Capítulo 14
Con las manos cruzadas y conteniendo las lagrimas por lo que había visto, estaba esperando una explicación de parte del hombre al que no solo le había entregado su cuerpo por primera vez hacia algún tiempo, sino su corazón.
Mientras ella esperaba una explicación y esa odiosa muchahca miraba la escena muy sonriente, Kate dijo en su auto junto a Rini y los demás….
-oigan, ¿Qué será que pasa? Héctor se ve muy asustado.
-oye amor, ¿esa no es Akisuki?
Preguntó Michael a su lado.
-¡sí!—dijo Rini preocupada— ¡esa es! Ah pobre Diana, se debe estar muriendo. Vamos por ella.
-no Rini, —dijo Kate muy seria—esperémosla aquí.
Mientras que el pobre Héctor decia….
-Diana, mi amor, ella y yo no somos nada.
-dime algo Hector, —preguntó muy seria— ¿esa es Akisuki verdad? ¿Tu ex novia?
-sí pero como bien lo dijiste es mi ex novia, ex novia. Ella y yo ya no somos nada hace mucho tiempo mi amor.
-¿ah no? ¿Entonces por qué acaba de besarte Héctor? No mejor dicho, ¿Por qué se estaban besando?
-¡no, yo no la besé! ven, ven Akisuki. Dile, dile a mi novia la verdad.
-¿con que esta es tu novia?—dijo mirándola de arriba abajo y solo por hacerle la maldad a Héctor dijo muy sonriente… —mira nena, lo siento por ti pero Héctor es un mentiroso porque Él y yo, nos hemos estado viendo esta última semana. Me suplicó tanto que nos viéramos que no me pude resistir. Lo siento, no sabía que tenía novia. Lo siento por ti.
-ya veo, —dijo con el rostro agachado y dejando salir una lagrima—entiendo. Adiós Héctor. Tú y yo hemos terminado. No debiste haber jugado con mis sentimientos de esta forma pero eso me pasa. Todos me lo advirtieron, debí haberles hecho caso.
-¡no! ¡No Diana! ¡Ella está mintiendo! yo nunca he estado con ella yo te amo Diana, te amo. No te vayas—dijo tomándola por el brazo.
-suéltame Héctor que no te quiero volver a ver en mi vida. ¡¿Cómo pudiste?! ¿Cómo pudiste jugar así conmigo ah? Que ser tan malvado y perverso eres Héctor. ¿Qué mal te hice? Lo único que yo hice fue quererte y así me pagas. Al menos hubieras tenido la decencia de terminar conmigo. De haberme dicho la verdad, por mas dolorosa que fuera.
-pero mi amor…-dijo lleno de angustia—nada, nada de lo que ella dijo es verdad. Espera no te vayas, déjame explicarte.
-no me digas así y ya no hay nada que explicar. Ella ya lo dijo todo. Adiós.
Ella con paso firme y tratando de contener las lagrimas, subió al auto de Kate. Triste y herida por creer que el muchacho que ella amaba la había engañado de esa forma tan cruel, le pidió a Kate que arrancara el auto. Kate, algo sorprendida y desconcertada de ver a Diana en ese estado, arrancó inmediatamente Diana se lo pidió.
Héctor que estaba que no lo calentaba ni el sol de la ira que tenía, le dijo a aquella maldadosa muchacha….
-agradece que eres mujer Akisuki, no te quiero volver a ver en mi vida.
-pero Héctor, —dijo acercándosele—si te hice un favor. Esa muchacha es muy poca cosa para ti. Tú debes estar es con alguien como yo.
-¿Cómo tú? ¿con alguien capaz de hacer lo que hizo? Olvídate. ¿Por qué? ¡¿Por qué demonios le dijiste eso a mi novia?! ¡Tú sabes que eso no es verdad!
-porque te quiero para mí. Además, ¿Cómo te atreves a rechazarme? Tienes que estar loco.
-no, loco estaba cuando creí que te amaba. Si por tu culpa Diana no vuelve conmigo Akisuki, es mejor que no te vuelva a ver, ¡¿has entendido?! Adiós y si, una vez más me has fregado. No sé por qué no te quedaste donde estabas. Allá estabas mejor.
Mientras que en el auto de Kate…
-no pero, ¿Qué fue lo que pasó Diana?
-que…que…-dijo sin poder dejar de llorar mientras Kate se estacionaba—Héctor me engañó con esa muchacha. Según ella, se han estado viendo hace una semana.
