyle.
—Buenos días—saludó la profesora Smith obligando a Stan a posicionarse erguido, de modo que la señorita no notara la forma en que observaba a Kyle, o que tan siquiera mantenía una charla con él. Sólo quería ahorrarse comentarios burdos y miradas hostiles de desaprobación.
Pero Kyle y Stan no eran más que súper mejores amigos, sólo eso. A Stan le sorprendió que llegar a la cruda conclusión de que fueran sólo eso, le resultara desalentadora.
Por alguna extraña razón a Stan eso le molestaba profundamente. Intentando distraerse dirigió su mirada a la ventana, para contemplar el jardín del instituto. A lo lejos, si entrecerraba los ojos, apenas se lograba atisbar difícilmente el bosque del pueblo.
Se alejaba el invierno, con ello acarreaba el inevitable "Baile de Primavera". Stan recordó hastiado los posters que publicitaban a las candidatas a "reina". Stan creía que era un título sumamente soso e innecesario, y consideraba estúpido que le dedicaran tanto empeño a ganarse una insignificante corona de plástico.
—¿Votarás por mí, Stan? —preguntó Bebe Stevens por lo bajo, aprovechando que la profesora le daba la espalda a los alumnos para anotar más ecuaciones en la pizarra. Stan giró el rostro para divisarla.
Bebe se sentaba en la butaca a su derecha. Ella era atractiva del modo "típica americana": cabellos rubios y rizados que caían por su espalda, un par de ojos azules que se entrecerraban coquetos con el fin de convencer a Stan. Vestía con un ajustado suéter rojo y unos shorts grises que dejaban unas largas y bronceadas piernas a la vista.
—Claro—respondió Stan por lo bajo.
Bebe sonrió levemente, pero luego su expresión de victoria fue remplazada por una de sorpresa e incredulidad, ella esperó a que nuevamente la maestra se distrajera para continuar.
—Pensé que votarías por Wendy—farfulló Bebe, estudiando descaradamente con la vista el cuerpo glorioso de Stan.
—¿Wendy se está postulando? —inquirió él, consternado.
—¿Qué no es obvio? Somos las dos chicas más ardientes y codiciadas en este instituto—respondió Bebe, fingiendo estar ofendida.
—Concuerdo contigo—admitió Stan con sinceridad y le extrañó no sentir su usual atracción hacia Bebe.
A espaldas de Wendy, Stan siempre terminaba cediendo hacia los encantos de Bebe. Usualmente ambos solían tontear con el otro sólo por diversión, era inevitable. Un juego sin fin. También se habían besado un par de veces, pero no era más que eso, nunca había sido nada más.
Por suerte, Bebe mantenía un noviazgo de una semana con Clyde, si no posiblemente aquella historia se hubiera repetido. Ese era su pequeño secreto.
—Y… ¿Cómo te va con Clyde? —preguntó Stan, con interés. Le sorprendió no estar viéndole las piernas, alguna pícara costumbre en él.
—Terminamos—masculló Bebe, frunció el entrecejo rubio. Comenzó a jugar coquetamente con un bucle dorado y continuó— Yo lo corté a él, por supuesto.
—Te dije que era un idiota.
—Ahora te creo… ¿Y Kyle? —cuestionó ella, a su vez en apenas un murmullo, con el fin de que nadie más que Stanley la escuchara, tomando en cuenta también que Kyle se sentaba a un pupitre de distancia.
—Hablemos de eso después—sugirió Stan con discreción— ¿Irás el sábado a lo del culón?
—Sí, y espero verte ahí—dijo ella insinuante, al mismo tiempo que le dedicaba un breve guiño coqueto, para después volver su atención a la maestra.
Stan volvió su vista a su libro en respuesta. La culpa lo desgarraba por dentro, inquietándolo. Cada vez se odiaba más a sí mismo, definitivamente no merecía el perdón de Kyle, mucho menos su amistad. Mordió sus labios fuertemente implorando porque la campana timbrara: necesitaba hablar con Bebe con urgencia.
Como si lo hubiese invocado el sonido nasal de la campana timbró avisándole el fin de la hora.
Bebe fue la primera en levantarse de su asiento, de un movimiento grácil tomó sus libros y los abrazó a su pecho.
