Capítulo 3

Mientras Lita y Andrew lo hacían igual que cuando eran novios y salian a divertirse, Mina estaba durmiendo. Ella estaba teniendo una pesadilla, era su pesadilla recurrente. Soñaba que ella estaba embarazada y que sin poder controlarlo, empezaba a sangrar y perdía a su bebe. Ella llena de lágrimas despertó gritando:

-¡no….!

-¡Mina!—dijo su esposo asustado—ya, ya amor—dijo abrazándola—fue solo un pesadilla, solo es eso. Tranquilízate mi amor.

-Yaten, Yaten—dijo sollozando en su pecho desnudo—es horrible, horrible. No quiero seguir teniendo estas pesadillas, me duelen, me lastiman.

-hazme caso y pide cita con la Neo reina—dijo acariciando su rubio y largo cabello suelto—como me gustaría ser yo el que pudiera ayudarte pero no puedo mi amor ¿por favor iras con ella?

-no quiero que ellas se preocupen por mi—dijo tratando de calmarse.

-tú sabes que la Neo reina Serena, es muy profesional Mina. Ella jamás diría nada que tu le digas en consulta, oh bueno, si no quieres ir con ella entonces ve con otra pero no quiero que sigas así mi amor. No mas—dijo angustiado—me duele verte así ¿quieres que te de un calmante y un poco de agua?

-si mi amor—dijo sentándose en la cama—gracias.

En otro lado de la ciudad….

-gracias Kate, el auto de tu papa es increíble.

-lo sé—dijo con suficiencia y sonriendo—pienso pedírselo como regalo de cumpleaños. Seguro que no me dice que no, mis papas trabajan mucho pero todo lo hacen para darme gusto. Los quiero mucho.

-hablando de papas—dijo con cara de horror—mejor me voy. Seguro mi mama me debe estar esperando, hasta mañana Kate nos vemos en la escuela.

-hasta mañana Michael ¿nos vamos juntos?

-si me parece bien—dijo abriendo la puerta.

Amy y Rei, vivían en el mismo edificio. Como era un lugar tan bonito y bien ubicado, ambas vivían muy contentas y llevaban siendo vecinas y amigas durante mucho tiempo. Kate entro a su casa y con mucho sigilo se quito sus zapatos altos, iba a ir a su habitación cuando…

-Katherine Kou Mizuno ¿Qué son estas horas de llegar? Estaba preocupado por ti hija ¿Por qué no me llamaste?

-ay papa—dijo sentándose y poniendo las llaves sobre una mesita—pero ¿Por qué me regañas? Tu sabias que hoy era la fiesta en Elisión, tú mismo me diste permiso ¿no lo recuerdas?

-pues si pero—dijo dándole un abrazo—me preocupa. Tú eres una niña muy hermosa y hay mucho bandido por las calles.

-tranquilo papa—dijo sonriendo—mejor dime ¿hablaste con mama? Ella se va a poner muy feliz cuando sepa que llegaste antes, te esperábamos mañana en la mañana ¿Cómo estuvo la gira de los Stars?

-muy bien—dijo sonriente—fuimos a…

-papa, antes de que me cuentes—dijo tomando el teléfono— ¿llamamos a mama? En verdad se va a alegar mucho cuando te escuche.

-está bien—dijo sonriéndole—pero ni creas que aquí murió el tema eh jovencita. Está bien, llamemos a tu mama. Mañana tienes escuela y entrenamiento mi amor.

-oh si—dijo aburrida—Haruka Tenou. Ay papa, llama y di que estoy enferma. Inventa algo te lo ruego.

-ah no—dijo divertido—eso te pasa por desobediente. Te dije que llegaras antes de las once y mira las horas que son—dijo riendo—como me gustaría ir al entrenamiento de mañana solo por ver cómo te regaña Haruka, pero…no puedo. Tengo mucho trabajo mañana en la disquera.

-que malo eres papa—dijo haciendo un puchero—que cruel.

Mientras Taiki y su hija hablaban con Amy, Michael estaba….

-buenas noches tenga el señorito—dijo Rei de brazos cruzados saliendo de la recamara— ¿se divirtió el señor?

-mama—dijo con mucha pena— ¿estás muy enfadada?

-¡claro que sí!—dijo yendo hacia el—pero…tu castigo lo discutiremos mañana ¿tienes hambre? ¿Ya comiste?

