Carta en rojo.

Parte V

Pasé los últimos dos días en la casa de los Tonks por primera vez desde hacía mucho tiempo. Ver a Nymphadora me alegró un poco después de tantos desastres vividos en los últimos dos años y necesitaba despejar un poco mi mente. Ella siempre me hacía reír. Eran de los últimos parientes que me quedaban, pues mi abuela se había muerto recientemente; a mi tío jamás lo pude conocer y el resto de las primas de mi padre son lacras inservibles o personas de mala muerte. Pero Andrómeda, ella era completamente diferente.
Era una excelente madre y una hechicera muy poderosa que se había retirado del mundo mágico para vivir con su esposo mago, hijo de muggles, y su hija, que ahora ya adulta, comenzaba a incursionar como auror.

–¡Qué bueno que nos hayas visitado! Nos gustaría que Remus viniera más seguido –habló la mujer mientras me pasaba un tarro con patatas.

–Lo siento, ha estado muy ocupado estas vacaciones, parece que entrará a trabajar a Hogwarts le revolucionó la vida –bufé, Tonks me miró con una sonrisa.

–Supe que eres Prefecto de quinto año, felicidades Brighton.

–¡No esperaba menos de ti! –agrega el señor Tonks, su hija me acaricia los cabellos suavemente pero me aparto de forma brusca.

–Recuerdo cuando eras un bebé….

–No empieces Nymphadora….–susurró, sabiendo que odia su nombre.

–¡No me llames Nymphadora….!

–Entonces no me molestes con esas ñañaras de niño pequeño –suspiré–. Este año será muy duro, debo ajustarme a mi trabajo como prefecto.

–Seguramente él estará orgulloso de ti –sonríe Andrómeda mientras me habla. 'si' intento susurrar pero no llego a hacerlo, puesto que una enorme lechuza aparece por la ventana y aterriza encima del hombro del padre, llevando en su pico un diario el Profeta.

–Listo como siempre –murmuró Edward e inmediatamente comenzó a hojear. No recuerdo que pasó, pero un alarido se escuchó y precisamente vino de mi boca. Cuando el señor Tonks me miró, yo inmediatamente señalé la portada, por lo que dobló el periódico y lo notó–. Se ha escapado de la prisión de Azkaban el asesino y seguidor del señor tenebroso: Sirius Black.

–¡Por amor de dios! ¡Azkaban! –soltó un grito la mujer mientras se cubría la boca con las manos.

–Nadie ha salido de Azkaban antes ¿no? El tío Sirius es el primero –Nymphadora no parecía notar la gravedad de la situación, pues esbozó una sonrisa curiosa.

–Nunca pensé que Sirius pudiera hacer algo así, ¡Unirse al señor tenebroso! Y encima ¡Traicionar a James y Lily, matar a todos esos muggles y a Peter, su amigo Peter! –la prima de mi padre parecía más angustiada y pálida de lo común, Ted simplemente cerró el diario y lo dejó sobre la mesa boca abajo, para que la tapa no se volviera a ver.

–¡Pero lo hizo! –Bufé y miré hacia la ventana–. Tengo que volver a casa, mi padre está solo.

–Él estará este año en Hogwarts, así que ambos estarán protegidos….

–No temo de que papá….digo el señor Sirius Black le haga algo a mi padre, no, no tengo miedo de eso, porque sé que aun en su locura no se atrevería –me levanté de la mesa y caminé hasta la puerta–. Lo que temo es que acusen a mi padre de ayudarlo, porque, obviamente él fue su amante y eso hace que sea el principal sospechoso si entrase a Hogwarts para matar a Harry y completar su trabajo.

–¿Y qué harás, Brighton? –preguntó la muchacha, yo bajé los hombros y cerré los ojos.

–No sé. No sé.

Durante mi viaje tuve tiempo de pensar lo que diría a mi madre mientras nos encontrábamos en el callejón diagon, no pudimos conversar mucho pero ambos sabíamos que era lo que pasaría a partir de ahora, por lo que acordamos no decirle a nadie que él era mi padre, pues con sólo saber mi apellido, conocen que era hijo de Sirius Black y encima que mi 'otro padre' trabajaría como profesor en Hogwarts no era por así decirlo "buena idea", a pesar que todos los docentes (o al menos la gran mayoría) sabía lo que había pasado entre mis padres en sus años de colegio y tres años después también.
Fuimos al caldero chorreante para comer algo y enterarnos que Harry había inflado a su tía en un accidente y le habían comentado de Sirius Black en una pequeña charla informal con los Weasley. Pasamos allí la noche y al día siguiente nos embarcamos a Hogwarts.

