Viernes, 10 de abril de 2015.
Hola, hola estimadas lectoras y más que nada, amigas mías. Algunas de ustedes saben cómo están las cosas por mi escritura pero para las que no jajaja, le cuento rapidito. Recibí un review de mierda, de mierda, el lunes y eso me deprimió :'( Me puse muy mal; ya estoy mejor y podría decir que lo supere pero pues debido a lo que pasó, tomé una decisión. Decidí dejar de escribir por el momento, me tomare un respiro. No creare nada nuevo por ahora. Voy a terminar de publicar este fic porque pues a ustedes les ha gustado, ¿creo? jejeje, me da esa impresión ;) Lo publicare pero hasta ahí, no sé cuando regrese y dentro de poco cerrare definitivamente la cuenta que tengo allá.
Muchos besos y abrazos. Espero que les guste y nada :P escenas de sexo y/o violencia. Se recomienda ser mayor de edad o si eres menor, leer bajo la supervisión de un adulto responsable :D
Capítulo 12
Estando solos en ese buen y adornado lugar, siguieron divirtiéndose. Hector que quería estar solo con su novia para poder hacer lo que más le gustaba; que era besarla intensamente, fue con los demás. Muy alegre y tomando una de las botellas de la mesa, se fue con Diana muy contento. Antes de irse le dijo a Helios que llevara a Rini al palacio temprano, que él se encargaría de llevar a Diana. Luego de despedirse de Kate, Michael, Helios y Rini, fue con Saori, la administradora del lugar, y le dijo que cerrara el local en cuanto sus amigos se fueran. Ella deseándole un feliz cumpleaños y dándole un abrazo, lo despidió muy sonriente.
Ya en el auto….
-¡Hector! ¡Hector! Baja la velocidad amor.
-tranquila muñeca. —Dijo muy sonriente y al volante— ¿no anda delicioso este auto? Ven, mira, —dijo destapando la cubierta— ¿te gusta mi amor? anda, levántate y disfrútalo.
-¡yujuuuuu!—decía ella muy animada y tomándose un trago— ¡guau Hector! ¡Sí! es increíble.
-¿A dónde quieres que te lleve dulzura?
-¡a donde tú quieras mi amor!—dijo disfrutando del aire y de las luces de la noche con la cubierta del auto destapada—a donde tú quieras mi vida.
-muy bien.
Dijo acelerando más.
-¡allá vamos!
Mientras esta pareja de dulces enamorados se divertía, Rini le dijo a Helios mientras aun bailaba con él en la improvisada pista…
-¿sabes amor? aún es temprano.
-si así es. —Dijo con las manos en su ajustada cintura— ¿A dónde quieres ir?
-no sé, —acarició su rostro—me gustaría conocer tu apartamento. ¿te gustaría llevarme?
-oh si… entonces vámonos y después te llevo a tu casa. ¿te parece mi princesa juguetona?
-me parece perfecto.
Ella lo tomó de la mano y fue con Kate y Michael que estaban bailando muy animados, a despedirse de ellos. Rini se despidió afectuosamente de sus amigos y luego saliendo de la mano con su príncipe, se fue finalmente.
Fue entonces que Kate algo inocente y pasada un poco de tragos dijo…
-¿A dónde irán a esta hora ese par?
-¿de verdad no sabes bombón?—dijo muy sonriente con sus manos en su cintura— ¿no lo sabes o estás jugando conmigo nena?
-oh…ya veo, ahora entiendo. Oye amor, ¿a ti también te gustaría hacer lo mismo que nuestros amigos? yo te quiero mucho y todo pero…
-…pero nosotros nos estamos conociendo a este nivel hasta ahora Kate. —Dijo muy tranquilo volviendo a la mesa con ella—No te angusties con eso bombón. Mejor, ¿te gustaría salir a alguna parte antes de que te lleve a la casa?
-hmmm, ¿Por qué no vamos a mi casa y vemos una película? ¿Te gusta la idea?
-lo que más me gusta es estar contigo nena, sea como sea. —Dijo tomándola de la mano para salir— Vámonos, esa película nos espera.
-te quiero Mich, te quiero mucho.
