Shiori tiene al pequeño bebé en brazos – Mi amor, no pensé en lo complicad que será llevarte hasta el templo – ahora sosteniendo al pequeño con un solo brazo se pone a buscar un poco dentro de uno de los armarios de la casa. –Creo que lo único que quedo de cuando eras un bebé fue un asiento para carro… pero me pregunto si podría ser peligroso siendo tú tan pequeño- El bebé sigue dormido pero por alguna razón Shiori tiene la necesidad de estarle hablando. Por fin dio con el pequeño asiento para carro, lo toma con una mano y se dirige al auto.
Una vez había terminado de acomodar el asiento en la parte trasera de su auto, pone al pequeño niño en el asiento y lo asegura con cuidado. Antes de ir al templo la madre sabe que tiene que comprar algunas cosas para el pequeño. Shiori maneja directo a un supermercado, tiene toda su concentración puesta en el camino cuando una pequeña risa la hace mirar por el espejo y puede ver que su pequeño niño se ha despertado y parece muy feliz. Shiori sonríe al escuchar las risillas y balbuceos del pequeño.
Llegando a la tienda Shiori entra con su pequeño niño en brazos. Muy rápido se dispone a buscar lo necesario: pañales, un pañalero, talco, ropita, biberones, leche en fórmula y agua embotellada. Estaba segura de que solo compraría la ropita necesaria cuando vio unos lindos mamelucos que contaban con gorritas de animales y no pudo resistirse a llevar algunos que otros y aprovechando la vuelta se decidió por comprar una cámara digital. Definitivamente no desaprovecharía el momento de conseguir fotos nuevas. Mientras hacía las compras muchas señoras y jovencitas se acercaron a ella para elogiar lo bonito y tierno que era su hijo, y cada vez que se acercaban a ella no podía evitar pensar que de cierta manera le emocionaba tener un bebé de nuevo pero ese bebé era su hijo de dieciséis años y quién sabe si correría algún peligro estando en esa forma, así que se apresuró a pagar las cosas y a ir directamente con la maestra Genkai.
Después de haber conducido por casi 40 minutos llega a la entrada del templo, estaciona su carro, se cuelga la pañalera y toma al bebé.
Con el solo hecho de ver la cantidad de escaleras que tiene que subir para llegar al templo se cansó, ahora no se imagina como se sentirá cuando llega al último escalón. El pequeño Shuichi comienza a balbucear pareciera que quiere llamar la atención de su madre, Shiori baja la cabeza para verlo y puede ver como el pequeño con cara sonriente le saca la lengua y empieza a hacer extraños soniditos –Pequeño, ¿es qué acaso te estas burlando de mí?- Shiori le sonríe, y comienza a subir las escaleras.
Al llegar a la cima la mujer puede escuchar un gran escándalo –Espero que todo se solucione rápido, los amigos de mi hijo son muy escandalosos. – Suspira mientras se adentra a la casa.
Yusuke, Kuwabara, Keiko, Botan y Seiryu parecían pasar muy buen tiempo jugando a la baraja, Yukina y la maestra Genkai sentadas en la misma mesa que ellos pero disfrutando de algo de té, mientras que Hiei parecía haberse quedado dormido en el suelo.
Yukina y Genaki son las primeras en notar a la mujer -¡Sra. Shiori!- exclama alegre el demonio de hielo provocando que todos los demás a excepción de Hiei volteen a ver a la mujer.
-Buenas noches- Shiori camina hacia ellos.
-Buenas noches- Contestan los demás al mismo tiempo. Todos miran el pequeño bulto que tiene la mujer entre los brazos -¿El problema de Kurama es…?- pregunta Genkai mientras fija su mirada en el bebé quien reía.
Shiori encoge un poco los hombros. Yusuke y los demás muchachos se paran para apreciar al bebé –El problema del que nos habló Genaki es este- dice Yusuke mientras se rasca la barbilla. Las chicas, incluida Genkai veían al bebé con mucha emoción mientras que Yusuke y Kuwabara lo observaban con cara extraña.
