Natasha:
Ya nos encontrábamos camino en Rusia en un avión privado de SHIELD. Esta mañana me sorprendí al notar que el cuerpo de Steve no se encontraba junto al mío, pero al abrir mis ojos vi como él ya tenía todo listo y estaba con una sonrisa de oreja a oreja. Luego de desayunar nos dirigimos rápidamente al aeropuerto, James no dejo de sonreír y saltar en ningún momento.
*En el avión*
-James, sé que estas emocionado por conocer Rusia. Pero debes recordar que papi y yo vamos por trabajo, no son vacaciones. Si?-
-Si mami ya se. Pero veré nieve no?- dijo con una cara de súplica que me costó resistir
-Jaja, claro campeón, tenemos 2 días para conocer el lugar antes de que trabajemos- hablo Steve
-Genial!-
-Y una cosita más cielo. Cuando vallamos al hotel mi nombre será Alice, el de papi Harry y el tuyo Felix. Todos de apellido Lepson. Ok?- dije mirando primero a Steve y luego a James
Ambos asintieron y luego James se quedó dormido en un profundo sueño.
Steve
Nos encontrábamos en el taxi yendo al hotel, James había despertado solo para ver la nieve. Vi como Natasha tenía una mirada melancólica por la ventana, era obvio que estaba recordando lo que había vivido allí.
Al llegar al hotel vi que era grande y muy lujoso. (Gracias María) pensé. Al llegar a la recepción Natasha fue la única que hablo ya que ni yo y mucho menos James sabíamos ruso.
- привет комната для lepson пожалуйста (hola habitación para los Lepson por favor)-
- Это ваш ключ, вам понравится (esta es su llave que lo disfruten)- dijo la recepcionista rubia de ojos cafes, para luego darle una llave a Nat.
- спасибо (gracias)-
La chica rubia dejo de mirar a Natasha para enfocar los ojos en mí y sonreír, yo trate de desviar la mirada pero entonces sentí los labios de mi pelirroja sobre los míos. Sabía lo que quería hacer: marcar territorio. Y lo había logrado, ya que la recepcionista había llevado su cara hacia unos papeles que estaban sobre el escritorio. La habitación era hermosa y muy grande: un cuarto con una cama pequeña para James, otro con una grande para mi esposa y yo; 2 baños y un pequeño living con TV y sillones. SHIELD nos debía amar mucho.
Luego de que todos nos refresquemos y demás, decidimos salir a cenar, James dijo que prefería ir caminando que en taxi así podría jugar con la nieve. Y así lo hicimos, caminamos unas 9 cuadras hasta un restaurant algo viejo pero muy pintoresco que Nat había recomendado. La comida estuvo deliciosa y nos la pasamos todo el rato charlando y riendo. Por más que fuera una misión y no vacaciones, sé que James la estaba pasando de maravilla al igual que Natasha y yo.
Natasha
Estábamos yendo de vuelta al hotel, James tenía una mano agarrada a mí y la otra a Steve mientras saltaba y caía en la nieve. Esto me sorprendió bastante el no acostumbraba a quedarse despierto hasta tan tarde. Faltaban 5 cuadras para llegar y ya eran las 12 de la noche, por las calles pasaban unos pocos autos que alumbraban el nevado camino. Todo parecía tranquilo cuando James cayo desmayado al suelo, me asuste tanto que apenas vi que se aflojaba de su agarre grite, junto con Steve
-JAMES!-
Ambos nos íbamos a agachar para ver qué le había pasado cuando fue Steve el que cayó de rodillas a la nieve con sus ojos cerrados, me gire y luego sentí sueño, sentí la nieve fría en mi cuerpo y como todo se ponía negro.
Desperté al sentir el frio suelo y gran olor a humedad, estaba en una habitación oscura con algunos espacios con luz; para cuando me gire a mi derecha lo vi a Steve a unos metros de mí en la misma posición que yo. A pesar de la oscuridad sus ojos azules resaltaban.
-Nat-dijo con la voz algo ronca-estas bien? Estas herida?-
-estoy bien, que paso?- dije y trate de moverme fue entonces cuando me di cuenta que mis brazos y piernas estaban atados a una especie de grandes esposas de metal agarradas a la pared
-recién desperté- me dijo- no intentes zafarte, ya pobre y solo te lastima
- Y JAMES?- grite eufórica
-NO LO SE! cálmate Nat por favor. Él debe... tiene que estar bien-
-Cómo quieres que me calme si mi hijo esta desmayado en alguna celda de este lugar?- dije. Estaba muy preocupada James era lo mejor de mi vida junto con Steve, si algo les pasaba jamás me lo perdonaría.