-estoy bien mama—dijo aterrado pues el al igual que su padre le tenía pánico—voy a dormir. Mañana hay escuela y entrenamiento.

-muy bien—dijo yendo con él a la habitación—hasta mañana hijo, descansa.

-muy buenos días mi bella y sensual reina ¿Cómo dormiste? ¿Estás muy cansada mi amor?

-ufff si—dijo riendo mientras se levantaba y se ponía la levantadora—estabas muy ansioso anoche mi rey.

-como siempre mi siempre sensual reina—dijo el haciendo lo mismo—vamos a desayunar, quiero saludar a mi princesa antes de que se vaya a la escuela.

En la habitación de Rini a muy temprana hora de la mañana….

-¿bueno?

-muy buenos días tenga usted señorita Rini ¿Cómo amaneció?

-hola Helios—dijo y su corazón la latió fuerte de alegría—yo muy bien gracias ¿y tú?

-ahora que se que usted está sana y salva, mejor. Me quede muy inquieto por usted anoche, ¿tuvo problemas con su padre?

-oye, háblame de tu—dijo riendo—solo eres un año mayor que yo ¿te parece?

-me parece bien—dijo sonriendo y con el pequeño gatito a su lado.

-estoy bien, muchas gracias por preguntar. Pero yo también me quede preocupada por algo ¿de casualidad has visto mi cadena? Me la regalo mi tía Mina ayer y creo que la perdí en tu casa.

-de hecho, el delicioso perfume de tu cadena me mantuvo despierto toda la noche—dijo sonriente mientras ella se ruborizaba— Te propongo algo—dijo muy sonriente—permíteme quedarme con tu cadena y cambio te daré algo que quieras de Elisión, tu pide lo que quieras.

-ummm—dijo divertida— ¿Qué piensas hacer con el gatito? Alcanzo a escuchar sus maullidos desde aquí.

-tengo que buscarle un hogar, mis padres no me van a permitir que lo conserve. ¿Por qué me lo preguntas? ¿Te interesa?

-¡claro!—dijo contenta—te propongo esto, yo me quedo con el gatito y tú con mi cadena ¿qué tal?

-me parece un trato injusto—dijo sonriendo—yo estaría ganando por partida doble ¿no te parece? Mejor, yo te doy al gatito y además te invito a comer algo ¿Qué tal?

-me encanta la idea—dijo muy emocionada— ¿Cuándo puedo ir a recoger a…? por cierto ¿Cómo se llama?

-como tu desees, tu escoge el nombre.

-ummm, que te parece Dante. Me gusta ese nombre, bueno…porque pobre de Dante eh— dijo riendo—con papa aquí, esto es muy parecido a un infierno.

-¿tanto así?—dijo riendo— ¿es tan villano tu padre delicada princesa?

-algo así, Rini, Rini, ya es hora de irnos—dijo Diana a través de la puerta—ya tengo que irme Helios ¿Cuándo nos vemos para que me des a Dante?

-¿hoy mismo? ¿A qué hora sales de la escuela?

-a las dos de la tarde, nos vemos ahí entonces. Hasta la tarde Helios.

-hasta la tarde Rini, ten un muy buen día.

-ya empezó bien—dijo riendo—adiós, nos vemos.

Después de esa extensa charla en donde ella se había sonreído mucho por la sutil coquetería de Helios, tomo su maleta para ir a la escuela y salió. Todos los chicos estudiaban en la misma escuela, pues como sus padres se apreciaban tanto mantenían muy unidos. Rini salió con Diana y antes de llegar al comedor, le pregunto cómo le había ido con su mama la noche anterior. Dijo que la había regañado bastante pero que no se arrepentía.

-¿te beso Diana? ¿Hector te dio un beso?

-¡sí!—dijo sonriendo—pero no le digas a nadie eh Rini, si mi mama me castigo por haber salido anoche no me quiero ni imaginar si…

-si entiendo—dijo mientras llegaban al comedor—tu tranquila.

-¡mi princesa!

-hola papa—dijo abrazándolo— ¿Cómo te fu ayer? Te estuve esperando pero como tenía mucho sueño, me acosté temprano.

-has estado muy juiciosa mi princesa—dijo sentándose mientras Serena se sonreía—no olvides que hoy tienes entrenamiento con Haruka en el gimnasio, no llegues tarde mi amor.

