La historia del perro del hortelano

Capítulo 11

Sango Youkai P.D.V.

Estaba preocupada. Kagome no me contestaba el celular. Me comentó que se había lastimado el tobillo y que pasaría la noche del sábado en casa. Había llamado a su casa y nadie me contestaba. Por lo que resolví traerle algo de comer, seguro estaría dormida. Pero tenía un mal presentimiento desde que no me contestó la primera llamada. Fue como ese presentimiento que tuve el día en que murieron mis padres.

Aunque francamente, creo que es una exageración.

Estaba a punto de llegar al templo cuando vi que un taxi se detenía al pie de las escaleras. Mis ojos se abrieron como platos al observar que Inuyasha Taishou salía en carrera cargando a ¿Kykio? en sus brazos… ¿Qué demonios estaba pasando? En mi asombro no pude ni si quiera llamarlo. Cuando me recuperé emprendí la marcha detrás de él.

Agitada por la corrida me detuve al llegar a la casa de Kagome. Todo estaba desierto, pude ver como el cabello de Inuyasha se acercaba hacia la entrada pero se dirigía expresamente hacia el jardín de los Higurashi.

Sabía que no se había percatado de mi presencia, pero para que Kykio esté desmayada o lo que fuese, seguro habría ocurrido algo. Caminé lentamente hacia donde Inuyasha se dirigía y vi que se detuvo de golpe.

-"¿Inuyasha….?"-susurré de pronto oí como un estrepitoso ruido inundaba el jardín.

Mis ojos contemplaban como un ¿enorme trompo? Acababa de destrozar el almacén de la casa de Kagome desde el interior y varias nubes de polvo se alzaban alrededor mío… ¿estaba soñando? Froté mis ojos con incredulidad y al abrirlos pude ver como Kagome salía del almacén tosiendo y tratando de ahuyentar el polvo sin éxito.

Mi instinto fue correr a ayudarla pese a que no entendía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo.

-"¡Kagome!"-grité abriéndome paso entre Inuyasha quien me miró sorprendido (aún más) de que estuviera en ese lugar –"¿Qué te paso? ¡¿Estás bien?!"

-"¡Sa… Sango… ¿Qué.. que estás haciendo aquí?!"-me pregunto, sus ojos castaños me miraban sorprendida –"Inu… Inuyasha"

-"¿Qué fue lo que sucedió?"-preguntó la voz de Inuyasha detrás nuestro. Yo también me preguntaba lo mismo.

-"¿Qué sucedió con Kykio?"-preguntó Kagome observando a su gemela siendo cargada por el novio de ella –"¡tengo algo importante que decirte!"-gritó y yo seguía sin entender lo que sucedía, como si estuviera en un universo paralelo.

-"¡MIS DULCEEEEEEEEEEEEEEESSSSSSSSSSSSSSSSSS!"

Una voz chillona resurgió de no sé dónde y era ¿un animal de peluche volador? Pero… estaba hablando. Ahogué un grito.

-"¿Qué DEMONIOS ES ESTA COSA?"-preguntó Inuyasha mientras señalaba con un dedo al animal de peluche

-"¡¿COSA?!"-protestó el ser mientras que mordía con furia el dedo con el que Inuyasha lo había señalado segundos antes. Oí como el chico gritaba de dolor tratando de zafarse del ataque de esa criatura.

-"¡Shippo!"-gritó Kagome a mi lado

Yo ya no entendía nada.

Inuyasha se logró zafar de la criatura y ambos se enfrentaron cara a cara, sacándose los dientes y gruñendo.

-"¡¿Quién DEMONIOS TE HAS CREIDO ENANO?!"-dijo eufórico

-"¡¿A QUIEN LE DICES ENANO, GRADULON?!"-respondió el animal de peluche

-"¡BASTA LOS DOS!"-gritó Kagome colocándose en el medio perdiendo la paciencia por completo. Los dos la miraron con asombro –"¡Shippo muchas gracias por sacarme de ahí, en unos momentos te doy los dulces!"-dijo haciéndole una reverencia con una gota sobre su cabeza

-"¿esta cosa es tu amigo?"-pregunto Inuyasha mientras que Kagome le daba una mirada de pocos amigos

-"¡No soy una cosa, soy un demonio zorro!"

