Hola:
Son las cuatro de la mañana, debo ir a trabajar en pocas horas, pero no podía hacer que las musas me abandonaran. Aquí traigo nuevo capítulo.
Espero lo disfruten
Saludos
Yaem Gy
P.E. Les dejo el tema que inspiró este capítulo "The Way you look tonight" cantado por Rod Steward.
watch?v=sIj5sBgyYDg
Capítulo 8: La manera en que luces esta noche.
Llegó al trabajo con más ánimo del que creía. Revisó los materiales y pudo comprobar que todo estaba en orden. Suspiró satisfecho.
Entró en su tráiler y revisó los planos. Tenía que levantar un buen muro en el lado norte y hacer las separaciones para las tiendas que se le había pedido. Lo bueno era que ese sábado no trabajaría todo el día.
Trató de poner todas sus energías en su labor, pero unos ojos azules y una bella sonrisa lo distraían con facilidad. Se sentía extraño. Sentía una especie de tranquilidad que no sentía desde hacía mucho tiempo.
Uno de sus ayudantes le trajo un café a mediodía.
Capuccino, tal como me lo pidió señor-
Oh, vamos Alex, ¿desde cuándo me llamas señor?-
Desde que tiene un carácter de mil demonios, señor-
Harry rió brevemente y en silencio.
Pues hoy puedes llamarme Harry. No estoy convertido en un ogro este día-
Alex lo miró extrañado.
Harry bebió un sorbo par luego anotar uno cálculos en los planos.
Eh… Alex, ¿alguien habrá llamado dando alguna noticia de mi celular?-
Si… llamó una mujer diciendo que lo tenían en un restaurante… La manguera… La mateca… no me acuerdo-
"La Madriguera"… y… esa mujer… su voz… ¿era joven o…?-
No podía verla a través del teléfono, Harry-
Bueno… hoy en la noche iré a recogerlo-
Llegó a su casa temprano. Descubrió que no tenía ni siquiera una camisa limpia. Tuvo que tomar su ropa y llevarla a una lavandería. Una vez la tuviera lista se metió al baño y se dio un señor baño. Después se vistió es cogiendo lo mejor que creyó podía vestir y lustró sus zapatos como no lo hacía en meses.
Para cuando se vio en el espejo, no se reconocía a si mismo.
¿Qué estoy haciendo?- se preguntó.
Arrepentido de ese arrebato, se acercó a su cómoda y tomó uno de los cds para quedarse encerrado en casa otra noche y escuchar música. No estaba bien que se dejara llevar por impulsos inexplicables.
Al buscar vio el sobre que dejara allí y que había sido enviado por la Corporación del trasplante. Lo quedó mirando por un buen rato. Luego lo tomó y lo leyó. Lo abrió y leyó la carta que le enviaran.
Sr. Potter:
Sabemos que no es propio de nuestras políticas crean contacto entre los donadores y los receptores de órganos, pero la persona que recibió el de su esposa ha querido manifestar su agradecimiento. El sobre rosado que está adjunto a esta carta lleva unas palabras que esa persona ha dedicado a usted. Como es obvio, le hemos pedido no revelar su nombre pues es mejor mantener tanto su identidad como la de esa persona en el anonimato.
Es lo mejor para ambas partes.
Un saludo fraterno.
Alma Bear.
Corporación del trasplante.
La punzada volvió a atacarlo. Cerró los ojos y los hermosos ojos negros de Cho volvieron a su mente. Se sintió triste otra vez.
Miró el sobre rosado y lo tomó para romperlo. Lo apretó en sus manos y estuvo a punto de partirlo en dos. Volvió a mirarlo. No sabía porque sentía un poco de temor de abrirlo.
Aspiró hondo.
Cortó una de las orillas y sacó la esquela que era del mismo color que el sobre, Su mano tembló y dudó otra vez. Pero luego pensó que si ya lo había abierto, lo mejor era terminar de leer esa carta de una vez.