—Kyle—lo llamó Bebe, con su voz cantarina— ¿No te molesta que rapte a Stan por unos momentos, verdad? —preguntó con dulzura, intentando convencerlo.
Stan y Kyle se pusieron de pie al mismo tiempo, con sincronización: Kyle reía por el juego de palabras empleado por Bebe.
—¿Por qué habría de molestarme? —inquirió Kyle, juguetonamente. Miró por el rabillo del ojo a Stan, que yacía irritado por la respuesta. Sólo era su egocentrismo actuando, que le hacía pensar que Kyle lo necesitaba.
—¡Gracias! —exclamó Bebe dándole un corto beso en la mejilla con tanta naturalidad que a Stan le dieron unas tremendas ganas de apartarla bruscamente de su mejor amigo. — ¿Votarás por mí?
—Cuenta con ello—contestó Kyle con una enorme sonrisa.
….
— ¿Qué jodidos fue eso, Bebe? —farfulló Stan, cuando salían del aula. Marsh estaba furioso, en especial por aquel "inocente" beso.
—Dios, estas celoso—murmuró ella, riéndose por lo bajo. —Por Kyle.
Stan tensó la mandíbula, sin saber que responderle a su amiga. Tal vez Bebe tenía razón: pues no se sentiría así si la chica hubiera besado a otro. De eso Stan podía estar seguro.
— ¿Está tan mal? —Stan soltó un suspiro con nerviosismo, mirando desesperadamente a Bebe.
Bebe era totalmente consciente de que Stan sentía algo que iba más allá de la simple amistad por Kyle. Ella conocía Marsh a la perfección: él solía caer en sus etapas de negación y la usaba a ella como vía de escape. Aquel enfermizo sentimiento acrecentaba y con ello la actitud de Stanley empeoraba con los días… Era bueno para ella el saber que eran amigos de nuevo. Ese había sido el propósito de su "proyecto" después de todo.
—Stan, te gusta—insinuó Bebe con una leve sonrisa involuntaria en sus labios.
—No, y todo esto es tu culpa—tajó, la frialdad en la voz de Stan le hizo estremecerse.
—Eres tan sexy cuando te enojas… y claro que es mi culpa, lo hice a propósito—respondió ella entrecerrando sus ojos en una expresión sumamente sensual. Se cruzó de brazos consciente de que esa postura lograba realzar sus atributos.
Bebe por alguna extraña quería comprobar que tanto había logrado con sus planes en Stan. Ella esperaba la empujara contra los casilleros en aquel desolado pasillo, preso del deseo que tanto le solía profesar y la besara como sólo él sabía hacerlo. Pero Stan no lo hizo.
Él se mantuvo inmutable con la vista fija en el suelo.
—Creo que mi pequeña propuesta te cambió, Stan—murmuró ella sin molestarse en ocultar su irradiante satisfacción.
—No me cambió. Sólo me hizo darme cuenta de un par de cosas—murmuró él con frustración, advirtiendo el entusiasmo que Bebe emanaba.
—Solo espero que ese "par de cosas" sean para bien.
Y lo era, pero Stan desconcertado se limitó a asentir lentamente con la cabeza. Tal vez Stan maduraría, sólo tal vez esa propuesta le había abierto los ojos a la realidad, eso era un hecho innegable.
….
—Vamos Bebe, mis papás no están… —murmuró Stan, tomándola por los hombros para impulsarla dentro de su casa. Precipitadamente, Stan cerró la puerta agresivamente, para después poner el seguro.
Bebe sintió los cálidos labios de Stan moviéndose febriles contra los suyos. Las manos de Stan se aventuraban expertamente por aquel curvilíneo cuerpo. Con un leve gemido por parte de la chica, ambos cayeron al sillón.
—Stan…—suspiró cálidamente ella—te tengo una pequeña apuesta…
—Dila—ordenó él, traviesamente. Su lengua jugueteaba con elpiercingque Bebe tenía en el ombligo.
—Besa a Kyle—musitó ella, gimió al sentir el cuerpo de Stan sobre el suyo.
—Eso es una propuesta—corrigió, ofuscado. — Además… ¿Qué gano yo? —preguntó el, con desconfianza.