-¿será verdad?—dijo Rini mientras la abrazaba en la parte de atrás del auto— es que tu no conoces a esa idiota Diana, es muy mala. Nosotros nos cansamos de decirle a Héctor que no se metiera con ella. A esa tonta no se le puede creer nada.
-¡¿Qué quieres Hector?!—dijo Kate contestando su celular—No, no te la voy a pasar. Porque no Héctor, porque no. ¡¿Cómo pudiste ah?! Y todavía con esa, ¡estúpida!—exclamó muy enojada—pero eso no es lo que dice Diana. Te veo mal primo, te veo mal. Fuimos a la universidad porque Diana quería verte antes de irnos a festejar el cumpleaños de Rini a…
-no Kate, —dijo Diana aun llorando—no le digas nada por favor, no quiero que vaya. No quiero verlo.
-¿escuchaste tonto? No te quiere ver, entonces ni modo. Nos vemos luego. Es el colmo contigo primo. Creíamos que te habías enamorado de Diana y por eso te dijimos hasta el cansancio que no fueras a jugar con ella. Pues todo lo que dices tendremos que comprobarlo y mientras tanto adiós. Nos vemos después.
Kate muy enojada colgó el teléfono y se lo pasó a Michael (que estaba sentado a su lado) para que lo guardara en su bolso. Él lo guardo en su bolsa y continuaron su camino. Iban de camino para Elisión.
Rini había hablado con Hotaru el día anterior para pasar su cumpleaños con ella; pues lo último que quería, era pasarlo en el palacio. Alistando una maleta con traje de baño y algo de ropa, había salido muy sonriente de su casa esa mañana. Invitó a Diana después de pedirle permiso a Luna porque no quería estar sola, quería celebrarlo con sus amigos más cercanos, casi que su familia. Luna que estaba feliz por las buenas calificaciones de Diana, la dejó ir muy sonriente.
Rini todo se imaginó menos que Diana iba a estar tan triste ese día. Pensó que lo mejor era no haber ido a la universidad esa mañana. Así se habría evitado ver a su amiga tan triste y tan dolida.
En otra parte mientras los muchachos viajaban…
-Héctor, ¿Qué fue lo que pasó? Cálmate por favor.
-Helios, necesito que me hagas un favor, llama a Rini. Llámala y pregúntale para donde van. Necesito hablar con Diana, necesito saber dónde está.
-¿es por culpa de esa muchacha tan bonita verdad? ¿Fue por eso?
-sí, ¡esa desgraciada! le dijo un poco de mentiras a mi niña. Ella terminó conmigo porque la tonta esa me besó y Diana vio cuando ella me besó. Lo peor no fue eso, sino lo que le dijo.
-¿Qué fue lo que le dijo?
-que disque yo estaba con ella hacía una semana ah, ¿puedes creerlo? Si tu mejor que nadie sabe que yo he estado es estudiando para los parciales finales. ¡esa maldita!
-bueno, cálmate y no digas nada. Voy a llamar a Rini.
Helios llamó a Rini para darle el feliz cumpleaños y averiguar a dónde irían a celebrar su cumpleaños pero no lo consiguió. Rini que era tan hábil o más que Héctor le dijo a su novio….
-¿sí o no Héctor está ahí contigo?
-si así es.
-no vayas a decir nada Helios, dile que yo estoy enojada contigo por no saber de mi cumpleaños y que no te quiero ver. Diana está muy deprimida y lo último que necesita es que Héctor se aparezca por Elisión a molestarla con sus mentiras.
-pero mi amor no te enojes conmigo, yo no sabía de tu cumpleaños.
-eso, así mi amor. Así me gusta mi amor. —Dijo sonriendo—Has ido aprendiendo. Nos vemos esta noche en Elisión, te espero mi amor.
-¡espera Rini, no me cuelgues!
Siguiéndole el juego a su novia para que ella no se enojara con él, no dijo nada cuando Héctor le preguntó. A Helios le daba pesar ver a su amigo tan triste y preocupado sin saber que hacer pero, no quería meterse en un problema con su novia por ayudarlo; además como Héctor tenía tan mala fama por lo que había sido en el pasado, nadie le creía. Totalmente deprimido y aburrido, no quiso volver a clases y se fue.
Una hora y media pasada ya en Elisión…
-¡hola muchachos! Qué bueno que vinieron.
-¡hola amiga!—dijo Rini abrazándola—si, tú sabes que yo en mi casa no me quedo ni loca.
-¿y los demás?—preguntó Hotaru confundida— ¿supongo que llegan en la noche verdad Rini?
