Después de aceptar su terrible realidad. Con dificultad salió de la habitación, no sin antes dejarle una nota al Lucario.
Al abrir la puerta giro la vista hacia ambos lados. Lo que menos quería era tener a sus dos sobre protectores amigos encima de él, preocupados. Viendo que ninguno de ellos se había despertado aún corrió hacia el baño, decidido a ducharse y ¿por qué no? Perderse en la maravilla que era el agua, aunque en situaciones así preferiría relajarse cerca al mar, se conformaría con un baño de burbujas.
Una vez dentro de ese preciado lugar, al estar dentro de la tina con agua caliente dejo salir toda su frustración. Llorando con rabia, golpeando el agua que inevitablemente salía de la tina y empapaba el lugar.
Con fuerza se seco las lágrimas que cada vez salían con más fuerza.
-Eres un idiota Jirou - se dijo a sí mismo, sin poder dejar de llorar - tenías que beber de el vaso que ese imbécil te dio... es obvio que te emborracho
Doblo las piernas lentamente para no lastimarse, dejando las rodillas a la altura del pecho y las abrazo. Apreto la quijada recordando lo que le había dicho el Umbreon hacia dos días.
-No soy un objeto... - repitió, sintiendo nuevamente como las lágrimas se deslizaban por sus mejillas - no lo soy pero no puedo evitar sentirme... usado
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Craig fue despertado por los rayos del sol. Su habitación era bastante oscura y lo apreciaba en momentos en donde despertaba con resaca, pero esta vez era diferente. Era casi como si no estuviera en su casa.
-¿Dónde estoy? - se pregunto al abrir los ojos y no reconocer el lugar, recargándose en sus antebrazos. Provocando que las finas cobijas se resbalen y revelen su estado de desnudez.
El Lucario sonríe triunfante al recordar la noche anterior, pues el tampoco recordaba explicítamente la situación. Pero saber que él mismo había sido la primera vez del Dewott le reconfortaba. Que hablando del chico, no lo encontraba por ningún lado.
Su lado más fantasioso le hizo pensar que tal vez había logrado que el peli azul le amara y probablemente ahora mismo el chico le preparaba el desayuno. Su sonrisa se ensancho más al considerar esa situación. Y emocionado, se puso de pie. Decidido a encontrarlo y quizá, tener una segunda ronda en la cocina.
Para su sorpresa había una pequeña nota sobre el escritorio al lado de la puerta. Pensando que quizá el Dewott era demasiado tímido para confesarle su amor en persona, la abrió de inmediato. Desapareciendo su sonrisa con cada palabra que leía.
Recogió sus ropas y se las colocó velozmente. Volvió a leer la pequeña nota y con frustración salió por la ventana, justo como el Dewott le había ordenado.
-Haré que me ames - sentenció una vez sintió la tierra bajo sus piernas y decidió tomar el camino de regreso a su casa, o mejor dicho a la de Terumi.
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A pesar de las estupideces que había hecho una vez estuvo bajo los efectos del alcohol, no se arrepentía. Al contrario, esperaba en un futuro cercano repetirlo. Soltó una risita pensando en que habían avanzado tanto él con Taiyou como Riri con Teru.
-Sería genial si Jirou y Craig... - murmuro saliendo de su habitación, sorprendido por encontrar la puerta del baño cerrada.
Era domingo. Jirou salía a correr así que no era una posibilidad. Probablemente Riri seguía dormida, con la fiesta del día anterior no le sorprendería. Aunque no la había visto consumir alcohol, así que tal vez fuera ella.
Sin embargo, no se quedaría con la duda. Se acerco y dio unos toqueteos suavemente. Escuchando como alguien jalaba aire desesperadamente. Enarco una ceja, dudando de su anterior sospecha. Pues la Flygon no se sumergía en la tina... en general, solo se daba una especie de regaderazo. No era demasiado fanática del agua, su segundo tipo Tierra le hacia actuar de esa forma.
-¿Jirou? - Se aventuro, tomando con la mano el pomo, girándolo lentamente. Tratando de entrar. - Jirou, ¿estas allí? - Insistió, moviendo bruscamente la perilla, aun sabiendo que estaba cerrada con llave. - ¡Jirou!
La puerta del pasillo contrario en la derecha se abrió, dejando ver a una soñolienta Riri que abrazaba un cojín. Se talla los ojos y mira dudosa al chico.
