Viernes 17 de abril de 2015.
Hola, hola a todas las bellísimas señoritas que se encuentren por aquí el día de hoy :D Algunas de ustedes ya saben más o menos como está la cosa conmigo y bueno, de verdad que quería publicar toda la historia hoy pero jejeje, gomen, no puedo :v No puedo porque como yo hablo más mierda que un político cuando se inspira, pues no el fic es algo largo y aun no termino de editarlo. Solo pude editar tres capítulos y esos son los que voy a subir hoy.
Un gran abrazo y pues nada, a la historia ya le falta muy poco para terminar.
Besos y abrazos. Gracias a las personas que me han apoyado y espero les guste. Se los agradezco mucho.
Capítulo 13
Darien manejaba su auto de camino al palacio muy molesto con Serena. Ahora le había quedado claro porque lo había sacado la noche anterior. Él, que era muy sobre protector con su hija y celoso además, manejaba a gran velocidad para llegar y pedirle una explicación a su bella esposa.
Al llegar ya algo tarde de la noche, entró a su habitación y la despertó. A lo cual ella respondió sorprendida….
-¿Por qué estas tan enojado mi amor? ¿Qué te pasa?
-Serena quiero que me digas, ¡¿Por qué demonios te empeñas en emparejar a mi niña con ese fulano ah?! ¡¿Qué es lo que pretendes?!
-en primer lugar, —dijo levantándose de la cama y usando una levantadora—le bajas al tono. ¿a quién crees que le estás hablando? Y en segundo lugar, ¿de qué estás hablando? ¿Cuál fulano o qué?
-del príncipe Helios.
Dijo pasándose la mano por la cabeza desesperado.
-de eso estoy hablando. Claro, por eso me sacaste ayer de la ciudad, para que ellos se vieran. ¡¿Qué es lo que pretendes?! Lo que no me queda claro todavía es por qué también a Luna y Artemis. ¡¿Qué más me estas ocultando Serena?!
-aunque no te mereces que te responda nada por grosero, —dijo muy molesta y yendo hacia él—te lo voy a decir. Para tu información mi queridísimo esposo, Rini ya conocía a Helios. Lo conoció el día que el príncipe regreso a Elisión. Así que yo no tuve nada que ver con su encuentro. Yo lo único que hice fue adelantar la cita que tenias para poder llevarme a las niñas para la cena que Lita organizó en su restaurante por el cumpleaños de Héctor. Rini al igual que Diana, estaban muy tristes porque no podían ir. Yo amo a mi hija Darien, ¡la amo! y lo único que quiero es que sea feliz. Y si ella es feliz al lado de ese muchacho… pues así será.
-entonces, ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Qué yo no amo a mi hija? ¿Es eso?
-yo no dije eso. —dijo tomando una almohada y una cobija—Nunca diría algo como eso, ¿Qué te pasa? Lo que digo es que vas a aburrir a nuestra hija con tu sobre protección, la vas a obligar a hacer cosas al escondido por tus tonterías Darien.
Fue a la puerta y tomó el pomo para abrirla.
-como estoy tan enojada contigo, ten, que duermas bien. —dijo pasándole la almohada y la cobija muy molesta— Ahora vete, no quiero verte. Eres un grosero.
-Serena mi amor, —dijo esta vez arrepentido—lo siento, no debí exaltarme pero es que…
-pero es que nada. —dijo dándole la espalda—Hasta mañana y que descanses. Cierra la puerta cuando salgas.
Darien con almohada y cobija en mano, se fue a dormir al cuarto de huéspedes. Algo arrepentido por haberle levantado la voz a su esposa; más no por el reclamo, se fue a dormir solo. Él amaba a su esposa y a su hija pero era muy sobre protector con ambas. Darien aunque hacia un esfuerzo por controlar sus celos y su disciplina, no podía. Cuando entró al cuarto para dormir, Rini volvió a su cama.
