Capítulo 9
Pasadas dos largas horas de bailar y festejar muy animados, volvieron a la mesa. La botella de vodka ya iba casi por la mitad, fue por eso que Damián llamo al mesero y se disponía a pedir una mas y una jarra de jugo para acompañar. El al igual que todos los jóvenes muchachos estaba muy contento en ese lugar.
-¿no te dijo nada Akira por los muchachos mi amor?
-no mi vida—dijo él un elegante polo claro y jean—tranquila. Cuando le dije de quienes eran hijos, se relajo por completo.
-¡me encanta esa canción!—dijo Diana después de tomarse un trago—vamos, vamos a bailar Hector.
Mientras ellos iban a la pista y empezaban a bailar, Kate dijo:
-pero esa canción no se baila ¿o sí?
-mira tú misma amiga—dijo señalando a la pista—al parecer sí, lo que pasa es que tu y yo no sabemos.
-¡guau! Qué bien baila.
Diana que le encantaba bailar, lo hacía muy bien. Hasta esa noche había sido un secreto muy bien guardado, la única que sabía algo era Rini. Ella una que otra vez la había sorprendido. La canción que estaba bailando en la pista con su novio era "hey sexy lady" esta era una canción con un ritmo algo sensual, por eso cuando entrelazo sus manos en su cuello y ella empezó a mover sus caderas de un lado al otro él le dijo:
-oh nena, que bien bailas.
-¿sabes? En algunos animales el macho baila para excitar a su hembra ¿sabías?
-¿y cuál es tu idea?—dijo ella dándole la espalda y bailando cerca de él.
-no sé ¿tú qué crees?—dijo mientras levantaba sus brazos en un movimiento sensual.
-que ya lo conseguiste—le dijo al oído.
Ella no era vulgar, sus movimientos eran suaves, delicados pero sobre todo sensuales. Todo su cuerpo estaba en sintonía con la música pero sobre todo con él, girando a su alrededor y acariciando su rostro esporádicas veces, lo tenía fascinado. Todos los movimientos de su delicado y sensual cuerpo lo tenían loco. Fue por eso que halándola un poco por la cintura cuando ella subió una vez más después de haber tocado el piso con la palma de su mano en una danza muy lenta y suave, le dijo:
-vámonos, vámonos ya mi amor.
-no, sería muy obvio amor—dijo sonriendo—quedémonos un poco mas y después nos vamos ¿te parece?
-oh si—dijo tomándole la mano y volviendo con ella a la mesa—eres increíble nena, no dejas de sorprenderme. Eres como dice esa canción "una chica sexy"
-¡guau Diana!—dijo Kate muy sorprendida— ¿Cuándo aprendiste a bailar así? Yo siempre he querido mover el vientre como lo hiciste tú. ¡Increíble!
-mi querida Kate—dijo Rini riendo—mientras nosotros entrenamos como unos dementes junto a la loca de Haruka, sin ofender Hotaru…
-tranquila—dijo Hotaru riendo con su esposo.
-…nuestra amiga, baila. Luna generalmente sale esos días y la deja sola, yo me di cuenta porque un día fui sin avisar a su casa ¿no es verdad Diana?
-si así es—dijo alegre y mal entonada por lo tragos que se había tomado—me gusta mucho bailar, es muy divertido.
Platicando sobre diferentes cosas en la mesa como buenos amigos, volvieron a la pista cuando pusieron un rock. Todos formando un círculo, bailaban alegres y sin descanso. Hector que quería estar solo con Diana por fin después de todo un día de esperar muy ansioso, iba a irse cuando…
-el día de hoy nuestro bar tiene planeado un concurso de baile ¿Quién quiere participar?
-¡participemos!—dijo Kate con entusiasmo junto a Michael— ¿Qué dicen?
-¡sí!—dijo Rini alegre— ¡vamos!