Al extender la carta lo primero que notó fue la linda pero impulsiva letra de su emisor. Supuso que debía ser una mujer pues un hombre no hubiera escrito en papel rosa.
Se armó de valor y leyó las palabras que en ella aparecían.
Familia donadora
Señores:
Luego de casi un año he podido juntar coraje para escribirles. He pasado meses pensando en ustedes, agradeciéndoles, rezando para que ustedes puedan encontrar la paz y la tranquilidad.
Ya lo mencioné antes, pero se los reitero. Gracias, muchas, muchas gracias. Yo he nacido otra vez gracias a su maravillosa donación. Antes, mi vida solo se limitaba a mirar el sol desde la ventana del hospital e imaginar todo un mundo en el cual no podía participar. Pero cuando sentí el primer latido de ese grandioso corazón en mí, sentí que estaba viviendo por primera vez.
Sé que tal vez mis palabras les traigan dolor, pero esa no es mi intención. Solo quiero decirles que su amado ser querido vive en este corazón que ahora late en mi cuerpo. Que ese ser me ha dado fuerzas y energías para disfrutar al fin de la vida. Quiero que sepan que haré que cada latido valga la pena y que lo hagan con toda intensidad por siempre.
Un abrazo cariñoso, un gracias eterno y mis pensamientos de cada día.
Su agradecida servidora.
Tal como decía la carta, Harry sintió un profundo dolor al leer esas palabras. Imaginó como podría ser la mujer que ahora llevaba el corazón de su esposa. Esperaba que fuera alguien que de verdad lo mereciera.
Metió la carta en su sobre y lo dejó en el mismo lugar en donde había permanecido esos días. Luego tomó su querido cd de Rod Steward y lo contempló como pidiéndole respuestas. Caminó hasta su equipo y lo puso. Varias la melodía empezó a sonar y él se recostó en la cama. La voz arrastrada, pero suave del cantante le infundió el candor que tanto necesitaba. Las letras de canciones viejas que el intérprete había recopilado para deleitar a sus seguidores se fueron sucediendo a medida que la noche iba pasando. Harry cantaba algunas de ellas, aunque su voz no tenía la misma belleza que la del cantante inglés.
Durante el recital, pensó en el pasado, en el presente y sobre todo en que no veía un futuro. Pensó en la mujer que vivía gracias a la muerte de Cho y quiso que en realidad ella cumpliera su propósito de hacer latir el corazón de su esposa con toda intensidad y que pudiera encontrar la felicidad que esta nueva oportunidad le brindaba.
Al menos ella tenía una segunda oportunidad.
La última nota sonó y la habitación quedó en silencio. Solo se escuchaba la respiración del moreno.
Una nueva oportunidad… ¿alguna vez Harry la tendría?
Entonces volvió a pensar en la linda mesera.
¿Estaba bien o mal que pensara en otra mujer ahora? ¿Le estaba faltando a Cho?
Harry sentía otra vez el calor de la vida en sus venas y sentía que eso se lo debía a esa muchacha. Su carácter fuerte y su chispa le habían cautivado y Harry… Harry quería seguir sintiendo eso.
Se levantó de la cama y miró la hora. Era casi la una. ¿Estaría abierto aun el restaurante?
Se miró al espejo e intentó arreglar su indomable cabello. Ajustó sus lentes y acomodó su camisa. Con rapidez tomó su billetera y sus llaves.
Si tenía suerte llegaría a la hora del cierre y quizás podría acompañar a la chica a su casa.
Si tenía suerte…
Era buena noche, pero tendrían que cerrar temprano dado que el día siguiente era un feriado religioso. Ron había preparado muchos tragos y espantado a muchos patanes. Es que esa anoche tanto su hermana como Hermione se veían muy bellas.
Hermione estaba muy bella...
Ron no podía dejar de mirarla.
Ya no podía soportar un minuto más. La distancia que ella había puesto entre ambos era demasiada y Ron ya estaba derrumbándose. Ya no podía aguantar sin que ella le mirara, que le hablara, que le gritara por último. Pero ella le ignoraba por completo. Y eso era lo peor que Ron le podía pasar.