–¿Estarás bien? –pregunté extrañado, viendo lo cansado y enfermo que se encontraba mi padre.

–Estaré bien. He viajado en este tren varios años antes que tú nacieras y en peores condiciones –me abraza fuertemente–. Estaré bien.

–Recuerda que si algo pasa, estaré en el vagón de los prefectos –le saludé por última vez.

–Lo recordaré.

–Toma –le entregué unos galeones, él se sorprende–. Lo gané en una apuesta, no te preocupes, tú cómprate algo de chocolate en el tren y algo para tomar.

–Gracias.

Inmediatamente lo veo subir al último vagón y me voy al principal donde me encuentro con los dos prefectos seleccionados de Slytherin: Erin Melvick y Dakora McKillan. Mientras que yo estaba acompañado por Penélope Maisen, una compañera de Gryffindor. Las chicas como siempre comenzaban a hablar entre ellas sobre chicos y maquillaje en el asiento den frente, mientras yo leía uno de los libros que me había traído de la casa de los Tonks y Erin hacía lo propio, justo a mi lado, pegado a la ventana. El frío comenzó a sentirse cada vez más y el tren hizo un terrible chirrido para luego frenarse completamente. Las luces se apagaron y una sensación de nostalgia embargó absolutamente todo.

–¿Qué sucede? –preguntó con terror en su voz la joven Penélope. Yo no le contesto, simplemente me levanto con sigilo.

–¡Hay algo afuera! –afirmó Dakota apoyando su rostro en el vidrio. Erin me observó con terror.

–¿Qué es? –me preguntó.

–Dementores, Melvick –murmuré tan bajo que las chicas apenas pudieron oír.

–¡Dementores! Imposible….ellos están en Azkaban –Penélope, en cada palabra, se denotaba el terror. Se abrazaron las jóvenes mientras Erin también se levantaba del asiento.

–¿Qué haremos? –nuevamente el pelinegro me preguntó, yo le miré de reojo.

–Aguardar. Los Dementores son ciegos, debemos tener pensamientos positivos, de esa forma les ganaremos –suavemente la puerta se abrió y una mano se observó en las sombras corriendo con su energía la puerta. La arrastró suavemente y comenzó a adentrarse al vagón mientras las chicas asustadas gritaban.

Expecto patronum….–golpee la varita y de ella salió un destello aforme color blanco que derribó e hizo desaparecer al dementor, inmediatamente salí hacia los pasillos para derribar a los otros dementores que estaban allí, al cabo de unos segundos el lugar volvió a ser el mismo.

–¡Eso fue….él….hizo el…! –Dakota me señaló realmente sorprendida.

Expecto patronum–continuó la frase Erin y sonrió de costado–. Es magia muy avanzada, ¿hace cuánto que sabes hacerla?

–Siglos. Mi abuelo era especialista en este tipo de criaturas, por lo que de muy pequeño me enseñó la teoría cuando iba a su casa a pasar las vacaciones con mi….pa….–inmediatamente dejé de hablar, casi de repente, y giré mi cabeza para ver como Lupin se acercaba.

–¿Están todos bien? –preguntó el hombre, los pocos chicos que habían salido del vagón afirmaron–. Debo hablar con el conductor, discúlpenme.

–¿Quién es él? –Dijo una chica que se encontraba allí una vez que el hombre desapareció por la puerta–. No lo he visto antes.

–Es el nuevo profesor de Defensas contra las artes oscuras….–afirmó otro alumno.

–¿Él? Parece tan débil….nadie pensaría que pudiera resistir algún encantamiento –nuevamente la muchacha exclama, me enojé y entré azotando la puerta del vagón sin esperar que la charla continúe.

–Me congelo –Dakota se abrazó ella misma para recuperar algo de calor en su cuerpo. Saco de mi túnica una barra de chocolate y la comienzo a cortar en trozos para entregárselos a cada uno de mis compañeros–. ¿Chocolate?

–Les ayudará –afirmé y todos comenzaron a comer y sentir un cierto alivio y calor.

–¿Qué hace un dementor aquí? –volvió a decir la rubia, Dakota.

Sirius Black –Erin me mira y yo bajo la vista a los pocos segundos–. Escapó de Azkaban y los dementores lo están buscando por todos lados.

–¡Claro! Lo leí en las noticias de esta semana –observé los pasillos y noté que mi padre vuelve a pasar para dirigirse nuevamente a su vagón–. ¡Está loco….!

