Capítulo 4
Ellos terminaron de comer su helado pero él no quería irse. Quería seguir compartiendo con ella, pues su voz y sobre todo los besos que se habían dado eran los más deliciosos que le hubieran dado jamás. Lo eran porque él sentía algo muy especial por ella, era la primera vez que lo sentía y aunque eso le daba miedo, no quería alejarse de ella.
-muchas gracias por el helado, a él gatito le gusto mucho.
-me encanta verte sonreír—dijo embobado viendo como ella mientras acariciaba el gatito le sonreía tiernamente—eres hermosa Diana, sencillamente hermosa y quiero que me permitas estar a tu lado.
-eso no depende de mi Hector—dijo acariciando la mano que él le había tomado—tu sabes que mis papas…
-lo sé, pero quiero que me digas que piensas tu ¿tienes miedo?
-sí, tengo miedo de no ser suficiente para ti Hector. Tú eres un chico experimentado y yo pues….
-no—dijo muy serio y levantando su mano dejándola frente a sus labios—no lo digas que me matas. Te prometo que no te hare daño—dijo besando su mano—te lo prometo. Quisiera entrar y hablar con tus padres pero tengo entrenamiento y no puedo llegar tarde.
-claro, entiendo—dijo sonriente—ve, tal vez pueda ir ahora y llevarte algo de agua. Sailor Uranus es muy dura a veces con ustedes—luego lo miro muy seria y le dijo—cuídate mucho Hector, no quiero que te pase nada malo.
-lo hare, lo hare por ti dulzura—dijo el dándole un fugaz beso.
-hola Hector—dijo Mina pero sin su habitual sonrisa— ¿Cómo están muchachos?
-madrina—dijo el acercándosele— ¿Qué tienes madrina? ¿Estás bien? ¿Estás enferma? Esta pálida madrina ¿Qué tienes?—dijo lleno de angustia.
-¿necesita que llame a sailor Mercury sailor Venus?
-no, no muchachos—dijo fingiendo una sonrisa—estoy bien, me voy. Nos vemos después.
Diana entro al palacio despidiéndose por última vez de él, Hector que adoraba a Mina fue corriendo al auto e impidiendo que se fuera subió con ella. La miro y le pregunto de nuevo que era lo que tenia, ella ahora más tranquila después de haber hablado con Serena lo miro y le dijo sin poder evitar llorar, que ella le dolía no tener a un hijo a quien apoyar ni a quien aconsejar. El ante su dolor la abrazo fuerte y le dijo:
-no llores madrina, tu además de ser mi madrina y una de las personas más importantes para mí, eres como mi segunda mama. Te amo madrina y me duele verte sufrir, no llores. No llores por favor. Soy tan afortunado porque a falta de una madre he tenido dos, te adoro madrina. Te amo.
-Hector—dijo llorando mientras él la abrazaba—yo también te adoro mi amor, tu eres como mi hijo. Gracias, gracias por decirme eso con tanto cariño.
Ella se calmo, dejo de llorar y ahora que su ahijado, que era como su hijo le decía por primera vez que el la quería como su mama, se sentía en verdad mejor. A Hector no le gustaban demasiado las demostraciones de afecto con sus mayores, por eso ella sabía que lo que le había dicho, había salido desde lo más profundo de su corazón. Cuando ya estuvo más tranquila, empezó a molestarlo.
-dime mi amor ¿Qué es lo que pasa con Diana? Se ve que tu le gustas mucho y creo que a ti también ¿o no?
-ay madrina—dijo sonriendo—no sabes, esa niña es hermosa, dulce, tierna, inteligente y difícil. Muy difícil, me tiene loco.
-ay Hector—dijo sin poder evitar reír— ¿tú no te cansas de meternos en problemas a tus papas y a mi verdad?
-pues eso hacen los hijos ¿o no madrina?—dijo riendo y ella con él.
-pues si pero, tu rompiste el record.
