La historia del perro del hortelano
Capítulo 3
Inuyasha Taishou P.D.V.
Lo miré como si le hubieran salido dos cabezas… es que de verdad nunca en toda mi vida pensé que me diría lo que mis oídos acababan de escuchar. ¿Estaba seguro de que había escuchado bien? ¿Estaba soñando? ¿Era una ilusión derivada de los exámenes que estaban a punto de iniciar? Alcé una ceja, no sabía si echarme a reír en su cara… si parecía una buena idea.
La mirada paciente de mi mejor amigo me dejó expectante.
Suspiré, de repente no era una broma.
-"creo que me he enamorado"
Concluyó. Finito. Solo me restaba preguntarle ¿de quién? ¿Quién era la desafortunada –quiero decir, afortunada- muchacha que había –por fin- lograrlo enamorar? Me rasque la cabeza
-"pero creo que me odia"
-"si es una mujer, no creo que te odie"-dije muy seguro cruzándome de brazos
Lo mire suspirar, no sabía si era una actuación para simular lástima. En fin, no iba a felicitarlo aunque fuera la primera vez que me confiaba algo así.
-"Miroku"-dije seriamente, todo lo que pude reunir en unos segundos –"ella no te odia ¿Por qué piensas eso?"
Miroku Hoshii me miró seriamente, como nunca antes lo había hecho –"porque ayer me lo dijo. Estaba en el salón del consejo estudiantil… conversando… cuando abrió la puerta y…"-lo miré rodando los ojos, sabía que había gato encerrado ahí. Gruñi interiormente preparándome para escuchar los relatos de los que ya estaba acostumbrado –"me dijo que me odiaba"
-"espera"-dije suspicazmente –"¿Qué estabas haciendo antes de que la chica de tus sueños abriera la puerta?"
-"pues….."-dijo con un aire de dejadez –"estaba conversando con las señoritas del club de gimnasia… es que tú sabes que You Sakaki se ve espectacular con ese leotardo que…"
Suficiente. Lo sabía, sabía que el carácter –por llamarlo de alguna manera- de mi mejor amigo era simplemente infiel. Nunca en toda su vida había tenido una relación seria con ninguna muchacha, me había llevado el susto de mi vida cuando había corrido a mi salón en el almuerzo a decirme que se había "enamorado" como si para Miroku, el amor verdadero dura un fin de semana en la playa a dos horas de aquí.
-"no sé porque se molestó, solo estaba conversando"
-"Si, aja, conversando"-dije suponiendo que toda la cuestión del enamoramiento de mi amigo era solo un reflejo de lo que no había podido conseguir y estaba acostumbrado a conseguir con toda fémina a la que acechaba. No tenía remedio, pero mi curiosidad quería saber más –"y… Miroku, ¿Quién es la chica?"
-"Sango Youkai"
Sango Youkai. Me sonaba… me sonaba bastante el nombre. Me cruce de brazos intentando que mi mente recordara algo relacionado a él. Uhm.
Bingo. Recordaba vagamente a una chica que siempre participaba en las competencias de atletismo. Claro, era ella. Con mirada dulce y bastante ingenua… uhm. ¡La había visto siempre con la hermana de Kykio, Kagome chan! Eran amigas.
-"¿la conoces? Está en tu año y es buena en atletismo"-dijo Miroku
-"eh… si, sé quién es"-dije dudando de repente no sea buena idea decirle al pervertido de mi amigo que es amiga de la hermana de Kykio, pero como siempre Miroku es muy astuto
-"es la mejor amiga de Kagome Higurashi, ella y Kykio son hermanas ¿no? ¿Crees que puedas hablar con Higurashi para que me dé una oportunidad con su amiga?"
Levanté una ceja sintiendo la pasión con la que hablaba Miroku, sintiéndome prácticamente acorralado.
-"bueno no pierdo nada intentándolo"
Fue lo único que pude decirle. Aunque no estaba muy seguro de cómo lo iba a tomar Kagome chan, sabiendo la –mala- reputación de mi amigo. Si, era probable de que me mandara a volar lejos.
Y con justa razón.
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Kagome Higurashi P.D.V.
Me desperecé. Era día sábado y no tenía ganas de levantarme de la cama. Me pesaban los ojos, había llorado toda la noche. Pero hoy. Hoy era un día nuevo. Ya no más, esa era la frase que me había dicho a mí misma durante toda la noche hasta quedarme dormida. Se acabó. Me iba a enfrascar en mis estudios y adiós Inuyasha. Ni si quiera le dirigiría la palabra. No. Nada. A partir de ahora era el NOVIO de Kykio e iba a nuestra misma escuela.
Bajé la mirada convenciéndome a mí misma, borrando todo rastro de cansancio, agotamiento, lloriqueo, etc. Esbocé una sonrisa al mirarme en el espejo. Mi cabello estaba desordenado y necesitaba un baño con urgencia. Eran casi las 10am.