—Lo sabrás una vez que lo hagas.
Bebe se sintió aliviada al contemplar como Stan asentía con la cabeza, sus orbes azules brillaban desafiantes.
Stan había vuelto con Wendy hacía dos semanas atrás, pero parecía no importarle en absoluto. Bebe se sentía sumamente culpable al hacerle eso, después de todo: las amigas están para apoyarse no para ser motivo de infidelidad. Más en esos instantes que Wendy estaba en una crisis emocional de la cual Bebe desconocía la causa.
Ella se cuestionaba constantemente cuándo había permitido que las cosas llegaran tan lejos. Stan le había concedido a Bebe una faceta suya que había sido ocultada por largos años: una que demostraba un fuerte resentimiento a Wendy, que se convirtió indudablemente en un deseo más allá de los parámetros comunes por Bebe Stevens.
— ¿Te acompaño a casa? —preguntó él con un deje de culpabilidad en su voz.
—No te preocupes, sé llegar sola.
….
Stan se despertó con el sudor perlado corriendo por su piel, aun a pesar del frio clima. Se estremeció violentamente sin poder evitarlo.
Gimió levemente y posó sus manos en su rostro reprimiendo un grito de frustración. Su cabeza le mataba, la culpa lo consumía lentamente como suele hacerlo el fuego con una frágil hoja de papel.
Kyle continuaba en su pensamiento sin poder apartarlo.
"Sólo fue una propuesta" pensó para sí, recordando la dulzura de su boca, de nuevo. Stan no podía evitar suponer que iba más allá de una simple propuesta, no cuando sentía esas abrazantes emociones embargarlo con tan sólo su cercanía.
Sólo entonces giró el rostro para toparse con la vista el reloj digital que reposaba en su mesita de noche: "Cuatro de la mañana".
—Sábado por la mañana—susurró Stan.
Stan no podría volver a conciliar el sueño, no con dos hechos irrevocables en su cabeza.
Primero: quería a Kyle Broflovski intensamente y Stan ya no encontraba más justificaciones con la cual negárselo, y dos: sabía que al asistir a esa fiesta estaba firmando su propia sentencia.
Y Stan no sabía las terribles consecuencias a las que se condenaba. No las sabía.
….
Howdy-Hoo! A re Mr. Hankey equisdé.
PRIMERAMENTE: la razón de porqué tardé más de una semana es simple: EXAMENES FINALES D: (ignorad las mayúsculas).
* Latkes: hice una "larga" investigación en Google sobre comidas judías._. Fue muy frustrante, pues como sabrán encontré muchos platillos pero la mayoría contenía azucares y harinas y como todo buen fan sabe nuestro precioso, hermoso, perfecto Kyle padece diabetes u_u. Los latkes son unas hum… frituras de papas e_e o patatas como les digan, pueden buscarlas en google imágenes.
Bueno, bueno la idea de Bebe y Stan, se me ocurrió cuando estaba en mi sala escribiendo normalmente cuando trataba de recordar porqué fuck Wendy y Cartman planeaban lo que no diré aun-Sí se me olvidó-. Bueno, Stan es algo asi como el "malo", él le "engañó" primero a Wendy, que ella a él. Claro si no tomamos en cuenta la vez en que Chef quería cambiar la bandera de South Park y Wendy besó a Cartman...
Stan resentido con Wendy: es obvio, Wendy lo hacía sufrir mucho de pequeño._. Con tan sólo ver SP se nota de sobra, ella es manipuladora, controladora, y cuando terminó con él enraisins, me dio tantocoraje,no sé. NO TENGO nada CONTRA ELLA, al contrario amo su personaje n_n
Gracias por el review aKagamine234, que no le pude responder porque era un review anónimo: /, pero gracias por tomarte la molestia en escribirme n_n a mí también me gusta el Creek. También gracias a los demás por sus Reviews, favoritos y alertas, los aprecio tanto y me ponen tan feliz que podría morir(?).
Si tienen alguna duda que no haya aclarado ya allá arriba -ya que ando toda atarantada porque ando algo enferma y se me pudo haber olvidado poner algo-, pueden preguntármelo ;)
Reviews?:)
