Seiryu nota que el pequeño se ha ido, tira el cigarro al suelo y termina de apagarlo pisándolo.
Entra nuevamente a la habitación en dónde se encuentran sus amigos –Vaya, que cansado es cuidar de los niños- se quita algo de cabello de la cara.
Todos voltean a verla y una enorme "question mark" se ve reflejada en la cara de cada uno.
-Tú ni te habías acercado- dice Kuwabara al tiempo que la señala con su mano.
Seiryu toma asiento con ellos –Pero también me canso- recarga su cabeza sobre sus manos –Además, tampoco he visto que ustedes, chicos, pasen mucho tiempo con él-
Botan ríe nerviosamente al ver como sus amigos detectives miran a la chica, después de todo ellos habían ido a buscar al demonio Suzuki –Ay, Seiryu- mueve un poco las manos –Deberías de cuidar un poco las palabras que salen de tu boca-
-Bueno, cómo sea- Dice Yusuke.
-Sí, nosotros vinimos a pasar un buen tiempo- continua Kuwabara –Digámosle a la Señora Hatanaka que, ya que Kurama no corre ningún peligro y que pronto regresara a la normalidad, se puede ir a su casa y poner a su pequeño niño travieso dentro de un corral hasta que tenga la edad suficiente para venir y pasar una tarde de jóvenes con nosotros-
-Pues a mí no me molesta- dice Keiko –Creo que Kurama es un bebé muy tierno-
Yusuke mira de reojo a Keiko.
-Sí, pero este no es tu templo, ¿o sí, Yukimura?- continúa Kazuma. Keiko se molesta un poco.
-A mí tampoco me molesta- Yukina sonríe suavemente –Creo que no hay ningún problema si se queda aquí hasta que crezca-
Kuwabara queda fascinado ante la dulce y suave voz del demonio. Tose un poco –Hermosa Yukina- Hiei mira fijamente al chico de cabello naranja –Tienes toda la razón hermosa y pequeña Yukina- Kuwabara toma a la chica de las manos. Hiei los sigue observando -Yo… yo no sé qué estaba pensando. No hay nada más grato que ser bendecidos con un bebé en la casa-
-¿Verdad?- Sonríe la chica.
Yusuke apenas podía contener la risa que le causaba ver a su "pequeño" amigo – Hiei ¿No crees que el amor es maravilloso?- El detective forma un corazón usando ambas manos.
-Cállate- la única respuesta que da Hiei.
Pasó un rato y Genkai junto a Shiori, esta última dando la mano a su pequeño, entraron a la habitación.
-Se ve muy fresca Señora Hatanaka- comenta Botan.
-Tuvimos un baño muy agradable- responde tranquilamente. Shuichi suelta la mano de su madre y comienza a explorar la habitación, torpemente.
-Muchachos- habla la maestra mientras ella y Shiori toman asiento –Necesito pedirles un favor. ¿Algunos de ustedes podrían ir a comprar algo de despensa?- dice un poco apenada –
Keiko y Botan se miran la una a la otra. –No hay ningún problema- dice Keiko.
Kuwabara levanta su mano cómo si estuviera en clase –Señora mamá de Kurama- dice entusiasmado –Usted vino en su carro, ¿qué tal si nos lo presta para ir por las compras?-
-Esa es una buena idea- continua Yusuke – Verá, son dos horas de ida y dos horas de venida si vamos en tren, y venir en tren cargando con tantas cosas es muy pesado para unos chicos como nosotros-
-Abusivos- se queja Botan.
-¿Saben manejar?- pregunta Shiori temerosa.
El pequeño Shuichi noto una linda vasija sobre una mesa no muy alta y se dirigió a ella.
Yusuke y Kuwabara sonríen de oreja a oreja –Nunca es demasiado temprano para aprender- dicen al mismo tiempo.
Shiori piensa por un momento –Ya sé. Yo los llevo- dice amablemente –Pero como compre el carro mucho antes de casarme, compré uno pequeño, solo para Shuuichi y para mí- piensa un poco más –A lo mucho en la parte de atrás pueden ir dos personas-
Yusuke y Kuwabara se decepcionaron un poco al escuchar que ellos no tendrían ninguna oportunidad de manejar.
Kurama intenta alcanzar la vasija.
-Puedes llevar solo a Yukina, Botan y Keiko. De todas maneras no serán muchas cosas las que ocupen comprar- dice la maestra.
