South Park no me pertenece… si no la verdadera novia de Stan sería Kyle en vez de Wendy (?)

Advertencias: Miren que son las cinco de la mañana y yo escribiendo esto! tal vez encuentren una que otra incoherencia por ello.

...

9.

"Me gustas, Kyle. Me gustas mucho".

Kyle lo observó con las pupilas contraídas en diminutos puntitos. Inmovilizado a escasa distancia de Stan, mientras él le devolvía la mirada valientemente. Stan sin apartar sus ojos de él, comenzó a subir con torpes pasos cargados de impaciencia los pocos escalones que los separaban.

—No juegues con eso—murmuró Kyle hablando con lentitud para mayor énfasis y agachó el rostro repentinamente afligido, para cortar el contacto visual.

Stan rió suavemente, no una carcajada de diversión, sino un sonido melodioso de alivio. En cierta parte para Stan era gracioso el saber que finalmente se lo había dicho. Ni siquiera había anticipado su declaración con anterioridad, simplemente quería gritárselo y repetírselo hasta el cansancio, hasta que Kyle finalmente admitiera lo inevitable, que estaban predestinados a estar juntos.

—Te quiero—admitió Stan tomándole las manos sin dejar de sonreír como un idiota.

Stan le quería. Kyle alzó la vista para observar sus ojos azules que resplandecían cálidamente, como si estuvieran respaldando la credibilidad de sus palabras.

Kyle no sabía cómo reaccionar, la conmoción aun le paralizaba el cuerpo; pero no podía culparse a sí mismo. Stan era absolutamente todo lo que ansiaba tener en el mundo.

Stan rodeó el esbelto cuerpo de Kyle entre sus masculinos brazos con fuerza, incapaz de soltarlo. Al advertir que era correspondido débilmente por parte de Kyle, depositó un suave beso cariñosamente entre los rizos rojizos y le apretó con más ímpetu contra su cuerpo. Kyle respondió ante ese gesto aferrando sus largos dedos a la espalda de su camisa, arrugándola mientras cerraba los ojos reciamente.

Kyle se alejó un poco, sin romper el agarre de su abrazo para agregar:

—Eres un imbécil.

Kyle lo atrajo hacía sí, asiéndole del cuello de su camisa reclamando con sus labios los suyos. Stan lo besó como si no se fueran a ver jamás, correspondiendo con sincronización, de una forma que resultaba involuntaria. Como si sus bocas se conocieran a la perfección, aun a pesar de sus pocos encuentros. Kyle le mordió el labio inferior a Stan, robándole un leve jadeo que dejó expuesta su cavidad bucal para exploración de Kyle, el cual aprovechó para invadirle con su lengua reconociendo aquel sabor estremecedor que tanto le caracterizaba.

—Basta—gruñó Stan apartándose de Kyle, negando aquel deseo que le hervía las venas y le gritaba que lo tomara ahí mismo.

Kyle lo contempló confundido.

—Primeramente…—comenzó, acomodándole meticulosamente un molesto rizo rebelde que le caía por la frente a Kyle; después con el dorso de la mano le acarició la mejilla que se ruborizó ante el contacto— ¿Por qué me ignorabas?

—Te estoy protegiendo—Kyle tomó la mano de Stan, dispuesto a apartarla. Se sentía tan correcto para ambos, que lo que comenzó como un movimiento despectivo, se convirtió en ese inusual momento íntimo. Kyle entrelazó sus dedos con los de Stan, que temblaban ligeramente de regocijo.

— ¿De qué? ¿De Craig? Sabes bien que yo puedo patearle…

—No…—le interrumpió de inmediato con desfachatez. Soltó un suspiro y continuó— No comprenderías.

Kyle recordó con pesadez su encuentro con Cartman, aquel sábado por la noche. Las amenazas lucían tan inofensivas con Cartman a la distancia, que Kyle llegó a la conclusión de que resultaba sumamente conveniente que le contara la situación a Stan para evitar futuros malentendidos.

—Algo… algo pasó en aquella fiesta—Stan se limitaba a afirmar lo que pasaba por su mente, al lapso que negaba ligeramente con la cabeza, —algo que no quieres que sepa ¿Qué puede ser tan malo como para que tengas que ocultárselo a tu propio mejor amigo?

