Prompt: Tabla Frases. [fandom_insano]
Personajes/parejas: Sting/Rogue.
Notas: Otros 30 MD, solo que está vez para la tabla de fandom_insano. Sí, yo no me quito las ganas de hacer éstas cosas con ellos. Aviso que aquí me pase bastante con lo angst y que algunas tienen un leve toque de horror.
Advertencias: Leves spoilers en algunas. T por el sexo descaradamente insinuado de algunas (?).
[Editado 28/04/2019]
.
Donker en licht.
"Oscuridad y luz."
001. Hielo.
Qué está más frío, si el corazón de Rogue o el cuerpo de Sting, es algo que no precisa respuesta, al menos en ese momento.
002. Secreto.
El hecho que casi prefiere que el futuro ocurra, que los alcance, a continuar alargando la espera llena de incertidumbre, es algo que se llevará a la tumba, pues casi suena que está dispuesto a rendirse.
003. Espejo.
Se reflejaban en el otro, pero más que el reflejo propiamente dicho eran el opuesto, enfrentados uno al otro, contrarios. Desaparecía el espejo y solo quedaban dos opciones: volvían a ser uno, sin reflejo alguno, o uno de los dos se esfumaba para siempre. Soñaban tanto con la primera opción que ya se veían tocándola.
004. Tintero.
Escribió en su alma con tinta negra y en su cuerpo con tinta roja, luego sencillamente no pudo borrar los errores.
005. Nostalgia.
No extraña el pasado, en lo absoluto; es más, lo aborrece. Sí, definitivamente odia recordar sonrisas de antaño y risas en medio de algo que se acerca dolorosamente al amor. Definitivamente odia recordarlos y en especial aborrece recordarlo.
006. Sepia.
Su mundo es blanco y negro constante, con un leve tono amarillento que se difumina lentamente hasta hacerse uno con los recuerdos, y entonces estos adquieren el color sepia de una tarde de otoño junto a eso que, definitivamente, no necesita.
«Compañeros.»
007. Olvido.
El olvido ciertamente suena al mejor remedio para lo que siente en esos momentos, entre cadáveres a medio podrir y un algo en el que no quiere pensar cada vez que acuna en sus brazos a uno de ellos, cada vez que lo envuelve en sus brazos y sueña que es correspondido.
008. Travesura.
Sting reía cual niño pequeño ante el rostro de ira de Rogue, el que moría por cerrarle la boca a golpes.
—¡¿Qué mierda le hiciste a mi ropa?!
—¿Qué? —cuestionó Sting con inocencia—. Así vas a juego con Frosh, ¿no te hace feliz?
Desde ya que no.
009. Mordida.
Las tinieblas lo habían tragado, nada más; y en medio de la oscuridad había querido consumirlo también a él, su luz, nada más.
010. Corset.
Simplemente lo había amarrado hasta que ya no pudo respirar, mucha ropa lo hacía y las chicas seguían vivas, la culpa era de Sting, no suya.
011. Tempestad.
El futuro era tan incierto y caótico que les quitaba el sueño, y por más que lo acunara en sus brazos el miedo no desaparecía de ninguno de los dos; y probablemente fuera así hasta que ese futuro llegara o se aclarara, no habían más opciones.
012. Lujuria.
Las sombras, ciertamente, estaban más vivas que nunca por la noche, Sting lo había comprobado en más de una ocasión y estaba un tanto cansado por eso mismo; su culo no era de goma, de acuerdo.
013. Pies.
Siempre habían avanzado a la par, desde que se conocieron en adelante eran dos pasos juntos en el camino, no uno solo. Hasta que Sting se había quedado atrás, o hasta que Rogue lo había hecho, era cuestión de interpretación cuál se había detenido primero.
014. Sangre.
La sangre que le mancha las manos, la sangre que cae por su rostro, la sangre que baña el cuarto le recuerda que no hay marcha atrás; porque esa sangre es sinónimo de vida, cuando estaba dentro de ellos, ahora que está afuera solo es sinónimo de muerte.