¿demonio? Que no es un ser mitológico… ¿estoy soñando? Creo que Inuyasha piensa lo mismo que yo porque mira a Kagome como si hubiera perdido la cabeza.

-"¡Inuyasha!"-gritó Kagome haciendo omiso a su mirada –"¡Algo muy terrible va a pasar!"

-"¿de que estás hablando?"-preguntó Inuyasha aun sosteniendo el cuerpo de Kykio –"creo que estas bien ¿no? Kykio me dijo…"

-"¡Kykio y su amante van a robar tu casa hoy!"-gritó Kagome perdiendo la paciencia mientras que Inuyasha se sorprendía y yo me sentía completamente ignorada

¿robo? ¡el amante de Kykio!

Kagome Higurashi P.D.V.

Ingresamos rápidamente a mi casa, creo que Inuyasha seguía sin asimilar la idea. Dejo a Kykio en la sala mientras que yo corría a mi habitación a vestirme con algo decente. Después de todo mi pijama estaba estropeada… creo que Sango y Shippo fueron a la cocina. Vi por el rabillo del ojo como Inuyasha se sentaba en seco sin saber que hacer… yo no sabía si deberíamos llamar a la policía y advertirles del robo. Le explique escuetamente a Inuyasha que Kykio tenía un amante llamado Naraku Onigumo que era un jazzista y quería robar la perla de shikón. No me dijo nada.

Creo que no me tardé ni dos minutos en bajar y ver a Inuyasha donde lo dejé creo que aún estaba en shock. Sostenía el celular en su mano… como si no supiera que hacer.

-"¡Inuyasha!"-grité mientras que lo alcanzaba –"lo siento mucho, intente advertirte…"

-"¿sabías que Kykio tenía un amante?"

-"¿eh?"

-"¿lo sabías?"-dijo evitando mirarme…

Asentí. –"hace poco me enteré de eso… lo siento… tal vez debí decirte lo que sabía… yo…"

Inuyasha se quedó en silencio –"no importa… Sesshoumaru no me contesta… la seguridad de mi casa tampoco"

-"tenemos que hacer algo"-protesté –"¿Qué le paso a Kykio?"

-"la noqueé"-dijo sin más mientras que se levantaba del mueble. –"no tardará en despertar… eso supongo"-se encogió de hombros evitando mirarme. Me sentí culpable… demasiado culpable. Le debí decir lo que sabía, todo esto se hubiese evitado.

-"Yo me quedaré con Kykio"-dijo Sango apareciendo detrás nuestro –"si despierta… supongo que Shippo o como se llame me ayudará a retenerla si intenta hacer algo, parece inofensivo"

-"¡Sango!"-grité esperanzada –"¿estás segura que estarás bien?"

-"si, de repente debemos avisarle a la policía"

-"no"-dijo Inuyasha –"a mi madre no le agrada la policía, por eso tenemos nuestra seguridad familiar pero nadie me contesta en la mansión… como si hubieran cortado todas las líneas"

-"¡Debemos avisarles!"-protesté e Inuyasha asintió

-"De acuerdo, vamos"-dijo mientras que salía corriendo hacia la puerta de mi casa y yo lo seguía. Teníamos poco tiempo. Seguí a Inuyasha con el corazón en la mano a punto de salirse… la adrenalina ingresaba a mi cuerpo por borbotones.

Teníamos que llegar a tiempo.

Inuyasha Taishou P.D.V.

Maldito Sesshoumaru, no me contesta el maldito celular. Donde se ha metido ese bueno para nada… creo que se iba al teatro con Kagura…

Kagura… Kagura Onigumo… ¿Onigumo?

-"El amante de Kykio es un jazzista llamado Naraku Onigumo"

Eso es lo que había dicho Kagome hace unos minutos. De alguna manera, Kagura también estaba involucrada en esto. Lo sabía, lo sabía mi instinto me decía eso. La perla de shikón, me acuerdo que es uno de los tesoros que guarda la familia de mi madre desde hace siglos.

Me perdí en mis pensamientos mientras que el taxi nos dejaba en la puerta de la entrada de mi casa. Kagome puso la boca en forma de "O" al verla. Muy diferente a la reacción de Kykio. Kykio. Una amargura comenzaba a crecer notablemente, había sido engañado… de la peor manera posible. Apreté mis puños con odio, sentía que empezaba a odiarla… había sido un ciego… un completo idiota.