Kyle sorprendido le regaló una media sonrisa melancólica.

—Esa fiesta… Cartman me dio una paliza—antes de que Stan comenzara a replicarle, le posiciono el índice sobre los labios. —Yo le hubiera dado su merecido pero estaba ebrio. Me dijo que me alejara de ti… Supongo que fue porque es homofóbico, ya sabes lo de la enfermería, —se ruborizó ante la rememoración de aquel hecho. — Terminó por amenazarme con hacerte algo si te lo contaba.

Una vez que lo resumía de aquella forma, para Kyle no sonaba tan grave como solía pensar que era. Aun así, Stan parecía confundido como si sólo le hubieran contado el inicio de una larga historia.

—Pudiste habérmelo dicho.

—Te iba a lastimar si te hablaba, lo que él quiere es separarnos—completó Kyle con firmeza.

Stan le palmeó suavemente la cabeza como restándole importancia a Cartman.

—No te preocupes, saldremos de esta—susurró dándole un beso en la frente con ternura. —Por cierto, ¿qué pasó después?

Kyle lo pensó unos instantes antes de responder. Cabía la posibilidad de que Stan se molestara al conocer la identidad de quién lo había sacado de aquel problema, pero no podía darse el lujo de mantener su recién reparada amistad a base de mentiras.

—Craig me llevó a casa.

— ¿Por qué jodidos siento que no me estas contando algo? —le preguntó Stan advirtiendo como Kyle apartaba la mirada con impotencia. —Te acostaste con él, ¿verdad? —escupió Stan repentinamente alterado, y al no obtener respuesta, interpretó aquel silencio como un sí.

Stan se apartó de Kyle preso de la repulsión que le provocaba. Retrocedió rápidamente un par de escalones antes de retomar su revoltijo de insultos, que eran como delgadas estacas que viajaban directo hacia el corazón corrompido de Kyle.

—No puedo creer que sólo seas una puta más que fue jodida por Craig. Y pensar que creía que eras mejor que yo.

Stan soltó una carcajada aguda de histeria, antes de largarse de ahí. Kyle le regaló una última mirada en espera de que pudiera comprenderlo. Aun consciente de que era más que inútil.

….

Stan arribó a su habitación más rápido de lo que había anticipado con anterioridad. Stan abrió la elegante puerta con la creciente torpeza de sus dedos temblorosos,-inquietud ahora implantada por la ira que le consumía el cuerpo-, era incapaz de asimilar lo que suponía ser la verdad.

El dolor le laceraba el pecho de una forma que nunca había experimentado, estrujándole los pulmones que recibían oxigeno entre nerviosas bocanadas entrecortadas.

El odio comenzaba a quemarle cada fibra de su ser, incendiando los rastros del aprecio que sentía por Kyle, entremezclándose con aquel asco producto de permitirse amar a alguien tan egoísta, culminaba por convertirse en una impotencia agotadora.

Stan no estaba dispuesto a dormir con Kenny, ni con cualquier otra compañía; así que arrastrando los pies, se tiró patéticamente al enorme sillón, que le quedaba más cercano que las cómodas camas, aun sabiendo que no dormiría en toda la noche. Dejó que unas lágrimas corrieran por sus mejillas, lágrimas frías de rabia… nada de aquello era justo. Nada.

….

Los nacientes rayos de la mañana se infiltraron por el enorme ventanal, traspasando las costosas cortinas que rozaban los tablones de madera del suelo con delicadeza. La intensidad de la luz al rosar el apolíneo rostro de Craig, le perturbó. Abrió lánguidamente sus ojos verdes, acostumbrándose a la iluminación sin inconveniente alguno y atisbó a Kyle, que reposaba a su lado, sentado sobre el colchón abrazando sus piernas.

—Buenos días—murmuró Kyle sin entusiasmo, con la voz cansina.

— ¿Dormiste? —inquirió Craig toscamente, desconfiando de las ojeras bajo sus ojos con tintes rojizos provenientes de un seguro insomnio.

Craig de un salto se colocó de pie en el suelo, con un sonido seco.

—No mucho—mintió Kyle, mordiéndose el labio inferior por sonar tan vulnerable. Como si le gritara que todo era una mentira, que nada era real, que había sido deshonesto todo el tiempo y que no le merecía.

