Viernes, 24 de abril de 2015.

Buenos días, tardes o noches tengan todas ustedes. El día de hoy traigo actualización y espero que les guste.

Perdonen mi falta de efusividad pero bueno, como les he contado a algunas de ustedes… este mes no ha sido mi mes y cada día me pasa algo peor. Ayer se me terminó de romper el corazón porque descubrí que la persona que me acosaba y que prácticamente me sacó de la otra página, era una a la que yo consideraba mi amiga. Me dijo por inbox que siempre me había odiado y que solo fingió ser mi amiga. Eso me destruyó y me hizo sentir como una pobre idiota. Por eso desde hoy le echare llave a mi corazón y cambiare. Ya no seré amable con todas las personas, al parecer no vale la pena. Creo que di por sentado que todas las que somos moonies somos de buen corazón pero bueno, me equivoque. Estoy pagando mi error pero eso es lo bueno de los errores, uno generalmente aprende algo de ellos.

Muchas gracias a las que leen, se los agradezco.


Capítulo 16

Pasaron más de dos meses y Diana aun no perdonaba a Héctor. Sin importar lo mucho que lo amara ella no le creía nada. Héctor que no pudo conseguir ninguna prueba que demostrara que él no había hecho nada malo, mantenía muy ansioso. Cuando un hombre como lo era el apuesto y sexy rubio tiene relaciones regularmente y después no vuelve a tener, se acumula mucha energía. Héctor que la buscaba y le suplicaba que volviera con él, no conseguía que le creyera ni mucho menos su perdón.

Ese día Serena fue a recoger a Diana a la escuela en compañía de Rini. Ella quería llevarlas de compras para la celebración que tendrían en Elisión por la coronación de Damián. Le pidió permiso a Luna la cual aceptó encantada porque estaba cansada de ver a su hija tan deprimida.

Ya en la escuela y aun en la camioneta….

-¿Quién es ese muchacho tan guapo que esta con Diana mi amor?

-hmmm, no me acuerdo mama. ¿Cómo es que se llama? ¡Ah ya me acorde! Se llama Alan y llegó el año pasado de Estados Unidos. Es muy inteligente y atento.

-uy, pero se ve como interesado en Diana. —Dijo sonriendo— ¿será que son…?

-no mama. —dijo Rini bajando del auto—Diana todavía quiere mucho al tonto de Héctor, eso se le nota a lo lejos. Ya vuelvo mama, voy por ella.

Mientras Rini iba por ella para ir de compras junto a su madre, no muy lejos de ahí Héctor veía con ira la escena. Al apuesto peli negro que estaba junto a Diana, se le notaba de lejos que le gustaba. Su atracción fue más evidente cuando tomó su mano para besarla caballerosamente, Héctor sonrió feliz cuando ella rechazó el gesto. Ella muy decentemente le dio la mano en señal de apretón formal.

-Diana es mía idiota, no te atrevas a volver a tocarla porque te mato infeliz.

Molesto, arrancó el auto y se fue para el palacio pues ese día tendría entrenamiento. Mientras este enojado y bello rubio se iba a entrenar junto a los demás, Serena estaba llegando la tienda de Setsuna. Para su sorpresa ella estaba ahí ese día.

-¡Setsuna! Que milagro verte.

-¡Neo reina Serena! ¿Cómo esta? ¿A qué debo el honor de su visita a mi humilde local?

-que modesta eres Setsuna—dijo Serena sonriendo junto a las chicas—si tu marca de ropa es una de las mejores del país "plut fantasees" es muy difícil conseguir una cita contigo eh, mira que llame varias veces.

-qué pena con usted reina. Tome asiento y dígame, ¿ en que le puedo ayudar?

-ay amiga, necesito tres vestidos muy lindos para una fiesta.

-¿será de casualidad la coronación del esposo de Hotaru reina?

-sí, ¡esa misma! —Dijo riendo— ¿y tú como sabes eso Setsuna?

-mírelo usted misma.

Dijo señalando la tienda.

-todas están como locas buscando traje. La verdad ya no doy abasto reina.

Después de platicar un poco más Setsuna le pidió a una de las chicas que trabajaba con ella en la tienda, que trajeras los mejores y más exclusivos diseños que ella tenía en su bodega. Empezaron a medírselos cuando…

-¿Qué tal se me ve este Diana? ¿Te gusta?

