Capítulo 6
Un largo mes paso, Hector había ido el sábado a cumplir con el "castigo" que Haruka le había impuesto. Para él fue todo lo opuesto, para él no fue un castigo sino una bendición. Emocionado por verla y darle muchos besos, se puso su ropa más cómoda y se fue. Después de que la vio y ella le rectifico con dulces besos que lo quería, él la tomo de la mano y fue a hablar con Luna y Artemis. Al principio casi se mueren de la impresión, pero como Mina ya había hablado con Artemis y le había dado señales, el se tranquilizo rápidamente. Ellos que lo conocían de toda la vida, le dieron permiso de salir con su hija al ver con la seriedad y decencia que se los pidió. Desde ese día en adelante, ellos se convirtieron en novios.
Los otros que habían avanzado mucho eran Helios y Rini, el iba casi todos los días a verla a la escuela al igual que hacia Hector con Diana. Durante un largo mes se llamaban, se veían y cada vez se gustaban más. Pero él quería ser paciente, quería demostrarle que en verdad sus intenciones con ella eran serias. Fue por eso que ingreso a estudiar a la universidad de Tokio de Cristal al igual que Hector, Helios opto por estudiar veterinaria y Hector ingreso a hacer una ingeniería en sistemas. Ambos atractivos chicos, se habían vuelto muy amigos y cómplices. Pues además de estudiar juntos, se habían enamorado de dos bellas chicas que eran custodiadas todo el tiempo. El rey Endimión obligo a Rini a aceptar la guardia de dos de las poderosas sailor scout nuevas, esas eran Para-Para y Cere-Cere. Ellas además de ser mujeres increíblemente hermosas, eran muy fuertes y disciplinadas.
La vida de los demás seguía como si nada, con los problemas cotidianos de su trabajo y lo normal en sus vidas. Aunque todos mantenían con muchísimo trabajo y demasiadas responsabilidades, como el rey Endimión y su reina, buscaban el tiempo para reunirse. Fue por eso que aprovechando que Mina le había prestado su casa a Hector para hacer una fiesta de disfraces la noche del sábado, ellos se reunirían a compartir unos tragos como los buenos amigos que eran en el palacio.
-¡hola Rini viniste!
-¡hola Hector!—dijo de la mano en un bello traje con Helios— ¿Cómo no iba a venir? Has hablado de esta fiesta durante días.
-hola Helios ¿Cómo estás?
-muy bien—dijo mirando a Rini— ¿y tú?
-bien, bien—dijo algo impaciente en su traje de príncipe— ¿y Diana? ¿Dónde está mi novia?
-tranquilo romeo—dijo Rini riendo—tu Julieta está en la camioneta, no tarda. Se está retocando el brillo.
-¡mi amor!—dijo cuando ella se bajo y fue hacia el—estas hermosísima.
-tú también te ves muy bien—dijo ella en un elegante traje disfrazada de Julieta— ¿entramos?
-por supuesto—dijo extendiéndole la mano en un caballeroso gesto a lo que ella solo pudo sonreír.
-¿vienes Rini?
-adelántate Helios, voy a hablar con ellas. No tardo.
Rini que quería estar tranquila durante la fiesta con su futuro novio y amigos, fue con Para-Para y Cere-Cere. Se les acerco y muy sonriente les pidió que se fueran y la dejaran sola, que ella estaría bien. Ellas le explicaron que era una orden directa del rey que si él se enteraba que la habían dejado sola a ella y a Diana, se meterían en problemas graves. Rini que era tan inteligente y manipuladora, miro a Cere-Cere y muy sonriente le dijo:
-ay Cere-Cere ¿prefieres quedarte aburrida a la puerta de este lugar a ir a ver a tu novio? Mira que yo vi las flores que te mando el otro día, vete tranquila. Nosotros vamos a estar bien, recuerda que nos entrenamos muy duro y nada malo nos va a pasar. Además, pobrecito tu novio ¿no crees?
-ay señorita Rini—dijo riendo al igual que Para-Para—razón tenia el rey Endimión. El dijo que usted haría esto, pero ¿sabe algo? creo que tiene usted razón. ¿Le parece si venimos por ustedes a las 12:30 pm? Creo que es tiempo suficiente para que se diviertan.
-me parece perfecto—dijo muy sonriente—váyanse tranquilas, estaremos bien. ¡Que se diviertan!
