Viernes, 03 de abril de 2015.
Hola a todas mis estimadas y muy queridas lectoras, ¿como me las ha tratado la vida eh? ¿bien? pues eso espero. Muchas gracias a todas las que han leído y han comentado hasta ahora, se los agradezco mucho. Eh, esto jejejee, ¿como lo digo? Este fic es viejo, uyyyy jajajaja, es mas viejo que Dumbledore y por eso tiene tantos errores ortográficos y de redacción, gomen nasai :'( de verdad lo siento. Espero puedan disculpar mis errores y pues oki, traté de hacer algo con este capitulo de hoy.
Muchas gracias por su amable atención y espero les guste el capi. Un abrazo muy cariñoso, nos leemos por todas partes.
Capitulo 11
Todos durmieron plácidamente con sus parejas. Sus vidas eran casi perfectas. Con las preocupaciones normales de todos los días, esta vez tendrían un impase algo estresante.
La profesora de los muchachos lo primero que hizo cuando llegó a la escuela, fue poner la queja con la directora. La directora llamó a los padres de Kate, Michael y Diana. Rei dijo que tenía muchísimo trabajo con la culminación del centro comercial como para perder su tiempo, según ella, en una tontería como esa. Fue por eso que Nicolás dijo que iría en su lugar. A la casa de Amy llamaron para lo mismo y como Amy trabajaba tanto y el hospital casi no le dejaba tiempo para nada, le pidió a Taiki que fuera por ella. En la casa de Diana la que iría seria Luna; pues Artemis tenía muchos compromisos como consejero del rey y aunque quería ir, no pudo.
Ya en la escuela…
-ustedes me disculpan pero, ¿Cuál es la urgencia? – Preguntó Nicolás con decencia— Mi esposa y yo tenemos mucho trabajo y debo volver pronto directora.
-señor Kumada, —dijo la profesora Akumara con seriedad—lo que pasa es que su hijo y la señorita Kou, han tenido una conducta inapropiada durante la salida que se realizó este fin de semana.
-¿a que llama usted conducta inapropiada profesora?—preguntó Taiki que empezaba a irritarse—Dígame por favor que como bien dijo Nicolás, tenemos prisa por irnos.
-pues no contentos con irse en medio de la caminata ecológica y abandonar la excursión al igual que hizó la señorita Diana, —dijo mirando a Diana que estaba junto a su mama al igual que sus amigos—durmieron juntos en la habitación del hotel en donde nos quedamos. A eso llamo yo conducta inapropiada señor Kou y mucho me temo que tendré que reprobarlos a todos.
-yo yo con mucha pena le digo…
Dijo levantándose de la silla junto a Kate.
-…que si usted reprueba a mi hija por una tontería como esa, tendremos problemas y muy graves profesora. Directora Robinson, —dijo mirándola—mi hija al igual que Michael, nos contó todo lo que pasó. Si yo que soy su padre no le veo problema, ¿Por qué ustedes si? Las calificaciones de mi hija; junto a las de Diana, son las mejores. Así que sin más que decir, me retiro. Tengo mucho trabajo y francamente, me parece una tontería que nos hayan llamado para decirnos algo que ya sabíamos.
-señor Kou, está en su derecho de opinar como usted quiera. Nuestra obligación como educadores es informarles del comportamiento de sus hijos, solo eso. Lo último que deseo, es tener problemas con personas tan destacadas en nuestra comunidad como ustedes.
-perdón pero, —dijo Luna interrumpiendo y mirando a la profesora— ¿Cómo es eso de que Diana se fue de la excursión?
-mama yo….
-señora Luna, —dijo la mal encarada profesora con lentes—así como lo oye. Si me permite decirle, la compañía del joven Furuhata ha afectado la buena conducta de Diana.
-¿Hector?—dijo aterrada— ¿Por qué dice usted eso profesora? ¿Qué ocurre Diana?
Dijo Luna algo molesta y mirando a su hija.
-disculpe señora Luna, —dijo Kate para ayudar a Diana—lo que pasó fue que por casualidad Hector terminó en la caminata ecológica. Cuando nosotros lo vimos, decidimos irnos con ellos a dar una vuelta por el lugar. Lo que pasó fue que como llegamos tan tarde al hotel… aquí la señora, —dijo mirándola mal—no nos vio. Al otro día como yo no quería viajar en ese bus y no quería que Diana se fuera con esa partida de odiosas que hay en esta escuela, la invité a venir conmigo. ¿verdad que así fue Diana?
-sí, —dijo nerviosa—así fue mama. Te juro mama que yo no hice nada malo. Solo me vi con Hector por casualidad y después volví al hotel.