-¡ah el entrenamiento!—dijo muy aburrida—lo había olvidado por completo ¿y ahora qué hago?

-¿Qué pasa Rini?—pregunto inquieto el rey— ¿Qué ocurre?

-lo que pasa mi amor—dijo Serena—es que Rini quería visitar a Hotaru hoy ¿no es verdad nena?

-sí, si mama—dijo siguiéndole el juego—pero ni modo, no podre ir. La extraño mucho, desde que se fue no la veo tan seguido.

-seguro Haruka puede hacer una excepción esta vez—dijo volviendo a su desayuno—después de todo tu eres la mejor amiga de su hija, vete tranquila hija. Yo hablo con ella antes de salir.

-no, déjalo amor—dijo Serena—yo lo hago. Tú tienes un viaje muy largo el día de hoy para hablar con el conde ¿no es verdad?

-si es cierto, de hecho—dijo levantándose—me voy a bañar. Gracias mi reina, eres la mejor. Ten un buen día mi princesa—dijo dándole un beso en la frente antes de retirarse—tu también Diana.

-rey Endimión—dijo haciendo una reverencia—muchas gracias.

-ay Rini—dijo Serena sonriendo—ten mucho cuidado, no llegues tarde ¿de acuerdo?

-¡si mama!—dijo contenta y dándole un beso antes de irse—adiós, nos vemos en la tarde mama.

Ellas salieron en su bellos uniformes azules turquí de faldas cortas descaderadas, blusa manga larga blanca, corbata azul, medias altas y zapatos negros. Ambas subieron a uno de los coches al servicio del palacio y salieron para la escuela. Pronto llegaron a la escuela, esta escuela era una de la mejores de todo Tokio de Cristal. Siendo un gran complejo con todas las comodidades, ellas se encontraron con todos.

-hola Rini, Diana.

-hola Kate, Michael ¿Cómo les fue anoche?

-pues bien, oye el príncipe Helios te mando saludos Rini—dijo Kate riendo—al que no le fue muy bien que digamos, fue a Michael ¿verdad amigo?

-no molestes Kate—dijo algo serio—mi mama me castigo por dos semanas. No era justo pero ¿Qué puedo hacer?

-mis queridos amigos—dijo Hector llegando en su moto— ¿están de vagos en la entrada de la escuela?

-¿y tú que estás haciendo aquí Hector?—pregunto Kate— ¿te quedo gustando la escuela o qué?

-solo vine a ver a alguien muy especial y a darle esto—dijo bajando de la moto con una rosa—es para ti Diana, no es tan bella como tu pero es algo.

-uuuuuuu—dijeron Rini y Kate riendo—pero que romántico nos saliste eh Hector.

-eh…yo…-dijo con el rostro rojo y recibiendo la rosa—es muy linda Hector, gracias.

-a ver envidiosas—dijo riendo—no me la molesten. Una rosa es poco para una dulzura como tú. Ten un buen día—dijo dándole un beso en la mejilla.

-¡señorita Kou, joven Kumada, señorita Diana!—dijo una maestra—es hora de entrar, la clase ya empieza.

-¡ah! Esta vieja amargada—dijo Kate—con lo que me estaba divirtiendo con este par—dijo riendo— ¡ahí vamos maestra! Diana despídete de tu romeo.

-¿puedo venir a la hora de la salida por ti?

-si—dijo muy tímida—gracias por la rosa y por todo, hasta más tarde—ella se fue y cuando lo hizo él se acerco a Rini que aun no entraba y dijo:

-¿sabes si sus papas la castigaron?

-sí, pero mi querido enamorado—dijo riendo—a pesar de eso, ella estaba muy sonriente esta mañana. Tú le gustas y mucho Hector, no le vayas a hacer daño.

-¿pero por que todos me dicen eso?—dijo confundido.

-porque te conocemos Hector, por eso. Diana no es como las otras chicas, ella es muy especial. Es muy sensible y si te pasas de coqueto con alguien, ella no te lo va a perdonar nunca.

-no te preocupes querida amiga—dijo sonriente mientras se ponía el casco—no le hare daño. No solo me gusta sino que siento que es algo más, algo muy especial.

-si tú lo dices…-dijo entrando—nos vemos luego. Hoy no voy al entrenamiento—dijo sonriente.

-¿Cómo así?—dijo aburrido—explícame eso Rini, eso no es justo.