-es precioso Rini, a ti todo se te ve muy bien. Tú eres una princesa y además eres hermosa.

-espera, espera, —dijo una linda castaña— ¿Diana? ¿De casualidad eres Diana Moon? ¿La ex novia de Héctor?

-sí, si soy yo. Disculpa pero, ¿nos conocemos? ¿O eres otra de sus nuevas conquistas?

-no, no nena. Ven y te sientas, tengo algo que contarte y mostrarte.

Esta linda chica que había salido con Hector hacia más de un año, se llamaba Sora. Ella fue una de las chicas que Hector llamo aquella noche para disculparse, ella que fue una de las pocas que lo perdono quería hacer algo por él.

Flash back….

-¿Héctor? ¿Héctor Furuhata? ¿Por qué me llamas a esta hora a mi casa? ¿Qué quieres?

-Sora, llamo a pedirte perdón—dijo muy triste—tu eres una buena chica y no te merecías que yo jugara con tus sentimientos. Mi novia me dejo hoy y todo por culpa de Akisuki. ¿Te acuerdas de ella?

-claro, como no me voy a acordar de esa infeliz. Si por su culpa tú eres lo que eres Hector. ¿Sabes? Te voy a contar un secreto. Lo que una mujer mas valora en el mundo es la sinceridad y el respeto, así que agradezco que no importa si fue más tarde que temprano, hayas llamado a disculparte conmigo. No te deseé ni te deseo ningún mal Héctor, ojala tu novia vuelva contigo. De verdad siento mucho que estés sufriendo.

-gracias Sora, no sabes cómo te lo agradezco. Lo que más deseo en el mundo es que Diana me perdone y vuelva conmigo, de nuevo gracias. Y una última vez, perdóname.

-ok no hay problema, mucha suerte.

Fin flash back….

-lo sabia ¡lo sabia!—dijo una enojada Rini—Esa maldita mujer. ¿Lo ves Diana? Pobre de mí primo.

-¿entonces ella estaba con ellos esa semana?

-si nena. Yo salí con mis amigas a tomarnos algo ese día para celebrar el grado de una amiga y nos la encontramos ahí. Como tomamos tantas fotos esa noche, mira, —dijo mostrándole el celular—ella estaba muy contenta con esos muchachos. Una de mis amigas le escuchó decir que ella solo había besado a Héctor para que tú lo dejaras, solo lo hizo por maldad.

-ay no, pobrecito de mi Héctor. Me voy. —Dijo levantándose—Tengo que hablar con él. Muchas gracias Sora, no sabes cómo te agradezco todo lo que me dijiste y me mostraste.

-no es nada nena. —Dijo levantándose con un vestido en la mano—él es un buen tipo; sé que tu le has hecho mucho bien. Ojala resuelvan sus problemas. Adiós nena. Adiós Rini, nos vemos en la fiesta niñas.

-adiós Sora y, ¡gracias!

Mientras que en el gimnasio del palacio….

-¡relámpagos explosivos!

-¡Héctor!—dijo Haruka esquivando su ataque que por poco le da— ¿Qué te pasa? Pudiste haberme herido gravemente.

-¿seguimos?—dijo empapado en sudor y en posición de ataque.

-no, yo contigo no lucho mas. Me gustaba más cuando mantenías todo debilucho y enclenque, tienes mucha energía muchacho. Ve a darle veinte vueltas al gimnasio trotando. ¡Ya!

-sí, sí, —dijo aburrido y de mal genio—ya voy.

-Kate, Michael, ¡a luchar!

Ellos que cada día se conocían mas, en todo los aspectos, se estaban divirtiendo mucho con ese entrenamiento. Kate ya no odiaba tanto ir a los entrenamientos, sobre todo cuando le tocaba luchar con él. Ellos simulando practicar un intenso combate, jugaban con su poder.

-Mich…que tramposo eres.

-y bien que te gusta, ¿verdad bombón?—dijo tras ella y con una mano en su espalda tocándola brevemente en su sudada espalda.

-oh si…

Dijo quedando frente a él.

-pero….estamos entrenando. ¡niebla espesa!

-no importa la cortina que crees para escapar de mi amor, —dijo esta vez frente a ella y robándole un beso—siempre te voy a encontrar.

