Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima-Troll
Capítulo 3: Primera Cita
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La alegría de Juvia no duro mucho, pues Levy interrumpió exaltada.
— ¡¿Qué hora es?!
— ¿Por qué lo preguntas? — Indagó Cana.
—Con todo esto, se me olvido decirles que la cita será en el parque central de Magnolia a las 4 de la tarde…
—Son las 3:50—Dijo Charle de repente.
Grave error.
A Juvia casi se desmayaba por la hora, tenía 10 minutos y contando para ir a su cita con Gray, el parque quedaba lejos de Fairy Hills, llegaría tarde a su primera cita… ¡Oh No! ¡Oh NO! ¿Qué demonios haría ahora? Se le estaba acabando el tiempo.
— ¿Qué hare ahora? —Se preguntó angustiada.
—Charle puede llevarte ¿si quieres? —Propuso Wendy, a Juvia le iluminaron los ojos y Charle puso cara de molestia.
—Por favor~—Rogó a la Exceed con los ojos a punto de llorar, esta se descruzó de brazos y suspiró resignada.
—De acuerdo—Sus alas blancas aparecieron soltándose del agarre de Wendy, se elevó unos metros y sujetó a Juvia de los hombros—Sujétate fuerte—Ordenó, Juvia asintió y con ayuda de Erza que abrió la ventana, ambas salieron de la habitación hacia su nuevo destino, no sin antes todas deseándole suerte.
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"Joder joder ¡joder!" Esos eran los pensamientos de un agitado mago de hielo que corría por las calles de Magnolia. Por estar llevándose de Mirajane, recorrió la ciudad entera buscando un regalo "perfecto" para alguien como Juvia, por esa razón llegó tardísimo a su departamento. Se bañó y cambió en un abrir y cerrar de ojos, saliendo de su hogar en una carrera. Ya eran las 3:58 y aun le faltaba media cuadra más.
¡Genial! Iba a llegar tarde a su primera cita con Juvia, no se quería ni imaginar las torturas que recibiría por parte de Erza, el simple hecho de imaginársela le daba un tremendo miedo, sin olvidar que tendría ayuda de Gajeel y si las cosas no podían ser peor, estaba seguro que Mirajane se uniría para su perdición.
¡Que Mavis lo proteja!
Chocaba con las personas sin darle tiempo de disculparse—de todas maneras no lo iba hacer— procurando que su regalo no sufriera ningún daño. Ya faltaba poco, solo unos metros más…
¡Y llegó al parque central de Magnolia!
Se detuvo a recuperar el aliento perdido, trataba de controlar su respiración. Ya controlada, observó el lugar, no habían tantas personajes por suerte, pero… ¿Dónde estaba Juvia? Eran las 4:02, conociéndola estaría antes de tiempo.
¡¿Y si le pasó algo? Peor aún ¡¿Y si se arrepintió de venir?!
Tenía lógica, después de todos los rechazos por su parte, tal vez la chica se sentía ofendida y decidió vengarse dejándolo plantado. Como dicen por ahí: Ojo por ojo y diente por diente.
¡No, No y no!
Juvia no era esa clase de chica, ya la falta de aire estaba afectando sus pensamientos. Tenía que dejar de pensar negativamente y esperar a Juvia unos minutos más. Pudiera ser que por estar preparándose se le hizo tarde. Bien, las cosas ya no se veían tan malas como su querido sub-consiente quería que se vieran.
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A Charle se le estaba dificultando llevar a Juvia, no estaba acostumbrada a tanto peso extra por parte de su amiga. Además que Juvia la estaba apresurando para que se diera prisa.
— "Como si ella fuera una almohada de plumas"
La exceed ya estaba molesta, pero un favor es un favor. Aunque ella no quisiera, tenía que llevar a Juvia a su tan esperada cita. Así que, con un poco más de esfuerzo, aumentó la velocidad para llegar más rápido e alejarse de la maga de elemental.
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Juvia tocó tierra al fin, le agradeció rápidamente a Charle y salió corriendo a buscar a su amado Gray-sama. Esta le deseó suerte y se regresó a Fairy Hills .La maga elemental corría como podía con sus tacones, no estaba tan segura, pero creía que ya estaba muy tarde.
¿Qué pensaría de ella?
Diría que era una irresponsable, de todas maneras Levy no le especifico el lugar donde lo encontraría, entonces se detuvo a pesar y buscar con la mirada: Caminó a paso lento sobre el pasto verde, ninguna de las personas se parecía a él, estaba comenzando a pensar que él la dejo plantada. Tenía sentido, después de todo la cita que tanto ella esperaba emocionada, para él es solo por obligación y amenazas por parte de Erza. Ya no aguantó más, sus ojos azules derramaron lagrimas, no le importaba arruinar el maquillaje solo quería desahogarse aunque sea un poco.