Ella al escuchar los fuertes gritos de su padre y también los de su madre, se asustó. Sus padres nunca discutían de esa manera. Se sintió culpable por haberla metido en un problema con su papa.
Al otro día todos se levantaron normalmente a cumplir con sus compromisos. Rini y Serena estaban en la mesa tomando su desayuno para irse. Serena luciendo un bonito traje de sastre muy fino y muy arreglada, escuchó que su hija le dijo con mucha pena que se sentía mal con ella.
-lo siento mucho mama, no era mi intención meterte en problemas con papa.
-dime algo, ¿te divertiste la otra noche mi amor?
Dijo con dulzura y mirándola.
-sí, y mucho mama pero….
-eso es lo importante nena, para tu papa es doble trabajo. Porque es él el que se tiene que contentar solito, ni tú ni yo hicimos nada malo. Ese es su problema, no el nuestro. No te sientas mal hija, tu padre tiene un problema serio y no ha querido reconocerlo. No te preocupes, arreglare las cosas con él esta noche que llegue.
-¿A dónde vas mama?
-como el insoportable de tu padre aun no se levanta y creo que no lo hará hoy, yo reemplazare su agenda.
-¿nos vamos Neo reina?—dijo Artemis en un elegante traje de corbata y saco—Ya es algo tarde.
-sí, pero primero debemos llevar a las niñas a la escuela.
Al terminar de desayunar partieron junto a las lindas jovencitas en su ajustado y elegante uniforme, para llevarlas a la escuela. Mientras Serena las dejaba en la escuela y partía a un largo día de trabajo, en la casa de Lita las cosas también estaban bastante tensas.
-¡¿Qué tú hiciste que Héctor?! ¡¿De qué carajos hablaba la profesora Akumara Héctor?! ¡Dime!
-tranquilízate papa que yo no hice nada. Esa mujer está loca. Tú sabes que ella ha tenido un problema conmigo siempre. Desde que estudiaba en esa odiosa escuela me la tenía montada.
-mira Hector Furuhata Kino, tu ya no eres ningún niño. Te has convertido en un adulto y tienes que responder por tus actos como lo que eres, un hombre. Así que te voy a preguntar una vez más y quiero la verdad. —Dijo furioso mientras Lita llegaba— ¿tu lo hiciste? ¿Destruiste el auto de esa mujer?
-si papa. —le dijo orgulloso—yo lo hice y lo volvería hacer si hiciera falta.
-¡eres el colmo Héctor!—dijo Andrew lleno de ira— ¡¿y me lo dices como si nada?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué demonios lo hiciste?! ¡No quiero que traigas ese tipo de problemas a mi casa Héctor! ¡Así que te voy a pedir que te vayas!
-¡no! ¡ni se te ocurra! Tú no vas a sacar a mi hijo de la casa Andrew. Si alguien se tiene que ir, ¡entonces prefiero que seas tú!
-mama, —dijo el abrazándola—tranquila que papa tiene razón. Yo ya no soy un niño y sé que lo que hice estuvo mal. Pero papa, necesito que me des unos días mientras consigo para donde irme. ¿Te parece?
-tomate tu tiempo. Mira Héctor, yo no quiero que te vayas pero este tipo de cosas no pueden seguir pasando. Lo toleraba cuando eras un niño haciéndole bromas pesadas a esa señora pero ahora no. ¿Sabes que esa mujer podría denunciarte por lesiones personales o amenaza? ¡¿Sabes en el problema tan grave que te puedes meter por lo que hiciste?!
-si papa, —dijo con respeto mientras su madre lo abrazaba y lloraba—lo sé. Perdóname por favor y perdóname tú también mama. Les prometo que no tendrán ningún problema.
-Héctor, hijo, —dijo Lita llorando y abrazándolo—no le hagas caso a tu padre, no te vayas mi amor.
-tiene razón mama. Me iré al terminar esta semana papa. Adiós, voy a la universidad.
-¡hijo!
