Capítulo 3
Juguete
Un largo silencio ocurrió en la sala, nadie sabía cómo responder a la orden de Vanellope, todos la miraban con sorpresa.
La respiración agitada de Vanellope hacía evidente el miedo que sentía, su cuerpo se movía contra su voluntad más de lo que ella quisiera frente a sus súbditos.
- ¡Muévanse, hagan algo! -
- Pe-pero.. Presidenta, lo que nos pide.. Es... Un suicidio -
De un salto, Vanellope reaccionó sorprendida y de golpe su fuerte y agitada respiración junto con su temblor involuntario desaparecieron, intentó responder pero entendió que era cierto, pedía demasiado. Bajó la mirada y entre cerró los ojos con impotencia.
- Entonces no hagan nada si así quieren, pero yo no me quedaré aquí -
Ruborizada, todos miraban como la niña tierna se hacía la fuerte para poder rescatar su mundo.
El susurro de sorpresa no se hizo esperar, todos habían entrado en psicosis; mirando al suelo aún, Vanellope escuchaba un mar de comentarios entre los presentes.
- Debe estar bromeando, no es bueno que esté aquí al alcance de ese monstruo -
- Veo el fin cerca, sin ella.. Ya sabes, sin su poder... Es el fin -
- Tengo miedo, no puede estar hablando en serio, si no huimos ahora, ésta será nuestra tumba -
Mientras todos se susurraban desconcertados Vanellope miró por la ventana al valle, podía escuchar el escurrir del líquido del monstruo, y el crujir de los troncos de caramelo que partía para abrirse paso por el bosque hacia el castillo, como cortaba el viento con el mover de sus múltiples brazos con ventosas.
La columna de polvo y suciedad por destrucción se acercaba.
Mientras todos discutían, Vanellope simplemente echó a correr, agitados, todos en la sala escuchaban el golpeteo de los zapatos de las delicadas piernas de su presidenta sobre el piso de losetas de caramelo macizo. Salió hacia el vestíbulo principal y luego a la recepción, cruzó un gran jardín que dirigía hacia la entrada del castillo, luego de una larga carrera había llegado a la entrada, miró hacia atrás pero nadie la acompañaba. Se detuvo un momento, quedó mirando pensativa a la nada y luego siguió su camino tomando la salida hacia el bosque. Hacia lo desconocido.
Mientras tanto en el castillo, nadie podía creer lo que pasaba.
- ¡Ahora!, hagamos división de grupos, uno retrocederá hacia el Reino, conseguirá apoyo y evacuará los poblados cercanos a este castillo. No deben regresar ¡¿Entendido?! -
Todos tomaron sus equipos, se reunieron en escuadras y salieron a toda prisa. Había que alcanzar a Vanelope en el bosque y llevarla a un sitio seguro, el enfrentamiento contra el monstruo no era opción alguna.
El grupo que tenía que evacuar los poblados cercanos se dirigió hacia el sur, en un santiamén el castillo quedó abandonado, como si siempre hubiera estado vacío.
Mientras tanto, en el bosque Vanellope se habría paso entre el denso follaje, montículos de dulce y peñascos de rompe muelas que aparecían por doquier sin esperarlos.
- Tengo que irme escondiendo o seré blanco fácil -
Buscó un camino más denso que por el que en un principio iba, era más difícil de conseguir recorrer lo que en cinco zancadas por el camino "limpio" por el mismo uso de los lugareños que con sus pasos y autos, iban limpiando poco a poco el recorrido hasta provocar un camino medianamente transitable. Pero con la retirada de árboles para abrirse paso en su construcción, habían sido removidos de tal forma que era un pasaje descubierto por las protectoras copas y ramas de los árboles. Si el monstruo pasaba en ese mismo instante, podría ver a Vanellope desde la altura sin ningún problema y capturarla. Así que no tuvo más opción, pero el camino era duro, deseó no llevar ropa tan descubierta e incomoda, cada que se agachaba para pasar debajo de algún tronco caído sentía que al ponerse en cuclillas, se levantaba la diminuta falda y podía sentir cómo el denso, húmedo y cálido vapor del bosque que salía de las ramas caídas y yerba del suelo, y se elevaba hacia lo más alto, se filtraba en su ropa interior y hacia su piel, sintiendo a momentos una agradable calidez y luego mientras el vapor se filtraba en la tela de su calzón, se sentía fresco y húmedo.