-me gusta cuando me dices así; eres tan dulce a veces bombón, yo también te quiero Kate —dijo mientras ella le daba las llaves del auto— Te quiero mucho.
Después de darse un beso, un dulce y tierno beso, ellos se marcharon en el auto de Kate para el edificio en donde afortunadamente vivían. Como ya todos se habían ido, Saori hizo lo que Hector le había encargado. Feliz porque aun era temprano, cerró el restaurante y se fue para su casa.
En otro lugar, muy bello y despejado, estaban Hector y Diana. Él la llevó hasta un mirador porque este era uno de los lugares preferidos de Hector. Era algo apartado y muy pocas personas lo conocían.
Estacionando su lujoso y nuevo auto frente a esa hermosa vista de la ciudad, Diana le dijo….
-este lugar es hermoso Hector, hermoso. Gracias por traerme y, ¿sabes? Yo no salgo casi nunca del palacio, me gustaría salir más y conocer más del mundo. Sería mucho mejor si fuera en tu compañía.
-siempre me dices lo que quiero escuchar mi dulzura hermosa. —Dijo acariciando su rostro—Eres un encanto, eres preciosa.
Después de tomar un trago, ella se recostó, puso su cabeza sobre sus piernas y como la cubierta del auto no estaba, podía ver con mucha claridad las estrellas y el firmamento que esa noche estaba completamente despejado. Él, que la veía con amor y acariciaba su rostro dulcemente, le escuchó decir que le encantaban las estrellas. Ella decía que creía que esas representabas los sueños de muchas personas. Héctor algo conmovido por sus dulces palabras le dijo muy enamorado….
-entonces, ¿te gustan las estrellas?
-sí, me gustan mucho mi amor. Son tan hermosas. Cada que las veo me siento mucho mejor. Me hace sentir que no estoy sola en este ancho y extenso mundo.
-si yo pudiera, subiría y bajaría todas las estrellas para ti mi amor. Soy un hombre afortunado porque mi sueño se ha materializado, mi sueño es una hermosa realidad. Una hermosa chica que me ama llamada Diana. Te amo dulzura, te amo.
-y yo a ti mi amor. —Dijo acomodándose más entre las piernas de su amor—Yo también te amo Héctor, y mucho.
-Diana nena, -dijo algo nervioso—levántate por favor. Esta posición en la que estas, me pone en una muy difícil a mí.
-¿Qué quieres decir? oh…ya veo. Me parece joven Furuhata que yo no le he devuelto la atención. ¿le gustaría?
-oh Diana, nena, ¿quieres? Solo si tú quieres, no te quiero presionar a nada mi amor.
-ummmm, —dijo oliéndolo y tocándolo suavemente—pero que chico tan caliente eres, mira como estas y que bien hueles mi amor.
-¡ah!—dijo cerrando la cubierta del auto—que conste que tú empezaste eh. Tú empezaste.
Dijo alegremente mientras ella lo desnudaba.
Completamente solos en ese lindo lugar, ella empezó a darle gusto. Asustada de lo que estaba haciendo por primera vez, se dejó llevar. Primero lo deleitó con suaves caricias a los que él respondía con ahogados gemidos, esas caricias se volvieron en cuestión de segundos, en unas más intensas. Tomó valor al poco tiempo y después de tomar otro trago, empezó a saborearlo. Su miembro grande, húmedo y erecto, era delicioso. Su sabor combinaba perfectamente con el sabor del licor que había bebido.
Después de lamerlo en la punta con su lengua delicada y lentamente, lo tomó con confianza en su mano y lo introdujo de lleno en su boca. Sus movimientos eran suaves, muy suaves y lentos. Ella que cerró los ojos y dejó el miedo a un lado por esa noche, lo escuchaba disfrutarlo mucho.
-ah…ah…mi amor, oh si nena sí. Mas…mas fuerte amor…
Ella como una buena chica y novia complaciente que era, obedeció a su desesperada suplica. Mientras lo acariciaba con una mano, succionaba insistentemente su miembro a buen ritmo.
Después de diez intensos minutos de succión, él apoyo una de sus fuertes manos en su cabeza y empujándola hacia abajo le dijo antes de venirse en su boca….
-si no quieres que llene tu boca, para nena. Para.