-"¿aquí vives?"-preguntó Kagome ignorando mis pensamientos admirando los alrededores

Asentí sin decir una palabra. También estaba molesto con ella… ella sabía que Kykio me engañaba no sé por cuanto tiempo. Pero extrañamente era la única persona con la que podía confiar en ese momento. Además… sacudí mi cabeza quitándome el pensamiento que se empezaba a formar. No era momento para sentimentalismos.

Nos acercamos a la enorme puerta. El viento soplaba en los alrededores y era una noche sin luna, por lo que la oscuridad era mucho más notable. Habían pasado menos de quince minutos desde que salimos del templo de los Higurashi. Mi reloj apuntaba casi las 11 de la noche. Kagome se acercó a la puerta sin saber cómo tocarla, la hice a un lado y toque como usualmente lo hago.

Espere unos segundos y no hubo respuesta. Algo andaba mal. Nunca se demoraban más de un minuto completo y siempre escuchaba movimiento, en cambio el silencio era sepulcral.

-"creo que por aquí podemos subir"-dijo Kagome adivinando mis pensamientos. Había un viejo roble reposando sobre uno de los muros. Sonreí, a veces lo solía usar para escaparme cuando mi madre me daba un castigo por no cumplir con mis deberes.

Empezamos a trepar, rayos que Kagome era torpe. Creo que avanzábamos 1 metro y retrocedíamos 2. Me harté de la situación y le dije que subiera a mi espalda. Ella se negó al principio pero terminó aceptando la oferta, en menos de 5 minutos salté ingresando al patio principal. Las luces estaban apagadas, como si toda la mansión estuviera vacía.

-"no… no veo nada"-murmuró Kagome mientras tropezaba con mi espalda

-"dame la mano"-dije adusto –"así no te perderás"

No espere su respuesta y cogí su mano. Ella se quedó en silencio, supuse me asintió. Caminamos sin hacer el menor ruido posible y al dar unos cuantos pasos me tropecé con algo, conocía cada metro cuadrado de esa estancia. No debería estar ahí. Sea lo que sea.

Súbitamente sentí como Kagome daba un grito escalofriante y se apegaba a mi cuerpo. Me di cuenta en ese momento que era un cuerpo, no sabía si estaba inconsciente o muerto, era un guardia de nuestra seguridad familiar.

-"¡Oh por Dios!"-gritó –"¿está muerto?"

-"no… no lo sé"-dije tomando nuevamente su mano y corriendo hacia la casa, estábamos completamente expuestos y empecé a sentir temor por mi madre y todos los que vivían en la mansión con nosotros.

Llegamos a la mansión y me apoyé en la entrada de madera. La conocía como la palma de mi mano, pese a que estábamos casi a oscuras. No sabía si alguien había escuchado el grito de Kagome o si quiera nuestros pasos. Me quedé alerto escuchando cualquier ruido que hubiese.

-"Inuyasha… ¿Qué vamos a hacer?"-me preguntó Kagome, estaba asustada… yo también empezaba a estarlo

-"tengo que ir por mi madre"-respondí sabiendo lo que tenía que hacer –"tengo que saber que está bien. Quédate aquí"-dije abriendo la estancia de uno de los salones de te –"¿trajiste tu móvil contigo?"-pregunté y ella asintió –"llama a la policía"

-"pero…"-dijo con lágrimas en los ojos debido al miedo –"¿estarás bien?"

-"puedo defenderme solo"-dije y no mentía, si bien era un deportista destacado no se me daba nada mal en las artes marciales –"no pensé que las cosas estarían tan críticas, si no hubiese venido solo"

-"¡No!"-dijo mientras cogía mi mano evitando que me vaya –"¡no quiero que te pase nada! Mejor esperemos a la policía… los dos"

Suspiré –"tengo que encontrar a mi madre"-dije mientras que me levantaba del rincón donde estaba –"de repente puede ser muy tarde para…"

Sin pensarlo, Kagome se había levantado de su sitio empinándose me acababa de dar un beso. Nos quedamos unos segundos más de esa manera, en la penumbra de la habitación de té. Estaba sorprendido… bastante sorprendido. Ella miró hacia abajo y se sonrojó.

Maldita sea, no era momento para estos encuentros románticos… de ningún tipo.