-¿pero qué demonios hacen ustedes dos?—preguntó Haruka molesta—ah…. ¡se me había olvidado! Es cierto que ustedes son novios, no más entrenamiento ustedes dos juntos. Kate a la bicicleta, Michael a las pesas. ¡ya!

-si señora. —contestaron al mismo tiempo y sonriendo.

Ellos reían pero Diana decía mientras entraba…

-¡Héctor!—dijo Diana entrando al gimnasio—Héctor amor, ¿podemos hablar?

-¡Diana!

Dijo feliz, corriendo hacia ella y cargándola.

-¿Qué haces aquí? ¿Me perdonaste?

-¡sí!—dijo feliz mientras él la rodeaba con sus brazos—Te amo, te amo mi amor. Me entere de todo y perdóname por favor. Yo no sabía que…

Héctor que estaba feliz de que ella lo mirara con amor y de tenerla entre sus brazos, la tenía sostenida por la cintura y sin importarle nada, la besó frente a todos.

Él, muy emocionado y aun cargándola dijo saliendo…

-adiós, nos vemos luego chicos.

-¡¿adónde demonios crees que vas Héctor?!—Dijo Haruka enojada y con una toalla en la mano—El entrenamiento no ha acabado.

-me voy Haruka y ni tu ni nadie va a impedir que me vaya. Adiós, luego me castigas todo lo que se te antoje pero me voy.

Saliendo con ella cargada frente a él y dándole un beso, se fue del gimnasio. Kate y Michael reían muy picaros porque sabían lo que iban a ir a hacer; ellos planeaban hacer lo mismo después de su entrenamiento.

Héctor la llevó a su auto y acelerando rápidamente, salió de ahí con ella. Aunque el camino se le hizo eterno, llegó al apartamento que compartía con Helios. Helios no estaba ese día porque había salido a Elisión a ayudar con algo a los preparativos de la gran fiesta.

Ya en el apartamento y completamente solos….

-oh Diana mi amor, te he extrañado tanto. Tanto mi cielo, te amo. Te amo.

-y yo a ti Héctor, —dijo mientras él la besaba con ferocidad y desvestía—y yo a ti.

-ven, ven y te bañas conmigo, ¿sí?

-sí, si mi amor, —dijo ya solo en ropa interior—vamos.

Héctor volvió a cargarla y entrando al baño con las piernas de su amor enrolladas en su cintura, entró para (mientras se daba un refrescante baño), amarla como hacía mucho no lo hacía. La bajó y cuando lo hizo, ella empezó a desnudarlo con rapidez. Quitó su sudada camisa y la tiró lejos; al mismo tiempo que le quitaba la sudadera negra.

Dejándolo solo en bóxers negros ajustados y viendo su excitación, bajo una mano por su marcado pecho, y dijo descendiéndola lentamente….

-¿me has extrañado mucho mi amor?

-¿no se nota mi vida?—dijo poniendo una mano sobre la mano inquieta de su amor—si, te he extrañado y mucho. No he estado con nadie más, no puedo. No quiero.

Ella bajo su mano y llegó hasta su miembro. Acariciándolo sobre el interior lo escuchaba bramar de placer. Ella que lo amaba y también estaba deseosa de perderse entre sus brazos, lo desnudó completamente. Acariciándolo de forma urgente y apasionadamente, se pegó más a su cuerpo. Héctor que no lo aguantaba más, empezó a besarla aceleradamente mientras la empujaba a la ducha. Abriendo la ducha de agua tibia, se abrazó mas al bello cuerpo de la mujer que amaba y que lo había hecho sufrir tanto. Pero en ese momento al estar entre sus brazos, al sentir sus besos, sus caricias y su amor, era inmensamente feliz.

-¿no te seguiste inyectando, verdad mi amor?

-¿para qué?—dijo sonriente—El único hombre que me lo ha hecho eres tú y si ya no estaba contigo… ¿Qué sentido tenía?

-haces bien en decirlo. —Dijo apoyándola contra la pared del baño—Eres mía y solo mía Diana. Mía y solo mía para siempre mi amor, no te preocupes. No lo hare adentro.

