Jueves, 30 de abril de 2015.

Hola, hola mis queridas señoritas y pues :'( jajajaj, no mentiras, hemos llegado al final de esta historia ¡tan, tan! jajajaja. Publico hoy porque mañana como es festivo aqui en mi pais y el señor tenebroso estará aqui todooooo el dia :p jajaja, no podre entrar.

Procedo a publicar los dos últimos capítulos del fic y a agradecerles por su apoyo. Muchas gracias y espero les haya gustado. Un abrazo grande, nos leemos ya en el final.


Capitulo 19

Casi dos horas habían pasado desde que se dio inicio a una especie de torneo entre nuestros valientes y jóvenes guerreros, y aquellos molestos invasores. Teniendo ellos dos de sus guerreros heridos mientras que por el lado de nuestros amigos solo Kate había sido vencida pero ya se había recuperado, siguieron luchando. Antes de que Rini empezara a luchar con la voluptuosa peli negra y la última de ellos, se acercó a Helios que la miraba con angustia y sin consuelo.

-quita esa cara de angustia mi amor, estaré bien. He practicado mucho y tu bien sabes que puedo llegar a ser peligrosa si me lo propongo. ¿Lo recuerdas?

-como se me va a olvidar ese día. —Sonrió levemente—Me dejaste impresionado mi princesa porque además de ser inteligente y extremadamente hermosa, pude ver toda la fortaleza que hay en ti. Cuídate mucho mi princesa y vuelve, vuelve por favor sana y salva te lo pido.

-lo hare mi amor. —Puso su mano para conectarse con la suya—lo hare porque te amo Helios, te amo.

-yo, yo te…

-¡oye, tu, estúpida!—dijo una enojada chica a lo lejos— ¡¿vienes o no?! ¡No tengo todo el día para esperarte princesita!

-no tardare mi amor, te lo prometo. —se alejó y le tiró un beso—Tranquilo, todo estará bien.

-Azumara, ¡pelea! No te vayas a dejar vencer como este par de ineptos—dijo viendo con desprecio a sus dos alumnos mal heridos— ¡¿entendiste?!

-si Kakase, si entendí. ¡No me molestes y déjame luchar tranquila! El señor Zar y su esposa no deben tardar en llegar y este lugar debe estar listo y despejado para cuando ellos lleguen.

Esa temperamental muchacha decía eso y Vegeta decía en la tarima…

-¿escuchaste Kakaroto? ¿Escuchaste lo que dijo esa niña?

-sí pero eso no puede ser Vegeta. —respondió muy tranquilo mientras su esposa lo consentía—Zar está lejos, muy lejos. Tiene que ser un error, si eso es, es un error. Relájate y sigamos viendo que esto cada vez se pone mejor. ¿a poco no es mejor esto que la playa Milk?

-no me hagas empezar Goku. Mira que todavía estoy enojada contigo. Tienes suerte de ser el hombre más fuerte del universo.

-sí, si es cierto mi amor. —dijo dándole un beso—Así es.

En el campo de batalla…

-¡no te vayas a desconcentrar Rini! —Dijo Haruka frente a ella—ellos están bien, tranquila. La barrera de Hotaru es muy fuerte y no podemos dejar salir a estos sujetos de aquí. ¡¿Has entendido?!

-sí, si Haruka, me quedo claro.

Contestó mientras iba hacia donde estaba la enojada muchacha esperándola para según ella, darle una paliza.

-¿con que tu eres la supuesta princesa eh?—dijo viéndola de arriba abajo— ¿Por qué mejor no te vas a tomar el té a tu castillito, tonta? Esto de luchar es para personas fuertes, como mi Haru o yo. Tú me vas a pagar lo que ese, ¡imbécil!—dijo mirando a Michael—le hizo a mi novio.

-ah… ¿con que ese grosero es tu novio? Pues bien merecido se lo tenía, mal educada. Mi primo es muy fuerte y antes agradece. Le pudo ir peor. La que no te va a perdonar ni a ti ni a tus amigos que hayan venido a interrumpir la fiesta de coronación de mi cuñado y mi amiga, soy yo. Prepárate tonta, lucharemos.