-madrina ¿tú me puedes ayudar? Mira que tú eres muy amiga de su papa, anda no seas así. Ayúdame ¿sí?—dijo haciéndole cara de ternura.
-te ayudo pero si no me vuelves a hacer esa cara—dijo muerta de risa—no te queda para nada. Tu eres todo un pillo Hector, te conozco muy bien. Te prometo que hablare con Artemis pero…no te prometo que lo pueda convencer.
-me da gusto que rías de nuevo madrina—dijo sonriendo—esa, esa si eres tú. Esa mujer alegre y divertida que es tan buena con todos nosotros—luego miro su reloj— ¡ay Dios Haruka! Me voy, me voy madrina sino Kate y Michael me matan.
-¿y Rini?—dijo confusa— ¿ella no va a ir?
-después te cuento madrina—dijo saliendo y corriendo—es un chisme muy largo pero esta buenísimo.
-Hector—dijo porque le pico la curiosidad— ¡eso no se le hace a una mujer! ¡Dejar un chisme a medias es pecado!
-¡adiós!—dijo corriendo y girándose— ¡te adoro madrina!
-¡yo también!—dijo riendo mientras él se alejaba.
Mientras en otro lugar….
-¿Qué sucede?
-joven Helios, hemos sido emboscados—dijo su chofer—permanezca en calma.
-¿tienes un arma?
-si joven—dijo sacando una—¿se la doy?
-si—dijo tomándola—voy a bajar. Quédate con la princesa y por nada del mundo, escúchame bien, por nada del mundo la dejes sola ¿entendiste?
-¡Helios!—dijo algo asustada— ¿Qué vas a hacer?
-tranquila—dijo sonriéndole—estoy entrenado para esto. Espera aquí.
Helios bajo con mucho cuidado mientras los escoltas que los seguían sin ser vistos por Rini antes, se enfrentaban a los delincuentes. Uno de ellos dio un disparo al aire y dijo:
-sabemos que la princesa de Tokio de Cristal esta en ese auto ¡entréguenosla!
-no, no lo hare—dijo muy fresco— ¿para que la quieren?
-vamos a pedir un rescate por la valiosísima y única hija del rey Endimión, claro que si ese infeliz se rehúsa a pagar—dijo viendo a sus compañeros—encontraremos la forma de pagarnos, esa nena es hermosa.
-sobre mi cadáver vas a hacer eso idiota—dijo Helios mientras que sin que se diera cuenta uno de los tipos había tomado a Rini.
-¡Helios! ¡Vete! ¡Vete! ¡Huye!
-¡Rini!—dijo lleno de pánico— ¡suéltala imbécil! Te pagare, te pagare lo que quieras.
-¿sabes qué?—dijo el jefe de la banda—mejor no, lo que queremos es cobrar venganza por lo que hizo el estúpido del rey Endimión. Hablo con el ministro y apoyo la ley de intensificar las penas a los ladrones y violadores, en vista de que nos odia tanto nos desquitaremos con su dulcecito ¿verdad muchachos?
-como me alegra que mi papa haya hecho eso—dijo Rini riendo—hablare con él para que sea mucho más tiempo imbéciles.
-¿qué has dicho tonta?—dijo el sujeto que la sostenía—repítelo bombón.
-¡no la toques!—dijo Helios furioso— ¡suéltala!
-te olvidaste de un pequeño detalle imbécil—dijo Rini haciéndole una señal a Helios—soy una sailor scout idiota.
Ella le dio un codazo en el estomago dejándolo sin aire, luego le quebró la nariz con el mismo, después lo tomo por el brazo y lo tiro al piso. Le dio una patada en la entrepierna y aprovecho el momento de distracción de los delincuentes para decir:
-¡ahora Helios!