No sólo le había sido infiel a Craig, sino que tras recibir una declaración de los sentimientos que Stan le profesaba había sido lo suficientemente estúpido como para arruinarlo todo… de nuevo.

—Le fui infiel a Tweek.

Kyle sorprendido le contempló. Contempló aquellas atractivas facciones tan perfectamente esculpidas, deformadas por el remordimiento que le carcomía la tranquilidad. Sus orbes frívolamente ensombrecidos por aquellos rastros del pasado que no podía desertar en el olvido. Mechones de negros cabellos similares a una tonalidad azabache le resbalaban por la frente, cubriéndole la mitad de su rostro.

Kyle intentó preguntar con discreción el porqué de sus palabras, pues no tenían relevancia alguna con lo anteriormente dicho. Abrió la boca, pero lo único que salió de su apretada garganta fue un tosco "¿Qué?", con voz agudizada por el asombro.

—Esa es una de las razones por las que no bebo. En una fiesta estaba tan fuera de control—se observaba las palmas de las manos con repulsión, como si odiara lo que veía, —… y Thomas—se le rompió la voz y regresó a su usual tono monótono e indiferente. —No es necesario que te dé detalles, pero a lo que quiero llegar es que jamás sería capaz de hacerte algo así.

Kyle advirtió como Craig caminaba inquieto por la alfombra en semicírculos, aquellos pasos sosegados quebrantaron la quietud del ambiente rítmicamente.

— ¿Todavía lo quieres? —inquirió Kyle, incorporándose de la cama.

—No, por supuesto que no. Cortamos hace bastante, ya.

—No me refiero a Tweek.

Craig le miró con desesperación.

—Yo nunca quise a Thomas, simplemente se dio—respondió con inmutabilidad, como si no le importase convencer a Kyle, que erguido a un par de metros de distancia, se alejó precipitadamente hacia su maleta dispuesto a buscar su traje de baño.

—No me crees.

Kyle tomó la prenda, ciñéndola con fuerza entre sus dedos, y se retiró con un silencio involuntario. Giró el picaporte de la puerta, pero antes de retirarse decidió que no podía ser tan injusto con Craig, después de todo no eran tan diferentes.

—Estaré en la piscina—farfulló, con una hostilidad proveniente de sus propios pensamientos.

Se retiró apresuradamente, demasiado acobardado como para enfrentarse a Craig, y a aquellos extraños sentimientos que comenzaban a comer su confundida mente.

….

Kyle cruzó el enorme umbral que separaba las escaleras de la enorme área de la piscina, en su brazo izquierdo cargaba una toalla blanca, en el derecho un cambio con ropa casual compuesta por unas bermudas tonalidad caqui y una camiseta verde de cuello redondo. Portaba solamente un traje de baño, por lo que quedaba al descubierto su pecho amplio.

Kyle no era gordo, y estaba levemente marcado en su abdomen por el ejercicio, pero al divisar al resto del equipo en el agua de la piscina llevando a cabo un improvisado partido de voleibol, le hizo sentirse un poco inseguro el contraste con sus musculosos compañeros.

En ese preciso instante, Stan en un salto, golpeó con el antebrazo la pelota blanca con precisión. Al elevarse, sus cabellos negros totalmente empapados se agitaron salpicándole el hermoso rostro. Como si fuera el modelo de un anuncio de champú.

Kyle se acercó a cortos pasos, deteniéndose en una silla de en junto a la alberca para dejar su ropa y una toalla que usaría para secarse con posterioridad. Kenny comenzó a llamarle desde las aguas de la piscina con su voz grave y seductora, cualquier frase que saliese de entre sus labios sin duda parecía una insinuación de doble sentido.

— ¿Quieres unirte al juego? Nos falta uno y el equipo de Token está acabando con nosotros—sugirió Kenny, gritándole desde la otra punta donde cuidaba de su posición.

— ¡Que va! jugaré—respondió Kyle, corriendo hacia la orilla para después: dar un salto al agua, una pequeña simulación de clavado que le hizo ganarse unas sonrisas francas por parte de sus amigos, y unos puños crispados por parte de Jason y su séquito.

….

Después de aquel partido, que a pesar de las tensiones provocadas por Jason, fue muy entretenido; Kyle acompañó a Kenny, Kevin y Token a su habitación del hotel. Ambas habitaciones eran iguales, pero Kyle agradecía la ausencia de Craig para pensar las cosas con más dedicación.

