Hello~ gente :3 algo atrasado este cap, pero finalmente lo traigo. La verdad no tengo mucho que decir... bueno, sí, pero eso mejor al final de este capítulo uvu
Cuando se es niño siempre confiamos en nuestra madre. Ante el temor o la vergüenza, un pequeño siempre corre hacia el regazo de su madre por consuelo y apoyo. Y las madres son felices de ello, es por lo que se desviven. A pesar de que al llegar a la adolescencia luchan contra los sentimientos rebeldes de sus pequeños, ellas siguen allí para apoyarlos.
Así hayas tenido un mal día; te hayas caído en público, compañeros te hayan hecho bullying o incluso que quien decías era tu novio, te haya desechado cual basura. Tú madre siempre está allí para apoyarte.
Debido a esto, Yuzan luchaba contra las lágrimas que amenazaban por empaparle el rostro. Había alcanzado el último autobús hacia su ciudad natal, Hearthome. Y estaba a punto de llegar.
Seguía sin creerse que su madre, Saria, estuviera muerta. Era impensable. Yuzan no daba crédito a las palabras que le había dicho Nagi. Para el Umbreon, Saria era la Espeon más poderosa del mundo y nadie podía convencerlo de lo contrario. De esa forma, camuflaba la mala suerte que le había tocado tanto a él como a su hermano mayor, creyendo que la gente los lastimaba porque así lastimaban a la Espeon. Y ella no lo negaba, si así sus hijos se sentían más tranquilos, les daría la razón.
Pero volviendo al punto. Yuzan pensaba en todo el apoyo, cariño y cuidados que su madre les había dado a él y su hermano en esos 19 y 22 años respectivamente. Después de todo lo que habían pasado, ¿por qué era ella la que se iba?
-Estoy seguro que Nagi desea más la muerte que ella – murmuro para sí, mirando por la ventana, observando que estaba cerca de su bajada
Sujeto la mochila con ropa que Riri le había preparado y se puso de pie, caminando hacia la puerta designada para bajar al mismo tiempo que una bocina exclamaba Próxima parada: Hearthome City.
Al bajar y observar dicha ciudad, no la reconoció. Hacia años que no visitaba ese lugar y por un segundo creyó que se había equivocado de estación.
Más trato que su mala memoria no le jugara una broma, avanzando por el camino que hacia tiempo utilizaba para llegar a casa. No le costo encontrar dicha ruta, sobretodo cuando gente lo reconocía y lo señalaba. Se cubrió lo mejor que pudo el rostro con una bufanda que Riri le había empacado y avanzo a paso apresurado. Comenzaba a lloviznar.
Al cabo de unos cinco minutos llegó a su antigua casa. La observo desde la banqueta antes de aventurarse por el bello jardín que Saria cuidaba con tanto amor. A su madre siempre le gustó la vegetación. Siempre se los recordaba, como había anhelado ser una Leafeon desde que nació, pero el destino es cruel y la hizo convertirse en una Espeon.
Con ese recuerdo en mente, busco las antiguas llaves para abrir los diferentes y complicados candados que la puerta tenía, por petición y seguridad de Nagihiko. Abrió la boca en exclamación al darse cuenta que la puerta se encontraba abierta, sin ningún seguro. Bastante extraño en Nagihiko, más no le dio importancia; menos trabajo.
Entro cauteloso, la última vez que había estado en esa casa tuvo una fuerte discusión con Nagihiko y Saria. Ésta última en un arranque de furia lo corrió de la casa y Yuzan huyo con Ririchiyo. Desde entonces, Yuzan no tuvo una buena relación con su familia.
La casa se encontraba en completo silencio, todas las luces apagadas le daban un aspecto tétrico. Aun así, la casa seguía como la recordaba. Al entrar, estaba una sala mediana; tres sillones de terciopelo rojo, una pequeña mesa al centro y a un par de pasos al frente una televisión de plasma que le daba la espalda a la abarrotada ventana, la cual era cubierta por una delicada cortina rosa pastel.
Seguido de allí, estaba el pasillo general y las escaleras al segundo piso. En el pasillo había cuatro puertas que dirigían a diferentes lugares: la cocina, el baño inferior, el patio trasero y la habitación de Saria. Yuzan y Nagihiko dormían en las habitaciones del piso superior.
-Para ser un velorio esta demasiado callado – opino dirigiéndose a la habitación de su madre
Esa puerta comúnmente se encontraba cerrada. Sólo Saria podía acceder a ella, así que para Yuzan girar el pomo para abrirlo era suicida. Más no tuvo que hacerlo, puesto que la puerta ya se encontraba abierta. Se sorprendió al ver el desconocido cuarto de su madre.