015. Poema.
Podría haber hecho un poema en pos de su amor si la lírica le hubiera interesado un poco, pero nunca lo hizo, menos ahora que no tiene motivos para ello.
016. Caballo.
—Cansa ir abajo.
—Ve arriba entonces y cabalga.
Silencio.
Mejor no volvía a tocar el tema.
017. Estropicio.
—Perdí los papeles.
Rogue suspiró con cansancio, preguntándose por qué seguía haciéndole caso a Sting. Suficiente, la próxima vez que ordenaran el papeleo eso harían, o bien lo llevaba a rastras a algún cuarto, pero eso de andar buscando papeles se acababa.
018. Lirios.
—Qué tal Sting, vine a verte. Te traje flores, por cierto.
Sonrió, sentándose frente a la tumba y preguntándose de qué era su sonrisa, si de dolor o de placer.
019. Medias.
Sting, a su parecer, era tan niña que no podía evitar preguntarse si no llevaría medias o algo parecido debajo de toda esa ropa de aparente masculinidad.
020. Atardecer.
Contemplar el atardecer era agradable, sobre todo si era acompañado por sus compañeros; aunque sería más agradable si no tuviera claro que ese mismo sol que se ocultaba era el culpable de que cada vez olieran peor.
021. Sábana.
Juntos, compartiendo un pequeño espacio cobijados por las sábanas, olvidaba por momentos todo lo que le estrujaba el pecho y se sentía tranquilo. Por momentos se permitían compartir un poco de calma, disfrutar de la compañía ajena. Por momentos, pequeños y plácidos.
022. Bufandas.
Esa bufanda alrededor de su cuello solo le da el sentimiento que algo no va por donde debe ir, algo no está bien. Quiso arrancarla y sin querer arrancó también la cabeza.
023. Anillo.
No importa cómo lo mire, ellos no necesitan algo tan vano e insignificante para simbolizar que su relación es eterna, porque lo que los une va más allá de esas cosas.
024. Gotera.
Era constante como una gotera, pensamientos pequeños precedidos por otros iguales en un intervalo de tiempo sin variación. Gota, gota; pensamiento, pensamiento. No dudaba que de seguir así se volvería loco, de seguir acosado por la misma idea. O quizás ya lo estaba, entre gota y gota de sangre no podía dilucidarlo bien.
025. Subterráneo.
Las sombras permanecían ahí, ocultas; sus pensamientos también. Al menos hasta que ese «no tienes que soportarlo todo tú solo» los sacaba a flote y le daba un poco de paz. Sting siempre le calmaba el alma.
026. Perdón.
Un perdón ya era inútil llegado a ese punto, fuera de quien fuera, pero nada perdía por ello, quizás hasta se sacaba el peso de encima.
—Perdón Sting —susurró, contemplando el espacio entre sus pies—. A la parte tuya a la que le hable, perdón.
027. Hambre.
Entendía un poco porqué la locura era parte de su camino, porque la necesidad de consumirlo era constante en él. Inmensa, abismal, hambrienta. Casi sentía sed de su espíritu.
028. Carne.
La carne envejece y muere, es el alma el que perdura.
—Pero no podía tener ninguna de las dos de todos modos, ¿verdad Sting?
Así que optó porque nadie lo tuviera, ni en cuerpo ni en alma.
029. Obsesión.
No era que fuera posesivo, ni celoso, tampoco era que estuviera obsesionado o irreversiblemente enamorado, nada de eso; simplemente había querido guardarlo para la posteridad, así fuera por partes.
030. Monstruo.
Sting era el monstruo, siempre lo fue, porque lo consumió lentamente —cada pensamiento, cada deseo, cada respiración— hasta que solo pudo pensar en él. Entonces se fue y a Rogue no le quedó de otra que regresarlo a rastras. Sting lo había creado, era, por tanto, más monstruo que él mismo.
Nos leemos. Bye.