- Esto es un asco -
Se detuvo un momento para mirar sus manos completamente batidas del sustrato del bosque, completamente cafés y pegostiosas de chocolate batido, se sacudió rápidamente las manos y continuó.
- Tengo que seguir por aquí o me va a encontra.. ¡Aaih!, ¡Hugh! -
Vanellope resbaló en un boquete muy difícil de distinguir, al incorporarse de nuevo, noto que se había enredado su pierna con una vieja rama y al intentar liberarla se rompió una de sus lindas medias.
*Slighsssss*
Sonó la fina tela desgarrándose a medida que intentaba retirar la pierna, al terminar estaba muy arrepentida.
- ¡Ay no!, qué mala suerte, tan bonitas, demonios -
Aún no se había alejado mucho del camino principal del bosque cuando escuchó ruidos acercándose por la izquierda, después notó que eran guardias del Castillo, seguramente algunos de ellos estuvieron allí cuando no aceptaron sus órdenes.
- ¡Presidenta! ¿Dónde está?, hemos venido a protegerla, ¡salga! -
Vanellope estaba furiosa con sus súbditos así que no pensaba hacerles fácil el trabajo y mucho menos que le impidan salvar su reino por protegerla a ella.
- Mejor lárguense, no pienso irme sin acabar con esto primero... Buenos para nada -
Murmuró para sí misma y luego siguió avanzando de forma que evitara por completo a los guardias adentrándose aún más en la profundidad del bosque, ya no escuchaba el escándalo de los guardias, y aunque al principio fue una buena señal, después notó que no podía escuchar a más de diez metros de distancia y su visibilidad era mínima por la gran cantidad de troncos y ramas, sumando el vapor que tenía completamente empapadas las piernas de Vanellope.
Haciendo ruidos de quejidos y gimoteos continuó durante poco más de una hora. - Seguramente los cobardes guardias ya se han retirado para salvar sus traseros y me he quedado solita - Se dijo a sí misma con voz ronca y chillona.
Ya no le parecía tan buena idea enfrentar al monstruo sola.
Llegó a una pronunciada protuberancia del suelo que para sortearla debía bajar por un enorme talud de varios metros, era una enorme pendiente para bajar de pie, no tuvo opción que deslizarse sentada como si de una resbaladilla se tratara, ensució un poco más su ropa y su falda, pues se sentó de forma que sus calzones no tocasen la tierra de chocolate pues estaban completamente mojados. Justo cuando empezó a deslizarse notó algo extraño.
- ¿Pe-pero qué es eso? -
Por la gran inclinación, había una especie de claro, donde no habían muchos árboles grandes, era un pequeño vacío entre tanto árbol de caramelo, vio un montón de suciedad pero no escuchaba nada en absoluto, pero éste polvo se acercaba muy rápido, cuando pudo distinguir que era, el estruendo de los troncos destrozándose saturó sus oídos.
- ¡Aaaaaahay! - Dio un fuerte grito agudo, asustada intentó detenerse pero seguía deslizándose y no podía, intentó usar sus manos consiguiendo sólo rasparse con el poroso chocolate batido, miró de nuevo y se dio cuenta que dentro de la nube de polvo y suciedad había una masa que después distinguió al monstruo con sus enormes tentáculos, pero al abrirse paso por el bosque quedó totalmente cubierto de tierra y polvo, con trozos de ramas blanco y rojo por todas partes, aterrada como último recurso estiró la mano para alcanzar las raíces extendidas por el talud que debido a su inclinación quedaron expuestas con el tiempo, se sujetó de una pero era de doble raya.
Comenzó a rodar sin control, atrayendo la atención del monstruo, una vez que la descubrió no tuvo escapatoria.
- VANELLOPE -
Emitió un terrible y grave rugido.