Un pelinegro estaba ya desesperado de esperar, fue un estúpido por no especificarle el lugar. Chasqueó la lengua de molestia, estaba a punto de irse cuando escuchó un sollozo proveniente detrás del árbol de cerezo donde se encontraba. No podía ser posible. ¿Tal vez…?
No lo pensó mucho y dio la vuelta con lentitud, para encontrarse a una joven peli-celeste, con un hermoso vestido rosa y medias largas marrones, que dejaban ver su marca de azul de Fairy Tail en su muslo. Sus cabellos azules eran adornados por un sombrero de un tono más oscuro y unos tacones del mismo color.
¡Era Juvia! Pero ¿Por qué lloraba?
— ¿Juvia? —Inquirió tocándole suavemente su hombro desnudo, la aludida al reconocer la voz masculina, levantó la mirada para que se encontrara con una gris.
— ¿G-Gray-Sama…?—Parpadeó un par de veces, el nombrado asintió con una pequeña sonrisa— ¡Gray-Sama! — Sollozó un poco pero con felicidad, abrazándolo repentinamente. Este solo suspiró presenciando el alboroto de su acompañante.
—Oe Juvia, estamos llamando la atención—Pronunció nervioso, por las miradas que le daban las personas que pasaban alrededor. Juvia se separó lentamente limpiándose las lágrimas.
—Juvia está muy feliz—Y de un momento a otro, sonrió. Esa sonrisa iluminó la cara de ella, acompañado de un hermoso y tierno sonrojo en sus mejillas, haciéndola lucir adorable. Gray quedó embobado por unos segundos, abofeteándose mentalmente por no poder apartar la mirada.
—Ya que estamos aquí ¿Qué esperamos? —No estaba seguro de donde había sacado las fuerzas necesarias para recomponerse.
—Juvia ira donde usted diga Gray-sama—Respondió Juvia, examinando con la mirada al mago de hielo. Estaba muy guapo, con un camisa azul encima de este una chaqueta azul oscuro cayendo a negro, unos pantalones largos crema con unos zapatos negros. Su imaginación comenzó a divagar cosas no muy sanas típicas de ella, pero se detuvo al notal una pequeña cajita azul-celeste adornada con un moño blanco. — ¿Qué es eso?
— ¿Esto? — Se puso nervioso—Es para ti—Le entregó el regalo, el cual Juvia toma tímida.
— ¿Para Juvia? — El Azabache asintió—Muchas Gracias Gray-sama—Lo miró con ternura y una pequeña sonrisa, apretando el regalo en su pecho.
—De nada, ¿Qué esperas para abrirlo?
—Oh verdad—Se apresuró a decir, mientras abría el presente con cuidado. Al terminar, sus ojos se abrieron en par: Un collar de plata con una piedra incrustada en ella de color azul en forma de gota—E-Es… ¡bellísimo!
—Fue idea de Mirajane comprarte un regalo, no se mucho de chicas pero cuando lo vi pensé en ti—Dijo con un ligero sonrojo y apartando nuevamente la mirada.
—Pero Gray-sama—Analizó la piedra— Es una lapislázuli son difíciles de conseguir, además por la forma que tiene debió costar una fortuna, la verdad Juvia no lo puede aceptar—Intentó devolver el regalo, pero Gray se negó.
—Nada que un par de misiones no pueda reponer—Mencionó sin interés—Venga que te lo pondré—Tomó el collar poniéndose detrás de ella y depositándolo en su cuello—Listo.
El corazón de Juvia latía a mil por hora, había leído tantos libros y novelas de amor, que nunca creó que algo parecido a esto le pasara. Pero la cosa no paró ahí, Gray la tomó de la mano para sacarla de su trance y le indicó que la siguiera. La cita recién iniciaba….
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La cita transcurrió con normalidad, ambos disfrutaba la compañía de otro. Se pararon en un puesto de helado, Gray le compró un cono, con sabor a pistache y él de vainilla los cuales disfrutaron mucho. Siguieron con su recorrido en el parque, para sorpresa de muchos agarrados de la mano, aunque Gray pocas veces se dignaba a mirar a Juvia por la vergüenza. Se sentaron en una banca a contemplar la naturaleza y las ardillas y palomas que había alrededor. A veces Juvia se pasaba de contenta, invadiendo el espacio personal de Gray, pero por hoy se lo dejaría pasar.
La noche estaba dando lugar, dejando ver una esplendida puesta de sol, con el cielo anaranjado en tonos rojizos, ya era hora de partir. Mientras caminaban por las calles, podían ver las estrellas alumbrando el cielo nocturno, una vista impresionante. De un momento a otro, un fuerte viento los cubrió, Juvia se sostuvo la parte baja del vestido para que no se le viera su ropa interior, también se sostuvo el sombrero para que no se le fuera volando.