-¡ah….!—gimió fuerte y se apretó de sus hombros cuando lo sintió adentro—oh si…más mi amor….mas…

Héctor empezó a embestirla con mucha intensidad y fuerza. Besando aceleradamente su cuello sin descanso, la subía mas para poder deleitarse con el espectáculo que eran sus senos desnudos. No cerró los ojos en todo el momento en el que le estuvo haciendo el amor, le gustaba ver sus gestos, escuchar sus gemidos y sentir su humedad sobre la suya.

En un momento de pura pasión y amor, le dijo….

-abre, abre tus ojos mi dulzura y mírame.

-te veo Héctor. —Dijo viéndolo fijamente a esos bellos ojos verdes lujuriosos— ¿Qué quieres?

-dime que me amas mientras te corres, ¡dímelo!

-te amo mi amor…te amo Héctor, te amo con locura y —dijo viéndolo fijamente—ya, ya mi amor…contrólate…

-tranquila y hazlo. —Pidió mientras se lo hacía más fuerte—Dámelo…

Ella cerró sus ojos, gimiendo su nombre y pidiendo por más, llegó a un extraordinario orgasmo. Sin dudas el sexo de reconciliación es de los mejores, mas si se está con la persona que se ama.

Aunque a él le costó muchísimo trabajo contenerse, lo hizo. Por mas difícil que fuera de creer el estaba controlado y feliz, feliz de tenerla y de poder hacerle de todo toda esa tarde.

-oh, oh mi amor, ¿no estarás cansada verdad?

-no porque aun faltas tú. —Dijo sonriente mientras él la bañaba— ¿será que Helios tiene amor?

-no sé pero ve a mi habitación y yo voy y busco, ¿sí?

-ummm si, como me gusta cuando haces esa carita de ternura y ruego. —dijo ella tomando una toalla y saliendo—No tardes amor, allá te espero.

-oh eso no lo dudes nena, no lo dudes ni por un momento.

Dijo mientras enrollaba una toalla en su cintura y salía.

El salió y con mucha prisa, fue a la habitación de Helios a buscar por condones. Para su fortuna y alivio, encontró dos. Volviendo con prontitud a la habitación para seguir amándola, la encontró en la cama cubierta con la toalla y con los ojos cerrados.

Se sentó a su lado y quedando frente a su rostro la beso con amor y le dijo muy sonriente….

-no me importaría si solo te viera dormir dulzura, yo te amo. Te amo de todas las formas que pueda tenerte, te amo y te extrañe tanto mi amor.

-oh Héctor… —dijo acariciando su hermoso rostro—yo también te amo, siempre lo he hecho. Pero amor, ¿Qué clase de novia seria si no te doy gusto? ¿Imagino que aun estas muy excitado?—dijo bajando su mano para quitarle la toalla— ¿verdad?

-cuando estoy contigo siempre mi amor, —dijo subiéndose sobre ella—siempre…

Él le quito la toalla con lentitud y secándola bien, empezó a besar todo su cuerpo. Bajando por su pecho y succionando sus senos, pronto estuvo frente a su sexo. Saboreándolo brevemente como hacía mucho tiempo no lo hacía, la escuchaba gemir de puro placer.

Luego de unos cuantos minutos de hacerlo, se hizo frente a ella y la penetró lentamente. Dejando escapar un prolongado respiro de pura satisfacción le dijo…

-oh, oh mi amor….si…

Se movió sobre ella lentamente al inicio y después de unos cuantos minutos lo hizo más intensamente. Succionando su cuello y acariciando sus piernas, le decía al oído cuanto lo excitaba todo lo que le estaba haciendo. Diana con el rostro rojo y el cabello negro desordenado, halaba su rubio cabello y mordía sus fuertes brazos que sostenían el peso de su cuerpo sobre el de ella.

Arañando un poco su espalda le preguntó muy excitada….

-¿Qué quieres? Pídeme lo que quieras y te lo daré.

-sube. —dijo saliendo de ella y acostándose—Ven amor, ven.

Ella se subió sobre él y el volvió a penetrarla. Apoyada en el pecho de su amor, empezó a moverse de atrás hacia delante sobre él. Como se habían acostumbrado a hacerlo sin condón, casi se les olvida cuando…

-ay, ay amor….

-¡no, no, no, espera nena! —dijo con las manos en su cintura—espera un momento.

Ella salió de él y él se lo puso. Volviendo con ella con mucha urgencia y muy excitado, volvió a acostarse. Ella subió, el levantó su trasero con una mano y se hundió nuevamente.