Pero esa noche él iba a cambiar las cosas.
Iba a enfrentarla y a decirle todo lo que sentía.
En eso pensaba mientras terminaba unas vainas y las ponía en la bandeja de George.
Hace dos semanas que no me llamas ni vas a visitarme-
Ron rogó que esa voz que acababa de oír hubiera sido solo una aberración de su mente.
Ro-Ro, te estoy hablando-
Lav Lav- dijo con pesadumbre y se giró para mirarla- ¿qué haces aquí?-
¿Así saludas a tu novia? Lo mínimo sería que me sonrieras-
Una mueca, que no sería precisamente interpretada como una sonrisa asomó en los labios del pelirrojo.
Hola, Lavender-
La muchacha levantó la puertecilla que separaba la barra y se metió al lugar. Ron no pudo ni dar dos pasos cuando ya la rubia le enredaba los brazos en el cuello y le asfixiaba con un empalagoso beso.
¡Ron!-
La espalda del joven se heló con ese grito. De inmediato empujó a Lavender para deshacerse de ella.
Se puso blanco como el papel.
¡¿Se puede saber que hace esa señorita dentro de la barra, hijo?!-
Ma… mamá…-
¡Es el colmo que no respetes tu lugar de trabajo! ¡Dile a la señorita que salga de allí!-
Mire, señora. Yo puedo estar donde quiera si allí está mi novio. Nadie me va a decir que me vaya-
Molly quedó sorprendida y con los ojos muy abiertos.
¡Lavender! ¡No le hables así a mi madre!-
¡Pues que ella no se meta conmigo!-
¡Sal de mi restaurante, muchacha!- rugió la señora Weasley.
Ambas mujeres estaban dando un espectáculo. Pronto varias personas se acercaron a mirar.
Baja la voz, Lavender- masculló el pelirrojo- y sal de aquí. Sabes que no puedes meterte a este lugar-
¿No vas a defenderme? Tienes que hacerle entender a tu madre y a todos…-
¿Qué pasa? ¿Sra. Molly?-
Hermione y Ginny se habían acercado al ver el enrojecido rostro de furia de la señora Weasley.
Mamá, Mamá ¿qué te hizo esta mujer?-
¿Y nadie pregunta que me hizo ella a mí?- reclamó la rubia.
Ron levantó la puertecilla y agarró a Lavender de la muñeca, tiró con fuerza, pero Lavender estaba demasiado enojada y se resistía a salir.
Vamos, Lavender. Ven, ahora- gruñó él enseñándole los dientes.
¡Que no! ¡Ya estoy aburrida de que siempre me saques del lugar que me corresponde!-
Deja de hacer escándalo, Brown. Este es un lugar decente y no queremos que nos hagas mala publicidad con tu desfachatez-
Hermione se había puesto iracunda. Su cabello se había electrizado y sus mejillas estaban rojizas. Sus ojos brillaban de indignación. Ron pestañeó al verla. De igual modo estaba aterrado y fascinado mirándola.
Tú no me vas a hablar así. Ni siquiera eres de la familia. ¿Estúpida arrastrada!-
Hermione se le quiso ir encima, pero Ron reaccionó antes. Apretó la muñeca de Lavender con fuerza.
Vas a terminar con esto ya-
La empujó y se la llevó afuera. Discutieron acaloradamente. Ron le reclamó todas sus groserías ante su madre y ante Hermione pero la chica no dio su brazo a torcer. Al final, Lavender se había mostrado altiva y le había gritado a todo pulmón:
¡Ni pienses que dejaré que me toques de nuevo! ¡Tú y yo hemos terminado! ¡No vayas a rogarme que vuelva a tus brazos porque no lo haré!-
Y la rubia dio la vuelta y se marchó hecha una furia.
