Que noche tan pesada para la mayoría de nuestros héroes. El bebé se levantaba prácticamente cada dos horas llorando a todo pulmón para que lo alimentaran. La segunda vez que el bebé comenzó a llorar Hiei decidió que preferiría dormir en la cima de algún árbol antes de que su sueño fuera perturbado por tercera vez, y eso fue lo que hizo. Yusuke y Kuwabara se levantaban pensando en que alguien debería de ponerle cinta en la boca al pequeño, y con mucha razón ya que después de despertarse por el llanto batallaban mucho para poder recuperar el sueño y cuando por fin podían recuperarlo ya iba siendo hora de que el niño se despertara a llorar nuevamente.

La maestra Genkai durmió tan plácidamente. No parecía haberse dado cuenta de los llantos del pequeño. Las chicas aunque se despertaban más que sentirse molestas por el llanto se veían muy interesadas en ir y tratar de ayudar a Shiori, bueno todas menos Seiryu, ella estaba más interesada en dormir.

¿Y qué pasa con la madre? Cada que el pequeño despertaba Shiori apresurada preparaba la fórmula para alimentar a su hijo y así evitar molestar a los demás, cosa que obviamente no consiguió. Después de alimentario o de cambiarle el pañal el pequeño Shuichi hacia muchos ruiditos, como si estuviera platicando con ella. –Mi cielo, ya comiste, ya estás limpio, ahora duérmete y duerme hasta que amanezca. Mami no se queda dormida tan rápido como tú- dice ella mientras juega con la barriguita del nene.

En algún momento de la noche Shiori aprovecho que su hijo no tenía ganas de dormir así que se acercó a la pañalera, busco los trajes de animalitos y la cámara que compro ese día.

-Muy bien- comienza a cambiar al niño –Primero este- señala un lindo traje con gorra de gato.

Shiori comienza a tomar muchas fotos del pequeño cuando escucha que llaman detrás de la puerta corrediza. Eran las chicas.

-Pasen- dice con voz suave. Yukina, Botan y Keiko entran –Chicas, siento mucho si no pueden dormir-

-¡Pero miren que lindo se ve Kurama!- grita Botan.

-No grites, Botan.- dice Yukina –Puedes despertar a los demás- Si Yukina supiera que uno de los chicos se fue y los otros dos no pueden mantener los ojos cerrados.

-Lo siento- dice apenada.

Keiko mira la cámara que sostiene Shiori –Sra. Shiori, ¿Le gustaría que le tomará una foto con su bebé?- pregunta muy amablemente.

Shiori queda sorprendida al escuchar "con su bebé" sonríe –Me encantaría, que amable Keiko-

-Yo también quiero una foto con Kurama, es demasiado lindo- Yukina se cubre los labios con su mano derecha y ríe un poco.

-Entonces yo también- continúa Botan.

Y así pasaron dos horas de su noche, tomando fotos al pequeño solo y con ellas, y cambiándole de trajes hasta que el pequeño comenzó a llorar nuevamente pero esta vez de cansancio, tal parece que se había frustrado por no poder dormir.

Las chicas se despidieron de Shiori y se dirigieron a su habitación. Shiori arrulló al niño hasta que se quedó dormido, que por cierto no duró mucho dormido.

A la mañana siguiente, Yusuke y Kuwabara se dirigen a la habitación en donde suelen juntarse cuando van al templo, algo así como la sala de la maestra, y pueden ver a unos bien descansados Hiei y Genkai, las chicas parecían solo un poco cansadas y Shiori, bueno, ella tenía unas enormes manchas negras alrededor de los ojos.

Hiei voltea hacia el par de chicos –hn- se le ve una cara feliz -¿Qué tal la noche? ¿Listos para ir a buscar a Suzuki?-

-El Bello Suzuki- lo corrige Kuwabara. Bosteza -¿No puede esperar para mañana?- vuelve a bostezar.

-Seguro si hubiera sido alguno de ustedes Kurama ya se hubiera puesto a buscar a ese tipo, creo que incluso ya lo habría encontrado- dice Seiryu mientras se recarga sus codos en la mesa. Todos los demás asienten.

-Bien- dice molesto Yusuke- Pero primero desayunaremos-

-No hay tiempo- Hiei se levanta –Vamos- debido a su velocidad pareciese que se teletransporto.

Yusuke y Kuwabara lo siguen de prisa pero no sin irse quejando de la falta de comida y el exceso de sueño.

La tarde había pasado muy tranquila, los tres chicos se habían ido a buscar a Suzuki y las chicas se quedaron cuidando al bebé mientras Shiori bajo la escalinata del templo a buscar ropa para poder darse un baño.

Después de un rato el pequeño se quedó dormido y las chicas lo acostaron, acto seguido ellas se fueron a tomar el té con la maestra.