–¡Ya basta Dakota….!–la silenció Penélope–. No ves que Brigthon es el hijo de Sirius Black.

Inmediatamente todas las miradas recayeron en mí, inclusive la de Erin que lo sabía desde el primer año, pero probablemente esperaban que tuviera a mi padre debajo de mi túnica. Bufé enojado y me levanté con violencia, abrí la puerta y me fui de allí azotándola. El silencio reinó gran parte de mi día, incluso aun después de la comida. Harry no paraba de mirarme, supuestamente dada a la historia que le contaron, le dijeron también que yo era hijo de Sirius Black, un secreto a voces. Por lo que era lo mejor ir a planteárselo directamente y no esperar a que sospechara de mí. Entré al cuarto de los chicos de tercer año, gracias a mi insignia podía estar en cualquier lado a cualquier hora; encontré a los muchachos luchando entre ellos en un juego de almohadas interminables. Carraspeé la garganta e inmediatamente volvió cada quien a su cama.

–¿Puedo hablar contigo, Harry? –pregunté, él me miró y asistió con la cabeza acompañándome a la sala común. Nos sentamos frente al fuego.

–¿Pasa al….?

–Déjame decirte Harry, que estoy enterado de lo que sabes sobre Sirius Black –giré mi cabeza para verle los ojos, aquellos verdes que brillaban con el chispear del fuego–. Seguro Arthur te ha comentado que Sirius ha escapado, que en el ministerio se habla que quiere atraparte y matarte.

–Sí, me han comentado eso…

–Escucha Harry –susurró–. Cuando mi padre Sirius entró a Azkaban, mi vida se convirtió en un infierno, no estoy feliz y jamás lo estuve, el padre con el que yo viví mis primeros tres años murió ese día, y solamente pude absorber el odio, la decepción y traición gracias a lo que hizo –susurré y después de largar un muy largo suspiro volví a hablar–. No quiero que desconfíes de mí por mi apellido, Harry. Yo no soy él.

–Lo sé, no te preocupes –murmuró y me tomó la mano–. Sé que tú no eres él.

–Gracias. Harry, una cosa más…..no importa las cosas que escuches, por favor, debes prometerme que no irás tras Sirius Black –le miré directamente, él asistió.

–¿Por qué iría detrás de alguien que me quiere matar?

–No lo sé –susurró–. Lo has hecho los últimos dos años.

No pasó mucho tiempo hasta que empezaran nuevamente las clases, como este año tendría mis T.I. era mi padre quien preparaba DCAO junto conmigo, se asombraba de las maravillas que sabía a pesar de estar en quinto año, pero también sabía que yo practicaba durante las noches con mi varita algunos hechizos simples sin que me descubriera. Tuvimos la clase como todos los años, entretenida, dado que pudimos experimentar varios de los encantamientos que se encontraban en el libro de ese año.

–Bien chicos, pueden retirarse –comunicó con su apacible voz, mientras todos, inclusive Erin Melvick quien me miró desde la esquina, se retiraban, yo me acercaba al escritorio–. ¿Pasa algo, joven Black?

–Me preguntaba si estás bien, te vez más pálido que de costumbre.

–Estoy bien, aun no es….bueno, ya sabes, la fecha –susurró bajito antes que saliera el último alumno y cerrara la puerta tras él–. Estás a nivel de EXTASIS Brighton, realmente me sorprendes cada día.

–Recién es la primera semana de clases –bufé y miré hacia la puerta–. ¿Has tenido clases con los chicos de tercero?

–Aun no, esta tarde seguramente –murmuró y cerró el libro para guardarlo–. Si quieres podemos tomar té luego, o ¿prefieres ir a Hogsmeade?

–Iré a comprarte los chocolates que tanto te gustan –crucé los brazos–. Estaba pensando…

–¿Sobre Sirius?

–Obviamente el apellido no me permite ocultar que soy su hijo, sobre todo si es el único Black que queda para continuar el apellido, dado que mi tío Regulus falleció a muy temprana edad y las primas de mi padre eran todas mujeres.

–Regulus –suspiró–. Lo conocí cuando estaba en Hogwarts. Tu padre y él no se llevaban muy bien, pero, siento que no era un mal chico –él parecía pensativo un momento y luego continuó–. Es más, el mismo día que desapareció vino a verte, no sé qué te dijo o hizo pero luego salió de allí, eras apenas un bebé y él era tan joven.

–¿El tío Regulus?