Helios se cubrió detrás de uno de los autos y empezó a disparar, el que era un soldado y tenía tan buena puntería, les disparo en los pies haciéndolos caer con heridas leves. Luego llamo al resto de sus escoltas y mientras iba con Rini y la revisaba para saber si estaba bien dijo abrazándola:
-por Dios Rini, gracias a Dios estas bien.
-vámonos, vámonos Helios—dijo preocupada—dile a tu guardia que no diga nada de lo que paso, es decir lo que tú y yo hicimos. Si mi papa se da cuenta me mata Helios, me mata.
-¡hey tu! Dame las llaves.
-si señor—dijo el chofer dándole las llaves—nos encargaremos de todo.
-ni una sola palabra de la princesa de Tokio de Cristal ¿ha quedado claro caballeros?
-¡si señor!—respondieron todos al unisonó.
Ellos subieron a la camioneta negra blindada y el partió hacia Elisión, lleno de angustia pero con una risa nerviosa dijo:
-¿es ese el resultado de tu entrenamiento Rini? Ese imbécil quedo peor que los otros.
-y lo que le va a doler mañana—dijo riendo con el—si, así es. Entrenamos con Haruka dos veces por semana, ella nos ha enseñado muchas cosas. Es muy estricta y dura pero, es muy buena guerrera—luego más seria dijo—me preocupe mucho por ti Helios, que pena contigo todo lo que paso.
-¿es a ti a quien casi se llevan por vengarse de tu papa y te disculpas conmigo?—dijo dándole una sonrisa—eres increíble princesa, increíble. Me has dejado sorprendido, tendré que tener cuidado de no hacerte enojar. Ahora vamos a Elisión, necesito un trago.
El siguió manejando y estaba a pocos minutos de llegar, mientras tanto en el gimnasio….
-bueno señoritas, ya hemos calentado suficiente.
-¿tú crees?—dijo Kate despectivamente y juagada en sudor.
-sí, ¿tienes algún problema con el calentamiento Kate?—dijo Haruka en sudadera larga y blusa blanca pegada— ¿lo tienes?
-no, no señora.
-muy bien, como Rini no está hoy porque tuvo que salir a Elisión a ver a mi hija Hector luchara conmigo y Michael y Kate lucharan juntos ¿han entendido?
-¡si señora!—dijeron todos aunque agotados y sudados, muy firmes.
-hoy no usaremos ningún tipo de técnica de poder, solo repasaremos el ataque cuerpo a cuerpo. No quiero ningún ataque de poder de ningún tipo, el que lo haga quedara castigado con guardia del palacio el día sábado ¿quedo claro señoritas?
Todos ellos asintieron, luego se pusieron en posición de ataque. Kate tenía la habilidad de su madre, manipulaba el elemento agua. Michael la de su madre, el fuego. Hector la de Lita, el rayo. Y Rini tenía la habilidad de expulsar energía y curar como su padre, siendo jóvenes excepcionales empezaron a luchar. Kate se quito los lentes y los puso en un lugar seguro, luego miro a Michael y sonriendo desafiante dijo:
-las niñas primero, ataca Michael.
-muy bien—dijo sonriendo y tomando su posición— ¡ah….!
El empezó a atacarla, ella era una chica muy ágil y esquivaba todos sus golpes y podía leerlos a la perfección. Pues como eran mejores amigos, se conocían muy bien. Llego un punto en el que ella quedo a escasos centímetros de darle una poderosa patada en la cara, ella se detuvo y alejándose le dijo:
-pelea en serio Mich, no seas así. Solo porque soy mujer no tienes porque temer.
-lo hare Katherine—lo dijo por hacerla enojar y sonriendo.
-¡ah…!—dijo con gran furia atacándolo.
-¡si siguen así no se van a golpear nunca!— grito Haruka mientras esperaba el ataque de Hector— estoy lista ¡ataca Hector!
Hector que era un hombre fuerte y musculoso gracias a ese duro entrenamiento semanal, atacaba con todas sus fuerzas a Haruka. Pero Haruka era experta en técnicas, no era tan fuerte como Hector pero era más hábil. Eran los años de combate y experiencia.