-eso no es cierto Diana, —dijo aquella mal encarada mujer— ¿Por qué le mientes a tu mama? Yo vi cuando te fuiste con ese delincuente.
-un momento profesora, —dijo Luna levantándose y algo molesta—mi hija no es ninguna mentirosa. Si ella dice que así fueron las cosas, es porque así fueron. Ahora—dijo mirando a su hija—lo que hiciste estuvo mal hija, no debiste haber abandonado el grupo. Solo por eso, estas castigada Diana. No vas a salir este fin de semana con Hector.
-pero mama…. —dijo muy aburrida.
-pero nada. —Dijo levantándose para irse—Si eso era todo, me voy. Disculpe profesora, directora Robinson, pero ellos al igual que yo, tenemos mucho trabajo. Con su permiso—dijo saliendo con ella al igual que los demás— Diana, en la casa hablamos señorita.
-si mama, —dijo muy triste mientras Kate refunfuñaba—como tú digas, discúlpame por favor. No era mi intención darte un disgusto.
-no te preocupes hija que creo que te entiendo. Tú estas enamorada de Hector y por eso hiciste lo que hiciste, pero no por eso, puedo dejar de castigarte. Nos vemos en la tarde mi amor, hasta pronto.
-adiós papa—dijo Michael—salúdame a mama por favor.
-lo hare hijo.
Dijo yéndose muy sonriente al igual que Taiki.
Cuando ellos se fueron, los muchachos volvieron a sus clases. Kate que estaba furiosa porque por culpa de esa mujer habían castigado a Diana, la abrazó y le dijo que eso no se iba a quedar así.
En otro lugar estaba Hector muy sonriente junto a Mina. Él no tenía que ir a la universidad ese día y como además su mama le dijo que le llevara un postre a Mina y le dijo que ella tenía algo importante que decirle, se fue deprisa hasta su casa.
Compartiendo con ella casi toda la mañana y parte de la tarde, le dijo antes de irse…
-ah madrina, ya me fregué. Ahora que nazca mi hermanito, no me vas a querer tanto como a él.
-¡Hector!—dijo molesta— ¿Cómo me dices eso mi amor? tu sabes que yo te adoro, es más toma. —Dijo dándole una llaves—Quería esperar hasta mañana pero, ya qué. Es tu regalo de cumpleaños mi amor.
-¡madrina! ¿No me digas que son las llaves de tu….?
-¡sí! son las llaves del jaguar. Cuídalo mucho eh, aunque sé que tu papa va a pegar el grito en el cielo, no me pude resistir. Espero que lo disfrutes mucho mi amor. Yo te adoro y siempre vas a ser mi niño consentido.
-¡madrina!—dijo abrazándola— ¡gracias! ¡Gracias! Voy a invitar a mi niña a dar una vuelta esta noche.
Estaba hablando muy feliz cuando….
-¿bueno? ¡Hola prima! ¿Qué? ¿Cómo así? ¡¿Qué Luna hizo qué?! ¿Por qué?
-¿Qué pasa Hector?—dijo preocupada de verlo tan enojado—tranquilízate mi amor.
-no lo dudes prima, nos vengaremos de esa infeliz. Cuenta conmigo prima. Ok, ok, mañana después del entrenamiento planeamos todo, ok, ok prima. ¿Estaba muy triste mi niña? ¡Ah!—dijo llevándose una mano a la cabeza—Se me olvido por completo, es que estoy con mi madrina. Si ya me dijo, ¡qué alegría! Voy a tener un hermanito, ah no Kate yo quiero que sea niño, las niñas dan mucho problema. Si gracias prima ya la voy a llamar. Ok, ok así quedamos, bye.
-¿Qué pasó mi amor? ¿Por qué estas tan enojado?
-pues madrina, —dijo sentándose—resulta que Luna se dio cuenta que yo vi a Diana en el paseo. Todo por culpa de esa, ¡infeliz! Luna castigó a mi niña. —Dijo lleno de ira—Kate me dijo que ella estaba muy triste, me voy madrina. Tengo que hablar con ella y saber que fue lo que pasó.
-ay mi amor… —dijo aburrida—oye pero, ¿Cómo así que tú te viste con Diana? ¿No se supone que tú estabas de paseo con Helios?
-ay madrina, ese chisme es muy largo y tengo afán por hablar con Diana. Por estar tan contento haciéndote visita, se me olvido ir por ella a la escuela.
-pero como están las cosas Héctor, —dijo acompañándolo a la puerta—es mejor que no vayas a su casa mi amor. Déjame yo hablo con Luna y Artemis primero, ¿sí? y tranquilízate corazón. —Dijo abrazándolo—No vayas a hacer ninguna tontería.