-eh…-dijo mirando a Diana—solo Helios amiga. Lo que pasó fue que…
-Héctor y yo terminamos hoy Hotaru.
-¡ay no Diana! —Dijo abrazándola—lo siento mucho. No ven, tienes que distraerte.
Hotaru las invitó a seguir al palacio muy amablemente. Ellos tomaron sus maletas y siguieron a Hotaru hasta un largo pasillo lleno de puertas. El palacio era inmenso y muy lujoso, era una fortuna para Hotaru porque prácticamente vivían solos ahí. Sus suegros viajaban mucho y casi nunca estaban.
Después de instalarlos en sus habitaciones, fue a dar instrucciones a las personas que le ayudaban con todo lo del palacio para atender a sus amigos.
Mientras ella hacia todo esto, Kate estaba…
-Michael amor, ¿me ayudas?
-claro. —dijo levantándose de la cama de un brinco—Oh Kate, no me hagas este tipo de cosas.
-¿Cuáles?
Preguntó inocentemente.
-esto, —dijo besando su hombro después de anudar su bikini—torturarme con la belleza de tu piel. Es demasiado para mí. Es muy, muy difícil, —dijo dándole otro beso—resistirse.
-entonces no lo hagas. —Dijo girándose frente a él—No lo hagas más y ven. Ven y bésame amor.
Ella empezó a besarlo y su beso era intenso, muy apasionado. Michael que se moría por ella, lo recibió con la misma pasión con la que ella se lo estaba dando. Abrazándola y subiendo sus delicadas manos por su espalda mientras ella lo besaba, se estaba excitando rápidamente. Intensificando el ritmo de sus caricias empezó a entrelazar su lengua con la suya.
Estaban sumergidos en la pasión del momento y disfrutando de lo que sus cuerpos producían cuando estaban juntos cuando…
-oigan muchachos, vamos.
-sí, si prima, —respondió Kate acelerada—ya salimos.
-qué bueno que nos interrumpió bombón. —dijo Michael muy sonrojado al igual que ella—No hubiera podido resistirme y quiero que cuando esto pase, sea algo muy especial para ambos.
-lo será. Lo será porque será contigo mi amor. Te amo Mich, te amo.
-y yo a ti nena, —dijo tomándola de la mano para salir—yo a ti también te amo bombón.
Habiendo sido un momento muy especial para ambos porque era la primera vez que se decían esas cortas palabras que encerraban tanto significado, salieron a compartir con los demás un rato agradable.
Todos se estaban divirtiendo mucho en la gran piscina del palacio menos Diana. Ella se quedó en una de las mesas con parasol tomando. Tratando de ahogar su pena en licor, solo podía pensar en él. En todas las cosas que habían vivido juntos y de lo mucho que le dolía su supuesto engaño.
En otro lado….
-Héctor, Héctor mi amor ¿Qué te pasó? ¿Qué tienes?
-madrina, —dijo entrando a la casa y abrazándola—Diana, Diana me dejó. Terminó conmigo y no me quiere volver a ver.
-¿Qué le hiciste Héctor?—dijo ella invitándolo a sentarse y en un bello conjunto de pantalón y blusa de maternidad—Mira que todos sabemos que ella te adora y si te dejo, fue porque algo le hiciste mi amor. Te dijimos hasta el cansancio que no fueras a jugar con ella Héctor. Ella no es como esa bandida de Akisuki.
-fue precisamente por culpa de ella madrina.
Dijo sentándose.
-por culpa de esa ¡maldita! Mi niña me dejó. Me dejó madrina y esto me está matando.
-ya, ya mi amor—lo abrazó—se resolverá, todo tiene solución mi amor. Ya lo veras.
Mientras Mina consentía a su desconsolado y guapo ahijado, Serena estaba en su casa revisando unos documentos. Estaba muy concentrada trabajando cuando llegó Darien.
Él le pregunto por su hija a lo cual ella contestó…
-se fue para Elisión con todos los muchachos a celebrar sus cumpleaños y es probable que llegue mañana.
-¿Qué fue lo que dijiste Serena? ¿Y con permiso de quien?
-lo que oíste mi amor. —Dijo levantándose—Yo le di permiso. Ella me lo pidió ayer y no le iba a decir que no a mi niña. Ella se esforzó mucho para graduarse con buenas calificaciones y se merecía un premio. No quiero que la vayas a llamar a molestarla Darien, ¿entendido?
-ok, ok mi reina pero voy a mandar a Para-Para y a Cere-Cere para que vayan a vigilarla.