–Sí, él tenía dieciocho años, creo, y Sirius diecinueve o veinte. Sirius no le dejaba entrar a la casa mientras él estaba, porque decía que nos podía 'lavar la cabeza' con eso de la sangre pura y todo lo demás. Entonces no venía muy a menudo, solo te veía cuando Walburga te llevaba a Grimmauld place –suspiró pesadamente y caminó hacia su despacho para dejar los libros que había tomado, yo le seguí–. ¿Seguro que no quieres tomar té con este viejo?

–No eres viejo.

–Jajajaja –rio un poco y luego me observó–. Iré a la sala de profesores, allí hay un boggart para el trabajo con tercero.

–Oh, boggart, riddikulus…..–crucé los brazos–. Hechizo simple.

–Es verdad, muy simple –sonrió–. Bien, debo ir a ver si aún se encuentra allí el boggart, ¿quieres acompañarme?

–No, no….iré a Hogsmeade esta tarde, ya no tengo clases por hoy. ¿Sabes si a Harry le filmaron el permiso para ir allí?

–No lo sé, pero si no lo hicieron él buscará la forma de ir. James le dejó su capa de invisibilidad y ya sabes, siempre James se cubría con ellas cada vez que iba a la casa de los gritos –caminamos hacia la puerta para salir del aula–. Bueno, te dejo hijo.

–Shhhhh.

–Oh, cierto, no debo decir que eres….–suspiró, tal vez del cansancio–. Adiós.

–Adiós –abrió la puerta y se encontró con los ojos verdes de Melvick.

–¿Necesitas algo?

–Hm, nada….yo….–le extiende la mano y me quedo sorprendido–. Erin Melvick.

–¡Melvick! Si, eres tú…..–él también parece sorprendido cuando papá anuncia que lo conocía y le da la mano–. Has tenido un buen inicio, eres un chico inteligente y me sorprendí bastante con tus habilidades. Ahora entiendo todo lo que he oído de ti.

–¿Oído? –preguntó extrañado.

–Claro….claro…..Bri-….–inmediatamente palidecí, ¿le diría que yo le había comentado sobre él? Erin se daría cuenta que era mi padre, por lo que cambié de tema repentinamente.

–Mejor vámonos, tenemos que terminar el trabajo de pociones que nos dio Snape –tomé a Melvick del brazo y lo arrastré conmigo, dejando a mi padre parado en la puerta de su aula.

Luego no vi más a mi padre hasta mucho después. Mientras tanto seguía comprando el Profeta simplemente para informarme sobre donde y cuando habían visto a mi padre, mientras todos los chicos compañeros de Harry parecían realmente estupefactos. Me encontraba en el gran comedor, escuchando muy agudamente las voces de compañeros a unos metros de mí, hasta que Erin Melvick se sienta a mi lado. Bufé algo molesto, dado que su mesa estaba justo paralela a la mía pero, por alguna extraña razón, se tenía que sentar con los Gryffindors.

–¿Cómo te sientes? –me preguntó, yo giré la cabeza ¿hablaba en serio?

–¿A qué te refieres?

–Con respecto a lo de…..ya sabes, tu padre….–intentó no molestarme, pero al hacerlo me molestaba más.

–No es mi padre, dejo de serlo el día que traicionó a sus amigos, asesinó y lo metieron a Azkaban.

–Aun así no puedes evitar que la gente te relacione con él.

–Lo sé y es lo más terrible, pero….no puedo evitarlo, tengo ese apellido desde que nací y lo tendré hasta que me muera….–suspiré y luego le observé con sigilo–. ¿Y por qué tanto interés en mi vida familiar?

–Solo quería tener un tema de conversación contigo, pero veo que es imposible sin que pienses mal de mí –se levanta–. Por cierto, yo sé lo de Lupin.

–¿Qué? –giré mi cabeza y le miré directamente a los ojos, él se sienta a mi lado nuevamente–. ¿De qué hablas?

–Una vez al mes Snape nos da clases de DCAO, ¿no es extraño? –Preguntó, fruncí el ceño–. No pongas esa cara, no le diré a nadie…

–¿No le dirás a nadie qué?

–Que eres hijo de Lupin y….–susurró muy bajo–. Qué él es hombre lobo. No es algo difícil de saber, además los chicos de tercer año tuvieron un trabajo hace unos pocos días sobre eso, se los dio Severus Snape.

–¿Cómo? ¿Les dio un trabajo sobre los hombres lobos? Papá no me comentó de eso.

–Ja, faltó que en el trabajo hiciera la pregunta de: "¿Cómo reconocer a un hombre lobo en un colegio Británico de hechicería?" como para que todos se dieran cuenta de ello.

–¿Y tú cómo lo supiste?