Al llegar al final de la pendiente a toda velocidad Vannellope se metió dentro de un tronco podrido que se había caído y quedó hueco del interior, fue su último recurso al alcance pero estaba totalmente expuesta.
No podía ver nada, sólo sintió cómo de pronto el tronco se levantaba bruscamente, escuchaba rugidos y el estruendo del tronco destruyéndose por la presión que ejercían los enormes tentáculos, uno de ellos entró dentro de la oquedad del tronco y la sujetó de la pierna izquierda, comenzó a tirar de ella pero con gran esfuerzo se sujetó incluso con las uñas de la corteza interior del tronco. Pero con más tentáculos poderosos, destrozó el tronco entero y en un santiamén Vannellope estaba fuera colgando de cabeza de su pierna sujetada con exceso de fuerza de uno de los tentáculos del monstruo.
El monstruo la acercó hacia el. Ella se sacudía horrorizada.
-¡NO! POR FAVOR DÉJAME! - gritaba a punto del llanto, el tentáculo se detuvo. Estaba colgando de cabeza con su pierna flexionada, el tentáculo la tomaba casi por la rodilla, su pequeña falda se levantó por efecto de la gravedad y sus hermosas piernas y sus diminutos, brillantes y húmedos calzones quedaron al descubierto, estaba totalmente sonrojada y se sentía totalmente humillada.
- VANNELLOPE, HE VENIDO DE UN VASTO UNIVERSO LOLI POR EL DULCE NECTAR, ¡ES MÍO! -
Rugió furioso, cientos de tentáculos se le acercaron, ella comenzó a gritar pero pronto uno de ellos se introdujo en su boca y entró casi hasta su garganta limitando el aire que respiraba, fue poco el tiempo que tardó en debilitarse y dejar de oponer tanta resistencia. Ella aún seguía sostenida de cabeza, estaba mareada y a punto del desmayo, un par de tentáculos más la rodearon de la cintura y dieron varias vueltas a su contorno del cuerpo, al intentar tomarlos para quitárselos de encima llegaron más para sujetar con fuerza sus dos brazos, su respiración agitada le hizo perder energía de una forma increíble, estaba completamente a merced del monstruo, llegaron más tentáculos con filosas ventosas y se metieron entre su ropa, primero en su blusa por la cintura hasta salir de nuevo por el cuello, luego la comenzaron a desgarrar hasta romperla totalmente, su pecho estaba totalmente descubierto, húmedo también por la humedad y la transpiración de Vanellope. Entendió entonces las intenciones del monstruo, quería gritar pero sólo dejaba escuchar ahogados gemidos.
Otro tentáculo retiró sin ningún problema la pequeña falda de Vanellope quedándose solo con sus medidas y sus calzones azules de encajes hermosos.
Pareciera que el monstruo lo disfrutaba y la mantuvo así un momento como si la estuviera contemplando. No tenía rostro ni ojos, sólo era una masa con cientos de extremidades, y soltaba rugidos a cada momento.
Vanellope no podía controlar la respiración, su miedo se había convertido en pánico, fue entonces que sintió dos delgados tentáculos recorrer sus piernas y mientras avanzaban la rodeaban como una enredadera, y así se apoderaba de ella, tambaleante, colgando de uno de los tentáculos enormes que la mantenía en el aire mientras que los más pequeños hacían el resto.
Uno de los tentáculos término de recorrer su muslo hasta llegar a la pelvis, muy lentamente esté se metió dentro del diminuto y brillante calzón hasta salir del otro lado y así como hizo con las piernas, se enredó en el hasta que puedo hacerlo a un lado, dejando ver la vulva de Vanellope. Ella no podía hacer nada, podía escuchar cómo se tensaban más y más los tentáculos que la sujetaban, al punto de cortarle la circulación.
Otro par más de tentáculos muy delgados se acercaron a su vulva, lentamente se adherieron a su piel, y comenzaron a jugar con las partes de Vanellope, uno más llegó y con su punta apretó su clítoris rosado, el otro par masajeaba sus labios exteriores, para comenzar a prepararla. Después de un tiempo de masajes concienzudamente hechos, ambos entraron solo hasta alcanzar sus labios menores y luego los abrieron, ya estaba un poco dilatada la entrada de la vagina.