-nada de vigilancia Darien. —dijo tomándolo de la mano y saliendo con él—No seas cansón y deja a la niña tranquila. Es su cumpleaños. Mejor salgamos tú y yo a hacer algo divertido. Estoy aburrida y quiero salir.
-aun queda trabajo por hacer mi reina.
-ay no mi amor, no seas así. Pídele a Luna y a Artemis que se encarguen de todo y vámonos. Vámonos de pinta como cuando éramos adolescentes, ¿te acuerdas?
-uy si, claro que me acuerdo mi reina. —Dijo sonriendo y abrazándola— ah pues sí, vámonos. Voy a ir a hablar con Artemis para que se encargue de todo y nos vamos. ¿te parece?
-muy bien, entonces te espero en la habitación.
Serena fue a su habitación a alistar un bolso para salir a pasear con su amor cuando sonó el teléfono. Ella lo contestó y se sorprendió al escuchar que era Mina.
Después de saludarse afectuosamente escuchó que le dijo….
-Serena amiga, ¿tú sabes en donde está Rini? La estoy llamando para darle el feliz cumpleaños y no me contesta, ¿sabes en donde pueda estar?
-ah sí amiga, ella está en Elisión. Se fue a celebrar sus cumpleaños con todos los muchachos allá. Imagino que se van a divertir mucho y yo planeo hacer lo mismo hoy. —Dijo muy sonriente—Si quieres llama a Hotaru, seguro te la pasa.
-ah bueno, —dijo mientras Héctor escuchaba—entonces voy a llamar a Hotaru. Nos vemos amiga, que te diviertas mucho.
Y Mina cuando colgó, Héctor preguntó muy ansioso….
-¿están en Elisión?
-sí, eso me dijo Serena mi amor. ¿Qué vas a hacer Héctor?
-¿pues qué mas madrina? Irme ya mismo para allá. Yo necesito hablar con Diana y explicarle que…
-¿explicarle qué? Si no tienes pruebas de lo que estás diciendo no te va a creer nada. Lo que tienes que hacer es irte para tu casa y pensar como demostrarle con hechos, que tú le estás diciendo la verdad mi amor. No hagas más tonterías Héctor, por favor.
-no te alteres madrina, —dijo preocupado—le puede hacer daño a la bebe. Recuerda lo que dijo la tía Amy y es mejor evitar. ¿Quieres que me quede contigo hasta que llegue mi padrino?
-si con eso evito que te metas en más problemas, entonces sí. Ven, ayúdame a ir a mi habitación. Me gustaría acostarme.
-claro, claro. —dijo apoyando uno de sus brazos en sus hombros—Gracias madrina y tienes toda la razón. Necesito demostrarle a Diana que yo no hice nada malo.
.
.
Llegó la noche y Helios llegó a Elisión pero no llegó solo, llegó con músicos. Contratando un grupo de músicos cuando estuvo en su reino y comprando un ramo de bellas flores, se fue muy contento a celebrar junto a ella.
En la puerta del palacio y pidiéndoles que cantaran una canción para ella, dijo muy contento….
-¡feliz cumpleaños mi princesa!
-¡Helios!—exclamó muy contenta y saliendo junto a los demás— están hermosas mi amor, ¡me encantan! Muchas gracias por los músicos y por todo corazón.
-no es nada mi amor pero este no es tu regalo.
-¿ah no? entonces cual es.
-te lo doy más tarde mi amor, cuando estemos solitos.
Los músicos cantaron unas cuantas canciones antes de irse. Luego Helios les pagó el resto del dinero y los despidió. Volvió con su novia al palacio para seguir divirtiéndose en compañía de ella y los demás que estaban muy alegres pero no, no todo era alegría. Todos estaban muy contentos menos Diana, ella estaba deshecha y estaba tan deprimida la pobre, que pronto estuvo ebria. No había hecho nada más que tomar desde que habían llegado. Sentada en una de las mesas y muy aburrida, veía con dolor como todos los demás estaban disfrutando muy contentos.
-Diana amiga, no tomes más. Con tomar así no te vas a sentir mejor.
-déjame, déjame Rini. —Dijo algo perdida y con la botella en la mano—Este sabor me recuerda a él. A ese maldito infeliz que rompió mi corazón y jugó con mis sentimientos. Como quisiera odiarlo de una vez. Como quisiera arrancarlo para siempre de mi corazón.
En la improvisada pista y mientras bailaba con su novio, Kate dijo cuando la vio…
-ay no, pobrecita Diana. Ella en verdad quiere al tonto ese. Es el colmo con Héctor. ¿Por qué le hizo esto a Diana ah? Yo creí que la quería mi amor.