-¡Rini! ¡Rini! ¡No!—gritaba Darien desesperado— ¡no la dejes hacer esto Serena!

-si sigues así querido… no vas a poder salir nunca de ahí. Cálmate, todo estará bien.

-¡y todo por tu culpa tonto!—decía mirando a Helios con ira— ¡no te voy a permitir que te le vuelvas a acercar a mi niña! ¡¿Entendiste?!

-¡oye, princesita de quinta! —dijo Azumara riendo y tomando posición de ataque—ven, ¡las debiluchas primero!

-¡como quieras tonta! —Dijo sonriendo y corriendo hacia ella— ¡aaaahhhh….!

Todos veían perplejos como Rini luchaba casi a la par con esa enojada muchacha. Lanzando buenos ataques coordinados y siendo estos muy precisos, había logrado golpearla dos veces haciéndola sangrar.

Rini que también había sido herida en un par de ocasiones, escuchó cuando Haruka le dijo desde lejos….

-¡ten cuidado Rini! ¡Estos tontos son muy tramposos! ¡No te vayas a desconcentrar!

-¡no me desconcentres Haruka!—respondió molesta y aun en posición de defensa— ¡déjame!

-¿lo ves querido? te lo dije. —dijo Serena riendo— Mi hija, para mi desgracia, tiene tú mismo genio. Es igual a ti cuando la hacen enojar mi amor.

-Rini…-suspiraba Helios de angustia—ten cuidado.

-¡deja de estar perdiendo el tiempo Azumara! ¡Pelea!

Azumara, estresada por las palabras de su maestro al igual que Rini, volvió a atacar.

Como ya llevaban un buen rato de estarse dando golpes sin ningún resultado, Azumara se elevó y dijo….

-¡luz cegadora!

-¡barrera de protección lunar!—dijo Rini creando energía a su alrededor para protegerse de su ataque.

Y en donde estaban todos viéndolos luchar Vegeta se levantó de la improvisada tarima y dijo con sorpresa….

-Kakaroto, ese ki es muy parecido al de tu hijo sabandija. No pensé que esa niña fuera tan fuerte.

-pero muchachos, Haruka tiene razón. —Dijo Héctor preocupado— Esos tontos son muy tramposos. Lo mejor es que entremos y ayudemos a nuestra prima.

-sí, yo voy contigo—dijo Michael de la mano de Kate.

-yo también. —dijo Kate que solo tenía una herida en la mano izquierda—No podemos dejar sola a nuestra prima, no podemos.

-Hotaru, nena, rompe la barrera amor porque como ves, ya no es necesario. El combate está por terminar.

-¿seguro mama? Tu sabes cómo es Haruka y…

-hazlo nena. —dijo sonriéndole dulcemente—No podemos dejar a Rini sola en esto. Debemos ayudarla.

-de verdad se están preocupando de más. —Dijo Goku muy sonriente—Esa niña tiene un ki impresionante, como será que Vegeta lo dijo.

-¿ki?—pregunto Serena confundida— ¿Qué es eso?

-señora, —dijo Goku riendo—no sé cómo lo conozcan ustedes aquí pero para nosotros el ki, es la energía que emana una persona. Por ejemplo la suya, la suya y la de su hija, es una energía bastante fuerte. Por eso me interese por venir.

Luego de platicar brevemente, Hotaru que estaba del brazo de su apuesto rey, se separó para hacer lo que su madre le había pedido.

Mientras los muchachos se acercaban a la plataforma para estar atentos a cualquier ataque, Azumara atacó a Rini por sorpresa. Tirándola al suelo y quedando sobre ella la amenazó con dañarle su bello y angelical rostro.

-¡te voy a dañar esa linda carita de princesa que tienes estúpida! y vamos a ver si tu noviecito, te quiere aun siendo fea.

-¡ja! Qué risa me das—levantó su cuerpo y liberándose de ella de una patada que le dio en el pecho…—Helios y yo nos queremos mucho más allá de esas superficialidades. Yo lo amo tal cual es, pero claro, tú qué vas a saber que es amor. Tu solo eres una tonta cabeza hueca.