Ella no se detuvo. Escuchar su voz quebrantada y excitada; y saber que era ella y su boca la razón de su placer y diversión, le dieron fuerzas para seguir y hacerlo más fuerte. Al hacerlo más fuerte, inevitablemente hizo que él se viniera en su boca. Llenándola por completo y cuando hubo terminado, ella lo sacó y escupió fuera del auto cuando sacó la cabeza por la ventana.
Héctor, muy sonriente y complacido, se inclinó en la cabecera de su asiento y dándole un beso le dijo…
-oh nena, guau….eso fue, increíble. ¿Qué quieres?
-¿estás seguro que por aquí no pasa nadie?
-míralo tú misma mi amor. —Dijo señalando al lugar en donde estaban—Pídeme lo que quieras y lo hare.
-quiero conocer la parte de atrás de este auto, ¿me enseñas?—dijo con cara de picardía—Quiero aprovechar este momento al máximo, después de todo no podre verte este fin de semana mi amor.
-me parece perfecto mi amor. —Dijo pasándose a la parte de atrás—Ven, ven y te muestro nena. Esta parte del auto, es muy, muy cómoda mi amor.
-oh Héctor…
Dijo sentada sobre él y alborotando su rubio cabello.
-…me estas volviendo loca, loca mi amor. Ámame, ámame toda la vida.
-oh te amo…-dijo subiendo su blusa color azul para desnudar y besar sus senos—te amo y te amare siempre….
Mientras Héctor succionaba los pequeños y suaves senos de su novia para complacerla esta vez a ella, Rini estaba en el apartamento de Helios haciendo algo similar.
-Helios…apaga esa luz amor.
-no, me gusta verte. Me encanta verte desnuda princesa, eres tan hermosa como la más legendaria diosa y eres mía. Mía y solo mía.
-Helios, mi amor…
Dijo mientras él besaba su abdomen para desnudarla por completo.
-¿Qué quisieras que yo te hiciera?
-¿la verdad? ¿Si te digo no te enojas princesa?
-no, ¿Por qué? Soy yo la que te está preguntando. Anda, dime.
-es que tú tienes una boca tan dulce y tan sensual, tan suave y tan provocativa, que me gustaría que, —dijo sentándose frente a ella—que me la hicieras con ella.
-está bien, pero me da algo de pena. Voy a cerrar los ojos. ¿de acuerdo?
-no espera, —dijo levantándose y yendo a su armario— ¡aquí esta!
Helios volvió con ella y puso sobre sus ojos una máscara de las que se usan para dormir y cubrir los ojos. Asegurándose de que ella no veía nada, se desnudó por completo. Puso una almohada bajo su delicada cabeza color rosa y sentándose frente a ella, lo tomó en su mano y lo introdujo en su boca. Ella, algo asustada al inicio, se movió lento, muy lento. Con sus suaves succiones y movimientos, lo único que provocaba en él era un inmenso placer. Un gran placer que él extendió por más de cinco minutos. Con las manos sobre su rostro, moviendo sus caderas de atrás hacia delante y muy excitado, estaba más que listo.
Helios se detuvo y sacándolo le dijo….
-es muy, muy difícil contenerse princesa. ¿Quieres que pare y te haga algo nena?
-quiero complacerte mi caliente y bello príncipe, solo complacerte. —respondió con las mejillas sonrojadas y buscándolo con la mano—solo eso…
Helios, feliz de escuchar esas dulces palabras de la chica de la que él se estaba empezando a enamorar cada día más, volvió a introducirlo en su boca. Lenta, muy lenta fue su succión al inicio. Torturándolo con extensas lamidas y succiones por diez minutos más, sintió cuando él lo sacó de golpe y se vino en una de sus manos. Rini, que no podía ver nada, solo escuchaba sus gruñidos y ahogados gemidos de placer. Helios fue al baño y lavándose las manos volvió con prontitud a ella. Rini se acostó pero no se quitó el antifaz.
Muy sonriente y completamente desnuda sobre su gran cama, le dijo….
-espero que no estés cansado ardiente y caliente príncipe.