–Lo se hace siglos, no necesito que el estúpido de Snape me dé un trabajo para saberlo, creo que me subestimas mucho…..además supe que era 'tú otro padre' porque él estuvo a punto de decirme que le hablas de mí en tus cartas.

–Hablaba MAL de ti en mis cartas, ahora vete, necesito estudiar –él sonrió y se levantó, para retirarse con elegancia.

Me enteré esa misma tarde que Hagrid les comentó a Ron, Harry y Hermione sobre la supuesta ejecución de Buckbeak, dado que éste había atacado al joven Malfoy, estaban devastados y sus corazones destrozados, sobre todo el de Rubius. Esa misma tarde tuvimos una de nuestras últimas clases de adivinación. En una de las mesas de los costados tenía la bola de cristal justo frente a mí, mientras Erin se quedaba dormido a mi lado apoyando su cabeza en sus manos pálidas. La profesora Trelawney seguía comentando sobre el noble arte de la bola de cristal y que durante los TIMOs tendríamos que hacer una predicción detallada sobre un acontecimiento.

–¡Ésto es pura basura! –susurró Erin despertándose de golpe al escuchar el ruido que provocó la mujer, yo miré la bola de cristal–. Lo peor es que en mi familia todos tienen ese 'ojo interior' del que tanto habla esa loca….. –me observó un momento y continuó–. ¿Qué ves?

–Veo….–sonreí de costado–. Veo un chico que morirá solo porque nadie lo va a querer.

Vete a la mierda Black…..–tomó su libro y lo abrió–. Además, ¿qué se te dio por hacer bromas?

–No sé, simplemente me causó gracia el imaginarme tu cara ante la noticia que morirás solo y con decenas de gatos a tu alrededor –giré la cabeza para verle a los ojos, él frunció el ceño.

–¿Sabes qué Brighton? ¡Me enfermas…!.–mi cuerpo se tensionó y él pudo notarlo porque inmediatamente me preguntó–. ¿Qué pasa?

–Me llamaste por mi nombre.

–¿Hm? –volvió en sus palabras y se dio cuenta que efectivamente me había llamado Brighton en lugar de 'Black'–. Bueno, era hora ¿no? Llevamos cinco años de conocernos, tengo en algún momento que llamarte por tu… ¡No me juzgues, Black!

–Bueno, a ver mis niños –se acerca, la profesora Trelawney, a nosotros–. ¿Ven algo?

–Hmm….–me acerco más a la bola de cristal y pudo ver un rostro, uno muy particular. Mis pupilas se dilatan y siento un dolor de cabeza más allá de lo normal y un puntazo justo en los ojos. Cierro la mirada y me toco la cabeza–. Vi a una persona, un hombre.

–¿Un hombre?

–Se acerca, él busca algo y lo encontrará la próxima noche…..–respiré profundamente–. Él no se detendrá….aparecerá…..la próxima noche Sirius Black aparecerá.

–Es fascinante señor Black. Si se cumple su visión será un estupendo TIMO…..–abrí los ojos para ver mejor a la mujer–. Pueden retirarse.

Tomé mis cosas y salí de allí rápidamente. Aun algo cansado, pues había tenido una transición real, por lo que el agotamiento había acabado conmigo funestamente. Esa misma noche dormí tranquilo en mi cama en la habitación de los de quinto año. Los gemelos Weasley no paraban de hablar mientras su hermano Percy llegaba cada dos por tres a gritar que era el Premio Anual y por eso debían obedecerlo, pero ellos afirmaban que yo era el Prefecto de quinto y solo me obedecían a mí por el momento, intenté aparentar que no los escuchaba y me di vuelta.
Al día siguiente, después de mis clases de la tarde, caminé hacia el aula de DCAO, sabía que mi padre le daba clases privadas a Harry por sus problemas con los dementores, por lo que no había podido ir a hablarle en mucho tiempo, sólo durante las fiestas, cuando cayó nuevamente enfermo por su maldición.

–Ah, Brighton, que bueno que estés aquí –dijo mi padre dándome la espalda, inmediatamente entré al lugar sin hacer ruido–. Te preguntarás ¿cómo lo supe? –Se dio la vuelta y me señaló un pergamino–. Esto.

–¡El mapa! ¿Cómo….?

–Lo tenía Harry, ¿tienes una idea de cómo lo consiguió? –Parecía enojado y no me sorprendía, bufé algo molesto y le comenté lo que había pasado durante los primeros meses del segundo año–. ¿Los gemelos Weasley?

–Esos chicos, me prometieron que no se lo darían a Harry.

