Hey!

Sé que hace mucho que no actualizaba, y no me extraña que hubierais poodido pensar que había abandonado el fic, la verdad es que por algún tiempo yo también lo pensé ya que no conseguía enlazar bien las cosas de la forma que yo quería aunque la idea seguía ahí.

Pero hace una par de día de repente se hizo la luz y aquí estoy a las 00:30 de la madrugada escribiendo en un arrebato antes que se me vaya la inspiración.

Sé que este capítulo es demasiado corto, pero es una especie de capítulo puente, por llamarlo de alguna manera. Prometo que mañana os traeré uno mucho más largo.

Nos leemos pronto

-B

Capítulo V

-Señor, la mano negra está aquí. Dice que había sido llamada. ¿La hago pasar? -Preguntó una voz temblorosa. Obviamente sus soldados le temían, no tenían muchas alternativas. Era muy estricto pero los débiles no alcanzan el poder y eso era lo único que le importaba. El poder, el control.

-Hazla pasar.- Dijo con desgana. LA Mano Negra era su mejor operativo. Era justo lo que necesitaba. Una asesina con una técnica perfecta. Nunca fallaba. Pero como todo en esta vida tenía sus debilidades. La suya era la rebeldía. Es cierto, cumplía las misiones, era muy eficiente, pero no se podía ejercer ningún tipo de control sobre ella y eso era peligroso. Para alguien como él, encontrarse con una variable como ella era una complicación, pues sabía que en el momento en que se escapara de su control tendía que eliminarla. Y ese momento se encontraba cada vez más cerca. Su asesina cada vez era más reacia a acatar las órdenes sin hacer preguntas y él sabía que ella tenía un objetivo que no tenía nada que ver con Hydra. Algo que tampoco podía permitir, pero hasta entonces, seguiría sacándole partido.

-Señor, ¿me habías llamado?- Preguntó ella sin esperar a que la dejaran pasar o le dieran órdenes para abrir la boca.

-Tienes una misión. En esa carpeta están los datos. No falles. -Dijo saliendo y dejándola a solas.

Ella se quedó sola en la habitación con una carpeta que contenía la información de su siguiente víctima. En realidad no le gustaba matar, aunque se le daba de lujo. Era lo único para lo que servía, solía recordarse a sí misma. Era el único camino hacia la venganza. La venganza contra aquellos que le había quitado lo único que tenía en el mundo. Pero no era estúpida, sabía que en Hydra le quedaban los días contados y que tarde o temprano se desharían de ella como habían hecho con todos los que como ella, empezaban a sobre salir demasiado, lo que podía atraer atención indeseada y sobre todo, podía ofrecerles una vía de escape y en Hydra no querían eso.

Abrió la carpeta, estaba llena de papeles pero lo primero que llamó su atención fue la foto. Era un chico, algo mayor que ella, pero eso no era lo importante, el chico no tenía ningún rasgo que destacara. Era un chico normal pero su expresión, era de buena persona. Ella más que nadie sabía como de engañosas podían ser las apariencias. De hecho su vida se basaba en eso, la niña perfecta de la familia perfecta en su casa perfecta y con su vida perfecta, pero que diferente era todo cuando se cerraban las puertas. Entonces era el infierno.

Pero aun así, él no parecía peligroso. Dudaba que pudiera incluso herir a una mosca. ¿Por qué se molestaría Hydra en alguien como él? No tenía sentido.

Pero las órdenes eran las órdenes ¿Verdad? Eso era lo que ella hacía. Seguir órdenes, y si las órdenes decían mata al científico ella mataba al científico.

Así que procedió a leer el resto de los datos, dejando el nombre para el final.

Nombre del objetivo: Leopold Fitz