Arruinando sus planes y algo frustrado, empezaron a bailar. Poco a poco algunos iban siendo descalificados, los únicos que quedaban de su grupo eran Hector y Diana. Ella que bailaba de todo, estaba feliz bailando con él. Como resultado de su gran habilidad, fueron los ganadores. Habiéndose ganado una botella de whisky como premio, volvieron a la mesa.
-uy, hermano—dijo Hector tratando de recuperar el aliento—eso parecía un calentamiento de Haruka, que cosa tan dura. Estoy muerto.
-anímate amor—dijo Diana con la botella en la mano—fue divertidísimo. Bueno muchachos….nosotros nos vamos. La verdad es que mi querido novio está cansado y ya hemos paseado mucho hoy ¿se van con nosotros oh se quedan?
-creo que lo mejor es irnos—dijo Helios ansioso y levantándose—tienes razón, es algo tarde y estamos cansados.
Una hora después mientras entraban a la habitación….
-¡guau que divertido!—dijo Diana bebiendo de la botella— ¡que siga la fiesta!
-no más licor para esta princesa—dijo quitándole la botella—estas muy ebria nena.
-¿yo? Yo no estoy ebria mi amor ¿quieres que te lo pruebe?—dijo quitándose las sandalias mientras el cerraba la puerta con seguro.
-sí, sí quiero ver—dijo riendo.
-mira—dijo parándose en la punta de sus dedos pulgares, algo que era extremadamente difícil— ¿lo ves? No estoy ebria, así que no tienes porque sentirte culpable mi amor.
-en ese caso…—dijo soltando la botella y abrazándola por la cintura—mía y toda mía nena.
El que estaba muy, muy ansioso por poseerla la acostó en la cama. Besándola aceleradamente por todo su frágil y hermoso cuerpo, empezó a desnudarla. Cuando la tuvo desnuda y empezó a succionar sus pequeños senos, ella le dijo:
-¡oh…oh mi amor! si….
Los succiono muy brevemente y después empezó a quitarse la camisa con la ayuda de ella, luego de solo quedar en unos ajustados bóxers que no escondían su excitación, tomo la botella y dejo caer un poco de licor sobre su abdomen. Perdido entre la lujuria, la pasión y el deseo que sentía por esa mujer tan dulce que lo amaba, empezó a succionar aceleradamente el licor sobre su blanca piel. Lo que lo tenía ebrio no era el licor, sino el sabor de su piel blanca y suave. Sin poder contenerse más, bajo hasta su sexo en donde se detuvo por un momento y dijo pidiendo permiso:
-¿puedo?
-oh Hector…—dijo estremecida por su caricia—te lo ruego.
El dejo caer un pequeño chorro de licor sobre su depilado y blanco sexo desnudo y húmedo, cuando lo hizo ella dejo escapar un gemido en señal de gusto. Luego puso la botella sobre el suelo y separando sus piernas suavemente empezó a hacerlo. Cuando introdujo su alicorada lengua dentro de ella, ella se quedo completamente inmóvil. Con los ojos cerrados y aferrada de la sabana de la cama, gemía y gritaba con gusto mientras él lo hacía lentamente.
-Hector, Hector mi amor….te amo….te amo….
-oh mi amor—dijo mirándola y pellizcando un pezón—yo también te amo, ummmm que delicia eres…
Volvió prontamente a lo que estaba haciendo, acostado frente a su sexo desnudo y caliente siguió dándole placer a su amada. Con una mano sobre una de sus suaves piernas y con la otra tratando de alcanzar uno de sus pezones para halarlos, la sintió tensa. El se detuvo cuando ella le dijo algo asustada:
-¡Hector, Hector amor…!
-¿Qué pasa nena?—dijo mirándola— ¿te lastime?
-no, no, no, es que…. —dijo sonrojada—sentí algo raro. Como si fuera a reventar o algo así.
-ah…. —dijo sonriente y volviendo—tu tranquila nena, cuando lo sientas solo déjate ir. Confía en mi ¿confías en mi amor?
-con mi vida—dijo acariciando su rubio cabello corto—te amo Hector, te amo.