Ron quedó plantado en el suelo y no atinó a nada por unos instantes. Después y poco a poco fue comprendiendo lo que la chica le había dicho.
Le había dejado… Ron… Ron era libre.
Una sonrisa de alivio le cruzó toda la cara.
Al entrar otra vez al restaurante todos le miraban. Sintió vergüenza, pero eso no le quitaba la alegría de haberse sacado un gran peso de encima.
El resto de la jornada se dedicó a trabajar y a mirar la hora. Al término esperó a que los comensales se marcharan y aguardó a que Hermione estuviera sola. Tenía que hablar con ella esa misma noche.
Pero unas manos le atraparon el brazo.
¿Cómo te fuiste a meter con una chica como esa, Ron?-
Mamá… no ahora, por favor-
Sí, si ahora. Tienes que darme una explicación-
Mañana. Ahora tengo que arreglar algo-
¡No, jovencito! ¡vas a tener una charla con tu madre y tu padre! ¡Nos explicarás el comportamiento de tu novia!-
¡Ya no es mi novia, mamá! Todo terminó… y ahora… por favor, deja que arregle algo importante... por favor-
¿Me aseguras que esa chica ya no es tu novia?-
Te lo juro-
Entonces ve y terminar tu asunto, siempre y cuando no sea hacer las paces con esa mujer-
Ni loco voy a ir detrás de ella-
Ron le sonrió a su madre y le dio un beso en la mejilla. Salió corriendo pero no encontró a Hermione en el cuartito de los meseros. Vio que George salía en ese instante del restaurante pero con Angelina y supuso que Hermione había salido en busca de un taxi.
Tenía que hablar con ella ahora, tenía que encontrarla ahora.
Salió afuera y tomó su camioneta. Iba a toda marcha y la encontró a tres cuadras del restaurante. Le tocó la bocina, pero ella no le prestó atención. Apagó el motor y salió disparado del vehículo.
¡Hermione! ¡Hermione!-
Ella apresuró el paso.
Hermione, detente por favor-
Ella seguía ignorándolo.
¿Acaso no te sientes tan fuerte como para ponerme cara?-
Provocación… esa era la clave.
La chica se dio la vuelta y le clavó la mirada con rabia.
No me hables, Ronald Weasley. Ya tuve suficiente con tu noviecita como para que ahora me irrites tú-
No es mi novia… ya no-
Esas palabras habían salido con toda la energía que llevaba dentro.
Por un momento la chica se quedó muda. Parecía que las frases la habían aturdido. Mientras, el pecho de Ron retumbaba.
Oh… pues lo lamento-
Se dio la vuelta otra vez y rehízo su camino. Ron demoró un par de segundos en comprender que se le volvía a escapar.
Para, detente. Mione...-
La chica de volteó en su dirección una vez más.
No te atrevas a decirme Mione. No tienes ese privilegio-
Está bien. Perdón- le había dolido que ella lo censurara- solo… solo quería decirte que lamento mucho lo que te dijo Lavender. Quería pedirte disculpas por ello-
Si no eres más su novio no tienes porqué disculparte por ella-
De todos modos lo hago. Ella no debió insultarte-
Hermione lo miró con severidad.
Mejor sería que te disculparas con tu madre. Lavender fue muy agresiva con ella. No tuvo ningún respeto-
Lo sé… pero a mamá la puedo ver mañana. En cambio a ti no podría verte hasta el lunes y entonces me darías con la puerta en las narices-
Cosa que te tienes bien merecida, Ronald-
Puede ser.-
Tengo que irme. Buenas noches-
Puedo llevarte…-
No-
No me cuesta nada…-
Que no, Ronald-
Deja de decirme Ronald. Soy Ron-
Ok… no quiero que me lleves a mi casa, Ron. ¿satisfecho?-
No… satisfecho estaría si me dejaras llevarte a tu casa-
Justo en ese instante dio la vuelta un taxi y Hermione lo llamó con la mano. El vehículo no demoró nada en detenerse junto a los muchachos.