Con el viento anterior, la maga elemental sintió frio, su vestido no tenia mangas para su mala suerte, Gray se percató de eso, y como buen caballero, se retiró su chaqueta y se la colocó a Juvia cubriendo sus hombros. Ella se asombro un poco, pero luego miró a Gray que tenía una sonrisa; ella le sonrió por igual.
Siguieron su camino hasta llegar a Fairy Hills, era hora de despedirse de quizás la mejor noche de su vida; la sencillez no quita lo sorprendente. Pudo haber sido una cita que algunos considerarían cliché, pero la pasaron tan bien que lo demás no les era importante.
—Juvia se divirtió mucho Gray-sama, gracias…—Musitó con una sonrisa, entregándole la chaqueta, la cual toma y se la coloca.
—Yo también me divertí Juvia— De las pocas veces, se atrevió a mirarla fijamente, perdiéndose en su mirada que le recordaba las olas del mar —Bueno adiós, nos vemos en el gremio mañana. —Se despidió de ella con un ademan en las manos y se giró para emprender su camino.
—Adiós Gray-sama—Se despidió por igual. Tan solo caminó unos pasos y se detuvo de golpe. Lo pensó unos segundos y se giró bruscamente para mirar como Gray se alejaba cada vez más. Sus pies se movieron sin su voluntad y emprendieron una carrera atrás del Azabache. — ¡Gray-sama espere!
El aludido tras oír su nombre se detuvo y giró—Ahora que quier….
No pudo terminar, por un contacto repentino en sus labios. Era Juvia que lo besaba, no estaba seguro como reaccionar ante eso, Juvia estaba dudando en quedarse porque Gray no le respondía el beso. Sin embargo, eso cambio, pues el mago de hielo rodeó su cintura con sus fornidos brazos, y correspondió el tan deseado beso.
Al principio comenzó siendo suave, pero a medida que pasaba los segundos, la intensidad aumentaba, volviéndose uno necesitado. Sus bocas danzaban en sincronía y sus lenguas bailaban entre sí o a lo mejor luchaban para mantener el control una sobre la otra. Gray fue un estúpido por haber esperado tanto tiempo en probar los dulces y cálidos labios de Juvia, pero eso por fin se termino.
Lástima que todo lo bueno tarde o temprano tiene que terminar.
El aire en sus pulmones se hizo presente, haciéndolos separarse uno del otro, sonrojados, y agitados, pero sobretodo felices.
—Juvia yo…—Ella lo hizo callar poniendo un dedo sobre sus labios.
—Juvia esperara cuando usted esté listo Gray-sama, por ahora disfrutemos el momento y que pase buenas noches—Soltó una pequeña carcajada y salió corriendo hacia Fairy Hills, dejando con la palabra en la boca, a un sorprendido y sonrojado —Tsundere— mago de hielo.
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El corazón de Juvia no dejaba de palpitar con fuerza. Por fin lo había besado. ¡Y Gray le correspondió! Estaba segura que sus frutos estaban dando resultados, y que su paciencia será recompensada mas adelanta, después de todo, tuvo la mala suerte de enamorarse de un Tsundere y apuesto mago de hielo. Las chicas de seguro le harían mil y unas preguntas sobre el resultado. Además de emocionarse y sorprenderse si les contara lo que le paso esa noche.
Hoy fue el mejor día de su vida.
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Gray caminaba por las calles solitarias de Magnolia, estaba pensativo. Además de tocarse sus fríos labios que alguna vez estuvieron cálidos junto a los de Juvia. Una pequeña sonrisa adornó su rostro, ya era hora de enfrentar sus sentimientos de una buena vez.
El que arriesga no gana.
Bonito dicho ¿verdad?
Pues él sabía que todas las personajes importantes para él se iban de su lado, por eso no quería involucrarse con Juvia por miedo hacer lastimado y que ella se lastimara. No obstante, pondría todas sus fuerzas para proteger lo que más le apreciaba. Sus queridos amigos de Fairy Tail.
Y su acosadora personal numero 1.
¿Quién dijo que el amor es fácil?
Y más viniendo de alguien como él. Después de todo, tendría que agradecerle a Erza por empujarlo—Obligarlo— a dar el primer paso, de muchos. Pues esa fría capa de hielo incrustada en su corazón:
Se derretía lentamente por el sentimiento llamado amor.
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¡FIN!
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¡HOLA!
No me lo puedo creer *-*
¡Mi primera historia de Fairy Tail y ya terminada!
Estoy muy feliz joder ;-;
Muchisimas Gracias a todos por leer mi pequeña historia :'D
Y hasta aqui mis amados lectores :3
Disfrute mucho escribir esto, oficialmente termine y seguire publicando historias de mis parejas favoritas :3
Talvez saque un capítulo extra si me lo piden :D
Por Ahora disfruten mi Nalu "Como eres" mientras mi hermoso cerebro piensa como hacer un Gale c':
¡Nos vemos Luego!
Se despide Sonatika-San ;3