Ellas subieron a la camioneta negra y se fueron, mientras que Rini feliz por haber logrado su cometido entro recogiendo su vestido muy contenta a bailar y a disfrutar de una mágica velada con Helios. Ambos con sus respectivas parejas en esos bellos y elegantes disfraces, estaban bailando cuando…
-hola chicos ¿Qué tal me veo?
-¡Kate! ¡Michael!—dijo Rini mientras bailaba con Helios— te ves divina Kate, ese traje de enfermera te queda muy bien.
-¿y a mí no vas a decirme nada prima?—dijo Michael divertido.
-oye si—dijo Hector muerto de risa—ese traje de doctor te queda muy bien. Hasta te pareces al tío Darien.
-¿tío Darien?—dijo Helios levantando una ceja— ¿Quién es ese Rini?
-ah…-dijo Kate riendo—es que tú no sabes Helios. El tío Darien es el papa de aquí Rapunzel—dijo riendo junto a los demás—pero es un cuento largo, mejor que sea Rini quien te cuente ¡oye Hector! ¿Y las bebidas qué?
-¡allá están!—dijo señalando la mesa—tomen lo que quieran.
La música estaba bastante fuerte, Hector había invitado a muchos de los amigos que tuvo cuando iba a la escuela y algunos nuevos que había hecho en la universidad. Pero el propósito principal de la fiesta, era compartir más tiempo con su novia. Pues aunque sus papas le habían dado permiso de verla, generalmente las visitas eran supervisadas por ellos. De ese modo casi nunca podía besarla como a él le gustaba, entonces en esa fiesta todo pero especialmente el, se estaban divirtiendo mucho.
-Hector amor, ¿me indicas donde queda el baño?
-claro dulzura, ven—dijo tomándola de la mano—te llevo.
-Rini…. ¿quieres salir al jardín a respirar algo de aire y charlar?
-¡claro!—dijo dándole la mano—vamos.
Hector llevo a Diana al baño que quedaba dentro de la habitación de Mina, luego en un impulso la apoyo contra una de las paredes de la habitación y le dijo algo sonrojado:
-perdóname por lo que voy a hacer.
-¿pero qué…?
No alcanzo a decir más porque él cual fiera ansiosa fuera, empezó a besarla apasionadamente. El que se había enamorado de ella, nunca tenía la oportunidad de besarla así. Por eso mal entonado por los tragos y lleno de deseo, empezó a entrelazar su lengua con la suya. Su beso era acelerado, dulce y apasionado al mismo tiempo. Pronto su fuerte erección empezó a chocar contra el abdomen de ella y ella que también lo quería, jadeaba casi sin aliento sobre su ansiosa y deliciosa boca.
-ah…ah…Hector no.
-¿no?—dijo mientras le acariciaba una pierna— ¿no mi amor?
-no, aquí no—dijo muy roja y con las manos sobre su pecho—por favor aquí no, volvamos con los demás.
-espera, espera, espera—dijo muy sorprendido y excitado a la vez— ¿no me estás diciendo que no quieres sino que aquí no? ¿Es eso?—dijo muy sonriente.
-si—dijo algo tímida y roja—me da pena que los muchachos sepan que tu y yo…
-oh mi amor—dijo dándole un beso—que alegría me da que me digas eso. Entonces será como tú quieras mi amor. Oh Diana—dijo respirando del olor de su pecho—no sabes cuánto, cuanto te deseo nena. Eres tan bella.
-Hector…-dijo acariciando su rubio cabello mientras el acariciaba su cintura y su pecho—detente, detente por favor. Sal mientras yo entro al baño, no tardare. Además…siento algo muy extraño cuando me besas así.
-¿extraño malo o bueno mi amor?—dijo muy sonriente y con las manos apoyadas sobre la pared dejando su rostro muy cerca del suyo—dime.
-es difícil de explicar. Siento calor, mucho calor. Siento que mi cuerpo tiembla, siento…
-oh no, no me digas mas—dijo poniendo dos dedos sobre sus labios, luego se le acerco al oído y le dijo en susurros—a mí también me pasa lo mismo, tú me excitas muchísimo nena. Ummm que rico mi amor.
-Hector…. —y una extraña sensación recorrió desde su cabeza hasta su vientre—no mas, sal. Sal no quiero que alguien nos busque y piense lo que no es, por favor mi amor.
-lo que tu digas dulzura—dijo dándole una sonrisa—lo que tú quieras. Anda mi amor entra al baño.
-no, sal tu primero.
-créeme nena—dijo riendo—no puedo. Dame cinco, cinco minutos y salgo.