-para nada princesa. —dijo inclinándose ante ella y abriendo sus piernas—Ummm pero que ansiosa estas hermosa señorita…
-¡ah! ¡Helios sí! ¡Hazlo, hazlo ya mi amor!
Sin torturarla por mucho tiempo, empezó a hacer lo que tanto le gustaba, saborearla lentamente.
Para estas dos inquietas y jóvenes parejas que se estaban descubriendo en la intimidad desde hacía muy poco, la noche estaba siendo muy divertida. Aunque pronto debían terminar y volver, lo estaban disfrutando mientras podían.
En otro lado estaba una dulce pareja de adolescentes viendo una película de terror. Ese era uno de los géneros favoritos de Michael. Mientras veían el exorcista y Kate; aunque nadie lo creyera estaba asustada, se abrazaba a su novio con mucha fuerza. Michael muy alegre pero más complacido que otra cosa por el fuerte abrazo de su novia, se giró y le preguntó con diversión por qué estaba tan asustada.
-¿Por qué estas tan asustada nena? Si te soy sincero, tú das más miedo que esa película preciosa.
-¿de verdad?—dijo mirándolo, luego gritó— ¡ay Michael! ¡Mira! Esa estúpida se trepo del techo.
-oh mi Kate, mi dulce Kate, —dijo mientras ella se abraza a su pecho y escondía el rostro—eres tan dulce. De acuerdo, de acuerdo, no más terror para ti. ¿quieres que te arrope antes de irme nena?
-bueno está bien, vamos.
Michael la acompañó hasta su habitación. Ella se cambió de ropa y poniéndose una linda pijama, se metió a la cama. Iba a irse pero ella le dijo que aun estaba asustada. Él, muy contento con toda esa situación, se sentó a su lado en la cama y le preguntó muy sonriente y acariciando su rostro con ternura si quería que le contara una historia.
-¿quieres que te cuente una historia para dormir bombón?
-si, por tu culpa tengo mucho miedo. —dijo bajo la cobija.
-muy bien, empezare. Había una vez una niña de capa roja caminando por el bosque con un cesto de comida para llevarle a su abuelita que…
-¿es en serio Michael?—dijo riendo— ¿caperucita roja? ¿No se supone que la idea es que me relaje?
-pero mi amor, —dijo riendo—esta historia no es la misma que tú conoces. Esta es diferente porque veras, caperucita…
Michael siguió contándole. Cambiando la historia completamente, la hizo reír hasta más no poder. Kate, doblada de risa sobre la cama después de cinco minutos de historia le dijo muy contenta….
-entonces según tú, ¿caperucita y sus amigas eran un grupo de chismosas?
-mira mi amor, ¿Qué hay mas aterrorizante para un hombre que estar en medio de una charla de chicas? ¡Nada! Por eso después de que nuestro pobre lobo tuvo que aguantar cuanto tratamiento de belleza a caperucita y a sus amigas se le ocurría para quitarle lo fea a su supuesta abuelita, decidió salir corriendo cuando ellas empezaron a hablar en la mesa y a tomar el té.
-¿así? ¿Y de que hablaban las chicas que lo aburrieron tanto? Dime, —dijo sonriente—muero por saber.
-bueno… pues veras. Blanca nieves dijo que estaba aburrida de estar sola en ese castillo y de que su esposo no la sacara a pasear. Cenicienta empezó a quejarse porque su esposo no le daba suficiente dinero para salir de compras. Rapunzel dijo que por más peluquerías que buscaba, no encontraba ninguna que le gustara y que ese cabello era una pesadilla, que les aconsejaba que se lo cortaran y no se lo dejaran crecer como ella había hecho. Pero lo que el lobo no pudo soportar y lo sacó corriendo de la casa, fue cuando caperucita empezó a hablar de dietas, maquillaje, ropa, accesorios y moda. No, eso lo volvió loco. Y dijo mientras salía corriendo: "prefiero aguantar hambre que seguirlas escuchando hablar sin parar" las lindas chicas que ya sabían que se trataba del lobo, siguieron compartiendo su té muy sonrientes de verlo tan asustado y corriendo para huir de ellas.
-no Michael, —dijo ella muerta de risa mientras Amy y Taiki escuchaban tras la puerta—eres increíble. ¿de dónde te sacaste todo eso ah? Me duele, me duele el estomago de tanto reírme.