-De acuerdo- acepta Shiori –Chicos, solo les pido que mientras nosotras estemos allá cuiden bien a Shuuichi-
Antes de que los Yusuke, Kuwabara y Seiryu pudieran decir algo en contra de tener que cuidar al infante, la atención de todos se dirigió hacia un estrepitoso ruido. Todos voltearon hacia el lugar de donde provino tal escándalo, lo único que pudieron observar fue la linda vasija de la maestra hecha completamente trizas en el suelo y a un lado Hiei cargando a un muy asustado Shuuichi.
-¡Shuuichi- la madre corre hacia Hiei. Shuuichi se asustó pero no había llorado hasta que escucho el grito de su madre.
Hiei le entrega al pequeño –Hnm-
-Eso fue muy peligroso- dice Keiko muy asustada.
Shiori trata de calmar al niño. Yukina se levanta y se dispone a levantar los pedazos de la vasija rota.
-Espera Yukina- Seiryu se pone de pie –Ya es un poco tarde- acomoda su cabello –Deja que Kazuma limpie. Vayamos mejor a descansar-
Kazuma ve con algo de coraje a su hermana -¿Por qué tengo que ser yo….?-
-Eso sería muy amable de tu parte, Kazuma- dice Yukina mientras abandona la habitación junto con todos los demás.
-Suerte limpiando Ka-zu-ma- se burla Yusuke.
-Sí, sí. Que descanses Yukina- ya se ve un poco más animado el chico.
Un nuevo día y Yusuke bostezando entra a la cocina.
Sólo ve a Genkai, Kuwabara, Hiei y a Kurama -¿Se fueron tan temprano?- comienza a servirse algo de desayunar.
-/belita ke ..kero mash/- Kurama mira a Genaki al mismo tiempo que le señala su platito de comida vacío.
Genkai toma el plato del niño –Se fueron muy temprano, antes de que se despertara Kurama- extiende el plato vacío a Yusuke –Sírvele un poco más-
-Y eso no es todo, Urameshi- se queja Kuwabara –Mi hermana se les pegó como chicle-
Yusuke pone su plato de comida sobre la mesa y acto seguido coloca el pequeño plato en frente de su más joven amigo.
-/xashas yuke/- el niño comienza a comer.
-Oye, Urameshi ¿Qué tal que cuando acabemos vamos un rato a los videojuegos?- muy sonriente Kuwabara comienza a limpiar el pedazo en el que se encontraba comiendo.
-Buena idea, me apresurare a terminar-
Hiei los mira fijamente –No pueden-
El de cabellos naranja se molesta un poco -¿Quién dijo que no, enano?-
Hiei pasa a ver al niño.
Los otros dos chicos se entristecen un poco. –Podemos llevarlo con nosotros- la expresión de Yusuke cambia un poco.
-Después de todo, los juegos están aquí en el templo- continua Kuwabara. Ambos chocan sus manos en celebración.
Genkai comienza a recoger el lugar donde comieron ella y Kurama –Shuuichi ¿Te gustan las flores?- pregunta la maestra con toda la intención de arruinar los planes de jugar videojuegos de sus pupilos.
Shuichi asiente con una gran sonrisa que deja ver pequeños huecos de los que pronto comenzaran a dientes. -/a mi me wuta las floes/.
La maestra les sonríe maliciosamente a los tres chicos -¿Ven? Seguro él prefiere ir a ver las plantas.
La maestra Genkai continúo con sus actividades en el templo.
Dos de los tres chicos se alistaban para ir al jardín.
-Suerte- les dice Hiei.
-¿Qué quieres decir con eso, enano?- Kuwabara lo señala –Tú también vienes-
-Ni lo sueñes- responde secamente. Kurama ya se veía un poco desesperado porque los mayores no se daban prisa.
-Ustedes ya eran amigos antes de conocernos, por lo tanto tú tienes más responsabilidad de cuidarlo que nosotros- Kazuma se siente orgulloso de su gran comentario.
-Además, Hiei- Yusuke se acerca y le da la mano al niño –Tú, prácticamente, ya vives con Mukuro, por lo tanto no me sorprendería que en cualquier momento te conviertas en papá- ríe mientras que posa su mano libre en su estómago haciendo seña de un embarazo.
