Capítulo 7
Una semana paso y Helios ya tenía todo listo para secuestrar a la hija del temperamental y agresivo rey Endimión, junto a Hector aquella noche en la que tantas cosas habían pasado idearon un plan. El plan de Helios consistía en pedirle a Hotaru que llamara a pedir permiso para que la dejaran pasar todo el fin de semana con ella, Hector que se le ocurrió acompañarlo para así poder estar a solas y tranquilo en compañía de su novia, planeaba darle la sorpresa a Diana. De esa forma quedaron y como estudiaban en la misma universidad y se veían todos los días, hablaban constantemente.
-hola Helios ¿Cómo estás?
-hola Hector bien gracias, oye ¿ya tienes todo listo? Recuerda que nos vamos hoy en la noche.
-sí, ya tengo todo listo—dijo sonriendo—estaré en tu apartamento después de ir al entrenamiento. Esa Kate, ¡si es muy de buenas!—dijo a carcajadas—se salvo de ir al entrenamiento. La que si no lo pudo evadir esta vez, fue tu querido tormento. El tío Darien puso como condición que fuera al entrenamiento para dejarla ir a la casa de Hotaru.
-bueno, bueno, como sea—dijo entrando con él a la universidad—vamos. Lo importante es que podremos salir esta noche, tú imagino que vienes en tu moto. Pero no te preocupes, la puedes dejar guardada en el estacionamiento de mi apartamento, no hay problema.
Mientras ellos planeaban muy alegres entrando a la universidad, Kate, Diana, Michael y Rini estaban en el receso de la escuela. Como los buenos amigos que eran hablaban muy divertidos de cuando habían festejado hasta tarde con sus papas, Rini muerta de risa decía:
-si Kate si hubieras visto, no le conocía esos pasos a la tía Amy. Baila súper bien, la pasamos tan bien esa noche ¿no es cierto Diana?
-sí, era la primera vez que veía a mis papas tan ebrios—dijo riendo—lo que más me gusto, fue como sailor Mars se subió de caballito con su esposo.
-ay Diana—dijo Michael apenado—no lo digas. Se me hace difícil imaginarme a mi mama en esas, no te creo. Mi mama es muy seria.
-pues es verdad mi querido amigo—dijo Rini riendo abrazada a Diana—fue una noche mágica, lastima lo que paso con el imbécil ese que molesto a Kate y a Diana.
-¿podríamos no hablar de eso por favor?—dijo Kate muy seria al igual que Michael.
Afortunadamente para ambos, el timbre sonó. Esa incomodidad que se sentía entre ellos dos, era debido a algo que paso aquella noche cuando Michael la llevo a su casa. Kate que nunca se sonrojaba por nada, esquivo la mirada y se fue a su salón. Michael estaba aburrido porque él la quería mucho y durante toda esa semana, ella había sido distante y algo dura con él. Pero muy pronto las cosas estaban por aclararse entre ellos de una forma muy inesperada.
Los chicos terminaron sus clases y fueron a sus casas a cumplir con sus deberes, Kate fue a su apartamento, alistando su maleta y después de descansar y despedirse de su padres, tomo sus llaves y volvió a la escuela. Diana al igual que Kate, estuvo en su casa descansando y alistando todo para salir de viaje para luego salir del palacio. Al salir se encontró con Hector que llegaba para el entrenamiento de ese día.
-¡hola mi amor!
-¡Diana mi amor!—dijo abrazándola mientras Luna seguía al auto— ¿ya te vas dulzura?
-si mi amor—dijo algo aburrida—voy a extrañarte mucho ¿puedo llamarte en la noche?
-claro que si mi amor—dijo dándole un abrazo y sonriendo sin que ella pudiera verlo—yo también voy a extrañarte, diviértete mucho nena.
-hasta la noche mi amor—dijo ella en un cómodo jean y una blusa corta blanca—que te vaya bien en el entrenamiento hoy.