Lita quebró en llanto cuando Héctor tomó su maleta y se fue. Enojada muy enojada, echaba chispas, literalmente. Ella adoraba a su hijo pues además de ser su único hijo, era su adoración. Lita no concebía la idea de que su hijo se fuera y por eso, con lágrimas en el rostro pero más de ira que de tristeza, escuchó que su esposo le pidió que se calmara mientras se le acercaba.
-Lita, cálmate por favor.
-¡¿Cómo quieres que me calme?!—dijo emanado rayos de su cuerpo y limpiándose el rostro—echaste a mi hijo de la casa. Eso no te lo voy a perdonar nunca Andrew, ¡nunca!
-Lita, mi amor, cálmate. Héctor no puede seguir con este tipo de comportamientos tan infantiles, se puede meter en muchos problemas. Además, ya es un adulto. Necesita su espacio y ahora que tiene su novia y estudia, va a necesitar su propio lugar.
-no te me acerques. —dijo mas enojada y con la misma intensidad de su poder—No puedo desconocer que tienes razón pero mi hijo es mi hijo. A mí me dolió tenerlo, yo lo amo y la decisión de irse era de él, ¡no tuya!
-sin importar si me electrocutas y me matas, no puedo dejar que sigas tan enojada como estas mi amor. Cálmate por favor, perdóname te lo ruego. Tienes razón, hablaremos con nuestro hijo cuando regrese, ¿está bien?
-no te me acerques Andrew que te puedo lastimar y lo sabes. Aún estoy enojada contigo y en este momento, no te quiero ver. No quiero saber nada de ti porque primero es lo primero y primero, son los hijos.
-ok, ok, —dijo acercándosele más—lo que tú digas. No creas que yo no quiero a mi hijo Lita, desde el día que me dijiste que iba a ser papa, lo he querido. A ti y a él, ustedes son mi vida. Es por eso que no me gustaría ver a mi hijo tras las rejas por una tontería. ¿es o no es verdad que fue por su novia que hizo lo que hizo? Anda, niégamelo.
-sí, sí fue por ella. Tú sabes que él está enamorado de esa muchacha Andrew, lo sabes. Sabes cómo es la forma de querer de mi hijo.
-sí, —dijo tomándola por la cintura—igual a la mía.
Sin importar el dolor que sentía por estarla besando porque ella aun emanaba corriente de su pecho, lo hizo. Lita preocupada porque no quería lastimarlo, se separó de él y le dijo que aunque ella lo amara, aún seguía enojada. Tomando su bolsa y saliendo de la casa, se fue a su restaurante a trabajar con una idea en la cabeza dándole vueltas.
El día no había empezado bien para algunos de nuestros amigos pero como todo en la vida, los desagradables momentos pasan y luego llegan los buenos. En la vida se tienen tanto momentos malos como buenos, es una constante alteración de ellos. Aunque sintamos que atravesamos por grandes tragedias que no tienen solución, debemos recordar que lo único que no tiene remedio es la muerte y nada más.
Más tarde y en la alejada casa de Mina mientras tomaban el té….
-ay no Lita, ¿todo eso pasó?
-si Mina, eso fue lo que pasó. ¿Tú me podrías ayudar con eso?
-claro, claro amiga. Cuenta con eso y, ¡ah! Pero le dije a Héctor que no fuera a hacer ninguna tontería Lita. No justifico a Andrew por sacarlo de tu casa pero, si creo que tiene razón. Lo que hizo fue muy tonto.
-lo sé Mina pero mi hijo es mi hijo, yo siempre lo voy a apoyar en todo. Necesito sacarlo de este problema Mina. Él está estudiando y ha estado juicioso. Todo fue por culpa de esa ¡maldita amargada!
-ay Lita, —dijo Mina riendo—la familia no se pierde. Eso mismo dijo Héctor cuando Kate llamó a contarle ese día.
-oye espera un momento, ¿Kate? ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?