Desde abajo subió lentamente un tentáculo muy grande y grueso, completamente lubricado, se aproximó hasta la vulva, se recargó sobre ella y muy lentamente ejerció presión para entrar, Vanellope comenzó a gemir, entró entonces por la vulva hasta la vagina, se tomó su tiempo, y empezó a agitarse de manera vibratoria y a entrar y salir una y otra vez de forma rítmica a veces lento y después con mucha fuerza y velocidad, cada vez que era penetrada gemía muy fuerte y sentía cómo la dilataba más y más, la vagina se veía rosada por la fricción, escurría un líquido viscoso de su vagina y el tentáculo, era tan grueso que cuando la penetraba, el volumen se alcanzaba a notar en su vientre, durante varios minutos fue bruscamente violada, cuando creyó que era suficiente, sólo había comenzado el calentamiento, los dos tentáculos que mantenían abierta la vagina sujetando los labios menores, abrieron aún más, provocándole un gran dolor desgarrante a la pobre Vanellope, sudaba de agitación, estaba al punto del desmayo. Otro par de gruesos tentáculos la penetraron, fue tan rápido que no pudo gritar siquiera, pero el dolor la desmayó y quedó completamente a expensas de los tentáculos, el tentáculo que tenía dentro de la boca, salió de ella lleno de la saliva de Vanellope y con ella misma, empezó a presionar sus pezones, untando su propia saliva en ellos, entraba de nuevo a su boca para tomar más saliva, entró un par de veces en la vagina para darse el placer de lubricarla con la propia saliva de su juguete sexual, en ese instante era penetrada sin piedad por cuatro tentáculos de varios centímetros de grosor, el último en unirse a la fiesta, entraba y salía de su vagina para ir a su boca y hacer que probara sus jugos vaginales, entraba profundamente en su garganta, después, se dirigió a su cintura, la contorneó dando varias vueltas en su rodeo y luego otro par de tentáculos aparecieron para sujetar los glúteos de Vanellope y abrirle paso hacia el ano, depositó saliva de la captura en el contorno y la penetró pocos centímetros, salió e increíblemente entró de nuevo en la boca, tomó saliva y la introdujo en su ano por varias veces hasta quedar conforme de llevarlo de saliva por dentro, entró con fuerza y por su forma indefinida tomó cada curva de su intestino sin problemas. Entraba profundamente, y salía de nuevo para tomar saliva más saliva de la boca de Vannellope cada que creía conveniente. Entretanto los tentáculos en su vagina estaban fuera de control, uno de ellos atravesó el cervix llegando al útero, allí dentro por una ventosa especial liberó gran cantidad de semen, se retiró y en su lugar llegó otro de los tres a terminar dentro del útero d Vanellope, al poco rato chorros y chorros de semen salían de su interior a cada movimiento de los tentáculos insaciables. El que maturbaba su clitoris comenzó a hacerlo más frenético para provocarle un orgasmo, su calzón aún sujetado por un tentáculo enrollado a él estaba completamente mojado y goteando de líquidos. El tentáculo que tenía sexo anal fue más allá, recorrió todo el interior de Vanellope hasta salir nuevamente por su boca, se retiraba y otro distinto hacía lo mismo, Vanellope sabía que si se excitaba lo suficiente para tener un orgasmo, el monstruo obtendría lo que quería y la dejaría, pero había ido mucho más allá, sus pezones eran casi arrancandos, su vagina desgarrada y su ano estaba abierto a diez veces su tamaño, estaba completamente siendo violada como un juguete y nadie estaba cerca para rescatarla. Un fuerte olor dulce se hizo presente. El orgasmo de Vanellope había comenzado y un brillante líquido dorado salía de su interior, muchos tentáculos lo dirigían hacia el monstruo que abrió una especie de boca y comenzó a almacenarlo. En ese instante Vanellope quiso que alguien la ayudara, luego perdió todo el conocimiento y su mente se puso en blanco, pensó que si iba a morir, era mejor que seguir con esta tortura.