-"me… me voy"-dije sin mirarla mientras abría la puerta de bambú y abandonaba la estancia –"ya lo sabes, llama a la policía"

No me quedé a esperar su respuesta y emprendí la marcha hacia la parte donde sabría que estaría Naraku, el ala prohibida donde mi madre guardaba la perla de shikon.

Sango Youkai P.D.V.

Nerviosa miraba hacia el sillón donde Inuyasha había dejado a Kykio. Esperaba que Kagome e Inuyasha estuvieran bien. La criatura, digo demonio zorro llamado Shippo continuaba en la cocina devorando todo lo dulce que había encontrado a su paso. Suspiré, no me inspiraba miedo… si no que… no sabía que de verdad existían seres así.

-"¿tu nombre es Sango?"-preguntó volando hacia mí, tenía la cara cubierta de chocolate crema

-"s… si"-respondí sin evitar reírme ante su rostro de chocolate

-"¿no me tienes miedo?"

-"no… creo que no"-respondí con una sonrisa –"me parece que eres muy tierno"

-"soy un demonio, no puedo ser tierno"-respondió sentándose frente a mí mientras sacaba un racimo de uvas de su regazo –"ella es la hermana mala ¿no?"

-"¿hermana mala?"-me pregunté mentalmente

-"si, desde hace años hace maldades"-dijo comiendo las uvas con rapidez–"por eso no puede verme. Siempre he observado a esas dos niñas, tienen poderes asombrosos, solo que no lo saben. En mi época hubieran sido unas sacerdotisas muy poderosas"

-"¿de… de que época estamos hablando?"-pregunte motivada por mi curiosidad

-"Sengokku"-dijo Shippo sacando dejando de su manga un par de plátanos –"¡delicioso! Hace siglos que no comía comida humana"

Me quedé pensando por unos instantes. Recordaba que hablaba de la época feudal hace más de 500 años. Lo habíamos estudiado en la clase de historia.

-"¿y hay más criaturas como tú habitando por aquí?"

-"No, soy el único. Los demonios zorro somos inmortales"-dijo Shippo –"o bueno, no envejecemos, eso creo…"-meditó por unos minutos

-"¿y cómo llegaste aquí?"

-"un sacerdote trató de exorcizarme y cometió un error"-rio –"me quedé dormido por siglos"-respondió con una sonrisa –"no me di cuenta del tiempo hasta que fue demasiado tarde. Hace más de una década desperté… y me di cuenta que todo había cambiado"-su semblante cambio a uno más serio

Lo miré por unos segundos. Escuchamos como Kykio empezaba a quejarse desde el mueble donde estaba. Se estaba despertando… me levanté y me puse alerta.

-"¿Dónde estoy?"-murmuro mientras que se levantaba de golpe totalmente aturdida. Dirigió una mirada hacia mí –"¡¿Qué haces aquí?! ¿Dónde ESTA INUYASHA?"-gritó

-"no…no te muevas"-respondí mirando a Shippo, efectivamente Kykio no lo podía ver

Kykio rio –"¿y quién me va a detener? ¿tu?"-dijo burlescamente –"¿DÓNDE ESTA INUYASHA? Y LA TORPE DE MI HERMANA?"

-"no te lo diré"-respondí fieramente

-"no tengo tiempo que perder contigo"-respondió mientras que se aproximaba hacia la salida, miro a los alrededores como si buscase algo.

Shippo no la dejó avanzar un metro más, y la atrapó con una especie de látigo. Kykio gritaba histérica aprisionada por hilos que no podía ver.

-"¿Quién está ahí?"-bramo con locura –"¡MUESTRATE! Ah… eres tú… el demonio que vive en el pozo de la casa…"-dijo mirando hacia Shippo, no sabía si podía verlo o empezaba a verlo –"no puedo creerlo… no puedo creerlo…"

Me quedé mirando la escena con preocupación. A Shippo le estaba costando trabajo retener a Kykio, no entendía el porqué.

-"es muy fuerte"-se quejó –"sus poderes aunque no son desarrollados… es muy fuerte…"

-"¡NO ERES NADIE PARA MI!"-gritó y el látigo que había lanzado Shippo minutos antes desapareció. Shippo salió disparado hacia la cocina, corrí hacia él para evitar que se golpeara.

-"¡SHIPPO! ¡SHIPPO!"-grité mientras que agitaba su pequeño cuerpo, mirando sus ojos en forma de garabatos.