Sin que ella tuviera una idea de los planes de Hector, le dio un tierno beso y fue con su madre para irse de viaje. Al poco tiempo de que Hector entrara al gimnasio, llego Rini en una cómoda sudadera negra y blusa ajustada color rosa con rayas negras. El la miro y el dijo muy divertido:
-hola primita ¿lista para pasar un fin de semana increíble en Elisión?
-¡cállate Hector!—dijo acercándosele— ¿Qué tal y nos oiga Haruka o alguien?
-afortunadamente para los dos, aun no llega—dijo Michael en ropa deportiva color gris y blanco— ¿Qué han hecho haraganes? ¿En qué problema se van a meter ahora ah?
-¡hola primo!—dijo Rini sonriendo—en ninguno, si que eres hablador. Oye pero ¿tú qué haces aquí? ¿No vas a ir al viaje de la escuela?
-no, preferí no ir—dijo yendo a una de las maquinas—ese viaje sonaba muy aburrido.
-si como no—dijo Hector mientras tomaba unas pesas—lo que pasa Rini, es que seguramente la tía Rei no lo dejo ir. Si, seguro eso fue.
La realidad era que no había sido por eso, la razón había sido otra. La razón había sido ella, mientras corría sobre una de las maquinas del gimnasio empezó a recordar esa noche.
Flash back….
-gracias Michael, no debiste haberme defendido. Bien merecido me lo tenía, el tonto ese tenía razón.
-¿Cómo eres capaz de decir algo tan feo Kate?—dijo ayudándola a costarse— Tú no eres ninguna nerd ni mucho menos una…
-no Michael, la verdad es que si lo soy. Trato de verme fuerte y mala por fuera pero por dentro—dijo llorando—estoy siempre asustada.
-no, no, no llores Kate—dijo sentándose en la cama y abrazándola—yo te quiero y te quiero mucho, yo siempre estaré ahí para cuidar de ti.
-¿de verdad?—dijo levantando el rostro para mirarlo— ¿lo dices en serio?
-sí, yo te quiero y te quiero mucho Kate.
Ella algo confundida por los tragos que se había tomado y todo lo que había pasado esa noche, estiro su rostro y lo beso. El más sorprendido que otra cosa, se dejo llevar por el alicorado sabor de su mejor amiga. El nunca antes había pensado en ella de esa forma pero por alguna razón que no entendía, disfrutaba mucho de su beso. El recibió su beso con mucha sorpresa, luego se relajo y fue cayendo sobre ella en la cama. Apartando con una mano su castaño cabello y poniéndolo tras su oreja con delicadeza siguió besándola, luego recordando que ella estaba ebria, triste y confundida, se detuvo de repente.
-Kate yo, perdóname. Lo siento….yo…
-no—dijo sonrojada y muy seria sobre la cama—perdóname tu a mi por favor, lo siento.
Final flash back…
-¿Qué te paso Kate? ¿Qué me paso a mi esa noche?—pensó el.
-buenas tardes señoritas—dijo Haruka en sudadera roja y blusa negra— ¿listas? ¿Ya calentaron lo suficiente?
-acabamos de llegar Haruka—dijo Rini sonriente en una escaladora.
-muy bien—dijo sentándose—como mínimo deben calentar veinte minutos más. Hoy los dejare salir temprano, ya que el viaje a Elisión Rini es algo largo.
-claro, claro Haruka—respondió muy sonriente mientras se ejercitaba—muy pronto te voy a ver mi amor—pensó con alegría.
Media hora más tarde….
-el día de hoy, entrenamiento de técnicas de poder. ¿Listos? Rini tu conmigo y Hector y Michael practicaran juntos ¿entendieron?
-¡si señora!
Hector se puso en posición, usando una sudadera negra y una camisilla pegada al pecho lucia igual de atractivo y sexy que siempre. Poniéndose en posición de ataque, dijo alertando:
-¿listo Michael?
-listo primo—dijo levantando sus manos a la altura de su pecho—ataca cuando quieras.
