Capítulo 8

La despedida…

Trixie

Me sentí extraña, confusa, no comprendí donde estaba, hasta que…

Lo vi ahí, sentado en una pequeña silla, preocupado, pensando en algo, con la cabeza abajo, se le podía notar su tristeza al instante…

En eso se me ocurrió decirle…

-Hola… ¿sabes en dónde estamos?

El con cara de asustado, de sobresaltado, me dijo…

-Trixie?...uff, que alivio que estas bien…

-Pues sí, como no iba a estarlo.

-Que ya no recuerdas lo que de ocurrió.

-¿Que me ocurrió? Pregunte sin saber a qué se refería, hasta que me mire al espejo.

-Que rayos me pasó…me decía a mí misma. En voz baja y algo mareada.

Y en eso una secuencia de sucesos pasó por mi mente.

Había recordado todo…

Después de eso un dolor de cabeza me dejo algo valida.

Eli rápidamente fue hacia mí, para sostenerme entre sus brazos, mientras que me debilitaba poco a poco.

-Sera mejor que de lleve al hospital. No quisiera que de pusieras aún más peor de lo que estas.

Me decía Elí desesperado, sin saber qué hacer para ayudarme.

Yo le decía que todo estaba bien en mí, que no se debía de preocupar. Pero en eso la suerte no estaba a mi lado. Me empezó a sangrar la nariz demasiado.

En ese momento tan aterrador me desmaye inconscientemente, y me desperté en una camilla del hospital muy débil. Escuchando cada vez más alto las voces que procedían afuera del cuarto donde me encontraba.

Mi abuelo estaba hablando con el doctor, quien le decía que estaba muy mal y que debería de guardar reposo por 2 meses y medio. También le dijo que Elí fue el que me trajo al hospital. Creo que no debió de decirle eso ya que cuando se lo dijo, mi abuelo empezó a vérsele muy enojado de la cara al escuchar que fue un chico quien me trajo.

Cuando empezaron a abrir la puerta no me había dado cuenta que a mi lado estaba Elí ahí sentado en una banquilla, medio dormido o desvelado. Creí que la primera reacción de mi abuela sería la de sacar a patadas a Elí, pero no fue así. Mi abuelito lleno de rabia y enojo mejor se dispuso a golpearlo con un palo que traía para caminar, mientras los doctores detenían a mi abuelo, a Elí le empezaban a doler los fuertes golpes de ese ancianito golpeador de chicos.

Ya cuando todo el show termino, empezaron a hablar muy seriamente.

Señor ella lleva más de 11 años con una enfermedad mortal…

Fue lo que dijo el doctor.

Todos se quedaron paralizados. Mi abuelo, Elí y hasta las enfermeras.

En ese momento mi abuelo me dio un abrazo conmovedor y Elí no me soltaba la mano por ningún motivo, él no quería que me muriera ni mi abuelo quería que eso pasara. Ya que se le puede hacer uno a la vida, en mi caso nada me podrá salvar, pero nunca estaré sola en esto y lo sabía. Contaba con el apoyo de toda mi familia y de mi gran amigo Elí. Así que sí, ese será mi destino. Pero mientras siga aquí estaré siempre a tu lado. Gracias por todo.