–Seguramente se lo dieron para que pudiera visitar Hogsmeade, pero ya no tiene caso, aquí lo tengo y Sirius Black no podrá usarlo para encontrarlo –miró nuevamente el mapa y sus ojos se abrieron–. ¡Imposible!

–¿De qué hablas?

–¿Ves lo mismo que yo, hijo? –Me preguntó y con la varita señaló un nombre–. Peter Pettigrew.

–¿El mapa estará fallando? –Pregunté, mi padre negó con la cabeza–. Entonces.

–El único problema del mapa es que no diferencia un padre y un hijo con el mismo nombre, pero definitivamente no hay Peter Pettigrew en Hogwarts este año, sino, lo hubiera tenido de alumno, además…..–nuevamente señala el mapa con la punta de la varita–. Harry, Ron y Hermione están con él.

–¡Mira papá, mira quien se acerca! –grité con un dejo de voz, ambos pudimos ver el punto con la inscripción de Sirius Black y como éste arrastraba a Peter Pettigrew y Ronald Weasley consigo hasta el sauce boxeador–. ¿Qué significa todo ésto?

–Significa que…..–me miró a los ojos–. La historia oficial no es tan acertada.

–¿A qué te refieres?

–Si Peter está vivo, significa que la historia oficial de su muerte y los asesinatos de Sirius no son tan así como se dijo….. ¡Debo ir tras él…!

–¡Espera! –Le detuve con la mano en su brazo–. Iré contigo.

–No, tú debes quedarte aquí, eres un prefecto, si te encuentran en ese lugar pensarán que tú expusiste la vida de Harry.

–¡Y tú también! Nunca le dijiste a Dumbledore que mi padre podía transformarse en Animago, por lo cual….

–¡Eso ya no tiene importancia ahora!

–¡Si la tiene! Lo encubriste…..en parte lo hiciste….–respiró hondo–. Y aun no sé porque nunca lo dijiste.

–¡Tenía miedo! Soy el Gryffindor más cobarde del mundo. Tenía miedo que él pensara que arriesgué la vida de tres estudiantes de Hogwarts por mi padecimiento, no quería perder la confianza en él, que tanto me ha dado. Quédate aquí, por amor a merlín, quédate aquí.

–No…..no iré a la casa de los gritos, pero necesito que me dejes escuchar –con mi varita toqué la oreja de mi padre y luego la mía para un hechizo de oído mágico, en el cual podría escuchar todo lo que mi padre escucha–. Esperaré fuera, en un lugar donde no me vean.

–Prométeme que no interferirás en nada….–fruncí el ceño–. ¡Prométemelo! Si realmente me amas, hijo, prométemelo.

–Lo prometo.

Salimos de su aula y caminamos hacia la casa de los gritos, yo quedé a varios metros de allí, sentado en una roca, mientras escuchaba todo lo que pasaba dentro. La verdadera historia se me fue rebelada ante mis ojos y mi corazón dio un vuelco. No pude evitar sentir una terrible angustia en el pecho cuando mis padres contaron la verdad, aunque lo más terrible fue ver a Snape entrar a la casa de los gritos luego de que mi padre Remus entrara, y no poder hacer nada para detenerlo, además que él le reveló a Harry, Ron y Hermione que Remus era amante de mi padre Sirius y que habían tenido un hijo de esa unión: yo. Apreté mis puños y al cabo de dos horas los vi salir. Casi no había notado la luna llena oculta detrás de las nubes y la trasformación de mi padre. ¡Por supuesto! Snape había comentado que fue tras Lupin, dado que se había olvidado de tomar la posición matalobos, por lo que inmediatamente corrí hasta los bosques prohibidos en busca de Remus una vez que dejó de pelear con Sirius y se adentró allí. Me fue extremadamente difícil pero lo encontré herido, con un gigantesco arañazo en su hocico. Me acerqué y pude notarlo mejor: Buckbeak. Éste, claramente, era un arañazo de hipogrifo, ¿eso quiere decir qué….? Ahora que lo recordaba se había cruzado una vez con dos Hermione a la misma hora, pero una iba a adivinaciones y la otra al salón de runas antiguas. Saqué entre mis prendas entonces un objeto dorado que colgaba de mi cuello.

–Hermione está usando el otro giratiempos –dije, tomé al lobo de una de las patas y lo encaminé nuevamente a la casa de los gritos donde ya no había nadie, pues en el camino vi pasar a Snape con los chicos y Sirius en la camilla–. Cuidado papá, despacio.