-hmmm ahí si no sé Lita porque ese malvado de mi ahijado no me dijo mas. Todos los chismes los deja a medias ese muchacho. –rió con Lita y luego si dijo más seria— Tranquilízate amiga que si Héctor se quiere ir de tu casa, podría vivir conmigo si quiere.
-pero tu casa es muy lejos Mina, le quedaría muy lejos de la universidad.
-bueno eso sí. —luego sacó su celular y dijo—Bueno, primero empecemos por solucionar un problema y después pensamos en lo demás. ¿Bueno? ¡Hola Haruka! ¿Cómo estás? Ah que bien, me alegra por ti. Mi bebe y yo estamos muy bien Haruka, gracias por preguntar. Te llamo porque necesito pedirte un favor muy urgentemente.
Haruka era la dueña de una concesionaria de autos. Como ella ganaba tan bien no dependía de ese dinero para vivir. Su pasión que siempre fueron los autos, se convirtieron también en su trabajo tiempo después. Por eso cuando Mina le pidió un crédito para un auto y le explicó lo que había pasado con Héctor, más que complacida puso a su entera disposición cualquiera de los autos de su concesionaria.
Ya en la tarde después de salir de clases, Helios invitó a Héctor a tomarse un trago por ahí cerca. Como lo vio tan aburrido, le preguntó qué le había pasado.
-¡ah hermano! ¿Cómo así? ¿Entonces su papa lo echó?
-pues si, así fue. Mi papa no es un tipo agresivo Helios, todo lo contrario. Aunque me haya tomado por sorpresa lo que me dijo, si me da gusto irme. Mis papas son muy buenos conmigo pero, debe ser mejor vivir solo.
-uy si, —dijo el muy sonriente—cuando yo me fui de mi casa, al principio todo fue drama. Ahora cuando por error voy, mi mama ya me está sacando a los pocos días. —dijo riendo y Héctor con él—Oye pero, ¿y si te mudas conmigo Héctor?
-pero Helios, —dijo con algo de pena—aun no tengo trabajo y me voy a demorar en…
-tonterías. —Dijo tomando su cerveza—Ese es uno de los pocos privilegios de ser un príncipe, afortunadamente no me falta nada. Tranquilo. Puedes mudarte cuando gustes.
-entonces….salud compañero—dijo muy sonriente y levantando su cerveza.
-¡salud!
Habiendo solucionado el problema de la vivienda, aun quedaba otro. Pero para fortuna de Hector, contaba con dos mujeres que lo querían hasta la muerte. Mina fue junto a Lita a la salida de la escuela para interceptar a aquella odiosa mujer y hacerle una propuesta.
Diana, Rini al igual que Kate y Michael escucharon cuando…
-profesora Akumara, vengo porque necesito hablarle de mi hijo.
-ah sí, ese delincuente. ¿Qué necesita señora Furuhata? Como ve debo ir a tomar la ruta del autobús y todo por culpa de su hijo.
-mire, —dijo llena de ira—no le permito que…
-Lita, cálmate. —dijo Mina en un bello vestido holgado de maternidad—Señora, hemos venido porque sabemos que Hector obro mal. Entonces quiero hacerle una propuesta.
-la escucho señora.
-mire, —dijo entregándole una tarjeta—vaya a este concesionario y escoja el auto que usted quiera. Es como compensación por lo que paso pero a cambio, solo le voy a pedir que no tome ninguna represalia con mi ahijado, ¿le parece?
-¿va usted a perder tanto dinero por consentir a ese criminal?
-mire, a usted le conviene aceptar. Para serle sincera mi niño solo le hizo un favor. Ahora lo que su madre o yo hagamos o le demos es nuestro problema, no el suyo. ¿Acepta o no? es mucho mejor así que tener que contratar abogados, ¿no cree?
-está bien. —Dijo recibiendo la tarjeta— ¿Cuándo puedo ir?
-cuando usted guste. ¡Ah! Y una cosa más, no quiero que provoque más a mi ahijado, ¿de acuerdo?
-¿pero de que está hablando señora?