-en la tarde que vengas, te digo.

Ellos tuvieron sus clases común y corriente todo el día, esa era una buena escuela y al saber que les enseñaban a los hijos de nada más y nada menos que de las poderosas y legendarias sailor scouts, eran un poco más flexibles con ellos. Sobre todo con Rini, pues aunque ella hacia un esfuerzo por ser aplicada en las clases, se le dificultaba bastante. Pero su padre que se preocupaba por su educación, le explicaba lo que podía o le contrataba profesores privados si él no podía.

Mientras los chicos estudiaban, Mina estaba…

-…y eso es lo que me pasa Serena, ya no se qué hacer. Esas pesadillas me tienen loca.

-ya veo—dijo algo seria— ¿no has pensado en la posibilidad de adoptar? Mira Mina lo que a ti te pasa es completamente normal, tener hijos es una necesidad biológica. Entonces como tu cuerpo no se desarrollo en ese sentido, se ha manifestado en un problema mental. No es algo que hagas conscientemente, pero aunque tú no lo digas inconscientemente estas muy triste y lo manifiestas de esa forma.

-Serena—dijo llorando—tal vez tengas razón. Siempre he tratado de mostrarme fuerte con respecto a ese tema pero, siempre me ha dolido no haberle dado un hijo a Yaten. Yo quiero mucho a todos los chicos y los quiero como a mis hijos pero…-dijo llorando contra el pecho de su amiga desconsolada—me duele, me duele mucho.

-ya, ya Mina—dijo consintiéndola—llora, llora todo lo que quieras. Todas te queremos y siempre vamos a apoyarte.

Mientras Mina se desahogaba y lloraba para tratar de superar la profunda tristeza de su corazón, Amy estaba en su casa. Ella que tenía el turno de la noche esa semana, quería descansar antes de irse a trabajar.

-hola mi amor.

-¡Taiki mi amor!—dijo abrazándolo— ¿Qué haces aquí? Me dijiste que tenías mucho trabajo hoy.

-pues si pero, le pedí el favor a Yaten que me reemplazara por unas horas. Te he extrañado mucho mi amor.

-y yo a ti mi vida—dijo mientras el besaba insistentemente su cuello—oh Taiki, Taiki….

El cayó sobre ella en la cama y empezando a desvestirla, iba a demostrarle todo lo que la había extrañado. El que seguía siendo un hombre atractivo, era muy bueno besando. Primero la beso en los labios con dulzura, luego de un breve momento introdujo su lengua en ella y empezó a besarla con pasión. Descendiendo por su cuello y muy ansioso, bajo hasta su sexo depilado para saborearla antes de perderse en ella. En ella esa mujer que había sido tan dulce con él y que lo hacía inmensamente feliz. Esa mujer que un día le dijo que si ante sus amigos y ante todo el mundo, en esa dulce e inteligente mujer que era muy paciente con todo lo relacionado con su carrera y lo amaba como nadie.

-Taiki, Taiki por favor. Ven, ven mi amor.

-oh mi amor—dijo mientras lo esperaba muy ansiosa—eres tan hermosa…

El se introdujo en ella, muy lentamente y empezó a moverse a un ritmo suave y delicioso sobre ella. El apoyaba su cuerpo con las manos sobre el colchón, mientras que ella acariciaba su pecho con dulzura y con amor. Acariciaba su rostro, sus brazos y su espalda con profunda entrega y amor. Ella era una mujer muy dulce, amable y también lo era en la intimidad. Ella lo halo hacia su cuerpo obligándolo a quedar completamente sobre el de ella, mientras arañaba suavemente su espalda con amor y halaba su cabello corto y castaño, se movía debajo de él con intensidad.

-oh Taiki…Taiki mi amor, mas….mucho mas…

-¿ya?—dijo a su oído muy complacido— ¿ya mi amor?

-oh si…si mi amor, ya…

Después de veinticinco minutos de calor, embestidas, besos, caricias y sudor por parte de ambos, no lo aguantaron más y diciéndose que se amaban como siempre lo hacían, ambos llegaron al clímax. A esa agradable sensación que es aun mejor, si es con la persona que se ama.

-Taiki, Taiki mi amor…te amo mi vida, te amo.

-y yo a ti mi hermosa y dulce doctora—dijo aun sobre ella y dándole un beso—te amo—luego saliendo lentamente—mi amor ¿quieres salir a almorzar?