Hector junto sus manos y concentrando todo su poder, lanzo un gran rayo. Michael corrió hacia la derecha y lo esquivo rápidamente, luego corrió hacia él y quedando muy cerca grito:
-¡anillos de fuego!
El que dominaba el mismo elemento que su madre, tenía una técnica bastante fuerte. Pero gracias a los extensos entrenamientos tanto él como los demás, esquivo su ataque al dar un gran salto. Aun elevado volvió a concentrar su energía y desde ahí lanzo un ataque y grito:
-¡rayo destructor…resuena!
-¡Michael cuidado!—grito Rini alarmada cuando Michael no lo esquivo— ¡barrera protectora lunar!
Rini que podía crear campos de energía al igual que su madre, protegió a Michael del poderoso ataque de Hector. Luego al igual que hizo Haruka, fueron con él. Al cerciorarse de que no lo había herido, Haruka pregunto molesta:
-¿Qué es lo que te pasa Michael? ¿Por qué no estás concentrado?
-nada, nada Haruka—dijo volviendo con Hector—todo está bien ¿seguimos?
Ellos siguieron luchando y Michael tratando de apartar las escenas de aquella noche de su mente, hizo un esfuerzo por seguir luchando. No muy lejos de ellos, estaban Haruka y Rini luchando. Haruka primero la ataco con una serie de golpes a los que Rini respondía con mucha velocidad, luego dio un gran salto hacia atrás y dijo:
-¡tierra….tiembla!
Rini salto de suelo y como era tan delgada y tan hábil, grito desde el cielo y juntando sus manos lanzando una gran cantidad de energía:
-¡inmovilización!
-¡no tiene caso Rini!—dijo ella saltando a su misma altura y esquivando su ataque.
Así continuaron, pasada media hora de entrenamiento intenso y de que hubieran gastado bastante energía esa tarde, Haruka los dejo ir. Como era su costumbre solo les hizo una seña y abandono el gimnasio. Mientras que los demás se tiraron al piso del gimnasio, riendo y mirando al techo, Rini dijo:
-no importa si me duele hasta el pelo, yo no voy a dejar de ir ¿nos vamos Hector?
-claro prima—dijo levantándose y ayudándola a levantarse—estoy completamente de acuerdo contigo. Así me duela hasta la consciencia, yo no dejo de ver a mi niña hoy.
-oigan, esperen un momento ¿Cómo así? ¿No disque tú te vas para Elisión pues Rini?
-no—dijo en susurros para que nadie escuchara—nosotros vamos para la reserva forestal en donde están Kate y Diana. Pero no vayas a decir nada eh Michael, si mi papa se da cuenta me mata.
-anímate primo—dijo Hector pasando una mano por su hombro—ven con nosotros. Solo se es joven una vez ¡qué carajo! Vámonos, la tía Rei no puede enojarse por siempre—dijo muy sonriente.
-listo—dijo muy decidido y saliendo con ellos—como dices tú ¡qué carajo! Necesito, tengo que ir.
Rini fue y después de darse un baño al igual que hicieron los muchachos, estuvieron listos. Rini se vistió lo más fresca que pudo, un jean, una blusa fucsia ajustada, zapatillas y estuvo lista. Tomando su maleta y despidiéndose de Dante, miro a su mama y le dijo:
-cuida mucho de mi bebe ¿si mama?
-como si fuera mi nieto hija—dijo riendo con ella—no te preocupes. Diviértete mucho y ten cuidado hija, llámanos en la noche para saber como estas.
-ok mama, adiós. Nos vemos el domingo, dale un beso a mi papa por favor de mi parte—luego se acerco a Dante y dijo—pórtate bien chiquito, prometo traerte algo bebe. Mama a Dante le gusta dormir con su juguetito, el que parece un ratoncito.
-está bien—dijo con el gatito consentido en sus manos—vete de una vez.
Rini se despidió de su mama con un beso, luego de su mascota y después subió a la camioneta de la guardia real muy contenta. Feliz porque iba a verse con su amor e iba a compartir con el todo el fin de semana, les hizo un gesto a los chicos que salian en dirección a la moto de Hector.