-mi mama bombón, mi mama me contaba historias antes de dormir. —dijo esta vez dándole un beso—Pero siempre que terminaba sus historias, me decía algo que me ha ayudado mucho hasta el día de hoy. Ella me decía: "nada es más escalofriante y aterrorizante que tu realidad. Ninguna historia de terror supera a tu realidad, vívela y acéptala como venga. Debes ser fuerte"
Y Amy y Taiki que estaban tras la puerta escuchando la historia….
-guau, esa Rei es increíble amor.
-es el colmo con Rei. —dijo Amy yendo con Taiki a la habitación—Antes ese muchacho es tan dulce y gracioso. Me encanto su historia.
Pero mientras ellos reían y entraban a la habitación, Michael decía…
-hasta mañana mi dulce y hermosa Kate, nada me da más alegría que escucharte reír.—dijo muy sonriente y dándole un beso—Descansa nena, mañana es un día muy largo mi amor.
-sí, tienes razón. —dijo muy contenta—Mañana nos vamos a vengar de esa estúpida.
-eso me gusta más, a mi fiera y mal geniada Katherine Kou. Que hermosa eres. Hasta mañana mi amor. Duerme, descansa preciosa.
Michael le dio un último beso y se fue a su apartamento. Contento por haber compartido con ella un rato tan agradable y divertido, se fue a dormir.
Mientras en otro lugar Helios estaba llevando a su novia al palacio después de haberla amado intensamente más temprano esa noche. Estando en el auto le dio un dulce beso antes de que se bajara y le dijo muy enamorado….
-fue increíble mi princesa. Solo espero poder hablar con tu padre muy pronto para poder verte tranquilo. Cada día te quiero más Rini, cada día más.
-yo también Helios, yo también mi amor. Hasta mañana y descansa. Seguro soñare toda esta noche contigo.
-y yo contigo nena. —Dijo saliendo del auto con ella, luego dijo—Oye amor, ¿no es ese el nuevo auto de Hector?
-ah sí, seguro como Luna y Artemis no están, se quedó con Diana.
-qué envidia me da mi princesa. —Dijo después de darle un abrazo—Como me gustaría que te hubieras podido quedar conmigo toda esta noche pero, ni modo, entiendo. Anda amor, tal vez tu mama no tarde en llegar.
-ok, ok, descansa mi amor. Nos vemos mañana.
Rini le dio un dulce beso y después lo despidió. Entrando al palacio iba a su habitación muy contenta de haber podido compartir con su novio esa noche.
No muy lejos del palacio estaban Hector y Diana. Él la llevo hasta su casa y al ver que no había nadie, ella lo invitó a pasar.
-qué bueno que mis papas no llegan sino hasta mañana. ¿te quieres quedar conmigo mi amor? te puedes ir mañana temprano antes de que lleguen.
-me encanta la idea. —Dijo tomándola de la mano—Ven, vamos a dormir. Me dejaste agotado.
-¡Héctor! no lo digas que me da pena. Si, mejor vamos a dormir. Mañana tengo clases.
Ellos fueron hasta la habitación. Él se quitó la ropa y Diana le prestó una de sus sudaderas anchas y grandes que tenia del uniforme de educación física de la escuela.
Ella iba a cambiarse de ropa pero…
-¿Qué es esto amor?
-es mi pijama. —Dijo con el rostro rojo de la pena—Ven, dámela.
-ay pero, ¡que ternura!—dijo molestándola—Mira, tiene una osita bebe igualita a ti mi amor. Ven y te la pongo.
Diana muy avergonzada de que él hubiera visto su pijama infantil, se acercó a él para alcanzarla. Héctor que era tan fuerte, la tomó por la cintura y empezó a desvestirla con suavidad. Mientras la desvestía, besaba su vientre blanco y plano con tiernos besos. Ya una vez estuvieron cómodos, se abrazaron para dormir uno en brazos del otro.
Antes de dormir, ella escuchó que él le dijo mientras tenía su cabeza apoyada en su fuerte y desnudo pecho….
-lo dicho, eres toda una dulzura y ternura mi amor. Hasta mañana mi osita bebe, descansa.