-¿perdón?
-¡Diana!—dijo Hector perdiendo la concentración— ¡ten cuidado! ¡Oigan oigan paren! Pueden lastimar a Diana.
-hey Hector—dijo Haruka dándole un golpe— ¡concéntrate! ¡Esto no te puede pasar en un combate! ¿Has entendido?
-¡Hector!—corrió Diana a ayudarlo— ¿estás bien?
-sí, si no te preocupes.
-¿Qué haces aquí Diana? Es peligroso y lo sabes, tus papas no te dejaron tomar el entrenamiento por esa razón.
-vine a traerles algo de tomar—dijo apenada—imagino que estarán cansados y con sed ¿verdad?
-fue muy amable de tu parte corazón—dijo Haruka amablemente pues ella le tenía aprecio, la había visto crecer en el palacio—pero trata de no volver ¿ok nena?
-¡ja!—dijo Kate refunfuñando—al menos contigo si es buena, si eres de buenas Diana.
-tomen algo y seguiremos con el entrenamiento—dijo Haruka seria yendo hacia la bandeja al igual que Diana.
-ten Hector—dijo dándole un vaso—toma.
-gracias dulzura—dijo y se quito la camisa.
Cuando él se quito la camisa porque estaba juagada en sudor y dejo ver su gran y marcado pecho sudado de tanto luchar, Diana se puso roja como un tomate. Tratando de no verlo, no pudo evitar sonrojarse. Pues no cabía duda de que Hector era un chico muy, muy atractivo. Mientras ella se apresuraba para salir de ahí y ocultar su pena, el solo le devolvió el vaso y le dijo sin que nadie escuchara muy sonreído:
-eres…un…encanto. Tranquila, no pasa nada. Gracias por el jugo, estaba delicioso.
-eh…no fue nada—dijo apenada— ¿seguro estas bien? Estas muy rojo ahí—dijo señalando su pecho.
-eso solo es por el golpe dulzura pero no me duele—dijo sonriendo—tranquila, mejor—dijo poniéndose la camisa de nuevo— ¿mejor? ¿Ahora si me puedes mirar?
-si—dijo más sonriente—cuídate mucho, ya me voy.
-oh como me gustaría poder darte un beso nena—dijo algo aburrido— ¡ah ya sé que voy a hacer! Sal, sal de aquí dulzura. Puede ser peligroso.
-ok—dijo y se retiro—adiós chicos, que les rinda.
-adiós preciosa y gracias—dijo Haruka sonriendo—muy bien haraganes, sigamos.
Ellos volvieron a su entrenamiento, como la idea de Hector era que Haruka lo castigara para poder estar más cerca de Diana desobedeció su orden. Extendiendo sus manos sobre su pecho y expulsando una gran cantidad de energía en forma de rayos, ataco a Haruka y dijo:
-¡rayo destructor….resuena!
-¡Hector no!—gritaron Kate y Michael. Haruka esquivo el ataque que pudo haberla lastimado gravemente y le dijo furiosa y levantándose del suelo:
-¿en qué rayos estas pensando Hector? ¡Pudiste haberme lastimado!
-en una pelea real, el enemigo no me va a obligar a no usar mi poder Haruka. Lo siento no era mi intención herirte, yo sabía que tu lo esquivarías.
-de cualquier forma, quedas castigado—dijo muy seria—tendrás que hacer la guardia del palacio el sábado toda la noche ¿te quedo claro muchachito?
-si señora—dijo muy sonriente—bastante claro ¿continuamos? No usare más poder, lo prometo.
-no—dijo muy seria y saliendo del gimnasio—por hoy hemos terminado señoritas, nos vemos después—y dijo desconfiada antes de salir para sí misma— ¿Por qué se hizo castigar a propósito este mocoso?