-está bien madrina, intentare.
Dijo abrazándola fuerte antes de salir.
-felicidades de nuevo por el bebe….mama.
-Hector…-dijo llorando—yo también te quiero mucho mi amor. ¿Qué manía la tuya dejar los chismes a medias, no mi vida?
-ah madrina, después te cuento como fue todo. Adiós madrina. Gracias por el auto y por todo, te quiero mucho.
-y yo a ti mi amor, y yo a ti.
Él había ido en su motocicleta a visitar a Mina pero algo ansioso porque le fascinaba su auto, fue por él. Abrió el garaje y entrando, se acomodó y sonrió feliz de tener un auto tan bonito y tan fino. Luego recordando a su novia, sacó su celular y la llamó. Ella estaba llegando al hospital en donde trabaja Amy en compañía de Rini y Serena. Serena muy sonriente explicó al ver la cara de susto de Diana, que ella le había pedido permiso a Luna y que no había dicho nada.
-¿en el hospital nena? ¿Qué tienes mi amor? ¿Estás bien?
-sí, si mi amor pero no te preocupes, —dijo alejándose un poco de ellas— estoy bien. La Neo reina nos trajo a Rini y a mí para un chequeo de rutina con sailor Mercury, bueno aunque no solo por eso.
-¿entonces? ¿Para qué mas dulzura?
-para que ella nos recete un buen método…anticonceptivo—dijo en susurros.
-¿de verdad? ¿en serio? Entonces eso quiere decir que la tía Serena ya sabe todo ¿verdad?
-sí, si mi amor. Amor ya me tengo que ir—dijo algo triste.
-mi amor, no estés triste nena. —dijo con dulzura—No pude ir porque estaba con mi madrina. Perdóname por favor, pero no quiero que pienses que no quiero verte, ¿bueno mi amor?
-ah bueno, por un momento pensé que…
-¿Qué? ¿Qué estaba arrepentido o algo así?
-sí. Pensé que tal vez estarías decepcionado o algo así. No sé, y no eres tú, es que el castigo de mi mama me tiene muy aburrida mi amor.
-si ya Kate me contó que, ¡esa maldita!—dijo furioso—se tiró mi cumpleaños. Yo quería celebrarlo contigo nena.
-yo también amor pero como están las cosas con mi mama, es mejor no vernos. Es mejor evitar más problemas. Ya debo irme amor. ¿me llamas más tarde?
-sí, si mi amor. —Luego muy serio dijo—Te amo mi amor, te amo. No pienses nada malo de mí, yo no puedo alejarme de ti porque te adoro nena. Te dejo para que vayas a tu consulta porque me conviene y mucho. Bye nena te amo.
-y yo a ti mi amor.
Héctor colgó y algo emocionado por haber escuchado su voz; aunque molesto al mismo tiempo porque no podía ir a verla, arrancó su hermoso auto y se fue.
En otro lugar estaban Serena y las chicas en una droguería con la receta que Amy les había dado. Mientras que Rini optó por las pastillas, Diana fue por la inyección. Ella explicó que era mucho más práctico para ella y menos problemático a tener que tomar una pastilla todos los días y dar explicaciones a su mama. Aunque tanto Amy como Serena le aconsejaron que hablara con su madre de todo lo que le estaba pasando, ella no quiso. Le daba mucha pena hablar de esas cosas con su mama pero lo que más le daba, era miedo.
Después de terminar de hacer sus compras en la droguería, volvieron al palacio. Bajaron muy sonrientes de la camioneta negra y se disponían a entrar al palacio cuando Darien muy sonriente y en su elegante traje de rey, dijo en la puerta…
-¿y tus compras mi reina? ¿Dónde están? Creí que tendría que pedir refuerzos mi amor para cargar todo lo que habías comprado.
-ah no, —dijo cayendo en cuenta—es que no nos gusto nada de lo que vimos, ¿verdad niñas?
-si mama, —dijo Rini sonriente y siguiéndole el juego, como siempre—aunque había algunos vestidos muy bonitos, a la final no encontramos el indicado papa. Comprar un vestido no es tarea fácil, rey Endimión.
-claro, —dijo riendo—me imagino. Con permiso señoritas…
Dijo tomando de la mano a Serena.
-…pero necesito a mi esposa un momento por favor.
-con su permiso su majestad—dijo Diana haciendo una reverencia.
-Diana, —dijo Darien junto a Serena—no hagas eso, no es necesario. Tu eres como la hermana de Rini, todos te queremos mucho.