-voy a llamar a mi papa Hector, además creo que voy a tener que ir a mi casa por ropa.
-no, ni se te ocurra—dijo poniendo su mochila frente a su pecho—sube, sube, yo te puedo prestar ropa. Si llamas, seguro tú papa llama a la tía Rei y no te deja ir. Lo mejor es que lo llames cuando tu ya estés allá, así ya no habrá nada que ello puedan hacer sino hasta que vuelvas ¿ves?
-tú y Rini, son un peligro—dijo subiendo y con su mochila en la espalda—pero tienes razón, vámonos. En el camino arreglamos los detalles.
Una hora pasada, ya en Elisión….
-¡Rini!
-¡Hotaru!—dijo abrazándola— ¿Cómo estás?
-con su permiso señorita Rini—dijo Para- Para desde la camioneta—que tenga un buen fin de semana, hasta el domingo.
-¡adiós!
Ellas se fueron y cuando lo hicieron, Hotaru la invito a pasar. Antes de que Helios llegara por ella para irse, aprovecharía para hablar con ella. Dijo que le dio mucha pena no haber podido ir a la fiesta de disfraces de la otra vez, pero ahora como esposa de un futuro rey, tenía muchos compromisos. Ella que era una mujer muy hermosa y dulce, le preguntaba inquieta por su relación con Helios. Rini feliz porque se lo decía a su mejor amiga, le contaba con tranquilidad que se sentía muy emocionada por ese viaje. Luego le dijo sonriendo:
-¿Por qué no vienes con nosotros? Será muy divertido, anda di que sí.
-me gustaría Rini pero, no puedo. Damián tiene muchos compromisos y no me gustaría dejarlo solo.
-¿Por qué? ¿Hay mucha resbalosa en Elisión?—dijo riendo.
-no, no es por eso. Es solo que él es mi esposo Rini, no puedo dejarlo solo. Además perdóname amiga pero, no sería lo mismo sin él. Lo siento—dijo algo aburrida.
-¡mi amor!
-¡Helios!—dijo corriendo para abrazarlo—por fin llegas. Hola Hector, Michael ¿nos vamos ya? tenemos que llegar a buscar hotel chicos.
-ah tú no te preocupes por eso princesa, todo eso está arreglado. No hay problema ¿verdad Hector?
-así es—dijo muy sonriente con una pequeña maleta en la mano—vámonos, vámonos que quiero ver a mi niña.
-pero que impaciente estas Hector—dijo Damián entrando—quédense un poco más y se toman algo.
-no hermano, nos tenemos que turnar para manejar y lo mejor es no beber. Fue un gusto verte pero lo mejor es irnos ya, nos vemos luego—dijo dándole un abrazo.
-ay mi Hotaru—dijo abrazándola— es una pena que no puedas venir, pero entiendo. Nos vemos el domingo.
-oye espera—dijo Damián al notar el rostro triste de su esposa— ¿tu quieres ir mi amor?
-si amor pero entiendo que no podemos ir, hay muchas cosas que debes resolver y….
-ve y alista una maleta—dijo sonriente y dándole un beso—no vamos con estos vagos a pasear. Nada es más importante que darle gusto a mi dulce esposa ¿podrías empacar algo para mí? Voy a delegar unas funciones y a hablar con papa, no tardare.
-¡te amo Damián!—dijo abrazándolo y sonriendo— ¡te adoro!
-y yo a ti mi amor, anda ve. Ve, que estos vagos tienen afán ¿verdad?
Hotaru fue con Rini a alistar una maleta, metiendo algo de ropa rápidamente en una pequeña maleta estuvo lista. Damián entro se cambio su traje de príncipe y se puso ropa muy cómoda y casual, vestido de esa forma no parecía el futuro rey de Elisión. Tomando la maleta que su dulce esposa armo, salieron del palacio en dirección a ese lugar que prometía mucha diversión. Hotaru y su esposo fueron en la camioneta azul de Damián, mientras que Rini, Helios, Michael y Hector, viajaron en la camioneta de Helios.