-ay Hector—dijo Michael igual de sudado que el—ya sé lo que planeas, ten cuidado. Mucho cuidado, Luna y Artemis son muy bravos. Por algo son amigos íntimos del tío Darien—dijo riendo junto a Kate.
-frescos—dijo sonriendo mientras salian—mejor los invito a comer al restaurante de mi mama ¿Qué dicen?
-uy si—dijo Kate tocándose el estomago—que hambre, esa Haruka es una salvaje.
Mientras los tres fuertes guerreros salian a comer algo y compartir como buenos amigos, Rini estaba en Elisión.
-¿Qué te pasa Helios? ¿Por qué estas tan nervioso?
-eh…lo que pasa es que….
-lo que paso Hotaru es que se pincho un llanta de una de la camionetas de la guardia, eso fue todo ¿verdad Helios? nos llevamos un gran susto cuando estallo.
-Rini….no me mientas. Nosotras somos mejores amigas, tal vez el rey Endimión siempre te crea tus mentiras pero yo no. Te conozco muy bien y Helios está muy nervioso, tanto que está tomando ¿qué ocurrió?
-ah bueno—dijo sonriendo—solo nos atacaron un grupo de delincuentes que querían cobrar venganza conmigo por algo que mi papa les hizo. Eso fue todo.
-¡¿eso fue todo?!—dijo muy asustada y abrazándola— ¿Cómo puedes decir eso tan tranquila Rini? Gracias a Dios estas bien.
-¡ja! Hubieras visto como quedo el sujeto—dijo Helios riendo, los tragos lo estaban afectando—quedo muy mal.
-¿Qué técnica usaste Rini?
-la técnica de defensa numero tres—dijo riendo y Hotaru con ella.
-ah, ya veo—dijo sin poder dejar de reír—con razón, Haruka estaría orgullosa de ti ¿esa es la de codo/patada verdad?
-¿y tu como demonios sabes eso Hotaru?—pregunto Helios aterrado mientras su hermano llegaba.
-Haruka Tenou es una de mis mamas Helios—dijo muy sonriente—al ser su hija yo debía dar el ejemplo. Conozco todas las técnicas.
-¿ah?—dijo aterrado y mirando a su hermano— ¿y así y todo tu te casaste con ella Damián?
-¡claro!—dijo abrazándola—yo la amo, la adoro. Aunque Haruka diga que no soy suficiente para ella, no podía alejarme. Yo me enamore de ella como un loco, solo espero que algún día me acepte en su familia. La que si un encanto es la señora Michiru, además de ser hermosa es muy buena.
Como ya era algo de noche, Rini debía volver al palacio. Ella se disponía a salir cuando sonó su celular, esa era su mama. Dijo que se habían dado cuenta porque los delincuentes confesaron en la estación, que ella había sufrido un atentado. Dijo que su papa estaba histérico y luego escucho:
-¿estás bien hija? ¿Te lastimaron?
-no, no mama. Tranquila, yo estoy bien ¡ah! Yo no quería que mi papa supiera nada ¿Dónde está papa?
-aun no llega de verse con el conde pero dijo que no tardaría en llegar, me pidió que mandara a la guardia del palacio a recogerte. No te vayas a mover de ahí eh Rini, ya salieron para allá Haruka y Michiru.
-está bien mama—dijo preocupada al sentir la vos quebrantada de su mama—tranquila mama, estoy bien. No tardare en llegar, te mando un beso mama. Te amo.
-yo también mi amor—dijo más tranquila—aquí te esperamos.
Ella colgó, después Hotaru la avasallo con preguntas de todo tipo. Cuando Rini le dijo que Haruka y Michiru iban para allá, sus ojos brillaron de emoción. Hotaru las quería muchísimo a ambas, ellas siempre la cuidaron y la trataron como a su hija. La adoptaron y siempre la habían protegido. Ella sentía una gran admiración por ellas, pero era más que eso era un profundo cariño y amor.