-pues de que por su culpa y sus tonterías, —dijo Lita enojada—mi hijo hizo lo que hizo. No se meta con más Diana y dejemos así, no quisiera tener que volver a verla.
-lo mismo le digo…sailor Júpiter—dijo molesta—en especial a su hijo. Creí que cuando se graduó, no volvería a verlo jamás.
Finalmente todo se resolvió y ellas los invitaron a comer algo por ahí cerca.
Sentados mientras comían Mina dijo después de darle una probada a su postre….
-bueno, ahora sí. Quiero me cuenten todo chicos, Kate empieza tu.
-¿yo tía?
-sí, tu. Tu llamaste ese día a Hector a contarle todo. ¿Qué fue lo que le dijiste?
-pues solo le dije la verdad. —contestó muy seria y quitándose los lentes—Le dije que por culpa de esa amargada, Diana había llorado. Ese día Luna la castigó y ella al sentir el enojo de su mama, lloro mucho. A mí me dio mucho coraje y por eso le dije a Hector lo que le dije. Nosotros hicimos lo que hicimos por defender a nuestra amiga. ¿Ustedes saben lo que le hizo? ¿Tú les dijiste Diana?
-¿decirnos que Kate? Anda, habla—dijo Lita muy seria.
-pues que no contenta con….
Kate contó toda la historia una vez más mientras comían. Lita y Mina decidieron que después de comer llamarían a sus padres y se reunirían con ellos; y pues sí, así lo hicieron. Todos se reunieron en el palacio y discutieron con sus hijos. Como castigo por lo que habían hecho decidieron sacar de los ahorros de cada uno para pagar el nuevo auto que le iban a dar a la profesora.
No contentos con eso Amy le dijo a su hija y se veía muy contrariada…
-dámelas. Dame las llaves de tu auto Katherine.
-pero mama….
-¡que me las des Katherine! Es el colmo. Tú, fuiste tú la autora intelectual de todo esto y por eso quedas castigada. Sin auto por una semana. Dámelas te digo.
-hija…hazle caso a tu madre.
-toma mama. —Dijo entregándoselas—Pero no es justo eh. Esa miserable se merecía eso y más.
-Kate amor, no más. —dijo Michael a su lado.
-y tu jovencito, —dijo Rei algo molesta—quedas castigado también. Te queda cancelado el viaje que querías y que te íbamos a dar. ¡¿entendiste?! Ahora entre todos tenemos que poner dinero para pagar ese auto. ¡¿En que estabas pensando ah?!
-en nada mama, —dijo mirando a su novia con amor—en nada. Tienes razón, lo siento.
-Rini, —dijo Serena muy seria—con lo mucho que me duele tener que hacer esto, tengo que castigarte también. El permiso que me pediste para ir a la casa de Hotaru, te queda negado. No volverás a visitarla hasta nueva orden. ¿Te quedo claro?
-ay mama, no, —dijo muy aburrida mientras Darien llegaba—no me hagas eso.
-yo te quiero y te quiero muchísimo hija, pero….las cosas son como son.
-bueno, —dijo Lita—el único que falta eres tu hijo. Dámelas, dame las llaves de tu auto Hector.
-ten, —dijo entregándoselas—entiendo. Oigan tíos, no castiguen a los muchachos por favor. Ellos no tuvieron la culpa de nada.
-tienes razón Héctor, —dijo Luna entrando con Artemis—la culpa la tuvo nuestra hija. Según escuché, todo lo que hicieron lo hicieron por ella. ¿No es así?
-señora Luna, no, —dijo Héctor levantándose y mirándolos—por favor no. No castigue a Diana. Nosotros actuamos por nuestra cuenta y ella no tuvo nada que ver.
-en ese caso, —dijo Haruka entrando—les tengo la solución. Una semana de entrenamiento intensivo para todos, incluida Diana.
Todos estuvieron de acuerdo con Haruka; incluso Luna que nunca quiso que su hija estuviera en esos entrenamientos tan duros. Después de castigar a sus hijos y charlar brevemente, todos se fueron. Rini fue a su habitación molesta con su madre.