Me demoré más de lo acostumbrado en la tina de baño. Era una nueva persona y ese baño era mi rito de iniciación. Me cambié con algo decente y bajé a desayunar. La casa estaba tranquila. Mi mamá había ido al súper con Souta y el abuelo había salido a pasear por los alrededores, se aburría en la casa. ¿Kykio? Ni idea, pero mientras más lejos este de mí, mucho mejor.
Saqué el jugo y la leche de la refrigeradora. Con algo de tostadas sería suficiente. No se me da muy bien con la cocina. Cogí mi celular y le timbré a Sango, de repente podríamos salir de compras o algo así, pero la verdad es que mi disque mejor amiga no me contestaba desde el día de ayer. Tal vez sería buena idea visitarla más tarde.
Prendí la televisión para ver las caricaturas de media mañana. Hacía años que no las veía. Reía con las ocurrencias de un gato con un niño con anteojos… y después una magic girl que no me acordaba su nombre mientras que me encargaba de devorar mi desayuno.
Escucho el timbre, apago la televisión y me levanto, seguramente mamá o el abuelo se olvidaron de las llaves y no tienen como ingresar. Bah, que pereza… me rasco con pereza sobre el largo polo que había escogido como 'algo decente' antes de bajar a desayunar. Mi cabello aún estaba húmedo y sentía las gotitas de agua escurrirse en mi espalda.
Abrí la puerta con parsimonia sin evitar dar un bostezo pensando en volver a dormirme. Cuando levanto la mirada, mis ojos café se encuentran con un par de pupilas doradas que me miran con interés.
-"Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa"
No puede ser. No puede ser. No puede ser. Ya perdí la cuenta cuantas veces digo eso en mi mente. Retrocedo aun sin creer –la vergüenza- a la que estoy expuesta, súbitamente no veo llegar a mi gato que sale de quien sabe dónde haciendo que –uy- me resbale hacia atrás en fracción de segundos.
-"¡Cuidado!"
Oigo la voz de Inuyasha reaccionando por instinto en un intento fallido por tomarme de los hombros para evitar una caída pero es muy tarde, solo veo su hermoso cabello plateado antes de que nuestros cuerpos cayeran uno sobre otro en el suelo del vestíbulo haciendo un ruido seco que llega a mis oídos.
YYoSoloMeQuieroMorir
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Sango Youkai P.D.V.
Me desperté muy temprano. Era el tercer sábado del mes. Mi hermano Kohaku y yo nos levantamos temprano para ir a visitar la tumba de nuestros padres. Realmente no tenía ganas de nada, pero al mirar la mirada triste de mi pequeño Kohaku, no tuve otra opción que salir de mi habitación y caminar hacia la calle. Había salido estrepitosamente del colegio el día anterior. No había informado ni dicho a nadie absolutamente nada. Kagome, mi mejor amiga me había estado llamando repetidas veces, llamadas las cuales no había contestado porque no quería que nadie supiera –ni si quiera ella- de mi infortunio, de mi desatino al elegir a los hombres con quien salir. Varias ocasiones había empapado ya los hombros de mi amiga como para agobiarla más y dejarla mirarme con la mirada de "tu sabías en lo que te estabas metiendo", "tu sabias como es él en realidad". A estas alturas no sé si me imagino la voz de Kagome diciéndome esas frases o soy yo misma haciéndolo.
Suspiro. Miro que Kohaku sigue arrodillado frente a las dos tumbas. Debería estar rezando y no debería estar lamentándome por mi cruel destino.
Junto mis manos en posición de oración para acompañar a mi pequeño hermano en las oraciones.
No me gustaría que mis padres se enteraran de lo que me pasaba, aunque estaba más que segura de que sabían todo con mejores detalles de los que les pudiese contar si estuvieran vivos.
Me sobo los ojos con cansancio, sabiendo que están hinchados pese a todo el maquillaje que me esforcé en colocar en la mañana para que mi hermano no lo pudiera notar. Pero como siempre, me equivoqué.
-"¿Te sucede algo, hermana?"
Miro a Kohaku y no sé si echarme a llorar –de nuevo- no quiero preocuparlo. No me gusta preocuparlo. No quiero que nadie más se preocupe por mí.
-"No es nada"-sonrío intentando decirlo con energía –"estoy bien, Kohaku"
Me mira y sé que no está satisfecho con mi respuesta. Luego se vuelve, Kohaku siempre ha sido un niño muy reservado pero casi nada curioso. Lo que agradezco infinitamente en este momento.
-"¿te parece si vamos por algún postre o algo así?"
Pregunto tratando de sonar ocasional e intentar distraerlo. Necesito algo dulce, de repente me ayude con el ánimo. Caminamos hacia la salida del cementerio, siento la cálida brisa del aire sobre mis hombros moviendo mi cabello.
Es un nuevo día. Un nuevo comienzo.
