MARTIN MISTERY NO ES DE MI PROPIEDAD, SUS DERECHOS ESTAN RESERVADOS PARA SUS CREADORES ORIGINALES MENSIONADOS CON ANTERIORIDAD.
Espero es este gustando esta historia, en si espero subir un último capítulo, agradezco sus revisiones y claro seguiré subiendo historias de Martin, este es uno de mis personajes favoritos,
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-piedra de la abundancia- dijo el rubio rompiendo con el ambiente romántico, Diana solo dio un gesto de fastidio,
-¿Qué?- Diana lo miro enojada,
-ahora entiendo, esa piedra fue encontrada en el rio Amazonas hace 25 años-
-¿Qué tiene que ver con todo esto?- Diana se separo de el rubio para que él se pudiera pararse a pensar, ella no quería soltarlo al fin tenia lo que tanto quiso, pero era cierto tenían en manos una situación paranormal y debían resolverla,
-causo muchos problemas en el museo a donde la llevaron, claro el centro se encargo del problema, resulta que solo se activa al mojarla con agua manantial, lo que al encargado del museo le pareció necesario ya que era una pieza única, pero todo salió mal cuando una selva enorme creció dentro del museo- Martin podía hablar horas sombre los casos paranormales y objetos extraños que el centro tenia guardados, como podía guardar esa información y no lo cálculos de aritmética,
-bien listillo, quedo caro que esta selva es causa de esa piedra- Diana lo miro enfadada,
-solo hay una forma de que pudo llegar a Torrington- Martin miro a el paisaje selvático,
-a si, ¿Cómo?- Diana canino a su lado,
-tal vez tengas razón con Jill, ella debió traer la piedra- Martin saco su índice de leyendas,- pero no entiendo la razón de ello- las palabras del rubio parecían dolidas, Diana miro parte de la leyenda, en si necesitaban los rayos de sol para detenerla, ella miro su reloj, faltaba casi una hora para que amaneciera, empezó a creer que Jill la odiaba por alguna razón, ¿Qué razón tendría de encerrarlos en una selva creada de la nada?
-¿por dónde comenzamos a buscar?-
Billy abrió los ojos, sentía como el habiente selvático había cambiado a su alrededor, se dio cuenta que alguien estaba a su lado, pudo notar el cabello largo y la figura femenina, el se levanto del suelo duro,
-¿Jill?- su vista se enfoco en su compañera de trabajo, ella era una exploradora, su trabajo consistía en observar e identificar situaciones de riesgo, Diana no era una situación de riesgo, solo era una adolecente confundida,
-hola Billy,- la chica le saludo, como siempre lo hacía,
-¿Dónde están Martin y Diana?-
-siguen dentro, en lo suyo- ella le sonrió mostrándole una piedra extraña,
-¿tú hiciste todo esto?- Billy se sobresalto,
-bueno, tal vez, pero no me mires asi, solo quería probar un punto- la chica puso entre los dos la piedra,
-¿Cómo que tal vez? a Martin casi se lo como un caimán, ho cocodrilo, bueno sea lo que sea, ¿en que estabas pensado? Explícate- el marciano saco su lado rudo,
-baya, ya estas pareciéndote a MOM, necesitas unas vacaciones, pero tal vez puedas contestarme una pregunta- ella se cruzo de brazos,
-¿Cuál?- el marciano estaba enojado,
-¿desde cuándo se gustan esos dos?- la pregunta se quedo en aire, no era como si Billy estuviera al tanto de la situación, pero la chica tenía que convencer a un consejo enojado que la chica Diana no sería una amenaza en el futuro,
-no es como si fuera el ser correcto para responder esa pregunta- al conocer a Martin y lo grandioso que era cazando criaturas no presto gran atención a su compañera, claro no era como si quisiera, la chica se la pasaba escondiéndose detrás de su hermanastro todo el tiempo, fue difícil obtener la confianza de la castaña, adema se peleaban frecuentemente,
-ellos siempre han estado juntos, la madre de Martin murió cuando él era un bebe de meses, su padre quedo devastado he ignoro a Martin unos años, podría decirse que sus abuelos lo educaron los primeros años, Diana ella vivía con sus padres en E.U. su padre era un gran escritor y madre era una medico reconocida, pero su trabajo los absorbió mucho terminaron divorciados; los dos niños se conocieron cuando sus padres se comprometieron el papa de Martin las trajo a vivir a Canadá, y su madre se encargo de educar a los dos niños, bueno eso fue lo que el informe nos dijo,- Billy estaba apenado en haber revisado la vida de sus amigos sin que ellos lo supieran, pero era parte del centro, además podía decir que eran sus únicos amigos, no estaba mal saber un poco, fue algo irónico que ellos terminaran descubriendo que él era Gantar, un conquistador de planetas que ahora era un ser pequeño y asustadizo,
-ya veo,- Jill noto que su compañero era sincero,
-puedes confiar en mi Diana no aria nada para herir a Martin, al menos que él lo provoque- el marciano le dio una sonrisa,
-¿a qué viene eso?- la chica lo miro extrañada,
-bueno, te gusta Martin ¿no?- Billy noto que los rayos de sol se acercaban a la piedra,
-¡claro que no!- Jill se sonrojo un poco,
-okey, entonces todo volverá a normalidad-
La selva comenzó a desvanecerse poco a poco de la escuela, los adolecentes estaban extrañados, avían buscado la piedra en toda la escuela,
-crees que solo fue una broma de tu amiguita- Diana miro al rubio,
-se supone que solo vigilaría,- si el rubio tenía mucho que hablar con ella,
-en eso los estudiantes comenzaron a salir de sus habitaciones para un día de rutina en la academia,
-esto significa que puedo ir a dormir- la cara de Diana se veía agotada, y Martin sonrió un poco,
Billy y Jill fueron a buscar a los cautivos recién liberados, pero no estaban en toda la escuela,
-esto es raro, ya tendrías a Diana gritándote-dijo el marciano, dejando una mirada de furia en Jill,
-me muero de sueño, podemos hablar con ellos después- la chica dio un bostezo,
-eso es, deben estar descansando,- Billy prefirió revisar primero el cuarto de Martin, tal vez con el apoyo del rubio Diana no sería tan dura con Jill, pero él no estaba ahí,
-ahora que- dijo la chica,
-vayamos con Diana, ella sabrá donde esta- los dos fueron un piso arriba al cuarto de la castaña, Jill no quería entrar y enfrentar a la castaña, pero al final no lo hiso, Billy sonrió a la escena, Diana estaba dormida en su cama abrazando a un Martin también dormido como si fuera un oso de peluche, Martin abrazaba a la castaña solo con un brazo mientras reposaba bocarriba, los dos se veían pacíficos, los otros dos decidieron dejar dormir a la ahora feliz pareja,
Martin despertó con el sonido de la puerta cerrándose, pero noto a la castaña en su pecho, durmiendo como si no hubiera un mañana, movió la cabeza un poco y le dio un beso en la frente, después volvió a cerrar los ojos y volver a dormir.