Después de platicar brevemente, Serena fue con su esposo al palacio mientras Diana iba a su casa. Rini en cambio se fue corriendo a darle un abrazo a su mascota y a llamar a su novio. Él le pidió cuando fue a recogerla a la escuela que lo llamara cuando se desocupara. Helios quedó muy sorprendido cuando al ir por ella, se encontró de frente con la Neo reina Serena. La conocía por fotos y sus padres hablaban mucho de ella pero nunca la había visto en persona. Aterrado por la belleza y juventud de esa mujer que era la madre de su novia, lo sorprendió más la bondad de sus ojos y sus palabras.
Flashback…
-¡Neo reina Serena!
-príncipe Helios supongo. —Dijo sonriendo—Mucho gusto, soy la madre de Rini y no, no te angusties porque no pienso herirte. Ya Rini me lo contó todo. Te pido por favor nos des tiempo, para mi esposo esta noticia no es algo fácil de digerir. Mi hija me ha hablado muy bien de ti y se ve muy contenta desde que te conoció príncipe.
-Neo reina mis intenciones con Rini son buenas, se lo juro. Yo la quiero mucho y…-explicaba algo nervioso.
-ay Helios, —dijo ella sonriente—lo sé, puedo verlo en tus ojos. Ahora entiendo a mi pobre Darien cuando éramos novios. —dijo sin poder dejar de reír—Tranquilo que por mí no hay ningún problema. Pero el día de hoy, no puedes sacar a pasear a mi hija. He venido para llevarla al médico y tendrán que dejarlo para después, ¿te parece?
-Neo reina, —dijo reverenciándose ante ella—será como usted ordene.
-¡Helios! ¡viniste!
Final flash back…
Rini entró a su habitación y después de quitarse los zapatos y consentir a Dante, lo llamó.
-hola mi amor, ¿Cómo estás?
-ahora que te escucho mejor mi princesa, mejor. —dijo sonriente en su sofá— ¿y tú? ¿Cómo te fue en el medico nena? ¿Estás bien?
-sí, sí, no te preocupes. La tía Amy me mandó unas pastillas muy suaves y ya las empecé a tomar.
-¿pastillas? ¿No me digas que son pastillas anti….?
-sí, —dijo riendo—así es. Mi mama me llevó con la tía Amy cuando me obligó a contarle lo que pasó entre tú y yo este fin de semana. Me dijo que yo podía hacerlo cuantas veces quisiera pero…que tenía que cuidarme.
-¡¿de verdad te dijo eso nena?! ¿en serio?
-sí. Oye amor, le caíste muy bien a mi mama. Nos fuimos hablando todo el camino de ti.
Mientras ellos hablaban muy sonrientes, Serena estaba…
-ah….ah Darien, ah….si…
-ummm mi reina hermosa, —dijo acariciando sus senos mientras ella se movía sobre él—que caliente y rica estas….
Ellos que eran una pareja que se amaba y se querían tanto, no desaprovechaban oportunidad para amarse cuando la tenían. Darien la había llevado a su habitación para demostrarle con caricias y besos, todo lo que ella aun producía en él. Mientras ella se movía a un ritmo delicioso y lento sobre él con el cabello rubio completamente desordenado y suelto, Darien acariciaba sus senos con suavidad y lo alternaba acariciando su trasero.
Pasados quince minutos de estar moviéndose sobre él, Darien la haló por la cintura y susurrándole al oído, le dijo de forma muy excitante y caliente después de morder su lóbulo con suavidad….
-¿Cómo lo quieres mi ardiente reina? Dime, ¿Cómo quieres correrte mi amor?
-¡ah, Darien!—gimió de gusto cuando él mordió su cuello y nalgueó su trasero—Como tú quieras mi rey, como tu digas.
Darien, el apuesto rey Endimión aprovechándose de la excitación de esa hermosa y excitada reina, la tomó en una de sus poses preferidas. La acostó en la cama y pidiéndole que se arrodillara, arqueó su espalda para levantar su trasero. Luego apartando ese largo y rubio cabello que no lo dejaba apreciar con totalidad la desnudez de su mujer, lo tomó en su mano y lentamente volvió a penetrarla. Y cuando lo hizo, ella solo pudo dejar escapar un grito de puro gusto.
Darien, complacido por saber que ella lo disfrutaba; pero preocupado también de que alguien fuera a escucharlos, dijo nalgueando suavemente su sudado y blanco trasero….
-ten cuidado mi amor, —dijo halándola por las caderas a su marcado pecho y al oído—podrían oírnos.
-eso te pasa…por…hacérmelo a esta hora—dijo levantando una mano para acariciar su rostro—ahora te aguantas. ¡Ah…!
