Ya había pasado 2 semana, prácticamente todos los moretones habían desaparecido, pero… eso no me importaba mucho.
Usagi-san cada vez estaba más distante, ya no me cargaba como en el pasado lo odiaba… de alguna manera, tampoco me abrazaba ni teníamos alguna clase de contacto. Tal parecía que el único contacto era cuando me ayudaba a masajear los moretones y después una pequeña caricia en la cabeza.
Extrañaba sus besos..
Aunque jamás lo fuera a decir en voz alta.
Suspiré fuertemente en frente de la habitación de mi casero, era de noche y las veces que había dormido en mi cuarto, amanecía en el mismo sitio…
Extrañaba dormir con él, incluso cuando me arrastraba a su cuarto mientras dormía.
Un gran sonrojo se apodero de mis mejillas y coloqué la mano sobre la puerta.
Lo extrañaba…
Apreté mis manos formando puños y cerré los ojos.
Usagi-san…
Sólo ocupaba tocar su puerta, tragué saliva y sentí mi respiración aumentar.
No estás tan lejos.
Justo cuando escuché un ruido dentro de la habitación, abrí los ojos en pánico y casi matándome me encerré en mi habitación procurando no hacer mucho ruido. Apoyado en mi puerta, escuché como la de la habitación de mi casero se abría y escuchaba sus pasos, puse mi oreja en la madera para escuchar a donde iba, no obstante no sabía si escuchaba mal o realmente no estaba yendo a un sitio.
Sólo daba vueltas donde mismo.
Usagi-san…
Sentí mis ojos aguarse, como odiaba esa situación.
¿Por qué no podía ser todo como antes?
Yo… nunca he sido bueno… en esto..
Cerré los ojos de nuevo y casi temblando, toqué mi propia puerta. Inmediatamente llegó el silencio.
Pasaron segundos que para mí habían sido horas, suspiré y antes de volver a tocar, escuche los pasos de mi casero acercándose a mi cuarto.
Entré en pánico pero no iba a retroceder, no me iba a permitir retroceder.
Vi como la perilla se giró, mi corazón estaba por salirse de mi pecho.
¿Cómo podía provocar todavía ese tipo de reacciones?
Entrecerré los ojos mirando hacía mis pies cuando abrió por completo la puerta.
—Misaki—Dijo mi nombre causándome un escalofrío, hacía algunos días que no me llamaba de esa manera.
—Usagi-san—Musité levantando dubitativamente la mirada.
Nos quedamos en silencio, notaba en su mirada un claro debate consigo mismo, no me gustaba ser la causa de ese conflicto.
Procurando no temblar mucho me acerqué unos pasos, era lo máximo que podría hacer. Lo miré a los ojos y baje rápidamente la mirada.
Entiéndeme… ¡Por favor!
Me tocó la espalda causándome un respingo lo que hizo separar todo tipo de contacto conmigo.
¡No!
Grite en mi interior, sacudiendo la cabeza.
No me malentiendas.
Sin pensar en lo absoluto tomé su mano con la mía. Causándome un ligero shock por mis actos pero intentando aparentar que sabía lo que hacía.
—Y..yo…—Alcance a decir—Y..yo… quiero…—Lo miré sonrojándome todavía más ante su mirada sorprendida—Yo….
Usagi-san…
Correspondió mis agarré delicadamente y eliminó la distancia entre ambos. Con su otra mano tocó mi mejilla, acercándose besando la mitad de mis labios. Logrando así eliminar todos mis pensamientos dejándome en blanco.
—Te amo Misaki—Susurró mirándome, sentía que iba a desvanecerme.
—Usagi…—Me guió de la mano por el pasillo hasta llegar a su cuarto.
.
.
.
Estaba sobre su cama y Usagi-san encima de mí, me sentía bien de estar tan cercas de él nuevamente … sólo que..era diferente.
Me tocaba el cuello con sus labios mientras me acariciaba el cabello, y sólo me daba pocos toques en mi cuerpo, sólo rozándome con las yemas de sus dedos en mi espalda y abdomen. Sus dedos al tocar mi piel siempre se sentían bien como si me hipnotizaran en el acto, y… en esta ocasión no era la excepción pero podía percibir que algo no andaba bien.
Se elevó a mi rostro y me beso superficialmente durante unos segundos, entreabrí los ojos y abrí mis labios para darle paso pero, no fue más allá. Se dedicó a lamerlos con cuidado y unir cuidadosamente nuestros labios a tal punto de casi ni poder sentirlo.