Pasados tres minutos en ese fuerte vaivén de caderas y caricias intensas, Héctor se concentró e hizo lo que su mama le había enseñado.

-ah…ah amor, ah….mas….hazlo de nuevo. Que rico. ¿Qué es?

-¿te gusta?—dijo sonriendo y agarrado de su trasero— ¿de nuevo?

-oh si, de nuevo….

El siguió excitando su cuerpo con pequeños corrientazos de electricidad y estos eran tan suaves, que en vez de distraerla, le producían mucho placer y gozo.

A los cinco minutos de estar en ese movimiento y de él estarla penetrando y pasándole electricidad por todo el cuerpo, ella le dijo tratando de ahogar sus gritos y gemidos…

-ah….ah….ah… ah amor, ah…mas….ah….

-no te detengas. —dijo estallando con ella y moviéndose bajo ella—Mas…más duro amor….no pares….

Para Diana fue como si hubiera llegado dos veces al mismo tiempo. Escuchar las palabras de excitación del hombre que ella amaba mientras los dos llegaban, la había excitado mucho. Saber que ella, sus besos, sus caricias y todo su cuerpo podía producir todo eso en un hombre como él, la hacía muy feliz.

Cayendo sobre él con el cabello negro algo húmedo y alborotado, solo tuvo alientos para darle un corto beso en el hombro derecho. Héctor, abrazándose a su cuerpo con ternura, estaba aferrado de su espalda. Estuvo por unos cuantos instantes así. Él se vino con tanta fuerza que creyó que no iba poder abrir los ojos. Si por él hubiera sido, se hubiera dormido así. Estaba muy cómodo bajo ella pero fue ella que con delicadeza salió de él y se acostó a su lado mientras él se lo quitaba y lo enrollaba.

-oh Héctor amor, mi mama me va a matar cuando se entere pero me quiero quedar contigo esta noche.

-durmamos amor. —Dijo abrazándola—Ya veremos cómo resolvemos lo demás. Te amo y no me cansare de repetírtelo nunca, no solo es maravilloso hacerte el amor incansablemente sino que el tenerte a mi lado, —dijo acariciando su rostro mientras lo tenía apoyado sobre su pecho—compensa cualquier sufrimiento.

-también te amo mi amor—dijo subiendo su mano para acariciar su rostro y beso su pecho—tienes razón, tu lo vales todo. Durmamos, ya veremos qué pasa.

Abrazados y muy sonrientes, durmieron esa tarde muy juntos bajo la sabana blanca. En esa habitación que había sido la única testigo de su fuerte amor.

Mientras que en otro lado….

-¡¿Cómo dices Haruka?! ¿Qué Diana se fue con Héctor? ¡¿A dónde?!

-no sé Luna, no sé. —Dijo muy seria—Lo único que te puedo decir fue lo que vi. Héctor la cargó y dándole un beso, salió con ella en brazos del gimnasio. Se fueron hace más de una hora. El tonto este no dijo para donde iban. Solo me dijo que cuando nos volviéramos a ver lo podía castigar todo lo que yo quisiera. ¿puedes creerlo? Que insolente este muchacho. —dijo sonriendo—Así de ansioso estaría y, ¡claro, esa era la razón!

-¡¿de qué demonios hablas Haruka?!

-¿Cómo? ¿Tú no sabes?—preguntó la rubia levantando una ceja—pensé que sabias.

-no, ella no sabe Haruka—dijo Serena entrando al salón en donde ellas estaban—deja Haruka, hablo con Luna.

-como digas reina. —dijo sonriente—Menos mal mi niña ya se caso, así hubiera sido con el tonto ese de Damián, mejor. Ya no tengo este tipo de problemas. Hasta luego, nos vemos.

Luna más confundida que antes, se sentó cuando Serena se lo pidió. Serena empezó a contarle todo. Trataba de suavizar cada cosa que le decía para que ella lo tomara con la mayor tranquilidad posible. Mientras le contaba le daba consejo como su amiga y como profesional que era.

Luna algo sorprendida, pero más dolida por la falta de confianza que su hija le tenía, dijo algo triste….

-¿hace cuanto Serena? dime, ¿hace cuánto que mi hija y su novio…?