Uno hora después….
-¡mama! ¡Haruka!
-¡mi amor!—dijo Michiru abrazándola—estas hermosa nena, buenas noches Damián, Helios, Rini.
-hola princesa—dijo Haruka abrazándola— ¿Cómo estás? ¿Te ha tratado bien este tipo?
-Haruka…no digas eso, sabes que yo lo amo. Por eso me case con él, el es un buen hombre.
-se llevo lo más preciado para mí—dijo abrazándola y mirándolo mal—a mi hija.
-ay Damián—dijo Helios a su lado—no quisiera estar en tus zapatos.
-si sigues cortejando a Rini, vas a estar peor que yo—dijo riendo—tu no conoces al rey Endimión ¿viste la noticia? Ven, mira.
-estamos aquí fuera del penitenciario en donde por orden directa del general y a petición del rey Endimión, se ha condenado a cadena perpetua por todos los crímenes de estos sujetos pero sobre todo, por el atentado que le hicieron a su hija hoy a la princesa Serena. Un periodista hablo con él y esto fue lo que dijo antes de dejar la casa del general "es mejor que estén encerrados y que yo no los vea, si le hubieran hecho daño a mi hija otra seria la historia. Permiso no más comentarios" esto dijo el rey….
-¿oíste?—dijo Damián apagando el televisor—ahora dime ¿Qué opinas?
-pues que sin importar nada, ya me fregué—dijo riendo y su hermano con él, luego mientras miraba a Rini dijo—bien vale la pena, es una chica increíble. Es fuerte, inteligente, amable y hermosa. Luchare por ganarme su amistad y más adelante su amor, no importa si su papa me mata.
-bueno como dice tu futuro suegro, sin comentarios.
-vámonos princesa, tu papa debe estar por llegar. Cuando llamo a tu mama, echaba humo por el teléfono.
-¡ah Haruka!—dijo aburrida—seguro mi papa me va a castigar y no me va a dejar salir de nuevo. No es justo, yo me defendí y no paso nada.
-si eso vi—dijo riendo—aplicaste muy bien la técnica, te felicito princesa. Por eso…no debes abandonar el entrenamiento Rini.
-¿ya vas a empezar Haruka?—dijo Michiru a su lado—mira que con los regaños del rey Endimión, va a tener más que suficiente.
-tienes razón mi sirena—dijo rodeándola con su mano por la cintura—mejor vámonos, hasta pronto hija ¿vendrás a visitarnos pronto nena?
-si Haruka, si mama iré pronto.
-buenas noches señora Tenou, señora Michiru—dijo amablemente Damián—nos gustaría que vinieran más seguido, Hotaru las extraña mucho siempre.
-no prometo nada—dijo mientras Haruka salía con Rini—hasta pronto princesa, estas hermosa mi amor.
-hasta pronto mama—dijo abrazándola muy fuerte—te extraño mucho. Convence a Haruka ¿sí?
-lo hare, hasta mañana príncipes.
-¡Rini! Ya vámonos—dijo Haruka desde el auto.
-adiós amiga—dijo abrazando a Hotaru—nos veremos ummm quien sabe cuándo—dijo riendo.
-adiós amiga y sin importar nada, no le contestes a tu papa. Evítate un problema ¿quieres?
-siento mucho todo lo que paso Rini—dijo Helios apenado—de no haber sido por mi invitación tu…
-no, no digas eso—dijo muy sonriente—lo mejor de mi día, fue verte de nuevo. Ahora me voy, tengo que ir a consentir a Dante. A pretender que eres tú.
-oh Rini—dijo muy sonriente—que alegría escucharte decir eso ¿puedo llamarte a tu celular mas tarde en la noche? Me gustaría escucharte antes de ir a dormir, tienes una hermosa voz.
-¡Rini!—dijo Haruka pitando— ¡vámonos!
