La historia del perro del hortelano

Capítulo 2

Kagome Higurashi P.D.V.

Después de una cuasi semana PerfectaDelDemonio llegó el tan esperado día viernes. En instituto era el único día en que nos permitían ir vestidos casualmente –léase por 'casual' para las chicas minifaldas de 2cms que casi no dejaban nada a la imaginación y un armario de transparencias- *suspiró*. Bueno, considerando a las anoréxicas que habitaban en mi salón. ¿Yo? Estaba entre un par de jeans y un polo largo… vamos por los jeans. Kykio, mi hermana perfecta tenía una mejor figura que yo… obviamente. Ella había asistido con un vestido primaveral como acostumbraba. Como todos los días nos encontrábamos con Inuyasha –ah, Inuyasha- en una esquina cercana a la escuela, aun no sabía dónde exactamente vivía…

¿Cómo me enamoré de Inuyasha? Seguro muchos se preguntan… pues creo que fue un flechazo, enamoramiento a primera vista –eso creo- es decir, ya lo había visto durante las prácticas del equipo de atletismo, pero aunque lo observaba de lejos… odiaba admitir que nunca me haría caso. Hasta que un día hace casi 6 meses lo vi frente a mi casa… ¿vivía en un universo alterno? ¿El chico que me fascinaba estaba esperando frente a mi casa? Justo ese día regresaba de las prácticas de tiro al arco y había salido con mi grupo de amigas a 'hacer shopping' –que era básicamente probarme ropa que no podía comprarme así trabajara durante toda mi vida- había dejado a Sango y a Yuka en la estación y había emprendido el retorno a casa.

Ese cabello plateado y esos ojos dorados, me cautivaron sin pensarlo ¿Qué estaba haciendo ahí?

La puerta de bambú se abrió y salió Kykio. Inuyasha tomo su mano y le dio un pequeño beso en los labios… claro, debí imaginármelo…. Él estaba ahí por Kykio, era la nueva conquista de mi hermana. Sentí como si una enorme roca se posara sobre mi cabeza.

Desde ahí me di cuenta que todos mis días serían más grises de lo normal…

-"atención…clase"

Una voz me sacó de mis pensamientos. Era Hoyo, el delegado de clase. Él siempre había sido muy amable conmigo… creía que él era el único hombre no obsesionado con mi hermana en todo el instituto. Me erguí, seguro era un aviso importante.

-"si, el presidente estudiantil Miroku Hoshii va a hacernos una invitación importante"

-"¿ese pervertido va a hacer una invitación importante….?" Me reí para mis adentros. Nuestro presidente estudiantil estaba en el último año y era un pervertido, aunque bastante inteligente. Sospechaba que para estas alturas conocía muy bien a la mitad del instituto (femenina, por supuesto)

Ingresó sereno y escuché varios suspiros de algunas chicas. Que ingenuas. Sabia de primera mano que él no era alguien fiable. Su cabello oscuro y sus profundos ojos azules las tenían embelesadas. Patético. Simplemente, patético.

Sango estaba… ¿estaba embelesada también?

-"¿Sango?"-la miré parpadeando repetidas veces –"¡Sango!"

-"ah…. Dime Kagome"-dijo rompiendo el hechizo donde había estado sumergida. No. No era mi imaginación.

-"¿Qué sucede contigo?"-susurré mientras que Miroku empezaba a hablar–"¿te gusta ese pervertido?"

No sé si hice la pregunta en el momento –y lugar- correcto. Ya que ella se hundió profundamente en algún rincón de la silla donde estaba sentada y podía admitir que balbuceaba frases incoherentes. Movió la cabeza de un lado a otro después del estado catatónico en el que se encontraba.

Ok… de repente me excedí. Pude notar como los ojos de Hoyo me miraban con interés. ¿Acaso se había dado cuenta?

-"Kagome ¿tienes alguna pregunta sobre las olimpiadas?"

