Autor: Jaimico Plauto
Deseo de un joven bestia
Recuerdo aquel día en que Kagome me encontró en el árbol sagrado en donde estaba yo sellado, luego de que Kikyo me había disparado aquella flecha y creí nunca volver al ser el mismo.
Yo soy mitad bestia, he conocido la humanidad en mi madre, a diferencia de mi hermano Sesshomaru, que es un monstruo, ya que nuestro padre tuvo dos mujeres.
Pero cuando había conocido a Kagome, mi vida cambiaria para siempre y seria para bien, porque gracias a ella pudimos haber vencido a nuestro enemigo Naraku, quien fue el culpable de todos nuestros males de nuestros amigos.
Ahora que toda la maldad se fue de nuestras vidas, ahora puedo hacer aquello que quería hacer, pero no de ser una bestia sanguinaria, ya que el deseo que pidió Kagome a aquella perla de Gicon fue "quería verte".
Y otro sueño que tenía en mente, es de amar a alguien, creí que Kikyo estaría conmigo para siempre, pero ella dio su vida por mí y pudo morir feliz y descansar en paz finalmente.
Pero ahora, que estoy con Kagome, puedo tener la vida que siempre quise y nada lo podrá impedir, por un lado quise estar más cerca de ella.
Un día, estábamos a solas, ella y yo en un bosque tranquilo, solos los animales estaban al lado de nosotros, era el día perfecto para estar en paz.
Ella había traído comida de su época, que como era diferente al de mi era, era muy rica, además de que tuvo muchos cambios sobre la preparación.
Íbamos a organizar un día de campo para nosotros solos, cerca de donde ella puso una manta, había un arroyo.
Luego de haber comido un poco, descansamos un poco para que no baje la comida y poder divertirnos en la laguna.
Ahí le dije:
-Me encanta compartir este momento de paz contigo, me hace sentir bien conmigo mismo-
-Gracias Inuyasha, y ya que estamos a solas, podremos divertirnos un poco-
Hacía calor y decidí desvestirme para sentirme libre en contacto con la naturaleza, allí me tire al arroyo y le invite a Kagome que viniera a hacerme compañía.
Ella ya no sentía pudor al verme, porque algún día íbamos a formar nuestra propia familia, al igual que hizo nuestro amigo Midoku, al tener como esposa a Sango.
Ella procedió a quitarse su ropa, al verla desvistiéndose, sentía algo de placer, y por eso mi genital empezaba a quedar erecto.
Cuando quedo completamente desnuda, le dije acercando mi mano:
-Ven-
Tomo mi mano y se metió conmigo al arroyo, allí nadamos alegremente, tomados de la mano, hasta que llegamos a una pequeña cascada.
Subimos a la orilla, y ella me dijo:
-Somos como Adán y Eva en el Paraíso-
Estábamos desnudos y para darle placer a ella, le doy un abrazo y un beso, ella comienza a disfrutarlo, me abraza y me acaricia, tocándome los glúteos.
Luego nos volvimos a meter al arroyo, donde volvimos a nadar tomados de la mano, y volver a donde ella puso la manta.
Luego de ir bajo la sombra de un árbol, ahí comencé a besarla, le tocaba sus senos y sus glúteos, ella comenzó a gemir.
Yo procedí a penetrarla, y comenzó a gemir aún más, yo sentía placer al hacerlo, pero ambos nos acariciábamos.
Gozaba mientras lo hacía, ella lo seguía disfrutando y comenzaba a transpirar, a igual que yo por el gozo.
Hasta que yo, comencé a eyacular y ella paro de hacer gemidos, ya que tuvo su orgasmo cuando finalicé.
Luego de descansar bajo la sombra piel a piel, nos besamos y procedimos a vestirnos y recoger la manta con la canasta de comida para regresar antes que llegue el ocaso.
Mientras emprendíamos el viaje de regreso, ella me dijo:
-Gracias, me he divertido mucho-
Y lo que yo sentía por ella, al estar al lado mío, era amor.
Fin