Steve iba a decir algo cuando la chica de nuestra misión, Petrova, entro. Yo quedé sorprendida y al ver la cara de Steve vi que él estaba igual.
-Donde está mi hijo?- grito Steve. Nina solo se giró hacia el para darle una abofeteada en la cara y luego una patada en el estómago.
-NO! Basta- dije al ver que este ponía cara de dolor
-No me reconoces Natalia- me dijo, entonces al escuchar su voz entendí, ella no era Nina no había ninguna. Ella era Yelena. Yelena Belova
La mujer se sacó la peluca y pude ver su largo cabello rubio y tiro los anteojos lejos dejando así sus grandes y celestes ojos a la vista.
-Donde está mi hijo Yelena?- escupí
-Quien? El pequeño rubio? El está… bien, creo. Por ahí lo tengo.- miro a Steve y sonrió- no elijes mal Romanov-
-No se quien mierda eres pero te digo que traigas a mi hijo ahora o si no te…- pero Steve no puedo continuar
- O QUE?- grito Belova- sabes en verdad yo no planee todo esto pero me uní al equipo cuando dijeron que podría torturarte Romanov- sonrió
Entonces 5 hombres muy musculosos vestidos de negro entraron y miraron a Yelena esperando una orden
-Llévenla al otro cuarto y déjenla ahí- ordeno
Inmediatamente los hombre me sacaron la esposas para ponerme otras más chicas y ajustadas trate de moverme un poco pero era inútil me tenían muy agarrada.
-NO! LLEVENME A MI! ESTUPIDOS!- gritaba Steve mientras sacaba todas su fuerzas para intentar zafarse- NO LA TOQUEN! IDIOTAS! NO LA TOQUEN!-
Pero yo ya estaba fuera y los gritos de Steve habían desaparecido.
Los matones me arrastraron hacia otra habitación no muy lejos de la que me encontraba, al igual que la otra esta era fría y el olor a la humedad se hacía notar. Me llevaron hasta el fondo de la habitación donde se encontraba una pequeña camilla metálica con esposas en la parte de pies y brazos. Como era de esperarse me tiraron bruscamente en ella para luego sujetarme, las esposas me estaban lastimando. Los matones se fueron, no sin antes darle un recorrido con los ojos a mi cuerpo y sonreír. Yelena entro con una sonrisa enorme en el rostro. Me dieron ganas de matarla pero no podía, apenas me movia. Me sentía débil y derrotada, mi mayor enemiga me tenía como siempre había querido tenerme, para ella, yo era su juguete.
-Esto va a estar bueno- dijo acercándose poco a poco hacia mi
-Lo dudo. Pero no me interesa, solo quiero ver a mi hijo-
-Estoy intrigada Natalia. Primero porque tú al igual que yo eres estéril. Y segundo, como es que la mayor asesina de todos los tiempos quiere ver a su hijo?-
-Nada de eso te importa. DIME DONDE ESTA JAMES AHORA- le grite y trate de moverme lo mas que pude fue inútil solo recibí una bofetada de parte de la rubia
-Eso ahora no importa. Hay que divertirse, no crees?-
Entonces Yelena saco una macana como la de los policías. Yo la mire y sonreí
-Esa es tu diversión, golpearme hasta verme morir?- le dije de manera burlona
-No te confundas mi querida Natalia.-
No me había precipitado a que debajo del mango del arma se encontraba un botón, el cual Yelena apretó. La macana lanzo un par de chispa y cambio su color a un negro más eléctrico. Tarde en comprender de que se trataba, cuando ella levanto mi remera hasta donde comenzaba a verse mi sujetador, y estampo con todas su fuerzas la macana sobre mi estómago. En mi vida sentir dolor era algo casual, pero lo que sentía en ese momento era uno de los peores. No solo fue el gran golpe en mi estómago, sino también que la macana estaba cargada de forma eléctrica. lo que me hizo sacar un gran grito de dolor al sentir como quemaba mi piel. Yelena sonrió y repitió la acción otras 4 veces, yo trataba de contener los gritos pero era imposible. Podía olor mi piel algo quemada y seguro ensangrentada. Estaba débil, mis ojos se cerraban solos, y quería dejarlos así. Pero tenía que ser fuerte, debía salir de allí con Steve y con James. Pero entonces Yelena volvió a golpear, en el mismo lugar donde había sido antes. Yo volví a gritar, ya cuando se detuvo la vi parada frente a mi sonriendo, yo ya no emitía sonido alguno. Ella hizo un par de señas para el lado de la puerta, y sentí como mis pies y manos se relajaban al no sentir las fuertes empozas. Los matones me sujetaron de los brazos y volvieron a arrastrarme a donde se encontraba Steve.