-hasta mañana amor, que descanses. —dijo cerrando sus ojos y abrazándolo mas fuerte.
A las dos de la mañana llegó Serena de bailar. Después de despedirse de sus amigos en la puerta del palacio, se le ocurrió ir a ver si Diana había llegado. Temiendo que ella se hubiera ido con Hector a pasar la noche aprovechando la ausencia de sus padres, prefirió asegurarse.
-ay pero que ternura. —suspiró Serena al verlos dormidos y abrazados—Pero…por si las moscas…
Dijo tomando el celular de Héctor y programando una alarma.
-…es mejor evitar problemas. Hasta mañana chicos, que duerman. Ay Darien, —dijo saliendo de la casa de Diana y en dirección al palacio—eso te pasa por gruñón, como te extraño mi amor…
Serena muy sonriente salió y cerró con cuidado para no despertarlos. Volviendo al palacio fue a la habitación de su hija a hacer lo mismo, a cerciorarse de que su hija estuviera ahí. Cuando abrió la puerta y la vio dormir plácidamente abrazada a una almohada, se sintió mejor. Dante que estaba acurrucado dormido a los pies de Rini, se despertó y fue con ella. Serena lo acarició y dejándolo nuevamente en donde estaba, sonrió y se fue a dormir a su habitación. En verdad estaba algo cansada.
Al otro día y muy temprano en la mañana….
-¡ay por Dios! ¡Qué sonido tan horrible!
-tranquila nena, —dijo Héctor apagando la alarma—solo es mi celular. Pero, ¿Qué raro? Yo no programe esta alarma.
-ay amor, —dijo ahora riendo—que sonido más espantoso. Me asustó mucho y si, así cualquiera se despierta.
-ah sí, esa era la alarma que ponía cuando iba a la escuela, un gallo despertador. Me levantaba, o me levantaba.
-bueno en todo caso, que bueno que sonó. Es mejor levantarnos ya porque tengo que ir a la escuela y tú a la universidad. ¿Verdad?
-sí, pero mi clase no es sino hasta dentro de una hora. Aun tengo tiempo, pero…es mejor no tentar la suerte. De pronto llegan tus papas y no me quiero ni imaginar.
-ay mi amor, ¿quieres que te prepare algo de desayunar?
Dijo Diana levantándose con él.
-no, no, nena, —dijo mientras se vestía—la verdad me arriesgué demasiado. Me preocupa que lleguen y nos vean aquí. Es que no me pude resistir a dormir a tu lado, es algo tan relajante para mí. Me gusta dormir abrazado a ti.
-a mí también. —Dijo mientras él terminaba y salía—Nos vemos más tarde mi amor, ¿iras por mí a la escuela?
-no lo dudes mi amor. ¿me prestas tu baño un momento?
Héctor entró, se lavó los dientes con prontitud y antes de irse apresuradamente porque le daba miedo meter a Diana en un problema, le dio un dulce beso y dijo que iría por ella a la salida de la escuela.
Ya más tarde esa misma mañana….
-¡hola mi rey! ¿Cómo te fue? Quiero decir ¿Cómo les fue?
-Serena Tsukino de Chiba, —dijo soltando su maleta—tu y yo tenemos que hablar. En privado por favor.
Al ver el rostro enojado de su esposo y esos bellos ojos azul zafiro echando fuego, ella obedeció. Después de saludar brevemente a Luna y Artemis, fue con él a su habitación.
Mientras él se cambiaba de ropa para descansar, ella escuchó que él le preguntó muy molesto por qué lo había sacado del palacio el día anterior.
-yo no te saqué del palacio para nada. No tuve nada que ver con esa llamada Darien. ¿Por qué me dices eso?
-Serena…-dijo en la cama—te conozco. Algo tramabas pero, ¿Qué era? ¿Qué había ayer para que tú quisieras sacarme del palacio con tanta urgencia?
-no sé de qué me hablas mi enojado rey, descansa—dijo ella muy sonriente— Fue un viaje muy largo y debes descansar. Nos vemos más tarde mi amor. Voy a ir a visitar la tienda de Setsuna a ver si encuentro algo que me guste para la coronación de Damián.