Kyle estaba sentado en el borde de la cama más cercano a la ventana, por donde se observaba un cielo despejado, de un azul muy claro, junto a los demás, que charlaban sobre cómo habían vencido a los demás equipos el viernes. Kevin sentado en la otra cama en posición de meditación, cambió repentinamente de tema.

—Estoy hambriento—gruñó de pronto, poniéndose de pie sobre la cama. No traía puestos sus zapatos por lo que nadie le riñó.

—Toma—le dijo Kenny en respuesta, lanzándole una bolsa de frituras que con un crujido sordo, Kevin atrapó sin vacilar.

Kevin intercalaba entre sonreír como un infante y comerse las frituras de la bolsa mientras saltaba sobre el colchón animadamente, haciendo revotar levemente a Token por los brincos.

Token checó nerviosamente la hora en el reloj de la mesilla de noche de en junto a la cama, haciéndole un gesto significativo a Kenny sacó su celular, y se sumió en él, ignorando a sus compañeros.

—Kevin—comenzó Token tras unos instantes—acompáñame con Clyde; necesito pedirle algo.

Al hablar jugueteaba con sus dedos por encima de su regazo, con nerviosismo.

Unos cuantos segundos más, Kyle y Kenny se encontraban solos en el cuarto de hotel. Kenny se había colocado junto a Kyle con una expresión de solemnidad en el rostro.

—Hoy no te he visto con Craig.

—Está cansado—respondió Kyle, tajante. —No quiso salir de la habitación.

La puerta de la habitación se abrió de súbito, estruendosamente. El ruido provocó una acción de mero reflejo en Kenny y Kyle que giraron el rostro al lugar de donde provenían unos pasos agiles que Kyle conocía a la perfección como si fueran suyos propios.

—Parece que interrumpo algo—masculló Stan al entrar furtivamente a la enorme habitación; sus azules ojos entrecerrados con hostilidad yacían posados en la figura de su mejor amigo que descansaba sentado en el borde de la cama y al otro extremo Kenny reposaba inofensivamente, sonriendo socarrón como si fuese consiente de una pequeña broma privada de la que sólo él tenía conocimiento.

—Sólo interrumpiste nuestra charla—musitó Kenny, mostrándose repentinamente serio.

Stan permaneció paralizado de pie bajo el marco de la puerta con los largos dedos ceñidos con fuerza en torno a la redondez del frío picaporte.

—Por supuesto, sobretodo viniendo de alguien como él—farfulló como si escupiera veneno con cada mordaz palabra, refiriéndose a Kyle que se mantenía cabizbajo por la humillación, con los rebeldes rizos cobrizos cubriéndole gran parte de su sombría cara.

—Basta, Stan. Detente— suplicó Kyle con voz apaciguada, mientras le dedicaba una cohibida mirada lastimera.

—Detenerme no cambiara lo que eres—respondió Stan casi inaudiblemente, apartando la vista para no observar aquellas orbes verdes afligidas.

Stan se retiró velozmente del cuarto, sin tener idea de a donde se dirigía y el porqué de sus acciones no premeditadas. Kenny le palmeó la cabeza suavemente a Kyle antes de correr detrás de Stan.

….

— ¡Detente ahora mismo! —le ordenó Kenny entre gritos, al doblar a la izquierda. Le dolían los músculos de las partes bajas de las piernas por las cansadas actividades que había tenido en la semana, aun así su respiración continuaba rítmicamente estable como si no pudiera agotarse.

Aproximadamente cuatro metros más adelante Stan se detuvo finalmente, pero permaneció sin moverse de su posición para no encarar a Kenny.

—Stan, sé porque estás enojado—comenzó.

Conforme más hablaba más se acercaba a Stan, que se mantenía inerte como una perfecta estatua.

—Kyle sólo se acostó con Craig porque estaba borracho. ¿Es que acaso no notas sus esfuerzos patéticos para olvidarte? Él te quiere, y tú le tiras migajas de desprecio.

—Kyle quiere a Craig.

—Inclusive Craig lo sabe… sólo tú puedes detener este jodido circo. No lo hagas porque te lo pida, ni porque quieres a Kyle, sino por ti. Por tu propia felicidad—terminó Kenny lo suficientemente cerca de Stan como para posar una de sus manos en su hombro.