Darien salió de ella con brusquedad y la acostó de frente en la cama. Separando sus piernas e introduciéndose en ella con prontitud una vez más, le dijo mirándola a los ojos…
-no, no puedo….no puedo resistirme a ti…no puedo. Serena ya, anda puedo sentirte.
-Da…. ¡Darien….!
Cuando él la penetro con más fuerza y la excitó con sus palabras, sus embestidas y sus caricias, la hizo estallar en un delicioso orgasmo. Serena, descontrolada por todo lo que su apuesto esposo la hacía sentir, empezó a gritar su nombre con mucha fuerza mientras llegaba. Darien tapó su boca con una mano al tiempo que la penetraba rápido y sin cesar, estallando junto a ella. La calidez y la sensación de sus sexos húmedos y en sintonía, era deliciosa.
El rey Endimión cayó sobre ella jadeante, con el cabello negro, tan negro como la noche revuelto y pegado a la perfumada y suave piel de su mujer luego le escuchó decir….
-oh Darien…Darien ¡mi Darien! Te amo mi amor, te adoro.
-y yo a ti reina. —dijo sonriente y dándole un beso antes de salir de ella—Te amo tanto mi hermosa reina. Perdóname por…
-no te preocupes, —dijo levantándose para ir al baño a limpiarse—entiendo. Además qué bueno que lo hiciste porque qué pena que hubieran escuchado.
Luego de ir al baño, volvió con él y se vistió. Se acostó a su lado y antes de que él se acostara a hacer una pequeña siesta, ella dijo…
-oye amor, ¿te acuerdas de la última vez que vimos a Helios?
-¿a qué viene la pregunta mi reina?—dijo con la cabeza apoyada en su pecho—Te conozco Serena. ¿Qué tramas?
-¿yo?—dijo acariciando su cabello—Nada, nada mi rey. ¿Por qué me dices eso?
-algo te traes, lo sé. ¿Por qué mejor no te dejas de rodeos y me dices que es lo que quieres mi dulce, hermosa y sensual reina? En este momento podría decirte que si a cualquier cosa.
-¿de verdad?
-habla.
-bueno…lo que pasa es que no sé si sabes pero Helios es amigo de Héctor. Se conocieron en la universidad y Lita me dijo que piensan hacer una cena mañana en el restaurante para celebrar el cumpleaños de Héctor. Entonces…
-ni de broma. —Dijo sonriendo— ¿Cuál es tu insistencia en unirlos?
-es que no soy yo amor, —dijo inocente—es el destino. Ellos están destinados a estar juntos. Si no se conocen en esa fiesta se conocerán tarde o temprano mi amor. Rini está a muy poco de graduarse y si no es en la universidad, será en Elisión. Ese muchacho es cuñado de Hotaru. ¿Por qué mejor no te vas haciendo a la idea amor? ¿Qué dices?
-digo que mejor no discutamos y duermas conmigo un rato mi amor. —Dijo acomodándose más en su pecho—Nada está escrito Serena, nada. Ven y duermes, ¿quieres?
Sin más remedio que acomodarse más en la cama, se abrazó a su esposo y durmió plácidamente a su lado. Aunque ella sabía que iba a ser difícil convencerlo y acostumbrarlo a la idea de que su hija tenía novio, ella no se rendiría. Pues la relación que tenía con su hija era más de amistad que de madre e hija.
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Al otro día Héctor despertó muy temprano. Su mama entró y cantándole las mañanitas y dándole un gran beso, le dio el feliz cumpleaños. Luego salió en compañía de su esposo a esperarlo a desayunar.
Él se iba a meter a bañar cuando sonó su celular. Muy temprano en la mañana, lo llamó Diana.
-¿hola?
-¡muy buenos días tenga el cumpleañero más hermoso de Tokio de Cristal!—dijo muy sonriente— ¡feliz cumpleaños mi amor! que cumplas muchos más y ojala sean a mi lado lindo bebe.
-¡mi dulzura! Gracias por llamar a darme el feliz cumpleaños; aunque me gustaría más que fuera en persona, pero bueno, ya qué. Me moría de ganas de ir por ti anoche, quería llevarte a dar una vuelta en mi nuevo auto.
-¿auto? ¿Cuál auto mi amor?—dijo tomando su maleta para salir— ¿de qué hablas?
-¡mi madrina me regaló su auto! es un auto hermoso nena, no veo la hora de que subas en él. Tengo muchos planes para ti preciosa.
Mientras ellos hablaban, Rini decía…
-ay mama, ¿Cómo es eso de que Diana no vendrá a la cena de esta noche? Hector se va a aburrir mucho. Yo sé que él quiere que ella vaya. Además…yo también quiero ir, Helios va a estar ahí mama.