-¿con que lo quieres mucho entonces?

-si idiota, yo lo amo. Lo amo y no voy a permitir que ni tu ni tus estúpidos amigos, le hagan daño ni a él ni a nadie de su familia. ¡¿Te quedo claro?!

Azumara totalmente poseída por la ira, se le fue encima para atacarla. Expulsando energía al igual que lo hizo Rini, ambas cayeron lejos. La primera en levantarse del suelo fue Azumara. Con ojos llenos de ira le hizo una señal a su maestro y él, usando algo de la magia que su rey le había concedido, creó una daga. Esta la tomó rápidamente y se fue sobre Rini a gran velocidad. Rini planeaba usar su técnica de inmovilización pero….

-¡Helios! ¡Helios mi amor! ¡Mi amor! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué te atravesaste?! ¡Yo podía detener su ataque!

-porque yo…-dijo con la daga enterrada en la espalda—porque yo, te amo Rini….te amo. —luego sonriendo y cayendo sobre ella dijo—Morir en tus brazos es mejor que cualquier cosa. Adiós mi amor….

-¡Helios!—gritó Rini de desesperación y con lágrimas en los ojos mientras los muchachos llegaban con ella— ¡no! ¡No te mueras Helios! ¡Yo te amo!

-¿te duele imbécil?—Preguntó Azumara muy alegre—no te preocupes, lo veras muy pronto en el infierno, estúpida.

-Héctor, Michael, llévenlo con papa. ¡Papa!—dijo levantándose con la mirada perdida y muy oscura—Si lo salvas, si salvas su vida, prometo no volver a verlo jamás. Lo juro. Pero sálvalo, ¡te lo ruego!

Darien que por fin había entendido gracias al sacrificio que Helios hizo por ella que él si la amaba con mucha fuerza, fue liberado de la burbuja que lo contenía. Héctor y Michael llegaron con Helios en brazos y con su cuerpo muy mal herido lo pusieron frente a él.

Mientras Darien lo curaba y Helios respondía muy bien a su energía, Rini decía llena de ira y de frustración…

-¡no te voy a perdonar nunca lo que le hiciste a mi Helios maldita estúpida! ¡Nunca! ¡Te voy a matar a ti y toda esta partida de imbéciles! ¡Te matare!

-¡hija, no! ¡no lo hagas! ¡Helios estará bien! ¡Tranquilízate!

-¡no mama! —Dijo viéndola con una mirada que nunca le había dado antes— ¡con sujetos como estos, no se puede razonar! ¡No hay que tener piedad! Hay que matarlos.

Luego levantó su mano derecha y apuntándola hacia ellos, creo energía para no dejarlos salir.

-¡hija! ¡Hija! ¡No lo hagas!

-¿Qué pasa reina?

-mi hija señor Goku. —Dijo llorando—Mi hija está perdida por la ira y en ese estado, es capaz de matarlos. No, no quiero eso para mi hija. ¡Y todo por tu culpa Darien!

-¿yo? ¿Y yo porque?

-ella heredó este comportamiento de ti. Lo ha visto durante toda su vida. —Dijo llena de angustia— ¡haz algo! ¡Detenla!

Rini se transformó en sailor scout, sacó su báculo y en él empezó concentrar su energía. Ya las cosas habían tomado otro rumbo, ya no era de risa.

Rini completamente cegada por la ira y el dolor de haber visto al hombre que ella amaba morir en sus brazos hacia muy poco, nunca rompía una promesa. Por eso sabia que aunque Helios viviría, ya no podría estar a su lado. Se lo había prometido a su papa y si algo había aprendido de él había sido eso, a tener palabra y mucho más a cumplirla.

Concentrando todo su poder alzó su báculo y dijo llena de ira y sufrimiento….

-¡hasta nunca imbéciles!

-¡Rini, no!

Gritó Serena golpeando la barrera.

-no podemos permitir que esa niña lance ese ataque Vegeta. Ah, ¡ya sé!—dijo poniendo dos dedos sobre su frente—Ahora vuelvo.