El muy sonriente y enternecido con la inocencia de su ardiente y sensual novia, volvió a hacerlo. Esta vez como sabia que ella estaba a punto de llegar, lo hizo un poco más rápido en intenso. Feliz y muy satisfecho cuando la escucho gritar fuertemente su nombre con pasión y locura al llegar a un extenso y prolongado orgasmo, subió hasta su rostro y besando sus erizados y sensibles senos le pregunto mientras ella aun jadeaba de alegría:
-¿te gusto?
-oh…oh mi amor—dijo aprisionándolo contra su pecho con amor— ¡sí! Eso fue increíble ¿Qué fue eso?
-te corriste mi amor—dijo aun sobre ella y besando su cuello muy excitado—te viniste en mi boca y ummmm que rico sabor….
-dime qué quieres y lo hare—dijo sonrojada y mirándolo— ¿Qué quieres que haga?
-mi amor—dijo besándola por todo el cuerpo—quiero perderme en ti, perderme en ti toda la noche nena.
-está bien, hazlo. Pero se suave, según he escuchado la primera vez duele.
-lo hare.
Para sorpresa y alivio de Hector, Diana no sangro. No se quejo y no le dolió, debía ser por sus extensas practicas de baile que ella era tan flexible y que no estaba tan estrecha cuando él la penetro. Sobre ella y obedeciendo a sus suplicas, la penetro un poco más rápido y fuerte. Ella estaba feliz haciendo el amor bajo ese hombre tan guapo y tan sexy, halaba su rubio cabello y veía a sus ojos verdes con total pasión y entrega. Mientras él la penetraba sin descanso y sin cesar, ella buscaba su boca para besarlo y demostrarle cuanto lo amaba y lo estaba disfrutando. Gimiendo en su boca y entrelazando su lengua con la inquieta y hábil lengua de su amor que la había llevado al orgasmo por primera vez, ella se separo y le dijo con mucha pasión:
-de nuevo….de nuevo amor, ya…no puedo….no puedo más….
-espera, espera—dijo saliendo y poniéndose uno, luego volvió—ahora sí. Dámelo, dámelo todo y muy fuerte mi amor.
-¡mi amor….!—grito fuerte llegando una vez mas mientras él lo hacía con ella.
Ambos jadeantes, sudados, temblorosos y acalorados, estallaron al mismo tiempo en un escandaloso orgasmo. Muy sonrientes y muy juntos se dieron un beso, un beso tan dulce y tierno que nadie hubiera creído después de lo que sus amigos habían escuchado.
Mientras Hector salía lentamente del interior de su novia e iba al baño al igual que ella, Helios dijo muy sonriente:
-¿Qué tal este par ah? ¿Acaso se creen los más ardientes?
-¿Por qué? ¿Qué piensas hacer al respecto Helios?—dijo muy sonriente en una bella pijama de seda blanca— ¿Qué se te ocurre?
-oh Rini, no quiero parecer un patán y un aprovechado contigo—dijo abrazándola fuertemente—pero estar aquí contigo abrazado en esta cama, es mucha tentación para mi princesa. Me gustas tanto, siento que estoy empezando a quererte cada día mas.
-¿de verdad?—dijo sorprendida— ¿lo dices en serio? Porque yo me siento ilusionada en tu compañía. Fue por eso que paso lo que paso anoche entre nosotros, yo no soy ninguna cualquiera. Solo que cuando estoy contigo, me siento segura y querida. Yo también te quiero Helios.
Ella que se había girado frente a él, no opuso resistencia cuando él la beso. La beso y la beso lentamente disfrutando del dulce sabor de su labios, haciéndole todo lo que le había hecho la noche anterior, se detuvo después de besarla intensamente por quince minutos por todo el cuerpo y le pregunto:
-¿estás segura?
-sí, hazlo. Hazlo pero muy lento por favor, estoy asustada.
- no tengas miedo princesa, no te lastimare. No quiero, pues yo te quiero. Lo único que quiero es verte sonreír siempre.