Pasada una hora de camino se sorprendieron cuando…
-¿bueno? ¡Hola papa! Ok te digo pero si no te enojas, estoy de camino al paseo de la escuela. A la final si decidí ir papa, es importante para clase que vaya. Eh…bueno me da algo de pena contigo pero, si te lo agradecería. Si papa, si la traje conmigo. No fui porque fue una decisión de último minuto papa ¿y mama? ¿Aun no llega del trabajo? Ah…esta en el palacio—dijo haciéndole caras a Rini—ok, ok papa. Dale un beso a mama de mi parte y trata de que no se enoje mucho ¿sí? Si papa—dijo riendo—te la debo, un abrazo y que descanses.
-¡ja! Te fue mejor de lo que creías Michael.
-eso es porque hable con mi papa Hector—dijo riendo con los demás—espera a que mi mama llegue del palacio. Afortunadamente llegara tarde, siempre que ese grupo de mujeres se reúne hablan sin parar.
-pues mi mama no está con ellas—dijo Hector sonriendo—mis papas andan en una luna de miel toda melosa y me dijeron que se iban a pasar el fin de semana a unos termales o no sé qué cosa.
-bueno pero hablando de papas, ya me toca llamar—luego saco su celular—hola Hotaru ¿podemos parar en la siguiente cafetería que veamos? Necesito llamar a mis papas y te necesito a mi lado, tú ya sabes cómo es el. Ok, ok, nos vemos en un momento.
-¿Qué ocurre Rini?—pregunto Helios confundido— ¿Por qué tenemos que parar?
-ya lo veras Helios—dijo Hector riendo—ya lo veras.
Cuando vieron una cafetería, pararon. Estacionando sus lujosos autos, bajaron para estirar las piernas y comer algo. Cuando la comida estuvo frente a ellos muy fresca y caliente, Rini tomo su celular y marco.
-¡hola mama! Bien mama, estamos cenando ¿y tú qué haces? Ah… ¿están en sesión se chismes?—dijo riendo—que bien. ¿Has cuidado a mi bebe? ¿Pues a quien más mama? A Dante, no mama yo no tengo novio todavía—dijo mirando a Helios y riendo—ah sí mama estamos aquí con Hotaru y las personas del palacio me han tratado muy bien—dijo riendo al igual que lo hacían los demás— ¿mi papa me quiere saludar? Ok, pásamelo. ¡Papa! ¿Cómo está el ganador del concurso de cerveza más duro de la historia? No te enojes papa, era solo una broma. Estoy con Hotaru y su esposo ¿Qué quieres que te los pase? ¿Y para que papa? ¿No me crees?—dijo con voz ofendida mientras Hector y todos trataban de contener la risa—ok, te la pasare. Hotaru mi papa quiere hablar contigo, no me cree nada.
-rey Endimión—dijo ella muy sonriente— ¿Cómo esta? Me alegra escuchar eso. Sí, señor le agradezco mucho por dejarla venir a mi casa. Siempre me hace mucha falta, yo la quiero mucho y la extraño al igual que a todos ustedes, todo el tiempo. No se preocupe rey Endimión, no es ninguna molestia. Le daré sus saludos, está aquí a mi lado. Lo mismo para usted su majestad, que descanse.
-¿lo ves? Siempre dudando de mí papa. ¿Hector? Umm, no se papa la última vez que lo vi, fue en el entrenamiento esta tarde—dijo guiñándole un ojo a su amigo—ok, ok, papa si me llama le digo que te llame. Un beso para ti también papa, bye.
-ay Rini—dijo Hotaru estallando en risas al igual que todos—es increíble con que descaro le mientes a tu papa. Eres terrible.