-¡Kakaroto! ¡Siempre haciéndome quedar mal! ¡Insecto!

Goku que poseía la habilidad de tele transportarse a donde le diera la gana, llegó con Rini que estaba con su báculo y lista para atacar. Preocupado porque la energía que provenía de ella y se concentraba en ese báculo era muy peligrosa y no solo acabaría con ellos sino también con parte del reino, la miró y le pidió que se tranquilizara.

-tranquilízate niña y mira, —dijo señalando a donde estaba Helios con los demás viendo angustiados—tu novio está bien. No hagas esto. No querrás cargar con su muerte porque créeme, lo sé. Mejor ven y olvida todo esto. ¿quieres que saque a toda esta gente de aquí?

-señor, ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?

-mejor te lo muestro. Yo soy…-dijo transformándose—un súper sayayin. No te preocupes, puedo encargarme de ellos perfectamente.

-¡no! ¡No!

Dijo Kakase asustado.

-este es el sujeto del que hablo el señor Zar. Vámonos. ¡Vámonos ya!

Rini se calmó, bajó su báculo y por una extraña razón que no entendía, se abrazó a ese poderoso y fuerte hombre. Rini que se desconcentró, bajó la guardia y la barrera que había creado para contener a su familia, desapareció.

Goku fue con ella hacia donde estaban todos, pero todos fueron sorprendidos cuando….

-¡Kakase! ¿Qué tal el entrenamiento de mis muchachos?

-te lo dije Kakaroto. —dijo Vegeta yendo junto a él—Sabandija inmunda, ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

-Goku, Vegeta, que sorpresa verlos.

Dijo el atractivo hombre de lentes y capa que había descendido de esa nave.

-no mande a mis muchachos a luchar con ustedes porque no tenía caso. Por eso los mande con ellos. ¿Cómo les fue?

-rey Zar, —dijo Kakase reverenciándose ante él—como puede usted ver, aun les falta entrenamiento.

-tenias que ser tú y tus estupideces Zar—dijo Vegeta riendo—por tu culpa y tus tonterías, se arruino una fiesta.

-¿Cómo dijiste? ¿una fiesta? ¡Haberlo dicho antes!

-a ver, a ver, a ver, —dijo Haruka igual de desconcertada que todos— ¿todo esto se trataba de un entrenamiento? ¡¿Quién demonios es usted y que hace aquí?!

-soy Zar y soy el rey junto a mi esposa Amatista, de un lejano reino. Kakase es el entrenador de mis muchachos y como hemos tenido algunos problemas en mi reino, necesitaba poner a prueba sus destrezas. Veo que necesitan mejorar, no era mi intención dañar una fiesta. Lo siento mucho.

-¡claro!—dijo una hermosa mulata embarazada bajando de la nave—como tú no te pierdes una, ¿verdad mi rey?

-mi reina.

Dijo reverenciándose ante ella con mucha elegancia y veneración.

-no debes levantarte. Recuerda las recomendaciones del médico. Curare a los muchachos y nos vamos. ¿Te parece mi amor?

-no lo puedo creer. —Exclamó Goku con picardía— No has perdido el tiempo, ¿verdad Zar?

-podría decirles lo mismo muchachos.

Respondió alegremente mientras iba con sus soldados.

-¿ustedes se metieron en esta pelea salvajes?

-no, fueron mis sobrinos y mi hija quienes los dejaron en ese estado. —Contestó Serena muy seria y de brazos cruzados—Es una irresponsabilidad de su parte, rey, mandar a sus soldados para simular un ataque de invasión. ¿Qué clase de rey es usted señor?

-Neo reina Serena, —dijo reverenciándose ante ella muy apenado—las leyendas no le hacen merito a su belleza, lo siento. Pero es que reina, solo de esa forma lucharían de verdad. Pero dígame algo, ¿Quién entrenó a sus sobrinos y a su hija? Mis muchachos nunca habían quedado tan heridos. Esto para mi es toda una sorpresa.

-ella.

Contestaron los muchachos señalando a Haruka al mismo tiempo.