Me volví hacia Kykio temiendo lo peor, pero ya no estaba… se había ido.

-"ella… es muy fuerte"-murmuró Shippo para luego quedarse inconsciente.

Kagome Higurashi P.D.V.

No tengo señal. Hay algo que está bloqueando la señal de los teléfonos. No me había dado cuenta de eso. Apagué y prendí por cuarta vez mi celular para darme de nuevo con la sorpresa de que no tengo servicio. Y por si fuera poco, tenía menos de 7% de batería. No sabía que es lo que debería hacer. Tenía miedo por Inuyasha… me toqué los dedos sobre mis labios recordando el beso que le había dado minutos antes, sintiendo una calidez en mi corazón. Inuyasha también me había respondido y eso avivaba mis esperanzas. Pero… y si estaba dolido por el engaño de Kykio. Sacudí mi cabeza moviéndola de un lado a otro dispersando esas posibilidades para volverlo a intentar con el celular.

No había respuesta. Era inútil, estaba atrapada. Abrí con cuidado la puerta de bambú y miré los alrededores, no había nadie, todo estaba completamente vacío. Me preguntaba que táctica había utilizado Naraku para derribar a toda la seguridad de la mansión y recordé al hombre que yacía a unos cuantos metros de donde estaba preguntándome si habría más. Habían pasado menos de 10 minutos desde que Inuyasha se había marchado a… donde quiera se hubiese marchado.

Me quedé estática unos segundos intentando pensar que es lo que debería hacer, cuando escuché un ruido no muy lejano. Mi corazón empezó a bombearme con más fuerza. ¿Sería Inuyasha? ¿la madre de Inuyasha? ¿Naraku? ¿o alguien más?

Casi no veía nada de lo que había en la habitación donde estaba alumbré con la poca luz de la pantalla de mi celular tratando de encontrar algo que me sirviese de arma pero la estancia estaba limpia. Resolví quedarme adentro, solo dejando un hilo entre las puertas de bambú para poder ver si es que alguien regresaba.

La reconocí… no sé como pero la reconocí. Era Kykio ¿Cómo demonios había llegado ahí? Supuestamente estaba con Sango y Shippo… oh Dios… que les habría hecho. Abrí la puerta de par en par. Esto teníamos que resolver entre hermanas. No iba a permitir que Kykio le hiciera más daño a Inuyasha.

Ella volteó hacia mí mirándome con una sonrisa sórdida.

-"sabía que estarías aquí, Kagome"-siseó con desdén –"dime, ¿dónde está mi novio Inuyasha?"

Sentí asco cuando me preguntó lo último, sabiendo como ella lo había engañado para llegar hasta aquí.

-"¡No te dejaré pasar!"-dije corriendo para interponerme entre la mansión y ella –"resolvamos esto aquí y ahora"

Inuyasha Taishou P.D.V.

Realmente esta parte de la casa es muy grande y no encuentro a mi madre por ningún lado. Es más, no he visto a nadie. Hay un olor fétido en el aire… no sé cómo lo sé, pero lo sé. Es el olor a la muerte. Corro hacia donde me parece que esta esa dichosa perla cuando siento que algo se mueve a mi espalda, esquivo la lanza por muy poco. ¿Qué demonios?

El arma se engancha en el suelo y me cortó un poco de cabello plateado.

-"¡Bravo, bravo!"-dice una voz que no sé de quién es ni de dónde viene, empieza a aplaudir

-"¿QUIEN ERES?"-bramo furioso

Un niño… de unos 10 u 11 años se adelanta hacia mí. Tiene cabello blanco y ojos violetas. Es la primera vez que lo veo en mi vida.

-"Soy Hakudoshi"-responde sacando la lanza del suelo –"mucho gusto, Inuyasha"

-"¿Hakudoshi?"-respondo –"¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¿trabajas con Naraku?"

-"Vaya, no eres tan tonto como me habían dicho"-respondió. Me sorprende la crueldad y frialdad con la que habla para ser un niño –"Naraku es mi padre"

-"¿Qué?"

-"y no puedo dejar que pases"-dijo plantándose delante mío con una sonrisa –"ya está a punto de terminar su trabajo. No pensábamos tener inconvenientes, pero parece que Kykio no cumplió con la única misión que se le encomendó"

Gruñí y me sentí molesto… demasiado molesto. Tenía que detenerlo, así tendría que meterme con un niño… Kykio y Naraku se habían burlado de mí… eso nunca lo podría perdonar.