-sí, sí, ya voy—luego se acerco y dándole un beso en la mejilla dijo—buenas noches, que descanses y gracias por todo.
Después de un largo camino hasta el palacio, ellos llegaron. La puerta estaba llena de periodistas y fotógrafos esperando la llegada de Rini, fue por eso que cuando Haruka los vio, le hizo una señal a la guardia de la otra camioneta para que llegara primero y así poder despistarlos. Ella fue por la entrada trasera y saltando una barda, entraron al palacio.
¡Rini! ¡Rini mi amor!
-mama—dijo ella entre sus brazos—estoy bien mama, tranquila.
-mi Rini—dijo Darien uniéndose a su abrazo—gracias a Dios estas bien. Pero es el colmo contigo ¿Por qué te arriesgaste así? Vi al sujeto al que le pegaste, pudo haberte disparado Rini. Debiste haberte quedado en el palacio y no haber salido, es que…
-Darien—dijo Serena muy seria—no mas, no molestes a la niña. No más mi amor.
-de aquí no vuelves a salir sola ¿has entendido Rini?—dijo enojado—me da alegría que te hayas defendido pero me da mucho miedo que te hubiera pasado algo hija.
-pero papa—dijo aburrida—no me gusta andar con toda la escolta del palacio.
-o es así o no vuelves ni siquiera a la escuela—dijo mas enojado—puedo contratar maestros particulares y que te enseñen aquí, si por mi fuera no volverías a salir de este lugar jamás. Casi me muero cuando me entere—luego se le acerco y abrazándolas a ambas dijo—ustedes son mi vida y las amo, las adoro.
-nosotras también te amamos—dijeron ambas mientras él las abrazaba fuertemente.
-anda hija, descansa. Fue un día muy pesado para ti.
-¡Dante!—dijo ella feliz al ver el gatito que Diana tenía en brazos—hola bebe ¿Cómo te has portado con Diana?
-¿no me digas que ese gato es tuyo Rini?—dijo Darien muy serio— ¿de dónde lo sacaste?
-ah bueno, lo rescate de un árbol—dijo sonriendo— ¿no es adorable papa? Anda míralo, es divino ¿puede quedarse?
-pues…-dijo cuando su esposa lo miro muy seria—no tengo otra opción, pero tú te encargaras de todo lo de él ¿queda claro hija?
-si papa, gracias—dijo sonriendo—con respecto a la guardia, hablaremos mañana.
-no cambiare de opinión Rini—dijo muy serio— buenas noches hija.
-con permiso su majestad—dijo Diana haciendo una reverencia y retirándose.
Rini tomo a su nueva y pequeña mascota y se fue feliz a su cuarto, no le fue tan mal como pensaba. Pero sabía sin duda que su mama, había mediado en eso. Caminando con Diana por un pasillo, se despidieron y cada una continúo con su camino. Diana vivía en un pequeño departamento que habían construido dentro de la misma propiedad del lote del palacio, sacrificaron algunas hectáreas de jardín pero Darien y Serena que los querían tanto, querían que ellos estuvieran cómodos en su hogar. Diana entro y escucho que su madre le dijo:
-¿le diste el gatito a Rini mi amor?
-si mama ¿sabes? Se llama Dante—dijo muy alegre—se puso muy contento cuando la vio.
-que bueno mi amor—dijo Luna mientras terminaba de lavar unos platos—a propósito de Rini ¿Cómo la viste? ¿Está bien?
-muy bien mama, no le vi ninguna herida.
-que bueno hija—dijo más tranquila pues Luna había sido su nana por muchos años—pero bueno, ve a dormir ya hija. Mañana tienes clases y no quiero que despiertes tarde mi amor.
-gracias por todo mama—dijo dándole un abrazo—hasta mañana.
Ese día había sido muy intenso para todos pero aun no terminaba, todavía faltaba la noche que prometía estar cargada de romance y amor.