-"¿olimpiadas?"-pensé rápidamente ah… de eso se trataba la llegada de Miroku, estaba exponiendo los juegos y grupos para participar. Negué. –"No. Todo está claro"

Claro aunque no había escuchado ni una pizca de lo que había dicho el pervertido Miroku desde que llegó, por estar concentrada en mi amiga.

Note como Miroku me dirigía una amplia sonrisa –"nos encantaría tenerte en el equipo del tiro al arco Higurashi, al igual que a la señorita Yokai en el equipo de atletismo"-concluyó refiriéndose a Sango. Ella cambió su expresión por una más serena. Mientras que el resto de la clase suspiraba ante su intervención.

El mundo estaba lleno de ingenuos.

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Inuyasha Taishou P.D.V.

La primera clase del viernes estaba notablemente aburrida, miré hacia el pupitre de Kykio. Estaba realmente hermosa con el vestido que había escogido el día de hoy. Suspiré mirándola apuntar hábilmente las anotaciones de literatura y lengua inglesa. Aburrido.

Me acordé sobre el primer día que empezamos la relación. Yo la había ido a buscar a su casa después de la escuela. Estaba acostumbrado a caminar cerca del templo, pero ese día era diferente. Me sentí bastante nervioso, mis manos se estrujaban miré mi celular donde había un mensaje de Kykio

Ven a mi casa a las 4pm

Yo me le había declarado el día anterior, pero ella aun no me había dado una respuesta. Pasaron algunos minutos después de mi último texto donde le indicaba que ya había llegado. Después la puerta de bambú se abrió y ella salió con una sonrisa en sus labios, los cuales me moría por besar.

-"me gustas Inuyasha"

Esas fueron las mejores palabras que alguien me hubiera dicho en la vida. Yo solo sonreí y la besé. Sintiendo como correspondía a mi beso. Estaba en el paraíso.

Nos quedamos mirando unos segundos eternos cuando sentí la presencia de otra persona a nuestro lado. Era Kagome chan, la hermana gemela de Kykio. Me ruboricé al notarla… era la primera vez que la veía tan cerca. Sin dudarlo, eran casi idénticas. Salvo pequeños rasgos que hacían que Kykio pareciera mayor.

-"buenas tardes"-saludó cortante ingresando a su hogar

No pude decir nada más, me sentía algo avergonzado. Kykio la miró y sin darle mucha importancia se indicó que podía pasar. Entré siendo algo torpe, todavía podía sentir la mirada ¿despectiva? De Kagome hacia nosotros. De repente, era fruto de mi imaginación. Un niño se encontraba viendo la televisión y había un cuaderno abierto junto a un lápiz con borrador.

-"Souta, dedícate a hacer tus deberes"-dijo apagando la televisión mientras que el niño refunfuñaba abriendo de mala manera un diccionario con kanjis –"mamá dijo que vieras la televisión cuando termines la tarea"

Fue su última palabra y se quedó mirándolo escribiendo. Luego alzó su mirada hacia mí y me miro con curiosidad.

-"¿Quién eres?"-dijo siendo descortés –"que raro cabello… ¿es tu color natural? ¿y tus ojos? ¿O usas lentillas?"

Yo no sabía que decir ni responder primero.

-"Souta, suficiente… no debes decir ni preguntar tantas cosas a alguien que recién conoces"-dijo severa –hasta a mí me dio miedo- "vamos Inuyasha, ¿deseas comer algo? ¿está bien si vemos una película?

-"eh… no gracias, la película está bien"-articule mientras que el niño volvía a enterrarse en el diccionario

Me llevó a otra habitación donde había un enorme televisor plasma con dos muebles. Suponía que poco a poco me llevaría bien con la familia Higurashi… pero bueno, no soy muy sociable ni con mi familia no abrigué muchas esperanzas.

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Sango Youkai P.D.V.