A pesar de estar conmigo… realmente no te siento conmigo.
Se separó ligeramente de mí, no pude evitar sentirme inconforme y frustrado.
Así..no eres tú.
Fruncí levemente el seño y desvié la mirada. Depositó un pequeño beso en mi mejilla.
—Usagi..san—Musité tomándolo de los hombros—Estoy bien…
—Sólo intento ser cuidadoso—Se hundió en mi cuello.
—Estaba bien como eras antes.
—Misaki—Se levantó mirándome directamente a los ojos—Sí dejo de contenerme… no sé de lo que seré capaz.
Dure unos segundos antes de contestar, ante lo sugestivo de su comentario.
—E..está bien..—Dije apenas sonrojándome hasta las orejas.
—No..no lo está—Bajó a mis labios depositándome un beso casto.
Deja de preocuparte…
Por favor..
Yo sólo quiero… A Usagi-san…
Sentí como los ojos se me humedecieron, eso no podía seguir así, no podía permitirlo.
—Te extraño—Dije después de cortar el beso con toda la determinación antes de que ésta se rompiera—Mucho…
Se me quedó mirando atónito como si su aliento se hubiera ido.
—Quiero..sentirte…—Cerré los ojos con fuerza pensando que moriría de vergüenza antes de recibir alguna respuesta de su parte.
—Misaki... —Murmuró tocando mi cabello—No… No puedo hacerlo, no podría, no quiero volver a cometer una estupidez…—Suspiró partiéndome el corazón, no podía dejar que siguiera sufriendo de esa manera.
—Usagi-san.. Ya te lo he dicho antes… No fue tu culpa, y… si así lo fuera…—Me cohibí—No importa, yo sabría que no fue tu intensión… Así que.. no te alejes.. P..por favor—Mi garganta se cerró, y mis ojos se aguaron. Como odiaba no poder hablar sin quebrarme—N..no me dejes solo.. —Mis lágrimas por fin se derramaron junto con un leve sollozo, sentía tanta vergüenza de mí.
Sentí su mano fría quitar el rio de lágrimas que pasaba por mis mejillas, me atreví a mirarlo—Lo siento, nunca quise dejarte solo… Eres lo más importante para mí—Tomó una de mis manos llevándola a sus labios—No tienes ni idea de lo mucho que te amo, así como quiero tocarte y besarte, pero no sé que hacer—Clavó su mirada en mi, sus ojos me lo decían todo, su tristeza, culpa, enojo y amor...
Bajé mi mano y apretando nuestras manos me acerqué lentamente, no supe cuando mi cuerpo estaba temblando quería detenerme pero ya no podía dejar que Usagi siguiera pensando cosas innecesarias, toqué sus labios con los mios y profundice el contacto, me alivió saber que me correspondió por completo, todavía ser quien inicia los actos me es muy difícil, su mano libre se posó en mi espalda con delicadeza, dándome la confianza necesaria.
Usagi-san
Terminé con el contacto, me acarició con suavidad mi mejilla, fue entonces cuando me percate que mi rostro estaba en llamas.
—Usagi-san, quiero que confíes en mi—Cerré los ojos, sintiendo mi corazón retumbar en mis oídos. Debía ser valiente.
—Confió en ti Misaki.
—E..entonces.. Confía en lo que te digo, tú no me hiciste daño, lo hubiera sentido y te hubiera dicho. Te estoy diciendo la verdad—Lo encaré, para mi sorpresa estaba poniéndome su completa atención.—La doctora esta mal, lo que tengo no puede ser normal, por eso.. Que no te afecte.. Tonto.. No ocupas comportarte de otra manera.. Tonto... Lo has hecho bien todo el tiempo.. Que.. Hemos estado juntos—Bajé la mirada avergonzado—P..podrás ser algo rudo en ocasiones pero.. No.. Lo cambiaría... ¡Por eso!—Me detuve al ver su rostro iluminado con una sonrisa cálida, antes de poder continuar me empujó contra el colchón, besándome profundamente, gemí tomándolo de sus hombros, dejándome arrastrar por sus acciones. Sin duda había extrañado a ese Usagi-san.