—No lo sé. Pero creo tener una idea de que hacer—dicho esto se echó a correr por el pasillo en una dirección contraria a la estimada.

….

Kyle jugueteaba nerviosamente con el borde de sus shorts cuando la puerta se abrió de golpe, no alzó la vista al saber quién cruzaba la habitación.

—Kenny—le llamó Kyle en un murmullo.

— ¿Podrías dejar de confundirme con otras personas? —le pidió la voz melodiosa, perteneciente a Stan al mismo tiempo que sus manos le tomaban de la nuca para atraerlo hacía él en un ansiado beso.

Kyle correspondió con fiereza jugando con sus cabellos negros entre sus dedos; después jadeó al sentir como Stan lo empujaba para recostarlo sobre el colchón y posicionarse encima de él.

—Demonios, te necesito—masculló Stan al separar su boca de la de Kyle, acariciándole con el dorso de la mano una de sus mejillas sonrojadas.

—Y que lo digas—suspiró Kyle.

Los labios cálidos de Stan se deslizaron por el largo de su cuello, bajando hasta llegar a su clavícula. Las ropas que portaban comenzaban a estorbar, y las manos gentiles complacientemente comenzaron a desnudarlo, quitándole aquella molesta camiseta.

Stan retomó su recorrido por el cuerpo de Kyle, explorando aquel níveo pecho con sus labios, posándolos sobre su pezón izquierdo para mordérselo, sacándole un vergonzoso gemido a Kyle, quien cerró los ojos entregándose a la placentera sensación.

— ¡Stan!

Kyle emprendió una exploración en el cuerpo de Stan, quitándole su camisa, pasándola por encima de su cabeza, para después caer sobre el suelo silenciosamente. Tras los finos trazos de su abdomen ante sus propios ojos, no pudo despegar la vista. Estaba hipnotizado por la vista de su torso masculino, tan perfecto como recordaba. Kyle entreabrió sus hinchados labios para devorar la boca voraz de Stan que le regaló su propio aliento mientras sus manos no detenían las caricias, en un frenesí de descontrol.

Stan procedió a quitarle las molestas bermudas a Kyle, para dejar solamente aquella ultima prenda que protegía de la total desnudez, a aquel cuerpo que temblaba de pasión bajo el suyo en búsqueda de más; después el continuó con su propio pantalón de mezclilla, quedando al igual que su mejor amigo portando sólo un bóxer.

Kyle sonrió nerviosamente al percibir como Stan sacaba su propia erección, para restregársela en su pálido vientre desvergonzadamente. Kyle jadeó al ser tomado por sorpresa cuando Stan le retiró la ropa íntima, dejándolo desnudo y completamente a su merced.

—Hazlo—le ordenó Kyle, abriendo los ojos un poco.

Stan le separó las piernas colocándolas cuidadosamente sobre sus hombros de un solo movimiento.

— ¿Estas completamente seguro sobre querer continuar? —le preguntó Stan en un murmullo, al lapso que entrecerraba sus orbes fijas en el ruborizado rostro de Kyle, quien le devolvía la mirada casi con inocencia, con los ojos muy abiertos y los labios rosados apretados en una fina línea.

—Por supuesto, idiota—le dijo Kyle, sonriéndole con dulzura.

Stan inquieto, introdujo tres de sus propios dedos en su boca, lubricándolos con su propia saliva para mayor facilidad de deslizamiento, necio a hacerle daño alguno a Kyle.

Kyle cerró los ojos y gimió sonoramente, entregándose a la sensación regocijante de la repentina penetración de los dedos de Stan en su estrecha entrada, dilatándola con suaves movimientos circulares.

—Te quiero, maldita sea—gruñó Stan depositando un suave beso en su frente, mientras retiraba sus dedos.

Kyle frunció el entrecejo y jadeó de sufrimiento al abrigar el auténtico dolor apoderarse de su cuerpo, tras sentirse invadido por la entrepierna de Stan, que le penetró con cuidado en su estrecha entrada, preparado a hacerlo suyo. Stan le rodeó entre sus fornidos brazos, meticulosamente, tratándolo con la delicadeza con la que alguien acaricia con un cristal que apto de romperse entre sus manos. Stan se mantuvo inmóvil, con el deseo arremetiendo contra él, tentándolo a continuar egoístamente aun a pesar de que lastimara a aquella persona que reposaba bajo de él, con las mejillas encendidas y los parpados apretados con fuerza.