-pero bombón, yo sí creo que la quiere. Héctor ha hecho muchas cosas por ella y además cuando hablábamos de ella, se veía muy contento y enamorado.
-en fin…eso ya lo resolverán ellos. ¿no vamos mi amor? es algo tarde y ya sabes lo que dijo mama.
-bueno si, vámonos.
Ellos fueron con sus amigos y despidiéndose, finalmente se fueron para su casa. Aunque ya era algo tarde, preferían evitarse problemas con sus papas.
Hotaru siguió bailando con su esposo muy animada, mientras que Rini y Helios fueron con Diana para tratar de animarla y que dejara de tomar.
Completamente perdida se levantó de la mesa y con la botella en la mano, dijo con voz entrecortada….
-oigan niñas. ¿Cuál es la canción más hiriente para dedicarle a alguien que odias?
-hmmm yo diría que: "rata de dos patas" ¿y tu Rini?—dijo Hotaru yendo con ellos y del brazo de su esposo.
-lo mismo. —dijo riendo—Pero Hotaru, esa canción es muy cruel. Te pasas amiga.
-¿la tienes Hotaru?
-sí. No sé porque tengo una canción tan fea como esa pero si la tengo. ¿para que la quieres?
-porque necesito llamar a alguien y dedicársela.
Mientras Rini le daba su celular para que llamara, Hotaru ponía la canción. Siendo pasada la media noche, ella lo llamó.
Héctor, feliz de escuchar su voz al fin, le preguntó asustado….
-Diana mi amor, ¡¿tu estas tomando?!
-no solo estoy tomando tonto, infiel y miserable, —dijo riendo—estoy completamente ebria y todo es por tu culpa Héctor. Tú acabaste conmigo pero, ¿sabes qué? ¡Gracias! Son infelices como tú los que nos enseñan que la vida no es color de rosa. No quiero volver a hacer nunca jamás la misma estúpida e ingenua de siempre.
-no, no, no me digas eso mi amor. No lo digas que me matas dulzura. Yo te amo Diana y no sé cómo voy a hacer pero te voy a demostrar que yo no te he engañado ni jamás lo haría.
-te llamo para dedicarte una canción. Es una canción perfecta para alguien tan cínico como tú. Espero te identifiques y te guste mucho…mi amor.
Ella acercó más el celular hacia el equipo de sonido para que él pudiera escuchar. Algo sonriente al igual que los demás, escuchaban la canción que decía….
….Rata de dos patas, te estoy hablando a ti
porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito
comparado contigo, se queda muy chiquito….
Maldita sanguijuela, maldita cucaracha…
que infectas donde picas, que hieres y que matas….
Esa letra que era tan hiriente, estaba destrozando al pobre Héctor. Él que había jugado con tantas mujeres en el pasado, se sentía arrepentido de haberlo hecho. Ahora entendía. Entendía por medio de la mujer que lo había amado tan intensamente hacia muy poco, lo que era sufrir por amor.
Cuando la canción, cuando la malvada canción término al fin, él le dijo antes de colgar…
-Diana, perdóname por favor. Aunque yo no te he engañado como tú crees, si es cierto que le hice daño a muchas mujeres que no se lo merecían y todo por culpa de la maldita de Akisuki. Ella rompió mi corazón así como ahora estas tu y yo lo único que quería era que los demás pagaran por mi dolor. No tomes más mi amor y nunca olvides que yo te amo. Te amo Diana y siempre lo hare.
-ojala todo eso fuera cierto. —dijo llorando esta vez—No sabes cómo te extraño maldita sanguijuela, no sabes cómo te amo maldita cucaracha y no sabes cómo me gustaría empezar a odiarte muy pronto. Adiós Héctor, que duermas. Bueno…si es que ella te deja dormir.
-Diana…
Ella le tiró el teléfono. Desolada, dolida y muy triste, rompió en llanto. Al verla tan mal Rini y Hotaru la llevaron a la habitación para que pudiera dormir y descansar. Ella que estaba cansada de llorar y había bebido tanto, se quedo dormida casi al instante. Aunque ambas se sentían mal por ella cerraron su puerta y volvieron con sus parejas. Como ya era algo tarde de la noche, apagaron la música y se fueron a dormir.
Entrando de la mano con su novio a la que había sido su habitación por tantos años, él le pidió que se sentara y luego dijo sacando una pequeña bolsa roja de su chaqueta y entregándosela….