-ay hija, —dijo con ella en el comedor sola—yo sé. Pero ¿qué hacemos? Tu papa sabe que Helios va a estar ahí y por eso no quiere que vayas y por lo de Diana, no puedo hacer nada. Aunque Luna no está molesta con ella, si me dijo que no le iba a levantar el castigo. Lo siento mi princesa, no hay nada que yo pueda hacer.
Rini muy aburrida porque ella quería verse con su novio y estar un buen rato con él, terminó de desayunar y se fue con Diana cuando ella llegó. Serena que le dolía ver la cara de tristeza de su hija por no poder ir, se quedó pensando cómo podía ayudar a su hija y a Diana.
Ya pasada la tarde los muchachos se reunieron en el gimnasio después de haber cumplido con sus deberes escolares. Como todos los entrenamientos de Haruka, fue algo salvaje y agotador. Dejándolos agotados, sudados y casi sin aliento, se fue diciendo esta vez….
-están en muy malas condiciones físicas. ¿Qué estuvieron haciendo este fin de semana haraganes? Sobre todo ustedes, Rini y Hector. Les recomiendo que descansen para el próximo entrenamiento, pues no tendré compasión. Adiós señoritas, nos veremos.
-esa Haruka, —dijo Kate algo molesta—es una demente, una salvaje. Pobre Hotaru y claro, por eso será que se casó y se fue. ¡Claro, la entiendo!
-oigan muchachos, —dijo Héctor con la camisa empapada en sudor y cansado—ya sé lo que le vamos a hacer a la cara de limón esa de Akumara.
-¿de verdad?—dijo Kate con alegría—muy bien, ¿Qué hay que hacer? ¡Esa maldita! hizo llorar a Diana. No veo la hora de hacerla pagar por lo que nos hizo, no mejor dicho, por lo que le hizo a Diana. ¿Ella te dijo?
-¿Qué? ¿Decirme que Kate?
-la muy estúpida, —dijo levantándose del piso algo cansada y Michael la ayudaba—no solo reprobó a Diana, sino que no contenta con eso, no la deja entrar a sus clases la muy desgraciada. Como ella es tan dulce y buena, se deja. Con Michael y conmigo no pudo porque yo no me dejé, pero a Diana…
-¡¿Qué como dijiste?!—dijo levantándose también—Ah no, ahora con más razón me las va a pagar. Nadie se mete con mi niña y se queda tan tranquilo y tan contento, nadie. Esto es lo que vamos a hacer.
-eh…muchachos, —dijo Rini interviniendo—no se los aconsejo. Mira Hector tú y yo, nos hemos metido en muchos problemas, no lo hagas. Ahora que eres mayor de edad te puedes meter en un problema muy serio.
-primita, tienes toda la razón. —Dijo sonriendo y quebrando el circulo con Kate y Michael—Pero… ¿las lagrimas de mi niña qué? ¡Esa infeliz! Tiene que pagar por lo que le hizo, se va a arrepentir de haberla tratado mal y mucho más de haberla hecho llorar. Tú sabes que ella es una dulzura prima, no se lo merecía.
-tienes razón. —dijo sonriente—Diana es una buena chica y no hizo nada malo, además de que tiene que soportar a esas imbéciles con sus burlas, ¿ahora también a una amargada como esa? No, definitivamente no. ¿Qué hay que hacer? Yo les ayudo.
-ay Kate, —dijo Michael con un brazo sobre su hombro—te dije que no dijeras nada y mucho menos a este par. Nos vamos a meter en problemas pero qué carajo, —dijo riendo—yo por ti me meto en los problemas que sean.
-ay mi amor, lo sé, gracias.
-bueno muchachos esto es lo que haremos. Lo que haremos es que….
Mientras este grupo de fuertes muchachos planeaban muy alegres lo que iban a hacer, Serena hizo unas llamadas. Desde su despacho organizó todo para que su esposo, Luna y Artemis, no estuvieran en la noche. Llamó a un buen amigo suyo y le pidió que organizara una reunión importante que los involucrara especialmente a ellos tres. Y como eso lo hizo en horas de la tarde, ellos no alcanzarían a llegar ese mismo día. El lugar a donde debían ir era bastante retirado.
-Serena mi amor, ¿me puedes alistar una maleta por favor? Me tengo que ir de urgencia con Luna y con Artemis. No alcanzamos a volver esta noche mi reina. ¿no te molesta verdad? ¿O quieres ir con nosotros amor?
-no, no, no amor, —dijo mientras arreglaba la maleta—vete tranquilo. Pienso reunirme con las chicas esta noche.
-ah bueno mi amor, —dijo mientras se cambiaba de ropa—entonces que te diviertas mucho y nos vemos mañana.