Estaba desordenado. Había ropa tirada por doquier, el tocador con espejo era un desastre. El ropero a la izquierda se encontraba roto y parecía caer en cualquier momento. En medio de toda la habitación estaba su cama tamaño matrimonial, con las sabanas rosas y el cuerpo de Saria descansando pacíficamente sobre ella. A su derecha, en una silla, estaba Nagihiko mirando en dirección a la ventana, por donde las frías gotas de lluvia hacían eco en la silenciosa habitación. Pero lo que más le llamo la atención a Yuzan fueron las paredes. Sí, las paredes.
Estaban teñidas de rosa pastel, casi lila. Con lunas amarillas y listones de colores blanco, rosa y dos tonalidades de azul. Casi parecían como si fueran…
-Umbreon y Sylveon. – le respondió Nagihiko, dignándose a verlo con esos ojos tan claros como el azul del cielo, del cual al igual que ahora, caían lágrimas de ellos
El Umbreon sonrío con nostalgia. Sabía que a quien más le afectaba esto era al chico Sylveon que tenía en frente. A su hermano, Nagihiko.
Nagihiko tenía el cabello rosa a la altura de los hombros. En su oreja izquierda usaba un pequeño broche con un listón de color blanco con rosa y en las puntas rosa nuevamente, azul cielo y un azul más oscuro. Utilizaba un traje de tono plateado, con la camisa de color rosa y una corbata en moño de los mismos tonos que su broche. Sus ojos azules como el cielo siempre demostraban miedo, pero no hoy. Hoy sólo expresaban melancolía.
Yuzan se sentó al borde de la cama, observando con cuidado como Nagihiko brincaba en su lugar y temblaba por segundos. Lo dejo pasar al ver un trozo de papel en la mano derecha de Nagi.
-¿Qué es? –pregunto curioso, normalmente habría extendido la mano para que se lo diera, pero es de Nagihiko de quien estamos hablando
-Cuando llegué aquí estaba en la mesa. – Expreso el tipo hada, dejando la nota en la cama, para que el siniestro la tomara, sin tocarlo.
Yuzan acepto el papel y lo extendió. Estaba escrito a la carrera, pero la letra era inconfundible. Era de Saria.
Queridos Yuzan y Nagihiko.
Sé que durante estos años, no he sido la mejor madre. Tuve muchos descuidos y por eso les sucedieron ese tipo de cosas… sobre todo a ti Nagihiko, lo siento mucho. Debí pasar por ti a la hora acordada… lo siento mucho.
Sé que para cuando ustedes lean esto, yo ya no estaré con vida. Una de las ventajas de ser un tipo psíquico es que puedes saber cuando morirás. Y sé que será hoy. Mi único deseo antes de morir hubiera sido verlos a los dos juntos. Especialmente a ti Yuzan, con quien perdí contacto hace años, todo por una estúpida discusión.
Ay, niños. Hay tantas cosas que me gustaría decirles pero, no están aquí y cuando lleguen yo ya no estaré. Aún así…
Hace un par de días tuve una visión. Sé que no creen mucho en esto pero, es el único poder que tiene su vieja madre. Y creo que es lo mejor que puedo dejarles…
Para Nagihiko. Mi valiente y hermoso Sylveon, no puedo dar muchos detalles al respecto pero, sé que superarás eso y al mismo tiempo encontrarás a tu pokémon especial… ten la esperanza, amor.
Para Yuzan. Mi atrevido y adorable Yuzan, creo que no hace falta que te lo diga, pero estas por superar a...
Para ese punto Yuzan ya había arrugado la hoja y lloraba desconsolado. ¿Tenía que recordárselo aun después de estar muerta? ¿Es que nunca le dejaría en paz?
Decidió voltear con Nagi para exigirle un par de respuestas, pero lo encontró en la misma situación: llorando sin saber que hacer. Era patético admitirlo, pero ambos eran unos niños de mami.