-toma mi amor. Feliz cumpleaños y este si es mi regalo. Ábrelo. Quiero saber si te gusta.
-ay Helios, —dijo sonriendo mientras lo abría—no te hubieras molestado mi amor. Con la serenata y las flores era suficiente mi vida.
-no, nada es suficiente para mi princesa. Dime, ¿te gusta?
-Helios amor, ¡esta hermosa! ¿Me la pones? Pero dime algo amor, ¿Qué es?
-mi amor, esta cadena la mande a hacer especialmente para ti. El cristal que cuelga de ella, —dijo mientras terminaba de ponérsela y se hacía frente a ella—es algo muy especial para mí. Un día me perdí en un bosque con mi hermano. Él, por tratar de calmarme porque yo estaba llorando y era muy pequeño, tomo este cristal y utilizando la luz del sol, empezó a crear esos lindos colores sobre el agua. Me entretuve tanto jugando con él que para la hora que llegaron los de la guardia del palacio a rescatarnos, yo ya no me quería ir. Por eso lo conserve durante todos estos años. Quería dárselo a alguien y que también pudiera sonreír como algún día lo hice yo.
-ay Helios, —dijo llena de ternura y dándole un abrazo—lo voy a cuidar con mi vida mi amor, ¡gracias! Es hermoso, me encanta. Oye amor, ¿en verdad soy tan especial para ti?
-sí, lo eres. No te digo que te amo porque llevamos poco tiempo y no sé si me creerías. Pero si te puedo decir con toda seguridad, que te quiero. Que te quiero mucho y que eres muy especial e importante para mi Rini.
-yo también te quiero Helios y te quiero mucho. —Dijo acostándose en la cama—Ven, ven y te lo demuestro mi amor.
Mas que complacido por ver la entrega y el amor en sus bellos ojos, se desprendiendo de su ropa lentamente para luego empezar con ella.
En estos cuantos meses que llevaban haciendo el amor, habían aprendido a conocerse muy bien a ese nivel. Helios sabía lo que a ella le gustaba y lo que no. Por eso como él sabía que a ella le gustaba que él fuera suave, muy suave con ella, empezó a besar su cuerpo con mucha lentitud mientras la desvestía. Cuando la tuvo completamente desnuda y a su merced, disfrutó de cada centímetro de su suave y hermosa piel. Yendo desde sus labios, pasando por su cuello hasta llegar al objeto de su más intenso placer, su sexo, estaba muy emocionado por lo que estaban a punto de hacer. Habiéndola humedecido bastante por breves minutos, hizo lo que más le gustaba hacer en el mundo, perderse en su amor.
Introduciéndose en ella lentamente, le escuchó decir en un tímido susurro…
-oh Helios si….mas….
-¿mas? ¿Más qué?—dijo muy sonriente y sin parar— ¿Qué más quieres?
-mas….mas fuerte mi amor, oh si….
Sin dejar de embestirla y besar con amor sus labios, hizo lo que le había pedido. Sobre ella y completamente excitado y enamorado, siguió embistiéndola sin piedad.
Pasados veinte minutos de besos, caricias intensas por todo el cuerpo y sudor, él le dijo saliendo de ella y acostándose en la cama….
-ven amor, sube.
Rini obedeció. Con ojos perdidos por toda la excitación que recorría su delicado y bien formado cuerpo, se subió sobre él. Helios volvió a hundirse en ella y ayudándola a mantener el equilibrio, hizo que ella apoyara sus manos con las de él. Rini con el cabello rosa completamente suelto y desordenado de tanto movimiento, empezó a moverse a un ritmo lento.
Fue lento al inicio pero después se volvió acelerado cuando el nalgueó su trasero y le dijo muy excitado…
-oh mi princesa ya, ya no puedo aguantarlo más, ¿tú ya?
-oh si…-dijo mientras apoyaba todo su cuerpo sobre el de él y sus manos aun seguían entrelazadas—ya, ya mi amor. Muévete más…
Helios se movió fuerte bajo ella al tiempo que ella también lo hizo sobre él. Con movimientos fuertes y acelerados, ambos llegaron al mismo tiempo a un maravilloso y extenso orgasmo. Con sus manos aun entrelazadas y su cuerpo temblando de emoción, se quedaron inmóviles por unos instantes.
Cuando ella levantó su rostro, él separó su cabello que no lo dejaba verla y le dijo con amor….
-oh Rini, eres increíble princesa. Me das tanto amor y tanto placer.
-y tú a mí, —dijo dándole un beso antes de salir—y tu a mi amor. Ya vuelvo, voy al baño.