Serena más que complacida por sus travesuras, terminó de empacar la maleta de su esposo con mucha rapidez. Darien era un hombre algo despistado, por eso no se acordaba de la cena en el restaurante de Andrew para celebrar el cumpleaños de Hector. Ella aprovechándose de eso, de su despiste, lo despidió muy feliz con un beso. Al salir a despedirlo a la puerta se encontró con Luna. Ella le pidió de la forma más atenta y amable que encontró, que cuidara de su hija en su ausencia. Serena que tenía todo fríamente calculado, le miró sonriente y le prometió cuidar de ella.
Ya en la noche en el restaurante mientras los chicos bailaban con sus parejas….
-ah…ahora entiendo todo, —dijo Mina riendo— ¿todo eso pasó Serena?
-sí, —dijo riendo—todo eso pasó. Pero cuidado eh, ni Luna, Artemis ni mucho menos Darien, pueden saber nada.
-uy Neo reina, —dijo Andrew divertido con un whisky en la mano—no me quiero ni imaginar cuando Darien se entere. ¿Qué piensas hacer? Esas cosas no se pueden ocultar por mucho tiempo.
-si Serena, —dijo Rei con una copa de vino—tienes que decírselo. Además mira.
Dijo señalando a los chicos.
-se ven que se divierten mucho. ¿seguro Darien no puede entender eso?
-pero Rei, —dijo Amy junto a su esposo— ¿no te acuerdas lo que pasó con ese chico? ¿Cómo era que se llamaba?
-¿hablas del hijo del conde? ¿Sir William?
Dijo Serena después de darle un sorbo a su copa.
-¡sí! ese ¿se acuerdan lo que pasó?
-¡ah sí!—dijo Nicolás riendo—Pues como seria que hasta ustedes tuvieron que transformarse y todo.
-ay no, —dijo Mina—pero a mí me duele más por mi ahijado. Él estaba muy triste anoche que lo llamé porque no podía salir con Diana este fin de semana. ¡Esa Luna y Artemis si son cansones!
-pero mi amor, —dijo Yaten a su lado y con un trago—es normal. Cuando tengamos a nuestro bebe sabremos todo esto.
-pues lo único que yo puedo decir, —dijo Lita que había bebido bastante—es que mi hijo está muy feliz con mi nuera aquí. Desde que ella está con él, mi hijo mantiene feliz y sonriente. Como será que no se ha vuelto a meter en problemas.
-pues sea como sea, —dijo Serena—me alegra por los muchachos. ¿se acuerdan cuando nosotros salíamos a divertimos?
-¡sí!—dijo Mina sonriente—eso era muy divertido. ¿Por qué no salimos un rato esta noche? Los chicos se están divirtiendo aquí. ¡vámonos a bailar un rato!
-¡me gusta la idea!—dijo una Lita bastante tomada—vámonos y después venimos por ellos. No mejor, que ellos lleguen a la casa. Todos tienen auto. ¿o no?
-todos menos Rini. —dijo Serena con pena—Darien no ha querido darle un auto a Rini, por ya saben, por lo que pasó.
Mientras ellos hablaban, los chicos bailaban alegremente en la pista que Lita organizó para celebrar el cumpleaños de Héctor. Al ser su único hijo, era muy consentido por ella.
Ellos estaban haciendo planes muy sonrientes mientras Helios decía…
-creí que tu padre estaría aquí esta noche mi amor, me hubiera gustado hablar con él.
-es mejor que todavía no hables con el mi amor. —dijo con sus manos entrelazadas en su cuello—Mi papa es muy gruñón, tanto que ni mi mama que es la única capaz de convencerlo, ha podido. Dame un poco más de tiempo. Pero, no por eso te alejaras de mí, ¿o sí?
-¡no por Dios no! no sabes el gusto que me da estar aquí contigo princesa. Haré lo que tú quieras, lo que tu digas princesa.
Ellos disfrutaban muy alegremente cuando de pronto y de sorpresa, llegaron Haruka y Michiru. Ellas no pensaban ir pero ante la insistencia de Michiru que tenía la ilusión de ver a su hija ahí, convenció a Haruka. Para su alivio y dicha aunque habían llegado tarde, Hotaru llegó muy elegante de la mano con su atractivo esposo.
-¡Hotaru!
-¡amiga!—dijo ella abrazándola— ¿Cómo estás? Hola cuñado, sabía que te iba a encontrar aquí.
Saludo Hotaru a Rini y a Helios cuando se cruzó con ellos de frente. Luego Michiru que alcanzó a verla entre los muchachos…
-¡Hotaru nena!—dijo Michiru interrumpiendo—como siempre tan hermosa, ven y saludas a Haruka, ¿está bien? En un momento te la devuelvo Damián.