El niño se preparó de nuevo para embestir contra mí junto con su lanza. Yo estaba completamente desarmado, con el pensamiento de encontrar a mi madre no se me ocurrió tomar ninguna. La esquive nuevamente por mi poco… maldita sea, ese niño era muy rápido y pequeño.

Pero yo… yo soy el líder del club de atletismo.

Kykio Higurashi P.D.V.

La observe mirarme con intrepidez y valor, no sé si enloqueció no sé si burlarme. Kagome, la torpe de Kagome, inocente como nadie… tonta como ninguna. ¿Se está enfrentando a mí? ¿a mí? Que soy superior a ella en todo sentido. Levanto la mirada y veo decisión. Sí, está planeando impedir que siga avanzando. Bien, que así sea.

-"¿no me vas a dejar pasar, verdad?"

-"no lo haré, no dejaré que sigas con esta locura… ¡cómo pudiste! ¡Engañaste a Inuyasha!"-me reclamó y a mí me daba nauseas cada vez que hablaba. La odiaba.

-"¿Y? esos asuntos no te incumbían, pero como siempre, te gusta meterte en los asuntos de las otras personas… ¿o… era porque estas enamorada de Inuyasha?"-dijo con burla –"¡te dolió que te haya ganado su amor, no es así? Siempre me tuviste envidia Kagome. Escúchame, Inuyasha NUNCA se va a enamorar de ti, para él no eres más que una chiquilla irresponsable, caprichosa y torpe…"

Veo su reacción y sé que le duele lo que le digo. Me alegra. Me alegra ver esa angustia en sus ojos. Disfruto cada palabra que le digo.

-"¿te quedaste muda?"

-"no… no me importa lo que digas"-responde sin mirarme –"¡No te dejaré pasar!"

-"¿y que harás, Kagome?"-rio divertida –"¿te lanzaras a mis pies y no me dejaras pasar? Por favor, hazte un favor y lárgate de aquí"

-"Tus palabras destilan mucho veneno, jovencita"

La voz resuena en el ambiente. La conozco, no sé de donde viene… pero sé que la conozco. Kagome esta tan asombrada como yo, mira a su alrededor… de pronto siento una presencia… y me giro hacia la mansión. La figura de la mujer mayor hace su aparición… es… Kaede, la anciana que es también sacerdotisa junto con la madre de Inuyasha.

-"lo sabía"-repitió acercándose a las dos hasta quedar a una distancia prudencia –"sabía que no tramabas nada bueno cuando te vi. Eres poderosa, Kykio, pero no tienes bondad en tu corazón… y del corazón es donde nace el poder de una sacerdotisa"-dijo mientras que veía como apuntaba hacia Kagome, hacia el corazón de Kagome

-"¿Quién… quien es usted?"-preguntó Kagome a Kaede

Yo solo sonrió –"¿me estás diciendo que Kagome puede ser más poderosa que yo?"

Tan solo la idea me parece divertida y repulsiva.

-"Soy Kaede, la sacerdotisa que trabaja junto con Izayoi, la madre del joven Inuyasha"-dice pacientemente –"Si, Kykio, creo que tu hermana gemela es más poderosa que tú. Ella tiene algo que tú nunca vas a tener"

-"¡CALLATEE!" -exploto mientras que corro hacia ella con el objetivo de descargar toda mi furia, pero Kaede me repele con algún tipo de conjuro que me impide acercarme

-"¡Kykio!"-grita Kagome y luego mira a Kaede –"¿Qué… que le hizo?"

-"Toma jovencita"-dice mientras que le entrega un carcaj y unas flechas –"esta es tu batalla, no la mía. Si quieres saldar cuentas con tu hermana, este es el momento"

Me reincorporo con algo de dolor en los brazos como si hubiera corrido una maratón. Kagome recibe las flechas. Es una torpe, ni si quiera debe saber cómo apuntar… Kaede es una idiota, no puede vencerme, en algo que soy una experta. Veo como le sonríe a Kagome y se aleja. Yo por suerte también traje mi arco y mi flecha. Seguro esa anciana se dio cuenta de eso…

-"Bien, empecemos, Kagome"-digo descubriendo mis armas –"esta será una prueba de habilidad y rapidez…"

Ella se había quedado mirando a Kaede para luego mirarme a mí con determinación. No hay vuelta que dar atrás. Sonrío y me preparo para lanzar la primera flecha.

