Capítulo 5
Mientras Rini entraba a su habitación para descansar después de un día cargado de emociones fuertes, Rei estaba preocupadísima en su casa. Pues tanto ella como las demás, querían mucho a Rini y no querían que nada malo le pasara. Ella iba a salir para allá, se transformo y todo pero Nicolás le dijo deteniéndola:
-no mi amor, tu escuchaste. El palacio está rodeado y además es muy tarde, tranquila. Además según entendí, esos sujetos están tras las rejas y no eran un peligro ¿o me equivoco?
-bueno, supongo que tienes razón.
-no espera—dijo el deteniéndola— ¿Qué vas a hacer?
-a quitarme la transformación—dijo sonriendo—a menos que tú no quieras, claro.
-oh mi Rei—dijo levantándola por el trasero y cargándola—por supuesto que no quiero que te la quites mi amor.
-pero mi amor—dijo mientras el clavaba la cabeza en su senos y acariciaba su trasero bajo la pequeña falda roja— ¿Qué hay de Michael? ¿Y si llega?
-el está con Kate—dijo yendo a la habitación—tranquila, siempre se entra tarde.
Ella que también lo amaba, se dejo seducir por sus caricias y sus urgentes besos. Entrando en la habitación, él le puso seguro a la puerta. Sin poder contener su excitación porque le encantaba verla como sailor Mars, empezó a quitarse la ropa. Aprisionándola contra la pared de la habitación, dejo al descubierto sus senos y empezó a succionarlos. Esos, esos hermosos senos que a él tanto le gustaban y que lo complacían tanto en la intimidad. Mientras succionaba su seno derecho con gran pasión, acariciaba su parte intima con delicadeza sobre el interior que aun no le quitaba. Ella que disfrutaba hacer el amor con su esposo y de sentir toda su pasión, empezó a acariciarlo sobre el bóxer.
-ummm mi amor, mi poderosa guerrera. Sácalo, sácalo y dame gusto sailor Mars ummm eres tan hábil.
-como quieras—dijo ella desnudándolo y arrodillándose frente a él.
Ella se inclino ante él y tomándolo en su mano con delicadeza, empezó a succionarlo. Con un buen movimiento y a buen ritmo, ella succionaba sin descanso. Su boca suave y caliente, hacia un gran trabajo. Ella lo torturaba sacando y metiéndolo en su boca incontables veces, después de jugar con la excitación de su esposo por aproximadamente diez minutos se levanto y dijo:
-ya, hazlo ya mi amor.
-oh si—dijo corriendo su interior bajo la falda—como me gusta coger a sailor Mars, es tan exótica y sensual, tan ardiente y tan poderosa. Me gusta escucharla gritar.
-¡ah…!—gimió ella cuando él la penetro.
El la agarro por la nalgas y empezó a embestirla con prontitud y velocidad, era muy excitante para el hacérselo a su esposa con ese traje. Pues esa poderosa guerrera que alguna vez lo había salvado, era su fantasía mas profunda. Por eso cuando estaba transformada y la tenia encerrada en su habitación, la trataba muy diferente de lo acostumbrado. Era él quien la dominaba a ella, se convertía completamente en otro hombre y eso a Rei le gustaba mucho.
-¿así o más duro mamacita?
-¡ah Nicolás!—dijo muy sonrojada mientras él seguía—así…si….así mi amor, si….
-di que me amas ¡dilo! Dilo muy fuerte mientras te cojo, ummm eres toda una bandida ¿verdad sailor Mars?
-te amo…te amo Nicolás, te amo. Oh si….
A él que lo que más le gustaba en el mundo era escuchar a su esposa decir que lo amaba con locura y con pasión mientras se lo hacía, empezó a penetrarla mas fuerte. Luego como su excitación era tanta, la levanto y la puso de espaldas en la cama a él. Puso su mano sobre su sudada espalda y con un movimiento le indico que levantara su trasero y agachara su espalda sobre el colchón. Con el trasero totalmente levantado y muy excitado al verla en esa posición dispuesta a complacerlo por completo, nalgueo su trasero antes de hundirse en ella de nuevo.
-oh si…si mi diosa del fuego—dijo nalgueando su trasero—puedo sentirte mi amor, dámelo. Dámelo ya.
-¡ah….!—gimió cuando él la penetro más rápido y se vino con ella.
Ambos llegaron a un orgasmo de maravilla, el era un buen amante porque complacía todos, todos los deseos de su temperamental esposa. Ella cayó rendida sobre la cama, el salió de ella y tumbándose a su lado le dijo muy sonriente:
-oh mi amor, como me gusta hacértelo así. Como sailor Mars, eres indescriptiblemente hermosa mi peli negra. Ummm y además eres deliciosa.