Hermione…-
No tengo ganas de que estés cerca de mí ahora. Buenas noches-
La chica subió al auto y éste partió de inmediato. Ron solo pudo seguirlo con la mirada hasta que se perdió al doblar una esquina.
Suspiró abatido y a paso lento llegó hasta su vehículo. Regresó al restaurante y al entrar vio como el señor Albus , su padre y George, que parecía no haber tenido mejor suerte que él, empezaban a jugar unas partidas de póker
Hola, hijo- le saludó el señor Albus- ¿quieres jugar un poco para despejar la mente?
Lavender me dejó- fue lo único que él contestó.
Bueno, es entonces momento de celebraciones- dijo George.
El menor de los pelirrojos en forma automática caminó hasta ellos y tomó una silla para sentarse. Su padre le dio unas palmaditas en la espalda y George le llenó un jarra de cerveza.
Bueno es hora de jugar, caballeros- dijo el señor Albus.
Pero entonces una nueva interrupción los distrajo a todos.
Ginny estaba cansada. Pero al menos estaba contenta que al día siguiente no les tocaba trabajar. Se lavó el cabello y le aplicó una máscara para nutrirlo. Luego se puso una gorra y se envolvió en la bata. Se daría un delicioso baño y se metería a la cama para tener ese merecido descanso. Miró por la ventana y vio que corría viento. Entonces miró las plantas que tenía en su huerta personal y temió por ellas. Tenía que cubrirlas pronto o podrían pasar peligro.
La máscara verde que estaba esperándola en su mesita de noche debería esperar.
Abajo, en la planta baja también había movimiento. Alguien había tocado a la puerta. George se encargó de abrir.
Buenas noches… eh… ya… ¿ya cerraron?-
Pues sí- dijo el hombre mirando con curiosidad al recién llegado- ¿Vas a pasar o no?
Eh… bueno… yo… me avisaron que mi celular se había quedado aquí y yo…-
¿Casado, viudo o divorciado?- atacó el pelirrojo sin preámbulo.
Eh… viudo, ¿por qué?-
Ah, es que es noche de hombres solos. Jugamos póker, ¿juegas?-
Eh… bueno-
George Weasley-
Ha… Harry Potter-
George no esperó más y arrastró a Harry dentro del lugar. A los pocos pasos el pelirrojo encontró la caja de las cosas perdidas y al escarbar en ella encontró el mencionado celular. Se lo entregó al moreno y éste le confirmó que era de su propiedad.
Todos miraron con curiosidad al arquitecto. Solo Ron lo reconoció y le saludó con un gesto de cabeza.
Antes de cualquier presentación George se adelantó.
Es viudo. Tan solo como todos nosotros esta noche-
Oh- exclamaron todos.
Bueno, hijo, yo no estoy solo- dijo Arthur
Pero da igual. Mamá se descargó contigo por culpa de la ex de Ron. A Ron lo patearon, a mí también me mandaron a freír espárragos y el señor Albus es lo bastante inteligente como para meterse con mujeres locas-
Bueno, ya que el joven aquí presente ha descrito la situación sentimental de todos nosotros ya, podrías sentarte a jugar, joven…- dijo el mago.
Potter… Harry Potter-
Claro- y al señor Albus le brilló la mirada.
Entonces… ya no queda nadie en el lugar- dijo en tono de afirmación el moreno.
No, nadie. Cerramos hace media hora- contestó Ron
Oh- se lamentó Harry.
Se sentó junto al señor Weasley cuando un torbellino envuelto en una bata bajó las escaleras.
¡Las plantas! ¡El viento se Las lleva!-
La mesera llegaba agitada y se plantaba delante de él para hablar con el hombre a su derecha.
¡Papá! ¡necesito el plástico para cubrir mis flo…-
Ella al fin había reparado en él.
Harry se levantó de inmediato.
Hola-
Ella abrió los ojos de la impresión.