Cuando su erección se calmo lo suficiente para que no fuera tan notoria, el salió. Recostado afuera sobre la puerta de la habitación de Mina mientras la esperaba, sonreía muy feliz. Pues él tenía miedo de que Diana se alejara de él si él buscaba algo más que sus besos, pero cuando ella le dijo que también lo quería ilumino su corazón. Ya más tranquilo, decidió ir al salón a platicar con algunos amigos y a esperarla. Mientras que en el jardín….
-Rini, lo siento pero ya no me puedo aguantar.
-te entiendo—dijo mientras él se le aproximaba—yo tampoco.
Esa era la primera vez que Helios la besaba, ya tenían un corto tiempo de estarse tratando pero se gustaban y era más que eso, se caían muy bien. Su beso fue dulce, exageradamente dulce. El poso su mano sobre su rostro y mientras disfrutaba de la dulzura de sus labios, lo acariciaba tiernamente. Luego a falta de aire se separo de ella y dijo:
-ummm es lo que siempre soñé que seria, eres hermosa Rini y me encantas.
-y tu a mi—dijo dándole una tierna sonrisa y con los labios sonrojados de aquel dulce beso— ¿te parece si volvemos?
-oye dulce Rini—dijo dándole la mano para volver—entonces según entendí ¿tu papa, el rey Endimión y el tal tío Darien son el mismo?
-así es—dijo riendo y entrando con el—lo que paso fue que…
Rini empezó a contarle la historia de porque la confusión en el nombre de su gruñón padre mientras que en otro lado, las cosas no pintaban muy bien. A Kate la estaba molestando un chico que se metió a la fiesta sin haber sido invitado, este chico se había pasado de tragos y como había salido con ella, se creía con derecho a reclamarle.
-hola preciosura, ese disfraz se te ve muy bien. Te ves muy linda.
-gracias Taiyo—dijo ella mirándolo mal cerca a la mesa de las bebidas—pero ni falta que me hacen tus halagos ¿te puedes ir por favor? Tu presencia me molesta.
-óyeme muy bien nerd—dijo tomándola por el brazo— aun no se me olvida el golpe que me diste, me las vas a pagar y eso será hoy mismo.
-si no quieres terminar con ese brazo fracturado, es mejor que la sueltes en este mismo instante imbécil—dijo Michael con ojos de ira.
-tranquilo Mich—dijo ella soltándosele y muy sonriente—no vale la pena ¿no ves lo tomado que esta?
-mira perra…—dijo el tipo levantando la voz.
-¿Cómo fue que le dijiste idiota?—dijo Michael haciéndosele en frente—a ver ¡repítelo imbécil!
-¿Qué es lo que pasa aquí?—dijo Hector acerándose a ellos— ¿Quién es este tipo Michael? ¿Qué hace aquí?
-ah este imbécil es solo un colado—dijo lleno de ira—se atrevió a insultar a Kate y le debe una disculpa ¡discúlpate con ella cretino!
-¡no!—dijo empujándolo— ¿Qué vas hacer entonces?
-Hector mi amor—dijo Diana llegando y muy preocupada— ¿Qué pasa?
-no se amor—dijo preocupado al ver la expresión de Michael mientras algunos chicos se iban—Michael amigo, relájate. No te metas en problemas innecesarios hombre, mejor que se vaya.
-disculpe joven—dijo Diana en tono amable mientras Rini y Helios se acercaban— ¿podría irse por favor? Los chicos no quieren problemas, váyase por favor.
-¡tu cállate niña estúpida!
-¿Qué fue lo que le dijiste a mi novia?—dijo Hector furioso ahora haciéndose frente a él—Michael, vamos a darle su merecido a este ¡imbécil!
-Helios haz algo—dijo Rini preocupada—lo pueden matar, ellos son más fuertes que ese tonto. Haz algo por favor, se pueden meter en un problema muy serio.
-pero princesa—dijo muerto de risa—esto está muy divertido, dejémoslos a ver que van a hacer.
Tanto Hector como Michael, echaban fuego por los ojos. No solo el tonto se había tirado la fiesta, sino que se había atrevido a insultarlas a ellas. Error que pagaría muy caro. Michael lo hizo caer de una patada que le lanzo a los pies, Hector lo levanto como un guiñapo y lo sumergió en un gran tazón que había de refresco en una de las mesas. Finalmente Hector lo tomo por los brazos y Michael por los pies, balanceándolo de un lado a otro y cantando esta canción muy sonrientes, "el pescao, cao, cao, va a caer al otro lado" Muertos de risa lo arrojaron fuera de la casa mientras el tonto corría despavorido pidiendo por ayuda. A la final todos terminaron riendo. Michael se acerco a Kate y le pregunto si estaba bien, ella se quito los lentes y le respondió sonriéndole:
-sí, ahora que le dieron su merecido a ese imbécil me siento mejor—dijo riendo— ¿de dónde se sacaron esa cancioncita tan tonta?
