Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Me esta empezando a gustar este par juntos TwT
Para Kotomi, porque es un fic que te prometí (L
Para Ravie, por disfrutar cada una de mis historias y comentarlas, lo aprecio un montón uvu
Advertencias: Ninguna
Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.
Gracias.
"Me gusta porque es como mi karma, porque luego de haber estropeado unos cuantos corazones, llego él a detener mi corazón a hacerme pagar y a probar el dolor que yo veía en otros." Jeendorphine
Un suspiro, luego otro; el ceño fruncido y un constante movimiento en la pierna del pelirrojo indicaban que estaba a punto de perder la paciencia, sin embargo su acompañante lucía como un niño la mañana de Navidad mientras que los pokémon se arremolinaban a su alrededor.
—No lo sé—lo escuchó murmurar a un Pikachu que lo observaba con detenimiento—, no ha quitado esa expresión desde que lo conocí.
Silver lo ignoró tomado las cajas que la abuela le había pedido que moviera de lugar, aquel extraño chico de pelo verde estaba crispando su poca paciencia; haciéndolo preguntarse porque estaba soportando aquello tomando en cuenta su pasado.
—Ya sabes, no es como si las personas fueran malas por tener un mal día —N había alzado al Pokémon amarillo de las manos y las movía rítmicamente—, al menos es lo que ella siempre me decía. ¡Y le creo! Oh...es una chica de donde vengo, es una de mis personas más importantes.
El pelirrojo ignoró el monólogo, pero dejándole una sensación de curiosidad por saber que chica era capaz de soportar al hippie aquel. Se subió al pequeño banco y empujó la pila de cajas que sostenía, con tan mala suerte que una de ellas rebotó haciéndolo tambalearse.
—Te tengo—. N había sido lo suficientemente rápido para cubrirlo con su cuerpo y tomar las cajas al mismo tiempo.
El aliento cosquilleando sobre su oreja hizo que Silver se tensara, pero N no se inmutó mientras acomodaba lo que el pelirrojo necesitaba y cuando se aseguró de que no caería lo soltó.
—No es malo demostrar debilidades y pedir ayuda, ¿sabes?— Le sonrió con lo que al pelirrojo le pareció debería ser comprensión pero sólo le hizo chasquear la lengua.
—¿A qué viene toda esa basura?— inquirió molesto el pelirrojo mientras se bajaba a la par que perdía la altura que los hacia mantenerse cara a cara—, no es como si pidiera tu consejo o me importara tu opinión.
Increíblemente, N empezó a reírse con ganas mientras intentaba por todos los medios posibles no hacer contacto visual con los ojos grises; ya bastante malo era que lo mirara como si le hubiera crecido otra cabeza.
—¿Cómo pude caber tanto sarcasmo aquí dentro?— despeinó el cabello rojizo con cuidado y antes de que el manotazo hiciera contacto lo esquivó con rapidez.
Silver le gruñó alejándose casi de inmediato, había algo en aquel extraño chico que no le terminaba de gustar y que le daba cierto repelus. Lo mejor era mantener su distancia con él.
—¿Silver?—la voz de un sorprendido Ethan lo sacó de sus pensamientos, el chico se encontraba en la puerta con una expresión de sorpresa palpable.
Ya era bastante raro ver a Silver con alguien más, por no añadir la extraña cercanía que el chico mantenía con el pelirrojo. Y aquello era algo jodido.
El aludido chasqueó la lengua dejando a N sin más mientras iba al encuentro de su amigo, justo la única persona que no quería que lo viera en esa situación. El peliverde notó lo tenso que Silver se había puesto y frunció el ceño apenas un segundo.
—Siempre es asi con él— Crobat habló llamando la atención de N—, ¿así es el amor para ustedes?
—El amor es algo...complicado— admitió con cierta renuencia, pero ahora entendía la reacción de Silver, si estaba enamorado de ese chico era obvio que no quería que lo viera con él.— Pero Touko dice que cuando dos personas se quieren de verdad, ocurren verdaderos milagros.
N sonrió recordando a su amiga, sintiendo en su pecho la calidez que ella se había encargado de enseñarle y rememorando la sonrisa que le dio la última vez que la había visto en su palacio cuando se despedían.
—¿Ella te gusta?
El peliverde se sonrojó intensamente, pero negó:
—Es más complicado que eso, es como sí un alma hubiera sido separada en dos— aclaró con una pequeña sonrisa—, la aprecio y la quiero; pero no de esa manera. Ella me complementa, es como yo hubiera sido...si... sino hubiera conocido a mi padre.
Crobat ladeó la cabeza intentando comprender aquello, pero los humanos eran siempre así de raros y complicados. Su entrenador se acercó con el ceño fruncido puesto que había escuchado la última parte de su conversación
—Hey Hippie— la voz de Silver se escuchó a su espalda, por lo que volteó— ya terminé aquí, vamos a comer.
El pelirrojo tuvo que hacer un esfuerzo titánico para no sonrojarse al ver como N le sonreía ampliamente, como si lo hubiera rescatado de un bosque después de mucho tiempo solo; pero antes de que lo abrazara o algo por el estilo levantó la mano en señal de advertencia.
—Sin tocar.
—Por ahora. —N le sonrió saliendo fuera de la guardería.
«Ni siquiera lo pienses», Silver se reprendió mentalmente mientras sacudía la cabeza.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