—No sé como haces para que te ame más y más en cada momento.—Me murmuró con una enorme sonrisa pintada en su rostro, cerré los ojos apenado, me alegraba de verlo nuevamente como era él. Arriba de mi me tocó la mejilla invitándome a abrir los ojos y con gusto tome la petición.—Entonces.. Confiaré en ti Misaki—Tocó sus labios con los mios, ¿Cómo un contacto tan simple me hacia sentir tan feliz? —Mañana iremos de nuevo con la doctora ¿Te parece bien?
—Ahum.. Si—Asentí, y cerré con ojos al sentir ese adorado contacto con mi querido casero.
—Te amo Misaki...
.
.
Incluso después de nuestra charla, Usagi me seguía tomando con delicadeza, sólo que en esta ocasión era una delicadeza que no podía rechazar, como me dejaba entre sus brazos, como tocaba mi piel, tan cuidadosamente, recordaba haberlo sentido así antes. Cuando me tomaba como un valioso tesoro.
Se tomó más tiempo de lo usual al prepararme, sus ojos se mantenían sobre mí, lo cual era muy vergonzoso, pero mi vergüenza era superada por las ansias de volver a ver esa mirada tan intensa de mi casero, y cuando me penetró lo hizo con lentitud y sus embestidas tenían un ritmo acompasado y pausado, debía de estarse conteniendo. Mis manos estaban sujetas a su espalda, así como gemía por debajo a su compas, sintiendo como el placer se acumulaba lentamente.
Usagi-san conocía demasiado bien mi cuerpo, tanto que me asustaba. Durante toda la noche sin dejar un espacio fuera del placer, Usagi-san y yo compartimos la cama.
.
.
.
Otra vez.. Suspire en el baño la mañana siguiente. No eran muchos como en la otra ocasión. De hecho no parecía que ninguno había sido hechos por mi casero.
Entre a la tina, relajándome, aun era temprano para que se levantara Usagi-san. Cerré los ojos disfrutando del agua. Miré mis palmas, las cuales tenían algunos moretones en los dedos y en la palma y en la parte interior de mis brazos.
¿Cómo?
Cerré los ojos pensando ¿Como pude haberme hecho esos? No recordaba haberme tocado esos lugares, ni Usagi-san.
¿Por que los brazos?
¿Y porque me pasa esto?
¿Qué pasa conmigo?
Los brazos, los brazos...
—Los brazos—Murmure—¿Cuando yo?..—Un sonrojo se apodero de mi rostro y me incorpore en la tina.
Cuando y..yo me sostenía de Usagi, cuando lo abracé su espalda y la fuerza con la que apretaba su ropa.
Escondí mi cabeza en mis rodillas.
¡Pero es una locura, que me haya lastimado con solo agarrame!
.
.
Salí del baño, sabia que tenia que decirle a Usagi antes que se percatara por su propia cuenta. Me puse una camisa manga corta y unos pantalones.
Regresé a su habitación estaba completamente dormido. No quería despertarlo por eso. Sonreí levemente, cuando intenté levantarme sin darme cuenta sus dos brazos pasaron por mi cintura dejándome caer en la cama.
—¡Usagi-san!—Grité, me acomodó en su cama acostado recargandome en su pecho, mi casero tenia maestrías en dejarme inmovilizado.
—Misaki..—Hablo suave y profundo, yo conocía muy bien ese tono de voz—¿Ayer te dolió algo?—De inmediato me sonroje, bajé la cabeza y negué rápidamente.
—N..no, si me hubiera dolido te hubiera dicho.
—¿Como te sientes?
Me tense, y jugué con mis manos nervioso, no era que sintiera dolor pero yo sabia que es lo que estaba tratando de decir.
—Pues.. No es tan grave—Murmuré
—Misaki..
Una mano acarició mi cabello y suspiro profundamente, como odiaba hacer que se prepcupara.
—Muestrame—Solto el agarre y me giró. Apreté mis labios y gire mis brazos mostrando el interior de estos. Me miró confundido, tocando con delicadeza todas las marcas.—¿En alguna parte más?
—No—Tomó mi mano, viendo con detalle todas las manchas que tenia.
—Esto no es normal Usagi-san.. ¿Me crees verdad?—Usagi me sonrió y me tocó la mejilla como un lindo gesto. Me sentía feliz de verlo tranquilo.
—Si, te creo. Buscaré que es lo que te sucede, no te preocupes Misak, hoy iremos con la Dra de nuevo, y si no nos atiende iremos con otro Dr— Depositó un beso en el dorso de mi mano sonrojándome.
—Si—Solo quería que acabara todo esto.