-Nicolás—dijo abrazada a su pecho desnudo y su cabello negro largo y alborotado le hacía cosquillas—te amo mi amor, te amo. Eres tan bueno, como me gusta que me lo hagas así. Todo rudo.
-¿te gusta?—dijo mientras acariciaba su rostro— ¿quieres intentarlo de nuevo?
-ay no—dijo cuando escucho la puerta—mejor después mi amor. Ya llego el niño.
-¿niño?—dijo divertido—que diría Michael si te escuchara, se reiría mucho y no te creería nada.
-ustedes son muy exagerados conmigo—dijo aun abrazada a él—ustedes son mis amores y yo los amo, los adoro. Soy fuerte con ustedes porque los amo, solo por eso.
-ah qué bueno que es porque nos amas—dijo riendo— ¿Qué tal nos odiaras?—dijo muerto de risa junto a ella.
-buena noches papa y mama—dijo Michael a través de la puerta—que descansen.
-¡hasta mañana hijo!—dijo ella tapándose con la sabana—descansa.
Rei se abrazo fuerte a su esposo y disfrutando de su aroma varonil y la fortaleza de su pecho desnudo que la recibía con gusto, se fue quedando dormida entre sus brazos. En otro lado…
-¿Quién es un lindo gatito? ¿Quién?—luego sonó su celular— ¡Hola Helios!—dijo emocionada en la cama con Dante a su lado mientras él jugaba con una pelotita—creí que ya no llamabas.
-¿Cómo no iba a llamar a la dueña de mis desvelos?—dijo sonriente con la cadena en la mano.
-pero que coqueto eres—dijo riendo y acariciando a Dante— ¿verdad que si Dante lindo bebe? ¿Verdad que si?
-como me gustaría ser yo, el dueño de tus mimos—luego dijo mas serio— ¿Cómo te fue con tu papa Rini? ¿Te regaño mucho?
-no, no como me lo esperaba—dijo sonriendo—imagino que fue mi mama quien tuvo que ver en eso, no sabes Helios mi mama es increíble.
-eso he escuchado decir a Hotaru, tu madre es famosa por su bondad y su eterna belleza. Aunque con todo el respeto que me merece, tú eres mucho más hermosa.
-Helios…-dijo sonriente— ¿yo te gusto?
-mucho ¿crees en el amor a primera vista? Siento como si te conociera de toda la vida Rini, de toda la vida.
-¿y mi papa Helios? ¿No te da miedo?
-no te voy a mentir, si me da miedo pero más miedo me da no volverte a ver—dijo apenado— ¿puedo ir a verte mañana a la escuela?
-si—dijo contenta—oye pero ¿y tu examen para la universidad? ¿Cuándo es?
-pasado mañana pero ya no se—dijo sonriendo—me gustaría aplicar en la universidad de Tokio de Cristal, me gustaría estar más cerca de ti ¿te gustaría?
-¿la verdad? ¡Sí!—dijo alegre—y contestando a tu pregunta, si. Si creo en el amor a primera vista, creo que es más común de lo que creía.
Ellos continuaron hablando por largo rato, Helios que estaba maravillado por ella no podía colgar. Con cada tema que hablaban, el se identificaba mas con ella. Fascinado y feliz escuchando su voz, estaba acostado sobre la cama respirando del olor de su linda cadena.
En otro lado no muy lejos de Rini, estaba una dulce y hermosa peli negra arreglando todo para el otro día ir a la escuela. De pronto un particular sonido la saco de sus quehaceres.
-¿buenas noches?
-¡hola dulzura!
-¡Hector!—dijo emocionada y tirándose en la cama— ¿Cómo estás? ¿Estás bien?
-sí, si mi amor ¿y tú? ¿Sabes algo de Rini? Le he marcado pero suena ocupado ¿ella está bien?
-sí, sí, ella está bien. Seguro está hablando con el—dijo con una risita tímida.
-no sabes cómo me gusta escucharte reír mi amor—dijo acostado en su cama—oye nena, este sábado estaré en el palacio. Pienso aprovechar la oportunidad para hablar con tus papas.
-¿vas a estar en el palacio?—pregunto confundida— ¿Por qué?
-ah bueno—dijo riendo—Haruka me castigo con eso por desobedecer ¿puedes creerlo? ¡Me castigo!—dijo sin poder dejar de reír.
-¿lo hiciste a propósito Hector?
-¡claro que sí! me muero por verte, porque nos dejen salir juntos Diana. Tú me gustas, me gustas tanto mi amor.