-¿Qué no te acuerdas amiga?—dijo Michael riendo—del jardín.
-¡corre! ¡Corre imbécil!—le gritaba Hector riendo al tonto aquel— ¡en tu vida vuelvas por aquí porque te mato idiota!
-Hector mi amor…-dijo Diana tratando de calmarlo—tranquilo amor.
-ese imbécil—dijo abrazando a su novia— ¿atreverse a meterse contigo y con Kate? Se salvo de que no lo matáramos. Con mi novia nadie se mete.
-con que orgullo lo dices querido primo—dijo Rini riendo junto a Helios.
-ay no sé cómo me pudo gustar ese idiota alguna vez, supongo que no soy tan inteligente como mama después de todo.
-hey—dijo Michael levantando su rostro—no digas eso. Tu como muchas chicas brillantes, tienen pésimo gusto para los tipos. Tranquila—dijo y le dio un abrazo—me alegra que estés bien.
Ellos eran amigos, los mejores. Pero con ese abrazo y con lo que el había hecho por ella esa noche, empezaba a confundirse. El era tan atractivo, dulce y amable, que era fácil confundirse con él. Pero a ella le daba miedo, pues ellos han sido amigos desde que tiene uso de razón.
-disculpa Rini ¿ustedes son primos? Es decir ¿son familia?
-no mi amor, lo que pasa es que nosotros nos conocemos desde que somos unos niños. Nuestros padres han sido amigos por muchos años y nosotros bromeamos con eso en casa, por eso nos decimos así. Pero en realidad no somos parientes de sangre.
-ah ya veo—luego dijo más divertido— ¿con que mi amor eh?
-oh ya veo—dijo Kate riendo—entonces no solo Diana y Hector, aprovecharon el tiempo.
-¡Kate!—la regaño Hector al ver la incomodidad de Diana—no digas eso. Nosotros solo…
-ay Hector—dijo ella tranquilamente mientras entraba a buscar su bolsa—relájate. Ustedes son novios y los novios se esconden a darse besitos—dijo muerta de risa al igual que los demás.
-bueno, como que Kate ha bebido mucho hoy. Es una pena que el imbécil ese, se haya tirado la fiesta. Mejor me voy a llevar a Kate a su casa. Muchas gracias por la fiesta Hector y por tu ayuda—dijo riendo mientras su amiga salía.
-no fue nada y gracias a ti—dijo riendo mientras él le abría la puerta del auto a Kate—nos vemos luego amigos, gracias por venir.
Como aun faltaba media hora para que llegaran Para-Para y Cere-Cere, ellos volvieron a la casa. Diana que era tan responsable le dijo a Hector que le ayudaría a arreglar un poco, todo el desorden que habían hecho durante la fiesta. Rini que no le gustaba hacer mal tercio, tomo de la mano a Helios y volvió con él al jardín. Estando en el jardín, lo beso. Esta vez fue ella que tomándolo por sorpresa, le dio un apasionado beso. Su beso era como ella, inquieta y rebelde. El sorprendido pero más contento que otra cosa, la halo por la cintura hacia su pecho y se dejo llevar por la suavidad de sus labios y el olor de su cabello cuando se quito la peluca.
Mientras tanto en la casa….
-bueno, no es mucho pero pude ayudarte en algo.
-ay mi amor, deja eso—dijo quitándole una escoba—ven, ven y me das otro beso como el de más temprano antes de que te vayas.
-no mi amor ¿Qué tal y Rini o su novio nos vean ah?—dijo apenada.
-no que va, mira—dijo señalando por la ventana—esos están muy ocupados. Anda, ven.
Ella que no se resistía a sus ruegos, se dejo llevar cuando él la halo por la cintura y empezó a besarla con pasión. Introduciendo su ansiosa lengua dentro de ella, la hacía estremecer de gusto. Dándose cuenta de que era demasiado y no iba a poder soportarlo, prefirió detenerse.
-oh mi Diana, te prometo que algo me inventare para que estemos solos mi amor. Te lo prometo.
-está bien—dijo sonrojada entre sus brazos y muy cerca de su fuerte pecho— ¿sabes mi amor? te voy a extrañar mucho cuando nos vayamos de viaje el próximo fin de semana.