El bebé dormía plácidamente. De pronto alrededor de él se empezó a formar una espesa niebla que inmediatamente lo cubrió, una vez que la niebla se disipó se pudo observar a un pequeño niño de aproximadamente dos años.

El niño abrió un poco los ojos y al desconocer totalmente el lugar en el que estaba comenzó a llorar -/mama/ /papa/- gritaba con tal sentimiento.

-¿Escuchan eso?- Keiko lleva su mano a su oído y hace un leve movimiento con la mano.

-Seguro que es el cansancio- responde Seiryu.

-Debe ser eso- continúa Botan –Se acaba de dormir, no creo que se despierte tan rápido-

-¡Llegamos!- Entra Yusuke -¡Y miren a quién hemos traído!- junto a Yusuke y los chicos entra Suzuki.

-¿Qué hay?- Saluda el demonio rubio.

-Vaya, eso fue muy rápido- Keiko aplaude el rápido éxito de los muchachos.

Kuwabara mueve un poco la cabeza -¿Rápido?- se pone justo en frente de las chicas –Hubiera sido rápido si alguien nos hubiera dicho que Suzuki era un demonio refugiado en la montaña perteneciente al templo-

Suzuki mueve un poco las manos dando a entender a Kuwabara que se calme –No olvides agregar "El Bello" antes de Suzuki- cruza sus brazos –Bueno, más que por hacerles un favor a ustedes, vine porque se lo debo a Kurama-

-/mama/ /papa/- se hace más claro el grito y esta vez todos ponen más atención al llanto.

-Hn- Hiei voltea en dirección al sonido -¿Mamá, papá?-

Yusuke se rasca la cabeza –Es un poco avanzado para su edad-

-¡Alguien vaya a ver a ese niño!- el llanto del bebé es cortado por el grito de la maestra Genkai, que quien sabe desde dónde habrá gritado.

Todos se apresuraron rápidamente hacia la habitación del pequeño.

Keiko deslizó la puerta y al asomarse vio al pequeño sentado, con su linda carita toda colorada de tanto llorar -¿Pero qué ra….?-

El pequeño se tranquilizó un poco al ver a la chica ya que era la única persona que había visto desde que despertó. ¡Qué poco duro la tranquilidad! Detrás de Keiko entraron 1- Botan, 2- Yusuke, 3 – Yukina, 4- Kuwabara, 5- Seiryu, 6- Suzuki y finalmente 7- Hiei y ocho contando a Keiko.

Los ojos del niño se llenaron de lágrimas inmediatamente, especialmente al ver a Suzuki, Yusuke, Hiei y Yukina, algo andaba mal con ellos. ¿De dónde salió tanta gente desconocida? Llora y llora el niño.

Keiko se acerca y extiende sus brazos para poder cargar al pequeño, el niño los extiende de igual manera dando a entender que acepta ser cargado por la chica.

La castaña lo recarga en su pecho y comienza a acariciarle el cabello. Los llantos pararon por un rato.

-Creció mucho- dice Yukina.

Suzuki se acerca a Keiko y le pide ponga al niño de frente. Keiko lo hace inmediatamente. Ha llegado el momento de que Suzuki pague su deuda piensan todos.

Los ojos azules del "hermoso" hombre se fijan en los grandes y temerosos ojos del niño. Kurama lo ve con miedo y se aferra a los brazos de Keiko.

-Lo siento- hace una referencia en frente del chico y causando una gran impresión a todos los espectadores.

-Idiota- Hiei se abalanza sobre él –Dijiste que lo ayudarías- reclama.

-No. Yo dije que vendría porque se lo debía- toma su distancia de Hiei. –Por eso me disculpe, no tengo manera de ayudarlo- voltea hacia el niño –Además tal parece que creció más- se acerca nuevamente a Keiko –Kurama, de verdad siento que te hayas metido en esto-

-Pero que torpe- se quejan al mismo tiempo Botan, Seiryu y Kuwabara.

Kurama sigue observando a Suzuki -/no rama e ishi/- dice el pequeño.

-Sí, si, como sea- El demonio no le prestó atención a las palabras del niño –Bien, como es obvio que no sirvo para nada aquí paso a retirarme- hace una pequeña reverencia –Bye bye- desaparece.

-No sirvió de nada tanto esfuerzo buscando al payaso- dice Yusuke quien ahora se encontraba sentado a la mesa junto con los demás chicos mientras Yukina preparaba algo para la comida.

-Por lo menos ahora sabemos que en algún momento volverá a su edad- dice Kuwabara mientras observa al niño quien está sentado en el suelo al tiempo que dibuja en hojas de papel blancas.