-tranquila suegra, —dijo riendo—tenemos toda la noche. Si me permite, voy a saludar a Haruka ¿le parece?
-bueno….pero tú ya sabes cómo es. Tenle paciencia por favor.
-como siempre linda suegrita, —dijo riendo junto a su esposa—como siempre. Vamos, en un momento voy a tu mesa hermano.
Así fue. Hotaru abrazó a Haruka y se sentó con ellos a platicar un buen rato. Haruka aunque no lo decía por orgullo, mantenía muy triste por su ausencia, la quería mucho y la extrañaba horrores. Por eso verla ahí esa noche, así fuera con el que según ella era el culpable su tristeza, estaba feliz de verla.
Mientras que en otra mesa, estaban todos los muchachos comiendo y platicando alegremente. Algunos como Helios y Hector, estaban tomando.
Diana se acercó a Hector que estaba muy contento y le dijo sonriendo….
-mi amor…no tomes mas. Me preocupa porque tú vas a manejar más tarde, por favor no tomes más.
-está bien, —dijo soltando la copa—con una condición.
-¿Cuál? Si puedo, con mucho gusto mi lindo rubio.
-primero que me des un beso y segundo que cuando salgamos de aquí, —le dijo al oído—salgamos juntos ¿sí?
-me parece bien pero, —dijo mirando a la mesa de los padres de Hector— ¿Qué hacemos con ellos?
Después de darle un beso que se estaba volviendo intenso rápidamente, ella lo detuvo y él la tomó de la mano. La llevó casi corriendo hasta la mesa de sus padres y les dijo muy sonriente….
-voy a llevar a Diana a dar una vuelta en mi nuevo auto, no tardaremos.
-no espera Héctor, —dijo Serena levantándose como todos—nosotros nos vamos a bailar. ¿Será que tú puedes llevar a las niñas al palacio más tarde?
-¡claro tía! No te preocupes por eso. Mira tía, así tú lo niegues, yo sé que si mi Diana—dijo abrazándola—está aquí, es por ti. Gracias tía, eres lo máximo. Como mis mamas. ¿verdad que si?
-Hector…-dijo Lita yendo con él—no más licor. Recuerda que vas a manejar hijo.
-Pero mama, —dijo riendo y de la cintura de Diana—tu estas más ebria que yo. ¿a que si?—dijo halándola para abrazarla—Mira te voy a probar que no estoy ebrio. La raíz cuadrada de la hipotenusa de….
-no, no, no, -dijo Lita riendo—no me hables de cálculo. Mejor cuida mucho de mi hijo Diana, te lo encargo.
-si señora, como usted diga.
-¡adiós muchachos!—dijeron todos despidiéndose y yendo a la puerta— ¡mucho juicio!
-oye amor, —dijo Kate sorprendida— ¿se van?
-sí, eso parece. —dijo sonriente—Pero mejor, mucho mejor. Así si puedo darte unos besitos bien ricos mi amor.
-ummm, que lindo. ¿Qué esperas?
Al igual que ellos, Rini y Helios fueron a la pista a seguir bailando. Cuando todos se fueron y los dejaron solos, todos se sintieron libres para demostrase su amor. Rini abrazada a su apuesto príncipe, se entregaba a la miel de sus besos. Al igual que lo hacían Hector y Diana. Hotaru y su esposo se fueron con los demás; pues a Damián le interesaba mejorar su relación con las mamas de su esposa. De cualquier forma la noche apenas empezaba para estas inquietas y juveniles parejas que aunque parecía muy pronto para cualquiera que los viera, ya se amaban.
y ese fue el capitulo de hoy; si pensaba subir el resto de la historia hoy pero jejeje, pues no :P la verdad si quiero que lean algo medianamente decente y tratare de hacerme el tiempo para editar el fic.
Besos y muchos abrazos. Espero les haya gustado y no olviden, si no quieren comentar aqui y ademas me harìan un favor enorme; es que ustedes no saben jejeje, para poderles responder a los anónimos, uno tiene que meterse al documento, escribir, y luego reemplazar la actualización del capitulo :P para resumir, es mucho trabajo. Si eres anónimo y quieres decir algo, puedes ir a mi pervertido face ;) ahi soy: Leidy De Flourite ;) Todas las nenas son bienvenidas y niños, niños si no jejeje, solo acepto a tipos que yo compruebe que no son perverts en extremo, de resto no :P
Bye mis amores, espero les haya gustado. ¡portense mal! ya que demonios :P y nos leemos despues :)