Pero mientras ella se encerraba enojada en su cuarto Darien le decía a su esposa….
-perdóname Serena por favor y ahora lo veo. Tú también quieres muchísimo a nuestra hija y lo haces mejor que yo. Lo siento, déjame dormir a tu lado, ¿sí? Odio dormir sin ti.
-está bien. —Respondió sonriéndole y tomándole la mano—vamos, vamos a ver cómo te disculpas conmigo amor.
Él, muy sonriente esta vez, entró con ella para disculparse como mejor sabia.
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-.-
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Tres largos meses pasaron. Cumpliendo con sus castigos y haciendo todo lo que sus padres habían querido, todo había vuelto a la normalidad. Aun con todo el tiempo que había pasado y de que Serena interviniera por ellos, Darien no aceptaba a Helios como novio de Rini, ni siquiera quería conocerlo. Sin que su papa le dejara otra opción, ella se veía con él a escondidas.
Héctor se mudó con Helios a poco tiempo después de lo que había pasado. Aunque su madre le insistió muchísimo para que no se fuera, él igual lo hizo. Viviendo con Helios hacia más de dos meses, vivía muy cómodo en ese lugar. Usando estrategias y engaños para que sus padres no supieran nada, llevaba a Diana para amarla intensamente; a lo cual ella accedía con gusto desde luego. Cuando estaban solos en aquella humilde pero cómoda habitación, se amaban sin descanso, sin parar.
Por otro lado estaban Kate y Michael; ellos cada día se querían más. Pero aunque se querían y se deseaban, habían decidido esperar. Michael le dijo que él quería que su primera vez fuera muy especial y estaba preparando una sorpresa para ella. Aprovechando que estaba próximo su cumpleaños, le daría una sorpresa muy especial.
Ese día era muy especial pues era el cumpleaños de Rini; pero no era un cumpleaños cualquiera. Ella cumpliría dieciocho años ese día y eso la tenia feliz.
-muy buenos días mama, papa. ¿Cómo están?
-hola hija, muy bien. ¿Y tú? ¿Estás muy contentan mi amor? —Dijo Serena y luego la abrazo— ¡feliz cumpleaños princesa!
-feliz cumpleaños mi niña.
Dijo su padre sumándose al abrazo.
-¿Cómo quieres que los celebremos?
-no papa, —dijo aburrida—mejor no. Voy a salir un rato. Nos vemos más tarde.
-¿aprovechando las vacaciones al máximo ah hija?—dijo su madre sonriente—no llegues muy tarde mi amor.
Mientras ella se iba, ellos se sentaban a platicar en el jardín. Ese día había un bello día de sol. Darien muy asombrado mientras se sentaban, preguntó por qué su hija no quería celebrar sus cumpleaños. Serena con la sonrisa que la caracterizaba dijo…
-¿Por qué va a ser? Por ti. ¿No recuerdas lo que pasó?
-ay pero que delicadas son. ¿Solo por eso no los quiere celebrar?
-a ver mi rey, recapitulemos un poquito, ¿quieres? ¿Quién fue el que sacó a esos muchachos esa noche como un ogro?
-yo.
-¿Quién no contento con apagar la música, reventar las bombas y echarlos a todos, llamó a sus padres al día siguiente para quejarse por los daños?
-yo.
-¿entonces? ¿Qué es lo que te asombra mi amor?—dijo riendo—Después de eso Rini dijo que nunca ni jamás celebraría un cumpleaños aquí. ¿Ya se te olvido?
-pero que radical es mi hija, —dijo sonriendo— ¿a quién habrá salido?
-ah no, a ti. —dijo sonriendo y tomándole la mano—Ella tiene tú mismo mal carácter. Eso me preocupa amor.
Mientras ellos bromeaban, los chicos salian del apartamento rumbo a la universidad. Ellos que tenían un calendario diferente, aun no salian a vacaciones.