Hubo un pequeño silencio hasta que Yusuke y Kuwabara saltaron un poco hacia atrás y señalando al bebé soltaron unas grandes carcajadas –No puedo creer que ese sea Kurama- dice Yusuke mientras comienzan a salir lágrimas de sus ojos debido a la risa.
-Lo sé- continua Kuwabara con sus carcajadas –Tiene tan poco cabello-
-Tan poco cabello- repiten ahora los dos chicos mientras se sujetan el estómago que les comenzaba a doler por tanta risa.
Ya se habían calmado todos y habían pasado a sentarse al lugar en dónde estaban jugando cartas, las chicas guardaron las cosas y pasaron a sentarse todos juntos. Ahora quien tenía al pequeño bebé Kurama en brazos era Keiko, Shuichi sostenia fuertemente uno de los dedos de la chica con su pequeña mano tratando de llevarlo a su boquita –No, no hagas eso pequeño- dice Keiko mientras las otras chicas observan con mucho cariño y tratan de hacerle juego al niño.
-Alguna idea de qué es lo que pasó- pregunta Shiori.
-La verdad no tengo ninguna- dice Genkai tras sorber un poco de té.
-Qué raro- Yusuk recarga su cabeza en su mano derecha.
-¿Hay algún demonio que pueda hacer que las personas se vuelvan jovevenes?- pregunta Kuwabara.
Shiori se asusta un poco -¿Un demonio?- voltea a ver a las chicas y a su hijo -¿Creen que haya sido cosa de un demonio?-
-No estoy segura. Para ser sincera nunca había escuchado de un demonio que fuera capaz de hacer que una persona regrese a su infancia- Genkai sostiene pensativa su taza de té.
Los cuatro participantes en la conversación guardan silencio dejando que lo único que se escuche sea la risa del pequeño y de las chicas.
De pronto se escucha un fuerte estruendo causado por el impacto contra la mesa de la mano de un Kuwabara algo emocionado –El bello Suzuki- grita provocando que todos los presentes se asusten un poco por el impacto y que el pequeño bebé comience a llorar desconsoladamente.
¡Pero que par de pulmones tiene el niño! –Mira lo que hiciste idiota- Seiryu le reprocha a su hermano, así mismo la chica se aleja de Keiko para evitar que el llanto del niño se escuche tan fuerte en sus oídos.
Por más que Keiko intentaba arrullar al pequeño no conseguía hacerlo callar.
Genkai toma un pastelito – Ya recuerdo por qué nunca tuve hijos- comienza a comerlo.
Cada vez el llanto del bebé es más fuerte, tan fuerte que incluso Hiei se muestra perturbado en su sueño y decide pararse.
Shiori se para inmediatamente y comienza a sacar un biberón, agua embotellada y la leche en formula –Keiko, te importaría cuidarlo mientras le preparo su leche- pide amablemente la señora.
-Ya, ya- Trata de calmarlo –No se preocupe, solo no se tarde por favor- suplica la chica.
Hiei se levantó y fue directo a la fuente de aquel perturbador sonido. Queda sorprendido al ver al bulto que carga Keiko. Imposible, piensa -¿Eso es Kurama?- todos le responden asintiendo con la cabeza. Hiei chistó. –Hace mucho ruido. ¡Ya cállate!- todos quedaron en silencio.
-Vaya, eso fue muy rudo pero funciono- dice Yusuke mientras le da una palmada en la espalda al chico vestido de negro.
El pequeño solo podía mirar a Hiei mientras sollozaba, desafortunadamente pronto el sollozo explotó en un llanto más fuerte y con mucho más sentimiento.
-¡Sra. Hatanaka, dese prisa, por favor!- Grita Botan desesperada.