Llegamos a la avenida en completo silencio. Las familias han salido a pasear y un ambiente de alegría se asoma. Intento sonreír buscando por alguna heladería o pastelería cercana.
Súbitamente como por acto reflejo veo una sombra que me llama la atención. ¿Kagome? Muevo la cabeza de un lado a otro. Es imposible. Las avenidas aledañas al cementerio están al lado opuesto del templo donde vive.
Sin embargo, juraría que era ella. Me volteó con descaro para ver a la chica de cabello negro caminando al lado opuesto. No. No es Kagome, es Kykio, su hermana gemela.
Es raro, que está haciendo ella por aquí. Kohaku me mira preguntándose acerca de mi reciente distracción.
-"¡enseguida vuelvo, Kohaku!"-dijo con una sonrisa procurando dejar en claro de que no se preocupara –"espérame en la heladería de la esquina y pide el postre más grande que encuentres ¿de acuerdo? Toma"
Saco del bolsillo de mi falda y le doy unos cuantos yenes que imagino serán suficientes para comprar algo bueno.
-"de acuerdo"-dice Kohaku sonriendo parcialmente. Mi hermano la ha tenido difícil desde la muerte de mis padres. Tanto que a veces llego a pensar si tendrá algún problema grave de socialización. Sacudo mi cabeza despejando los pensamientos y me vuelvo hacia Kykio.
Me ha aventajado algunos metros pero puedo seguir su paso. El cabello oscuro le mecía por la espalda. Llevaba puesta una falda corta con una blusa café, sin duda le gustaba bastante llamar la atención. Totalmente diferente a mi mejor amiga. Mis instintos detectivescos me indicaban que estaba a punto de descubrir algo interesante. Siempre me había parecido Kykio una persona muy extraña, que oculta algo… de repente sea mi imaginación o la influencia de las historias de Kagome.
En fin. Veo que voltea en una esquina. Me quedo prudencialmente unos cuantos metros atrás, sintiendo los latidos de mi corazón en mi pecho. Repitiéndome a mí misma "no estoy haciendo nada malo"
Súbitamente, la veo… digo, los veo. ¿Quién es él? No está en el colegio, puedo asegurarlo… parece bastante mayor que nosotras. En el ángulo que estoy no puedo ver más que su perfil. Es alto y tiene largo cabello oscuro, ojos pequeños y rasgados. Es extraño, toda la escuela sabe que Kykio sale con Inuyasha Taishou… me muerdo los labios con nerviosismo y veo que la calle donde se encuentran esta solitaria. De repente, sea un amigo de ella.
Puedo observar que hablan algo que claramente no escucho por la distancia. Kykio sonríe y luego el sujeto.
Rayos, creo que Miroku Hoshii ha activado un radar en mí –de nuevo Miroku- y pienso que todas las personas en el mundo son unos infieles, insensibles que solo piensan en…
Súbitamente no puedo evitar suprimir un sonido de "oh" parecido más a un gorgoteo que otra cosa.
Ese hombre… la estaba besando.
Estaba besando a la gemela de mi mejor amiga, que además tiene una relación con el amor imposible de Kagome.
Mi pulso se aceleró y empecé a retroceder para luego correr hacia la heladería.
Tenía tanto que contarle a Kagome, de repente se asomaría una oportunidad para ella y su amor por Inuyasha.
De repente…
Las antipáticas notas de Lime: Actualizando cada vez más rápido. Este capítulo estuvo corto pero bastante… llamémoslo "interesante" xD, como comenté espero no hacerlo tan extenso y que la historia fluya rápidamente. lol Pobre Sango, gracias a su curiosidad la llevo a descubrir ciertos asuntos jijiji que estoy-segura-Kykio-no-quiere-que-tú-lector-te-enteres ¿se enterará Inuyasha que Kykio le está haciendo infiel? ¿Qué pasó con el papelón en el vestíbulo –ejem- de la residencia de los Higurashi? ¿Miroku enamorado? Ni él mismo –o Inuyasha- lo cree ¿Quién es el que besaba a Kykio? n.n! ya bueno, muchas preguntas jajajajaja espero que les haya gustado este capítulo.
**Sección Reviews**
Zabitamt1975: Jijiji no sé si podrá desilusionar de Inuyasha después del papelón que pasó en el vestíbulo (¿o si?) pero si le dará batalla en olvidarlo n.n gracias por comentar.
Leihej: Gracias por darle una oportunidad! Que lindo volverte a leer :) esperemos que te guste jiji, no será muy largo (espero) agradeciendo la inspiración y las bendiciones. Un abrazo
Itzela: Hey! Muchas gracias por decir que lo amaste n.n aquí actualizando más rápido para compensar los meses que lo deje en standby. Si, pobre Sango pero Miroku se lo buscó u.u no le será tan fácil recuperarla jijiji. Nos leemos en el siguiente capítulo.