En el auto y de camino para la universidad Héctor dijo…
-oye, ¿ya llamaste a mi primita a darle el feliz cumpleaños?
-¡¿Cómo?!—Exclamó asustado— ¿el cumpleaños de mi princesa es hoy? ¿Por qué no me dijo?
-ay… ahí está pintada la loquita de mi prima. Quien sabe como los va a celebrar porque el año pasado fue en la casa de mi tía Mina con los muchachos. Tengo que llamarla y preguntarle que se le ocurrió este año.
-¿Cómo así Héctor? ¿No los va a celebrar en el palacio?
-¡no, ni de riesgos ¡—dijo muerto de risa—Rini ni loca hace eso. Después de lo que le hizo el tío Darien hace dos años, ni loca. Ella prefiere no celebrar nada a hacer una fiesta en el palacio. Es que tú no sabes, mi tío Darien es insoportable. La única que se lo aguanta; dicho por el mismo, es la tía Serena.
-ay Héctor, —dijo llegando a la universidad— ¿y ahora qué hago? ¿Qué le regalo a mi princesa ah? De haberlo sabido antes… ¿tu porque no me dijiste?
-creí que ella lo había hecho. —Dijo bajando del auto—Pero tu fresco, mi prima no necesita un súper regalo. Ella no es de ese tipo de chicas y con que sea un detalle basta. Recuerda que ella siempre lo ha tenido todo. O sea que lo que sea que le des, debe ser algo especial. Algo que solo tú le puedas dar.
-¡no pues, gracias por tu ayuda!—dijo irónico—ahora si me siento mucho mejor.
-Héctor, —dijo una hermosa y voluptuosa peli negra—necesito hablar contigo.
-¡Akisuki!—dijo con ojos como platos y asustados— ¿Qué estás haciendo aquí?
-con permiso Héctor, señorita. Nos vemos más tarde amigo.
Dijo Helios dejándolos solos.
Esa hermosa muchacha había sido la última novia de Héctor; había sido alguien importante para él. Héctor la había querido mucho pero cuando ella lo dejo por irse con un muchacho con una mejor posición económica, partió su corazón. Por eso verla solo le traía malos recuerdos. Ella que en una época si lo quiso pero su ambición fue más fuerte, iba a buscarlo porque una amiga suya le había dicho que él se había convertido en el nuevo dueño del restaurante de su mama. Cuando Héctor se fue de la casa, Lita habló con el abogado de Taiki para pasarle su restaurante a su hijo. Ella quería protegerlo de alguna forma.
-¿Qué quieres Akisuki? ¿A qué has vuelto? ¿Te dejó el francés multimillonario?
-Héctor, —dijo la muchacha de ojos oscuros—yo siempre te he querido, yo te amo Héctor.
-¡ja! No me hagas reír Akisuki. Mejor, ¿Por qué no te vas? Yo tengo novia y no quiero que le vayan con chismes por tu culpa.
-ah sí, una amiga me dijo que estabas saliendo con una niña tonta y desabrida.
-esa niña tonta y desabrida como tú le dices, —dijo quitándosele con brusquedad—me ama y mucho. Déjame decirte que aunque no es tu asunto, yo también la amo a ella. Así que déjame en paz y no vuelvas, no quiero volver a verte por favor.
-Héctor, estas confundido. Te voy a demostrar que tú todavía me amas.
Ella lo tomó por sorpresa y lo besó. Le dio un apasionado beso prendiéndose con fuerza de su rostro. Para desgracia de Héctor, Diana lo había visto. Ella que había ido a llevarle un detalle aprovechando que estaba en vacaciones de la escuela, quedo devastada por lo que vio. Héctor que pudo verla cuando se soltó de esa linda chica, corrió hasta donde estaba su novia.
-Diana, Diana mi amor, las cosas no son así. Déjame explicarte.
-muy bien, —dijo muy seria y con una bolsa en la mano—te escucho. Soy toda oídos Héctor.