Mientras ella iba al baño y se limpiaba usando tan solo aquel reciente regalo que le había encantado y la hacia sonreír de alegría, él se vestía y la esperaba ansioso en la cama para dormir abrazado a ella. Aunque quería decirle en ese instante que la amaba con locura, se contuvo. Quería darle tiempo y darse tiempo también para que cuando eso pasara fuera muy especial.
En otro lugar muy lejos, estaba Héctor. Totalmente desolado y triste por aquella horrible dedicación, se quedo pensando. Pensaba que tal vez estaba pagando con Diana todo el dolor que había causado. Fue muy mujeriego y salía con muchas. Y mientras ellas se ilusionaban con él, él solo las utilizaba. Por eso arrepentido de lo que había hecho, empezó a llamar a aquellas muchachas a las que el había lastimado tanto. Pensaba que si al menos se disculpaba con ellas, era algo. Sin importar lo tarde que era, lo hizo. Algunas lo perdonaron y otras solo se reían de escucharlo sufrir, no las juzgaba pues sentía que en parte se lo merecía.
Ya al otro día para no abusar de su suerte, Rini se levantó temprano y arregló maleta. Después de arreglarse en la habitación con su novio, salió muy contenta a desayunar.
-muy buenos días cuñado, amiga. ¿Cómo durmieron anoche?
-ay cuñada, —dijo Helios riendo—tu sabes muy bien como. Tú también, ¿o no?
-oh si, —dijo dándole la mano a su esposo—yo siempre duermo muy bien.
-oigan muchachos, ¿se van? Aún es muy temprano.
Dijo Damián bebiendo su jugo.
-si cuñadito, aunque mi papa no me haya llamado ni me haya molestado, es mejor no abusar de su buen genio. —dijo riendo y tomando asiento.
-disculpen, —dijo Diana sentándose—buenos días.
-hola muñeca ¿Cómo te sientes?
-de la patada. —Dijo llevándose una mano a la cabeza— ¿Qué pasó anoche? No recuerdo nada.
-¿es en serio Diana? ¿No te acuerdas?
-no Rini, te digo que no. ¿Pues qué pasó? ¿Hice algo malo?
-¿le decimos muchachos?—preguntó Hotaru con una linda sonrisa— ¿ustedes que dicen?
-ah Hotaru, déjalo así. —dijo Rini riendo—Ya se enterara en el camino.
-tranquila nena, ya te traen unos analgésicos y algo de tomar. No te preocupes, todo se resolverá. Siempre es así.
Terminando su desayuno mientras Diana tomaba sus analgésicos, hablaban muy contentos sobre la coronación de Damián. Los padres de Damián estaban cansados y querían retirarse. Por eso aprovechando que él y su esposa eran una pareja tan solida y joven, decidieron pasarles el mandato de su reino. Muy tranquilos sabiendo que quedaba en buenas manos, programaron la celebración para dentro de tres meses. Como la fiesta que pensaban dar después de la coronación iba a ser muy grande, debían tener tiempo para planear todo.
Mientras tanto en la ciudad….
-¿Qué hacemos hoy amor?
-hmmm, no sé mi amor, lo que tú quieras.
-¿Qué tal si invitamos a Rei y a Nicolás a ir a la playa? Hoy es un lindo día de sol, podríamos ir con los muchachos. ¿Qué dices mi amor?
-me parece genial. —dijo Taiki levantándose de la mesa— ¡Kate! ¡Kate hija! ¡Alista traje de baño!
-¿Cómo?
Preguntó al salir de la habitación.
-¿vamos a salir?
-sí, arregla todo. Voy a ir a invitar a Rei y a los demás.
-¡sí! no tardo mama. Anda, anda, ve mama.
-ya, ya, ya voy.
Amy que por cosas misteriosas de la vida tenía el día libre ese día, fue a invitar a sus amigos para salir. Ellos más que complacidos con la idea, aceptaron encantados. A Rei se le ocurrió invitar a Mina que sabía que le encantaba el mar y broncearse. Sin hablar mucho arreglaron sus maletas y se fueron. Michael se fue con Kate en su auto; ellos cada día se querían más. Debía ser porque como habían sido amigos tanto tiempo, no era difícil pasar de la amistad al amor.
Ya en la playa mientras ellos nadaban en el mar y Kate usaba su poder para crear olas y surfear con su novio, sus padres hablaban en la orilla y tomanban el sol.
-entonces, ¿Héctor y Diana terminaron Mina? ¿Cuándo pasó todo eso?
