MARTIN MISTERY NO ES DE MI PROPIEDAD, SUS DERECHOS ESTAN RESERVADOS PARA SUS CREADORES ORIGINALES MENSIONADOS CON ANTERIORIDAD.
Tuve que buscar inspiración, pero aquí esta disfruten,
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Se podía decir que la cena era el punto de enfoque de Diana, pero todo solo la hiso sentirse peor, realmente estaba enamorada de su hermanastro, ¿Cuándo sucedió?
Ella solo podía recordad cada momento que vivió con él, en la cual se podía sentir segura, el era la persona en la que mas confiaba, esa persona que sería capaz de ir por ella hasta el fin del mundo, Martin Mistery ese chico rubio de ojos de avellana que podía coquetear con cualquier chica y ninguna lo aceptaría, la única en poder ver quien era realmente era ella, la única en conocer sus miedos, debilidades, la que savia valorarlo por lo que era, por lo que le daba, y eso era su corazón, una joya que no permitiría que nadir le arrebatara, ni que nadie la rompiera en pedazos,
-Martin- Diana se paro en medio del camino a casa, de sus dos acompañantes,
-¿Qué pasa?- el rubio había estado triste por la última conversación, el corazón de la castaña, comenzó a latir de prisa, las cosas solo se ponían peor,
-yo solo quiero entregarte tu regalo- ella dijo tragando saliva,
-bien, eso sería genial- el sonrió, pero un tiempo a solas era lo que necesitaban,
-te veo en un rato en la fuente de la escuela- Diana se adelanto y camino más deprisa, Billy se le quedo viendo a Martin,
-¿todavía veremos ese maratón de películas?-
- sí, tranquilo Billy, solo hablare con Diana, tal vez pueda decirme ahora lo que realmente le pasa- el marciano asintió y los dos caminaron a la escuela, Billy subió las escaleras hacia el cuarto de Java por lo regular ahí veían las películas, Martin se dirigió a la fuente, estaba decidido a saber qué le pasa a su hermana,
Diana tomo la caja que tanto trabajo le costó envolver, ella se sentó en la cama, y dio un suspiro, si ella realmente quería que Martin volviera a confiar en ella, tenía que decirle realmente lo que sentía, o el pensaría que sigue ocultándole cosas, ella ya no ocultaba nada, avía quedado muy en claro sus celos erróneos hacia su hermanastro, todo lo que ella deseaba era que el admitiera que era importante para él, como él lo es para ella.
En la fuente Martin estaba más impaciente ella nunca trabada tanto, tenia lograr comunicarse con su hermana, las cosas avían cambiado, el juego ya no era el mismo, MOM avía puesto en marcha un programa especial para evitar que lo de Octavia volviera a ocurrir y si Diana no era sincera cómo iban a pasar, el no lo sentía como un examen por algo no le dijo a la castaña, si lo asía ella no actuaria de la forma natural de siempre, pero al parecer ella actuaba más raro que de costumbre,
-Martin- la voz de su hermana sonó, el volteo solo para verla recibir la luz de la luna brillar en sus ojos, el sonrió, solo podía hacer eso,
-hola, ¿estas mejor?- Martin se sentó en la fuente e invito a ella a sentarse tanbien,
-Martin ¿Por qué peleamos tanto?- ella pregunto después de un rato, viendo al suelo,
-no lo sé, simpre creí que era cosas de hermanos-
-Martin, realmente no somos hermanos- en eso hubo un silencio incomodo, el primero en romperlo fue Martin,
-así que ¿eso es lo que pasa? ¿No has podido perdonarme?-
-Martin, yo siempre me he sentido protegida a tu lado, eres la persona más valiente que he conocido, ha acepción del incídete del lavamanos-
-he, Diana esas diciendo elocuencias-
-no, Martin después de pensarlo mucho, me doy cuenta que yo no puedo verte más como un hermano- Diana se quedo viendo a sus ojos esos ojos que se quedaron en shock, por las últimas palabras que salieron de ella, Diana sonrió porque sus labios se veían tan vulnerables,
-Martin yo…- ella no se contuvo y toco con sus labios los de él, ella no obtuvo ninguna reacción solo estaba ahí besándolo, las estrellas eran hermosas y la luna los tocaba con los rayos de luz, a Diana no le importo no recordar los efectos del sol sobre la luna, ella solo se sentía libre, por fin avía dicho a su hermano lo que ella sentía,