-la fecha exacta no la sé pero, ¿recuerdas el paseo de la escuela? Es más o menos por esas fechas. Rini me lo confeso todo cuando la descubrí.

-¿Rini? ¿Qué pasa con Rini?

-ah… es que tú no sabes, Rini ha estado saliendo con Helios desde hace meses. Son novios y se quieren mucho.

-ay Serena, ¿y Darien? ¿Ya lo sabe?

-no y no quiero que le digas por favor. Darien aun no está listo para saber que su hija además de tener novio duerme con él de vez en cuando.

-ay Serena, tu sí que eres tranquila. ¿No te afecta en lo mas mínimo?

-no, me dolería si fuera un maleante o un mal chico que solo quisiera aprovecharse de mi hija pero, Helios no es el caso.

-pero Serena si me permites decírtelo, debes decírselo a Darien. Es horrible ser el último en enterarte de la vida de tus hijos. —lo dijo con dolor—Mira que se lo que se siente.

-lo sé y tienes razón pero, aun no. Estoy tratando de convencerlo poco a poco.

Mientras ellas hablaban ya llegada la noche, Rini estaba en su habitación hablando con Helios. Ella se reía mucho por todo lo que él le contaba.

-¿en serio amor?

-si amor, te digo la verdad. Cuando llegué encontré una ropa en la sala y en la puerta de la habitación de Héctor hay un letrero de no molestar. Ellos aún no despiertan. Hmmm, imagínate, así de intenso habrá sido.

-¿te da mucha envidia mi amor?—dijo Rini mientras acariciaba a Dante y su papa por casualidad escuchaba—Anda, dime.

-sí y mucha, me da mucha envidia. Las mejores noches de mi vida son las que paso contigo. ¿Cuándo podre hablar con tu papa mi princesa?

-ay amor, tu no conoces a mi papa. Es muy gruñón y no creo que acepte nuestra relación. Dame un poco más de tiempo mi amor. Yo también te extraño. Que de buenas ese par. —Dijo riendo—Pero no me quiero ni imaginar cuando Luna se entere amor.

-pues sí, oye amor, ¿Cómo te fue con la compra del vestido?

-ah pues….

-¡Darien Chiba! ¿Qué crees que haces ah?

-¿y tienes el descaro de reclamarme Serena?—dijo tomándola de la mano yendo a la habitación—Ven, tenemos que hablar.

Mientras Darien se alistaba para discutir con Serena, una llamada los interrumpió. Olvidando todo el motivo por esa desconcertante llamada, fueron por Rini y salieron a avisarles a Luna y a Artemis.

Mientras que en otro lado….

-mama, papa, ¿Qué pasa?

-¡es Mina!—dijo Rei con angustia—está en el hospital. Vámonos, vámonos muchachos. Amy acaba de llamarme.

-está bien, está bien mama pero cálmate por favor. Ven, dale las llaves a papa. Maneja tu papa, mama está muy alterada. Yo me voy con Kate en su auto.

Mientras todos iban para el hospital….

-¿Qué? Tranquilízate mama. Si, si, sé dónde es. En un momento vamos para allá. Estoy con Diana mama, cuando llegué al hospital hablamos mama. Tranquila ella estará bien, mi madrina es muy fuerte. Ok, ok, en un momento nos vemos.

Cuando Héctor colgó, Diana preguntó preocupada mientras él se vestía…

-¿Qué pasó mi amor? ¿Qué ocurre?

-mi madrina mi amor. —dijo levantándose y vistiéndose—Al parecer tiene problemas con la bebe. Pero mejor ven, vístete y vámonos dulzura, ¿sí?

-claro, claro. —dijo vistiéndose y luego lo miró muy seria—Ella estará bien, quita esa cara de angustia amor. Tranquilo, apresurémonos y vámonos.


Gracias por haber llegado hasta aquí y debo decirles algo más antes de que continúen con la lectura. Este fic no es crossover pero….pero, yo metí a otros personajes de otra serie. Su aparición no será durante todo el fic y por eso no puse la historia en la categoría crossover.

Por eso desde ya les aviso porque si no les gusta lo crossover, entonces pues pueden abstenerse de leer.

Muchas gracias y de verdad espero les haya gustado y no les haya ofendido.

Hasta pronto. Paz y amor para todos :D