Suspiré. ¿En qué diablos estaba metida? Escuché como el timbre de la hora del refrigerio sonaba. Había sido una mañana poco usual y bastante comprometedora. Era normal que mi mejor Kagome se daría cuenta. Me reproché por ser tan poco cuidadosa y ser un libro abierto para que todo el mundo pudiera leerme.

Kagome me miró preguntándome si bajaría a almorzar. –"si, en un momento iré"

No se quedó satisfecha con mi respuesta, pero no me recriminó nada y miré como alcanzaba a nuestro grupo de amigas más Hoyo.

¿Qué ganaba encariñándome con alguien que todos pensaban que era un mujeriego? Aunque admitía que el fin de semana había sido completamente diferente. Quería saber si todo lo que me había dicho era verdad.

Sí, me estaba empezando a enamorar de Miroku Hoshii, es más mi condenación había sido aceptar su propuesta de salir el fin de semana. ¿Sería una conquista más? Había estado ilusionada, esperando un mensaje de él toda la semana pero no había llegado nada.

Creo que la respuesta estaba clara, pero en lo más profundo de mi ser esperaba que no fuera así.

Así que me levanté de mi pupitre con la determinación de sacarme la espina y no seguir con esta angustia. Lo mejor sería hablar las cosas directamente.

Sabía que al final del pasillo se encontraba la oficina del consejo estudiantil. Cuando llegué un par de chicos salía conversando sobre las próximas olimpiadas escolares que se darían en una semana. Rodé mis ojos, no se habían dado cuenta de mi presencia –mucho mejor- podía escuchar un mar de risas asomándose en el interior, eran de chicas. Apreté mi lonchera de almuerzo contra mi pecho, iba a ingresar cuando…

-"Si, por supuesto nos encantaría tenerte como estrella principal, Sakaki san"

Era Miroku. You Sakaki ¿Qué hacía ella ahí? Era un persona despreciable y antipática, me había hecho la vida imposible desde primaria… la sangre comenzaba a hervirme y estaba a punto de perder la poca paciencia que tenía. Sin pensarlo, abrí la puerta de un tirón…

Alrededor de Miroku había cuatro chicas vestidas con leotardos y no sé qué más… supongo que eran del club de gimnasia rítmica. Sakaki –la lideresa del club- estaba al lado de Miroku sentada cruzada de piernas sobre su escritorio, y él por supuesto con una sonrisa enorme en ese rostro…

Era un pervertido, había sido una completa idiota toda la semana esperando por algo que no llegaría nunca.

No iba a llorar. No iba a darle ese lujo de verme sufrir. Respiré profundamente reprimiendo las lágrimas que no tardarían en llegar. Los ojos de Miroku me miraron asombrados.

-"Sa... Sango"-murmuró en su asombro el muy… muy…

Sakaki me miraba con una mirada arrogante en el rostro, sabía que me había hecho daño. Esperen… ¿Cómo lo sabía?

-"¡eres un idiota!"-grité con todas mis fuerzas totalmente pasando de la tristeza a la furia incontenible en cuestión de segundos–"¡Te odio!"

Aventé la puerta tan fuerte como pude aun con el corazón golpeándome con intensa fuerza… ¿Qué había hecho? ¿Qué había hecho? Súbitamente, mi rostro se volvió una cereza incandescente al darme cuenta de lo que había hecho y dicho. Las lágrimas empezaban a llegar a borbotones sin poder contenerlas. De nuevo, mi corazón se había roto.

Sin pensarlo dos veces corrí lo más fuerte que pude para encontrar una salida, una salida a todo…

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Kagome Higurashi P.D.V.

No había visto a Sango durante ni después del almuerzo. Era extraño, la había llamado varias veces pero de frente me dirigía al buzón de llamadas. ¿Se había enfermado y no me había dicho nada? Me encogí de hombros, Sango no era de las personas que se saltean las clases. Miré mi reflejo en la ventana de una tienda de joyas que quedaba camino a mi casa. Suspiré imaginándome usando una de esas hermosas piedras en mi cuello, en mis manos… mi familia no tenía dinero suficiente para darnos esos lujos.