—Continúa—susurró Kyle entre suspiros entrecortados, suplicante por un poco de atención con aquel satisfactorio sufrimiento. El regodeo era de mayor magnitud que el dolor, y ante aquella orden Stan incapaz de desobedecerlo comenzó a mover sus caderas contra las de Kyle, obedeciendo a aquel llamado de la lujuria que le hacía aumentar el ritmo en búsqueda del apogeo de la culminación de sus deseos.

Stan se perdió entre el verdor de sus ojos enmarcados por aquellas cobrizas pestañas espesas, mientras el placer le hacía perder la cabeza, aun a pesar de que ansiaba estar totalmente consciente, lo aclamó como su propiedad. Ambos se entregaron a lo prohibido, fundiéndose en un solo ser. El vaivén alcanzado en violentos movimientos sincronizados, y la ausencia de gritos, acallados por la necesidad de discreción, fueron remplazados por jadeos y gemidos que tornaban el acto, en un instante especial. Murmuraciones por parte de Kyle interpretadas como exigencias de que fuera más rápido, rompiendo las limitaciones de el autocontrol de Stan que le impedían lastimar aquel angosto cuerpo que tanto amaba, tornando sus embestidas en algo agresivo.

Gemidos de pasión por ambas partes se entremezclaron con la decadencia abrupta de sus exhalaciones desesperadas. Stan comenzó a sentir su cuerpo invadido por una sensación que le hacía estremecerse en una agonía placentera, al lapso que Kyle al ver inminente el clímax, llamaba su nombre hambriento de su ser. De su piel, de su esencia picante mientras se aferraba con fuerza a las sábanas. Un cosquilleo en sus espaldas, un escalofrío que recorrió sus columnas, dirigiéndolos al máximo punto del apogeo de la satisfacción, llevándolos al orgasmo simultáneo. La calidez de la semilla de Stan inundó el interior de Kyle, que casi de inmediato se corrió manchando sus vientres y el –anteriormente- pulcro cobertor.

Stan salió de Kyle, al mismo tiempo que recorría su rostro sudoroso con cortos besos, en sus mejillas sonrosadas, o en la punta ligeramente redondeada de aquella pequeña nariz. Terminó con un suave beso en sus labios, que temblaron levemente pero correspondieron por unos efímeros segundos.

— ¿Me creerías si te digo que no me siento culpable por esto? —le preguntó Kyle, en un susurro apenas audible.

Stan rodó hacia el costado de Kyle, para que con la falta del peso de su propio cuerpo sobre el suyo recuperara la respiración con mayor facilidad.

—Luego tendremos tiempo para culparnos.

Kyle esperando que así fuera, buscó a tientas la mano de Stan en medio de la oscuridad. Al encontrarla, Stan le respondió entrelazando los dedos con dulzura.

— ¿Me creerías si te digo que te quiero? —inquirió Kyle, nuevamente.

Sólo se oyó una carcajada silenciosa, acallada por el agotamiento.

— ¿Me creerías si te digo que yo también? —cuestionó Stan a su vez, colocándose de lado para contemplar a Kyle. —Eres un cursi, Kyle.

—Cállate—farfulló.

—Pero eres perfecto así.

Nuevamente se escucharon unas suaves risas, esta vez, aplacadas por el desesperado encuentro de labios que tanto necesitaban.

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Demasiado fluff para mi*vomita*… en especial el lemmon, WTF was that? Es lo más raro de lo raro que he escrito… en fin espero no haber tardado tanto(?), ya saben por la escuela... y por el jodido rol de SP que consume todo el tiempo libre como una droga e_é.

Este hubiera sido un buen final, pero no e_é, hay muchas cosas sin aclarar aún y se van a sorprender con lo que les tengo preparados en los próximos capítulos… los problemas sólo estan por comenzar, con eso digo todo.

Gracias por sus Reviews, alertas y favoritos, realmente los aprecio n_n.

Y si… habrá Bunny… después. Ese después puede ser interpretado como el próximo capítulo... tal vez.