-esa demente nos entrena dos veces por semana

-¡tú Kate! deberás incrementar tu entrenamiento. Tu Héctor, quedas libre por una semana; al igual que tu Michael.

-¡qué bien!—chocaron la mano ambos muy alegres.

-pero Haruka… eso no es justo.

-ni modo, eso te ganaste por no tomarte seriamente el entrenamiento Kate. Y tu Rini, la acompañaras. ¡Pudiste habernos lastimado a todos con tu ataque! Tienes que aprender a controlar esa ira, ¡¿entendiste?!

-lo que pensé, es una gran maestra. —dijo Zar riendo— ¿no le interesaría trabajar para mí?

-ah no, —dijo Darien abrazando a su esposa—ella tiene mucho trabajo aquí rey. Recuérdame subirte el sueldo Haruka, muy buen trabajo.

-bueno Goku—dijo su esposa muy seria—vámonos. Prometiste que cuando todo esto acabara me llevarías a la playa. Vámonos ya.

-ay Milk, —dijo palmeando suavemente su hombro—ahora nos vamos.

-¡Kakaroto no!

Gritó Vegeta cuando Milk salió volando.

-¡Milk! ¡Milk!—dijo yendo con ella muy preocupado— ¿estás bien? ¿Te lastimaste mucho?

-¡¿Cuántas veces te he pedido que controles tu fuerza Goku?! ¡¿Ah?! ¡Mira como me dejaste! ¡Es la segunda vez esta semana! ¡Es el colmo contigo, tú….!

Mientras ella lo regañaba y todos miraban, Darien tuvo un ataque de risa como nunca antes lo había tenido. Le parecía insólito e increíble que esa mujer lo gritara y lo regañara de esa forma; mas después de haber visto lo poderoso que era él y su acompañante, no lo podía creer.

Mientras Darien se doblaba de la risa y los soldados de Zar se disculpaban y se despedían de los muchachos ahora recuperados, Helios decía tomado de las manos con Rini….

-te amo mi princesa, te amo. Siempre te voy a amar.

-yo también te amo Helios. —Dijo abrazándose a él sin poder contenerlo—Te amo con toda mi alma.

Y no muy lejos de ellos Serena le decía a Darien…

-mi rey, mira. ¿Es que acaso no puedes entenderlo? Ellos se aman, se aman tanto como nos amamos nosotros. ¿Por qué no les das una oportunidad?

-rey Endimión, mi hijo ama a su hija, eso ya quedo más que demostrado.

-es cierto. —dijo esta vez serio y yendo hacia ellos—Rini, muchacho, lo siento. Me has demostrado muchacho que amas sinceramente a mi hija y les daré un año. Un año para que me demuestren que esto es en serio.

-eso quiere decir rey Endimión que, ¿en un año podría casarme con la princesa?

-eso depende de que pase de aquí a un año. De eso hablaremos luego.

-bueno muchachos, ¿y mi fiesta que?—dijo Damián que tenía un particular sentido del humor— ¡vamos a festejar!

Y a Zar que le gustaba más una fiesta que hacérselo a su esposa, no mentiras, le gustaban las fiestas pero no tanto como hacérselo a esa bella reina por las noches en su planeta…

-¿nos podemos quedar mi reina?

-no Zar, vámonos. Adiós niñas. Fue un gusto conocerlas a todas. Sobre todo a ti Mina.

-¡cuida mucho a tu bebe reina!—dijo Mina alegre— ¡nos vemos!

-ni modo, ustedes ya saben cómo es esto. —Dijo el carismático y travieso rey—Ellas hablan…

-…y nosotros obedecemos. —dijo Darien riendo y con él los demás—Adiós rey y para la próxima, avise. Nos asustó mucho.

-¡lo hare!

Exclamó alegre mientras subía a la nave con los demás.

-¡adiós! ¡Nos veremos después!

Habiendo terminado el combate, ahora venia la mejor parte, la celebración de la coronación de Damián.

Damián, que se moría por divertirse al igual que todos sus amigos y era lo que mejor sabía hacer, pasaría un rato muy agradable en compañía de todos ellos. La verdadera diversión estaba por empezar.