Martin Mystery no es de mi propiedad, si no de sus respectivos creadores.

Sé que hace tiempo que actualice esta historia, no me mal entiendan amo a Martin pero claro tengo trabajo, mucho trabajo, espero tener un tiempo a mediados de mes para terminar todas mis historias, y empezar nuevas, o a continuación de mi fin "mientras dormías" aunque sigo pensándolo bien los dejo con el siguiente capítulo.

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-¿Jill?- Martin volteo a ver a los ojos de de la castaña, ella se quedo petrificada, en el rubio avía algo de miedo,

- sí, ¿Por qué?- ella desvió la mirada y siguió caminado, hacia la selva que hace unos minutos era su escuela,

-bien, supongo que hay que buscarla- Billy rompió el momento incomodo entre ambos,

-siento que ustedes dos me ocultan algo- Diana los miro con desdén,

-bueno, Di veras Jill es una agente del centro también- Martin declaro,

-¿Qué? Espera es por eso que son tan amiguitos-

-hablas como si estuvieras celosa- el rubio aparto la mirada,

-bueno, yo… sabes que si, lo estoy, tal vez porque nunca llegare a la categoría perfecta para Martin Mystery- las lagrimas comenzaron a caer del ojos jade de la chica,

-Diana- el rubio la observo, no era la chica más atractiva del mundo cuando lloraba, pero quien lo era, el se acerco un poco a ella tomando su rostro y obligándola a mirarlo a los ojos,

-Diana escúchame- Martin pudo ver todo el dolor que ella tenía, atreves del hermoso jade en sus ojos,

-¡Chicos!- la voz de Billy los obligo a voltear, y vieron que una planta arrastraba a su amigo atreves del lodo y hiervas de la selva,

-¡Billy!- gritaron los dos a unisonó, Martin corrió tras de él, sacando su cortador de nuevo, pero otro extremó de la misma planta tomo al rubio por la cintura y lo detuvo,

-Billy- Martin dijo algo adolorido, mirando como su amigo era arrastrado quien sabe a qué destino,

-Martin- Diana le retiro el cortador de su mano, y lo ayudo a soltarse de la liana,

-¿plantas carnívoras?- Diana observo bien el pedazo de planta en sus manos,

-eso importa- Martin ahora estaba irritado, y su tobillo le punzaba, el se levanto y comenzó a cojear hacia donde su amigo desapareció, Diana lo observo tristemente, savia que él no se daría por vencido, pero noto que entre las rasgaduras de su camisa había algo de sangre,

-Martin espera- ella lo detuvo,

-debemos encontrar a Billy- el espeto,

-lo sé, pero asi de lastimado no llegas tan lejos, además si Jill hiso todo esto, no creo que lastime a Billy-

-¿Por qué piensas que fue ella?-

-presentimiento- ella puso el brazo del rubio en sus hombros, y lo ayudo a caminar a un lugar más seguro, ella empezó a notar un grupo de nubes formándose en el techo de la escuela, y como era de suponerse comenzó a llover, la castaña encontró unas raíces de un árbol que habían hecho estragos las escaleras de la escuela, pero era un buen refugio para la lluvia a domicilio, que ya los había empapado,

-haaaaa- Martin se mordió el labio, Diana le dio una mirada de disculpa, su tobillo se veía como el asado de cerdo de su tía, hinchado y húmedo,

-puedes gritar- ella se llevo un mechón de pelo mojado atrás de la oreja y sigue su trabajo, ahora con el rasguño en la cintura del rubio,

-no está sangrando mucho- Martin retiro las manos de la castaña rápido – además tienes las manos frías- a eso Diana sonrió,

-claro, aúna si se infectara- ella limpio la sangre con el pedazo de pañuelo que creo de su blusa, ella se maldijo por usar una prenda tan fina; aunque no podía dejar de sentir la mirada de los ojos castaños, no le incomodaba, nunca lo hiso, pero era una más intensa,

-Diana- el tomo su mano nuevamente, pero para que ella lo mirara a los ojos.

-¿Qué pasa?-

-¿desde cuándo sientes algo por mi?- el toco suavemente su mejilla,

-no lo sé, supongo que desde hace tiempo, pero no he querido darme cuanta-

-humm,- Martin soltó la mano de ella, para que continuase su tarea, hubo otro silencio entre los dos,

-¿Por qué me ocultaste lo de Jill?- ella miro la herida que ahora solo era una marca, y se sentó a su lado,

-no quería que te presionaras, además te hubieras sentido peor al saber que MOM la envió para vigilarte- Martin tomo sus piernas con sus brazos y puso su barbilla en las rodillas,

-¿Qué?- Diana soltó la pregunta asustada,

-es protocolo solamente- Martin mantuvo su vista alegada de ella, su pie descalzo comenzó a estar frio, eso lo ayudo al dolor, pero si la lluvia seguía los congelaría, el pensó en salir de la escuela, pero si la selva seguía atreves de el patio seria un problema,

-¿Cómo detenemos esto?-Diana tomo el zapato de Martin y se lo entrego, el le sonrió,

-¿tienes una idea?-

-sabes que descortés es contestar una pregunta con otra pregunta- ella parecía molesta,

-claro, me lo repites siempre- el rubio se puso de nuevo su zapato,

-¿entonces?- ella se cruzo de brazos, mientras el rubio se acercaba a ella, tomándola por la cintura, y acurrucando la frente de una sorprendida castaña debajo de su barbilla, ella se sonrojo,

-hay cosas que me gusta que me repitas- dijo el rubio, ella desplego sus brazos y los apoyo en su pecho, podía sentir como el respiraba tan profundamente, y su corazón se aceleraba cada minuto que estaban cerca, al principio no lo entendió, pero esa era la respuesta que él le estaba dando, si su cariño siempre fue mutuo ¿por que tardaron tanto en darse cuenta?

-yo te amo Di- esas fueron las palabras que Diana no pudo dejar de repetir en su cabeza, retuvo sus lagrimas, para levantar la mirada al rubio, y buscar eso que ella anhelaba más en la vida, el pareció tener la misma idea, y asi llego su segundo beso, ella dejo que su mente se alegara a otro lugar, ahora los labios rosados de él no estaban tan congelados, aunque si fríos, fue cuando su aliento se acabo, los dos se miraron de nuevo a los ojos,

-yo también te amo, Martin-