-Espero que así sea- dice Botan –Disfrutemos que anda tranquilo-

-Ojala la Sra. Shiori no tarde- dice Kuwabara.

El nombre Shiori un gran detonante. Las palabras de Kuwabara llamaron la atención del niño -/shoi/- dice tristemente antes de comenzar a llorar -/mama papa/-

Todos, incluso Hiei le lanzan una mirada acusadora a Kuwabara.

-Bien hecho- dice Keiko. La chica se levanta y se acerca al niño pero esta vez es rechazada por él.

-/no/ /mama/- llora desconsoladamente.

Las miradas acusadoras se posan sobre Kazuma una vez más. Justo en ese momento Shiori hace acto de presencia y al entrar a la cocina ve a su ahora un poco crecido niño -¿Shuichi?-

Al escuchar a su madre el niño corre torpe pero velozmente hacia ella -/mama/- dejo de llorar. Shiori lo carga –No me digas que estabas llorando-

-/no/- responde felizmente -/mama ambe/-

-¿Tienes hambre?- sonríe ella

-/shi/-

Mientras todos disfrutaban de la comida, Yusuke le cuenta a Shiori el gran fallo que tuvieron con Suzuki y la esperanza de que en unos cuantos días su hijo regresara a la normalidad, cosa que tranquilizó mucho a la mujer.

-Oye Kurama- le habla Kuwabara al niño que se encontraba comiendo a un lado de su madre. El niño solo lo observa con algo de disgusto – Pesé que por lo de la fusión de tus almas serías algo así como un niño inteligente, ya sabes de esos que comienzan a hablar a muy muy temprana edad y con excelentes movimientos- el niño lo ignora.

Kuwabara se molestó un poco –Kurama- insiste el. Yusuke pone particular atención a la conversación de su amigo, él pensaba lo mismo.

Ya se había molestado mucho de que lo llamaran Kurama, el pequeño levanta la mirada -/no e rama/ /e ishi/- dice dejando confundidos a los chicos, Shiori solo mira y ríe un poco.

Botan choca sus manos -¡Lo tengo!- sonríe al niño –Tú eres Ishi-

Seiryu había decidido salir del templo y fumar un poco, Keiko ve con confusión a la chica de azul.

Los ojos de Kurama se abren completamente en disgusto mientras ve a los chicos, con esos mismos ojos ve a su madre, algo así como diciendo: Madre, tus amigos son tontos. Voltea una mes más con los chicos -/no ishi e ishi/- dice con un tono más molesto.

Shiori decide meterse tras ver la desesperación de su hijo y las caras confundidas de los jóvenes –No. Tú no eres Kurama y tampoco eres Ishi, tú te llamas Shuichi, ¿verdad?-

El niño sonríe y asiente con la cabeza.

-Tonterías- dice Hiei –Espero que de aquí se brinque a su edad real-

-¿No te gustaría tener hijos en el futuro, Hiei?- pregunta curiosa Shiori.

Todos posan sus ojos sobre el chico de negro. –Hnn- lo único que responde.

-Seguro que los tendrá- Yusuke le da una palmada en la espalda -¿Verdad?-

Kuwabara entrecierra un poco los ojos –Es muy extraño el pensar en cómo jugarían Hiei y Mukuro con sus hijos-

Botan se acerca un poco a Keiko –Creo que te quedarás sin prometido y Seiryu sin hermano, miau-

-Literalmente están jugando con fuego- le responde Keiko.

-¿De qué rayos están hablando par de idiotas?- dice Hiei muy enojado. Al escuchar eso el pequeño Kurama se levanta de su asiento y se dirige a Hiei, cuando llega a él le da un pequeño golpecito en la pierna.

Los presentes quedaron sorprendidos -/no malo/- dice el pequeño mientras regresa de nuevo al lado de su madre.

Hiei chistó -¿Pero qué le pasa?-

-Dijiste una mala palabra- responde Shiori. Hiei vuelve a chistar.

Shiori se levanta –Chicos, espero que no les moleste pero quiero darme un pequeño baño, ¿Podrían cuidar de Shuichi?-

-Claro que sí- responden felizmente Keiko, Yukina y Botan.

-Muchas gracias- Shiori se da la vuelta pero es seguida por su pequeño niño.

Shiori se inclina un poco hasta quedar casi a su altura –Shuichi- dice ella –Mami se quiere dar un baño, quédate con tus amiguitos ¿Sí?-

-Ven con nosotros Shuichi, nosotros te cuidaremos bien- dice Kuwabara sonriente.

El niño lo ignora completamente –io tabien kero baño- dice mientras la jala de la falda.

-¿También te quieres bañar?- suspira ella al ver que su hijo asiente –De acuerdo, bañémonos juntos- dice alegre, Shuichi también se emociona.

Ahora quedan solo los jóvenes héroes.