Antes de introducirse en ella por primera vez, decidió llevarla al orgasmo primero en el caso de que si la penetraba, al menos hubiera disfrutado un poco. Así fue, después de ocho minutos de lamidas intensas y aceleradas sobre su sexo húmedo y suave, ella llego a un rico orgasmo diciendo:
-¡Helios mi amor….ah….!
Luego de satisfacer a su delicada y linda princesa, subió hasta su rostro sonrojado y le pregunto algo apenado si podía hacerlo. Ella le respondió halándolo por la espalada y después de darle un beso que si, algo asustada al ver el gran miembro de ese atractivo y caliente príncipe escucho que él le dijo muy tranquilo mientras usaba protección y veía los ojos de susto de su novia:
-tú también te dilatas, trata de estar tranquila ¿si princesa? Si te duele mucho, paro.
-está bien—dijo con manos temblorosas y abriendo sus piernas para recibirlo.
Él lo tomo en su mano y con exagerada lentitud y delicadeza se hundió en ella, suave y muy suave lo hizo finalmente. Él le pidió que no mirara, pues no quería que se asustara al ver el pequeño hilo de sangre que había en su parte íntima. El sin moverse, completamente inmóvil sobre ella, beso sus labios con dulzura y le pregunto:
-¿te duele mucho mi amor?
-me dolió un poquito pero ya no, muévete pero muévete lento mi amor.
Así lo hizo, sorprendido pero alegre al ver los gestos de su novia en señal de gusto siguió moviéndose suavemente. El estaba feliz, feliz porque era la primera vez que estaba con una mujer virgen. Pero era más que eso, entre sus brazos se sentía alegre, seguro y protegido pues de sus besos y sus caricias el podía sentir mucho amor.
Pasados veinte minutos en ese lento vaivén de caderas, de dulces caricias, de acelerados besos por parte de ambos, ella le dijo con el cabello rosa completamente enredado y suelto sobre la almohada y ojos lujuriosos:
-Helios, Helios….mas….mas…mas, mas mi amor….
-oh Rini mi amor…. —dijo y estallo al mismo tiempo que ella lo hizo.
Rini y Helios lo estaban terminando de hacer, mientras que Hector y Diana empezaban una vez más. El hecho era que estas jóvenes e inquietas parejas, provocaron la envidia de Damián. El que estaba en un pantalón largo de algodón sobre la cama, miro a su esposa que salía del baño. Levantando una ceja y sonriendo, le dijo juguetón:
-¿Qué dices si les damos una lección a estos niños de quienes son los más ardientes de este lugar mi amor?
-digo que con mucho gusto mi señor—dijo haciéndole una reverencia y sentándose sobre él. Luego como si se tratase de una vaquera con un sobrero imaginario dijo— ¡yehaaaaa! Que comience el ruedo.
Los gritos y los gemidos de todas eran aterradoramente altos, ellas lo hacían a propósito porque sus parejas solo por diversión y por jugar, les pidieron que lo hicieran. Todos que estaban conscientes de lo que tramaba cada uno, se reían descontroladamente en sus habitaciones. Pronto otros huéspedes empezaron a quejarse de los fuertes sonidos provenientes de ese piso del hotel, el administrador en vista de que ninguno quiso contestar el teléfono subió y toco a cada una de las habitaciones y en cada una de ellas dijo respetuosamente lo mismo:
-buenas noches jóvenes, les pido encarecidamente bajar el sonido que proviene de la habitación. Algunos huéspedes necesitan dormir y descansar, le agradezco su colaboración.
Todos ellos usando bata de toalla que había dentro de las habitaciones salieron, fue entonces que Damián parado en la puerta dijo muerto de risa pero algo apenado con el administrador mientras los otros dos graciosos chicos reían:
-lo sentimos mucho señor, no pasara de nuevo. ¿Ya escucharon cansones? Dejen dormir, ya quedo más que claro que mi esposa y yo, somos los mejores.
-ah no—dijo Helios riendo—olvídalo. Mi princesa y yo, somos los mejores de este hotel.
-no sueñen par de ingenuos—dijo Hector riendo—mi niña y yo, les ganamos. Llegamos primero que ustedes.