-Sí ustedes dos aprecian sus vidas será mejor que paren de decir tonterías-
Kuwabara se acerca a Kurama y se inclina un poco –Oye, Shuuichi- le acaricia la cabeza –Ve y dile a tu tío Hiei que quieres que vaya con nosotros a ver las flores-
Kurama se asoma por detrás de Yusuke hasta alcanzar a ver a Hiei. Su pequeña mano suelta la de Yusuke, y va corriendo hacia él.
-/tio hei/- dice el pequeñito. Hiei lo observa con algo de disgusto -/ba bamos a ber las floes shi/- el pequeño tiernamente abraza la pierna del demonio de fuego -/yo te kero/-
Hiei hace una mueca extraña. Seguro nadie dudaría que el aprecia mucho a su amigo y que lo ayudaría en cualquier cosa pero nada de eso ha salido y no saldría jamás de su boca. Hiei es de las personas que se expresan más con las acciones y haciendo como si no le importara.
-De acuerdo, vamos- A pesar de que contesto secamente, hizo muy feliz al niño.
Kurama va a donde Kazuma -/shi dixo ke shi ba/- le dice el pequeño sonríente.
-Entonces vayamos a ver el jardín- Kuwabara se sentía más animado después de haber visto la linda escena de Kurama y Hiei. Le da su mano al niño pero este último prefiere regresar a donde el demonio y extender su manita que fue bien recibida por Hiei.
-Vaya, Kuwabara, ni los niños te quieren – Se burla Yusuke.
-Tú cállate- dice molesto.
Los cuatro salen del templo para ir al jardín de la maestra.
Tras haber caminado unos cuantos minutos, los chicos finalmente llegan a un pequeño jardín que Yukina había estado cultivando con ayuda de Kurama.
Todos quedan maravillados al ver las hermosas flores y sus bellos colores, por supuesto que, el que quedo más maravillado fue el pequeñito.
-/mia/- dice encantado mientras voltea a ver a sus tres cuidadores -/ke boito/- corre directo a las flores.
-¡Oye, niño, no te vayas a caer!- grita angustiado Kuwabara.
-Tranquilo, Kuwabara.- trata de calmarlo Yusuke –No le pasará nada- justo terminó de decir eso y el pequeño, debido a sus aún torpes movimientos, cae directo al suelo boca abajo. Kuwabara lanza su típico grito de susto. Yusuke y Hiei también se asustaron un poco, pero al no saber qué hacer, los tres se quedaron solo viendo al pequeño tirado en el suelo.
Apenas pasaron unos segundo y Kurama ya se estaba poniendo de pie -/toy mien/- les grita mientras se sacude un poco sus manitas para limpiarlas un poco, y después regresar a su carrera para llegar al jardín.
Los tres chicos suspiran en alivio al ver que a su compañerito no le paso nada.
Tomaron asiento en unos troncos cercanos al jardín, y se dispusieron a ver como el menor de ellos olía y admiraba las flores. Kurama decidió recolectar algunas flores.
Hiei se encontraba descansando, sí, ya se había quedado dormido. Kuwabara estaba recargando su cabeza sobre sus brazos que, a su vez, estaba recargados sobre sus piernas. Yusuke estaba tan aburrido que se había puesto a lanzar pequeños guijarros.
Kurama había conseguido tantas flores como sus pequeñas manos le podían permitir cargar, así que pensó que iba siendo momento de dejarlas al cuidado de sus niñeros para poder continuar recolectado más.
Yusuke lanzaba los guijarros a diestra y siniestra, después de todo no había manera de que pudiera pegarle a alguien ya que solo se encontraban ellos cuatro, hasta que despistadamente Kurama corrió hacia la dirección en la que se encontraba Yusuke. Así es, el pequeño se interpuso en el camino de una piedrita voladora, la piedra dio justo en el lado izquierdo de la frente de niño.
Yusuke y Kuwabara observaron por un momento al niño. Rápidamente el niño comenzó a llorar debido al dolor que sentí.
El miedo se apodero completamente de los dos cuando de la frente del pequeño empezó a escurrir sangre llenando su linda carita.
-Waaaaa- grita espantado el chico de cabello naranja provocando que Hiei despertara y viera a Kurama llorando y sangrando -¡Urameshi, pero qué hiciste!- grita desesperado mientras corre a revisar al niño.
-Idiota- Hiei corre detrás de Kuwabara.
Yusuke se encuentra muy nervioso –Esperen, no fue mi culpa. Él se atravesó- comienza a correr junto a sus amigos.