Remus me obedeció, siempre fue así mientras era pequeño, aun con cuatro años en sus trasformaciones, él obedecía absolutamente todo lo que yo le decía; lo tomé con cuidado y lo encadené para que no se escape de la casa de los gritos. Le acaricié su cabeza y la besé con cuidado.

–Tranquilo, vendré por ti en la mañana.

Inmediatamente corrí fuera del sauce boxeador y me dirigí al despacho de Flitwick, donde estaba encerrado mi padre, tal vez por corazonada o porque sabía que era el único lugar posible donde podían encerrar a Black dentro del castillo. Subí los enormes peldaños como pude para verlo allí, se encontraba completamente ido, demacrado y abrazando sus piernas, con terror por el futuro que le esperaba. Me acerqué hacia los barrotes que nos separaban y se alertó al verme. Sus ojos se posicionaron en mi con anhelo, no podía creer que luego de doce años odiándolo, aun sienta en mi pecho una sensación angustiante, quería llorar pero no podía hacerlo, simplemente las lágrimas no salían. La última vez que lo vi, él era un hombre alto, bien parecido y con cabello sedoso y brillante; ahora, doce años después y con Azkaban en vilo, él se veía como una persona completamente diferente.

–Hijo…–susurró con la voz rasposa y se acercó a mi lentamente, acariciando los barrotes con sus dedos huesudos, sus uñas largas y su mirada oscura–. Mi niño…..

–Papá….–no podía llamarlo Sirius, como lo hizo en todo este tiempo. Él, ese hombre, era mi padre.

–¿Viniste a salvarme?

–No.

–¿No?

–No está dentro de mi poder hacerlo, pero no te preocupes, ellos vendrán pronto –giró su cabeza–. Aun no, pero pronto.

–¿Cómo estás? –sonrió, pero más que una sonrisa dulce era una completamente arrugada y con sus dientes amarillentos y sucios daba otra sensación.

–Hablaremos otro día, ahora es necesario que me oigas –pareció sorprendido, obviamente en estos trece años donde no nos habíamos visto, él no tenía idea de cómo se moldeó el carácter de ese bebé que dejó–. Sé toda la historia y te perdono por haber desconfiado de papá durante un momento de estupidez. Pero no vuelvas a irte….por favor no vuelvas a irte.

Brig….

–Intenté ser un adulto todos estos años y deje de ser niño, por favor, no hagas eso nuevamente, quédate papá….

–Peter se ha…

–Peter se puede ir a la mierda, yo quiero poder verte, aunque sea unos minutos cada tanto, por favor….por favor…..no te vayas nuevamente…..no podríamos soportarlo –golpeé con mi cabeza los barrotes, a lo que sus manos se colocan en mis mejillas y su boca besa mi frente. Me sentí por unos segundos un niño quien rogaba a su padre por la compra de un caramelo.

–No lo haré. No me iré.

Me alejé de él e inmediatamente me fui; oigo un estallido cuando ya estoy suficientemente lejos y lo veo volar junto a Buckbeak por el cielo naciente. Sé que nos volveremos a ver papá, muy pronto nos volveremos a ver.
Camino hasta la sala de Gryffindor y termino durmiendo en uno de los sillones hasta temprano del día contiguo. Despierto casi a los sopetones y me encamino, aun con la ropa de ayer puesta, a la casa de los gritos. Pero en la mitad de mi camino apareció Erin, completamente pálido y temblando ligeramente.

–¡Brighton! –dijo y me abrazó, no entendí porque estaba tan extraño últimamente pero se separó de mí y me miró–. Snape, hoy a la mañana, les dijo a todos los chicos de Slytherin que Remus Lupin es un hombre lobo; todos están muy alterados.

–¿Qué? ¿Por qué dijo….?

–¡No lo sé! Todos los chicos, sobre todo Malfoy, han enviado cartas a sus padres para informarles que el profesor de DCAO es un licántropo…..debes hacer algo Brighton

–No puedo hacer nada –susurré–. Tendremos que volver nuevamente a la pobreza –giré mi rostro pero inmediatamente las manos de Erin me tomaron para que le mirara a él.

–Lo siento.

–No tienes por qué, iré por Remus…. –él se hizo a un lado, caminé solamente dos metros hasta que la voz de Erin volvió a comunicarme.

–¡Tu padre está libre! –dijo, giré y él sonrió–. Sabía que era inocente pero nadie más que tú, yo y tal vez ese trio de Gryffindor lo sabe.

–¿Tú como…? –Él levantó la varita–. ¿A quién?

–Snape.