-ay amiga—dijo ella riendo al igual que todos—pero si a mí no me gusta decir mentiras. Eso le pasa a mi papa por ser tan gruñón y tan enojón, si me hubiera gustado decirle a mi mama pero….no quiero que se tire el plan de Hector y Diana. Seguro mi mama le cuenta a Luna y mejor dicho, se arma la grande.
-oh Rini—dijo Helios divertido y tomándola de la mano—además de ser hermosa, fuerte e inteligente, eres asombrosamente audaz y peligrosa. Tendré que tener mucho cuidado contigo.
-uy Rini—dijo Hector doblado de risa—más nos vale que el tío Darien, nunca se dé cuenta. Porque si no, la que nos esperaría.
Después de comer y bromear por un buen rato, Damián pago la cuenta y siguieron su camino. Rini ahora más tranquila al haber despistado a su papa por esa noche, aprovecho la oscuridad de la carretera para darle ricos besos a su novio. El que caía muy fácilmente ante ellos, los recibía con mucho gusto. Después de dos horas más de camino, llegaron al hotel en donde Hector había hecho reservaciones. El había reservado tres habitaciones una para cada uno pero, como habían más personas en su viaje toco repartir las habitaciones en una forma inteligente. Aunque preguntaron a la recepcionista si había más, ella les dijo con mucha pena que no. Fue por eso que en una habitación dormirían Hotaru y su esposo, en otra Hector y Michael y en la última dormirían Helios y Rini. Luego como el viaje había sido agotador, se despidieron y cada uno fue a su respectiva habitación.
-oh Rini, Rini. Por fin, por fin solos princesa.
-¿así?—dijo entrelazando sus manos en su cuello— ¿muy ansioso?
-ummm mucho mi pastorcita mentirosa—dijo riendo y ella con él.
-Helios—dijo esta vez seria—yo soy virgen y eso no es una mentira.
-¿Cómo?—dijo con cara de susto— ¿en serio? ¿Es en serio lo que me estás diciendo? Tu eres tan bella y tan sensual besándome que yo creí que…
-pues es la verdad—dijo mirándolo con amor—se que tenemos poco tiempo de conocernos pero, es como tú me dijiste una vez. Siento que te conozco de toda mi vida, tú me gustas mucho y quiero estar contigo. Quiero que tú seas el único.
-oh Rini—dijo levantándola por el trasero—que privilegio y que fortuna para mi serlo. Tu tranquila, solo te hare lo que tú quieras. En el momento y punto que te sientas incomoda, parare en el acto ¿de acuerdo?
-está bien—dijo esta vez nerviosa.
El la llevo a la cama, posándola sobre ella empezó a desnudarla. El se tomo su tiempo para hacerlo pues aunque si estaba ansioso por descubrir esas perfectas curvas desnudas, quería admirar y grabar cada centímetro de su blanca piel en su mente. Cuando la tuvo completamente desnuda sobre esa cama y ante el indefensa, empezó a besarla. Empezando por los labios y descendiendo por su cuello, inhalaba el embriagador perfume de su cuerpo. Ese, ese mismo perfume que percibió en su cadena cuando la conoció.
-abre tus ojos un momento princesa.
-dime—dijo abriéndolos y con las mejillas muy sonrojadas.
-mira—dijo sacando la cadena de su pecho—es tu hermoso olor lo que me mantuvo despierto la noche en la que te conocí. Ummm, toda tu eres perfecta. Tu olor me fascina y me embriaga.
-oh Helios—dijo cerrando sus ojos y extendiendo sus brazos—te quiero, te quiero mucho.
-y yo a ti también te quiero princesa—dijo cayendo sobre ella.