-ay Serena…
Dijo esta vez sonriendo mientras ella se iba.
-ya me acordare y después arreglamos cuentas tu y yo. Odio dormir fuera de mi casa, siempre te extraño mucho.
-hasta más tarde mi gruñoncito—dijo saliendo y cerrando la puerta—que duermas bien.
Ella muy sonriente por sus travesuras y de ver a su esposo molesto, tomó su bolsa y dando algunas indicaciones a las personas que le ayudaban con el aseo y mantenimiento del palacio, se fue tranquila. Mientras esta hermosa y traviesa reina se iba muy contenta de compras, los muchachos estaban….
-ok Hector si, nos vemos entonces en media hora afuera. No vayas a llegar tarde, ok, ok, si, si, aquí está conmigo. Nos vemos primo, bye.
Terminando de finalizar todo para la maldad que le iban a hacer a su profesora por lo que le hizo a Diana, esperaban ansiosos la hora de la salida. Sobre todo Kate que no veía la hora de hacer pagar a esa tonta las lágrimas de dolor de su amiga.
La hora de la salida llegó al fin. Mientras algunos alumnos iban a las rutas de sus buses o con sus padres, Kate, Michael y Hector iban al estacionamiento de maestros. Recientemente la profesora Akumara había comprado un auto, este era uno muy bonito y fino. Héctor que sabía lo mucho que le dolería a esa psicorigida profesora ver su auto destrozado, se le ocurrió esa idea.
A una distancia considerable se encontraba Héctor, Kate y Michael. Estaban esperando la señal de Rini.
Rini acompañó a la profesora hasta el estacionamiento. Utilizando su técnica sin que ella se diera cuenta, la inmovilizó a dos metros de su auto. En ese momento Kate creó un fuerte rayo de hielo y convirtiéndolo en trozos puntiagudos, pinchó las cuatro llantas del auto. No contentos con eso, Hector creó rayos y lanzándolos hacia el auto, quebró todos los vidrios. La profesora totalmente destrozada de ver su auto dañado, vio como una nota que caía del cielo cayo a sus manos. Rini la desmovilizó y cuando lo hizo, la profesora tomó la nota y leyó muy aburrida lo que en ella decía.
"todo esto le pasó por meterse con Diana y lo mejor para usted será que la deje en paz o la próxima vez, será peor…."
-Michael, es tu turno amor, ¡hazlo!
-ay no, ya qué. —Dijo aburrido—Todo sea por darte gusto.
Michael que manipulaba el fuego, concentró su poder en dos dedos y lanzándolo hacia la nota, la volvió cenizas frente a los aterrados y asustados ojos de esa mujer. Rini al ver el auto destrozado y la cara de tristeza y dolor de la profesora, se fue sonriendo.
Ella acercándose a su dañado auto y desolada, solo pudo decir muy fuerte y llena de ira….
-¡Furuhata!
Ellos alegres de que su maldad hubiera salido como lo planearon, se fueron rápidamente de ese lugar. Diana, inocente de todo lo que había pasado, se puso muy feliz cuando lo vio caminar hacia ella. Héctor le dio un dulce beso mientras algunas chicas veían. Ellas no podían creer como Diana era la novia de un chico tan guapo como él. Con envidia y haciéndose comentarios entre ellas, vieron aterradas cuando…
-¡fue usted! ¡Usted daño mi auto criminal!
-disculpe profesora pero no se dé que me está hablando. —respondió con mucha seriedad y de la mano de Diana—Ahora con su permiso, nos vamos.
-un momentico salvaje. —Dijo tomándolo del brazo muy salida de sus casillas—Usted me tiene que pagar por todos los daños de mi auto.
-si usted logra probar que yo hice algo como eso, entonces lo haré. De lo contrario le pido me de permiso, tengo que llevar a mi novia a su casa. Su madre puede enojarse mucho con ella.
-ah… ¿es por eso verdad? ¿Fue porque la señora Moon castigo a Diana por lo que le dije? ¡¿No es verdad cavernícola?!
-Héctor amor, ¿de qué está hablando?
-hmmm, no sé. —dijo sonriendo y haciendo enojar mas a esa molesta mujer—Con permiso y para la próxima, tenga cuidado con lo que dice profesora. Al parecer se ha hecho usted acreedora de muchos enemigos. Tenga cuidado.