Shiori llega deprisa al lugar en dónde se encontraban todos con el biberón en mano. La Sra. Shiori toma al niño de los brazos de Keiko y comienza a alimentarlo, pronto el llanto cesó. –Pobre de mí príncipe. Se moría de hambre-
El bebé se calmó y todos regresaron a sentarse, esta vez Hiei se unió a la conversación.
Kuwabara tose un poco –Bueno, como les estaba diciendo- cruza sus brazos –El bello Suzuki-
-¿El bello Suzuki?- Yusuke rasca su cabeza –Es nombre…. No me suena para nada ¿Por qué "bello"?
-Yo creo recordar al "Bello Suzuki"- Seiryu se une a la plática -¿No es el sujeto que estaba disfrazado como payaso en el Torneo Oscuro?-
-Sí, justo ese- Kuwabara se alegra de la buena memoria de su hermana.
-¿Dices que ese payaso fue el que convirtió a Kurama en un bebé?- pregunta Hiei molesto.
Kuwabara piensa un poco –No. Él nos dio a Kurama y a mí una pócima y una espada respectivamente. Y si no recuerdo mal la pócima de Kurama podría causarle efectos secundarios pero la verdad es que nunca supe si Kurama los había sufrido o no. Tal vez son efectos tardíos-
-¿Y en dónde podemos contactar a ese tal Suzuki para que nos informe bien acerca de cómo revertir los efectos?- pregunta Botan mientras observa lo lindo que se ve su compañero tomando de su biberón.
-Yo no tengo manera de saberlo- Dice Kuwabara –Kurama lo llamo para participar en el Torneo del mundo Demoníaco, él debe de saber-
Hiei chistó.
Yukina muy preocupada se toca una mejilla –Pero Kurama es un bebé y no nos puede dar esa información-
Yusuke golpea sus manos –Lo tengo- dice –Hiei nos puede dar esa información-
-¿Yo?- dice Hiei confundido.
La cara de Botan se ilumina –Claro, puedes usar tu jagan para leer la mente de Kurama- tras esa "genial idea" la cara de la mayoría de las personas en la habitación se había iluminado mientras que Shiori, Seiryu y Genkai se muestran algo desconcertadas ante tal descabellada idea.
Shiori voltea a ver a su pequeño –Hijo, tus amigos no son muy inteligentes- piensa ella.
Genaki sorbe de su té –Sabía que eran algo tontos pero todos ellos acaban de sobrepasar cualquier nivel de estupidez existente- piensa la maestra.
Seiryu solo ríe.
-Excelente idea Yusuke- animan al chico Keiko y Kuwabara al mismo tiempo. Las tres mujeres mayores solo suspiran.
-Bien- Hiei retira la venda de su frente dejando ver su tercer ojo abierto. Shiori lo mira con un poco de miedo. Hiei se concentra para entrar a la mente del bebé.
Tras esperar unos minutos Hiei vuelve a colocar la venda en su lugar, y sus mejillas se tornan un poco rojas. Se sentía estúpido ¿Cómo es que había pensado que eso funcionaría?.
-¿Y bien?- pregunta Yusuke.
-Saciedad y cansancio- dice Hiei algo molesto. Eso es lo que está pensando o debería decir sintiendo en estos momentos-
-¿Saciedad y cansancio?- repite Yusuke.
Tras eso Seiryu comienza a reír como loca. -¡Todos ustedes son unos torpes!- dice entre risas. -¿Cómo rayos se les ocurrió pensar que un bebé podría dar esa clase de información? Duh- Las palabras de Seiryu provocaron enojo y vergüenza en los chicos que habían intentado obtener la información de esa manera, mientras que Shiori solo sonrío un poco.
-Lo mejor será que vayamos a dormir y mañana preguntemos a Koenma si el tiene información de "El Bello Suzuki"- dice Genkai.
-Me parece bien- Secunda Shiori poniendo el biberón en la pequeña mesa. Comienza a arrullar al bebé.
Todos se levantan de sus lugares y se dirigen a sus habitaciones.