Ay-
La chica se había puesto de todos colores. Pronto se llevó la mano al cabello, pero entonces hizo un gesto de lamentación al recordar que tenía puesta una gorra plástica cubriéndolo. Luego se tocó el rostro. Lo tenía lavado. Volvió a lamentarse.
El plástico está junto a la puerta, hija- le contestó Arthur que de pronto notó que tanto el recién llegado como su hija se miraban casi sin pestañear.
Pues… ¿por qué no ayudas a Ginny a cubrir su plantas, señor Potter?- dijo el señor Dumbledore.
¿Ah? No… no es necesario- se apresuró a decir la chica- yo puedo sola-
Hay mucho viento afuera hija, la bata no te abrigará bien-
Fue entonces que la chica se miró a sí misma.
¿bata? ¡Ay, no!- se lamentó nuevamente.
No tengo problema alguno en ayudarte- dijo Harry
Es que…
Si sigues demorando las plantas se irán volando, Ginny- agregó el señor Albus.
Oh, mis plantas- recordó la chica.
George golpeó con el codo a Ron y ambos se miraron a los ojos. Luego George tironeó la chaqueta de su hermano menor y éste comprendió que debía quitársela y pasársela a Ginny, quien se la puso a los tirones para salir luego. Ya que todos los miraban con insistencia.
Cruzó la puerta en solo segundos.
¿Creen que será prudente que la siga?- preguntó Harry.
Eso depende de cuánto ames tu cuello, amigo Potter- dijo George al mismo tiempo que ponía un brazo sobre los hombros de Ron. Éste a su vez le miró con esa ya conocida mirada de "Aléjate".
No es hagas caso. Ve ya… la niña necesita que la ayuden- Dijo Albus.
Harry no esperó más. Salió casi volando del lugar.
Mejor voy con ellos- dijo Arthur levantándose. Albus le atajó a medio camino.
No es necesario. Mejor pongamos algo de música para darle ambiente a este lugar-
Ron y George se miraron de reojo y pronto se levantaron a mirar por las ventanas.
Al salir al patio trasero, Harry vio que la chica hacía esfuerzos por cubrir sus plantas. Ella extendía con Nerviosismo el plástico. Las manos le temblaban.
De inmediato el joven le ayudó en la labor.
No es necesario que haga esto-
No es problema- le sonrió él- Tu… tu nombre es Ginny ¿verdad?-
Ginevra, pero todos me dicen Ginny… no me gusta Ginevra-
Yo me llamo Harry… Potter… Harry Potter-
Ella sonrió.
Me ha quedado claro-
Siguieron cubriendo las plantas en silencio un momento. Ambos estaban muy nerviosos y en verdad les agradaba esa sensación.
Vaya este lugar es muy bonito, parece un jardín… ehh… bueno, es un jardín-
Harry se regañó internamente por la estupidez que acababa de decir.
Sí, es mi parte de la huerta. Aquí tengo a mis… plantitas-
Parecen muy bellas-
Eh… si, pero aun no dan flor-
Al acomodar el plástico, tuvieron que acercarse y para entonces Harry ya no se pudo frenar.
Dios, hueles tan bien-
¿Ah?... ¿yo?-
Sí… tu… tu cabello… dentro… de esa gorra-
Ginny se volvió a poner roja.
No… debe ser por las plantas… por ésta… - señaló a la que estaba justo debajo de ambos- aunque es de tomate y solo tiene olor a tomate… pero… bueno… es un olor-
Ahora ella se recriminaba por la tontería dicha.
Tomate… claro- sonrió el joven.- eh… tú… ¿querrías salir conmigo?-
¿Sí?- dijo ella emocionada.
¿Es una pregunta?-
oh… este… es un sí-
¿mañana? Un paseo al atardecer-
Si-
¿paso a buscarte aquí?-
Sí-
¿A las cinco?-
Sí-
¿Solo sabes decir que si?-
Sí… digo no… digo… -
Entonces una linda melodía empezó a sonar desde dentro de la casona.