-¿Qué cómo?—dijo muy sorprendido— ¿Cómo así que te vas dulzura? Explícame eso mi amor.
Ella lo tomo de la mano y empezó a contarle, le dijo que en la escuela donde ellas estudiaban, estaban organizando una salida pedagógica y se irían el viernes para volver el domingo por la mañana. Dijo que era obligatorio, que aunque ella no tenía el dinero para ir, el rey Endimión y su esposa había sido muy amable al haberle pagado el viaje. Mientras ella le contaba, Rini entro de la mano y muy sonriente con Helios. Ella que alcanzo a escuchar algo de lo que Diana decía, dijo muy tranquila:
-ay si, ese viaje es increíble. Yo fui el año pasado con la clase pero como a mí me gusta tanto ese lugar, me gustaría ir de nuevo. Pero seguro mi papa no me deja ir, ya saben como es.
-pero Rini—dijo Hector divertido—tú eres muy hábil para engañar al tío Darien, seguro algo se te ocurrirá. Lo sé.
-¿señorita Rini? Como se lo prometí son las 12:30 pm en punto ¿nos vamos?
-¿me puedes esperar cinco minutos en el auto Cere-Cere?
-claro, no tarde por favor.
Rini que era una chica tan relajada, abrazo a Helios y le dio un tierno beso de despedida. Hector acompaño a Diana hasta la puerta y para no hacerla sentir incomoda, le dio un dulce beso en la mejilla que la hizo sonrojar mucho. Luego la acompaño al auto, abrió la puerta y después tomo su mano y como todo un caballero, le dijo sonriendo:
-que pases una buena noche mi Julieta, fue un gusto haberte visto esta noche.
-hasta muy pronto mi dulce y fiel Romeo—dijo sonriendo—también me divertí mucho, gracias por todo.
En otro lado….
-¿te gustaría que fuera contigo Rini?
-¿quieres que vayamos juntos a ese paseo Helios?—dijo muy emocionada.
-¡sí! ¿Qué dices? Si me dices que sí, yo me encargo de arreglar todo hermosa princesa ¿te gustaría escaparte conmigo todo un fin de semana?
-¡por supuesto que si mi amor!—dijo abrazándolo—muy bien, tu planéalo todo y el lunes que nos veamos, me cuentas ¿sí?
-ok, que descanses princesa hermosa. Seguro esta noche soñare contigo, que afortunado es Dante que puede dormir a tu lado.
-pero mi amor—dijo dándole un beso antes de irse—tu también lo harás, muy pronto dormirás conmigo. Adiós.
-ay Rini—dijo riendo mientras se alejaba—tu padre va a matarme pero eso ya no importa. A mí lo bailado no me lo quita nadie, ummm que ricos besos das preciosa.
Mientras Helios le pedía ayuda a Hector para encontrar una forma de escaparse con esa atractiva peli rosa que lo tenía loco y Hector preparaba una sorpresa para su novia, ellas iban de camino para el palacio. Charlaban muy animadas en el auto y de esa forma el camino se le hizo más corto. Una hora después mientras entraban al palacio escucharon….
-¡toma! ¡Toma! ¡Toma!
-¡tú puedes mi amor!—grito una eufórica reina.
-anda Darien, ¡hasta el fondo!—grito Luna algo ebria junto a su esposo.
Todos que habían estado bebiendo y celebrando mientras sus hijos se divertían, hicieron un pequeño concurso de bebidas. Esta vez había sido el turno de beber para el temperamental rey. Cuando Rini los vio a todos tan sonrientes y tan animados, especialmente a su papa, dijo yendo con ellos que no se habían dado cuenta que ellas habían llegado por la algarabía:
-uuuuu—dijo levantando los brazos y bailando— ¡que siga la fiesta! Uuuuu.
-¡niñas!—dijo Mina levantándose— ¿Cómo les fue?
-bien, bien tía—dijo riendo junto a Diana—pero no tan bien como a ustedes.
-¡hija!—dijo un ebrio rey yendo hacia ella y abrazándola—tienes razón, ¡que siga la fiesta! Uuuuu.
De esa forma todos como la gran familia que eran, siguieron celebrando hasta altas horas de la madrugada. Rini estaba feliz, casi nunca veía a su papa reírse y divertirse tanto. Por eso rodeaba de todas las personas que tanto quería y la querían a ella, se divirtió como nunca esa noche en compañía de todos ellos.