Se echo sus negros cabellos hacia atrás con una de sus manos y volvió a extender la hoja, terminando de leerla. El Sylveon lo miraba sorprendido, Yuzan podía leer perfectamente la carta en total oscuridad. Lo asumió a que era un Umbreon y estaba acostumbrado a las tinieblas. En ese aspecto envidiaba al Umbreon, si tan solo el mismo, hubiera sido un Umbreon, entonces ese incidente no habría sucedido. Giro la cabeza y la vista de vuelta a su madre. Ese día ella le había dicho que pasaría por el después de la escuela, que no se moviera de ese lugar. Pero Nagihiko siendo un pequeño puberto rebelde decidió irse sólo a casa. Mala elección…
Estaba recordando ese suceso cuando la mano de su hermano le toco el hombro, soltó un grito de terror y estuvo listo para atacarlo. Pero la mirada que el Umbreon le dirigía le decía que era importante.
-Sé que no te gusta que te toque pero creo que esto debes saberlo – dijo el Umbreon, Nagihiko lo miro aún asustado y asintió con la cabeza, indicándole que le prestaba atención
Yuzan retiro la mano del hombro ajeno y señalo la carta con la misma.
-¿La leíste toda? – cuestiono, recibió un nuevo asentimiento de cabeza en respuesta - ¿seguro? – Volvió a inquirir, recibiendo la misma respuesta, esta vez el siniestro negó, señalando en la parte de abajo, justo bajo la firma de su madre – no lo ves ¿cierto?
-¿V-ver qué?
-Tiene una posdata – anunció, el Sylveon dilato sus ojos como respuesta – nos dice quien es nuestro padre
Nagihiko abrió la boca formando una 'O'. Desde que habían sido pequeños habían tratado de investigar y descubrir la identidad de su padre. Siendo ambos hijos de una madre soltera, era obvio querer saber quien fue el idiota que dejo a maravillosa mujer sola con dos hijos.
-¿Y-y? –el peli rosa estaba inquieto, tantos años y finalmente lo sabrían, pero la mueca dolida del siniestro le preocupaba - ¿Yuu?
-…bastardos – susurro, Nagihiko inclino la cabeza a la derecha confundido, no le había escuchado – bastardos… - dijo esta vez un poco más fuerte, pero el contrario seguía sin escucharle – ¡Somos bastardos! – sollozo lanzando la hoja al suelo de la habitación
-… Tienes que estar bromeando – la voz del Sylveon era increíblemente seria – esto TIENE que ser una broma ¡Tiene que serlo! – exclamo poniéndose de pie
-No lo es, revisa la hoja, lo dice claramente. Papá es un Ditto, mamá dice que fue hace tanto que olvido su nombre – hizo comillas con sus dedos índice y corazón en el 'papá'
-Tenía que serlo. 718 pokémon diferentes y mamá tenía que acostarse dos veces con un Ditto – resoplo el hada, Yuzan jamás lo había visto tan molesto, ni siquiera al enterarse que ese imbécil estaba libre… era obvio que su trabajo le había dado mejorías – No le basto con tenerme, quería arruinarte la vida a ti también, claro, como ella nunca pudo ser la Leafeon que siempre quiso, nos tenía que joder la vida a nosotros
Vale. Yuzan comenzaba a preocuparse. Era totalmente impropio que su perfecto y adorable hermano mayor empezara a hablar con groserías. Recordó entonces que Ririchiyo le había dicho una vez, imitando a su hermano Karkat: No hay nada que de más miedo que un Sylveon enojado. Son lindos y tiernos normalmente, incluso sumisos, pero cuidado con hacer encabronar a alguno porque te parte la madre en un segundo. Ahora estaba seguro que el Hydreigon tenía razón, aunque Nagihiko todavía no estaba propiamente enfadado.
-¿Por qué no hay nadie más? – le cambio el tema, no quería reencontrarse con su madre tan pronto
-Ya le avise a la tía Mitsuko, vendrá con Mukuro lo más rápido que pueda – volvió a sentarse, el cambio de tema le calma
-Y… ¿qué fue exactamente lo que paso? – Nagihiko suspiro, mostrando su desespero
-Una vecina histérica me llamo al celular cuando estaba atendiendo a un cliente -empezó a explicar, pasando su mano derecha por sus rosados cabellos, ambos tenían ese hábito cuando se desesperaban – resulta que fue a pedirle una visión gratis a mamá, le toco el timbre varias veces. Cuando pasaron 15 minutos y no respondía se preocupo. Llamo a la policía y a la ambulancia. Llegaron y la encontraron muerta. Sin signos de violencia, pastillas o armas. Muerte natural, vamos. – Yuzan lo escuchaba atento, cuando se trataba de temas como estos, Nagihiko parecía estar en su trabajo y su forma de hablar cambiaba rotundamente. Era increíble pensar que era el mismo Nagihiko gallina que estaba llorando desconsolado hace 10 minutos por la muerte de su mami.