-claro—dijo alegre y yendo al baño para lavarse—deja me lavo y nos vamos.

-ummmm—dijo sonriendo y yendo con ella—pido hacer ese trabajo por usted doctora Mizuno, se lo ruego.

-ay Taiki mi amor—dijo riendo—pareces un niño. Está bien, ven.

Mientras Taiki limpiaba a su esposa para salir con ella después a almorzar y contarse que había pasado con cada uno la última semana, Rini estaba….

-¡príncipe Helios! viniste y lo trajiste.

-como te lo prometí Rini, aquí tienes a Dante—dijo entregándoselo—es todo tuyo.

-ah…-dijo Hector divertido mientras se estacionaba y bajaba a esperar a Diana— ¿con que esta es la razón eh Rini? Príncipe Helios ¿Cómo le va?

-¿Hector es que te llamas verdad?—dijo dándole la mano—muy bien gracias ¿y tú?

-pues, te diría que muy bien porque voy a ver a la niña más hermosa del mundo pero…hoy tenemos entrenamiento y aquí la señorita—dijo mirando a Rini—se salvo de ir. Si que eres de buenas eh Rini.

-no me molestes y mira hacia allá mejor—dijo señalando la puerta—ahí viene ya.

-¡Rini! ¡Rini!—dijo Diana yendo con ella— ¡que gatito tan lindo! ¿Es tuyo?

-¡sí! me lo regalo el príncipe Helios—dijo riendo—bueno, no propiamente. ¿Podrías llevarlo al palacio? Es que yo…pues…

-tranquila—dijo viendo al príncipe Helios—entiendo, eres el colmo Rini. Nos vemos en el palacio, que te diviertas.

-adiós chicos—dijo Rini subiendo a una camioneta de la guardia real de Elisión junto a Helios.

-esa Rini—dijo Kate riendo—ni que se vaya a dar cuenta el tío Darien. Ummm porque sino—dijo riendo—se arma la gorda.

-¿nos vamos dulzura?

-sí, claro—dijo Diana yendo con el—pero no vayas rápido, el gatito…

-claro hermosa—dijo dándole una bella sonrisa—no te preocupes.

-¡hey Hector!—dijo Michael a lo lejos—el entrenamiento es en una hora. No vayas a llegar tarde, recuerda lo que paso la última vez.

-sí, sí, tranquilo—dijo encendiendo la moto—nos vemos más tarde, adiós.

Hector arranco pero se fue muy suave, aunque disfrutaba de cómo ella se agarraba con firmeza de su espalda estaciono en un parque en donde había un puesto de helados. Ella se sentó en una banca con el gatito y espero a que el volviera, el con dos helados yendo hacia donde ella estaba consintiendo a ese bello animalito que era tan tierno, no dejaba de asombrarse por la belleza de Diana. Ella era bella, muy bella pero era más que eso. Era su inocencia y dulzura lo que más le gustaba.

-gracias Hector. Olvide preguntarle a Rini como se llamaba.

-oye gatito—dijo Hector apartándolo—no te comas su helado—dijo riendo.

-no, déjalo. Es tan dulce ver como come.

-te entiendo—dijo mirándola y tomándole una mano—es lo mismo que me pasa a mí, no puedo, no quiero dejar de mirarte. Eres tan bella y dulce, me encantas Diana.

El se acerco a ella y una vez más, le dio un beso. Un dulce y tierno beso en los labios, un beso que sabía a vainilla, a chocolate pero sobre todo a amor. A mucho amor. Lo que él estaba viviendo con Diana, no lo había vivido antes. El había tenido dos novias muy bonitas pero ellas lo habían engañado, destrozado y equivocado pensando que todas eran iguales no había vuelto a tener una novia hacia más de un año. En cambio se había dedicado a ser todo un don Juan. Salía con una o con otra pero nada serio, hasta que volvió a fijarse en Diana. Había desechado la idea por evitarse problemas con Luna y Artemis pero la dulzura y ternura de esa bella y frágil chica, lo tenía cautivado.

Mientras Hector disfrutaba de la inocencia y dulzura de los labios de Diana y el gatito se comía su helado, Rini estaba en la camioneta con Helios rumbo a Elisión. Ellos platicaban muy animados hasta que algo muy grave paso.