-¿Qué sucede? Haces mucho ruido - comenta antes de bostezar y el Umbreon frente a ella quiere llorar de la desesperación
El temor en Yuzan solo aumenta cuando ve a su amiga, pues eso confirma más que es el Dewott quien se encuentra allí, encerrado. Ririchiyo enfoca mejor su vista en su siniestro amigo, observando con cuidado la expresión de pánico en su rostro. Despertando apresuradamente y dejando caer el cojín en el proceso.
-¿Yuzan? ¿Qué pasa? - pregunta también tratando de abrir la puerta sin éxito alguno
-Jirou está adentro - Explica el Umbreon. Provocando un jadeo de sorpresa en la dragona. Quien corre a su habitación y regresa con una llave que Yuzan puede jurar, jamás había visto
-Es la llave maestra, la guardo para emergencias... y esta es una - suspira abriendo la puerta lentamente, para no asustar a su acuático amigo.
Al entrar lo encuentran completamente dentro de la tina. Lo que parece ser desmayado. Y aunque saben que es un tipo agua, no pueden evitar preocuparse. Sacándolo de allí y llevándolo de regreso a su habitación. Que sorpresivamente, esta demasiado desordenada. Con las prendas que el Dewott llevaba el día anterior regadas por doquier. Ambos amigos se miran confundidos con la falta de orden en la habitación del peli azul. Quien gruñe de dolor mientras lo cargan, aumentando la preocupación que sienten por el chico.
Finalmente lo logran colocar en su cama y se queja del dolor, provocando que ambos se disculpen aunque no les pueda oír.
-Será mejor que lo vistamos... no creo que le agrade mucho estar al natural. - Ríe la chica, pero algo dentro de su cabeza reacciona y espantada regresa a observar la pálida piel de su amigo.
-¿Qué ocurre? - Yuzan parece genuinamente preocupado, pues no entiende el repentino cambio en la dragona.
-Estaba desnudo - Suelta ella, sin dejar de observar al Dewott. Yuzan se sonroja pensando en lo vergonzoso sería que ella lo viera de esa manera mientras esta desnudo. - Yuzan, está desnudo - enfatiza aún más el "está".
-Sí - inicia desorientado - estaba dentro de la tina - le resta importancia, más la severa mirada de la dragona le provoca un escalofrío por toda la columna.
-Jirou se desviste dentro del baño. No desde su cuarto - aclara Ririchiyo. Esperando pacientemente que el siniestro entienda el mensaje.
-Oh. - Atina a decir y ella asiente - Pero, ¿por qué?
-No puedo saltar a conclusiones - comenta colocando su mano derecha en la barbilla, pensativa. Mirando hacia el suelo, tratando de formar un camino entre las prendas y sus ahora lugares - algo sucedió aquí anoche.
El Umbreon se mantiene callado. Asombrado por la rápida capacidad de su amiga para pensar y unir cabos sueltos. Es impresionante lo mucho que recuerda pequeños detalles de su amigo, principalmente sus manías con la casa. Y se pregunta si el tendrá alguna que ella haya notado. Pero desvanece esos pensamientos cuando ve a la chica inspeccionando el cuerpo del peli azul.
-Riri ¿qué mierda haces? Te va a matar si despierta - susurra alternando su vista entre la Flygon y el Dewott que permanece dormido.
-Yuzan, ve a la tina - Ordena y el corre al momento, sin entender del todo la situación. Le culpa al sueño que aún siente por desvelarse con la fiesta, y al recordarla el rojo vuelve a sus mejillas.
Más todo color de su rostro desaparece al entrar al baño y fijarse en la tina que ahora solo tiene la mitad del agua. Sus ojos se dilatan con terror. Perdiendo el equilibrio y dejándose caer sobre los azulejos lentamente. Llevándose una mano a la boca, tratando inutilmente de no sollozar o en el peor de los casos, gritar.
Mientras escucha los pasos de Riri acercarse, los recuerdos no tan agradables le regresan como una avalancha. Las lágrimas corren lentamente por sus mejillas, empezando a atar cabos sueltos dentro de su cabeza. Negando continuamente, suplicando que no este sucediendo. No una vez más.
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Cambio el canal por milesima vez. Más de mil canales y simplemente no hay nada que ver. Suspira con pesadez antes de darse por vencido y apagar la televisión.
Mira por el enorme vitral que tienen por ventana y mantiene la vista fija en la acera de la calle. Esperando, ya sin ninguna esperanza que el Lucario aparezca por allí. Pero como las otras veces en que ha volteado a ver, el mayor no aparece.