Estaba dispuesto a seguir mi camino cuando vi algo que me llamo la atención.

En esta ocasión, el cabello plateado lo llevaba en una coleta. Daba igual, se le veía increíblemente atractivo, me sonroje, esperen ¿Qué estaba haciendo Inuyasha en una joyería? Mi corazón dio un vuelco, me quede observándolo por varios minutos mientras que conversaba con el encargado. No debería estar haciendo ESO, no debería espiar a la gente.

Ni si quiera a Inuyasha.

Tragué saliva cuando vi regresar al encargado. Tenía un cofre en sus manos, lo que sea que tuviera era grande, relativamente caro y hermoso. Me di cuenta que realmente sabía muy poco de la familia de Inuyasha.

Me maravillé cuando se abrió el cofre… era un bello collar de plata o algo así con una enorme perla rosácea como dije, me imaginé usándolo alrededor de mi cuello. Cerré los ojos despejándome de mi ilusión y vi como Inuyasha se acercaba a pagar por el regalo que seguramente le daría a Kykio por su mesario.

En mi interior me sentí relativamente mal por desear algo –en este caso alguien- que era de mi hermana. ¿Era una mala persona? Sabía que no tenía ninguna oportunidad con Inuyasha ni en mis siguientes vidas.

Empujé mi bicicleta siguiente el camino hacia mi casa. El templo quedaba en el lugar más alto de la ciudad así que aproveché el tiempo para pensar… de repente, lo ideal era que las cosas siguieran su curso normal. Dejar de espiar, acosar, enamorarme del novio de mi gemela y preocuparme de mis estudios que tanta falta me hacía.

Sin embargo, no pude evitar que una lágrima cayera por mis mejillas. Había sido un golpe duro observar al ilusionado Inuyasha comprar el collar con la perla para Kykio, pero más duro había sido darme cuenta de que no iba a ser para mí.

Nunca.

Las antipáticas notas de Lime: Holaaaaaaa a todos (después de largos meses de espera) aquí está el segundo capítulo… de verdad lo tenía avanzado hasta cierto punto pero después mi inspiración se fue, pero me gustaría retomar el fanfic. Espero no hacerlo taaaaaaaaaan largo y quiero disculparme por la larga demora. Sé que no tengo perdón T.T! prometo terminar el fanfic! En fin, volviendo a la historia… un poco melodramático ¿no? Apareció el muy sinvergüenza de Miroku –espero que arregle la situación con Sango- pero hasta que no se casen creo que no será fiel! Jajaja ya sabemos más o menos como empezaron Kykio e Inuyasha lo que causa un revuelto en la vida de la pobre de Kagome que vive bajo la sombra de su hermana gemela ! ¿se rendirá? ¿Qué sucede con los demás personaje? Uhm… ya lo sabremos pronto! Oh si, lo que Inuyasha planea regalarle a Kykio es la shikon no tama ;) o una versión moderna de ella. Bueno, ya nos leemos en el siguiente capitulo, espero que les haya gustado. Un abrazo!

**Sección Reviews**

Candy667: Holaaa! Si he pensado incluir a Kaede en la historia, pero no como su hermana n.n lo descubriremos pronto! Muchas gracias por tus comentarios! Y van a haber más conflictos jijiji!

Mara: Jajaja bueno Inuyasha siempre ha sido todo un loquillo! Gracias!

Andreb1401: Aquí está la continuación, espero que te gusteeeeee! :D

Itzela: Holaaaa! Muchas gracias por tu comentario, si también me gusta Candy (y como ya termine el fanfic que estaba escribiendo ahora tengo más tiempo para dedicarme a este) un saludo!

Gracias lector anónimo también por darte la oportunidad de leerme y seguir esta historia. Nos leemos en la siguiente actualización.