-sea como sea—dijo el administrador apenado por la conversación de estos tres atractivos hombres—les pido no más ruido por favor. Los huéspedes se están quejando mucho y ya es algo tarde.
-sí, sí, lo sentimos señor—dijo Hector apenado con él, luego dijo— ¡partida de amargados! Claro, como no tienen a quien hacérselo llaman a quejarse.
-tienes razón amigo—dijo Helios muerto de risa y entrando a su habitación mientras el administrador se iba—hasta mañana muchachos, dejen dormir caramba.
-¡Hotaru ven un momento mi amor!
-dime amor—dijo ella en levantadora y abrazándolo— ¿necesitas algo?
-crea una barrera protectora en la habitación—dijo muy sonriente— ¿lo ven? Soy el mejor, me voy a seguir divirtiendo de lo lindo.
-ah no—dijo Helios antes de entrar—Rini, Rini amor, ven un momento.
-Helios—dijo en levantadora y algo apenada— ¿Qué quieres? ¿Ya se fue el señor ese que vino a regañarnos?
-sí, ya se fue—luego muy dulcemente dijo— ¿puedes crear una barrera protectora para nuestra habitación?
-¡claro!—dijo sonriente—es algo muy fácil ¿verdad Hotaru?
-oh si amiga—dijo riendo—bueno mi amor….ya está listo ¿vamos?
-oh si…-dijo yendo con ella—hasta mañana amigos, que duerman. Yo seguro no dormiré.
-ay no—dijo Hector aburrido—me ganaron este par de tontos ¡ah ni modo! Toco dormir—dijo entrando a su habitación.
-¿Qué pasa amor?—dijo Diana saliendo— ¿pasa algo malo?
-no, no, nada amor—dijo dándole un beso—ven, vamos a dormir.
-oye Diana—dijo Rini antes de entrar—si me dices la verdad ayudo a tu novio.
-¿Qué quieres saber?—pregunto confundida.
-¿era verdad o era mentira toda esa bulla?
-ummm ¿la verdad?—dijo riendo—mitad y mitad—dijo riendo junto a ella— ¿Por qué?
-bueno, nosotros también—dijo yendo a su puerta y haciendo lo mismo—que se diviertan mucho. Hasta mañana "pichoncitos"
-hasta mañana primita—dijo Hector riendo—que "duermas" bien.
De esa forma divirtiéndose hasta último momento, se fueron a continuar toda la noche en esa graciosa competencia. Esa noche ya en la protección de las barreras de energía de esas poderosas y jóvenes sailor scouts, continuaron disfrutándose y amándose sin cesar.
Más temprano esa noche en otro lugar no muy lejos de los chicos….
-¿estás asustada Kate?
-¿la verdad?—dijo algo nerviosa—si. Tengo miedo porque yo soy…
-pero mi amor—dijo cerrando la puerta y descargando la maleta—yo también. No te preocupes por eso, se que aun es muy pronto. Además, yo te quiero Kate. Te quiero mucho y sea cuando sea que pase, será perfecto. Así como lo eres tú. Mejor ven y dormimos ¿te parece? Es algo tarde y la verdad estoy cansado mi amor.
-está bien—dijo muy sonriente y yendo al baño—no tardo, ponte cómodo mi amor.
Kate fue al baño y se cambio, luciendo una pijama de pantalón muy corto y blusa holgada y corta también con bolero en la parte superior color blanco y flores, se veía muy hermosa. Soltó su largo y castaño cabello, se quito los lentes y se metió en la cama con él. El se acostó en pantaloneta corta y su pecho lo dejo descubierto, ella algo apenada porque era la primera vez que lo veía sin camisa se ruborizo un poco y escucho cuando él le dijo divertido y mirándola:
-me encanta cuando te sonrojas nena, es algo que nunca había visto. Te ves tan hermosa mi amor.