Se rinde y voltea a ver para el pasillo que guía a las escaleras. Tampoco hay señal de Taiyou y Terumi. El día anterior habían ido los tres a la fiesta de cumpleaños de la dragona, aunque quisieron que él fuera, se negó. Pues afirmaba que su hermano merecía un poco de diversión, estaba más que informado que el Arcanine se cansaba a sobre manera por cuidarlo y le quería compensar aunque fuera un poco... aunque jamas se lo diría a su hermano.
Exhalo molesto. Sacando la varita que descansaba apaciblemente de su cola y con un movimiento hizo aparecer una baraja de cartas. Se ententendría con ellas mientras esperaba a alguna de las personas que vivían allí a que llegaran.
A Kitsu se le daba de manera fantástica la magia. Y estaba orgulloso de ello. Así que cuando su madre le había enseñado a leer las cartas del Tarot no se negó, al contrario, le pareció fantástico.
Aunque le hubiera gustado que esas clases se las hubiera dado un par de años antes. Tal vez se hubiera evitado algunos problemas con cierto pokemon. Cerró los ojos fastidiado cuando se dio cuenta que las estaba organizando de forma erronéa. Se llevo la mano derecha a su rubio flequillo, moviéndolos hacia atrás. Inconsciente de lo mucho que se había portado como Taiyou.
Miro al enorme reloj que se encontraba descansando en la pared. Las 12 del día. Resoplo molesto. Se había quedado dormido en algún momento de la noche y no supo a que hora llegaron los demás. Pero si sabía que el Lucario no había llegado a casa. ¿Qué como lo sabía? Pues simple. Se había colado a su habitación pero no lo había encontrado.
Por eso desde temprano lo esperaba, al igual que a los otros dos. Pero ninguno aparecía y comenzaba a aburrirse. Incluso a arrepentirse de no haber ido a esa fiesta. El cielo se nubló, dejando la casa casi en penumbras.
Pero hablando de la fiesta -según escucho de Taiyou hacia Terumi- Craig en algún momento de la misma había desaparecido.
-Probablemente con una chica -resoplo a sus pensamientos, más se sorprendió. Ese pensamiento no se había sentido como propio.
Siguió revolviendo las cartas, de la forma en que su madre le había enseñado, tratando de no centrarse tanto en su estúpido cerebro que empezaba a traicionarlo. Finalmente empezaba a mantener un flujo y la lectura iba bien. Al menos, eso decía en su primera lectura para el Ampharos. Sonrojado, se dispuso a leerse a sí mismo las cartas. Las empezó a revolver y a acomodar sobre la mesita de esa forma tan común y que ahora salía naturalmente.
Estuvo a punto de empezar de verdad cuando un timbre sonó. Le pareció curioso. Pues no le había tocado escuchar que lo tocaran. Todos los que allí vivían tenían llaves así que no había necesidad.
A pesar de saber que se había roto toda concentración camino danzarín hacia la puerta. Pensando incluso que podía ser Craig. Aunque la puerta no estaba precisamente lejos, se había tomado su tiempo para abrirla. Alegrándose cada vez más con cada nuevo tintineo que el condenado timbre lanzaba.
-Vaya, hasta que abres. Que manera de hacer a tu hermana esperar... ¿quién eres tú?
Los ojos miel y azul chocaron. Sabiendo que ninguno entendía por qué estaba allí ese desconocido.
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Craig paseaba tranquilamente por las calles. O bueno, eso hacia. Pues un par de jovencitas -presumiblemente, turistas- lo habían interceptado y el como todo el gentleman que era, se había ofrecido como su guía. Aunque el tampoco conocía demasiado ese lugar, cuanto menos les daría algo de compañía. Y buscaría conseguirse a una de ellas. Porque lo admitía no estaban nada mal. Eran una Lopunny y una Musharna. Bastante atractivas y como le gustaban, con una grandiosa delantera.
Pasadas unas horas se dio cuenta que probablemente su mejor amigo ya estaría buscándolo, así que amablemente se despidió de las chicas. Prometiendo que en otra ocasión les acompañaría, ellas se despidieron con unas risas coquetas y le dejaron marcharse.
Al avanzar, volvió a ver la pequeña hoja en donde había anotado solo unos minutos atrás los números de las jovencitas. Sonrió como el casanova que era. Con todo el asunto de la universidad, Terumi y -por desgracia- de Kitsu, no había tenido la oportunidad de volver a las andadas y salir a ligar a un par de chicas. Y por qué no. También algunos chicos.