Inuyasha Taishou P.D.V.

Vencer a Hakudoshi no fue fácil. Me duelen los brazos… pero la desventaja de él fue justamente el arma que llevaba y que no lo dejaba moverse con facilidad. Tengo algunos cortes menores en los brazos… no me importa, yo sigo corriendo… de pronto recuerdo que le había pedido a Kagome llamar a la policía por lo menos han pasado 20 minutos desde que la deje en la habitación de té y no hay rastros de nadie… ¿y si algo le ha pasado a ella? Maldita sea. Sé que al final de este pasillo está la habitación donde están los tesoros de mi madre. Allí debe estar la perla.

Traigo abajo la puerta reventando el seguro. La puerta de madera se viene abajo con mi peso y me mantengo alerta. Es una habitación con varias velas encendidas… está casi desocupada. Mi adrenalina está que sube y baja por todo mi cuerpo.

-"Hey, Inuyasha"-dice una voz macabra a mis espaldas y doy un salto como respuesta. Antes de que me gire me doy cuenta de que es demasiado tarde y me han golpeado con algo pesado.

Mi cuerpo desiste con el golpe y caigo sobre el piso de madera. Me duele todo… como nunca antes había sentido… ¿Qué es esto? De pronto me doy cuenta de que no era un objeto, si no era una descarga… apoderándose de mis músculos.

-"bien hecho, Kanna"-dice la voz. Levanto la cabeza, que es lo único que puedo mover y los veo.

Mi madre está atrapada por la garra de ese sujeto, Naraku, quien tiene un cuchillo en su garganta a punto de cortarlo en cualquier momento. Mi corazón se alborota y hago lo imposible por levantarme es inútil.

-"¡Na… Narakuuu!"-grito desesperado mirando la mirada de mi madre, quien está serena aunque sus ojos no pueden ocultar su miedo y preocupación.

-"¿me conoces?"-sonríe hacia mí –"oh, que bien, me ahorraré presentaciones"-ríe suavemente. Siento que lo odio demasiado –"me sorprende que hayas llegado hasta aquí. Creo que te subestimé. Pero no importa. No podrás seguir avanzando… no quería ser tan violento, pero el personal de seguridad de la mansión se interpuso y no me quedó más remedio que tomar a tu madre como rehén"

Recién me percato que hay una niña al lado de Naraku ¿Qué demonios? ¿este sujeto trafica con niños o qué? Es parecida al otro, pero parece menor. Tiene una jeringa muy parecida a la que… a la que tenía Kykio.

-"el dolor que sientes pasara en unas horas"-dijo Naraku al notar mi mirada sobre la niña –"no es letal, no te preocupes, pero posiblemente atrofie tus músculos por algún tiempo"

-"¿Qué… que le vas a hacer a mi madre?"-pregunto con la poca energía que me queda

-"usarla, por supuesto"-responde a mi pregunta y mira a mi madre –"necesito su poder para que la perla me conceda mi deseo… y creo que ya sé cómo lograr que coopere"

Mi madre abre los ojos desmesuradamente y teme por mí. Yo soy la clave para que ella lo ayude. El miedo que había estado aguantando hasta ahora se desencadena y empiezo a rezar a algún dios que me escuche… por salir con vida de esto.

Las antipáticas notas de Lime: Ohhhhhhhhh ya se acerca nuestro final (exactamente el siguiente capítulo) ¿Qué sucederá? Naraku es tan malo como en la serie! ¿Cómo se salvarán? Uhmmm jajaja mejor no digo nada más porque si digo algo los spoilaré y me odiarán… supongo xD! Últimamente mis fanfics están con varias dosis de asesinatos, complots y demás n.n! en fin…! Espero que les haya gustado y estén preparados para el siguiente capítulo que trae todoooooooo! Como ocasión especial, esta vez no contestaré reviews (porque estoy segura que voy a spoilear) pero les agradezco profundamente sus comentarios y sus buenos deseos a Zabitamt1975, Lela, Jazmin L, MauAnimesInu-Ranma. Un abrazo a la distancia! Nos leemos pronto!