-Michael…—dijo mientras él se acercaba para besarla—te quiero…
El empezó a besarla y acariciando su rostro muy suavemente, se fundieron en un suave abrazo. Esa noche abrazados y besándose dulce y tiernamente hasta muy tarde, no hicieron nada más que eso. Con solo besarse era suficiente para sentir una inmensa alegría. El estaba disfrutando de sus besos, de sus suaves caricias y de todo el amor que le transmitía con sus besos. Esa noche se besaron hasta muy altas horas de la madrugada, en medio de una larga charla para conocerse ya no como amigos sino como algo más, finalmente durmieron felices.
Al otro día nuestros inquietos jóvenes y calientes amigos, no se pudieron levantar temprano. La noche que habían tenido en compañía de sus parejas, había sido muy intensa y especial. Dejando de lado la broma y las risas, a puerta cerrada y protegidos con energía para que nadie escuchara nada, se habían amado hasta el amanecer.
Los que si se levantaron y muy temprano, fueron Michael y Kate. Ellos se alistaron y salieron para ir a tomar el desayuno con sus amigos. Como era domingo y el paseo terminaba, debían volver a la ciudad. Para suerte y fortuna de Rini, ellos llegarían a levantarlos temprano. Pero….
-señorita Kou ¿Qué hace el joven Kumada saliendo de su cuarto y ambos se ven bañados?
-¿y eso a usted que le importa?—dijo ella de la mano con Michael—eso no es problema suyo, no sea metiche.
-profesora Akumara—dijo Michael sonriendo, ya estaba acostumbrado—no conseguí habitación y mi querida novia me dejo dormir en su habitación. Espero no se moleste por eso profesora.
-estas siendo muy amable mi amor—dijo Kate tomándolo de la mano—no tenemos porque explicarle nada a esta señora. Vámonos, es un viaje largo y ya debemos irnos.
-es usted una grosera señorita Kou, me veo en la obligación de hablar con sus padres a nuestro regreso.
-ah no se preocupe—dijo sacando su celular—yo misma lo voy a hacer. No me dan miedo sus amenazas y lo que yo haga o deje de hacer no es asunto suyo. A los únicos a los que les debo alguna explicación, son a mis padres y a los de Michael. Ahora con su permiso, adiós.
-¡niñita insolente y grosera!—dijo fuera de sus casillas— ¡la voy a reprobar por altanera y boqui sucia!
-¿Cómo fue que me dijo amargada?—dijo llena de ira y empuñando su mano con su poder.
-nena…-dijo Michael con su mano expulsando algo de su poder sobre su mano—no, no lo hagas.
Cuando Michael puso su mano ardiente sobre la mano fría de Kate, algo paso. Sus energías se fundieron y ella sintió al igual que él, una fuerte energía que llego directamente a su estomago. Esa energía se sentía igual o más deliciosa que cuando se estaban besando, continuando en ese momento de hipnosis y olvidándose de todo por un momento, ello lo miro con los ojos oscuros y le dijo sonrojada:
-¿lo sientes mi amor?
-si, ummmm sí. Es increíble mi amor.
-¡oiga! ¡Oiga!—decía la enojada mujer sacándolos de su trance— ¿no oye o qué? Entregue la llave de la habitación y váyanse ya mismo.
-ah sí—dijo distraída—tenga, y usted mucho cuidado con quien está hablando ¿entendió? Si me hubiera dado la gana, en este momento seria nada más que una paleta. Vámonos, vámonos mi amor.
-con su permiso profesora—dijo pasándole por el lado—en verdad no le recomiendo que la haga enojar, no se lo recomiendo. Hasta pronto—dijo muy sonriente.
Ya en el lujoso auto que Taiki le había regalado a su hija, empezaron a hablar mientras el conducía. Le daba miedo que ella con lo enojada que estaba, manejara. El camino aunque no fue largo les sirvió para platicar de lo que había pasado.
-¿en verdad vas a decírselos nena?
-¿Por qué? ¿Te da miedo?