Que hablando de chicos. Su sonrisa se ensancho recordando la noche anterior. Sí, lo admitía. Lo había emborrachado y aunque en primer instancia fue para relajarlo, y que quizá sucediera algo. Pero el plan había funcionado mejor de lo esperado. Pues desde que se habían ido a encerrar a la habitación del Dewott, los besos y las caricias no cesaron.
Dudaba que el peli azul recordará en su totalidad lo sucedido, pero no tendría problemas. Pues él sí que lo recordaba, y con lujo de detalles había que añadir.
Dejo de pensar en eso o tendría un enorme problema en su entrepierna, lo cual quería evitar a toda costa. De hecho, ni siquiera se dio cuenta cuando ya había llegado a la casa. Sonrió, buscando entre sus bolsillos las llaves.
Silbaba una melodía, realmente contento con su vida. Mas su emoción no duro demasiado pues al entrar encontró a Kitsu con una chica. Era extraño. Pues ella se divertía peinándolo y el Braixen se dejaba hacer.
Levanto la mano para saludar y la chica le devolvió el gesto, regresando a platicar con el rubio que por primera vez no se veía interesado en el Lucario. Debía recordar agradecerle a la desconocida chica después. Por ahora se daría por bendecido, ese día no podía ir a mejor.
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Taiyou no había querido salir de su habitación en todo el día. Permanecía recitando su escena favorita de un libro. Fingiendo que la otra persona era Yuzan y que le contestaba. No tenía idea si el siniestro sabría actuar, pero por mientras le daría el beneficio de la duda.
Recordó al Umbreon. Tímido al inicio pero mientras más pasaban juntos, más atractivo le parecía. Era gracioso. A pesar de que había salido con diversos pokemon a lo largo de su vida, nunca con un ejemplar como el que lo tenía totalmente a sus pies.
-Eran dulces - murmuro para sí, recordando los deliciosos labios que había tenido el placer de probar la noche anterior.
Se asomó por la ventana que tenía su enorme habitación. Observo la calle que permanecía tranquila. Esperaba por su amigo, pues estaba consciente que no había regresado a casa. Suspiro molesto, recorriendo su rubio flequillo hacia atrás con la mano derecha.
Estaba por volver a su improvisada actuación cuando lo distinguió por la calle, estaba por gritarle un par de cosas cuando notó algo extraño en él. Sonreía.
No es que no acostumbrará sonreír, pero esa sonrisa sólo podía significar una cosa. Se mordió el labio con impotencia, rogando que no fuera lo que estaba pensando.
-Dime que no, dime que no, dime que no - repetía sacando velozmente su celular y marcando el número del Lucario. El cuál ni se inmuto, parecía como si no tuviera su celular encima - mierda
Sólo esperaba que Kitsu no lo encontrara primero.
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Terumi desde la mañana sufría por una crisis. Se había despertado con la no tan bonita noticia de que su hermana menor, Yami, había huído de casa. Sus padres estaban como histéricos y su primer instinto fue llamar al Ampharos, quien les aclaró que no tenía ni la menor idea de porqué o a dónde pudo haber ido.
Al menos les tranquilizo diciéndoles que les informaría de cualquier cosa en cuanto se enterara.
No había ido a la sala principal, durante unos minutos fue a la cocina por algo de comer e inmediatamente regresó a la biblioteca. Se sentía seguro allí y además, arreglaba el desorden que sus "amigos" habían causado mientras hacian las famosas notitas.
El ruido de golpes y gritos le hizo suspirar. Sin duda pedir un poco de tranquilidad era imposible.
Preparado para lanzar un Trueno, accedió a la enorme sala principal. Sorpréndiendose con la escena que allí se mostraba.
Taiyou encima del Lucario a punto de golpearlo en la cara, más la mano derecha de Craig detenía el puño de su mejor amigo. Kitsu sollozaba desde detrás de un sofá y una chica estaba a su lado.
-¿Yami? - inquirió, ignorando por completo que los otros dos se peleaban en el suelo.
-Hola~ -saludo la pequeña Yami, tratando de consolar al pobre Braixen.
Primero que nada, no recuerdo cuando actualice por última vez, creo que fue hace un mes así que no tarde demasiado con este nuevo capitulo.
Segundo, este capitulo no fue muy largo, al menos no comparado con el anterior, pero es más como de transición. ¡Llega Yami! Tuve un poco de problemas porque no estaba segura de mostrarla, pero al final me dije "y por qué no?" así que finalmente entra a escena. Prácticamente es por la frase "Todo queda en familia". Ya entenderán como esto avance.
Ya saben, yo amo a todos los que leen esta cosa que honestamente no tengo idea si es buena, pero en fin. Hasta el próximo episodio :33