–Hmmm….–sonreí y giré en mis talones para volver a la casa de los gritos por mi padre.

Le comenté a mi papá sobre los acontecimientos en la sala común de Slytherin y no pudo hacer nada más que renunciar, además también le informé que Sirius Black se había escapado, lo que nos alegró a cada uno de nosotros, sobre todo a Harry, quien ahora sabe la verdad. Muy pocos sabrían que Black no era un asesino, pero eran los que debían saberlo para no juzgarlo más, el resto seguirá pensando lo que quiera, lo importante es que ni Harry ni yo odiamos a mi padre por un crimen que jamás cometió.

–Tengo los resultados de los TIMOs justo aquí –dijo Remus una tarde, durante las vacaciones, apunto de empezar sexto año.

Titulo Indispensable de Magia Ordinaria (T.I.M.O)

Alumno: Brighton Jeremiah Black Lupin.
Año: Quinto.

Resultados:

Encantamiento: Extraordinario.

Trasformaciones: Extraordinario.

Herbología: Supera las Expectativas

DCAO: Extraordinario.

Estudios de Runas antiguas: Extraordinario.

Pociones: Extraordinario.

Aritmancia: Extraordinario.

Adivinación: Supera las expectativas.

Cuidado de las criaturas mágicas: Extraordinario.

Historia de la magia: Supera las expectativas.

Estudios muggle: Extraordinario.

–¡Son notas verdaderamente excelentes! –Dijo Remus y las acercó a la chimenea de la casa–. Mira Sirius.

–Increíble, estoy orgulloso de ti, hijo –sonreí y miré a mi costado.

–Este año la profesora Charity Burbage me ha comentado de tus excelentes calificaciones en estudios muggle…..

–No es para tanto, viví en el mundo muggle muchos años –suspiré–. ¿Y tú? ¿Cuáles son tus notas? –el muchacho a mi costado sonrió también y me las mostró.

Titulo Indispensable de Magia Ordinaria (T.I.M.O)

Alumno: Erin Jeremiah Melvick Malkavian.
Año: Quinto.

Resultados:

Encantamiento: Extraordinario.

Trasformaciones: Extraordinario.

Herbología: Supera las Expectativas

DCAO: Extraordinario.

Pociones: Supera las expectativas.

Adivinación: Aceptable

Cuidado de las criaturas mágicas: Supera las expectativas.

Historia de la magia: Extraordinario.

–¿Tenemos el mismo segundo nombre? –pregunté extrañado mirando, Erin se echó a reír.

–¿Recién ahora te das cuenta?

Mierda, no lo sabía, eso me da asco, tenemos más en común ahora. Me sorprende que tengas extraordinario en historia de la magia.

–Yo presto atención a ese viejo fantasma–suspiró.

–A todo ésto –dijo Sirius–. ¿Qué hace ese chico en casa? ¿Quién es?

–Es amigo de tu hijo –habló Remus.

Erin Melvick, un placer conocerlo, vine a quedarme la semana aquí para ir al mundial de Quidditch, mis padres me están volviendo loco en casa….–bufó, yo me reí.

–Me alegro que tengas un amigo, hijo…..pero ¿un Slytherin? –preguntó en tono de broma, yo suspiré.

–No pensé que este día llegaría –hablé con sorna, Erin me golpeó el brazo con su puño.

–Idiota.

Próximamente empezará nuestro sexto año, a pocos días de empezar el mundial de Quidditch al que iremos también con Erin y donde probablemente encontraremos a los chicos.

Continuará.

Erin le realizó el hechizo del oído mágico a Snape y por eso supo toda la historia. Además que eso unió aún más a Erin y Brighton. Una novedad, Erin está más que enamorado de Brighton y se notará, aún más, en el próximo episodio. Yo creo que en éste también se notó, pero ya verán lo que les espera a ese dúo en su sexto año.

Brighton: nace como dije el 25 de diciembre de 1977.
Erin: Nace el 7 de febrero de 1978.

Como se dice acá ambos tienen el mismo segundo nombre: Jeremiah, que significa 'el que se lamenta continuamente', lo cual es bastante gracioso. En la próxima entrega conocerán a la familia de Erin Melvick.

No sé cuándo vaya a actualizar el siguiente cap (ya lo tengo escrito) pero normalmente yo aguardo a tener el próximo cap escrito para actualizar el anterior, y como el quinto, sexto y séptimo son lo más complicados me tomaré un tiempito para actualizar, no será mucho dado que este fic termina con el libro séptimo. Espero que les guste. En mi perfil dejé mis redes sociales. Mischief manager….