Oh, no- se quejó la chica.
¿Cómo?-
Eh… ¿entramos?-
Claro- sonrió el moreno nuevamente.
George dio la alarma apenas los vio moverse. De un viaje tomó a Ron del cuello y lo arrastró hacia la cocina. Lo mismo hacía don Albus, llevando a Arthur.
Pero ¿qué te pasa, George? ¿Los vas a dejar solos?-
Pues claro, no voy a atacar a ese tipo delante de Ginny. Amo mis partes nobles y quiero aportar con más Weasleys a este mundo-
Todos se metieron al sitio y solo George asomó la nariz para husmear.
Ginny al entrar pestañeó y miró a todos lados como buscando una explicación. Harry, que venía detrás, solo disfruto del lindo gesto en su rostro inquisidor.
Bueno. Ya debo irme. Entonces quedamos en mañana, ¿cierto?-
Ella se tomó de las manos, ansiosa.
Si… mañana-
Nos vemos. Me despides de todos por favor-
El hombre caminó hasta la puerta y se despidió de ella con un gesto de cabeza.
Al desaparecer, de inmediato los mirones reaparecieron en escena.
¿Qué va a pasar mañana. Ginny?- preguntó Ron
Si, y ¿Qué estaban hablando tanto afuera?- agregó George.
¿Piensas salir, hija? Puede que mañana haya mal tiempo. Puede ser riesgoso…-
Oh, no molesten- se limitó la chica para irse a su cuarto, feliz.
Los chicos estaban regados por la sala. Vivian dormía en su corral abrazada a su peluche. Thomas estaba tirado en la alfombra hecho un ovillo. Jack dormía sentado en una silla y su cabeza estaba apoyada en la mesa. Neville roncaba en el sillón.
Luna, que había estado muy ocupada preparando algunas cosas en la cocina y que ingenuamente había pensado que Neville se había llevado a todos los niños a dormir a sus cuartos, salió cansada de allí para descubrir que toda su familia había invadido la estancia.
Aspiró aire con molestia y le tiró una oreja a su esposo.
Te dije hace mucho rato que te los llevaras a dormir-
¿Ah? Ay, Luna, no me despiertes así-
Tus hijos, Longbottom- gruñó la rubia- Que están todos dormidos encima-
Neville se levantó de inmediato y sacudió a Thomas que estaba en el piso. Luego tomó a Jack de la cintura y lo levantó mientras éste reclamaba que lo dejaran dormir.
Luna en cambio tomó a ala pequeña y con rapidez la llevó a su cuarto para cambiarla y acostarla. Entonces sin querer Neville pisó un juguete en la escalera, el cual dio un fuerte ruido y provocó que Vivian se despertara.
¡Neville!- rugió su esposa
Oh, mierda- se quejó el hombre llevando ahora a cada hijo colgado en cada uno de sus brazos-
Oh, mierda- repitió Jack
¿Qué está diciendo tu hijo, Neville?- volvió a rugir Luna
¡Dijo Oh, mierda, mami!- respondió Thomas.
¡Neville!-
¡Demonios!- dijo ahora Neville.
¡Demonios!- repitieron ambos chicos esta vez-
¡Neville!-
¿Se pueden callar el par de…?-
No te atrevas a decir un insulto más, Longbottom- le advirtió Luna con Vivian en los brazos- llévalos a sus camas.
Está bien, está bien- dijo el moreno- cierren la boca y métanse a sus camas, chicos-
Llevó a sus dos hijos al cuarto que compartían y Luna regresó con Vivian a la habitación de la niña. La acunó y la pequeña no demoró nada en dormirse.
Pero Neville no tenía tanta suerte con sus hijos. Jack y Thomas se le escapaban hasta que logró meterlos dentro de sus mantas. Al salir de la habitación vio que Luna también salía del cuarto de Vivian y un impulso lo arrastró hasta ella. La arrinconó contra la pared y la besó hambriento. Luna se resistió al principio, pero la verdad era que le encantaba que su esposo la abordara de manera tan apasionada. Lo rodeó con sus brazos y se entregó a slos besos que él le prodigaba con la misma pasión.