-Dijiste que me esperarías afuera – le reclama el siniestro, Nagihiko vuelve a su personalidad normal; volviendo a mostrar terror en sus ojos y tiembla asustado
-T-tardaste mucho – se excusa – y te deje la puerta abierta
-Eso fue bastante valiente de tu parte –sonríe y cierra los ojos Yuzan, más los abre al momento, atando cabos en su mente: Mi valiente y hermoso Sylveon. ¿Acaso Saria…? Nah, imposible.
-¿Puedes cuidar la casa en lo que duermo? – La pregunta descoloca al Umbreon, que lo mira confuso – no hay velorio… sólo quería que llegaras a casa para no estar solo
-Oh, claro. Ve a dormir, de seguro estás cansado… si acaso llega Tía Dokuro y Mukuro, yo los atiendo… bueno, de todas formas todos somos siniestros y estar despiertos a estas horas no es un problema – le resta importancia y Nagihiko le sonríe, aceptando
Yuzan espera que Nagihiko salga de la habitación y le lleve ventaja para salir él también. Se aprovecha que el Sylveon se encierra al pasar el umbral de su puerta y el peli negro le imita, solo que él entra a su antigua habitación.
La nostalgia le invade al dar un paso dentro de la pieza. Esta exactamente igual a como la dejo el día que se fue. Libros, cuadernos, lápices, bolígrafos, marcadores y uno que otro Cd están esparcidos por el suelo de la habitación. Se acerca hasta el que antes era su ropero. En el había ropa demasiado vieja, de cuando apenas había evolucionado e incluso cuando era un simple Eevee. Sobre el mueble desgastado, descansaban varios marcos con fotos distintas; cuando era un pequeñajo de 5 años, un par de fotos con Nagi (ambos siendo Eevee's), cuando conoció a Jirou, a Riri, los tres en una fiesta de cumpleaños y así la lista seguía. Noto varias que estaban con la cara hacia abajo, las levanto con duda, encontrándose con fotografías donde salía con Yuuki o el Glaceon solo en cuestión. Chasqueo la lengua con desprecio y volvió a tumbarlas. No quería verlas.
Fijo su vista ahora en la achocolatada cama. Se acerco lento, temeroso. Como si creyera que algo fuera a salir o saltar de su cama. Rozo con las yemas de los dedos la suave cobija que descansaba sobre el colchón. Se sentía limpio y fresco, pareciera que acababan de cambiarla. Detuvo el tacto sobre la tela, exhalando de manera afligida. No parecía, debía ser hace poco que cambiaron las sabanas y cobijas de la cama. De seguro Saria seguía con la esperanza de que Yuzan volviera en cualquier momento.
Se le estrujo el corazón. Su madre les había dado todo. Se había esforzado por darles una buena vida, aún a costa de saber que ambos eran bastardos. Recordó entonces la absurda pelea que tuvieron antes de que el siniestro huyera. Saria sólo quería lo mejor para él, pero él no supo aprovecharla.
Y ahora, Saria se había ido. Tristeza, sí. Dolor, pero claro. Culpa, más de lo que esperaba.
Dejo de apreciar la suavidad con solo la mano para ahora tirarse y comprobar que seguía tan blanda y agradable como siempre. Una vez más, pasó sus pálidos dedos por el negro cabello, inclinándolo hacia atrás. Quedando por encima de la mullida almohada.
Comenzó a pensar y reflexionar, sobre todo lo que había pasado durante ese año. Termino con Yuuki. Inició la universidad. Conoció a cuatro chicos muy amigables. Le gusta uno de esos cuatro chicos. Trata de ayudar a Riri a que se consiga a otro de los nuevos amigos. Mamá se murió. Increíble año ¿no?
Tomo con brusquedad la almohada y se la coloco sobre la cara, mordiéndola para evitar gritar. Pasados unos momentos, la descendió, permitiendo que se recargara a la altura del pecho. Se quedo observando el monótono techo que la habitación tenía.
Estaba a punto de volver a "reflexionar" cuando el timbre de la casa sonó. Levantándose con pereza a abrirle la puerta al resto de su familia.
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El lunes había amanecido lloviendo en toda la región. Jirou mantenía la vista fuera de la ventana, esperando a que Ririchiyo terminara de arreglarse. Estaba más torpe de lo normal. Al salir de la casa, ninguno dijo nada. Cada uno llevaba un paraguas diferente; azul cielo para Jirou y verde con las puntas rosadas para Ririchiyo. Los tres habían comprado un paquete de paraguas blancos los cuales habían teñido a su gusto para diferenciarlos. La Flygon había utilizado el patrón de sus alas para el suyo, mientras que Yuzan lo había pintado de negro, con el centro amarillo. Jirou se había conformado con que estuviera azul, aún bajo las quejas y reclamos de sus amigos.