-¡lo voy a denunciar Furuhata! ¡Me la va a pagar usted y todos los fenómenos de sus amigos!
Ya en el auto de Héctor….
-dime la verdad mi amor, ¿tú hiciste eso? ¿Lo hiciste?
-sí y debiste haber visto su cara mi amor, —dijo a carcajadas— ¡fue increíble!
-ay mi amor, muchas gracias pero no debiste hacer algo como eso. No sabes cómo te lo agradezco y si me hubiera encantado haberle visto la cara a esa estúpida que se tiró nuestro fin de semana, bien hecho lo que le hiciste.
-qué bueno que no te enojaste amor. La verdad creí que te enojarías conmigo dulzura.
-para nada mi amor. —dijo acercándose para darle un beso—Nunca nadie antes había hecho algo así por mí. Gracias y sí, yo también te amo.
Mientras ellos se besaban apasionadamente en ese auto, Kate y Michael estaban en una heladería esperando su orden. Michael la había invitado a comer un helado después de clases. Mientras esperaban su orden Kate le mostró a su novio las fotos que tomó y le preguntó muy sonriente si no le causaba gracia.
-mira, mira amor. ¿No te da risa?
-la verdad sí. —Dijo riendo con ella—Pero ojala no nos metamos en problemas amor. No me da miedo esa mujer, lo que me da miedo y mucho es mi mama. Si se llegara a dar cuenta, me mataría.
-pero amor, —dijo guardando su celular y acariciando su rostro—tu no hiciste nada. En el caso de que llegara a pasar algo, los más comprometidos seriamos Hector y yo. Ah pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada de lo que le hicimos a esa bruja maldita.
-¿sabes Kate? –dijo tomando su mano y haciendo eso mismo—No sabes cómo me gusta verte enojada. Eso…eso…
-lo sé, —dijo con la mejillas sonrojadas por el contacto de su mano sobre la de ella—a mi también. A mí también amor.
En otro lado estaba Rini con Helios. Él salió temprano de la universidad porque quería verla. Pidiéndole que subiera a su camioneta, le preguntó a donde quería ir. Ella muy sonriente y después de darle un beso, le dijo que quería ir a un parque de diversiones. Helios que lo único que quería era darle gusto siempre, aceptó muy sonriente.
Ya en la noche y todos los muchachos en sus casas cumpliendo con sus deberes, Darien estaba….
-ah…ahora entiendo Andrew. ¿Entonces celebraron el cumpleaños de Hector aquí anoche?
-sí y fue divertidísimo. Lástima que tú no pudiste estar. Por la reunión esa de la que nos habló tú esposa.
-si claro. —Dijo con su trago en la mano—Oye Andrew, dime una cosa. ¿Quiénes estuvieron aquí anoche?
-los de siempre. —Respondió después de tomarse su whisky—Nosotros, los muchachos, ¡ah! Vino Hotaru y su esposo. También vinieron Haruka, Michiru y Héctor solo invitó a un muchacho amigo de la universidad. ¿Cómo es que se llama ese muchacho? Siempre se me olvida su nombre.
-¿no será el príncipe Helios?
-¡ese!—dijo sonriendo—Así es que se llama. Es un muchacho muy agradable.
-¿y se la pasó hablando con mi hija me imagino?
-eh…-luego recordó lo que Serena le dijo y respondió—no, no mucho. Anda Darien, no seas así. Mi ahijada es una niña muy bonita y es normal que…
-no me digas más, —dijo levantándose de la mesa para irse—me voy. Tengo que hablar muy seriamente con Serena de todo esto.
Este guapo y atractivo rey, pero al mismo tiempo de muy mal genio, se levantó y después de pagar los tragos y despedirse de su amigo, fue al palacio para hablar con su reina.
Y ese fue el capítulo de hoy.
Muchas gracias a todas las que leen y comentan, se los agradezco mucho. Y para las que gusten, pueden escribirme a mi pervertido face: Leidy De Flourite :D
Besos y abrazos, gracias por su lectura, sus lindos reviews y su amabilidad. Son motto, motto kawaii :P