-y tu a mi—dijo apenada—tu a mi también Hector, por favor ten cuidado ¿todavía te duele el pecho?
-no, pero si tú me dieras un beso sobre el…seguro me sentiría mejor.
-me gustaría hacerlo la próxima vez—dijo muy roja sobre la cama—eres muy atractivo Hector, aun no se que ves en mi.
-oye—dijo ofendido—toda tu eres hermosa, yo soy un moco comparado contigo.
-ay Hector—dijo muerta de risa—eres increíble, me haces reír mucho ¿Cómo dices eso por Dios? Tu eres divino, tan alto, rubio, musculoso y…
-uy mi amor, no me digas mas—dijo sonrojado—no lo hagas por favor. No juegues con mi pobre corazón, no podría dormir en toda la noche. Solo llamaba para darte las buenas noches nena, descansa mi amor. Hasta mañana, iré a verte temprano ¿Qué quieres que te lleve?
-con que vayas es suficiente—dijo muy sonriente—hasta mañana para ti también…mi amor.
-¿Cómo?—dijo sorprendido y parándose de golpe— ¿Cómo dijiste? Dilo de nuevo, se te oyó hermoso.
-no, no Hector—dijo muy apenada—que pena contigo.
-dilo o no cuelgo mi amor, te tocaría colgar a ti y partirías mi corazón.
-hasta mañana mi amor, descansa. Te quiero mucho mi amor, duerme. Yo seguro soñare contigo y con la bella flor que me regalaste.
-oh mi Diana—dijo tirándose sobre la cama y muy feliz—tú también eres mi amor ¡mi amor!—dijo muy duro y su mama escucho—hasta mañana hermosa, también te quiero.
Ella como lo que era, una dulce y tierna adolescente enamorada, se quedo abrazando el teléfono y sonriendo se quedo en la cama. Pensaba y pensaba en el, en la delicadeza con que la trataba, con la dulzura que le hablaba, estaba ganando su corazón poco a poco. A él le pasaba algo parecido, acostado sobre la cama y sintiendo eso que no sentía desde hace mucho tiempo sonreía al pensar en ella. Su mama lo saco de su ensueño cuando entro y se sentó a platicar con él, le dijo que aunque estaba feliz por él, le preocupaba. Dijo que tenía que tener mucho cuidado con Diana, le explico lo frágil que ella era y lo mucho que podría lastimarla. El cansado de las advertencias de todo el mundo le dijo mirándola a los ojos:
-mama, fácilmente te podría decir que puedo llegar a enamorarme perdidamente de ella. La quiero mama, siento algo muy especial por ella y lo último que quiero es hacerle daño. Siento y se, que puedo llegar a amarla mucho. Mucho mama, como mi papa te ama a ti.
-me alegra por ti hijo—dijo abrazándolo—me alegra, ahora duerme. No es mi intención molestarte pero es solo que me preocupa, tú te has hecho fama de coqueto por todo el reino Hector—dijo mirándolo y sonriendo—hasta mañana mi amor, que duermas bien.
-pero eso era antes mama, eso era antes—dijo metiéndose en la cama—hasta mañana mama, que duermas bien.
En una cabaña un poco retirada de Tokio de Cristal….
-vamos Artemis, no seas así. Diana es una buena niña, además es hermosa. Es completamente normal que algunos chicos empiecen a pretenderla, tú y Luna, deberían aprender a relajarse un poco. Ella es una buena niña y nunca les ha dado problemas. ¿Qué porque te digo todo esto?—dijo algo sorprendida por su pregunta—solo te lo digo porque la última vez que la vi, estaba asustada de ir a una fiesta y que ustedes la castigaran, por eso. Mejor ¿Qué te parece si mañana voy a visitarlos? Ok, entonces allá nos vemos. Sabes que te quiero mucho Artemis—dijo sonriendo—relájate un poco ¿quieres? Ok, entonces nos vemos. Hasta mañana.
-déjame adivinar—dijo Yaten entrando a la habitación— ¿Hector verdad? ¿Qué te pidió esta vez mi amor?
-ay Yaten—dijo riendo—no sabes, resulta que mi querido Hector está enamorado de Diana.
-pero…tu sabes que Hector es un don Juan Mina—dijo algo serio—sabes que yo estimo a Luna y si él le llega a hacer daño a Diana, no me quiero ni imaginar…
-mi amor—dijo abrazándolo—no digas eso. Mi ahijado, que es como mi hijo, no es así como ustedes creen. El solo quedo muy herido desde la última novia que tuvo, pero cuando habla de Diana, le brillan los ojos—dijo muy sonriente.