El solo estaba en un pantalón largo de franela suave, la camisa se la había quitado cuando la poso a ella sobre la cama. Dejando ver sus abdominales y dándole una sonrisa muy dulce, empezó a besar su cuello y a inhalarlo. Soltó su cabello rosa y dejándolo todo sobre una blanca almohada suave, siguió disfrutando de la danza de olores y exquisitos sabores que era su bella novia. Descendiendo por su cuello dándole pequeños mordiscos a los que ella respondía arqueando su cuerpo sobre la cama, él la estaba disfrutando mucho. Beso su cuello, su pecho y se encontró con la belleza y suavidad de sus grandes senos. Acariciándolos a lo que su cuerpo involuntariamente reacciono irguiendo sus pezones, empezó a besarlos por turnos. Ella aferrada del cabello casi plateado de su dulce novio, trataba de reprimir los gemidos y los gritos por su suave succión.
-que delicia eres mi dulce mentirosa, ummm eres tan dulce y tan receptiva.
-¡ah…!—gimió duro cuando la toco en su parte intima con suavidad—mas…tócame mas…
-no—dijo sonriente—te voy a hacer otra cosa mi amor.
-¡oh…Helios!—dijo cuando él se inclino ante ella.
Se inclino ante ella y empezó a besar con lentitud y delicadeza, la parte interior de sus piernas. Llenándolas de dulces besos que luego se volvieron muy intensos y difíciles de soportar para ella, no estaba preparada para lo que venía. Quedando frente a su blanco y suave sexo depilado, le dio un tierno beso para luego respirar fuertemente del dulce olor que provenía de ella. El completamente extasiado con sus olores, sus movimientos, sus gemidos y de estar así con ella, levanto un poco su rostro y le dijo con mucha malicia:
-ummm princesa, hueles a sexo. Hueles tan delicioso…
-¡ah….Helios!—gimió cuando él le dio otro beso— ¿Qué me vas a hacer? Lo que sea que me vayas a hacer, no te detengas.
El empezó, empezó a hacer eso que desde ese día en adelante, solo él le haría. Con cada lenta y delicada lamida que le daba, ella sentía una inmensa alegría y un exquisito placer. El siguió, continuo con su tortura desesperada de lamidas y disfrutando de la humedad de esa hermosa chica que a él tanto le gustaba. Ella acariciaba su cabeza y movía sus caderas en un movimiento sensual frente a él, mientras acariciaba sus plateados cabellos con urgencia y desesperación él seguía complaciéndola. Pasados unos cuantos minutos en ese ritual, ella llego a un orgasmo por primera vez y era en verdad algo especial.
-¡oh…!—fue lo único que dijo cuando al fin llego.
-¿te gusto?—dijo él con una picara sonrisa—no solo tú eres hábil con la lengua princesa.
-ahora vas a ver—dijo levantándose de la cama y subiéndose sobre—yo también te puedo complacer.
-ah nena—dijo acariciando su desnudo trasero—eso ya lo sé, ya me has complacido—dijo saboreándose los labios.
Ella se sentó sobre él y aunque para él era una tortura inmensa sentir su húmedo sexo sobre el suyo aun vestido, estaba disfrutando de los ardientes y apasionados beso de esa hermosa chica que había sido suya por única vez. Ella hizo lo mismo que el, beso sus labios, su rostro, descendió hasta su pecho y beso sus marcados abdominales. Cuando llego hasta su pelvis lo miro sonriendo y le dijo:
-¿te lo quito?
-por favor princesa ¿sería usted tan amable?—dijo siguiendo su juego.
-ummm, pero que contento estas—dijo guiñándole un ojo al verlo—creo que tendré que devolverte la atención mi amor.
-oh Rini…. —dijo cuando ella empezó.
Esa fue la primera noche en que Rini y Helios habían llegado a algo más, pero como el sabia y sentía su nerviosismo al estar con él no le pidió nada mas cuando ella termino. En cambio la ayudo a vestirse y vistiéndose el también, se abrazo a ella para dormir plácidamente. Respirando del dulce y penetrante aroma de su pelo color rosa, sonreía alegre porque según él, dormía al lado de una diosa. Una chica que estaba empezando a quererlo cada día con más fuerza y se lo había demostrado. Mientras esta joven pareja se preparaba para dormir después de haber hecho algunas travesuras, en otra habitación otra fiesta apenas empezaba….