-para nada—dijo sonriente y sacando su teléfono—te lo voy a demostrar. Hola mama, si mama estoy muy bien. Regresamos hoy mismo creo que a más tardar en una hora, te llamo para decirte algo importante que me paso mama. Tranquila no te angusties, no es nada malo. Mama, estoy enamorado de Kate y pase la noche con ella en su habitación del hotel en donde fue la excursión. La quiero y ahora somos novios. Es en serio mama, ella está aquí a mi lado ¿quieres que ponga el alta voz mi amor? mama no me cree y ella está con tu mama nena.
-si mi amor—dijo sonrojada pues sabía lo que eso significaba—ven, yo lo pongo.
-¿Cómo es eso de que son novios y durmieron juntos?—dijo Rei exaltada por teléfono— ¿Qué demonios paso entre ustedes?—luego Amy dijo:
-Katherine Kou Mizuno, me puedes explicar ¿Qué es todo ese cuento?—dijo muy impresionada.
-mama mira, lo que paso fue que…
Mientras escuchaban como Rei se peliaba por tomar el teléfono al otro lado de la línea y Kate explicaba todo, Michael estaciono el deportivo rojo de Kate. Muy divertido por todo lo que escuchaba tomo el teléfono y dijo finalmente y para colgar:
-solo te llame para contarte mama, no a pedirte permiso. Yo quiero a Kate y ustedes tendrán que encontrar la forma de vivir con eso, ah otra cosa, Kate y yo dormimos juntos no hicimos el amor. Nos vemos más tarde mama, adiós.
-¡Michael!—dijo echando literalmente fuego— ¡Michael…!
-mi amor—dijo bajando de auto— ¿te das cuenta lo que hiciste? En todos estos años tú nunca has desafiado a tu madre Michael ¿Por qué hiciste eso? Yo se que tu le tienes terror.
-me da más miedo perderte—dijo sosteniendo su mano y haciendo lo mismo que hizo más temprano—a tu lado ya no me da miedo nada, nada nena.
-mi amor…. —dijo feliz al sentir esa sensación una vez más—gracias, se lo que significa para ti lo que hiciste. Yo también te quiero Michael, te quiero.
Muy enamorados y sonrientes, pidieron que llamaran a la habitación de Rini. Al no contestar, Kate pidió permiso para tocar su puerta. El administrador que quería que esos escandalosos se fueran, acepto encantado. Ella subió de la mano con él y frente a la puerta de Rini dijo muy sonriente:
-Rini, Rini ¡despierten dormilones! Ya es hora de irnos.
-¡no molestes Kate! ¡Aún es temprano y estoy cansada!
-ah bueno…-dijo guiñándole un ojo a su novio— ¿Qué le digo al tío Darien que esta al teléfono?
-¡¿cómo?!—Dijo abriendo la puerta envuelta en una sabana— ¡Kate! No juegues con eso prima. Casi me matas del susto.
-oigan—dijo Hector en toalla en la parte superior y con el pecho mojado— ¿Qué paso? ¿Qué son esos gritos?
Después de mucho reír por la broma pesada de Kate, ella entro a darse un baño y a arreglarse para salir. Lo mismo hicieron los demás, aunque Hotaru y Damián no tenían ese tipo de problemas y se podían quedar hasta tarde, decidieron levantarse y salir con ellos.
En el camino de regreso a Elisión, pararon en una cafetería para desayunar algo. Rini riendo al igual que Hector mientras Kate contaba lo que les había pasado temprano en la mañana con la maestra, después pregunto muy seria:
-¿en verdad tu le dijiste eso a la tía Rei primo? Te estás metiendo en un problema muy serio.
-uy si—dijo Hector aterrado—mi tía Rei te va a matar cuando vuelvas primo.
-ah ya que—dijo abrazándola dulcemente— ¡qué carajo! A mí lo bailado no me lo quita nadie. Yo quiero a Kate y voy a luchar por ella, así mi mama me vuelva cenizas. Ya nada importa.
Helios impresionado al ver la valentía con la que hablaba Michael, pensó en hablar con el rey Endimión a su regreso. Mientras que en Tokio de Cristal, una batalla empezaba.