-me alegra verte tan sonriente mi amor—dijo dándole un beso— ¿te sientes mejor?
-sí, tenias razón y me hizo mucho bien hablar con Serena—dijo mientras se abrazaba a su pecho—además, hoy Hector me dijo que yo era como su segunda mama ¿puedes creerlo?
-¿de verdad?—dijo muy sorprendido—vaya, el nunca antes te había dicho eso. Aunque no debería sorprenderme, porque es la verdad. Tú lo has querido tanto o igual que su mama, tu eres una mujer increíble y por eso te amo Mina. Te amo.
-y yo a ti mi amor—dijo levantándose y frente a su rostro—y yo a ti.
Ella empezó a besarlo, lo besaba con amor y con dulzura. El que amaba a su esposa y se sentía mejor de verla más tranquila, se dejo llevar por su beso y cayó sobre ella. Ella que era una mujer tan atractiva y suave, fue desprendiéndolo de la ropa que tenia puesta al tiempo que el bajaba su pijama lentamente. Cuando lo hizo quedo frente a sus hermosos senos, que a él tanto le gustaba besar. Mientras él se deleitaba con la suavidad y el sabor de sus bellos senos desnudos, ella acariciaba con urgencia su cabello y su rostro de finas facciones.
No paso mucho tiempo para que el con los ojos completamente perdidos en la pasión que despertaba el ardiente cuerpo de su esposa, le suplicara que lo dejara hacerlo. Ella asintió con la cabeza y cuando lo hizo la desprendió del fino interior que tenia puesto. Luego acaricio con suavidad y amor su sexo que estaba expectante y muy sensible, el que la conocía tan bien, sabía como le gustaba que la amara. Después de inclinarse ante ella y humedecerla un poco con su inquieta lengua, lo hizo. La penetro y lo hizo con extrema delicadeza, pues él sabía que a ella le gustaba así.
-oh Yaten mi amor….te amo…
-yo también mi amor…-dijo buscando su mano para entrelazarla con la suya—yo también te amo.
Con las manos entrelazadas demostrando así la unión de su cuerpos, el siguió embistiéndola suavemente. Se miraban a los ojos y con sus miradas se transmitían amor, mucho amor. Sus aceleradas embestidas le transmitían choques de electricidad que hacían arquear su cuerpo, sus necesitados besos y sus apasionadas caricias hicieron que después de escasos veinte minutos de estar haciéndolo con mucho amor, ella le rogara aferrada de su espalda que no se detuviera. El que sintió el calor de su sexo con el de él, también se dejo ir cuando ella lo hizo. Entre tímidos y ahogados gemidos por parte de ambos, llegaron al orgasmo. A esa única sensación que solo ellos se hacían sentir, que llevaban tanto tiempo sintiendo.
-oh Yaten mi amor—dijo buscando su boca para besarlo—eres increíble, te amo mi amor.
-y yo a ti muñeca—dijo sonriendo aun sobre ella—y yo te adoro.
Luego de darse un tierno beso, el salió de ella. Lentamente para no lastimarla, salió y después de ir al baño, se vistió. Acostándose a su lado y cubriendo sus cuerpos jóvenes y bellos, se abrazo a su esposa y se fueron quedando dormidos.
Mientras en la casa de Amy, algo tarde de la noche…
-papa ¿me prestas tu auto mañana?
-Katherine Kou Mizuno—dijo el sonriendo y tomando las llaves del auto—te conozco, ya sé lo que pretendes hija. ¿Te quieres quedar con el auto no es verdad?
-ay papa—dijo riendo—la verdad si, tu auto es increíble. Anda no seas así, regálamelo ¿sí?
-Kate…-dijo el algo aprehensivo—no sé lo que diga tu mama. Tú eres una niña muy juiciosa, pero….me preocupa. Un auto es una gran responsabilidad y seguro que a tu mama, no le va a gustar mucho la idea.
-anda papa—dijo haciéndole cara de ternura—habla con ella, tú sabes que mama nunca te dice que no a nada.
-a ti tampoco Kate—dijo sonriendo—está bien, te lo regalo. Ten—dijo y le entrego las llaves—solo te pido que manejes con cuidado ¿de acuerdo?
-¡gracias papa!—dijo dándole un gran abrazo— ¡te adoro!
-y nosotros a ti—dijo sonriendo y abrazándola también—nosotros a ti también. Anda y vete a dormir, ya es tarde. Voy a llamar a tu mama.
Siendo una buena noche para la mayoría, aun le esperaban muchas sorpresas. Tanto sus padres como sus hijos, iban a seguir divirtiéndose mucho por esos días.