¿Papi? ¿Qué le estás haciendo a mami?- preguntó Thomas asomando por la puerta.
Neville interrumpió le beso, pero entonces su boca se dirigió al cuello de su mujer.
Vete a dormir, Tom… ¿No ves que intento llevar a tu madre a la cama?-
Neville- dijo Luna entre risueña y abochornada- no digas eso al niño
Pero no miento. Me ordenaste que llevara a todos a la cama- le besó el mentón- eso hago- le susurró.
¡Papá!- reclamó el niño, un poco celoso.
Entonces golpearon a la puerta.
Yo voy- Dijo Luna escapando.
No creas que te has liberado- le dijo Neville con picardía.
Has que Thomas se duerma- ordenó ella, pero la sonrisa no la podía borrar de sus labios.
Al abrir vio a Ginny abrigada con la chaqueta de su hermano Ron y con el gorro aun en el pelo.
Cariño, ¿te pasa algo?- preguntó la mujer alarmada.
Nada malo- sonrió la pelirroja- solo quería decirte que… conocía a alguien… es lindo… es dulce… sus ojos son como esmeraldas-
Oh, qué maravilla- dijo Luna.
Tenía que contárselo a alguien. Hermione ya se había marchado y no podía esperar hasta mañana para contártelo a ti-
Me alegro, pero es tarde-
Lo sé… solo quise decirte… me voy-
Y la chica salió casi corriendo para tomar su bicicleta.
¡Llama cuando llegues, por favor!- Dijo asustada la rubia, pero pronto vio que la camioneta de Ron interceptaba a su hermana. Luna observó como el joven tomaba la bicicleta y la dejaba en la parte trasera y Ginny se montaba en el asiento del copiloto.
Luna se tranquilizó y cerró la puerta. Nunca había visto ese brillo en los ojos de Ginny antes. Le dio mucho gusto. Unas manos le rodearon la cintura y unos labios le atraparon el lóbulo de la oreja.
¿Quién era?-
Ginny. Pero todo está bien-
Perfecto- susurró Neville- Ven, preciosa. Ven con tu gorila-
Luna rió bajito y se giró para besar a su hombre. Pronto Neville la cargó en sus brazos y se la llevó consigo tal como ella misma lo había ordenado.
Neville había llevado a todos, bueno a casi todos a la cama. Pero se encargó de que solo Luna demorara en dormirse.
Entró a su habitación sin poder sacarse la sonrisa de los labios. Se cambió de ropa y dejó los lentes en la mesita. Tomó el control y puso otra vez el cd de Rod Steward. Cerró los ojos y dejó que sus pensamientos lo llevaran otra vez con Ginny. Se acostó y se acomodó bien. Tarareó varias canciones, pero a una le puso total atención.
Para el momento que estaba viviendo… era perfecta.
Puso atención a los versos y cantó con Rod una de las estrofas.
Yes you're lovely, never, ever change
Keep that breathless charm.
Won't you please arrange it?
'Cause I love you
Just the way you look tonight.
(The way you look tonight- Rod Steward)
Entonces recordó lo adorable que ella se vería. No tenía el rostro maquillado. Su rostro estaba lavado y sin embargo se destacaban sus azules ojos. El cabello lo tenía cubierto por esa gorra de goma. Estaba vestida con una simple pero tierna bata. Ningún arreglo. Pero Harry la encontró preciosa.
Por qué adornaba su apariencia con su mirada de mar y su sonrisa encantadora. Por qué le hechizaba con su voz, con el aroma que desprendía su cabello, con lo divertida que era.
Era perfecta… justo de la manera en la que lucía esa noche.
Él no necesitaba más.
Rod siguió cantando y Harry se fue durmiendo en forma pacífica.
Pero un verso seguía danzando de su adormilada mente.
"Just the way you look tonight"