-ayer Rei. —Dijo usando unos lindos lentes—Mi ahijado estaba súper triste. Me dio un dolor verlo así… como me gustaría poder ayudarlo.
-oye, oye, ¿Cómo así?—preguntó Lita que apenas llegaba— ¿Qué mi hijo y su novia terminaron? ¿Por qué?
-según entendí, fue por la tal Akisuki esa. Según mi ahijado, esa muchachita le dijo un poco de mentiras a Diana y por eso ella lo dejó.
-¡ah! pero es yo me canse de decirle que no se metiera con esa muchachita Mina. —decía Lita enojada y sentándose con ellas— Me cae al hígado la tonta esa.
-ay amigas, pobre Diana. A mí me dio la impresión de que ella lo quiere mucho, bueno eso fue lo que me pareció la vez que los vi juntos cuando celebramos su cumpleaños.
Ellos hablaban pero no contaban con…
-partida de consentidores. ¿Qué hacen por acá? Nosotros huyendo de ustedes y ustedes detrás de nosotros. —dijo Darien con su esposa.
-ah no amigo, —dijo Andrew—nosotros acabamos de llegar. ¿Qué haces tú por aquí? ¿Qué hace de paseo el obseso del control y amargado más insoportable de todo Tokio de Cristal?
-oye, oye, –dijo Serena—no me le digas así a mi gruñoncito. Él solo vino porque yo se lo pedí. Por nada más.
Dijo riendo junto a los demás.
-¿y tu hija Serena?—preguntó Rei mientras tomaba el sol y su esposo le aplicaba bloqueador— ¿Dónde está? Se me hizo raro ver a mi hijo y a Kate sin ellos. Bueno, ya sabemos que Héctor está arrastrando las cadenas del dolor por Diana…
-¡oye!—dijeron Mina y Lita al mismo tiempo.
-…pero, ¿y Rini? ¿Por qué no vino con ustedes?
Darien y Serena se unieron a su charla. Mientras Darien se iba con los esposos de nuestras justicieras a beber algo, ellas se quedaron platicando un poco. Los que aprovecharon este momento fueron Michael y Kate. Ellos que estaban en el mar y se estaban divirtiendo mucho, se pusieron serios cuando quedaron muy abrazados en el agua.
-Kate mi amor te amo, te amo mi hermoso bombón.
-oh Mich, —dijo mientras él la abrazaba bajo el agua—no, no hagas eso.
-¿Qué? ¿Qué estoy haciendo nena?
-eso, —dijo algo sonrojada—no uses tu poder así. Sabes lo que me produce y mis papas y lo tuyos están aquí.
-ah pero, ¿no se siente mejor el agua así? Está muy caliente. —Dijo acercándosele al oído—Como tu mi amor.
-¡ah Michael, qué carajo! Tú me obligaste.
Dijo y tomándolo fuertemente del rostro, lo besó.
Su beso era intenso, algo bastante intenso para ser tan público. Michael que sabía lo que le estaba produciendo porque él también lo sentía, paro de besarla porque le dio pena. En cambio se abrazó muy fuertemente a ella y aun transmitiéndole esa poderosa energía que se mezclaba con la suya, le escuchó decir….
-maldita sea Michael, no más. Me estoy sintiendo muy extraña, no me tortures más.
-ummm mi amor, - intensificó su energía— ¿te gusta verdad?
-oh sí, pero no, no lo hagas más. No quiero llegar en frente de todos aquí.
-oh mi fiera hermosa, ¿en verdad estas tan caliente? ¿No puedes esperar hasta mañana que es tu cumpleaños mi amor?
-entonces para, para y suéltame si quieres que espere.
-con mucho gusto. —dijo con una enorme sonrisa y mirándola—Ven, vamos a hacer otro tipo de cosas. Estas muy roja.
-¡cállate Michael!
Dijo riendo.
-no me vuelvas a hacer eso, ¿entendiste? No al menos sino pretendes terminar con lo que empiezas.
-oh mi dulce y hermosa fiera, no te enojes mi amor. Mejor ven, vamos a tomar algo con ese grupo de chismosas. Tal vez ya sepan algo de Diana y Héctor, ¿no crees?
-si, tal vez. Vamos.
Mientras ellos pasaban un día muy alegre como la buena familia que eran y Rini volvía al palacio en compañía de Helios y Diana, Héctor estaba en su cama mirando una foto de su amor. Torturándose con el dolor de su recuerdo, sufría amargamente por no estar a su lado. Con la ilusión de volver a verla muy pronto, se quedó dormido y abrazado a su foto.