-¿Crees que esté bien? – la dragona fue la primera en romper el silencio, Jirou entrecerró los ojos, no quería pensar demasiado en ese tema
-No lo sé – se limito a decir
Ririchiyo no se sentía de demasiado buen humor para insistirle a su apático amigo. Así que el resto del camino lo pasaron en total silencio. Sólo escuchando las gotas rebotar sobre el paraguas y el ruido de sus pies sobre la acera mojada.
-o-o-o-o-o-o-
Debido a la lluvia y que dos de las personas que vivían con él eran tipo fuego. Terumi se encontraba manejando su camioneta con destino a la escuela. Taiyou iba a su derecha de copiloto, Craig y Kitsu iban en los asientos traseros platicando amenamente. Bueno, Kitsu se quejaba de cómo odiaba la lluvia mientras Craig se limitaba a asentir. Estaba muerto de sueño.
Taiyou estaba preocupado. Ya se había acostumbrado a que el eléctrico fuera distante con los tres, pero desde el día anterior se encontraba más frío de lo normal. Y ahora que manejaba, había estado varias veces a punto de chocar o por atropellar a alguien.
Por su lado. Terumi no paraba de pensar en lo ocurrido ayer con la dragona. Después de haberle colgado a Yami había buscado a Riri. No se hallaba en la habitación que le proporciono, así que se dispuso a buscarla; la encontró en uno de los pasillos del segundo piso, hablando con alguien, al parecer, por su celular. Aunque se preocupo al escuchar las respuestas de Riri tan agresivas y confusas.
Cuando ella colgó, trato de acercarse para preguntar y tratar de ayudarle en lo posible. La chica entró en pánico y salió corriendo del pasillo, el piso y la casa en general. No sabía nada de ella desde entonces.
-¡Terumi! – le sacó de sus pensamientos el mayor de los tipo fuego, Terumi parpadeó tres veces antes de frenar, inclinando a todos hacia adelante por la brusquedad
-No te sientes bien, ¿cierto? – por increíble que parezca, era Kitsu quien preguntaba. Para el pequeño zorro no era necesario evolucionar y volverse tipo psíquico para darse cuenta que la oveja se encontraba mal
-Sólo estoy distraído –se excuso, el Arcanine rodo los ojos
-Sal ahora mismo – ordenó Taiyou, Terumi volteo a verlo confundido
-¿Qué?
-No me arriesgare a que nos mates. Yo conduzco.
El rubio formo una mueca antes de desabrocharse el cinturón y abrir la puerta, el Arcanine le imito. Ambos bajaron del vehículo, cambiando de lugares. Y así se mantuvieron el resto del camino.
Al finalmente llegar a su destino, se estacionaron. Terumi fue el primero en bajar, olvidándose por completo que era SU camioneta. Sin siquiera despedirse. Estaba demasiado consternado por lo pasado el día anterior.
Necesitaba preguntarle a Ririchiyo. Y con ese pensamiento en mente, corrió hacia el salón de la primera clase que tenía ese día. Gracias a Arceus, esa primera clase la compartía con Ririchiyo.
¡Presentación oficial de Nagihiko! Si no me equivoco, no había dicho que Eeveelution era. Pero finalmente les digo que es un Sylveon :D por cierto, es un amor x3 lo estaré sacando constantemente porque será importante uvu
En fin, siguiendo con mis razas raras de los pokémon, confirmó la raza de Yuzan (y de Nagi de paso), es un bastardo! bravo! Aplausos a mi prima Dalia que me recordó que eran bastardos los hijos de un pokémon x con un Ditto.
Creo que este capitulo fue dedicado principalmente a Yuzan y Nagi. Saria era un amor, a pesar de que no la expuse mucho. Fue buena madre (o al menos lo intento... pero no pudo funcionar (?))
Y ya para acabar, quiero aprovechar para agradecer a Mikuday-chan por su besho review que tanto necesitaba para terminar este capítulo que me estaba dando problemas uvu
En fin, me voy larga, como ya saben, espero que les guste y si gustan dejar un review no me enojo uvu
Posdatita: este fic lleva 703 vistas, Hitomi ama a todos los que han hecho posible esa cantidad de vistas uvu
